Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción (ésta vez de Cobra Starship) a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.

Hey! LOL~, ni este tema ni el que sigue fueron mi idea (RG1998, te vuelvo a culpar por esto BD) así que espero que mi no-gusto por esta festividad haya hecho que quedara muy del asco x3.

»Aclaración&Advertencia: Bobas viñetas y/o OneShots sin mucha conexión alguna en la mayoría de casos, ya que variarán por el día; humanizado y... OoC, también en la mayoría de casos~. ¿Ocasión especial? Puede que... ¿intento de fluff entredicho?

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!


#07:
En Navidad.


Entre todas las fechas del año, Navidad era una de las que menos le gustaba. Aún cuando aprendió su verdadero significado —y descartó la razón comercial—, el dar y recibir regalos en Radiator Springs hizo aquella celebración mucho más tolerable; no obstante, ese año se lamentaba de estar lejos del pueblo durante nochevieja y nochebuena. Aunque Sally le dijese que estarían bien sin él y que no tenía nada por qué preocuparse, Lightning comenzaba a arrepentirse de seguir su palabra a la hora de aceptar esa última temporada de carreras.

—Tal vez debí quedarme allá —musitó, haciendo a un lado las cortinas que ocultaban el paisaje que la mejor vista desde uno de los pisos más alto del hotel podría brindarle.

—Es normal extrañar a la familia en estas fechas, McQueen —le distrajo el castaño, recostado en la cama perfectamente hecha mientras dejaba a un lado la revista que había estado hojeando—. Francesco también lo hace.

—Pero tú hablas con tu madre como unas quince veces al día —replicó con media sonrisa al voltear a verlo.

Non pensi che stai esagerato? —cuestionó sin molestarse, aunque le estuviese dando la espalda en esos momentos: a un lado del panettone que había quedado desde que llamaron al servicio al cuarto estaba la botella de vino (que no habían abierto para la improvisada cena), además de las dos copas de antes.

—Tal vez… la próxima vez deba contar cuántas llamadas haces realmente —agregó al jactarse después, cruzándose de brazos y recostando la espalda en la parte tapada del cristal que daba al balcón.

Non è necesario —respondió al servir ambas copas y, volteándolo a ver, alzó del tallo una de ellas—. A ella le agradas, y mucho. Non devi preoccuparti di nulla…

— ¿Quién dijo que estaba preocupado? —Alzó ambas cejas antes de juntarlas un poco, demostrando lo confundido que pasó a estar luego de la sorpresa inicial.

—Si no lo stai (né sulla difensiva), ¿perché no te acercas un poco? —sugirió con un deje de burla, tanteando la cama con la mano libre.

—Porque no es la primera vez que terminas emborrachándome para que haga alguna estupidez —contestó de forma borde tras rodar los ojos.

—McQueen, no necesitas culpar a Francesco por lo que terminas haciendo por cuenta propia —se defendió automáticamente, aunque cuando finalmente Lightning pareció acceder a acercarse, rió un poco—, o quello che terminas cediendo.

—Sólo por ser Navidad dejaré que sigas creyendo eso.

Aceptando la copa después de comprobar la hora en su reloj de muñeca, la chocó lánguidamente contra la del piloto, imitando parte de su sonrisa en el acto.

Ma, por ser Natale… ¿no deberíamos darnos regalos?

Aquella pregunta hizo que la mueca del rubio se torciese un poco. Además de que se le había olvidado pensar en qué detalle podría gustarle, la nevada de ese mismo día le había sacado las ganas de salir entre todo ese ajetreo de último momento.

—De hecho…

—Porque Francesco tiene algo para te.

Inseguro de cómo sentirse, se limitó a quedarse de su lado de la cama al verle rebuscar algo en los bolsillos interiores del blazer blanco. Sin embargo, el verle sacar una pequeña caja tampoco con aspecto elegante no le ayudó a aliviarse.

