Advertencias: Naruto no es mío, es de Kishi sensei.

Y eso que esto solo iba a tener tres epis, eh?, y ya tca el 7

Muchísimas gracias por vuestro apoyo, sois unos cielotes.

HORAS PASADAS.

No llegó a abrirla del todo.

Naruto apareció por el escaso palmo que había conseguido mover Sakura al empujar la puerta.

El Uchiha le siguió, apoyando la espalda en la puerta para bloquear su avance. La kunoichi escudriñó la desnudez de su compañero y se fijó en las extrañas manchas que adornaban su piel sin demasiado interés.

Puso cara de asco y tomó aire antes de gritar a pleno pulmón y casi en el rostro del rubio.

- ¡Sasukeeee kunnn! ¿Estás por aquí? ¡Sasuke kuuunnn!

Naruto mutó su expresión a una de sorpresa, no por la discreta manifestación de la chica, si no por que Itachi, había atrapado su mano y lamía el índice y el corazón lascivamente. Naruto interrumpió su "conversación" con la Haruno para mirarle de reojo.

Grave error.

El moreno aprovechaba ese gesto para introducirse los dígitos del rubio completamente en su boca y pasear la lengua por ellos, imitando perfectamente los movimientos de una felación, haciendo que el rubio tuviera que ocultar la reacción de este gesto tras la puerta, dejando a Sakura únicamente ver su cabeza.

La chica no se enteraba de nada o no quería enterarse y seguía con su aburrido monólogo sobre Sasuke.

A Naruto el "jueguecito" empezaba a avergonzarle, y volvió a mirar a Itachi mientras pensaba atropelladamente como librarse de la chica antes de que el moreno se pusiera serio.

Demasiado tarde.

El Uchiha ya se había motivado lo suficiente y se había girado, mientras guiaba los ensalivados dedos del rubio a su interior, gimiendo en un susurro en la oreja del otro, que se encontraba con la mejilla apoyada en el límite de la puerta.

Sakura vio un mechón de pelo negro asomar por el cuello de su compañero de equipo y, tras reparar en sus mejillas enrojecidas, preguntó que si estaba con alguien. Naruto asintió en silencio y se permitió un tercer vistazo que le obligó a cerrarle la puerta y a pedirle, tras disculparse entre gemidos, que cerrara la puerta de entrada al marcharse. La chica se fue maldiciendo.

Sasuke, que había estado todo el tiempo en el techo, adherido con chakra, escuchó como los improperios de la chica se alejaban por el pasillo. Se permitió regresar al nivel del suelo, cuando se creyó totalmente a salvo de acoso de Sakura. Quieto y en silencio decidía que hacer, mientras los gemidos del interior de la habitación se intensificaban y le imposibilitaban llegar a una conclusión justa.

Pedir ayuda, eso era lo primero…Pero… ¿A quien?

En ese punto de sus cavilaciones, un "mas fuerte" procedente de la boca de su hermano le hizo perder la concentración. Miró hacia abajo, apretando los puños de impotencia, y reparó en su penoso aspecto.

Devolvió sus pantalones a su posición original, pero su camiseta rasgada no tenía arreglo… Sacudió la cabeza un par de veces con la intención de aclararse…

De todas las personas que le venían a la mente, se decidió por Kakashi.

Salió en su busca para acabar con esa situación ya, omitiéndole a su sensei, el extraño comportamiento de su compañero y su frustrado intento de agresión…

Mientras tanto, la atmósfera del pequeño cuarto de Naruto se viciaba y hacía mas pesado por momentos. Por primera vez en su vida, el sexo no era una experiencia vomitiva para ninguno de los dos. Itachi disfrutaba de las caricias torpes del poco experimentado rubio, mientras este se deleitaba en el cuerpo del otro…

La piel del mayor le gritaba y la voz exigente de su demonio interior era aplacada y anulada por los gemidos de ambos.

Ambos lo sabían. Eran conscientes de que aquello era una despedida, una amarga despedida.

