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Love at Last

(Enamorada al Fin...)

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Capitulo 6

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*—Sakura:

Lo tensión se podía cortar con un cuchillo.

Sakura levantó la mirada hacia Hinata, quien estaba de espaldas a ella friendo beicon. Luego de la media discusión entre Sasuke y Hinata, esta última le había cerrado la puerta en las narices. Sakura aún estaba sorprendida. No sabía que Hinata fuera de esa manera. Después, Hinata la mandó a ducharse con un tono duro y así lo hizo ella, no iba a replicar, se veía que su amiga iba a lanzar fuego por su boca en cualquier momento.

Ahora, luego de aquella ducha decidieron desayunar. Hinata había preparados unos deliciosos pancakes acompañados con beicon y huevos. Sakura aún tenía su plato lleno, pero Naruto, sentado a su lado, ya estaba por el segundo. ¿Cómo podía comer tanto y seguir así?, se preguntó Sakura mirando el paquete de seis del novio de su amiga.

De todos modos, ese no era el problema. Naruto y Hinata no estaban hablando como se debía y era su culpa. Sakura cortó un pedazo de pancake con el tenedor y se lo llevo a la boca mientras miraba de soslayo a la pareja. Cuando Sasuke se fue, Naruto y Hinata comenzaron a discutir. Primero fue porque Naruto era amigo de Sasuke y Hinata decía que él tenía que mantener a Sasuke a raya y alejarlo de Sakura, luego fue porque al parecer Naruto la había detenido cuando ella fue detrás de Sakura y esto le molestaba a Hinata ya que se sentía algo culpable de que pasara la noche con Sasuke. Aún no habían hablado de lo que sucedió anoche con Sasuke, y quizás más tarde sería mejor pero… No quería verlos de esa manera. Se llevó una mano a la cabeza, que no había dejado de latirle.

—¿Estas bien?—escuchó que Hinata preguntaba.

Cuando Sakura levantó la cabeza, se la encontró del otro lado de la isla desayunadora mirándola con una mirada de preocupación.

—Yo…

—Solo es la resaca. Sakura-chan al parecer no ha aprendido a beber—murmuró Naruto riéndose y Hinata le dio una mirada tan fría que podría congelar el infierno. ¡Oh no!

—¡Es por tu culpa!—lo acusó Hinata.

Naruto dejo caer el tenedor y la miró boquiabierto.

—¿Qué?

—Si no me hubieses detenido, ella no estuviera así—dijo Hinata señalando a Sakura—¡Quien sabe que tantas cosas sucias le hizo ese imbécil mientras estaba ebria!

—¿Y es mi culpa?—preguntó Naruto dolido.

—¡Lo es!—exclamó Hinata apretando los puños—Es tu maldita culpa.

—Maldición, Hinata…—dijo Naruto revolviéndose el cabello con una mano.

Oh, oh. Esto no estaba bien.

—¿Por qué mierda me detuviste?—preguntó Hinata y Sakura cada vez se hundía en su asiento. ¿Por qué discutían por ella?—¡He dejado que ese imbécil se aprovechara de Sakura!

—Para tu información él la había tocado mucho antes así que no creo que haya ningún problema en que lo hubiese hecho ahora…—dijo Naruto.

—No vuelvas a repetirlo.

—¡Basta!—exclamó Sakura y los dos dejaron de discutir para mirarla. Sakura se dio cuenta de que estaba llorando. Es que verlos de esa manera era doloroso, ellos eran la mejor pareja de todas—¡Por favor!—le suplicó y se limpió las lágrimas con la manos—Ustedes no son así, por favor dejen de discutir por mí. Soy adulta y se lo que está bien y lo que no.

—Pero Sakura…—comenzó a replicar Hinata pero Sakura levantó una mano para detenerla.

—Sé que te preocupas por mí porque a veces actuó como una estúpida, pero no quiero verlos a ustedes de esta manera—dijo Sakura sorbiendo su nariz—Estos son mis problemas.

—Yo…—Hinata se mordió el labio inferior el cual temblaba y luego las lágrimas se derramaron por sus mejillas. ¿Qué mierda? Naruto rodeó la isla rápidamente para luego abrazarla y mantenerla cautiva en sus grandes y fuertes brazos. ¡Qué envidia!—¡Son las hormonas!—exclamó Hinata llorando.

¿Hormonas? ¿Acaso ella…?

—¿Estas embarazada?—preguntó Sakura sorprendida mirando hacia el vientre de Hinata. No podía ser. Sabía que era cuestión de tiempo antes de que esta quedase en estado. Ellos vivían en la cama a cada rato.

Naruto y Hinata la miraron con las cejas arqueadas. Okay, mala pregunta. Si, lo sabía. Sakura rió y se encogió de hombros.

—Lo siento.

—De todos modos, ¿qué fue lo que exactamente paso anoche?—decidió preguntar Naruto.

—Estaba borracha como va a saber—dijo Hinata bufando molesta.

Sakura miró a Hinata, esta debía estar cerca de sus días. Naruto le dio una mirada a su novia y esta enterró la cabeza en el desnudo torso de su novio. Sakura sonrió nerviosa. Bueno, no recordaba exactamente pero aunque no sabía si creerle a Sasuke, lo que dijo que paso era lo que más probable había pasado. Además, su cuerpo no tenía signos de haber mantenido relaciones con él.

