N/A: hola!!! Una cosita, faltan muchos detalles por descubrir, pero recuerden que es una saga. Tengan paciencia, en algún momento acabaré. Un pequeño spoiler del 7. Capítulo Final, y un enorme cambio de planes... no va haber boda en este fic... más adelante los compensaré.
Solo haré un pequeño recuento referido a los compañeros inefables de Ginny.
Linsay es un poco más alta que Ginny, es pelirroja y está locamente enamorada de Jack Malory, él le dejó un dije de mitad de corazón, para que ella entendiera que no se había dado por vencido con su relación. Jack Malory: inefable experto. Amigo de la adolescencia de Truman. Truman: es el novio de Tory. Excelente amigo e inefable.
Tory: es muy vivaz y divertida. Ama a sus primos: Linsay, Hans y Raffy. Hans y Raffy: hermanos, ellos no podrían ser más diferentes, Raffy es un cerebrito ambulante. Hans por su lado es el típico fiestero soltero incurable. Y gasta bromas a más no poder. Con eso espero que no se les hagan enredos y sin más contratiempos prosigo con el relato:
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-Fuiste mi último pensamiento- el ojiverde levantó la mirada –cuando Voldemort me mató, y liberó mi alma del horrocrux, cuando todos me creían muerto... un minuto eterno... solo pensé en tí...en tu mirada ardiente y en la sensación de tus labios sobre los míos...-
Fue más que suficiente. El corazón de Ginny volvió a latir en maravillosa alegría. Él nunca le había confesado algo semejante. Desde que él había aparecido el anillo en su dedo, estaba más que tentada a aceptar. Pero ella tenía respeto propio. Y un poco de orgullo. Pero el orgullo quedó muy en el pasado. Él hizo que su corazón volviera a ser feliz.
-Si- le dijo entre besos, lágrimas y risas, mientras ella también se arrodillaba frente a él -si mi amor, nos casaremos-
Novia por destino.
Cuando Lany llegó a sus vidas, Harry tuvo que recurrir a Severus Snape para salvar la vida de Ginny: fue la mejor decición, la que tomaría un auror, la que tomaría un padre que se preocupa por la vida de las dos mujeres más imortantes en su vida. El hechizo era complicado, y requería de la ayuda de su familia: sangre del padre, de la madre, de un hermano, de un amigo y de un mentor; combinadas le darían a Ginny las fuerzas que necesitaba para vivir, un hechizo de encubadora para ella, esa era la primera parte del plan.
Sirius, Molly, Fred, Lupín y Snape fueron los salvavidas de Ginny, devolviendo así la deuda de vida que todos tenían con la pelirroja.
Con Lany, la cual nació mucho antes de lo esperado, había que hacer algo muy especial, unirla a Harry, más de lo que ya estaban vinculados. Y unirla a Molly, quien se convetiría en el ancla de vida, tanto de Ginny como de Lany.
Harry se enamoró de Lany, de lo frágil que era, y de su espíritu, de las ganas de vivir que poseía, porque solo llevaba unas pocas horas en este mundo y ya había tenido que luchar contra tanta maldad, y ser fuerte. Y tan pequeña, Harry recordó que era una hermoza motita rojiza, la podía alzar con un brazo. Merlín... tenía tanto miedo a perderla, y a perder a Ginny que el único camino era protegerlas con el hechizo encubadora a ambas.
Pero al mismo tiempo era algo terrible para su futuro. Los tres no podían estar juntos en una misma habitación hasta que la niña cumpliera 3 años. Serían los tres años más largos de su vida, no podía tener la familia que esperaba. Entonces Harry le dirigió una mirada a Ginny, la cual estaba inconciente, y luego a su bebé, y lo decidió. Estarían vivas, podría estar con Ginny y con la beba, cada una a su tiempo. Tres años no eran nada comparados a la dicha de saber que estarían vivas.
Desgraciadamente, Harry no contaba con que su misión de entrenamiento se alargara de ocho meses a diesciciete, la desesperación era increible. Necesitaba ya a su familia. Y pronto la tendía.
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Tengo marcado en el pecho
todos los días que el tiempo
no me dejó estar aquí.
