Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko
*Entre el deber y el amor*
Capítulo 7
La semana pasó volada, los días cada día eran más intensos. Físicamente los hacían llegar al límite y más allá, metieron bastantes clases teóricas extra. Apenas se relacionaban los unos con los otros, sólo en el tiempo en el que almorzaban, ya que los días empezaban cada vez más temprano y terminaban más tarde; sobre todo para Akane, que después de sus obligaciones diarias como policía tenía que entrenar como artista marcial. Tenía razón Ranma cuando le dijo que sería mucho más duro con ella, lo que casi siempre terminaba en pelea. Ella sabía que él era estricto como sensei, pero parecía que quería transformarla en super saiyan. A veces la agobiaba en exceso, y el cansancio arrastrado, hacía mella en el carácter terco y obstinado de los dos; aunque el enfado se terminaba tan pronto como empezaba. Si no era él el que se acercaba a ella, era ella la que se acercaba a él, y esos acercamientos terminaban siempre de la misma forma… en sus cuerpos enredados, desnudos y sudorosos prácticamente donde les pillaba, con cuidado de no ser descubiertos.
Era miércoles, al día siguiente irían a Tokio. Ranma y Ryoga tenían que asistir a una reunión por la tarde y los demás iban a aprovechar para tener un día de ocio al fin. Akane no había visto a Ranma en todo el día, se fue de su cuarto de madrugada y no había ido a desayunar ni a comer. Él le dijo que tenía mucho papeleo y que pasaría el día en el despacho, ella esperaba verlo en la cena pero tampoco apareció. Se fue a su cuarto decepcionada, ¿iría a verla luego? Desde que tuvieron su primer encuentro no había noche que no pasarán juntos. Pasaron dos horas, parecía que todo el mundo se había ido a sus respectivos dormitorios y Ranma seguía sin aparecer, Akane se estaba impacientando, decidió ir a verlo, no había nadie y sólo por asomarse y preguntar cómo le iba no pasaría nada. Antes de salir se le ocurrió algo… la Akane de antes hubiera sido incapaz de plantearse algo así, pero Ranma estaba despertando a una chica nueva, una chica que se sentía capaz de hacer locuras… y justo se le ocurrió una que decidió llevar a cabo.
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El pelinegro llevaba prácticamente desde bien temprano encerrado en su despacho, los superiores le pidieron llevar un informe muy exhaustivo y detallado de cómo iba la preparación del cuerpo de élite. Aún no había pasado un mes desde su última reunión, parecía que les urgía que tuviera preparados a su unidad mucho antes, algo que no iba a consentir. Ya le habían acortado demasiado el plazo.
A su derecha tenía un plato con medio sándwich mordido, miró de nuevo el reloj, ¿estaría Akane durmiendo ya? No había podido verla en todo el día, tenía ganas de tirar todos los papeles que lo rodeaban a la basura e ir derecho a su habitación para hacerla suya el resto de la noche, pero ahí estaban esos informes mirándolo de forma acusadora. El deber era el deber… suspiró, dio otra mordida a su sándwich y metió la cabeza de nuevo en los papeles. No llevaba ni diez minutos cuando alguien golpeó su puerta tímidamente, miró su reloj de nuevo.
- Adelante - fue su escueta respuesta.
Akane giró el pomo despacio y asomó su cabeza en primer lugar.
- Si estás muy ocupado puedo volver más tarde - la valentía que hace poco la había empujado a visitarlo, la abandonó en cuanto sus intensos ojos azul mar se posaron en ella.
Ranma sonrió, se veía adorable asomada detrás de la puerta con ese rubor en las mejillas que tanto le gustaba - Para ti siempre tengo tiempo, ¿qué ocurre? - se recostó en su silla.
Akane volvió a armarse de valor al verlo sonreír, así que entró, se apoyó en la puerta y la cerró despacio. Llevaba puesto el albornoz de baño que le llegaba por encima de las rodillas, exponiendo sus preciosas y blancas piernas. Ranma tragó saliva.
- Pues… es que… te echaba de menos… - dijo con la cabeza agachada pero mirándolo a los ojos.
¿Cómo podía hacerle sentir tanto esa mujer en tan poquísimo tiempo? La miraba y lo único que quería era abrazarla y no dejarla ir nunca.
- Yo… también… - le costaba tanto expresar con palabras lo que sentía…
A la peliazul le bastó sólo eso para continuar con lo que tenía pensado. Se acercó de manera sinuosa al chico de la trenza, éste se desabrochó un par de botones de la camisa de su uniforme sin quitarle la vista de encima, le estaba entrando un calor insoportable. La chica dio la vuelta al escritorio y se sentó en él justo enfrente de Ranma, apoyando sus pequeños pies en los muslos del pelinegro. El ojiazul se enderezó en su silla y con sus grandes y fuertes manos empezó a recorrer la piernas de ella desde los tobillos hasta llegar a los muslos.
- Estás jugando con fuego…¿qué pretendes? - Ranma comenzó a besar la cara interna de los muslos de la peliazul, intercalando esos besos con caricias que le hacía con la punta de su lengua, inmediatamente la piel de la chica se erizó.
- Vengo a castigarte - dijo ella entre suspiros. Los besos de él estaban nublándole la mente, sus entrañas ardían en deseo por ese hombre, por tenerlo dentro de ella, pero quería jugar con él.
Ranma la miró enarcando una ceja - ¿Castigarme?
En ese momento, no supo de dónde, Akane sacó un par de esposas a su espalda y se las colocó a Ranma en las muñecas. Acto seguido lo esposó a los brazos de la silla.
- ¿Qué estás haciendo? - preguntó el ojiazul con una sonrisa pícara pero sorprendido a la vez. Ni lo vio venir, Akane sin duda había ganado en velocidad. Se sentía orgulloso de ella.
- Es mi venganza por haberme atado la otra tarde en el bosque y… por dejarme hoy sola todo el día… - Akane deshizo el lazo de su albornoz y se lo dejó abierto, mostrando un sexy conjunto de ropa interior negro y rojo con detalles de encaje - Esta vez vas a ser tú el que no vas a poder tocarme… - con su pie recorrió el pecho de Ranma de arriba a abajo, notó los latidos acelerados de su corazón.