—Quizás no es tan malo como parece…—murmuró Sakura. Ella aún estaba sorprendida de que Sasuke no se hubiese aprovechado de ella y además de eso… Lo que él dijo después de que se besaron. Movió la cabeza. No iba a ir por ahí—Cuando me desperté, si estaba desnuda…—confesó y vio como Hinata fruncía el ceño así que agregó rápidamente:—Pero era porque mi ropa se había ensuciado. Al parecer devolví todo lo que había bebido anoche y lo hice sobre mis ropas y las de Sasuke.

Hinata arrugó los labios.

—¿Entonces?

—Me quitó la ropa, me limpió y luego me acostó en la cama—explico Sakura. Parecía que había sido eso lo que había pasado.

—¿No se aprovechó de ti?

—Dijo que no le va la necrofilia…—murmuró Sakura riéndose.

Naruto también se rió.

—Él no es tan malo como parece chicas—dijo Naruto—Lo conozco desde años. Sasuke parece un imbécil de vez en cuando y cualquiera se lo creería, pero él no es tan malo.

—Bueno, eso no le quita lo cretino—Hinata bufo molesta, ella no era fan de Sasuke—Quizás simplemente no quería tomar a Sakura cuando esta estaba toda cochina—dijo haciendo una mueca de asco.

Sakura frunció el ceño y le saco el dedo mayor a Hinata quien abrió la boca sorprendida.

—De todos modos, eso fue lo que paso—dijo Sakura, sin dar más detalles.

—¿Estas segura?

Sakura le dio una mirada. No, no lo estaba, pero no le iba a decir eso y tampoco le iba a contar sobre lo que sucedió esta mañana. Se mordió el labio inferior. Sus besos eran candentes y su toque era increíble. Se había olvidado lo bien que el sabia mover esas manos. Apretó las piernas.

—Así que por favor dejen de discutir por mí—les pidió Sakura—Si los vuelvo a escuchar se arrepentirán.

Hinata sonrió y se giró para besar a su novio en los labios, quien le respondió gustoso. Se fundieron en un candente beso y Sakura se apresuró a tomar su desayuno para largarse de allí, ellos necesitaban un momento a solas. Estaba segura de que esta debía de ser la primera discusión de la pareja.

Cuando terminó de desayunar, Naruto y Hinata habían desaparecido de la cocina. Mejor así. Se fue hacia el cuarto de invitados a recoger sus cosas para marcharse a casa. Cuando entró, encontró su móvil brillando en la mesita de noche. Sakura se movió para tomarlo se encontró con un mensaje.

Deidara: ¿Qué estás haciendo esta mañana?

Vaya. Eso había sido rápido. Sakura tapidamente le contesto que no estaba haciendo nada y que estaba en casa de Naruto.

Deidara: ¿Quieres que desayunemos juntos?

Maldición. ¿Por qué había desayunado?

Sakura: Me encantaría, solo hay un pequeño problema.

Deidara: ¿Cuál?

Sakura: He desayunado.

Deidara: :(

Oh dios. Le gustaría ver como él hacia esa cara personal. Sakura rio.

Sakura: Pero puedo acompañante si quieres :)

Deidara mandó un par de emojis de risa y Sakura se los devolvió. Quedaron en que él pasaría por el apartamento a buscarla. Sakura dejo su móvil y salió de la habitación. No tenía ropa decente, solo el vestido de la noche anterior, la ropa con la que había venido en la tarde también del día anterior y aquella camiseta con shorts que Hinata le había cedido. Necesitaba ropa limpia y linda.

Se quedó parada frente a la puerta, esperando. ¿Debía de interrumpirlos? Umm… Quizás ellos no estaban tan en el momento. Levantó la mano y tocó la puerta. Escuchó unos murmullos provenientes de adentro. Debían de estar desnudos. Sakura rió. Unos pasos apresurados y luego la puerta se abrió mostrando a un Naruto agitado, como si hubiera corrido un maratón. Sus labios estaban hinchados y rojos, además de eso, tenía marcas de uñas en los hombros y por algunas partes de su amplio pecho masculino. Sakura soltó una risita. Y además, bajo la mirada. Esa era una linda tienda de campaña.

—¿Qué sucede?—preguntó Naruto.

—Necesito ropa—dijo Sakura mirando su cara.

Naruto arqueó las cejas y paseó la mirada por el cuerpo de Sakura.

—Estas vestida.

Sakura frunció el ceño.

—¿Pretendes que salga a la calle de esa manera?—preguntó Sakura tirando un poco del borde de la camiseta—Tengo una cita.

Naruto abrió la boca y se rió.

—Tú sí que eres rápida.

Sakura sonrió.

—Dile a Hinata que me busque algo y que me lo deje fuera de la habitación—dijo para después darse la vuelta y entrar a la habitación de invitados. Se sentó en la cama a esperar y unos segundos después, escucho como tocaban la puerta. Se puso de pie para abrirla, encontrándose después con Naruto.

—Ten…—dijo ofreciéndole las ropas.

Sakura las tomó y vio como Naruto se daba la vuelta, apresurado para llegar a donde su amada. La puerta de la recamara principal se cerró de un portazo, quizás dándole a entender a Sakura que no molestase más. Esta se rió y cerró la puerta que Naruto había dejado abierta. Luego se cambió rápidamente. Por los menos, Hinata no le había cedido alguna ropa sosa, a pesar de que estas eran escasas en ella desde que estaba con Naruto. Solo había sido un pantalón de mezclilla muy ceñido, una blusa de mangas largas, la cual Sakura enrolló hasta el codo y unas ballerinas de color negro.