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Rodeada de lágrimas de alegría, Ginny seguía de rodillas abrazando a Harry. Él susurraba palabras tiernas a sus oídos y le acariciaba su cabello. Todo estaba bien.
De pronto, unos bracitos se colgaron del cuello de Ginny y de Harry. Una cabellera roja y unos ojos verdes los recibieron a ambos.
-Lany… cariño…- Ginny apenas podía hablar. –como llegaste aquí corazón?… donde está la abuela?-. La terraza del Club Collatio fue invadida por parte de su familia y amigos: Lupín, Sirius, Fred, Molly y Severus estaban ahí.
-ya es hora- sentenció Snape. Con mirada de desconcierto, Ginny buscó refugio en Harry, él solo la besó y le ayudó a levantarse, al tiempo que cargaba a Lany en sus brazos.
-vamos a jugar un juego, corazón- la niña sonrió a su padre –los tres nos paramos en el centro mientras estos señores hacen un circulo sobre nosotros…-
-y luego?- preguntaron las dos pelirrojas intrigadas por el "juego" –habrán luces de colores, y seremos una familia…- Ginny aún no comprendía. Cuando vio a su hermano Fred unir su mano con la de Lupín, y éste con Siruis, empezó a comprender.
Magia sin varita, magia ancestral, la magia protectora que una vez Lily usó con Harry… el viento se arremolinaba sobre ellos, rodeándolos de una increíble calidez. Lany se sentía segura y feliz, empezó a reír cuando del pecho de Snape salió una venada.
Uno a uno los patronus volaron y giraron alrededor para luego caminar lentamente hacia Lany. Ella saludó a eso animalitos luminosos con una reverencia y un tierno beso, luego vio como desaparecían, para después aparecer un hermoso ciervo, al lado de un magnífico caballo.
-listo- la voz monótona y fría de Snape se posó en los ojos chocolates de Ginny, fue cuando la pelirroja comprendió: el hechizo de incubadora se había roto, y la deuda de vida que tenían con ella se había pagado.
-creo que merecemos una fiesta- Sirius Black rompió el silencio –donde está Raffy y tus otros compañeros inefables?-
-Creo que Linsay y Malory no vendrán a la fiesta, los vi muy contentos hace un rato- Fred parecía feliz –pero no te preocupes, Sirius, creo que Raffy si irá…-
-en ese caso… todos están invitados- Sirius dio la invitación al aire, evitando ver directamente a Snape. Ni el tiempo cambiaría el hecho de que ellos se odiaran mutuamente.
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Hoy voy a verte de nuevo,
voy a alegrar tu tristeza.
Vamos a hacer una fiesta
pa' que este amor crezca más.
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La blusa con el letrero "bebés a bordo" parecía explotar. Hermione Granger se encontraba acosada en una cama del hospital San Mungo con un Truman visiblemente acongojado y una Tory muy risueña.
–por favor Truman, consígueme el chocolate…-
-Hermione, te he dicho que en un hospital no se puede…-
-como te va con el CLP?- Tory buscaba desviar la atención de Hermione y los chocolates.
-a mi de maravilla, pero Ron está vomitando desde ayer en la noche… pobre. Me traerás el chocolate Tory?- al parecer no era facil persuadir a Hermione de su objetivo.
-lo haré luego que vengan Harry y Ginny… quiero verles antes de partir.-
Una nueva misión, encargada a Truman y Tory, haría que ellos se ausentaran junto con Raffy varios años. La cura de una extraña enfermedad, que ya había cobrado la vida de la tía de Raffy, de Tory y de Hans, la madrina de Truman, y de la madre de Linsay; que por cosas del destino, había sido la misma maravillosa mujer. Su muerte los había afectado tanto que por ella decidieron ser inefables, era la única manera de encontrar la cura a ese mal y así proteger a las mujeres de la familia. Lamentablemente el tiempo se les agotaba, esa misma noche partirían a casa, iniciarían un nuevo plan, y juntarían las pistas que habían encontrados esos años en Londres.
Todo saldría bien.
