~ Capitulo 6 ~

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"... Mi vida es como una flor que todavía no se ha abierto, en el principio de mi juventud quiero atesorarlo todo y no tener resentimientos... "

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Un nuevo día llegó, el cielo azul, el sol brillante, los pájaros cantando y él tomando un tranquilo desayuno en compañía de sus amigos; si, nada fuera de lo normal o eso pensaría si no fuera por las persona durmiendo en las habitaciones.

Despertó esperando que lo sucedido el día anterior hubiera sido solo un sueño o una alucinación, pero la realidad lo golpeó cuando al pasar por la habitación asignada a su sucesora y dos de sus Guardianes escuchó fuertes ronquidos o eran más bien ¿gruñidos? En fin, el punto es que estaban ahí y no había sido un sueño. Sonaba bastante patético que pensara de esa forma siendo que ahora era el respetado Decimo Vongola, pero había cosas que no cambiaban, como el hecho de no querer involucrarse con gente peligrosa o desastrosa como intuía eran sus visitantes.

Pero bueno, si podía con sus propios Guardianes con mucha más razón podría con los menores ¿no?

-Es mi desayuno – con su cuchillo bloqueó rápidamente el tenedor que iba dispuesto a quitarle su comida.

-Vas mejorando, Tsuna – respondió Reborn, al ver a su alumno ido quiso aprovechar y ver que tan ensimismado estaba, para ser el Jefe darse el lujo de perderse por completo en sus pensamientos era algo que no podía darse.

-Por cierto, Hibari-san ¿Cuánto tiempo te quedarás en la mansión? – su Guardián solía ir pocas veces a la mansión y cuando iba no se quedaba mucho, algo que de cierta forma le decaía. Hibari era parte de su familia y como tal le gustaría que compartiera mas con ellos, pero no por nada era el Guardián de la Nube, solitario como solo él podía ser y no quedaba más que entenderlo.

-Un tiempo – respondió sin más continuando con su comida.

-¿Qué clase de respuesta es esa? Bastardo, responde como se debe – exclamó Gokudera, todavía que su Decimo se tomaba la molestia de preocuparse por el otro.

Pero como siempre, solo fue ignorado.

-Maldito – siseó, su irritación por la poca atención del mayor nunca cambiaría.

-Ya, tranquilo Gokudera – intervino Yamamoto sin dejar su sonrisa – lo importante es que Hibari se quedara un poco más, ¿no? Tsuna.

-Si – asintió sonriendo.

-Eso si no huye primero – Mukuro vio malicioso a su eterno némesis, su pasatiempo favorito (molestar al Prefecto) no podía cambiarlo, además de que le molestaba tanta alegría de SU castaño por alguien más que no fuera él.

Oh si, era posesivo y monopolizador… ¿algún problema?

-¿Quien huira? – respondió Hibari bajando los cubiertos.

-Quien más que tu Ave-kun, con eso de que odias las multitudes – lo vio burlón.

-Ho, odio mas a los chiflados cabezas de piña – regresó la burla.

-Oya, oya Ave-kun – un tic le salió en el ojo y se paró dispuesto a empezar una pelea bien correspondida por el pelinegro que también se había parado.

-¡Extremo, yo me uno! – se metió Ryohei, siempre era bueno tener una buena práctica en la mañana.

-Yo ya terminé así que me voy – Lambo se paró de su lugar y fue rápidamente a la puerta, no quería estar en medio de esos locos sádicos.

-¿A dónde tan rápido? Vaca estúpida – Reborn lo tomó del cuello de su camisa – el desayuno es algo que se hace en familia.

-Esto más que familia parece un manicomio – se quejó.

-¡Ustedes! – Gokudera se paró de su asiento y fue donde los mayores – no interrumpan el desayuno del Decimo – les dijo serio, pero fue ignorado.

-Déjalos Gokudera – Yamammoto seguía desayunando tranquilamente, solo le hacía gracia.

Tsuna solo les veía desde su lugar, no tenía caso que se metiera, además entendía que esa era su manera de llevarse y transmitir su amistad, claro que ellos no eran conscientes de eso o mejor dicho, lo ignoraban.