Estaba atándose el cabello en una coleta cuando escuchó el timbre del apartamento. Rápidamente tomó su bolso y salió disparada hacia la puerta, cuando abrió, Deidara estaba de pie frente a la puerta. Estaba glorioso. Llevaba una camiseta negra que marcaba sus fuertes brazos, y, ¿era eso un tatuaje? Sakura abrió los ojos al ver el diseño de tribales plasmado en su antebrazo izquierdo de color negro. Era muy sexy.

Sakura sonrió. Le gustaría delinear las líneas con sus dedos y quién sabe si con su boca.

—Veo que no te perdiste…—murmuro Sakura coquetamente.

Deidara se rió.

—Sé dónde vive Naruto, ¿sabes?—dijo este sonriendo—Somos primos.

Si, tonta de ella.

—¡Si, que tonta!

—¿Esta Naruto aquí?—preguntó Deidara mirando hacia detrás de ella.

—Si pero no están para saludarte.

—¿Acaso están…?—él no terminó la frase y sonrió maliciosamente.

Sakura asintió dándole la razón. Luego se dio la vuelta, más tarde vendría a tomar sus cosas, pero necesitaba una llave para no interrumpir a la pareja. Le dijo a Deidara que esperaba mientras iba a la cocina a revisar. Encontró lo que buscaba. En un bol había varias llaves. Sakura reconoció la de Hinata por un cordón negro decorado con cuencas moradas, la tomó y la guardó en su bolsa.

Cuando salió de la cocina, se encontró a Deidara mirando por la sala.

—¿Qué sucede?

Él se giró hacia ella.

—Nada, solo veía…—dijo y sonrió—¿Nos vamos?

Sakura asintió y salió del apartamento junto a él. Mientras bajaban hacia el primer piso en el ascensor pensaba que iba a tener su primera cita con Deidara y era tan rápido. Se alegraba por esto. Eso significaba que los pasos hacia su felicidad estaban acortándose.

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*—Sasuke:

¿Por qué había regresado?

Esta mañana, luego de salir del apartamento de Naruto y de darse cuenta de que no tenía oportunidad alguna con Sakura, regresó a su piso sintiéndose la peor mierda. Se duchó, tomó el desayuno sin ánimos y se quedó viendo televisión o más bien, observándola ya que paso todo el rato rememorando lo de esta mañana, hasta que recibió un mensaje de su madre. En este, ella le decía o mejor dicho, le suplicaba que fuera a casa a comer con la familia.

Su madre seguía insistiendo en la relación dañada de su padre y él, la mujer no entendía que a veces las cosas no podían ser. No se iban a arreglar. Sasuke se había alejado de la familia, ignorando las órdenes de su padre y montando su propio bufete lo que enfado a su progenitor. Quizás se merecía lo que le pasaba.

Suspiro cansado. No quería ir a comer con su familia, las únicas personas con la que se llevaba bien era con su madre, porque tanto como su padre y su hermano mayor Itachi, no lo miraban de buena forma. ¿Cuándo había sido la última vez que se había hablado con su hermano mayor? Ni lo recordaba.

Se rascó la cabeza. Bueno, eso no importaba ahora. Lo único que importaba era que era un ser patético. No tenía a la mujer que amaba, su firma no traía muchos clientes y su vida era un asco. Se puso de pie para cambiarse, quizás debería ir a dar la cara otra vez.

Una media hora después, estaba frente a la poderosa mansión de dos pisos blanca en la que se había criado. Se mordió el labio y cambió el peso del cuerpo al otro pie. ¿Cuándo había sido la última vez que había estado en aquel lugar…? Ah, sí, aquel día en que rechazó el compromiso con la hija de un viejo amigo de su padre. Este había sido el detonante de la ira de su padre, primero cuando le dijo que se marchaba de la firma familiar para iniciar una propia y luego cuando rechazó la oferta de matrimonio de los Matsumoto. Kiba y él eran tan parecidos en ese aspecto. A los dos le había pasado lo mismo y para el colmo casi al mismo tiempo. Se rió y movió la cabeza.

¿Debería entrar? ¿Sería bien recibido? Bueno, eso tendría que verlo. Sasuke dio un paso hacia la entrada hasta que estuvo frente a la doble grande puerta de caoba y saco la llave del bolsillo de su pantalón de mezclilla. ¿Habrán cambiado la cerradura? Al parecer no. La llave giró en la cerradura y luego se escuchó click cuando esta se abría. Sasuke la guardó y empujó la puerta.

Ni bien abrió la puerta, el mayordomo lo recibido. Su sorpresa se reflejó en su austera cara y Sasuke sonrió. El hombre se acercó e hizo una ligera reverencia.

—Bienvenido a casa, joven Sasuke…—le dijo aquel hombre de mediana edad.

—Hola.

—Lo estábamos esperando.

Sasuke hizo una mueca. Así que todos sabían que venía a dar la cara luego de tanto tiempo. Se cuadró de hombros y entró completamente a la mansión. Se escuchaban voces provenientes del salón. Sasuke caminó hacia allí, cuando entró se encontró con su familia reunida sobre los sofás del salón. Sus padres estaban ahí y además de eso, su hermano mayor también.