Minutos después, mientras Tory releía las revistas que dejaban las enfermeras para las futuras madres, encontró una pequeña nota que le pudiera interesar a Ginny, se la mostraría luego. Era de su amiga Gabrielle de la Court, al parecer "El ático" había sido la experiencia de modas más increíble en la historia de Escocia. Un éxito rotundo para la diseñadora de modas y mauillaje, (Gabrielle) y para su equipo. Tanto había sido así que Gabrielle había anunciado la pronta venta de un nuevo perfume, que según decía llevaba años experimentando. Tory sonrió y se lo enseñó a Truman¡pobre Ginny!, esperaban que esta vez no fuera ella la que atendiera los nervios y la locura de la francesa.
La puerta se abrió y Lany apareció corriendo para lanzarse con cuidado sobre la cama de Hermione.
-¡tía Hermy…! Vieras que un montón de animalitos luminosos me saludaron- los ojos de Hermione se abrieron con curiosidad. –¡y papi y mami se van a casar!-
Por la puerta entró Ginny de la mano de Harry, los dos se veían más que felices, más que tranquilos, se veían completos. –y tus bebés cuando nacerán tía Hermy?-
-¡bebés!- dijo riendo Tory -¡solo es uno!-
Todos volvieron a ver escépticos a Tory. Sabían que ella habría sido una buena profesora de adivinación o que mínimo habría sido buena amiga de Trelawney. Pero era increíble pensar que el enorme estómago de 33 semanas de gestación albergara solo una personita. Harry había calculado dos. Fred y George habían apostados cuatro. Ron solo esperaba no fueran más de cinco. Pero uno era increíble.
-y la beba nacerá el dos de septiembre- Truman carraspeó su garganta en señal para que Tory se callara. Si en verdad ella sabía algo así… era mejor que Hermione se llevara la sorpresa.
-¿Cómo sabes eso?- Lany casi reía al preguntar
–Tory no sabe, cariño- Ginny se acercó a su hija –ella solo está jugándole una broma a tu tía Hermy-
Tory negó. –hace días la señora Jane Granger le rogó a Ron que Hermy se hiciera un ultrasonido, una técnica muggle para ver a los bebés… estos son los resultados, llegaron hace poco…- La cara de todos fue de total incredulidad. Solo un bebé. Esto haría muy feliz a Ron. Solo un bebé. Bueno, una beba.
-Has pensado en algún nombre?- ya que Tory había echado a perder la sorpresa, al menos Truman le brindó un pensamiento feliz a Hermione: el nombre de una niña.
-Siempre me gustó Victorie, pero Fleur y Bill me ganaron… luego me gustaba Madelaine- Hermione aprovechó para abrazar a Lany –pero tus padres se me adelantaron, creo que dejaré que Ron decida… pensé en Jacksin, Brisa, Amy o Maurin…-
-¿Por qué no algo más sencillo, como Cloe o Rose…?- Truman ceñía la frente al escuchar los nombres tan particulares que Ron había pensado, no quería que la pobre niña sufriera por su nombre.
-ya veremos… se los diré a Ron.. ¡wow…!... una niña…-con una sonrisa Hermione acarició su enorme vientre –mi niña…-
-por cierto, hablando de Bill me mandó una lechuza- recordó Hermione -están por llegar para que Victorie juegue con Lany antes de partir a Francia-
-Victorie me cae mal- era de las pocas veces que Lany se mostraba enojada ante la noticia de la llegada de su prima.
-sabes nena, mi prima Linsay y yo no nos llevábamos bien de pequeñas, y ahora somos inseparables, ella es mi mejor amiga y mi hermana, dale una oportunidad a Victorie- era la primera vez que Tory hablaba con sensatez, ya que era Raffy la encargada de dar los consejos inteligentes.
Madelaine Potter pareció pensarlo largo rato, con su seño fruncido y la vista baja sobre el estómago de su tía Hermy, al final asintió.
-¿se quedarán a la fiesta?-
Tory observó a su novio. Truman pareció pensarlo, revisó su reloj y asintió. –solo unas cuantas horas…-
-¿Ya Raffy se fue?- esta vez fue Hermione la que preguntó, a pesar de casi no conocer a Raffy, le agradaba la chica-cerebro del grupo. Los inefables asintieron.
-es una lástima- sentenció Harry –Sirius esperaba hablar con ella ¡se llevan tan bien!-
Todos rieron. Sirius amaba molestar a Raffy, hacerla sentir incómoda y básicamente hacer de su vida un suplicio. La detestaba y esa era su manera de demostrarlo.