-Boss – llamó Chrome - ¿no los detendrá?

-Sabes que no hay caso con ellos – la vio tranquilo – ya se les pasará – y de paso se ahorraba posibles magulladuras.

-Decimo – un hombre mayor vestido de mayordomo entró al comedor ignorando la escena de los Guardianes – Kyoko-san, Haru-san y Bianchi-sama han llegado – anunció.

-Gracias, ahora vamos – sonrió al mayordomo que tras una reverencia salió del lugar – ya oyeron chicos – fue todo lo que dijo para ir al vestíbulo en compañía de Chrome, Reborn y Lambo.

Los demás lo vieron salir y dándose miradas dejaron de lado su pelea y se dispusieron a salir tambien, hacía tiempo que no veían a las chicas y aunque no lo admitieran les agradaba verlas.

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-Bianchi, Haru, Kyoko-chan – saludó jovial al ver al trió de chicas en el vestíbulo.

-Tsuna – la peli rosa asintió a modo de saludo portando un par de lentes oscuros.

-¡Tsuna-san! – Haru saludó tan alegre como siempre, a pesar de que su personalidad no había cambiado, más que lo necesario al madurar, su físico sí que lo había hecho convirtiéndose en una preciosa mujer.

-Tsuna-kun – Kyoko le sonrió como solía hacerlo, su tono siempre dulce al igual que su rostro. Como su castaña amiga, había crecido siendo una hermosa mujer.

-Chicas – Chrome sonrió y se acercó, las cuatro se fundieron en un abrazo.

-¡Kyoko! – el boxeador fue el primero en salir e ir donde su hermana menor.

-¡Onii-chan! – corrió a abrazar al mayor.

-Hayato – Bicnachi hizo ademan de acercarse al peli plata.

-Hermana – sonrio levemente sin acercarse, aun tenía cierta reticencia con ella.

-Hola a todos – saludó Haru sonriente.

-Es bueno verlos – la peli naranja los vio a todos.

-Es bueno tenerlas aquí – Yamamoto les sonrió.

Hibari y Mukuro solo las observaron, a su manera, y las chicas entendieron que ese era su saludo.

-Kyoko, Haru, Bianchi – Lambo fue quien se acercó depositando un beso en el dorso de cada una.

-Lambo-chan – Kyoko le sonrió con ternura, siempre lo vería como el pequeño niño vaca.

-Sigues creciendo tanto, Lambo-chan – Haru no pudo evitar desordenarle el pelo cariñosamente.

-Hump, solo crece físicamente porque mentalmente sigue siendo la misma vaca estúpida – y Reborn no podía faltar en aquella conmovedora reunión.

-¡Reborn-chan! – ambas chicas le sonrieron radiantes.

-Reborn – Bianchi se acercó hasta darle un fuerte abrazo, tal vez ya había superado su amor por el Hitman, pero eso no evitaba que fuera cariñosa con el sexy chico que ahora era.

-Hola chicas, Bianchi – sonrió a su manera.

-Y tú sigues siendo el mismo sádico molesto – musitó Lambo por lo bajo.

-¿Dijiste algo? Vaca – lo vio amenazante.

-Nada – negó de manera normal.

-Por cierto Tsuna-kun – Kyoko se dirigió al castaño – venimos acompañadas de alguien más, espero que no te moleste.

-¿Acompañadas?

-Sí, es un anciano muy curioso – comentó Haru.

-¿Bianchi? – cuestinó Reborn, pero antes de que esta contestara algunos pasos y voces los hicieron voltear.

-¿Quién habla tan temprano en la mañana? – una pelirroja empezó a bajar por las escaleras, su rostro aun con rastros de sueño, siendo seguida por su par de colibrís.

Las chicas la veían curiosas y los mayores la analizaban.

-¡¿Quién hace tanto escándalo? Ale-chan! – se oyó el grito y de inmediato una peli azul apareció en lo alto.

-¡Son los ancianos! – respondió llegando donde ellos.

-¿A quién le dices Anciano? Chiquilla – bramó Gokudera.

