Cap VII

La noche se tornó fría, los ojos de Temari parecían opacos, la luz que ahora se reflejaba en ellos no era más que un espectro de la luz de alegría que antes solían reflejar.

Shikamaru seguía mirando de reojo a Temari. Aquel beso le había marcada profundamente, él sintió la desesperación de ella. Ella sentía lo que él… ¿Por qué aún así se negaba a aceptarlo?

Tragó la saliva que parecía taponar de nuevo su garganta. Aquellos recuerdos, los felices, poco a poco se consumían a medida que recordaba los malos ratos.

Temía olvidarse de por qué se había enamorado de Sabaku No Temari, lo temía profundamente. ¿Qué era ella ahora?

No tenía nombre, era difícil aguantar aquello. No saber que había pasado con la verdadera Sabaku No, aquella rubia problemática, atractiva y grandiosa.

Se acostó en el futón que antes habían preparado, se situó ligeramente cerca de Temari, y sin disimular huir de Ino.

Pero parecía que aquello era totalmente imposible…

-Shika-kun

La rubia del equipo 10 luchaba por captar su atención. Había conseguido situarse al lado de Shikamaru por que Chouji le había cedido el sitio.

-Shikamaru

Él la siguió ignorando, sabiendo que nada de lo que ella pudiese decirle sería bueno para él.

-¡Shikamaru!

Él se giró, intentando no reaccionar gritando como había hecho Ino.

-Por fin…

-¿Qué quieres Ino?

La rubia se acercó a él, lo suficiente para poder hablarle al oído sin que les oyesen.

-Tengo un plan que te podría ayudar-murmuró la rubia de Konoha.

Shikamaru alzó una de sus cejas sorprendido por la ayuda. ¿Desde cuando Ino quería ayudarle? ¿No se suponía que ella quería volver con él?

-Se lo que piensas Shikamaru, pero de verdad te interesa saber lo que te voy a decir, pero aquí no veo seguro hablar, espero que puedas esperar hasta mañana-continuó la rubia esta vez con una sonrisa por haber captado la atención del shinobi.

El Nara rodó los ojos previendo que Ino lo haría para tener asegurado un momento con él mañana, aún así no se negó, susurró un leve –de acuerdo- y se giró de nuevo hacia el otro lado.

Ignoró todos los siguientes movimientos que Ino utilizaba para llamar la atención. Hasta que ella pareció rendirse y se quedó callada, preparada para dormir.

Parecía que la charla minúscula que había compartido con Ino le había separado en parte la cabeza de Temari. Un gran alivio para él saber que por lo menos podría pasar y mantener sus emociones a ralla siempre y cuando no pensase en como Temari le había negado su amor.

Se revolvió entre las cobijas, intentando concentrar algo de calor en su cuerpo para no helarse, y pensó de nuevo en ella. ¿Estaría Temari acostumbrada a ese increíblemente doloroso frío?

Sintió pena en el caso de que ella estuviese pasándolo mal, pero se recordó con sarcasmo que si Temari tenía frío, sólo tendría que arrastrase hacia el futón de Fuiji y envolverse con sus brazos.

Un arcada, o una pretendida nausea le recorrió. No soportaba que su mente alcanzase tales niveles, como para imaginar a Fuiji abrazando a Temari, como en la cocina.

¿Acaso Temari lo amaba? Eso era imposible… Temari solo lo amaba a él, Shikamaru Nara. ¿Por que… sólo lo amaba a él, no?

Aquella noche no fue agradable para casi nadie. Shikamaru había deseado quedar dormido sin soñar, pero parecía que la escena de la cocina se resistía a salir de su cabeza. Como deseaba ser él quien besaba a Temari, quien podía besarla sin temer lo que pensasen los demás…

Ella había decidido que no. Shikamaru tendría que desaparecer, darse por vencido. Así lo deseaba su rubia orgullosa, así era como quería que actuase Shikamaru, pero…

Aún que le dolía fallar a Temari, él sabía que para ella sería peor continuar con Fuiji. Debería alejarlos, tendría que hacerlo por Temari. Y se después de eso, ella seguía insistiendo en que él debería abandonar su lucha, él lo intentaría.

