Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece ni sus personajes, es propiedad de Akira Amano.
Advertencias: Tsuna 10 años, Mukuro 12. Primer capítulo de la segunda parte. Primer lemmon.
Aclaraciones:
_Hablan los personajes.
-Pensamientos de los personajes-.
-aclaraciones mías-.
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Recuerdos
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Summary: Con sólo ocho años, Mukuro se encuentra recluido en una prisión, en la cual es comprado y se lleva una sorpresa al enterarse que ahora es pertenencia del hermano menor del hombre que le compro.
Su pasado era un misterio, uno que él no deseaba mostrar, era un pasado sumergido en la oscuridad de su corazón. Era un pasado que lo había dejado en una oscuridad en la que no sabía si realmente quería escapar o sumergirse más.
Yunmoon Projects
Presenta:
Artes oscuras
Parte 2: Oscuridad parcial
Capítulo 7 – Y así descubrió el amor
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No tenía tiempo que perder, lo sabía, pero la adrenalina del momento le hacía dudar de lo que estaba haciendo, Mukuro le había dicho que lo hacía muy bien, que el único problema era que le temía mucho a Hibari.
¿Pero cómo no temerle cuando el pelinegro podía apalearte si lo veías feo?
Tsuna lo había aprendido, con Hibari Kyouya no se jugaba y menos si este quería matarte… el castaño ni siquiera sabía porque Hibari tenía todo ese odio por él.
Probablemente era por la paliza que Mukuro le había metido tiempo atrás… en fin.
Cerró los ojos al ver que un golpe se dirigía a él, pero el golpe nunca llego, abrió los ojos y notó que el pelinegro miraba algo a sus espaldas, volteo con lentitud y sonrió cual niño pequeño y corrió.
_¡Mukuro!
El de cabello azuloso extendió los brazos y recibió el gran abrazo de oso del pequeño castaño. El pelinegro detrás de ellos soltó un gruñido y dio la vuelta y se fue.
Es que esos dos se querían tanto que los veías juntos y sentías un aura acaramelada, que ciertamente, daban ganas de vomitar… igual que sus contrapartes, Giotto y Daemon, como les llamaba Hibari. Tsuna apretó su cara contra el pecho del ilusionista y Mukuro acarició su suave cabello.
_Esta largo… es tiempo de cortarlo.
Tsuna asintió lentamente, sin separarse, le encantaba que Mukuro lo acariciara y le tratara con tanta ternura… era alentador y totalmente satisfactorio.
_Mukuro… Mañana… salgamos, ¿si?
Mukuro rió por lo bajo y separo a Tsuna de si mismo, el castaño le miro con un brillo especial. Era tan adorable que daban ganas de comerlo.
_No podemos… tengo entrenamiento en la mañana… y tú también tienes entrenamiento.
Tsuna frunció el ceño y Mukuro tuvo ganas de morderle las mejillas, es que eran tan rosadas y lindas. Tsuna entrecerró los ojos y estiro la mano hasta colocarla en la mejilla del ilusionista y con mucho cuidado limpio la herida.
_Estas sangrando…
Mukuro miro la mano de Tsunayoshi y luego saco un pañuelo de su bolsillo y le limpio el pulgar.
_Eso no importa.
Porque esa sangre no era de alguna herida, pertenecía a la sangre que se había derramado mientras utilizaba el poder de su ojo. Tsuna estaba preocupado, había quedado marcado de por vida desde que Daemon había llevado el cuerpo ensangrentado y mal herido de Mukuro a la sala y lo había dejado ahí como si fuera un simple bulto de patatas. Le acarició la mejilla de nuevo.
_Ten cuidado con el entrenamiento.
Dijo entonces, después de todo Giotto le había dicho que no se metiera en las batallas de Mukuro y Tsuna estaba cumpliendo eso al pie de la letra. Aunque a veces le costaba no hacerlo… no le gustaba ver a Mukuro herido… dos veces a la semana… y Daemon ni siquiera le daba tregua.
_No te preocupes por lo mismo… no pasa nada… no dejare que me lastimen… no más.
Tsuna asintió, no muy convencido y se separo del chico, Mukuro le acarició el pelo y comenzó a caminar la interior de la casa.
-… se sabe que esta viva… aún… la hermana de Mukuro-.