El chico de la trenza volvió a tragar saliva -¿desde cuándo tienes ese conjunto? - su mirada era oscura de deseo, intentó librarse de las esposas, necesitaba recorrer ese cuerpo nacido para el pecado con sus manos, irían juntos al infierno si fuera necesario.
- Lo tengo desde esta mañana… lo pedí por Internet, me lo ha traído Ryoko.
- ¿La señora de la limpieza? Luego le daré las gracias por este regalito… Akane… quítame las esposas - su voz sonó muy ronca, su respiración estaba agitada.
La peliazul chasqueó la lengua mientras le abría uno a uno los botones de la camisa sin apartar la mirada de esos ojos que la devoraban - Te he dicho que no, ahora mando yo… capitán.
Ranma resopló, que hiciera con él lo que quisiera, su vida le pertenecía.
Una vez desabrochó todos los botones, le abrió un poco la camisa, dejando su torso al descubierto. Akane se bajó del escritorio y se quitó el albornoz, todo muy despacio y mirando a Ranma en todo momento, seguía con las mejillas sonrosadas pero quería demostrarse que podía ser sexy para él. Ranma volvió a resoplar y echó la cabeza hacia atrás.
- Esto es peor que una tortura… No sabes cómo me pones…
- Pues no sabes lo que te espera aún, esto es lo que pasa por querer castigarme - Akane se acercó y se inclinó hacia adelante. La visión que Ranma tenía eran los turgentes pechos de la ojiavellana muy cerca de su cara. Intentó besarle uno de ellos pero Akane se apartó rápido - Te he dicho que no puedes tocarme.
- Sabes que luego me vengaré - dijo relamiéndose.
- Espero tu venganza con ansias, pero hoy me toca a mí… - le susurró al oído dándole un pequeño mordisquito en el lóbulo.
- Joder Akane… - suspiró el pelinegro.
Ésta empezó a besar el cuello del hombre que había vuelto su mundo del revés, lo que menos esperaba al llegar allí era encontrar el amor. Al menos ella lo sentía así. Fue bajando lentamente sin parar de besarlo, de vez en cuando sentía cómo el chico de la trenza inhalaba aire fuertemente y lo soltaba despacito. Llegó hasta el inicio de los pantalones del pelinegro, se puso de rodillas y empezó a desabrocharle el botón, bajando la cremallera a continuación.
- A..kane…
- Relájate… tu castigo empieza en 3, 2…
La puerta se abrió de golpe, Ranma empujó suavemente a Akane debajo del escritorio y él se arrimó lo máximo posible a éste. Vio a Ryoga con la vista metida en unos papeles.
- Ranma, este punto de la reunión de mañana no me queda muy claro - se sentó en la silla de enfrente, seguía sin mirar al pelinegro.
- Ry-Ryoga…¿qué haces aquí? ¿No sabes llamar?
- ¿Y cuándo he necesitado llamar a tu despacho? - en ese momento el chico del colmillo alzó la vista, enarcó una ceja y sonrió de medio lado - No sabía que ya estabas reunido, capitán. Siento la interrupción.
- No-no estaba reunido...sólo estoy acabando con los informes de mañana… - le temblaba la voz sin poder evitarlo.
Ryoga se levantó de la silla y se asomó ligeramente - Pues esposado no vas a poder terminarlos - el sargento Hibiki se lo estaba pasando en grande, tendría años para poder meterse con Ranma por este incidente.
Ranma frunció el ceño, su paciencia para con su amigo estaba llegando al límite - Sargento, ¿puedes volver en diez minutos?
- No sé, capitán, ya es tarde, cuanto antes me resuelvas esto mejor, y además… ¿sólo diez minutos? Yo me tomaría mi tiempo... - reía el chico.
- ¡Ryoga! ¡Fuera! - Bramó Ranma.
- Vale, vale, sé cuando he sobrepasado tu paciencia y no quiero sufrir las consecuencias cuando estés libre. Vuelvo en un rato, ¡hasta mañana Tendo! - abrió la puerta y salió riéndose a carcajada limpia, al segundo suspiró - Quizá ya sea hora de buscarme una chica linda para compartir momentos así… - pensó el sargento - ¿a quién quiero engañar? Ni quiero, ni tengo tiempo, me alegro por ti amigo pero yo prefiero seguir libre.
Ranma se retiró para que Akane pudiera salir de debajo del escritorio. La vio correr hacia su albornoz y buscar en sus bolsillos con las manos temblorosas.
- ¡Qué vergüenza! ¡Me quiero morir! - Se acercó hasta él y le abrió las esposas.
- Akane, tranquila… - la vio tan alterada que intentó tranquilizarla. Sabía que Ryoga no abriría la boca, sólo para meterse con él, y dada la situación lo haría muy frecuentemente.
- ¡¿Cómo puedes estar tú tan tranquilo?! - la chica cogió su albornoz y fue corriendo hacia la puerta. Ranma corrió y se interpuso en su camino.
- El sargento Hibiki es de mi total confianza, nos conocemos desde pequeños, pondría mi vida en sus manos.
- ¡Qué lo sepa la gente no me importa! ¡Es la...la situación! Ha sido una mala idea, he sido una inconsciente, yo… no soy así... - se puso las manos en la cabeza.
Ranma sonrió y se acercó a ella, la tomó de los hombros - Pues yo creo que esta es la verdadera Akane, que por fin está abriendo esa parte sensual y salvaje que tenía dentro y que estaba esperando al gran Ranma Saotome para sacarla a la luz.
Akane se relajó y sonrió tímidamente, ella estaba histérica y él consiguió sacarle una sonrisa con su egocentrismo innato.
- Lo siento…- dijo ella.
- Yo no, porque si te piensas que después de ponerme a mil provocándome de esa manera vas a irte como si nada, es que aún no me conoces.
- Estarás de broma - Akane tembló, la mirada de Ranma volvía a ser oscura.
- Yo no bromeo con estas cosas - tomó a la chica de la cintura y la sentó en el escritorio.