—Vaya, miren quien decidió hacernos la visita—dijo su padre cruzando sus largas piernas enfundadas en un pantalón color marrón.

Sasuke hizo una mueca y luego sonrió mientras le daba una breve reverencia a su progenitor. Mientras que Sasuke se parecía a su madre, Mikoto Uchiha, su hermano mayor Itachi Uchiha se parecía a su padre, Fugaku. Todos tenían el cabello oscuro y los ojos del mismo tono. A pesar de la edad, su padre aun no tenía su oscuro cabello lleno de canas, solo motas de estas. Tenía arrugas donde tenía que tenerlas, sus ojos seguían siendo igual de fríos y su cara igual de fea.

—Hola…—saludó Sasuke.

—¿Solo eso vas a decir?

Sasuke rodo los ojos.

—Buenos días—dijo Sasuke acercándose más al grupo.

—Cariño—dijo su madre poniéndose de pie e yendo a su encuentro.

Una vez frente a él, lo abrazó con su pequeño cuerpo. Sasuke se quedó tranquilo. Hacía tiempo que no sentía el abrazo de su madre. Ellos siempre se mantenían en contacto, pero cuando esta lo invitaba a casa y a que hablase con su padre, Sasuke siempre se negaba a hacerlo.

Mikoto Uchiha sonrió con sus ojos negros y se alejó de él.

—Qué bueno que has regresado a casa—dijo está levantando una mano y acariciando la de Sasuke. Este cerró los ojos y sintió el cálido toque de su madre—Estoy tan feliz de verte con nosotros.

—Mikoto deja al muchacho, es mejor que se vaya—dijo su padre con un tono hostil.

—Padre, contrólate—escuchó la voz de su hermano mayor.

Sasuke se separó de su madre y observó a su hermano Itachi. Este pasaba de la treintena y estaba vestido como un ricachón. Su cabello negro estaba más largo que antes, y lo llevaba atado a una coleta en su nuca y tenía ese perfil que el tanto odiaba. Sasuke le sonrió falsamente.

—Gracias hermano—murmuró Sasuke.

Itachi sonrió y palmeó el lugar vacío a su lado. ¿Este quería que Sasuke se sentase junto a él? Extraño. Se encogió de hombros y caminó hacia el lugar. Tomó asiento al lado de su hermano, quien le sonrió y luego le palmeó la espalda suavemente. En verdad que esto era extraño.

—Es tan maravilloso tener nuestra familia junta otra vez—dijo su madre y parecía que en cualquier momento iba a llorar.

—Lo siento.

—No tienes perdón pero lo dejare pasar.

Su padre estaba extraño también.

—¿Por qué actúan así?—preguntó Sasuke ya exasperado de la actitud de su progenitor y de su hermano—Es extraño.

—Simplemente he estado pensando en que deberías volver a casa y ser el respetable hijo que eras antes—dijo su padre encogiéndose de hombros y cambiando un poco su actitud.

—¿Sabes que mi firma no va muy bien verdad?—preguntó Sasuke. Solo había una explicación para su actitud. Se habían enterado de que las cosas no iban bien y que si seguían así muy pronto cerrarían el bufete. Por el momento, solo estaban Kiba, otro abogado más y él. De seguro lo que querían eran burlarse de él y decirle en su cara: «Te lo dije»

Su progenitor sonrió.

—Sí, he sabido algo de ello.

Lo sabía.

—¿Es por eso que estas feliz?—preguntó Sasuke frunciendo el ceño. Típico. Se alegraba de su desgracia de su hijo. Que mal padre.

—Solo quiero que regreses a la firma familiar.

—¿Por qué?—preguntó curioso. ¿Por qué su padre quería que volviese? Que recordase, la última vez que se vieron este estuvo burlándose de él en aquella conferencia en Nueva york, para la desgracia de Sasuke habían estado sentados en aquel salón muy cerca y había escuchado sus burlas—La última vez que nos vimos dijiste que soy incompetente.

Fue el turno de su padre de encogerse de hombros.

—Era el calor del momento—dijo Fugaku e hizo un ademan de manos—Olvidémonos de ello.

—Es fácil para ti decirlo.

—¿Qué me dices de ti?—preguntó su padre—Recuerdo que viniste un día a mi despacho y dijiste: «Padre no pienso trabajar bajo tu firma, Kiba y yo abriremos una nueva»—dijo y Sasuke hizo una mueca, si recordaba ese día—Luego cuando las llamas aún no se habían apagado, viniste y me dijiste: «No puedo casarme con la hija del señor Matsumoto», y después rompiste el compromiso.

—Yo…—comenzó a decir Sasuke y se mordió el labio. Si, sabía que la había jodido bien. Tenía un poco la culpa de la tosca actitud de su padre hacia él, se la había merecido.

—Me has traído problemas.

—Por favor hablemos de otra cosa…—murmuró su madre nerviosa.

Los tres hombres suspiraron. ¿De qué iba a hablar?

—Lo mejor que podrías hacer es volver a la firma y cerrar ya la que tienes con Kiba y esos abogaduchos mediocres. No quiero ver nuestro apellido pasando vergüenza.

—Nunca he perdido un juicio.