Pero la imagen le dolía, su cuerpo era recorrido por la sangre bombeando más y más fuerte, sintiendo su cabeza explotar de furia. Y por el descontrol, se veía pegando a Fuiji, pero recibiendo los gritos de Temari, que parecían suplicar que parasen, ella… ella parecía querer que Fuiji saliese inmune, pero de él mismo no hablaba, Shikamaru era invisible a los deseos de salud de ella.

Aquello no hizo más que enfadarle, inconscientemente agarró de los tejidos que formaban el futón y tiró de ellos, sin romperlos, pero descargando toda su ira en la tela. Notó la sangre en su boca, su lengua era la explicación. Había estado tan concentrado que inconscientemente se había mordido la lengua por no gritar.

Tragó la poca sangre que brotaba, queriendo de esa manera olvidar lo ocurrido. Su cuerpo le pesaba, sus ojos se cerraron, cayendo así en el abismo que sería su sueño.

Despertó agitado, respirando irregularmente, y empapado de sudor. Se estremeció al contacto de unas manos frías en su frente. Alzó la mirada esperando encontrar a Temari, más solo vio borrosamente los cabellos color azabache de la bella Hyuuga. Hinata estaba junto a él, seguramente era lo mejor.

Habría reaccionado muy mal, si sus compañeros le hubiesen visto en ese estado. Se sorprendió de sí mismo a ver que su aspecto, y la impresión que causaba, le importaban.

Aquello no era normal. ¿Desde cuando él se preguntaba por aparentar algo?

Desde que ella se había decidido por un muchacho rico, de buena familia y fuerte.

¿Acaso no era él mismo fuerte? No era eso, Shikamaru Nara había sido muy importante para la aldea al trabajar junto a Shizune y Kakashi en las estrategias de lucha, también eran fuertes sus jutsus, tras haber aprendido a utilizarlos de manera muy perjudicial para el enemigo.

¿Acaso no era de buena familia? Tampoco era eso, ya que el clan Nara era conocido en todo Konoha por su gran precisión en estrategias, en antídotos, remedios curativos y demás cosas que ayudaban en la vida diaria de sus habitantes.

¿Rico? Ahí no era él el que tenía un problema. Temari nunca había parecido interesada por el dinero. Ella tenía el dinero suficiente, y mucho más. Y sabía que el dinero no era lo importante, en su lista nunca estuvo ser rica ni adinerada. Aparte de que Shikamaru ya tenía un buen sueldo, un gran buen sueldo.

Sus pensamientos parecían poner nerviosa a Hinata, que no sabía si interrumpir sus preocupaciones, o quedarse quieta esperando a que él se levantase.

Shikamaru la miró fijamente y comparó su situación con la de Hinata y Naruto.

Ellos llevaban un paso por delante de él y Temari, pero a la vez también les faltaban otros más.

Naruto llevaba tiempo fijándose en Hinata, pero estaba tan ciego que no podía pasarse por su cabeza la posibilidad de que ambos se sintieran igual.

Hinata ya no sabía que pensar, había visto como a Naruto parecía haberle dejado de importar Sakura, lo que era perfecto para ella. Pero se veía incapaz de atacar, ella no era así de lanzada, algo que le molestaba mucho. Deseaba gritar, pero no podía por que no sabía, era tan delicada, educada y generosa que prefería no poner a Naruto entre la espada y la pared.

Pero… ninguno iba a dar un paso lo suficientemente grande como para juntarse. No por el momento…

Y ahí estaban él y Temari. Él paso que dieron fue el más seguro y complicado, y les salió mal.

Ella ahora se veía tan… Parecía tan arrogante a los sentimientos de Shikamaru…

Estaba destrozándole el corazón con cada palabra de negación. Y ambos acabarían mal.

Shikamaru había intentado desde joven mentalizarse de que no se enamoraría. La mujer con la que compartiría su vida sería normal y corriente, no pensó en noches de una lujuria capaz de hacerle perder la cabeza. No pensó en que unas cadera; dueñas de sus deseos, miedos y miles de cosas que parecían golpear su cabeza, pusiesen decidir su destino.

Por que narices Temari pasaba de él. ¿Acaso no sentía esa excitación, al verse solos? ¿Acaso no sentía su corazón comenzar a bombear de una manera desequilibrada y aturdida?

Debía sentirlo. Ahora él debía creer que el amor común existía, solo podía agarrase a ese pensamiento para conservar la esperanza. La esperanza que poco a poco se iba desvaneciendo a los pies de Temari.