Intentando entre caricias y gemidos suavizar el hecho, Itachi decidió, que aquel muchacho, su pequeño ángel, se merecía al menos por una vez, sentir el verdadero placer, sin razones ocultas…

Por que sí, su ataque y aparición en casa del rubio, no era mas que un plan estudiado minuciosamente. Akatsuki quería lo que él guardaba, y no iban a escatimar esfuerzos ni medios. Y si la única forma de conseguirlo era haciéndole creer que era amado, pues así sería. De paso se librarían de tener que enfrascarse en batallas de las que, ningún miembro de Akatsuki, estaba seguro de salir bien parado…

Naruto detuvo su avance ante las cavilaciones del Uchiha y lo miró, largo y tendido, en relativo silencio.

También se había dado cuenta que, el repentino interés de aquel hombre por él, no era más que una farsa. Una perfecta y estudiada farsa… Kakashi sensei le enseñó una vez, que debía ir dos pasos por delante del enemigo, pero no le enseñó que hacer en caso de que, ese enemigo, despertase en su foro interno una sensación de dependencia tanto física como mental.

Itachi también se paró, sentándose en la cama y liberando al rubio de su peso. Ambos se miraron, encontrándose en algún punto entre ellos y el aire que los separaba. La voz ronca del mayor resonó en el cuarto…

- ¿Lo sabes, verdad?- suplicó con la mirada el perdón del joven.

- Sí, desde el primer día – esquivó los ojos del otro y miró a su rodilla donde jugaba con los dedos a dibujar líneas sin sentido…- Lo de la mansión no pasó… lo hiciste con el Sharingan…

- ¿Si hubiera sido de verdad, me habrías dejado…- No quería decirlo. Incluso para alguien como Itachi, la palabra violación era demasiado fuerte…- el rubio asintió - ¿Por qué?

- Por que…- suspiró y lo encaró entristeciendo el gesto – fuiste la primera persona que quiso tocarme sin sentir asco o desprecio…

Itachi lo abrazó, con fuerza y Naruto se permitió sollozar en su pecho… Aquel movimiento, era la respuesta a la pregunta que ambos se hacían…

De nuevo frente a frente, el Uchiha secó las lágrimas del rubio con el dorso de la mano, delicadamente, mientras le sonreía, infundiéndole ánimos. Naruto rozó las mejillas del otro con la punta de sus dedos, extendiendo por ellas las gotas que también salían de aquellos preciosos ojos negros que le dejaban sin aliento. El frió e impenetrable Itachi Uchiha se permitía llorar como no lo hacía desde su niñez… Los dos asintieron casi al mismo tiempo… La suerte estaba echada y no habría vuelta atrás…

Para cuando Sasuke regresó con la ayuda, la escena era un poco diferente a como él la había dejado.

El pequeño apartamento de Naruto se consumía presa de las llamas y varios hombres se afanaban en sofocar el incendio, sin mucho éxito. Horas después, lo único que quedaba en pié eran las paredes…

En el despacho de la hokage la cosa no pintaba mucho mejor. Aquella habitación era una delegación del infierno y Sasuke no sabía que responder a las preguntas y acusaciones formuladas por la colérica mujer…

Se emitió inmediatamente una orden de búsqueda para Naruto y se puso a todos los efectivos disponibles en esa tarea. Los equipos anbu y los ninjas de mayor graduación se ocuparían del exterminio de Itachi Uchiha…

Iruka caminaba en dirección a su casa desde la academia, cruzándose con la ola frenética de ninjas que se agrupaban y decidían en distintas partes de la aldea. Estuvo tentado a parar a alguno y preguntarle, pero finalmente no le pareció tan buena idea. Los ánimos se notaban demasiado peliagudos…

Llegó a la puerta y le llamó la atención una pequeña bolsa atada al pomo de la puerta. Entro y vació su contenido sobre la mesa… Tres cosas, una bandana de Konoha, un anillo con el kanji de "escarlata" escrito en el y una nota.

Desdobló el papel con el corazón encogido. Había reconocido el protector, era el suyo, el mismo que le regaló a Naruto el día que se graduó:

"Querido Iruka sensei:

Muchas gracias por haber creído en mí todo este tiempo.

Te devuelvo el protector ya que, donde voy, no lo voy a necesitar.

El anillo quiero que se lo entregues a Sasuke, pero cuando haya pasado el revuelo.

Él entenderá lo que significa.

Quiero pedirte otro favor… No me busques. Te prometo que estaré bien.

Gracias por enseñarme la verdadera felicidad.