- ¡No pienso hacer nada! ¿Y si el sargento vuelve a entrar? - Akane intentaba zafarse del agarre del pelinegro. Quería ponerse seria pero los continuos besos y caricias con los que la estaba deleitando Ranma, sólo lograban excitarla por momentos.
- El sargento no volverá en un buen rato, admítelo… también te has excitado al ser descubiertos… - Ranma bajó el sostén de la ojiavellana y mordió la parte de arriba de los senos de Akane. La respuesta de ella fue un gemido - Lo tomaré como un sí…
- Per-pervertido… - le costaba hablar, sentía sus braguitas muy húmedas, Ranma la besó en la boca de forma voraz y se las arrancó, rompiéndolas sin apenas esfuerzo - ¡Ranma! - gruñó ella aún con sus labios unidos, le encantaba ese conjunto y además justo lo estaba estrenando. Pero para qué engañarse, no estaba furiosa ni una pizca, aún consiguió excitarla más. Ese deseo primitivo que él sentía hacia ella...nunca se había sentido tan deseada, y le encantaba.
- Te compraré 1000 braguitas para poder romperlas sin que me regañes - volvió a centrar su atención en el cuello de la joven oficial, ella rodeaba con sus brazos el del chico de la trenza, tiró levemente de ésta hacia atrás. Quería que volviera a devorarle la boca. Dicho y hecho, Ranma se dirigió a los labios de su tormento y obedeció su orden silenciosa.
Quitó las manos del cuerpo femenino justo el tiempo suficiente para bajarse el pantalón, comprobar que estaba lista para él e introducirse en ella despacio, disfrutando del recorrido hasta que no existió ningún hueco entre ellos. Los dos suspiraron al hacer contacto el uno con el otro. Ranma la cogió a pulso, levantándola del escritorio, ella rodeó con sus piernas la cintura del joven capitán y éste comenzó a moverla hacia arriba y hacia abajo, friccionando de forma muy placentera la intimidad de la peliazul. Los gemidos de ella le decían que la estaba volviendo loca, pero él no se quedaba atrás. No podría estar alejado de ella nunca más, algo que por el trabajo de ambos sabía que en algún momento, alguna misión los separaría a temporadas. No quería ni imaginárselo, se enfurecía sólo de pensarlo. Movió a la chica más rápido, los gemidos y suspiros de ella también aceleraron, haciendo saber al chico que estaba a punto de llegar al orgasmo. Se concentró, y cuando sintió sus uñas clavadas en su espalda, se vació a la par que la peliazul, que seguía retorciéndose de placer en sus brazos.
Ranma volvió a sentarla en el escritorio y la besó muy dulce. Ambos seguían unidos, se besaron con ternura, se decían todo sin necesidad de expresar nada con palabras.
- Vas a acabar conmigo - confesó el ojiazul a una acalorada Akane.
Ella sonrió y volvió a besarlo, después de unos minutos de besos y carantoñas, Ranma salió del interior de la chica. Se subió el pantalón y recogió del suelo el albornoz que ella traía puesto. Akane se bajó del escritorio y él le colocó dicho albornoz.
- Has sido mala… prepárate… - le dio un beso en la nariz.
Ella sonrió - No me das miedo Saotome - desafió con la mirada.
- Pues deberías…- le dio un fugaz beso en los labios y una cachetada en el trasero.
- Te dejo trabajar, ¿vendrás a dormir? - preguntó la chica esperanzada.
- Me queda poco, despacharé al sargento Hibiki lo antes que pueda y me iré contigo, preciosa. ¿De acuerdo?
Akane asintió, le dio un beso en la mejilla y salió del despacho. Ranma suspiró cuando ella cerró la puerta - ¿Qué me has hecho que me traes de cabeza? - volvió a suspirar, se terminó de vestir en condiciones y se sentó de nuevo. Tenía que terminar esos malditos informes de una vez, igual podrían repetir asalto si llegaba temprano y ella seguía despierta - Sí que soy un pervertido - pensó el ojiazul sonriendo antes de meter la cabeza de nuevo en los papeles.
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Amaneció un nuevo día, los primeros rayos del alba entraban por la ventana. Akane quiso levantarse para ir al baño, pero unos fuertes brazos se lo impedían.
- ¿A dónde crees que vas? - la voz ronca y somnolienta de Ranma le habló a sus espaldas.
- Pues al baño, si puede ser… - Akane intentó evadirse otra vez pero el pelinegro la estrujó aún más hacia él.
- No puedes… es una orden, además, mira cómo me tienes… - el ojiazul arrimó su terrible erección matutina al trasero de la ojiavellana. Habrá que arreglarlo de alguna forma.
Akane rio tímida, ese hombre seguía intimidándola - ¿sabes la hora que es?
- La hora de hacerte mía… hoy apenas podré estar contigo y quiero que me tengas muy presente - le acarició los pechos y se acercó ronroneando a su cuello.
- Pues son las 7 de la mañana y ya sabes que…
- ¡Las 7! - Ranma pegó un salto y se vistió en menos de dos segundos - ¡Tengo que preparar aún algunas cosas! - Se acercó a ella y le dio un suave beso en los labios - esto no quedará así, Tendo - salió por la ventana, asegurándose antes de que estaba todo despejado.
La peliazul no pudo más que reírse y sentirse decepcionada al mismo tiempo, también tenía ganas de darle a Ranma los "buenos días".
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Todos estaban en el patio esperando el microbús que los llevaría a Tokio. Parecían una panda de colegiales a los que su escuela lleva de excursión, aunque en parte así era. La moral del equipo estaba mermando por tan duro adiestramiento, así que como Ranma y Ryoga iban a estar ausentes, decidieron dejar que los acompañaran a la ciudad. Ryu entró el primero al bus, se sentó al fondo y se puso los auriculares para escuchar música, Mousse y Kuno subieron hablando de Kendo, éste último le explicaba que había sido campeón en su categoría durante años y de ahí su apodo de "El rayo azul" Mousse asentía pero no se le veía muy interesado en el tema. Sólo podía pensar en llegar a Tokio y buscar a Shampoo. Le habían dado una pista de dónde encontrarla e iba a comprobarlo personalmente.
