Primero que nada me disculpo, no había tenido ninguna idea para este capítulo, y después decirles que gracias (eternas y más) por seguir leyendo.
.
.
.
Fotografías para una mujer rara
.
.
.
Capítulo 7: miedos
.
.
.
-¡déjame en paz! –Chilló Sakura por enésima vez, mientras golpeaba con rencor el pecho de Sasuke que la cargaba, sin embargo él parecía más divertido que adolorido, o en lo mínimo molesto por los gritos que lastimaban sus oídos -¡esto no es gracioso, maldito abusivo y engreído hombre! – reclamó ella, al mismo tiempo que él abrazaba más cerca su cuerpo si era posible, como para demostrarle que estaba a su merced - soy una mujer independiente –siguió empujando su torso -tengo mis derechos y no quiero quedarme en tú casa, déjame caminar! –siguió reclamándole, rebelándose, no solo contra él sino contra el latido alocado de su corazón.
Pero la verdad final, era que estaba aterrada, casi histérica por el galopar excitado en sus venas –maldición, y mil veces maldición ¿por qué tenía que estarle pasando eso a ella?
Iba a escapar, se dijo mentalmente.
-No, de ninguna manera –le respondió de inmediato, tajante, con su pecaminosa boca pegada a su sensible oreja, electrizándola de pies a cabeza haciendo que se abrazara a si misma por el choque emocional; y al mismo tiempo era como si hubiera respondido ante su rebelde pensamiento de escape. La mantuvo totalmente pegada a su firme y sólido cuerpo, sin darle tregua.
Sakura estaba enfurecida con ella misma por sentirse conmovida, por lo bien que se acomodaba a él, de estar ahí en los brazos del moreno y sentir esa engañosa seguridad que le hacía ilusionarse como una tonta.
Por disfrutar de su cobijo.
Debía estar por lo menos un poco irritada con Sasuke, pero no era así, no del todo.
Lo que era verdad, es que Sasuke Uchiha era demasiado dominante, un tirano total.
¿Qué se creía? Él no era su dueño, y lo único que le quedaba y que apreciaba con todo su ser (después de perderlo todo) era su capacidad de decidir por sí misma, de hacer lo que ella quisiera, incluso si estaba equivocada.
Él no era nadie, no debía serlo.
Sabía que estaba sola, y siempre lo estaría, aunque este hermoso hombre la llenara de esperanzan, una esperanza que no era para su ella, no era real.
Consciente de eso volvió a forcejea solo para empezar a quejarse más.
-¡No entiendo que es lo que quieres! –Le dijo irritada, aterrada, y contrariada por su propia reacción a su cercanía-¡ya déjame! –Insistió mientras se retorcía, pero él ni se inmutaba, avanzando implacable pero sin prisas, mostrándole lo frágil que ya estaba, que no podría escapar fácilmente él.
-no –le dijo terco –te quedas… y tranquilízate antes de que te lastimes más – incluso esa última frase parecía una orden contundente, y ella se irritó todavía más – o no te iras nunca…
Casi se quedó paralizado por la contundencia de sus palabras.
Iban avanzando de la moderna cochera, hasta la entrada de una puerta de madera, con diseño minimalista – es más, no puedo estar en ninguna parte sin mis cosas, tengo que ir a trabajar…
A eso él frunció el ceño.
…
-De eso nada – la interrumpió el hombre de forma incisiva, su voz masculina retumbado con una orden. No permitiría ninguna rebelión infantil mientras ella estuviera en su poder – tus cosas, lo que vas a necesitar, ya están en mí casa, y ni se hablé de trabajo. La doctora dijo que debes reposar 3 semanas como mínimo – la fiera que hace unos segundos se retorcía en sus brazos lo miró pasmada a los ojos, en busca de una mentira. Pero por supuesto no la encontró.
De no haber estado tan sumido en lo desagradables pensamientos de la tarde, y en los recuerdo del maldito jefe de Sakura queriendo cambiarle un poco de asistencia por sexo, se habría reído en su cara.