Tsuna sintió una punzada, movió la cabeza de un lado a otro y corrió para alcanzar a Mukuro.
De ninguna manera iba a decirle nada.
No lo deseaba y no lo haría.
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Mierda.
Giotto golpeo con la mano un libro y este cayó al suelo junto con él mismo y Daemon, ambos sobre el sofá de su estudio.
Mierda.
Daemon tiro de su ropa, tratando de quitársela de encima, pero sin separar la boca de su cuello, de su piel suave y tibia.
Mierda.
Giotto tuvo que sujetar de Daemon al sentir un estremecimiento en el cuerpo, su respiración la causaba escalofríos en el cuello.
Era la primera vez que llegaban tan lejos, decir que estaba asustado era poco, tenía miedo. No es que no quisiera… ¡Pero eran hombres! ¿Quién rayos sería el de abajo? Aunque preguntar sería estúpido, ya que tenía una ligera sospecha de quien estaría abajo… no, ni siquiera era una sospecha, estaba casi cien por ciento seguro que sería él. Y realmente ese de ser el de abajo parecía ser un poco…
Doloroso.
_Daemon… para…
Daemon sólo soltó una risita pero no hizo ademán de soltarlo, diferente a lo pedido por el rubio, el peliazul comenzó a quitarle la ropa. Giotto se estremeció cuando sintió las manos de Daemon contra la piel de su torso, tenía las manos frías, pero su piel era suave, era un agradable contacto.
_¡Nii-san!
Cuando Tsuna abrió la puerta, se encontró con Daemon mirando por el cristal y a su hermano sentado en el sofá leyendo un libro, su hermano bajo el libro ligeramente y le miro con una sonrisa.
_¿Qué sucede, Tsuna?
_¿Mukuro y yo podemos salir?
_¿A donde?
_¡Cortar mi cabello! Hibari dice que me picare los ojos y mori…
_Entiendo, ve, que les acompañe alguien… preferentemente G.
_¡Ok!
Tsuna se acercó y le beso la mejilla y luego se dirigió a la salida, se detuvo de golpe y volteo con una sonrisita.
_Nii-san… tienes el libro al revés, ¿es alguna clase de entrenamiento?
Y se fue, Giotto se sonrojo tanto como pudo y Daemon soltó una risita.
_Oh… ¿así que existe ese tipo de entrenamiento?
Como respuesta, Daemon esquivo el libro que le fue lanzado.
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G frunció el ceño al ver al chiquillo saltar por cada lugar, Mukuro, a su lado, sonreía mientras veía también al chiquillo. Gokudera no había podido ir, tenía que ir, junto con uno de sus tutores, a recoger a un par de personas al aeropuerto, Giotto no había querido decirle de quien se trataba, esperaba que no se tratara de cierto mocoso bocazas… y de aquel otro enérgico hombre.
En fin. Tsuna se detuvo frente a una puerta de cristal y la empujo, así que ya habían llegado. Mukuro entro enseguida, G se quedo afuera, realmente no quería estar ahí, le fastidiaba estar rodeado de mocosos.
Tsuna se sentó en la silla y miro a Mukuro por el espejo, le sonrió un poco y luego cerró los ojos, cuando la chica le dijo que comenzaría a cortarle el cabello.
Mukuro lo miro por el reflejo del espejo, sus ojos se deleitaban con la sonrisita y la cancioncita que tarareaba el pequeño, la mujer también sonreía por tan dulce imagen que era ver a ese pequeño niño castaño tan feliz.
Lentamente el cabello largo de Tsuna fue cortado, no fue una gran diferencia, pero ahora el pequeño podría ver sin problemas.
Una vez el corte de cabello hubo terminado Mukuro se levanto de su lugar, saco una cartera de su bolsillo y le pago a la chica, Tsuna se peino los cabellos frente al espejo, pero frunció el ceño al notar que su cabello, revuelto y castaño, no se acomodaba nada, Mukuro soltó una risita y le peino los cabellos hacia atrás, queda demás decir que el cabello volvió a su lugar después de que la mano de Mukuro paso por el cabello castaño.
_Nii-san dijo que esto era un problema de familia…
Mukuro soltó una risita y le sonrió.
_¿Y? Tú te ves muy bien de la forma en la que estas.