-¿A ustedes? – soltó un bostezo y centro su atención en el peli plata.

-Más respeto, somos tus mayores – arrugó el ceño.

-Pues por eso – lo vio obvia – son quinientos años mayores… ¿te lo explico con manzanas? – preguntó un tanto burlona.

-¡Tu! – siseó molesto.

-Aunque necesitaría muchas – se tomó la barbilla pensativa, después de todo eran cinco siglos.

-No lo tomes a pecho, Gokudera – el espadachín se acercó apoyando una mano en el hombro del otro.

-Tsk – volteó el rostro, no le causaría problemas a su Jefe solo por una niña.

-Oh, buenos dia~s - la peli azul llegó a un lado de su compañera.

-Buenos días Michiru – correspondió el saludo.

-Onni-chan – llamó Kyoko sin dejar de ver a las otras - ¿Quiénes… - pero fue interrumpida por nuevas voces.

-Valla, ya están despiertas – la rubia bajó calmadamente.

-Alina – le sonrieron.

-Oh – la pelirroja volteó a ver a la peli azul - ¿nos despertamos antes que Alina? – preguntó sorprendida, la rubia siempre era la primera en despertarse.

-Si – Michiru parecía procesarlo - ¡le ganamos a A-chan! – exclamó contenta y comenzó a saltar junto con Alexandra.

Alina solo negó con la cabeza sin hacer caso de sus desfiguros, aunque con su orgullo muy, pero muy levemente afectado.

-Ya están con su griterío – Alexandre bajó despreocupadamente.

-Buenas Ale-ku~n – canturreó Michiru recibiendo un asentimiento de cabeza a modo de saludo como respuesta.

-¿Qué no se puede dormir a gusto en este lugar? – la jocosa voz de Seth se dejó escuchar.

-Dormiste diez horas – seguida de la suave voz de Celty.

-Con más razón me quejo, yo necesito de mis doce horas de sueño de belleza – el par apareció en lo alto de la escalera - ¿o cómo crees que mantengo este cutis perfecto? – poso sus manos en su rostro como si fuera una diva.

-No tengo nada que decir sobre eso – prefería ignorarlo antes de que el otro empezara con sus desvaríos de belleza.

-¡Buenos días a todos! – gritó Seth bajando a saltitos por la escalera – Ancianos – se inclinó respetuosamente.

-Buenos días – Celty hizo lo propio.

-¡Mocoso! – Gokudera estaba por reclamar cuando fue interrumpido por el castaño.

-Buenos días – no tenía caso ponerse a regañar.

-Decimo – los menores saludaron cortésmente, era un Jefe Vongola legendario, le debían respeto.

Los mayores los vieron curiosos, tal vez no eran tan irrespetuosos como pensaban.

-¿Durmieron bien? – preguntó amablemente Tsuna.

-Decimo, no tiene que ser tan amable con estos mocosos – Gokudera los vio reprobatorio.

-Gokudera-kun – Tsuna lo vio resignado.

-¿Algún problema con nosotros? Mechita – Alexandra podía ser muy amable y carismática, pero no toleraba que la insultaran ni a ella ni a su familia.

-¿Mechita?- le salió un tic que fue acompañado por las risas de los demás Guardianes.

-Calma, chico bomba, no querrás causarle problemas a Tsunayoshi-kun – una amenaza disfrazada por cortesía del Ilusionista.

El peli plata no contestó, solo fulminó con la mirada a la pelirroja.

-Pues ahora que lo preguntas, no – Seth regresó al tema – amanecí con una tortícolis que para que te cuento – se quejó sobándose el cuello.

-Te quejas de tortícolis – Alexandre se metió a al platica – yo tuve que soportar el peso de esta ballena – señaló con el pulgar a la peli azul.

-¿A quién llamas ballena? – lo miro amenazante – si yo amanecí con medio cuerpo colgando fuera de la cama– hizo un mohín.

-Y yo desperté en el piso, ¡el piso! – hizo énfasis en lo ultimo la peli roja.

-¿Celty? – preguntó Seth dándole la oportunidad de quejarse.