Pero todavía estaba rabioso por aquello, aun quería matar al hijo de…
-¿Cómo trajiste mis cosas hasta aquí tan…
-¿Rápido? –completó Sasuke satisfecho de sí mismo, aunque todavía no dispuesto a perdonar sus imprudencias feministas de "yo puedo sola, y no necesito nada de los hombres" Irritado por su desconfianza.
Antes de que respondiera nada más, la puerta se abrió, revelando a un sonriente rubio, mirándolos con picardía – ya era hora baka –le reprochó sin tardanza Sasuke a Naruto.
-¡Hey! –Se quejó con cara ofendida, borrando la sonrisa tonta –te hago un favor y así es como me pagas teme ingrato – gimoteó tratando de causar lastima, pero Sasuke solo hizo una leve mueca de asco.
-Utiliza tus ojos de perro atropellado cuando olvides el cumpleaños de Hinata –le sugirió Sasuke fríamente, mientras entraba, con una todavía rebelde Sakura, al recibidor de su casa – ella es la única que te encuentra… humano –sintió entonces el temblor de la risa contenida de Sakura, pero no dijo nada, disfrutando el conocimiento de hacerla reír con sus irónicas palabra, cuando apenas segundos antes le gritaba.
-¡Maldito teme! –Amenazó Naruto alzando los puños – Si no estuvieras cargando a esta belleza te aporrearía – terminó con rencor casi infantil, para después cruzar los brazos y lanzarle una mirada desdeñosa, reviró el labio inferior de irritación y volteo su rostro.
¿Qué veía de masculino su prima en este idiota?
-Ya están las cosas en el cuarto de invitados – dijo la voz de Gaara desde atrás, interrumpiendo eficazmente la próxima frase mordaz contra el rubio.
-Paga perdedor –dijo entonces el rubio ruidoso con autosuficiencia. Sasuke arqueo una ceja hacia ellos, pidiendo en silencio una explicación – te dije que era la preciosidad de cabello rosa – dijo Naruto como si eso aclarara todo, y extendió la mano hacia el pelirrojo, encorvando los dedos una y otras vez, instándolo a que "dejara caer la plata".
-Demonios –replicó en un gruñido entonces el aludido, mientras sacaba su cartera del interior de su chamarra. Pago palmeando el dinero en la mano de Naruto –Y ya que tengo que recordarles sus modales… Gaara Sabaku –dijo entonces con calma, y sin embargo sorprendiendo a Sakura (que se hallaba en su mundo) y extendiendo su mano hacia ella el saludo.
-U-un gusto, creo… –respondió, de pronto sintiendo que era el foco de atención –Sakura Haurno.
-Naruto Usumaki –dijo muy sonriente el otro, a su vez extendiendo la mano. Sasuke gruño por los bajo, de pronto sintiendo que estaban demasiado cerca de la muchacha.
Sintiéndose posesivo de pronto.
-Quítense de encima que me asfixian tarados – una rubia ceja se curvo en muda y burlona pregunta hacia el pelinegro, que por supuesto solo gruño un poco más, y Gaara se hizo el desentendido – apártate o mi prima sabrá que te gastaste todo el dinero del viaje en ramen –los culpables y asustados ojos azules fueron el mejor regalo de la noche, además de la mujer en sus brazos…
Fue a colocarla con delicadeza en el sillón del recibidor, ella ya no reclamaba, quizás abochornada de la situación o del público.
-Maldito teme de pacotilla…–se fue murmurando el joven hombre hacia la puerta.
Gaara simplemente levanto la mano a modo de despedida.
Así eran sus amigos, dispuestos a ayudarlo, sin preguntas, sin reclamos reales, y además tenían toda su confianza. Bien, tal vez Naruto un poco menos.
Una vez se fueron, un extraño silencio se extendió entre ellos.
Sakura estaba nerviosa retorciendo los dedos en su regazo, casi podía escuchar sus pensamientos premonitorios de catástrofe, mientras se mordía el labio inferior con rudeza, maltando ya de por sí, su magullada boca.