Cuando la sanadora revisó a Hermione y le dio de alta, (la cual salió del hospital comiendo una enorme barra de chocolate) los amigos quedaron en llegar a Gridmund Place, a la fiesta de Sirius. Harry no tenía intenciones de quedarse mucho. Los Weasley podrían ser muy fiesteros, pero a la primera oportunidad se excusaría con Sirius e iría directo a su hogar.
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Y el pretexto llegó solo una hora después de llegar a Gridmund Place, Ginny alegó que Lany estaba cansada, y Sirius que adoraba a Lany, la excusó. Harry desapareció junto con su familia en el fuego de la chimenea y apareció en La Madriguera.
-ve a jugar con la abuela, cariño, mamá y yo tenemos que hablar…- la pequeña se despegó de los brazos de su padre y salió corriendo escaleras arriba. Casi saltando de la emoción.
No había encontrado un momento a solas con su novia. Y eso lo volvía loco. Sin perder más tiempo, la abrazó por la espalda y le mordió cariñosamente las orejas.
-mmm, amor, yo también te extrañaba…-
-estoy loco por se tu marido, nos casaremos en septiembre¿te parece?-
Ginny sonrió divertida -¿no es muy pronto?-
-será eterno… créeme- Ginny lo comprendía. Para ella también se haría eterno
-¡acepto!-
-preparé todo para el 1 de septiembre-
-¡tan rápido!,-
-¡claro!...¿que tenemos que hacer?-
Ella parecía desconcertada –las invitaciones, la comida, el lugar… ¿dónde vamos a vivir?- Harry le dio vuelta a su novia, le tomó su rostro en las manos y le habló con una admiración y un amor terrible.
-no nos llevará más de un par de días lo de los invitados…- ahí le dio un beso en la mejilla –el patio trasero de "La Madriguera" me pareció el lugar perfecto para realizar una boda, desde la de Bill- Ginny parecía sonreír- la comida será un problema, pero no muy grande, quiero que tu madre descanse, y con tal de casarme contigo, comería escregutos de cola explosiva- La sonrisa que Ginny le dedicó era tan hermosa como la que tenía el día que se dieron su primer beso, radiante y maravillosa. La besó en los labios, suave y lentamente, hasta que ella rompió el contacto.
-¿Dónde viviremos Harry?-
-sé que no te gustan mucho las sorpresas, pero ya tenemos donde vivir-
-Harry, no iré a Gridmund Place- el pelinegro aprovechó para deslizar sus manos sobre el cuerpo de Ginny, la acercaba aún más a él y la besaba.
–no irás, encontré el lugar perfecto, sé que te gustará, y no está muy lejos…-
-no estará lista… son solo veintitrés días para septiembre-
Harry solo la miró profundamente, entonces ella asintió. Sabía que ya todo estaba resuelto, Harry se encargaría de todo.
-mami…papi… están bien?- la pequeña Lany bajó abrazando a un peluche de lechuza.
-si, corazón, estamos bien-
-¿Por qué bailan si no hay música?-
-porque somos felices-
-Taki también se puede ir con nosotros- Lany señaló el peluche.
-claro que sí, Lany… recuerdas el secreto que teníamos para mami…-
La niña asintió.
-te parece si le damos el regalo hoy?-
La niña asintió con una sonrisa.
Ginny no dejaba de admirarse de Harry. Le había regalado una casa. Y no una cualquiera, sino el hogar perfecto.
-está a tu nombre- Harry le susurró mientras apreciaban la Casa Potter desde la entrada principal -¿le puedo dar un recorrido por su casa, señorita Weasley?-
-claro que si- dijo mordiéndose un labio tentándolo –no puedo esperar- la temperatura de Harry subió varios grados.
Lany corría de un lado al otro, mostrándole a su madre la casa –y aquí es mi cuarto, y Aker tiene una jaula y en la cocina… Kreacher prepara comida y sobran cuartos mami… papi dijo que tu le ayudarías a llenarlos- Harry se sonrojó.