Shinnosuke se puso detrás de Akane y la empujó de los hombros hasta el bus. Cuando pasaron al lado de Ranma, la peliazul miró de reojo a su "novio" él no la miraba a ella, sino a Shinnosuke. Su mirada era fría como el hielo, el chico de ojos aguamarina también le devolvió la mirada con la misma frialdad. A continuación subió Ryoga, y al ver que Ranma seguía parado en el mismo sitio se asomó.
- Está claro que ella no está interesada en él, sube y sé profesional - se burló el sargento Hibiki.
Una mirada de Ranma le bastó para alzar las manos y volver a entrar en el bus. El pelinegro inspiró fuertemente y subió.
En cuanto llegaron a la estación, Ryu desapareció, Mousse tampoco tardó en abandonar el grupo, Kuno tomó a Akane de la mano e intentó arrastrarla en su dirección, pero una vez más la ojiavellana le gritó que ellos no eran nada, el "Rayo azul" le dijo que seguramente no había dormido bien y se marchó dándole un beso en la mano. Ranma movía la cabeza al ver la situación.
- Bueno, ya sabéis que nos encontraremos aquí a las 21h - el pelinegro miraba a ambos muy serio.
- Sí, capitán - contestaron Shinno y Akane a la vez.
- Voy un segundo al baño - le dijo Akane a su compañero.
Ryoga estaba hablando con el conductor del bus, quedando con él para la vuelta. Ranma y Shinnosuke se miraban de manera retadora.
- Ten cuidado Ryugen, no me gusta el camino que estás tomando con tu compañera - Habían quedado en que nadie se iba a enterar de momento de su relación así que, ¿cómo le decía que si tocaba a su Akane le partiría la cara?
Shinnosuke cerró los ojos y sonrió de medio lado, volvió a mirar a Ranma - No creo que eso sea de tu incumbencia, capitán.
- Todo lo que compete a mi equipo es de mi incumbencia, así que quedas advertido.
Dicho esto se fue hasta el baño, Akane salía justo del de señoras. En cuanto lo vio sonrió, él la tomó de la muñeca y la acercó pegándola a su cuerpo, la besó con desesperación. Ella se quedó en estado de shock pero respondió al beso con igual intensidad. Un grupo de chicas murmuraba comentando la escena.
- Qué romántico…
- Uff y él es guapísimo…
- Qué suerte tiene ella…
Akane las escuchó y sintió una mezcla de orgullo y celos, al ser la única mujer en el grupo no se había percatado de lo que causaba Ranma realmente en el género femenino, el muy idiota tenía razón cuando se lo dijo. Así que lo besó con más ímpetu para dejar claro a esas chicas que ese hombre le pertenecía. Ranma le cogió la cara con delicadeza y pegó su frente a la de ella.
- Ten cuidado por favor… - le pidió el pelinegro - No dejes que se acerque a ti más de lo necesario.
- Tranquilo, ya te he dicho muchas veces que es un amigo y yo… sólo te… - paró de hablar antes de arrepentirse de sus palabras.
Los dos se miraron unos segundos, Ranma estuvo a punto de terminar lo que ella parecía haber empezado, que también la quería, pero no dijo nada. Rompió el silencio - Te voy escribiendo, ¿de acuerdo?
La peliazul asintió y se marchó a buscar a su compañero y amigo. Cuando Ranma regresó del baño ya no estaban allí, sólo lo esperaba su fiel amigo Ryoga, que lo miró de manera extraña.
- ¿Qué? - preguntó el ojiazul.
- Ese lápiz de labios rosita te sienta muy bien - se rio a carcajadas mientras su amigo se limpiaba la boca con el dorso de la mano - Si no quieres que nadie se entere de lo vuestro, tenéis que ser más cuidadosos.
El joven capitán resopló - cállate y vámonos - empezó a caminar dejando a Ryoga atrás, que comenzó a seguirlo sin dejar de reír.
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Era el sexto restaurante de comida china que visitaba esa mañana, fue la única pista que le dieron a Mousse para encontrar a Shampoo. ¿Cuántos malditos restaurantes de ese tipo habría en Tokio? ¿mil? Ya era hora de almorzar así que decidió hacer un parón en su búsqueda. Se sentó al fondo, en una mesa para dos, tomó la carta del menú y se puso a leer arrimándose mucho, ¿por qué las letras eran tan pequeñas?
- Buenas tardes señor, ¿qué desear usted de beber?
Esa voz…había soñado tanto tiempo con volver a escucharla, ¡era ella! Mousse dejó caer la carta en la mesa y miró a la camarera, tenía la vista fija en la libreta, esperando para tomar nota a su cliente. Se levantó lento, las piernas le temblaban.
- Sham-Shampoo… - ella alzó la vista, sorprendida de que ese hombre la llamara por su nombre. Los ojos se le abrieron de par en par.
- Mousse... ¿qué hacer tú aquí? - el joven se abalanzó sobre ella y la abrazó, tenía lágrimas en los ojos. La ojicarmesí miraba a todos lados, la gente estaba empezando a curiosear, no quería que llegara a oídos de Taro.
- Por fin te encontré… he estado tan preocupado, mi Shampoo…
La chica consiguió deshacerse del abrazo de su amigo - Mousse, no abrazar a Shampoo por favor. Sentarte y en un minuto volver y hablamos.
El chico la tomó de la muñeca y la retuvo - No pienso perderte de vista otra vez. ¡Te secuestraron! ¡Me enteré de que tu padre te había vendido! Llamaremos a la policía ahora mismo…
- ¡No! ¡Venir conmigo, cabezota! - arrastró a Mousse hasta un callejón que había a la espalda del restaurante - A mí no secuestrarme nadie - la chica del cabello violeta habló bajito, no hacía más que mirar a todos lados - Yo irme con esa gente por mi voluntad. Querer dejar atrás ese pueblo, allí no tener futuro apropiado para mí.