Él trataría mejor eso labios rosados, los mordería suavemente... Fue un pensamiento que vino sin aviso, que lo sorprendió, ya que no esperaba tener ideas tan tentadoras para una mujer expuesta, y sin protección.
-No hagas eso –le dijo Sasuke con gravedad a la peli rosa, mirándola con intensidad.
-¡Oh! No puedo evitarlo morder mi
-Eso no –la interrumpió, sin ser capaz de apartar su mirada de ella, de su repentino sonrojo, y del conocimiento de que ahora la tenía en su casa, en su territorio y no podía escapar por un buen tiempo.
-¿Entonces de que hablas? –resopló a la defensiva.
-Que dejes de pensar tanto, Sakura –no hubo respuesta, solo unos acusadores ojos verdes mirándolo con inquietud –te pondrás demasiado paranoica –más silencio fue la respuesta, ante eso Sasuke contuvo una sonrisa mordaz, sabedor de que había dado en el clavo –Vamos a cenar, y después te mostraré donde dormirás.
-¿Y si digo que no? – su femenina voz con el inconfundible tono bravucón.
-Tendré que alimentarte yo mismo –respondió él de la misma forma, negándose a ceder. Entonces le dio una sonría de "atrévete y veras".
-Tirano –le dijo ella a punto de hacer un gesto, que contuvo en cambio con poco disimulo. Seguramente negándose a mostrarse afectada.
Como siempre cuando estaba asustada. Ya empezaba a entender muy bien eso.
-Malcriada –le respondió Sasuke con seriedad, aunque por dentro intrigado por la profunda forma en que esta mujer afectaba sus sentidos – ¿eso es todo?
Ella se negó a responder, así que la tomo en sus brazos de nuevo sin ningún aviso. Sakura emitió un gritillo de sorpresa, pero en cuanto se recuperó mantuvo su semblante impenitente y ofendido.
Estaba bien que se enojara, era mejor que sumirse en sí misma, mientras se deprimía.
…
Después de cenar la pizza que sus dos amigos les habían dejado, la levantó de nueva cuenta para llevarla a la habitación.
-¿Hasta cuándo piensas cargarme? – preguntó, al ser llevada por las escaleras, cómo su fuera el peor castigo del mundo.
-Acostúmbrate –dijo el moreno con simpleza.
-No voy a acostumbrarme a nada –le aviso ella, no iba a ceder. No se permitiría pensar que esto era permanente y cuando todo acabara quedar sola, y desprotegida de nuevo. Ya no era ninguna ingenua que creía en los buenos sentimientos de un hombre, o en acciones altruistas –me iré más pronto de lo que crees…
Él se detuvo súbitamente (haciéndola recordar una escena anterior, ese mismo día, donde ya lo había enojado)la ruda mirada de Sasuke la dejó muda, su mandíbula masculina apretada por la tensión.
La punzada de culpabilidad que entro en su organismo, también vino con un poco de miedo. Aunque no era miedo hacia él, sino a lo que toda esta situación podría desembocar.
-¿de qué tiene miedo? – La interrogó acusadoramente, su voz inquietantemente tranquila, tanto que su pecho se apretó -¿crees que soy uno de esos hombres que abusa de mujeres indefensas? – sus ojos negros taladrándola con ira contenida, su preciosa boca en una fina línea de enfado.
-No –la verdad era, que ni un poco, Sasuke era crudamente directo, mandón y contundente, pero no abusaba de nadie, y era considerado a su manera, Sakura ya lo sabía y apenas le conocía – lo siento –tuvo la decencia de mostrarle su arrepentimiento sin ninguna barrera de dudas entre ellos.
-Está bien –su voz igual de calmada, pero ya sin tensión –te encuentras cansada, y nerviosa –terminó al ponerla en la cama finalmente.