No sabía cuanto tiempo había pasado, pero parecía que Hinata podía escuchar sus pensamientos, algo imposible…

Recordó como Neji era capaz de ver los sentimientos de las personas, el ánimo y lo que sus ojos ocultaban,

¿Era por eso que Hinata le miraba comprensible?

Sacudió su cabeza de un lado a otro. Hinata pareció entender y levantó del suelo, dio media vuelta y antes de desaparecer por la puerta susurró:

-Te esperaré a fuera, el desayuno está servido. Ella se ha ido ya-su voz fue dulce y decidida. Definitivamente, sabía que le preocupaba, sino no le habría hablado de Temari.

Hinata siempre le había apoyado, supuse que por ser el mejor amigo de Naruto. Al fin y al cabo, siempre me preguntaba a mí sobre él.

El frío que le atacó al despojarse de las grandes capas de tela que tenía el futón.

Notó como a pesar de que las grandes paredes del domo Hyuuga eran gruesas, el frío había alcanzado ya el interior de la habitación, y junto a su respiración salía vaho.

Sus dientes castañearon por unos segundos antes de lanzarme de nuevo al interior del futón, junto a la ropa que se pondría.

Listo para salir se vestió completamente de shinobi, sin saber si podrían salir de casa ya o no.

Sus brazos estaban completamente tapados, y su cuello parecía resistir al frío por el momento. Salió del cuarto de futones y se aventuró por el domo, con la suficiente experiencia como para no perderse.

Encontró un cálido olor a comida cerca, y se dejó guiar por el olfato. Agradeció que tampoco tuviese el olfato de Kiba, ya que si el frío que entraba por su nariz era incómodo, no se imaginaba teniendo el olfato de Kiba.

Entró a la sala en la que parecía que estaban todos, donde ayer habían comido.

Su suposición se había cumplido, Kiba estaba entre Sakura e Hinata, con una gran taza humeante en las manos, y la nariz roja con aspecto enfermo.

Constipado. Pobre Kiba, de verdad que era mala suerte, y más sabiendo que este frío terminaría pronto y que en verano le costaría más recuperarse.

Caminó entre las sillas, intentando encontrar algún lugar cálido, se sorprendí al ver a Temari sola, sin Fuiji por ningún lado. Y se sobresaltó cuando empezó a caminar hacia el hueco a su lado, pero que fue arrebatado por Tenten, que parecía estar realmente feliz.

De que se sorprendía. Se había fijado que si era casi imposible separarlas cuando no estaba con Fuiji o cuando Tenten no estaba con Neji –hablando-.

A él no le importó, se atrevió a ponerse al otro lado de Temari, siendo completamente ignorado por ella.

POV Shikamaru--------------------------------------------------------------

Suspiré sonoramente haciéndome notar a su lado. Ella volteó algo molesta, pero su cara cambió completamente al verme a mí. ¿Qué tenía para que me mirase apenada?

Noté como llevaba una mano hacia mi cuello, sus labios intentaron sonreír, pero solo pudo forzar una muy falsa sonrisa.

La miré dudoso, pero comprendí que se refería a mi cuello, comprendí a que se debía el dolor que me producía sus dedos al tocarme. Tenía una marca, y de ella. Sonreí orgulloso y complacido de alguna manera. Sus ojos apenados parecía recordar el momento, y sentir nostalgia. Cerré mis ojos saboreando la caricia de ella.

Supuse entonces que la satisfacción que me llenaba se debía completamente al pensamiento que se había formado en mi cabeza al verla así. Yo pensaba que ella añoraba el momento, que era algún recuerdo bueno para ella.

Eso era lo que me hacía sentir poderoso, sentir orgulloso de mi mismo y arrogante a su repentina nostalgia.

Más no pude evitar sorprenderme al ver como apretaba algo furiosa la marca, abrí los ojos y vi como ella borraba su sonrisa apenada; y se convertía en desprecio o algún sentimiento que sinceramente no quería reconocer en su rostro.

Mi felicidad se evaporó, más no la eché en falta, ya que la ira, y las ganas de decirle a Temari cosas que en la vida le diría, me podían.

Como era capaz de engañarme, hacerme sentir feliz y dichoso y de repente noquearme con una sola mirada, hacerme sentir culpable del hambre en el mundo, del frío en otros hogares.