- Pe-pero mi abuela me dijo que te habían vendido a la mafia japonesa, ¡me volví loco pensando en lo que estarían haciendo contigo! - cerró los ojos, le dolía sólo el imaginarlo - Abandoné la academia - no podía decirle a lo que se dedicaba, no sólo era peligroso para él, también lo era para ella. Sobre todo si estaba implicada con la yakuza, como él sospechaba - lo dejé todo para buscarte… vente conmigo, yo cuidaré de ti - Lo decidió en ese instante, si tenía que abandonar el cuerpo de élite lo haría en un abrir y cerrar de ojos, hasta abandonaría la policía por ella.
- Mousse… tener que olvidarme. Yo estar saliendo con alguien y estar enamorada - fue un jarro de agua fría para el joven oficial - aquí tener mi vida, por favor no venir más a buscarme. Adiós - le dio un beso en la mejilla y entró, dejando al chico totalmente derrotado. ¿Eso era todo? ¿Después de años de búsqueda? Seguro que la tenían coaccionada, tenía que ser eso… ya que sabía dónde estaba le resultaría más fácil investigar qué era de su vida. Se marchó cabizbajo pero con una idea en mente, sacar a Shampoo de dónde estuviera metida.
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El día pasó rápido, Shinnosuke y Akane estuvieron pateándose Tokio haciendo turismo, de compras, tomando café y ahora tocaba un helado. Estaba atardeciendo, paseaban por un parque cercano al lugar de la quedada.
- Shinno, ¿estás bien? has pasado el día bastante callado, se te ve como ausente. Sabes que puedes contarme lo que sea - llevaba todo el día observando a su amigo, a veces parecía eufórico y otras veces se encontraba sumido en su propio mundo.
- Estoy bien, ese es el problema… - respondió suspirando el chico de ojos aguamarina.
Akane lo miró extrañada - No sabía yo que estar bien podría suponer un problema, ¿tanto te aburro? - le sacó la lengua. El chico la miró serio, en un arranque de valentía la sujetó de la mano.
- A-Akane… yo… estoy bien cuando estás a mi lado…
La peliazul empezó a preocuparse, las palabras de Ranma le vinieron a la mente - Shinnosuke… - intentó soltarse de la mano de su amigo pero éste la sujetó con más fuerza.
- Déjame que termine, por favor… desde el primer momento que te vi, bueno...desde el segundo, porque en la estación creí que no volvería a verte… supe que tú y yo seríamos grandes amigos. Pero a medida que pasó el tiempo...Akane… yo no te veo ya como una amiga, quiero más de ti… por favor, dame una oportunidad.
La respiración de la peliazul aceleró, esto no podía estar pasando, ¿cómo no se había dado cuenta de los sentimientos de Shinnosuke?
- Shinno… tú también me gustas… pero no puedo verte más que como un buen amigo, lo siento - Akane agachó la cabeza y miró al suelo avergonzada. Estaba pasando muy mal rato. No entraba en sus planes el día de hoy romperle el corazón a su mejor amigo.
- Estás enamorada de él, te conozco bien - la chica alzó la vista asustada. ¿Tan evidente era?
- No-no sé de qué me estás hablando - su tartamudeo la dejó en evidencia.
- El capitán y tú, estáis liados, ¿me equivoco? - la miró con el ceño fruncido. Silencio por parte de ambos - Lo sabía, vuestra relación cambió hace tiempo, la forma en que os miráis cuando creéis que nadie os observa, cómo aprovecháis cualquier ocasión para tener contacto, he visto cómo al pasar por tu lado roza tu mano de forma "accidental" y tu reacción cuando eso pasa. Ahora entiendo ese marcaje de territorio... pero yo puedo ofrecerte más Akane, él te abandonará cuando nos forme, su vida es la policía… eres un entretenimiento mientras estamos aislados...
La peliazul abofeteó a su compañero - ¡Tú no sabes nada! ¡Suéltame!
El chico la miró furioso, ahora sí que estaba seguro de que su querida Akane y el capitán Saotome tenían algo - Debes saber que tienes otras opciones, sé que no te soy indiferente, déjame demostrártelo.
- ¿Qué? - fue lo último que dijo la peliazul antes de que Shinnosuke se inclinara hacia ella y le robara un beso - durante dos segundos no se movió, no se creía que le estuviera pasando eso. Antes de hacer fuerza para apartarlo de ella, su amigo dejó de besarla y la miró preocupado, igual se había pasado de la raya. Ella en ningún momento le había devuelto el beso.
- Akane...yo… lo siento… - la abrazó, la chica se apartó de él.
- ¡¿Por qué lo has hecho?! ¡Te había dicho que…
- Perdóname, pensé que si te besaba, cambiarías de opinión.
- ¡Pues pensaste mal, Shinno! ¡Siento de veras no corresponderte! ¡Pero eso no te da derecho a..!
- ¡Hola compisssss! - Ryu llegó tambaleándose al lado de Akane y Shinnosuke. Los dos callaron en ese momento - ¿Intergumpo algo…?
- ¿Estás borracho, Kumon? - preguntó Shinnosuke al chico de bandana blanca en la cabeza.
- Es nuestgo día librge, así que lo he apgovechado… - miró a Akane de arriba a abajo - Pageces otrga con esa faldita, Tendo… uhhhh, ¿qué buscas llevándola?... - la chica lo miró furiosa.
Shinnosuke tomó el brazo de Ryu y se lo puso por encima del hombro - Vamos a la estación, se nos hace tarde - Akane suspiró y los siguió, luego hablaría con Shinnosuke más tranquila. No quería que su relación se estropeara, egoístamente necesitaba a su amigo.
Cuando llegaron todos estaba allí, Ranma suspiró al verla aparecer. Se acercó hasta el grupo y enseguida vio el estado en el que traían a Ryu.
- ¿Te lo hag pasado biennnnn, capitánnnn? Segugo que no tanto como Gyugen y Tendo, jiji - Shinnosuke subió tirando de Ryu, que no paraba de reírse solo. Al pasar Akane, Ranma la detuvo sujetándola del brazo.
- ¿Ha pasado algo? - preguntó serio el pelinegro
Akane seguía sin poder mirarlo a los ojos - No, todo bien… ¿y la reunión? - intentó cambiar de tema.