-Yo no estoy ner –pero no pudo seguir, ya que los labios de Sasuke la interrumpieron sin piedad, su boca moviéndose sobre la suya, instintivamente ella le empujo poniendo sus puños es sus hombros, busco aire abriendo la boca; pero como todo con él, fue inútil.
Para lo único que le sirvió, fue para que él la abrazara por la cintura con una mano, y con la otra tomara un lado de su rostro hasta abarcar con su gran mano la curva posterior de su cuello, aprisionándola sin contemplaciones en el beso.
Sus neuronas le fallaron, su sistema nervioso empezaba a colapsar mientras solo lograba darse cuentade lo fuerte que era él en comparación con ella, en lo bien que cabía en sus brazos, de su agradable aroma.
¿Por qué no podía sencillamente odiar a este hombre?
¿Por qué tenía que ser tan intenso, tan difícil de ignorar?
Sus besos eran cada vez más inesperados…
Cuando el beso terminó ella estaba tan impactada por la violencia de sus sentimientos, que le costaba formar una frase coherente, o aplacar sus latidos, pero al lograrlo lo primero que hizo fue defensivo, de nuevo.
-Pe-pensé que no eras de esos hombres que abusa de mujeres indefensas – dijo esquivando la mirada de Sasuke, tratando de sonar acusadora, no obstante solo consiguió un tono lastimero de vergüenza.
-No lo hago –afirmó sin arrepentimiento alguno Sasuke, manteniendo su toque en ella abrazándola – yo dije que no abuso de mujeres indefensas, no que dije que no las besara – sorprendida por su desvergüenza ella levanto la vista para replicar, solo para encontrarse con su negro ojos llenos de diversión.
-¡Eres un mentiroso! – estaba tan ofuscada, tan confundida, y a la vez tan necesitada de lo él parecía estarle ofreciendo, que casi quería llorar. Las lágrimas quemaban detrás de sus ojos.
Ojala y pudiera quedarse con él…
Ojala las cosas fueran más fáciles y no sintiera miedo por lo hermoso que él era.
Que fueran una pareja, que fuera suyo y ella de él…
Ojala tantas cosas…
…
Sasuke se percató enseguida del cambio, su ojo experto lo veía todo.
Sus cristalinos ojos verdes, opacados por las lágrimas contenidas, él sabía que ella estaba empezando a pensar de nuevo en una catástrofe. Incluso, tal vez, en lo que le había pasado la última vez que había confiado en un hombre.
Maldito fuera Sasori.
Ocultó la rabia que lo llenó, apretando sus manos en la cama, escondidas de la vista de Sakura.
-Te dije que dejaras de hacer eso –logró decirlo con una voz plana, que no rebelaba su cambio de humor ante sus propios pensamientos, ante el cambio de ella y porque tratara de ocultarle su dolor y sus miedos.
-No estoy haciendo nada – refutó mordiendo su labio, su rostro sonrojado… pero su mirada todavía era la de alguien profundamente lastimado.
-Estás pensando – palabras dichas esta vez con calma, con delicadeza y preocupación. Una necesidad de protección creciendo en su interior – no pienses más, preciosa. Mejor duerme – y con esa frase le dio un beso más, en la frente. Sakura abrió mucho los ojos.
-¿Por qué no dejas de besarme? –le dijo ella pareciendo muy asustada.
-También acostúmbrate – le respondió sin darle tregua. Una vez que él deseaba lograr algo, lo conseguía. Y con Sakura no pensaba dar marcha atrás. Quería estar cerca de ella, seguir mirándola, escuchando su voz, e incluso seguir viendo su pánico cuando se daba cuenta cuanto le gusta estar con él – seguiré besándote hasta que te quede el habito, y no puedas dejarlo – la peli rosa se estremeció mirándolo con espanto.
Él se marchó antes de darle tiempo de replicar.
.
.
.
Me he tardado mucho, yo lo sé. Pero no tenía nada de inspiración.
Les mando saludos a los valientes, y decididos que siguen leyendo este fic improvisado.
Los mejores deseos.