-Posición invertida – fue todo lo que dijo y el resto lo entendió.

Voltearon a ver a Alina quien solo los escuchaba desinteresada, no hacía falta preguntar, se veía perfectamente y de seguro encontró la manera de dormir bien.

-Había sillones en la habitación – se encogió de hombros contestando la muda pregunta de sus compañeros.

Tal y como pensaron.

-Que extremo – musitó Ryohei como si lo comentado fuera increíble, el resto solo escuchaba divertido más que seguros de que habían compartido la habitación.

-Ryohei-san – llamó esta vez Haru - ¿Quiénes son esas personas?

-Dinos Onni-chan.

-Pues… - no sabía por dónde comenzar, ni él lo tenía muy claro aun.

-¿Reborn? – preguntó a su vez Bianchi.

-Se los explicare, solo un momento – dijo dejándolas extrañadas.

El pelinegro veía y escuchaba todo divertido, sin duda eran personas interesantes y aun faltaba quien más le intrigaba.

-Ahora que me doy cuenta ¿y la Jefesita? – Seth vio a todos lados.

-Cierto, debe seguir dormida – comentó Michiru.

-Yo no la vi en la habitación – Alexandre contrajo el ceño.

-Ahora que lo mencionas – Celty se puso pensativa.

-Hasta ahora se dan cuenta – bufó Alina.

-¿Ya lo habías notado? – Alexandra la vio entre curiosa y molesta por no habérselos dicho antes.

-Sí.

-¿Por qué no nos dijiste? – Michiru la vio acusadora.

-A veces pareciera que la Ventesima no te importa – Alexandre la vio fríamente recibiendo una mirada igual de la rubia.

Eso sí que atrajo la atención de la Decima Generación.

El pelinegro de trenza se aclaró la garganta para impedir un enfrentamiento entre esos dos – hablamos de Rias, seguro se despertó a mitad de la noche, fue al baño y se quedó dormida.

-Dormirse en el baño, eso no… - intentó refutar la peli azul, pero calló de inmediato, no sería algo raro ni nuevo.

-¿Por qué siempre hacen tanto ruido? – una suave voz somnolienta se oyó en lo alto de la escalera.

-Princesa – Celty la vio aliviada al igual que los demás.

La castaña dio un bostezo y se llevó la mano al ojo izquierdo para tallárselo, recién despertaba y apenas era consciente de su entorno, aun desperezándose y sin apartar la mano de su ojo dio un paso para bajar con sus Guardianes. Claro que sin ser del todo consciente, no reparo en las escaleras y no dio el paso como debía, lo que la dejó por los aires a punto de caer sin remedio.

Tsuna la vio alarmado y al igual que con Mukuro una inexplicable preocupación le nació al ver que la chica caía.

-¡Ri-tan! – gritó Michiru.

Y ante la sorpresa y alivio de todos la castaña fue salvada.

-Ouw – musitó al sentir que caí en algo cálido y peludo.

-Duhran – susurró Celty al ver que su precioso lobo se apresuro a atrapar en su lomo a Rias.

La castaña se paró ya estando consciente de todo – estoy bien – acarició la cabeza de su pequeño hurón, que salió disparado hacia su ama preocupado – gracias Duhran – acarició las orejas del lobo.

-Eso estuvo cerca – comentó Alexandra.

-¿Qué se siente casi caer por las escaleras? – Seth la vio con exagerada curiosidad.

-¿Lo de siempre? – claro, esa no había sido la primera vez.

-¿Qué hace el lobo aquí dentro? – Gokudera se mostro molesto de nuevo.

-Tranquilo cabeza de pulpo – Ryhoei lo vio animado.

-Hazle caso, además ellos ya se van – Alexandre lo vio como si nada.

-¿Ellos? – Yamamoto lo vio curioso y por respuesta los animales salieron corriendo escaleras abajo.

Todos y cada uno de los compañeros animales, Michiru abrió la enorme puerta y dejó que los más grandes salieran.

-Herbívoros – Hibari los vio con simpleza.

-¿Eh? ¿son vegetarianos? – Rias lo vio curioso, lo había oído perfectamente y fue lo único que pudo pensar.

