Los personajes de Digimon no son míos.


Capítulo 7

Al otro día llego corriendo a clases. No pude dormir por pesadillas que me despertaron durante la noche.

-Te ves terrible.

-Gracias, eso es lo que toda chica quiere escuchar.

Suelta una carcajada. Estoy muy cansada como para siquiera mirarlo con reproche.

-Lo siento,- dice con gesto serio, se endereza y luego continúa:- eres el rayo de sol que ilumina mi mañana.

Termina con una reverencia y me mira desde esa posición. Mis cejas se alzan, mis ojos se agrandan, niego con la cabeza, luego suelto una risita sofocada.

-Vamos, el profesor no debe tardar.- digo jalando de su camisa.

Poco después del último timbre, salgo de la escuela a paso lento.

-Son tan lindos.- comenta una chica alargando tanto las silabas que parecen más palabras de las que en verdad dijo.

¿Qué?

-Él alto y fuerte; ella dulce y carismática.-le responde su amiga. Luego continúa con un puchero:- quiero algo como lo de ellos.

Es broma, ¿no? El chico tiene unas ojeras gigantes, camina lento y encorvado: definitivamente alto y fuerte no se me ocurrirían como palabras para describirlo, por lo menos no en este momento. Ella lo toma por el brazo como un koala se abraza a un árbol (se puede ver desde lejos como sus bíceps se vuelven morados por la presión) y la sonrisa en su rostro es para los demás, pero ella no se la cree. Sé de estas cosas. ¿La explicación en una palabra? Práctica.

Nuestras miradas se cruzan por un segundo antes de que él desvíe la suya. Deshace el agarre de su acompañante sutilmente a lo que ella responde con una mueca de disgusto, la cual es rápidamente cubierta cuando acomoda sus largos rizos con ambas manos. Usualmente caminan por ahí mostrando lo alegres y melosos que son, como si que todos los vean de esa manera los hiciera felices. Es muy incómodo para los demás.

Probablemente ocultan algo. Últimamente han estado muy raros entre ellos. Tal vez lo imagino, pues soy la única que se ha dado cuenta. No es que este pendiente de su relación ni nada parecido. Porque a mí no me interesa lo que pase entre ellos. Claro que no.

¿Cierto?

-¡Hikari!- llama una de mis compañeras de danza distrayéndome- Hina-sensei está enferma, por lo que no habrá práctica hoy. No han encontrado reemplazo y nadie quiere eso de cualquier forma.

-¿Es muy grave?- pregunto preocupada.

-No,- me tranquiliza- es solo un resfriado. Lo que pasa es que decidió descansar hoy. Eso debe ayudar a que se cure más rápido. Bueno, me voy.- termina efusivamente con un saludo de mano:- ¡Chau!

No es justo, en verdad estaba esperando el momento de bailar. Yolei me dijo que iba a arreglar la computadora de su vecino, lo que me deja sin acompañante. Suspiro. Ahora no tendré más opción que regresar temprano a casa. Estar sola en ese apartamento. Un frío conocido recorre toda mi espalda.

-Hoy no tengo práctica de soccer-dice el chico de cabellos despeinados apareciendo como por arte de magia y colocando un brazo sobre mis hombros. No lo había visto ni oído llegar. Trato de relajarme.- Podemos hacer algo. Si quieres.

Esa es una idea.

-Deberíamos hacer el trabajo- interrumpe el rubio, quien se acerca dejando a Catherine.

Miro afligida al heredero de los googles. El responde con una sonrisa de resignación.

-Saber que me prefieres es suficiente- susurra para que no lo escuche el otro y luego añade más bajo:- por ahora.

No sé cómo responder a eso, por lo que simplemente no lo hago. Sin decir más, se va caminando. La rubia sonríe hacia mí, se acerca a él para, al parecer, decirle algo y se va también. La pobre debe estar pasando un mal rato, después de todo, la pareja de oro funciona solo si se ven como una verdadera pareja. Cualquiera que sea su relación o acuerdo, parece que él ya no quiere ser parte de eso.

Como sea, caminamos juntos, pero no tan juntos (como dos extraños yendo en la misma dirección), hacia la biblioteca. Lamentablemente, es un largo trecho y el clima no está ayudando: mucho calor. No debí hacerle caso a Yolei y dejar crecer mi cabello, molesta mucho tenerlo debajo de los hombros. Tal vez algún día lo vuelva a cortar.

Una vez ahí, en silencio nos acomodamos en una mesa alejada. Hay pocas personas, aunque igual prefiero estar lo más lejos de los cinco, aparte de la bibliotecaria, que están ahí. No quiero ser una molestia. Como la vez pasada, nos dividimos el trabajo y lo hacemos en silencio. Así transcurren varios minutos, cada uno concentrado en lo suyo.