Cuídate mucho Iruka sensei

Naruto"

Apretó el protector contra su pecho y arrugó la hoja en la otra mano, llorando desconsoladamente la marcha del que, posiblemente, había sido "su hijo"…

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Nada. El equipo de investigación examinó cada centímetro del apartamento calcinado y no pudo hallar nada concluyente. Las masas indescriptibles de restos no podían clasificarse como cuerpos o como parte del mobiliario. Meses después, la orden de desaparición se convirtió de manera oficial en una de fallecimiento…

Naruto Uzumaki había muerto como consecuencia del incendio que destruyó su casa.

Itachi Uchiha, también murió en aquel mismo incidente…

* Tres años después:

Lejos, muy lejos de la civilización conocida, una pequeña cabaña rústica se levantaba en el borde de un frondoso bosque. A un lado, un corral con animales de granja y del otro, un huerto de hortalizas muy bien cuidado. Delante de ella, un inmenso lago de imposible acceso brillaba a la luz del sol. De la vivienda salía un apetitoso olor a carne estofada…

Cerca de la puerta, un hombre cortaba leña y la apilaba ordenadamente en una de las paredes exteriores de la vivienda.

Entró en la casa y apartó la olla del fuego. Suspiró, un poco molesto y dirigió su mirada al horizonte, concretamente al lago, donde otro hombre chapoteaba de manera despreocupada.

Caminó hasta la orilla y cogió un pequeño guijarro que lanzó a la cabeza del bañista, haciendo gala de su puntería al acertarle de lleno. El agredido profirió dos o tres maldiciones y se acordó de los antepasados del otro.

- La comida está lista y te tocaba a ti cortar la leña – trató de sonar contundente, pero tanto tiempo junto al rubio lo habían ablandado…

- Vaaaamooossss, Itachiiii…- Naruto remoloneaba en el agua a pesar de que, si se ponía de pie el nivel alcanzaría poco mas que por encima de sus rodillas…- Báñate conmigo…

- Ya sabes que no me gusta la comida fría.- le miró intensamente y se encontró con los orbes azules del otro pidiendo guerra. Medio sonrió.

- Estoy seguro que puedo ofrecerte algo mas nutritivo – se puso de pie y se pasó la mano lentamente, desde el hombro pasando por el pecho y bajando el estómago, rozando sensualmente su erección que se erguía orgullosa en su lugar…- ¿Estás seguro que me quieres cambiar por un plato de estofado?

Itachi lo observó quedadamente mientras se desnudaba. Naruto había crecido y su cuerpo, ahora mas adulto era precioso. Su piel tostada por el sol, sus cabellos rubios que le llegaban a la mitad de la espalda, pegados a ella por efecto de la humedad, sus ojos tan azules como el cielo que los contemplaba en esos momentos… El agua escurría por sus líneas a cámara lenta, esquivando sus erectos pezones a causa del gélido liquido. Entreabrió sus sonrosados labios, cuando Itachi comenzó a acercarse a su posición, despacio, con la mirada fija en el otro y moviéndose como si contara los pasos que los separaban.

-Eres un niño muy malo – susurró el mayor antes de besarle aparentando enfado aunque su cuerpo tuviera otros pensamientos. Sus miembros chocaron y ambos ahogaron un gemido en medio del beso- mmm... un sexy diablillo disfrazado de ángel.

-¿Y eso en que te convierte a tí?- Naruto deslizó la lengua por la mandíbula del otro hasta su hombro, donde se dedicó a dar pequeños mordiscos mientras sus manos apretaban las nalgas del moreno con fuerza. Empezó a mover las caderas simulando lentas embestidas que le hacían ansiar con mas locura entrar en el cuerpo del rubio. Ya no le importaba la comida en absoluto... Sonrió ante la reacción que su respuesta le produjo al menor.

-En un buen observador – se separó con todo el dolor de su corazón de ese cuerpazo que pedía atención para que oyera bien lo que tenía que decir a continuación – supe que te amaría desde el mismo momento en que te ví, aunque lamento haber escogido el mal camino para que tu me correspondieras- Naruto volvió a besarle con todo el amor que pudo demostar en un gesto tan simple. Por que sí, ambos se amaban de una manera que no se conocía en el mundo. Estaban hechos el uno para el otro y ambos sabían que no podrían ni respirar sin la presencia de la otra persona en su vida.