Hibari solo la vio fijamente, pero no contestó nada.

-Eso… - Tsuna no sabía que contestar, era claro que eso debió molestar a su Guardián pero al ver que no hacía nada también lo pasó por alto.

-¿Dónde estabas? – cuestinó de inmediato Alina regresando al tema.

-Durmiendo – la vio raro, donde mas estaría sino en la habitación durmiendo.

-¿Dónde? – repitió esta vez Celty.

-Pues… de alguna manera terminé bajo la cama – se encogió de hombros y los demás solo la vieron con una gotita en la sien.

-Emmm – Haru se aclaró la garganta, llevaban mucho siendo ignoradas y además quería saber quiénes eran.

-Lo siento chicas – Tsuna las vio avergonzado, se había olvidado de ellas por un momento.

-Pero que bellas señoritas tenemos aquí – Seth entró a su modo galán e intentó acercarse a ellas.

-Ni lo intentes – Celty lo tenía tomado de la oreja sin hacerle daño.

-Es temprano para que andes con tus conquistas, Seth-chi – Michiru le reprendió.

-Alexandre, compañero – llamó al otro pelinegro en busca de apoyo, no por nada iban untos a "cazar" preciosas chicas.

El mencionado lo ignoró, estaba frente a su Ventesima y no pensaba hacer desfiguros, su imagen ante todo.

-Soy Bianchi, la hermana mayor de Hayato – se decidió a presentarse.

-La hermana de mechita – la pelirroja le sonrió ante la molestia del peli plata.

-Soy Miura Haru – siguió la castaña.

-Soy Sasagawa Kyoko, hermana menor de Ryohei onni-chan – hizo una venia.

Las tres fueron observadas por los menores quienes asintieron levemente a modo de reconocimiento.

-Rias Andersen – empezó con las presentaciones en vista de que ninguno de sus Guardianes lo hacía – ella es Michiru Toyotomi, Celty Kruger, Alina Hasagawa, Alexandra Panhouse, Seth Nightry y Alexandre Black – presentó señalando a cada uno.

-Verán chicas – comenzó Tsuna – ellos vienen del futuro – ante eso las chicas lo vieron sorprendidas – de quinientos años adelante, para ser precisos – siguió – son la Vigésima Generación de Vongola.

Las tres quedaron con los ojos abiertos de par en par viendo a los menores frente a ellas.

-¿Qué es ese olor? – Alexandra olfateó el aire, ignorando las miradas de las mujeres.

-¡Comida! – exclamó Rias con ojos brillantes y sin demora salió corriendo en busca de tan sagrados alimentos.

-Hora de desayuna~r – dijeron los demás y siguieron a su Jefa dejando atrás a los mayores.

-Yo les explicaré – Reborn indicó a las chicas y los demás asintieron para ir detrás de los niños.

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Cuando llegaron al comedor todo era un ir y venir de platos, no tenían idea de cómo llevaron toda la comida tan rápido, pero la mesa estaba llena y ahora que lo notaban incluso estaban devorando la comida de lo que eran sus propios platos.

-Pásame el jamón – pidió la castaña.

-Aquí tienes Jefesita – Seth le tendió el plato.

-Gracias – le sonrió siguiendo con lo suyo.

-Ale-kun, la manzana por favo~r – canturreó desde el otro lado de la mesa.

-Ahí la tienes – se la lanzó.

-Dije pásamela, no lánzala – lo miro feo pero con la fruta en sus manos.

-Igual la atrapaste – se encogió de hombros dándole un trago a su jugo.

-Nada mal – Alina comía tranquilamente sus tostadas.

-Esto esta bueno – Alexandra meditaba los sabores – pero mi comida es mejor – sentenció sin afán de presumir.

-Sin duda – apoyó Celty, debía admitir que la comida que hacia la pelirroja era mejor que cualquiera que hubiera probado.

-Me siento un caníbal – el de trenza se llevó un pedazo de piña a la boca.

-Espero no haya sido familiar tuyo – Rias volteo a ver a Mukuro – no es nada personal – dijo ignorando el aura asesina que apareció.