Tsuna se sonrojo y salió corriendo de la tienda, Mukuro soltó una risita, sin mucho interés miro a través del espejo y notó algo, la chica de la tienda le mira de una forma extraña. Ella le sonrió y Mukuro frunció el ceño y sin más salió de ahí.
¿Qué rayos había significado esa mirada?
Tsuna se encontraba a un lado de G, le sonreía mientras le decía quien sabe que cosas. Mukuro volteo una ultima vez, la chica continuaba mirándolo y se sonrojo cuando ella le sonrió y le mando un beso con la mano, volteo enseguida y se encamino a un lado de Tsuna.
_¿Mukuro? ¿Pasa algo?
Mukuro negó con una sonrisa y le tomó la mano, la pequeña mano de Tsuna se acomodo a la perfección entre su mano, más grande obviamente y comenzó a caminar.
_Hey, chicos. Tengo que comprar algo… esperen aquí, no tardo.
G dio media vuelta y se encamino a quien sabe donde, Tsuna jalo a Mukuro y se sentó en una banca de madera que se encontraba cerca de una boutique.
_Neee, la chica que corto mi cabello dijo que Mukuro es muy guapo… ¡Yo también creo que Mukuro es guapo¡
El peliazul se sonrojo un poco y volteo la mirada.
_No hagas caso a comentarios de mujeres como ellas… Son comentarios sin valor.
_Pero yo creo que Mukuro es guapo… tus ojos son brillantes y tu cabello es suave… ¡Mukuro me gusta!
Mukuro se sonrojo un poco más, suspiro un poco y soltó todo el aire, joder, ¿por qué de repente se sentía caliente? Trago saliva y volteo para mirar a Tsuna, Tsuna era más encantador que él mismo y si que lo sabía. Tsuna era lindo, su cabello caramelo era adorable, sus ojos cafés brillaban intensamente como un sol, su piel era cálida y suave, su sonrisa era deslumbrante.
Lo ama, realmente lo amaba.
Trago saliva de nuevo y acercó la mano al rostro de Tsuna y cuando estaba por acariciarlo escucho una voz conocida.
_Malditas tiendas… odio estos malditos lugares. ¡Hora de irnos!
Tsuna se levanto rápidamente y corrió al lado de G, Mukuro soltó un suspiro y se levanto lentamente y miro a su lado, varias chicas, la mayoría jóvenes, le miraban intensamente, camino más rápido hasta llegar al lado de Tsuna. G, que había notado también las insistentes miradas soltó una risita.
_Hey, niño, si que serás todo un galán, habéis llamado mucho la atención, muchas señoritas te han mirado todo el tiempo.
Mukuro soltó un ligero gruñido y Tsuna se sintió ligeramente incomodo por el comentario. No dijo nada pese a su incomodidad, ¿qué podía decir él?
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Giotto soltó un respingo cuando sintió a Daemon abrazarlo por la espalda. Trago saliva, llevaban saliendo ya un tiempo… y no habían hecho nada de nada y no era porque no lo quisiera.
Realmente tenía un poco de miedo por el dolor, se había leído un par de artículos y había descubierto que el de abajo siempre era él que recibía más dolor y por los constantes acosos de Daemon se imaginaba que él de abajo sería él.
Daemon soltó una risita al lado de su oído y susurro.
_No va a doler… te lo aseguro.
Rayos, aunque le diera su palabra de honor no le creería. Primero, porque Daemon no tenía honor, segundo, porque creía más en todos esos artículos que en ese demonio.
_Si me duele aunque sea un poco… te matare.
Aseguro el rubio, Daemon asintió con una sonrisita y lo volteo para mirarlo a la cara. Le acaricio la mejilla y le beso la frente.
_Realmente te amo, Giotto, nunca haría nada que te lastimara.
Giotto frunció el ceño, bien, eso le había derretido y no podía fingir por más tiempo tampoco, él también quería sentirse más cerca a Daemon. El peliazul le empujo, con un poco de brusquedad al sofá de la sala, realmente podrían llegar a la habitación de cualquiera de los dos, pero la adrenalina del momento no les dejaba pensar en nada más que en estar juntos. Giotto soltó un suspiro cuando Daemon se acercó dispuesto a atacarlo. Lo primero que sintió fueron los fríos labios del hombre sobre su cuello, sintió un temblorcito, pero se mordió los labios para no lanzar el gemido.