—Si sigues así lo harás—dijo su padre—De todos modos. He estado hablando con Matsumoto, su hija Karin aún sigue sin casarse y ahora que has dado la cara luego de lo que hiciste, me gustaría que aceptaras la proposición que aún sigue en pie una vez más—murmuró pero Sasuke se quedó absortó en sus pensamientos.

Eso no era posible. Él no iba a casarse por conveniencia con nadie. Odiaba estas cosas. Él no era Neji ni era Kiba, era él. Sasuke deseaba hacer las cosas bien, enamorarse de una chica y casarse con esta por ser quien era, no por un acuerdo entre dos viejos malévolos. Se pasó la mano por la frente. ¿Aceptar la proposición? Ni hablar. Por muy rechazado que haya sido, esa no era la salida.

—No voy a discutir eso contigo.

—Ya veremos—su padre sonrió.

Para su buena suerte, el mayordomo interrumpió la conversación diciendo que la comida estaba lista. Durante toda la velada, Sasuke estuvo pensando en aquel compromiso roto. Karin Matsumoto había sido la chica con la que estuvo comprometido. No era fea. Era una pelirroja picara con unos exóticos ojos. Era dos años menor que él y era una chica caliente. Solo que ella no lo animaba a casarse. No le revoloteaba las mariposas que tenía en el estómago, mientras que Sakura hacia que estas se movieran por todo su cuerpo.

No era suficiente. Lo sentía por su padre y por la chica pero él no podía casarse de esa manera. Estos matrimonios concertados no siempre eran productivos, nada más había que ver como la pasó Kiba con su ex esposa, ellos no eran compatibles. Y con respecto al matrimonio de Neji, este era un caso especial, esos dos eran compatibles.

Fueron al comedor y lo más extraño fue que fue todo tan normal. ¿Qué? ¿Su padre no iba a gritarle y a burlarse de él como la última vez que estuvo socializando con su familia? En verdad era extraño. De todos modos, Sasuke tomó su comida con tranquilidad. El grupo se mantuvo hablando de cosas significantes, después se mantuvieron hablando sobre Naruto y Hinata, quien para su madre era un tema muy agradable ya que le agradaba Naruto, pero para Sasuke se tornó una pesadilla, porque su padre continuo insistiendo que debería sentar la cabeza. Y después sobre el último logro de su hermano Itachi.

Sasuke hizo oídos sordos, esperando a que su padre y su hermano presumieran lo muy buenos que eran pero para extrañes de Sasuke, estos no lo hicieron. ¿Acaso estaba dormido aun y estaba soñando con que tenía la familia ideal? Para su suerte, la velada terminó rápido ya que su padre e Itachi irían de caza junto a unos amigos. Qué bueno que no había sido invitado. Odiaba esas cosas. Cuando estaba por irse, su madre exigió verlo muy pronto.

Cuando estaba saliendo ya para irse en su auto, otro auto llego y Naruto salió de este. ¿Qué hacia Naruto allí? Naruto se acercó sonriente y luego le dijo que lo esperase. Este tenía una caja en las manos. Debía de ser alguna comida o algo que Hinata le había mandado a su madre. Luego de unos minutos, Naruto salió.

—Sasuke…—dijo este.

—¿Umm?

—No sabía que habías estado comprometido…—murmuró Naruto y Sasuke parpadeo. ¿Qué? ¿Cómo mierda se enteró de eso? Había hecho todo lo posible por ocultarlo.

Sasuke arrugo los labios. El único que lo había sabido había sido Kiba porque habían estado en las mismas, pero a diferencia de su amigo, Sasuke rompió el compromiso antes de llegar al altar.

—Es porque no quería decírselo a nadie…—murmuró Sasuke encogiéndose de hombros.

—¿Por qué?—preguntó Naruto mirándolo a la cara—No tenía ni idea de que estuviste a punto de dar ese paso—este movió la cabeza—¿Por qué lo rompiste?

Sasuke apretó el volante y se mordió el labio.

—Porque a diferencia de Neji y de Kiba, yo quería algo más, algo que me motivara…—le dijo dejando a su amigo sorprendido—Karin es una chica guapa pero ella no hacía que me sintiese completo. No me excitaba y estar a su lado era aburrido. Era imposible para mí casarme con una persona por la que no sentía nada y además de eso, no éramos compatibles—dijo Sasuke y se sorprendió de que estuviese diciéndole estas cosas a Naruto. Normalmente le gustaba que nadie supiese sus asuntos, pero últimamente, estaba diciendo todo por esa boca. Había cambiado mucho.

—Tu padre quieres que te veas con ella otra vez me dijo Mikoto-san…

—¿Ustedes estaban hablando de mi o qué?

—Me preguntó sobre Hinata—murmuró Naruto encogiéndose de hombros—Luego me hablo sobre que le gustaría que estuviese con alguien y llegamos a hablar sobre tu compromiso, que ni sabía que había pasado. Dijo que tu padre está feliz.

—De seguro está pensando que ahora que he vuelto a casa quiere que vuelva a comprometerme con Karin—Sasuke frunció el ceño—Es por eso que han actuado tan extraño hoy.

—Sí, normalmente cuando vengo a comer con Hinata cuando tu madre nos invita a probar uno de sus platos, tu padre siempre está burlándose de ti, lo hace delante de mí porque cree que iré corriendo a decírtelo pero…—Naruto hizo una mueca—Aunque desee hacerlo muchas veces y callarle la boca a tu padre, por Mikoto y por nuestra amistad no hice nada. Siempre me imploraba con los ojos que me mantuviese al margen.