-No hagas caso, Mukuro – Tsuna trató de tranquilizarlo.

El resto de los mayores rieron levemente por lo dicho, hasta Hibari tenía una leve sonrisa burlona.

-Tsuna – Rias llamó al mayor – ven y come conmigo – pidió.

-Gracias, pero ya desayuné – sonrió cortes sintiendo la molestia de Mukuro.

-¿En serio? – lo vio con ojos de cachorro que sin duda conmovieron a todos, menos claro a sus Guardianes – pues aun así siéntate conmigo – se paró de su lugar y fue donde el castaño jalándolo con ella para molestia del Ilusionista.

Los mayores se quedaron viendo todo el escándalo que tenían; las tres mujeres junto con Reborn y Chrome entraron al comedor.

-¿Realmente son la Vigésima Generacion? – soltó aun sin creerlo Haru mientras veía a los menores.

-Si – Reborn sonrió sardónico viendo la molestia que brotaba de algunos de los chicos ante la imperturbable aura de los más jovenes.

-Son muy curiosos – comentó Kyoko notando cierta concordancia con Tsuna y los chicos.

-Son molestos – comentó Lambo que estaba más cerca de ellos – se comieron mi cereal.

-Lambo-chan – lo vieron con cierta ternura.

Los mayores notaron la presencia de las chicas y comenzaron una plática con ellas mientras Tsuna era bombardeado por los comentarios de su sucesora ante la mirada de un irritado Mukuro.

Kyoko se quedó observando atentamente a ambos castaños, sentía cierto parecido entre ambos, no era solo el hecho de que sus auras se parecieran, había algo más.

-Ustedes se parecen – soltó de repente ganándose la atención de todos.

-¿Kyoko-chan? – el Vongola la vio extrañado.

-Rias-chan y Tsuna-kun – dijo causando extrañeza en todos y ganándose una sonrisa enigmática por parte de la mencionada, además de ciertas miradas indescifrables de los jóvenes Guardianes.

-Sin duda, una heredera de Vongola – la voz cansada de un anciano se dejó escuchar.

-¡Viejo Talbot! – lo reconocieron.

-Él es la compañía de la que hablábamos – dijo Bianchi.

-Talbot-jisan es muy divertido – comentó Haru.

Los Decimo Guardianes vieron al anciano, para haber pasado diez años no había cambiado nada.

-Viejo – Reborn no esperaba que el anciano fuera a la mansión por propia iniciativa.

-Tuve un presentimiento y cuando supe que las señoritas vendrían de visita me uní en su viaje – informó sobreentendiendo al Hitman.

Desde la última batalla había permanecido en Japón y de esa manera inexplicable que nadie quería saber lograba enterarse de todo.

-¿Presentimiento? – repitió Tsuna.

-Y no me equivoqué – siguió tras asentir al cuestionamiento del castaño y sin apartar la dirección de su vista (oculta por el vendaje) de la menor – sangre Vongola, sin duda – comentó dejando intrigados a todos.

-Rias Andersen, un gusto Abuelo- saludó sin dejar que los mayores pudieran hacer sus preguntas.

-El gusto es mío, niña – respondió extrañamente jovial, había captado cierto tono en la voz de la chica… no haría más comentarios por el momento.

Reborn no pasó desapercibido todo aquello.

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-¿Estás segura? – la peli azul se mostró seria sin dejar ver el rostro de su Jefa.

-Si – al terminar el desayuno se las arregló para quedar a solas con sus Guardianes en un pasillo.

-Pero no tiene nada de malo – la pelirroja no estaba muy de acuerdo con los planes de la castaña, para ella y los demás era claro que Rias quería decirlo.

-No quiero que se vean envueltos – su voz sonó firme y segura.

-Aunque tú no quieras, es más que seguro que es el plan de los K's –Alexandre se mantenía apoyado en una de las paredes – no por nada nos mandaron al pasado.

-Hay que darle la razón – la rubia estaba un tanto alejada de ellos, pero escuchando atentamente – la Decima Generación nos pueden ser útiles.