¿De verdad merecía tal castigo? ¿De verdad debía sufrir la manera en la que ella me ignoraba?

Pero era imposible gritarle, me costaba alzarle la voz. Sabía que se me quebraría en cuanto lo intentase.

Volteé la cara hacia el otro lado esperando encontrar conversación con alguno de los otros shinobis.

Todos parecían estar hablando de algo, no me sentí capaz de integrarme en alguna de las conversaciones.

Mis ojos parecieron saltar de sus cuencas al notar como una fría mano se posaba en mi hombro, relajé la expresión y alcé la vista.

Esperé sorprenderme al ver a Fuiji, con una expresión que seguro solo él tendría. No me sorprendió, la verdad es que mi monótona vida empezaba a llenarse de sorpresas, inconvenientes o positivas.

Sus ojos parecían afilados, reflejaban lo mismo que el filo de una katana. Peligro, sangre y dolor. Pero no el dolor que te afecta a ti, sino la satisfacción de infligir dolor a los demás.

Monstruo…

Él era peligroso para Temari, pero ella se negaba a pensarlo, ella quería pensar que con él todo estaría bien.

¿Sería que los celos me consumían hasta llegar a pensar que él era peligroso por el simple hecho de estar cerca de ella? De mi Temari.

Mi mirada se tornó ácida, venenosa incluso para un asesino. Sus ojos parecieron molestos por la respuesta de los míos, pero un instinto casi primitivo en mí gruñó.

Él se alejó un paso con una sonrisa, se giró hacia Temari, y colocó sus manos en los hombros de ella. Agachó su cabeza hasta llegar a besar el cuello de ella.

Alejé la vista de ellos dos, molesto y asqueado por la escenita. ¿Desde cuándo Fuiji podía comportarse así en público sin que ella se molestase?
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POV TEMARI-----------------------------------------------------------

Pude sentir sus labios en mi cuello y un escalofrío recorrió mi espalada, sentía la necesidad de alejarme de hay, de levantarme de la mesa y correr, pero no pude, algo me clavo en aquella silla.

No se como explicar ese sentimiento, no pude separa mis ojos de Shikamaru, su expresión me congelo, algo dentro de mi se quebró cuando lo vi girar su cara asqueado.

¿Por qué?, ¿por qué soy capaz de olvidar el mundo a mi alrededor cuando estoy con él?, ¿y me siento traicionera cuando Fuiji me toca?

Es mi culpa, Shikamaru se ha parado y se retira de la mesa sin probar bocado, maldita marca, la amo y la odio a la vez, esto es muy confuso.

Todo esto es muy confuso, las ganas que tenía de llegar a Konoha se han esfumado por completo, ahora lo único que quiero es huir, alejarme de todo esto.

No puedo, Shika es mi amigo, o por lo menos lo era, añoro esas tardes cuando luego del trabajo nos íbamos a mirar el atardecer, esa paz que me hacia sentir, pero dudo que esos tiempos regresen.

Siempre soy yo, siempre es mi culpa, Kankuro casi muere envenenado y yo no pude hacer nada, Gaara fue alejado de la nuestro lado por que yo no fui lo suficientemente fuerte para protegerle, y cuando lo fui casi lo matan por que no estaba a su lado.

Ahora tengo la posibilidad de ayudarlos, con Fuiji a mi lado, además él me ama, pero me siento como una rata, no soporto más.

Las mejillas de la rubia se fuero bañando de lagrimas, mientras miraba impotente un punto del mantel que paresia muy interesante en aquel momento.

En un momento, la castaña se percato de la situación y con una sonrisa se decidió a sacar a su amiga de aquel lugar, encerradas en el baño del Domo, la rubia no hizo otra cosa que llorar y llorar, sin ser capaz de explicar el por qué de aquellas lágrimas.

Su amiga no pidió explicaciones, solo se dedicó a consolar a la rubia, que en ese momento parecía una pequeña niña, la estrechó contra su pecho y dejó que su amiga se desahogara, no era muy frecuente verla así de frágil, y cualquier cosa habría hecho que la kunoichi volviera a ponerse esa mascara dura que la tenia sumida en aquella pena.

Yusha: Jaja, todas esas parejas y no te gusta el Kakairu? Jaja, siii Gaanaru rulez *baba* Haber si este capitulo te hace feliz^^