Sasuke lo miró. Naruto era un gran amigo, aunque era un imbécil burlón de vez en cuando, pero esta era su personalidad. Extendió una mano a su amigo y le palmeó la espalda con fuerza, sacándole un poco el aire. Este se quejó pero luego sonrió.

—Gracias—le agradeció Sasuke por tener las ganas de defenderlo ante su suegro a pesar de que podía cavar su tumba con este.

Naruto se encogió de hombros.

—De todos modos… ¿Qué harás?

¿Hacer? Por el momento nada. Lo único que iba a tratar era levantar la firma tomando más casos de los que tomaba. Enfocarse en su trabajo y olvidarse de Sakura, ya que no tenía oportunidad con ella. Si no resultaba, pues, se tragaría todas sus palabras y aceptarías las propuestas de su padre. Quizás era lo mejor. Esto aseguraría su futuro.

—No lo sé.

—Entonces…—Naruto bajo la mirada—Ahora que Sakura está detrás de mi primo—murmuró y lo miro—¿Tiraras la toalla?

Sasuke ya la había dejado caer incluso antes de escuchar a su padre hablar sobre volver a ver a Karin. Aunque, era cuestión de tiempo antes de que incluso Sakura se enterase de que estuvo comprometido y de que era posible que otra vez lo estuviera. No tenía posibilidad.

Bueno, no había de que asustarse. Esta estaba muy feliz con su nuevo noviecito. Sasuke para ella solo era su jefe con quien había jodido un día y con quien se había toqueteado par de veces, solo eso. Aunque le doliese admitirlo, quizás lo mejor era aceptar la proposición de su padre. Si lo hacía podría estar dando un paso hacia olvidarse de Sakura, podría ser una distracción ya que iba a ser duro mirarla el lunes luego de ser rechazado.

Soltó una risita y vio como Naruto lo miraba, quizás esperando su respuesta o diciendo en su mente que su amigo se había vuelto loco. La pregunta quedo sin respuesta. Sasuke rápidamente se despidió y se marchó.

Tenía que hacer nuevos planes.

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*—Sakura:

Luego de un fin de semana magnifico (ignorando aquella escena con Sasuke de por medio), Sakura regresaba al trabajo disgustada. Saber que tenía que verle la cara a su jefe otra vez era un fastidio pero bueno, por lo menos Deidara vendría a buscarla para el almuerzo y luego al final de la jornada.

Había pasado el domingo completo a su lado. Fueron de compras, al cine, a algunos lugares que Deidara había querido ir y al final cenaron juntos. Fue un día maravilloso. Nunca pensó que las citas eran tan geniales. Ahora cambiaba completamente su concepto. Pero a pesar de que había deseado obtener un beso de buenas noches en la puerta de su casa así como ponían en los libros románticos, se había conformado con uno en la mejilla.

Sakura sonrió feliz y entró en la oficina cuando las puertas del ascensor se abrieron frente a ella. Se habían hecho muy buenos amigos en tan poco tiempo, Sakura descubrió que Deidara tenía más cosas en comunes con ella de lo que había creído. Era su pareja ideal.

Se acercó a su escritorio y dejo el bolso sobre la superficie. Tenía que prepararle el café a Sasuke. Y como si estuviese llamándolo con la mente, las puertas del ascensor se abrieron y por este salió Sasuke. Hoy llevaba un traje gris y un lado del cabello echado hacia atrás con gomina. Parecía diferente. Cuando él se acercó a ella, simplemente sonrió y murmuró un «Buenos días» entre dientes para después marcharse directamente hacia su oficina.

¿Qué mierda?

Sakura se quedó mirando hacia las puertas cerradas del despacho de Sasuke. Eso había sido extraño. ¿Acaso había sido por lo de ayer en la mañana? Bueno, Sakura ladeo la cabeza. Él se le había "confesado" y ella lo había rechazado. Aunque, sabía que había sido mentira, solo había utilizado esa palabra de tal magnitud para meterse otra vez en sus piernas. No era estúpida. No iba a pensar en su jefe. Tenía que concentrar sus pensamientos en otra cosa, como en Deidara.

A pesar de la actitud de su jefe esta mañana, la mitad del día pasó tranquilamente. Sakura se entretuvo contestando el teléfono y transcribiendo algunos informes a la computadora, incluso tuvo tiempo para husmear en su teléfono (bastante diría ella). Las cosas se habían calmado un poco. Cuando comenzó, no había tenido muchos ratos libres, pero ultima mente incluso podía ponerse a ver algunos capítulos de su serie favorita.

No le interesaba mucho. A la hora del almuerzo, recibió un mensaje de Deidara. Este al parecer había salido ya del trabajo y se dirigía hacia donde estaba ella. Si, esto estaba bien. Terminó lo que estaba haciendo y espero tranquilamente por él. Seria genial que Deidara decidiera subir por ella y que en ese momento apareciera Sasuke. Le gustaría armar una escenita y así Sasuke podría darse cuenta de que no tenía ninguna otra oportunidad con ella.