-No son herramientas, Alina – dijo seria – y hacer cualquier cosa con ellos, por muy inofensiva que sea, es involucrarlos.

-Ellos ya están involucrados – Seth mantenía la vista perdida – desde el momento en que llegamos aquí están más que metidos.

-Cierto, el solo conocernos ya los ha marcado – apoyó Celty a un lado de la castaña.

-¿Creen que no lo sé? – los vio fijamente, era plenamente consciente de ello y por la misma razón es que no quería meterlos más en sus problemas.

La Decima Generación vivía en un tiempo de paz y no quería quitarles eso, no quería que se preocuparan, no quería que supieran nada, en especial el Decimo.

-No puedes ocultarlo siempre – Alina se separó de la pared.

-Lo hare hasta que regresemos – no daría su brazo a torcer.

-Aun cuando eso te lastime – Seth la vio a los ojos.

-No es nada nuevo – respondió la mirada.

-Princess, ni siquiera le dirás al Decimo sobre… - Alexandra no pudo completar su frase.

-No.

-Pero… – Michiru intentó refutar.

-Es decisión de la Princesa – intervino Celty – solo debemos obedecer.

-Tsk – Alexandre se alejó del grupo con las manos hechas puño, odiaba que la castaña fuera así, que se negara a ser un poco feliz por muy corto que fuera el tiempo y siempre por el bien de los demás.

-Bien, quieres seguir cargando con todo tu… como quieras – Seth no mostró expresion ni sentimeinto alguno y emprendió camino.

-Seth – llamó reprobatoria Celty, pero fue ignorada.

-No hagas caso, Ri-tan – la peli azul se apresuró a confortar a su Jefa.

-Está bien – le sonrió – solo hagan lo que dije.

-Ah~, bien – aceptaron resignadas.

Alina solo se fue e inmediatamente fue seguida por Michiru y Alexandra.

-Princesa.

-Estoy bien, Celty. Mejor ve y procura que no destruyan mucho – cabeceo hacia donde sus Guardianes se fueron.

La encapuchada la observó por segundos para luego asentir – como ordene – y con eso se fue, debía seguir con su papel de niñera.

Rias la vio alejarse y también emprendió camino hacia el lado opuesto, paró sus pasos al doblar por una esquina.

-Shhh~ – hizo el gesto de guardar silencio al hombre frente a ella, había sentido su presencia desde hacia minutos, pero prefirió callar ante sus Guardianes.

-Herbívoro – la vio entre analítico y amenazante.

-Debo aclarar que también como carne – puntualizó ante el mote del otro.

La mirada de Hibari se intensificó – sea lo que sea, cualquier movimiento en falso y te morderé hasta la muerte.

-Eso suena con doble sentido ¿sabes? – ignoró la clara amenaza – podría pasar por algo pervertido – dejó su mirada sobre la acerada del pelinegro.

Hibari levantó leve y sutilmente su ceja izquierda, la chica no se inmutaba ante su presencia ni sus palabras, debía admitir que resultaba interesante – te vigilare – siguió ignorando sus palabras.

-¿En serio? – se acercó un poco - ¿crees poder hacerlo? – lo vio desafiante.

A toda respuesta mantuvo su mirada fija, sin duda era un Herbívoro interesante, aunque viendo esos extraños y profundos ojos tal vez podría pertenecer a otra clasificación… la pondría en duda.

-Niña – la voz de Talbot los sacó de su "ambiente".

-Abuelo – volteó a verlo al igual que el pelinegro.

-Demos un paseo – índico tras reconocer al Guardián de la Nube.

-Claro – volteó de nuevo hacia el Prefecto – nos vemos, Hibari – se despidió con una mirada enigmática.

La Nube la vio por momentos antes de irse también, después de todo no sería tan aburrido quedarse un poco más en la mansión.

-Tengo algunas preguntas – dijo el viejo Talbot una vez la castaña llegó a su lado.

-Que no me molestaría responder – dijo a su vez, el anciano le daba confianza y necesitaba de alguien sabio que le diera esperanzas, por muy pocas y débiles que estas fueran.