Ranma tardó unos instantes en contestar, sabía que Akane le ocultaba algo pero no era momento ni lugar para hablar del tema - Todo bien, sube - y la soltó.
Llegaron de nuevo a las dependencias, todos se bajaron del bus, Ryu fue el primero en entrar al edificio, le habían dado un café y estaba más repuesto. Mousse no abrió la boca en todo el trayecto, Kuno durmió todo el tiempo, cuando llegaron se fue directo a su habitación. Akane se sentó sola, miraba todo el tiempo por la ventana. Ranma se percató de cómo Shinnosuke la miraba de reojo a cada momento, pero la mirada parecía de arrepentimiento. Tenía que averiguar qué había pasado entre ellos.
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La peliazul también fue directa a su habitación, quería hablar con Ranma, no sabía si sería buena idea contarle lo que había pasado con Shinno, pero ante todo, si de verdad estaban empezando algo, no quería que hubiera secretos entre ellos. Abrió la puerta, todo estaba a oscuras, dejó su bolso donde sabía que había una silla y se quitó los zapatos. De pronto una sombra se abalanzó sobre ella y la empujó fuertemente contra la pared, haciendo que se golpeara en la cabeza. Sintió cómo unas manos le subían la falda mientras le besaban el cuello, no era Ranma, lo reconocería con los ojos cerrados… el hedor a alcohol le llegó de inmediato.
- ¡Ryu, suéltame ahora mismo! - gritó la chica
- Tendo...ahora me toca a mí, ¿no? - le abrió la camisa, rompiéndole todos los botones. El corazón de la chica latía desbocado al sentirse acorralada.
- ¡No me toques! - finalmente, consiguió el espacio suficiente para darle un puñetazo en la mejilla, el chico se tambaleó hacia atrás ante el impacto.
- Eres un potrillo salvaje… me va a encantar montarte - Kumon volvió al ataque, Akane era más rápida que él y conseguía evitarlo, buscó la salida, pero la oscuridad no jugó a su favor y tropezó con los zapatos que hacía un momento había dejado en el suelo. Ryu aprovechó ese momento para ponerse encima de ella, inmovilizándola - Sé que te va a gustar más que con Saotome, yo sé lo que os encanta a las mujeres…
-¡NOOOO! ¡TE MATARÉ, ¿ME OYES?! - Ryu lamió la mejilla de la peliazul mientras con la mano que tenía libre se desabrochaba los botones del pantalón - ¡RANMAAAAAA!
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Cuando Shinnosuke se dirigía a su cuarto, fue interceptado por Ranma.
- Te advertí que no te acercaras a ella, ¿qué le has hecho? - dijo cogiéndolo de la pechera.
- Suéltame, me da igual que seas mi superior, no voy a consentir que me hables así - El pelinegro lo dejó libre, su mirada era dura como el acero - Tranquilo hombre, ella sólo me quiere como amigo. No tienes de qué preocuparte.
En ese momento unos gritos y un forcejeo pusieron en alerta al joven capitán, su nombre en un ahogo desgarrador, hicieron que su corazón diera un vuelco - ¡AKANEEEE! - Salió corriendo a más no poder en dirección a la llamada de auxilio de Akane, Shinnosuke lo siguió. Conforme más se acercaban, más fuertes eran los gritos, aceleró el ritmo. Al llegar, abrió la puerta de una patada y encendió la luz. Akane, forcejeaba tumbada en el suelo y Kumon estaba encima de ella con el pantalón a medio bajar. sujetándole las manos por encima de la cabeza. en cuanto se vio descubierto aflojó su agarre, cosa que la peliazul aprovechó para conseguir escabullirse. Corrió hacia Ranma con lágrimas en los ojos, el chico de la trenza la vio llegar con la ropa medio destrozada.
- ¡Ranma! - se abrazaron fuertemente, ella lloraba de manera desconsolada, pero entre sus brazos se sentía segura.
Él le acarició el cabello muy suavemente y le besó la coronilla - Tranquila mi amor, ya estoy aquí… - la chica comenzó a calmarse. Shinnosuke miraba la escena aguantando la respiración. No era lo mismo saber que estaban juntos que verlo y el estado en el que se encontraba la chica tampoco ayudaba mucho.
- Pero Tendo, mira que eres aguafiestas… - Ryu se puso en pie y se abrochó el pantalón.
Ranma lo miró fúrico, sus ojos desprendían puro fuego, deseaba arrancarle la piel a tiras lentamente, hacerle sufrir hasta que suplicara que lo matara. Comenzó a resoplar, apartó a Akane y se la entregó a Shinnosuke - Llévatela de aquí - fue lo único que le dijo antes de acercarse a Kumon que lo miraba sonriendo.
- ¡Ranma! ¡No! - la peliazul se percató del aura asesina de su chico, si no lo paraba, destrozaría su carrera. Su amigo la sujetaba intentando sacarla de la habitación.
- ¡Akane, vamos! - no lo conseguía, ella intentaba ir hacia él.
- ¡Shinno, detenlo! ¡Por favor!
A Ryu empotrado contra la pared fue lo primero que vio, cayó al suelo. Ranma, haciendo alarde de su rapidez lo recogió y lo golpeó con fuerza en la mandíbula, lanzándolo hacia arriba y haciendo que cayera de espaldas contra la mesita de noche. Ryu se dolió pero no paraba de sonreír.
- Capitán… era mi turno… primero tú, luego Ryugen y ahora me tocaba a mí. Es la puta del cuerpo de élite, ¿no? Yo también pertenezco a la unidad.
- ¡Te voy matar Kumon… no vuelvas a dirigirte así a ella…! - Ranma lo tumbó en el suelo y comenzó a golpearlo sin control. Derecha, izquierda, puñetazo en la boca del estómago. Ryu tosió sangre, los nudillos del azabache también sangraban pero no paraba de golpear cada vez más fuerte al que había osado hacerle daño a su amor. Estaba fuera de sí, oía los gritos de ella a lo lejos pidiendo que parara pero no podía...Kumon había dejado de moverse; en ese instante entraron Ryoga y Mousse, alertados por los gritos de Akane.