Las puertas del ascensor se abrieron y Sakura miró feliz hacia este, pero para su desgracia era solo el amigo de su jefe, Kiba. Sakura hizo una mueca y sonrió con falsedad cuando Kiba se acercó.

—Sakura-san…—saludó Kiba.

—Señor Inuzuka—dijo Sakura—¿Cómo está hoy?

Kiba la miro con las cejas arqueadas sin responder. ¿Qué? ¿Acaso era por sus honoríficos?

—Muy bien, gracias por preguntar—Kiba sonrió—¿Aun esta Sasuke?—preguntó señalando hacia el despacho del mencionado.

Sakura miró hacia la oficina de su jefe. No lo había visto salir y la verdad era que no lo había visto desde esta mañana cuando fue a su despacho a llevarle el café de todos los días. Este simplemente le había dado un «Gracias» y se quedó enfocado en lo que había estado haciendo. Después de eso, la presencia de Sakura no había sido requerida y este no había dado señales de vida. ¿Debería preocuparse?

No.

—No lo he visto salir así que debe estar aun dentro…

Kiba la miro por unos segundos en silencio, como si estuviese pensando en algo que decirle o preguntarle. Quizás Sasuke se había puesto de lengüetero a decirle a este sobre lo que paso con ellos el día antes. Kiba no dijo nada y se marchó al despacho de su amigo. Desapareció tras las puertas de madera y Sakura suspiro. Si, apostaba que este sabía algo. Su jefe era un chismoso. De todos modos no le interesaba si lo decía. Era el quien quedaba mal parado, ella no había sido la rechazada si no al revés.

Soltó una risita y en ese momento se escuchó una campanita. Las puertas del ascensor se abrieron una vez más. Oh, este sí que era su chico y estaba maravilloso. El aura intimidante y poderosa danzaba a su alrededor mientras se acercaba. Deidara terminó deteniéndose frente a su escritorio y sonrió con una sonrisa tan resplandeciente que Sakura creyó ver destellos y estrellas a su alrededor. Hoy estaba guapísimo. Tenía una chaqueta negra con una camisa blanca abierta los primeros botones y un oscuro pantalón que le sentaba increíble. Estaba segura de que este debía de marcar muy bien su firme trasero.

—Deidara—murmuró con picardía.

Deidara se acercó y plantó un suave beso sobre su mejilla. Sus labios eran cálidos y él tenía un ligero olor a colonia. Sakura se derritió por así decirlo. Se puso de pie y tomó su bolso. Se lo calo al hombro al tiempo que escuchaba la puerta del despacho de su jefe abrirse. Maldición. Aunque antes había tratado de que Sasuke los viese juntos ahora no lo deseaba, estaba Kiba a su lado y este no era como Sasuke, a pesar de que era muy amigable, tendía a decir a ser peor que su amigo.

Sakura se giró hacia la puerta del despacho de su jefe. Sasuke salió junto a Kiba. Parecía normal. Hizo una mueca. Tendría que presentar a Deidara ante su jefe ya que Kiba lo había conocido la noche del sábado. Se acercaron a los dos hombres que habían salido de la oficina.

—Señor Inuzuka ya conoce a Deidara Uzumaki—le dijo Sakura a Kiba y este asintió.

Kiba extendió una mano.

—Un gusto verlo otra vez…—dijo Kiba y Deidara tomó su mano.

—El gusto es mío…—dijo Deidara estrechando su mano.

Los dos hombres sonrieron y luego dejaron caer las manos. Deidara se giró hacia Sasuke y se quedó observándolo y este último tampoco se quedó atrás. Se quedaron observándose entre ellos. Sakura creyó ver unos pequeños rayos saliendo de la cabeza de ambos, conectándose y repeliéndose. Uy. Incluso Kiba se dio cuenta ya que tosió incómodo.

—Soy Deidara Uzumaki—se presentó a si mismo Deidara extendiendo una mano hacia Sasuke.

—Lo sé—dijo en tono tosco Sasuke y aceptó la mano que Deidara le ofrecía—Sasuke Uchiha, un placer.

Deidara volvió a sonreír y Sasuke también lo hizo, solo que se veía forzada. De seguro estaba pensando que Deidara era su rival. Bueno, era su rival, pero a diferencia de los rivales normales, Sasuke ya había perdido la batalla hace tiempo. Sakura sonrió.

—Bueno, ya nos vamos…—dijo Sakura tomando a Deidara del brazo y alejándolo de su jefe. Las manos de ambos cayeron y Sasuke pareció como si quisiese limpiarse la mano. Ese imbécil. Deidara era mucho más limpio que él—Hablaremos más tarde—dijo y arrastró a Deidara hacia el ascensor.

Pero para su desgracia, tuvo que compartirlo con los otros dos hombres. La caja de metal estaba llena de tensión y nadie hablaba. Esto era incómodo. ¿Por qué mierda había deseado que estos se encontraran? Pensó que sería diferente, que Sasuke se iría correteando a su despacho a tirar cosas del enojo por no tener a la mujer que deseaba. Soltó una risita y miro a su lado. Deidara tenía la vista frente a los dos hombres delante de él. Tenía una sonrisa burlona en sus labios.

Lo encontraba divertido.

Al fin la tortura terminó y cada quien por su lado. Cuando salieron del edificio donde Sakura trabajaba, esta respiró tranquila y se abanicó la cara. ¡Que tensión! Deidara la condujo en silencio hacia un vehículo de último modelo negro. Un coche de carreras. La primera vez que lo vio, dijo que este pegaba con él.