Giotto comenzó a desabrocharle la chaqueta, lo malo de Daemon era que usaba demasiada ropa, la chaqueta, un suéter abajo y la camisa, en cambió Giotto solo llevaba la chaqueta y una camisa, que por cierto estaba apunto de perder. Spade soltó una risita al ver al rubio luchar por desabrocharle la ropa, él mismo se quito la chaqueta y el suéter y dejo al rubio la tarea de quitarle la camisa. Una vez estuvieron sin la parte de arriba Giotto se dio cuenta que había sido un grave error, al sentir la piel del peliazul directamente se estremeció, de repente fue consciente que estaba pegado a Daemon y tembló por el pensamiento, se trato de alejar de él, pero el peliazul se lo negó. Seguramente este no lo habría notado, pero al ver que el rubio se sonrojaba increíblemente y desviaba la vista entonces lo notó. Estaba asustado.
Asustado de sentir todo de forma tan directa.
Primero, Daemon se sorprendió, nunca se imagino que Giotto fuera tan tímido y miedoso, pero después le causo gracia, era realmente lindo y divertido verlo tan asustado y tímido por el hecho de sentirse tan cerca.
_Tranquilo… esto es solo el comienzo.
Giotto negó con la cabeza y coloco su mano en el pecho del peliazul.
_Haré… haré lo que sea… pero detén esto… por favor.
Daemon sonrió entonces.
_Eres tan lindo, Giotto… Bien, si dices: "Te amo", te dejare ir.
Giotto se sonrojo, no le gustaba decir te amo, porque le provocaban un alto grado de timidez que le causaba un poco de miedo. Pero tampoco podía soportar la debilidad que sentía ahora, se sentía tan débil que no era consciente de lo que pasaba a su alrededor. Tampoco es como si fuera a decir alguna mentira, era cierto el hecho de que amaba a Daemon.
_Y… Y-yo… Te… t-te am-amo.
Daemon se encendió en ese momento, sin esperar más, desabrocho el cinturón de Giotto, fue por el botón del pantalón y bajo el cierre, el rubio apenas y fue consciente de todos sus movimientos, solo se sonrojo de sobremanera y trato de alejarlo.
_¡Me mentiste! ¡Déjame!
_Lo siento, Giotto, pero ya no puedo esperar por ti… me has dicho que me amas en este momento… ¿Realmente pensaste que podría dejarte ir?
Giotto lo miro a los ojos, si, realmente había esperado que lo dejara, pero ahora se daba cuenta que estaba muy equivocado. Negó con la cabeza y Daemon sonrió.
_Bien… porque realmente no voy a dejarte.
Giotto cerró los ojos y espero el ataque del peliazul.
El primer beso le supo dudoso, realmente no tenía sabor, él estaba demasiado asustado como para decir o hacer algo. El segundo beso fue un poco mejor que el primero. La boca del peliazul era cálida y tenía un extraño sabor a morar y fresas, le gusto. Para el tercer beso, Giotto ya estaba entregado al placer que sentía.
Daemon sonrió al ver que el rubio cerraba los ojos de esa manera, tan lasciva, no es que realmente quisiera que Giotto se volviera un experto, pero le alegraba saber que podría entregarse a él tan fácilmente. Le beso el cuello y se dispuso a agarrar su miembro y hacer un ligero vaivén, sin alterarlo. Giotto soltó un gemido cuando sintió los fríos dedos de Daemon en su miembro, sus dedos se apretaron en los hombros del peliazul y pegó la frente a su cuello.
Mierda, se sentía demasiado bien.
Sin esperar mucho más, Daemon comenzó a descender por su cuerpo hasta posar su boca en sus pezones, a la vez sus dedos comenzaban a acomodarse en la entrada de Giotto, lo haría despacio y de forma que el rubio no se sintiera incomodo. Pero Giotto sintió los dedos y se removió, no muy convencido. Pero Daemon no le dio oportunidad de reclamar, ya que cuando metió el primer dedo lo beso de inmediato. El dedo en su interior primero lo lastimo, ciertamente estuvo tentado a apartarlo, pero luego se sintió bien.
El segundo dedo en su interior le provoco realmente mucho dolor, Daemon sacaba y metía los dedos, de repente los giraba o hacía un movimiento de tijeras en su interior.