-Entonces, ámame Itachi Uchiha... Hasta que el mundo se acabe y para siempre – Naruto atrapó sus labios en un beso lleno de pasión y promesas eternas – Lléname de ti o moriré... por favor- Se giró dándole la espalda tras decir esto y se agachó hacia delante, agarrándose los tobillos con las manos y regalándole al mayor una hermosa panoramica de su agujerito y alrededores.

Itachi acarició con la punta los testículos del rubio y se aferró a sus caderas con fuerza, empujando hacia delante para acariciar con su polla dura como una piedra la del rubio. Ambos gimieron y empezaron a impacientarse. Metió el pulgar en el ano de Naruto y le dedicó una sesión de caricias internas suaves y cadentes, preparándole para lo inevitable.

Los gemidos del rubio se intercalaban con palabras de exigencia que rozaban lo vulgar según pasaba el tiempo y lo único que tenía dentro era el dedo de su amante.

Ya no pudo más y terminó suplicando por que se la metiera de una vez o de verdad moriría; y el otro no pudo negarse a semejante petición tan amorosamente expuesta.

Se perdió en el cálido interior de su amante sin ninguna intención de pedir rescate. En aquel momento pensó que le gustaría morir así, en ese preciso momento, con su dura polla taladrando el culo del rubio con todo su amor...

El ansia, la pasión, el amor, la desesperación... todo se mezcló e intensificó en aquel vaiven que parecía no tener fin, pero desgraciadamente para ellos, el cuerpo tiene sus límites y Naruto fué el primero en lanzar el chorro de semen mas copioso que había soltado desde que estaban juntos, manchando el agua que los rodeaba, acompañado de un grito que se tornó en profundo suspiro con el paso de los segundos. Trató de incorporarse y solo pudo conseguirlo a medias. Itachi alargó el brazo y lo puso en mitad de la espalda del rubio, manteniéndole en esa postura un poco más, mientras con el otro agarraba sus caderas evitando que se moviera. El orgasmo de Naruto apretó su pene hasta límites insospechados y solo necesitó un par de envestidas mas para correrse como un loco en aquel templo anal que había marcado como suyo meses atrás.

El rubio se fué hacia delante y arrastró al otro con él, que lo aferraba con fuerza negándose a salir de aquel cuerpo sin hacer rehenes.

Naruto estalló en carcajadas y el otro le siguió. Acabaron sentados en el agua, mirándose entre risas durante largo rato.

-¿Aún tienes hambre? - preguntó el rubio mientras se levantaba y ayudaba al moreno.

-Sí – recogió su ropa de la orilla y se encaminó a la cabaña siguiendo el hipnótico vaivén del trasero de Naruto avanzando frente a él.

-Entonces creo...- se mordió el labio y le miró con media sonrisa pintada en el rostro... seguía teniendo ganas de Itachi- que me toca calentar la comida.

Itachi cerró la puerta sonriendo dispuesto a comer, follar o morirse en aquel lugar. Cualquiera de las tres opciones se le hacía apetecible; puestos a elegir... casi mejor comerse el estofado mientras se follaba de nuevo al rubio...

la sonrisa en su rostro hacía que brillase y Naruto le miró con una ceja alzada mientras removía la comida al fuego.

-¿Por qué sonríes? - Aún sin saberlo el zorrito también le devolvió una radiante sonrisa.

-Por que te amo – le abrazó por detrás y besó su cuello – sólo eso...

-Yo también Itachi – giró la cabeza y le dió un leve beso en los labios – También te amo... y lo haré siempre...

-O hasta el día en que me muera – terminó la frase el moreno

-Incluso despues de morirme seguiré amándote – sentenció el rubio – te lo juro por mi alma.

-Entonces, será para siempre...

-Pues que así sea...

Fin ( ahora si que si)

Finalmente se acabó... sé que he tardado muchísimo en actualizar y no pienso disculparme por ello, tenía mis razones.

Muchas gracias a todas las personas que me siguieron en esta aventura llamada fic y espero que no se sientan decepcionadas por el final. Ahora mismo necesito mi musa para otros proyectos, eso no quiere decir que un futuro no se me ocurra algo mas para esta historia ( como Sasuke por ejemplo, que se ha quedado colgado).

Aparte de eso, gracias nuevamente por los comentarios y reviews dejados y por el apoyo incondicional. Os lovio a todas.

Besitos y mordiskitos

Shiga san.