Subió al auto y unos minutos después se dirigían a un lugar que Deidara amaba. Decía que cuando vivió en la ciudad hace unos años, después del trabajo siempre iba a dicho lugar a comer.

—Vaya… Tienes dos jefes muy guapos…—dijo Deidara cuando se detuvieron en un semáforo en rojo.

¿Guapos? Sakura ladeo la cabeza. Si, se podía decir que eran guapos, no se podía negar. A pesar de la personalidad de su jefe, Sasuke era todo un manjar para los ojos y Kiba no se quedaba atrás, pero ella no estaba interesada en estos. Más bien en… Sakura se mordió el labio y miró hacia Deidara batiendo las pestañas.

—Solo Sasuke es mi jefe—dijo Sakura y deseó que Deidara cambiase de tema pero al parecer quería saber mucho más de estos dos.

—Ese Sasuke… —él sonrió y se pasó la lengua por los labios—Tiene un aspecto de que le gustaría que lo pusieran boca abajo y que lo hicieran ver las estrellas…—bromeó Deidara pero Sakura se quedó pensativa. ¿Qué había dicho? ¿Boca abajo?

—¡¿Qué?!—preguntó confusa. No había entendido su broma.

Deidara rápidamente soltó una risita.

—Lo siento, no quise decir eso.

Sakura asintió. En verdad que no quería hablar sobre su jefe. Así que desvió el tema hacia otra cosa. Comenzaron a hablar sobre algunas series televisivas y terminaron hablando de la familia. Incluso después, cuando estaban tomando el almuerzo y Sakura tomando nota sobre qué cosas le gustaba a Deidara, continuaron hablando de su familia. Esta se dio cuenta de que había cosas que Deidara evitaba hablar, pero no insistió en ello, ya más tarde se enteraría.

Aunque deseaba quedarse todo el día, tenía que regresar a trabajar. Deidara la llevo de nuevo a su martirio de todos los días. Se despidieron y Deidara le dijo que más tarde vendría a buscarla. Sakura de mala gana entró al edificio y de la misma forma subió hasta el piso correspondiente. Cuando las puertas de metal se abrieron, en el área de espera, en uno de los sofás había una mujer sentada mirando su móvil.

¿Quién era esa mujer pelirroja? Sakura sonrió y se acercó a la mujer.

—¿Disculpe?

La mujer miró hacia ella. Tenía unas gafas y debajo de estas unos ojos grandes de un color rojo al igual que su pelo. ¿Qué hacia ella allí? Normalmente los clientes de Sasuke eran personas muy adultas, y aquella chica no debía de pasar de los veinticinco. Bueno, uno no podía juzgar un libro por su portada.

—Oh, hola…—la chica se puso de pie y sonrió con una sonrisa iluminada.

En verdad que esta chica era hermosa. Era esbelta y muy delgada. Era unos centímetros más pequeña que Sakura y más delgada que ella también. Estaba vestida con lo último en la moda. Llevaba un vestido muy ajustado y corto con unos tacones como de doce centímetros.

—Hola, desea…—la chica la interrumpió antes de que ella preguntase.

—Busco a Sasuke Uchiha…—dijo rápidamente.

—Oh…—murmuró Sakura—¿Al señor Uchiha?

Sakura miró la hora en su reloj de pulsera. Era cuestión de tiempo antes de que Sasuke regresase de su almuerzo y otra vez, como si este tuviese un radar, Sasuke apareció. Sakura seguía diciéndolo y en verdad tenía que dejar de estar llamándolo con su cabeza, era posible que este apareciese algún día en el momento menos indicado.

—¿Karin?—preguntó Sasuke acercándose a ellas.

La chica a la cual Sasuke llamó Karin se le iluminó la cara al verlo y rápidamente se acercó a él para después envolverlo en sus brazos. ¿Sasuke tenía alguna hermana? No, no que supiera, pero ¿Quién era esta chica? Sakura se quedó mirándolos hasta que vio que Sasuke rompía el abrazo, parecía nervioso y Karin parecía que no deseaba romper el contacto, ya que lo que hizo a continuación dejo boquiabierta a Sakura.

Vaya. Eso era algo del otro mundo. Sakura se quedó muda mientras veía a la chica besar a Sasuke con vehemencia y este quedarse completamente como una piedra. No sabía que Sasuke tenía novia. ¿Por qué no se lo había dicho? No mejor dicho, ¿Por qué había estado molestándola si tenía tal tipo de chica a su lado? Incluso era más bonita que ella, parecía una muñeca cara mientras que ella se vestía como las Kardashian y a veces se veía como Kylie Jenner. Y además de eso…

Oh, oh…

Sakura se llevó una mano a la frente. ¿Qué era eso, ese sentimiento extraño que sentía en el pecho?

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¿Cómo estuvo el capítulo? Sinceridad por favor. Se que les molesta que Sakura sea una mantenida (A pesar de que trabaja ¬¬) Y las otras chicas también, pero lo que sucede es que en la historia original la mayoría solo tiene 21 y la mas pequeña (Tenten) tiene 19. Solo que se me olvido cuadrar bien las cosas, pero ignoren eso y enfoquense en la historia en si.

Denisetkm - Kisses :*

—Si hay algún error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)