En cuanto Ryoga vio la situación fue corriendo hacia su amigo y lo cogió de los brazos.
- ¡Para, Ranma! ¡Vas a matarlo!
- ¡Suéltame, Ryoga! ¡Me da igual! ¡Ha intentado violar a Akane! ¡Lo mataré!
Si Ranma de por sí era fuerte, en ese estado de locura no había quien pudiera con él.
- ¡Tzu, ayúdame! ¡Solo no puedo con él! - ordenó el ojimiel, a lo que el joven chino obedeció de inmediato. Entre los dos y a duras penas, lograron separar a Ranma de Ryu.
Akane logró zafarse del agarre de Shinnosuke y corrió hacia el pelinegro, lo abrazó e intentó sacarlo de la habitación.
- Por favor, por favor… estoy bien… ven conmigo. No me dejes sola… - suplicó su dulce tormento con los ojos humedecidos en lágrimas. Ranma la miró y le acarició el rostro.
- ¿Ha llegado a…? - preguntó con miedo a la respuesta de la chica.
- No, sólo ha sido un susto, vamos fuera…
En ese momento Ryu se incorporó levemente y a duras penas, su rostro estaba empapado en sangre - Yo que tú le preguntaría qué hacía besándose con Ryugen esta tarde en el parque, capitán - Ryoga le dio un puñetazo y lo volvió a tumbar.
- Quedas arrestado por intento de violación a una oficial del estado. Olvídate de tu carrera, escoria - escupió Hibiki y le puso las esposas - Llévalo al calabozo Tzu.
Ranma la miró con el ceño fruncido - ¿Es cierto eso?
Akane tembló - No-no ha sido así exactamente… escúchame - El ojiazul se soltó del abrazo de la ojiavellana y salió al patio. La chica lo siguió, y detrás de ella, Shinnosuke.
- ¡Ranma, espera! ¡Deja que te explique! - lo vio coger el casco de su moto e ir hacia las cocheras.
- Hablaremos luego, ahora no puedo escucharte.
- ¡No te vayas, maldita sea! ¡Escúchame!
- ¡Ahora no!
Shinnosuke se acercó hasta los dos - No fue culpa de ella, fue mía. Me ha dejado bien claro que sólo somos amigos.
- Ya lo sé - el chico de la trenza miró con rabia hacia el de ojos aguamarina - Tú y yo ya ajustaremos cuentas - Se puso el casco y subió a la moto.
- Ranma… por favor… - volvió a suplicar la peliazul con nuevas lágrimas en sus enormes ojos. El azabache acarició su rostro y la miró fijamente. Arrancó la moto y se alejó a toda prisa - ¡VUELVE! - gritó Akane a pleno pulmón.
Ryoga se aproximó hasta ellos y vio cómo Ranma se alejaba, la chica se acercó corriendo hasta él - ¡Sargento, por favor… tráelo de regreso! - Hibiki asintió.
- No te preocupes, iré a por él. Ahora vete a descansar - Akane hizo un amago de sonrisa y se fue camino a su cuarto, Ryoga paró a Shinnosuke que iba detrás de ella - Que no salga de su habitación, vigílala… yo me encargo del resto.
- ¿Y Kumon?
- Viene una patrulla de camino, Tzu se encarga de todo - Ryugen asintió y siguió su camino.
- Ainss amigo… siempre me metes en unos líos… - fue hasta las cocheras y arrancó su auto. Se avecinaba una laaaaarga noche.
Continuará…
Hola de nuevo! Bueno… qué os están pareciendo las curvas? Me estoy portando mal, bien, regular? jeje Aclarar una cosita que creo que yo misma os he hecho confundiros… No pasa nada si ellos son pareja, está permitido, sólo que para Ranma en ese momento no era apropiado por la posición de él. Tiene una imagen que dar, no puede hacer creer a los demás que hay enchufe o favoritismo por estar con Akane, aunque después de esto ya le da igual todo parece ser… sólo era eso ;) por lo demás espero que os haya gustado y hayáis tenido muchas emociones al leerlo.
Como siempre mis gracias especialísimas a mi b-reader Sailordancer7, ella sabe lo que me costó escribir este capítulo, gracias por ser siempre mi apoyo. A mis #locasporeldiosgriego Feliz día a las mami del grupo aunque sean atrasadas y a las que no lo somos, gracias por estar en mi vida también.