-¿eso dijo papi?- la ceja de Ginny se levantó con interés y lo volvió a ver –bueno… talvez sea cierto-
Supo que lo había perdonado. La estúpida infidelidad y el hecho que se marchara por la mañana sin decirle nada justo antes de desaparecer por diecisiete meses. Ella lo había perdonado por todo lo relacionado son el Código Romeo, y sobre todo por lo acontecido en el baile de Aurores. Lo mínimo que podía hacerle era regalarle una casa. Pero ella nunca había sido materialista. Su corazón siempre podía más que cualquier poder en la tierra, porque ella era, junto con Lany, las únicas cosas reales para Harry en el mundo.
-cuando se duerma Lany, me dejarás hacerte el amor?-
-con dos condiciones-
-la primera-
-no me dejarás sola otra vez sin decirme a donde vas, no podría soportarlo una vez más-
Harry asintió –lo prometo. ¿sabes…? hay un cuarto especial, solo se abre cuando los dos estamos juntos, será nuestra recámara… espera a verla –pero Ginny lo detuvo. –La veremos cuando seamos marido y mujer… ¿te parece?- Ginny le acarició el cabello y colocó su frente con la de él. Con un beso tierno, Harry aceptó.
-hay muchos cuartos en esta casa…-
-esperaba que me ayudaras con eso… varios Potter más serían justo lo que le hace falta-
-solo que Lany se duerma… y seré toda tuya-
Harry no podía esperar.
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El nuevo sol entró por uno de los cuartos de la casa Potter. Ginny Weasley dormía tranquila en los brazos de su novio, de su amante, de su futuro esposo. Harry sonrió: era tan familiar tenerla en sus brazos que por un tiempo pensó que nunca más estarían así. La besó. Y ella ronroneó y se despertó.
-buenos días, amor- Harry se incorporó dejando que la sábana que los cubría resbalara y la dejara desnuda.
-¿Qué quieres desayunar?-
-algo liviano… ¿Qué día es hoy?-
-domingo…-
-entonces quiero el menú completo…-
-yo también…- Harry se le acercó aún más para besarla con pasión. Tocando suavemente su sedosa piel. Ella ronroneó al instante.
-te parece si pasamos todo el día en la cama y te hago el amor como ayer… -
-es una tentadora oferta pero…- a Ginny le costaba mucho enfocarse, más con Harry besándole el cuello, tras la oreja y con su cuerpo empezando a excitarse- pero está Lany… ella no nos puede encontrar así… -
-así como…- Harry era un malvado cuando se trataba de torturarla –en la cama… desnudos y ¡Oh Merlín!-
Ginny se enrolló en la sábana y prácticamente salió corriendo de la cama. No podía dejar que Harry le hiciera el amor otra vez… y él quería… ella quería… pero… ¿y si Lany se despertaba…?
-Aún no escuchaste mi segunda condición para casarte conmigo- Harry parecía desolado.
-Espero lo hayas disfrutado. Porque hasta que nos casemos, duermes en Gridmund Place…- ante la mirada de súplica de su hermoso novio, ella solo alzó las cejas, y con derrota él aceptó.
-no tendremos sexo hasta casarnos- Harry se levantó, mostrando su cuerpo desnudo y ansioso, se acercó a Ginny y la dejó arrinconada.
-yo acepto, pero tu, pequeña Weasley no podrás aguantarte veintidós días sin ser mía, sin dejarte que te haga el amor, sin dejarme tocarte, sin besarte…-
-puedes besarme, es más, debes besarme… pero quiero guardar energías para la luna de miel, Potter, porque te dejaré exhausto…- luego Ginny pasó su lengua sensualmente por los labios abiertos de Harry, y se escabulló hacia el baño del cuarto.
Era el perfecto domingo que siempre había anhelado, Kreacher les prepararía el desayuno, leería el periódico matutino e incluso más tarde irían al zoológico… ese era un excelente plan.
Al final, el plan de Ginny había fallado. Nunca había logrado hacerse pasar por Luna frente a él.
Una pequeña venganza, por parte de Ginny, el nuevo plan era volverlo loco de deseo estos días antes del matrimonio, y luego… hacerlo muy feliz, con todas las implicaciones físicas, sexuales, psicológicas, culinarias, afectivas, sociales e incluso neonatales (N/a: bebés) que la nueva familia estuviera lista para enfrentar. Solo esperaba que su recámara especial fuera antirruidos.