Daemon continuo besando su piel y saboreándola, debes en cuando mordía, le gustaba sentir la piel de Giotto, era increíblemente suave. Jefe consentido y sin obligaciones, pensó con sarcasmo, puede que Giotto nunca hubiera tocado algún instrumento de limpieza, pero bajo su mano había miles de hilos que servían para controlar toda la mafia y a la vez defender a todo lo que apreciaba.
Una vez notó que el rubio ya estaba disfrutando el contacto de sus dedos metió un tercero, esta vez pareció no haber dolor, el gemía de una forma adorable, apenas y podía resistir no penetrarlo, pero debía de prepararlo de forma adecuada. El movimiento en su miembro continuo y cuando vio que el rubio estaba apunto de llegar se detuvo. Detuvo movimiento de sus dos manos y se dejo de lamer sus pezones, se separo de él y con una sonrisa notó que el rubio quedaba un poco insatisfecho. Muy insatisfecho.
Pero de un momento a otro alzo al rubio de las caderas, coloco un cojín bajo sus caderas y luego lo penetro, de una sola estocada.
Giotto vociferó un grito de dolor, sus dedos apretaron la tela del sofá y cerró los ojos mientras ligeras lágrimas se acumulaban en sus ojos, le dolía, joder que dolía. Daemon enseguida descendió y le beso los parpados, lamiendo las lágrimas y susurrando palabras amorosas.
_Ya esta… esta todo dentro… perdóname… lo lamento.
_E-eres un bruto… Un bruto… dije que te mataría…
_Perdóname… pero esta era la mejor manera…
Giotto no dijo nada más, Daemon espero un poco más y enseguida volvió al ataque. Comenzó con lentos vaivenes, luego los hizo más fuerte al escuchar los gemidos de Giotto y finalmente comenzó a ser un poco más pasional.
Giotto sentía un placer extraño, era un placer agradable, pero a la vez sentía que quería llorar, una estocada, una profunda y rápida, golpeo algo en su interior, sus gemidos se volvieron más fuertes y sus lágrimas se volvieron más rápidas.
_¿Te lastime?
_N-no… eso… solo… Yo… se siente bien… tanto que… siento que no puedo… quiero… llorar.
Daemon sonrió y le beso los labios de forma suave.
_Te amo, Giotto.
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Tsuna sonrió, se dirigía a toda velocidad al estudio a mostrarle a su hermano su nuevo corte de cabello, una linda mariposa llamo su atención, abrió la ventana y salto, después de todo eso era solo la planta baja, corrió y cuando esta voló alto Tsuna frunció el ceño. Entonces notó que estaba frente a la ventana del estudio de su hermano, sonrió, pensaba hacerle una broma. Se acercó al cristal y luego emitió un chillido y se alejo rápidamente. Sus ojos se abrieron tanto, se sentía tan perturbado que hecho una carrera.
Eso que había visto… ¿era su hermano y Daemon?
Ellos, hacían algo… se movían mucho y… su hermano lloraba… Pero sonreía a la vez mientras Daemon lo besaba…
Y estaban desnudos.
¿Qué era eso?
Sin esperarlo llego a la zona de entrenamiento y se detuvo cuando escucho algo.
_¿Qué haces aquí, escoria?
Tsuna volteo a mirar a Xanxus y con pavor notó que estaba junto con Mukuro, Gokudera y Hibari, miro a los tres, pero su mirada se detuvo en Mukuro, se sonrojo mucho y salió corriendo. Ninguno de los cuatros entendió la reacción, pero continuaron con su pelea, todos peleaban porque se odiaban y a la vez eso les servía de entrenamiento.
Tsuna por su parte notó algo.
Mukuro era demasiado especial… tanto que le hacía sonrojar.
Tanto que no entendía como había podido decirle tantas veces que lo quería de forma tan despreocupada.
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OMG! ¡No lo puedo creer! ¡Me ha gustado mucho!
Sip, Tsuna los vio teniendo sexo, pero ignora que eso es sexo, simplemente se sintió raro, ¿lindo? Yo creo que Giotto debería escoger sus lugares, primero los vio Mukuro y ahora su lindo hermanito.
En fin.
Espero que les guste este nuevo capitulo.
Shao~ shao~