Contestando a los reviews que me mandáis, ya, ya… otra vez la pesada, pero de verdad me hacen tanta ilusión! que hasta mi novio el otro día me dijo que no le hacía caso porque estaba leyéndolos, jajaja pobre… Daniela Valezka Gallardo muchas gracias, los lunes de por sí ya son pesados así que por qué no darle alegría al cuerpo? Yo también quisiera ser Akane DainisitaM seeeeee lemon… y si es con ese pedazo de hombre mejor que mejor, yo también quiero que me regañe y sí… lo siento por Susy pero Shinno estará en la friendzone como Rumiko así lo quiso también. Mil besos Emiilu me alegra que te hayas podido pintar las uñas esta semana jeje es lo que me gusta de Ranma, puede ser rudo pero tierno a su manera cuando se trata de Akane kariiim Me gusta alegraros los lunes y más con capítulos como el anterior, que bien que me digas esas cosas, me esfuerzo porque os podáis imaginar las escenas lo mejor posible, tampoco doy tantos detalles para no aburriros, ya he mencionado antes que no me gusta la paja en los fics, me gusta ir al grano de la historia. Akane es mi personaje favorito, intentaré no hacerla sufrir mucho Lu chan87 que vengan los bomberos Lou! yuhuuuu creo que la atracción entre ellos es mucho más fuerte que en otros de mis fics, Shinno debe entender de una vez que ella sólo lo ve como un amigo y seee Ranma celoso… 7u7 Maryconchita el inicio del fic fue para despistar, espero que después del susto estés disfrutando de los demás capítulos Bianka Sherlin así me gusta veros, con las emociones a flor de piel, muchas gracias por tus palabras, yo también adoro a Ranma juguetón y...bueno… adoro a Ranma en general jeje miladis yo también quiero ser castigada por Ranma y me dejo hacer lo que él quiera. No me olvido de Taro, es muy importante en el fic, sólo que necesitaba dos capítulos para encauzar el fic, espero tu review de este capítulo a ver si voy por buen camino Kaysachan Ya que es difícil empezar la semana al menos os distraigo algo de vuestra rutina, yo también adoro a ese Ranma y cuando se pone en plan protector con akane aún más .torres Ya era hora, se merecían esos momentos juntos Lily Tendo89 esos dos se arriesgan demasiado sí… piensan con sus… en fin, tú que me conoces sabes lo que iba a decir . Este lemon está dedicado a ti! tu lemon con esposas. Ya ves por dónde ha salido Ryu, si es que no daba buena espina Ibetzia Muchas envidiamos a Akane pero con ese pedazo de hombre quién nos culpa? Nao Saotome Malfoy Los dejé disfrutar un poco más, no sé si me dejarán tenerlos mucho tiempo separados, lo discutiré con ellos en el próximo capítulo. Yo también adoro a Ryoga, siempre tan inoportuno y siempre parece tener algo qué decir 87 Gracias! cuando releí el capítulo me quedé con la cosa de que me estaba faltando algo, le dije a mi b-reader, si es un capítulo de puro lemon jajaja pero creo que era necesario para esos dos nancyricoleon de nuevo otro capítulo y cumpliendo con uno a la semana, espero te haya gustado SakuDai por fin resolvieron ese "problemilla" que tenían desde hace tanto tiempo y siguen resolviendo… Ranma no puede bajar la guardia ni con Shinno ni con nadie Lila Davila los personajes mandan, eso lo tengo más que claro jajaja y no podían aguantar más separados, muchos besos Susy Chantilly mi niña, no te cuento más del fic porque adoro tus reacciones, aunque sé que este capítulo no te ha gustado mucho por Shinnosuke, pero es que él tiene que saber que ella sólo lo ve como amigo. De todas formas Shinno seguirá presente en el fic, y sí… Akane se está cuidando y en principio no habrá Ranmitas pero nunca se sabe ;) Gabyco bueno, os advertí lo de las curvas, ahora a ver qué me dicen los personajes, si pueden estar mucho tiempo separados o no. Ellos mandan. Está claro que Ranma no puede quitarle ojo a Akane, siempre hay alguno que quiere algo de ella. Que no decaiga el entusiasmo! Y Taro tiene que reaparecer pronto… no digo más Ana Camila Sanchez Ranma ha caído en las redes de la dulce Akane y ella en las de él, yo también disfruté mucho ese capítulo, adoro verlos dándose amor paulayjoaqui La verdad que Ranma se pasa de celoso, si no tiene nada que temer… teniéndolo a él quién se va a ir con otro? jeje pero si es su forma de castigar yo también me arrimaba a quién fuera. Empieza la primera curva… sweetsimphony30 Sí que era necesaria la bofetada, ha olvidado sus deberes y se ha centrado más en deshacerse de ella por propio egoísmo de no poder afrontarlo pero que acabe con eróticos resultados me encanta. Mucho se arriesgan pero creo que después de la tensión sexual acumlada que llevaban ni lo pensaron alexandravw Muchas gracias! intento que disfruteis con cada capítulo Nidia yo empezaré dándote las gracias por tus lindas palabras y continúo diciendo que sí, los pobres ya no aguantaban más y Ranma era el que peor lo llevaba. Gracias por leer, hermosa Sailordancer7 imanes creo q nos quedamos cortas cuando describimos a esta pareja, que sigan resolviendo, además para el cutis viene fenomenal jajaja mi niña, baby, sabes que esta historia no sería lo mismo sin ti. Love youuuu July Kou July mi niña, la verdad es que cuando terminé de releer el capítulo pensé, si es un capítulo de puro lemon jajaja serán pillines… lo que me hacen escribir… Nos encanta, adoramos a ese Ranma celoso y posesivo y adoro aún más a Ranma protector. No me he olvidado de Taro, es muy importante en el fic SARITANIMELOVE Yo también quiero un Ranma de carne y hueso! menos mal que mi chico no lee mis fics jijiji y también lo haría enfadar si esos son sus castigos… cof cof. Es que ese eres mía tiene que salir siempre de la boca de Ranma sí o sí Gwendy Olvera los pobres tienen derecho a desfogar de una buena vez, ya los estaba haciendo sufrir mucho, daos cuenta que ha pasado en el capítulo 6 pero ellos llevan ya bastante tiempo ahí metidos. Me encanta que vivais la historia tan de cerca Caro para mí ellos dos son puro fuego, qué mejor manera de empezar su relación… jeje muchas gracias por leer A.R. Tendo Seeee no cuento ni avanzo nada nuevo de la historia pero necesitaba un capítulo que tratara sólo de ellos, me alegro que coincidas conmigo Invitado Q bueno que te guste tanto que releas los capítulos, la historia ya está totalmente pensada, sólo iré añadiendo escenas si los personajes me lo piden, la relación entre Ranma y Ryoga para mí siempre será la meterse el uno con el otro y también de velar por la seguridad del otro cuando es necesario Invitado La verdad es que al escribir esta historia sólo me salían celos por parte de Ranma… pero todo puede pasar, aún continúa la historia, es que adoro ver a Ranma celoso… culpable Bonchi que os toméis también vuestro tiempo en comentar es de agradecer, creo que andaban calenturientos desde que se conocieron pero ahora que ya han probado al otro más… sobre todo Ranma yancy ya vamos por la mitad del fic así que a partir de ahora habrá muchas más emociones Yeka453 Amigaaaaa vosotras que me veis con buenos ojos, espero que el lemon de este capítulo también te haya gustado jijiji ilusion29 Ranma por una vez se sinceró consigo mismo, no del todo pero ha ado un gran paso. Ya no podían aguantar más esos dos Gogoga mi niña, respondí a tu mensaje por inbox, espero te haya llegado.
Bueno, pues como siempre y para repetirme más que el ajo, espero haber contestado a todos los reviews y no haberme dejado a nadie en el tintero. Nos leemos!
Sakura Saotome :)