-Terminamos.

Lo miro como si se hubiese vuelto loco. No hemos terminado, es más, estamos muy lejos de acabar.

Agita la cabeza.

-Catherine y yo.

Ajá ¿y qué quieres que diga? ¿Se supone que sea empática, compasiva o algo? Le mantengo la mirada como única respuesta. Al parecer toma esto como una invitación a elaborar su comentario.

Eso me pasa por tener reputación de buena samaritana.

-Creo… creo que estaba con ella solo porque todos lo esperaban.- dice mirando su papel de un modo como quien no quiere hablar pero de todos modos lo hace, porque siente que debe- No quiero ser la marioneta. Por eso le corté.

Por eso estaban tan raros. Pero, si es verdad, entonces ¿por qué siguen estando juntos? Es decir, si hubiesen roto oficialmente todos y con eso me refiero a TODA LA ESCUELA estaría hablando de eso.

-¿Por qué me dices esto?- su mirada me quema. Creo que fui un poco hostil. Rectifico:- No te ofendas, pero no me debes explicaciones.

Mi pose impasible. No necesitaba saber eso y me parece muy fuera de lo común que quiera decírmelo. Es decir, no es como si fuésemos amigos o algo.

-Yo solo...- dice mientras sus ojos zafiro intentan penetrar en mí.

No lo lograrás.

-Necesito este- cambio de tema señalando la bibliografía recomendada y parándome rápidamente.

Voy a buscar el libro que dije requerir, lo hice para alejarme de él, por lo menos un rato. Lo bueno es que no hay nadie aquí. Alzo una mano acariciando los lomos de los libros intentando encontrar el titulo por el que vine. Nada. ¿Dónde estará? Cuando volteo para continuar mi búsqueda en el estante de al frente, me topo con unos intensos orbes azules.

"¿Qué haces aquí?" quiero preguntar, pero su mano izquierda me tapa la boca y la derecha va atrás de mi cuello. Entrecierro los ojos. Sus labios se parten, pero no dice palabra alguna. Luego, juega con mi cabello y frunce los labios. ¿Qué está pasando? Sin aviso previo, saca, veloz como un rayo, la mano que me cubría la boca y con la misma acaricia mi mejilla, su tacto suave como una pluma. Todo sin dejar de mirarme. ¿Qué está pasando? Aun con la libertad de poder ser escuchada, no me salen las palabras. Se acerca lentamente. Yo estoy petrificada. ¿Qué está pasando?

El roce es suave, tanto y tan efímero que mis ojos se cierran involuntariamente. Cuando los abro, me encuentro nuevamente con su mirada, la cual es difícil de interpretar. Mis neuronas se desconectan cuando siento su aliento cálido contra mi piel. Esta vez, soy yo la que inicia el contacto.

Mis manos, solas, lo jalan hacia mí por el cuello de la camisa de su uniforme. Poco después, las suyas sujetan las mías por las muñecas y las colocan alrededor de su cuello, donde se me es más cómodo llegar a sus cabellos rubios. Su mano izquierda baja hasta mi cintura y me presiona más contra él. Entre tanto, nuestros labios luchan por estar en control.

No sé cuánto duró o si alguien nos vio, lo único que sí sé es que nos separamos solo por falta de aire. Su frente contra la mía, su mano izquierda en mi cintura, la derecha acomodando algunos mechones, las mías bajando de sus cabellos a sus hombros y nuestras respiraciones agitadas. Abro mis ojos, los suyos siguen cerrados. Esto no está pasando.

-Eso…

-...nunca pasó.- completo separándome de él.

Sus manos caen como si estuviese hecho de trapo, sus ojos me quieren decir algo, pero no sé qué es. Me giro antes de averiguarlo.

-Iré a preguntarle a la bibliotecaria sobre el libro,-le informo, de espaldas a él- tú puedes buscar en el otro estante.

Eso nunca pasó.


A/N: Gracias por leer :) Este capítulo está dedicado a todas las personas que querían un poco de romance y les adelanto disculpas porque dudo que pueda actualizar tan seguido de ahora en adelante... así que ¡espero que me perdonen!

azuritha: me alegra que vuelvas a comentar, te comprendo perfectamente con lo del tiempo (en serio) y espero que tu tesis vaya muy bien (¿de qué se trata?, si se puede saber). Tienes toda la razón: algo pasó entre ellos. Aunque algo diferente está pasando... Obvio que extrañé tu comentario, espero el siguiente.

TKMangnaAngemon: quisiera que en verdad todos estén así de emocionados por saber qué ocurrió, sé que yo lo estoy por colocarlo. Me siento muy feliz de que te guste como escribo, intento darles variedad a mis oraciones. No sé si haga un capítulo del POV de TK, pero intentaré hacerlo en alguno de los siguientes.