Una cálida mano me despertó de sorpresa y abrí los ojos de golpe y ahí estaba, con una gran sonrisa en el rostro y con su voz angelical que hacía que todo mi mundo se moviera.
—Vamos que se va a hacer tarde— me decía mientras me ayudaba a levantar y nos dirigíamos a su moto.
—No te olvides poner casco—me decía papa desde el porche de la casa.
Jake me ponía el casco dedicándole una cara suficiencia a mi padre mientras soltaba una leve risa. Se subió a la moto y una vez más me aferre a su cintura y ocultando mi cabeza en su espalda.
No distinguía si íbamos a máxima velocidad o volando, sentí el frio aire entrar por mi cabello y hacia que mi piel se erizara, sentía un fuerte golpe de frio como cuando tío Emmett me daba sus grandes abrazos de oso en las piernas. Tía Alice tenía razón, siempre la tenía empezaba a hacer frío y para variar a mí se me había olvidado la chamarra, de haber sabido que estaría helando me hubiera cambiado los short por un pantalón de mezclilla.
El viento helado cesó, cuando Jake hablo por primera vez en todo el viaje de ida.
—Ya llegamos princesa— en ese momento alce la cabeza y pude ver que estábamos en un gran estacionamiento, ahora entendía por qué habíamos llegado tan temprano, estaba lleno había una enorme fila de personas que avanzaban en las taquillas y a lo alto se encontraban los más grandes juego de diversiones que nunca había imaginado, una enorme montaña rusa atravesaba los largo del parque, donde sobresalía una enorme rueda de la fortuna, rodeada de más y más juego, no lo podía creer, era sorprendente, daría un ataque de histeria al saber que nos subiríamos a eso monstros.
—Lista para saber lo que es en realidad la diversión
Me pregunto mientras alzaba una enorme sonrisa burlona en su rostro por reacción a mis ojos abiertos como platos.
—Claro que si vamos.
Jake insistió en comprar las entradas, ya que yo me negaba al final termine aceptando solo si el dejaba que pagara mis boletos a los juego, el tubo que aceptar a duras penas. Mientras yo me reía
La enorme montaña rusa que había visto desde el estacionamiento no era nada comparado a su tamaño original era el doble de ancho y tenia miles y miles de vueltas, lo peor de todo es que nada mas te sujetaban de la cintura para abajo y dejaban los pies en el aire.
Cuando termino la tortura tenía la cara verde y todo el estomago revuelto, mientras que Jake alegaba que no era nada comparad a cuando corría por el bosque en forma de lobo.
Nos habíamos subido ya a 7 juego, no sentía el estomago y si me volvía a subir a otro, juraría que sufriría un colapso.
Cuando Jake vio que estaban abriendo un juego extraño llamado "El Destripador" no dejo de insistir en subirnos.
—Vamos Ness, no me digas que tienes miedo—
—Claro que si Jake, ve a esos chicos imagina como voy a quedar yo. —
Dije señalando a los que iban saliendo del el juego tenían las cara verdes y muchos de ellos salieron corriendo a los baños y por bolsas de basura seguramente para vomitar.
Jake profirió una carcajada de burla.
—Vamos no seas cobarde—me decía mientras imitaba el sonido de una gallina.
—No, además si vuelvo a subir, voy a explotar, mejor sube tu solo —dije mientras le ponía una mirada retadora—o es que tienes miedo?
Le dije mientras ponía mis brazos en forma de alas.
—No, no tengo miedo—decía mientras sacaba dinero de su bolsillo y se acercaba a la taquilla—mira y aprende.
—Aja ya te quiero ver—
Cuando subió un chico lo ayudo a ponerse las medidas de seguridad. Tenía una arnés a la cintura, también iba sujetado por los hombros, bajaron una protección de metal de se sujetaba al asiento y para hacerlo más terrorífico, cuando todos estaban listos se ponía unas rejas rodeándolos a todos.
Al ver esto Jake me dedico una cara que nunca había visto y en la que reflejaba verdadero miedo, gracias al cielo y tenía ganas de vomitar porque de no ser así ahorita estuviera ahí arriba con él.
El enorme aparato empezó a dar vueltas, subir y bajar, poniéndolos de cabeza en cada momento, sacudiéndolos. Y girando en sí mismo; ahora entendía por qué le decían "El Destripador" era obvio que uno dejaba su estomago y todos los órganos en el inicio del juego.
Cuando todo se detuvo y pude ver la cara de Jake que se iba tornando de un color morado al azul y este al verde no pude sostener la carcajada.
La cara de Jake era lo más gracioso nunca lo había visto así y después de hacerse pasar por macho se hizo más divertido.
—Me alegra que te burles de mi—me decía en tono sarcástico, mientras sus mejillas se inflaban estaba a punto de explotar por lo que mejor me hice a un lado.
—Entonces…—decía mientras caminaba de un lado a otro—te divertiste?
—No tuve tiempo ni siquiera de tomar aire—
—A la próxima hazle caso a la chica con cerebro—
Le decía mientras lo tomaba del brazo para ir a comprar una botella de agua, mas para el que para mí.
La señorita de nos entrego la botella y la page mientras el color regresaba a la cara de Jake.
—Tienes sed?—me pregunto mientras señalaba la botella en mi mano.
—No, esta es para ti
—Por qué?
—Deberías verte, y mejor hazme caso sino sufrirás algo.
Jake tomo la botella y la bebió toda de un momento a otro la botella ya estaba vacía.
Cuando vi el reloj del parque de diversiones marcaban las 9 de la noche.
—Valla es tardísimo— Jake volteo a ver la hora y puso unos ojos como platos.
—Es cierto y si te llevo tarde a casa, tu papa Me mata, será mejor que nos vallamos ya—
Cuando llegamos al estacionamiento, salimos corriendo a la moto, y emprendimos el camino hacia a casa.
—A qué hora dijo papa que me quería en casa?—
—A las 9:30— al momento de decir esto acelero la moto y fuimos aun más rápido.
Yo me aferre aun más a su cintura, sentía que en cualquier momento caería al suelo.
Cuando legamos a casa, las luces de la entrada estaban encendidas.
—Qué hora es?— le pregunte a Jake con cara de preocupación.
—9:30, ni un minuto menos, ni un minuto más, lo logramos— alzo su enorme mano para chocar los cincos y mientras lo hacía me dio un fuerte abrazo, la estúpidas mariposas volvieron a mi estomago, ¿es que nunca iban a dejar de hacer eso?
La voz de mi padre interrumpió nuestro abrazo haciendo que Jake diera un salto al mismo que tiempo que me liberaba de sus enormes brazos de mí.
—Valla que puntuales—dijo mi padre—vamos pasen que aquí afuera esta helando.
No me había dado cuenta de que hacia frio, era seguro porque todo el tiempo estaba cerca de Jake y lo más obvio era que el no sintiera ni una pizca de frio en ese momento.