El plan de Hermione había fallado, desde siempre supo que ellos estaban enamorados, pero que eran cabezones para admitirlo, jamás imaginó que su idea de juntarlos resultara un tanto desastrosa para Ginny y para el vestido de Luna.
El plan de Harry casi falla, porque si ella no hubiera aceptado ser su esposa, estaría en serios problemas, pero todo salió bien: ya tenía una familia, oficialmente esperaría por ella, pero tener a sus dos pelirrojas viviendo felices bajo un mismo techo, sería suficiente por el momento. Claro que él no contaba con el límite del sexo, eso sí, solo lo hacía más interesante.
Pero lo que nadie sospechaba, es que en realidad el único plan que estaba resultando de maravilla, era el plan de Lany. El plan para ver a sus padres juntos al menos una vez más.
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"El Profeta"
Domingo 7 de agosto, 2004
Editorial
Luego de muchos día de ardua investigación, uso de fuentes confiables e incluso del mismísimo Ministro de Magia, el señor editor Draco Malfoy logró lo que pocos periodistas han logrado: al fin el informe de lo ocurrido en la Plaza Piccadillys será revelado para los espectates compradores del periódico. A continuación el reportaje:
"Convención Internacional de Magos Astrónomos (C.I.M.A.) interrumpida por Nargles Gigantes."
Como es de conocimiento común, días pasados la comunidad mágica se vio envuelta en una terrible crisis de descubrimiento. Todo empezó meses atrás cuando la C.I.M.A. decidió llevar a cabo una reunión en la concurrida Plaza Piccadillys, para observar una aparente pequeña anomalía en la estrella Polar y la constelación Orión, la cual pudo haberse causado por una interrupción en la constancia del tiempo y el espacio o por la aparente época de apareamiento de los Nargles (1.)
La unidad especial de Aurores del Ministerio de magia, trabajó para que la reunión de la C.I.M.A. se produjera de manera que los muggles no detectaran la precencia de los magos y en el caso improvable que los nargles aparecieran.
La plaza Piccadilly tuvo una particular afluencia de personas ese día, lo cual incrementó las espectativas de la C.I.M.A. al considerar que finalmente la observación de la estrella Polar y la constelación Orión. Pero no todo salió bien, como ya lo sabemos, a eso de las ocho de la noche se emezó a escuchar un zumbido incrementando al punto que incluso los muggles lo empezaron a detectar. Con un sonido ensordecedor que empezó a generar temor en ambas poblaciones (muggle y mágica) fue inevitable la lluvia de hechizos.
Se vio de toda clase de hechizos cruzar el cielo de Londres, de visibilidad e incluso de gigantismo fueron los que más causaron estragos: ante sus ojos muchos curiosos vieron como se formaron unas criaturas de pelaje turqueza, con tres patas y unas dimutas alas. De acuerdo a Luna Lovegood, los llamados nargles aparecieron, con la coincidencia de que era justamente esta, la época de apareamiento.
Harry Potter, el conocido hombre–que-venció, era el encargado de la aparente no complicada misión, pero como es bien conocido, el señor Potter optó por la seguridad de todos los imputados, y, sin orden del ministro ejecutó lo que se conoce como "siete hechizos de protección" con lo que ayudó a calmar la histeria colectiva, y al mismo tiempo sumió a la comunidad mágica a esa incómoda restricción.
El ahora conocido como Escándalo de Piccadillys, generó varias restricciones, pero también la confirmación de la época de apareamiento de los nargles, los agentes del C.I.M.A. descartaron por completo que la anomalía de la estrella Polar y la Constelación Orión se deba a una inconstancia en la relación tiempo-espacio.
A partir del domingo la retricción de hechizos va a ser levantada por el mismo Ministro de Magia. Luego del insidente al señor Harry Potter se le otorgó el nivel Alto de Auror (2).
Draco Malfoy
Director
1. recordamos a nuestros lectores que las criaturas conocidas como nargles, no se habían mostrado visibles nunca ante los magos, salvo a la naturalista y periodista Luna Lovegood.
2. para más detalles consultar la revista Corazón de Bruja en su edición especial de septiembre, bajo el título "Baile Blanco & Negro, la mejor subasta de Aurores"
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FIN