—Oh —fue lo único que pudo articular antes de sorber, incómodo y manteniendo la vista fija para cuando el italiano se la ofreció—, ¿estás… seguro?

Sicuro come sempre —aseguró instantáneamente, terminando por dejarla en la mano libre del #95—. Andiamo.

Suspirando, se aseguró de vaciar la copa antes de pasársela para poder abrir la caja, disimulando cualquier temor que le produjese ver cuál era su contenido. Pero, finalmente, ahí estaba: viendo una delicada cadena plateada que, curiosamente, tenía como dije la emblemática bandera italiana que solía portar el auto Fórmula de su novio.

Forzando una sonrisa ante el detalle, levantó la vista para ver su rostro, aunque la misma pronto se deshizo al ver que Francesco se encontraba presumiendo de una cadena similar que resaltaba por encima de su remera roja, ya que era dorada y con su característico rayo adornándola en la caída.

Sin saber qué decir con respecto a eso, de sus labios sólo salieron varios balbuceos mientras le señalaba, parpadeando con cierta incredulidad cada tanto.

— ¿Cómo…?

Ti piace? —Por más obvio que fuese por la reacción de Lightning, quería tanto asegurarse como molestarlo un poco.

—Hubiese preferido que fuese al revés pero… —Y calló, dándose cuenta de que tampoco tenía motivos para llevarle la contra—. ¿Esto es lo que tenías preparado para hoy?

Un poco complacido al notar el leve esfuerzo por cambiar el tema, Francesco alzó hombros.

—En parte —dijo, pendiente de cada gesto del rubio—, ¿algún problema con eso?

—Para nada —aclaró al instante, alzando ambas manos después de dejar la caja con la cadena sobre sus piernas—. Es sólo que… no me lo esperaba y… tampoco te compré nada como para darte algo a cambio ahora —terminó por confesar sin poder verlo, bastante apenado.

También dejando de lado su copa, el italiano sacó la cadena plateada con cuidado, de esa forma evitando que el americano notase lo que estaba a punto de hacer.

—No necesitabas comprarle nada a Francesco —comentó con una calmada sonrisa dibujada en su rostro, acercándose para colocarle su regalo, aunque Lightning creyese que era por otra cosa, y eso se notó cuando se inclinó impulsivamente hacia atrás—, ni querer compensarlo in tal modo —agregó burlonamente en cuanto distinguió sus entreabiertos labios, además de lo predispuesto que parecía estar en tan poco tiempo.

Enrojeciendo cada vez más mientras apretaba los puños, no llegó a idear una respuesta que lograse defenderlo apropiadamente para cuando el italiano presionó los labios contra los suyos, terminando así de colocarle la cadena de oro blanco por encima de su remera negra de cuello alto.

Pronto —dictó al separarse, apreciando con lujo de detalle cómo le quedaba el adorno elegido cuando éste cayó por su propio peso.

— ¿Ya? —repitió el rubio, viéndole sólo por el ojo que apenas había abierto a la vez que, distraído, tanteaba la metalizada bandera que ahora portaba.

—Ya —rió al dar un pequeño asentimiento, aunque el asombrado pasó a ser él cuando el #95 rodeó su cuello con ambos brazos para besarle efusivamente, queriendo ocultar así la indisimulable sonrisa que tampoco podía reprimir.

Faltarían unos pocos minutos para que oficialmente fuese 25 de diciembre, pero eso no impedía que pudieran celebrar un poco antes de que la pirotecnia y las llamadas a sus respectivos hogares tratasen de ocupar parte de su larga noche anual de paz y amor.


Hey de nuevo! Whoa, que final más cutre, lo admito... ¡pero al menos está pronto antes de las 6 A.M.~! Por que sep, desvelada de vuelta porque no puedo ser medianamente normal(L).

Estoy medio condenada con el tema de mañana, so... confiaré en que la siguiente festividad no me odie tanto como esta 9/9u.

Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.