Hola a todos! XD
Primero quisiera comentarles, que dada a las siguientes semanas de exámenes, estaré ausente, así tal vez podré subir un capítulo además de este, en el transcurso de estas. Pero tranquilos, ya que cerca del 10 de junio, ya tendré vacaciones (espero)
Bien y sin más preámbulos el capítulo.
No pierdas la esperanza
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"De nada le sirve al hombre lamentarse de los tiempos que vive. Lo único que puede hacer es intentar mejorarlos" - Thomas Calyle
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Habían pasado ya más de dos meses desde que fueron capturados, la traición de Camicazi, y el comercio de Heather en el mercado de esclavos. Este tiempo en un principio, parecería suficiente para poder por lo menos localizar a Heather, y empezar a hacer algunos planes para sacarla de cualquier trabajo que se le haya sido asignado. Sin embargo, esa no era la condición de Hiccup y Astrid.
Después del trágico suceso, Lucinda, hizo una donación generosa con Eret hijo de Eret, para que ellos dos fueran liberados de las garras del increíble villano. A lo que agradecieron al encontrarse con ella. La señora, solo pidió algo a cambio: que se quedaran a ayudarle en todo lo que necesitara en su casa, ya que pronto, harían de nuevo un baile para "el nuevo gobernador", o más bien dictador. Ellos accedieron, aunque no muy gustosos de la idea de tener que servir al hombre que hizo, que una de sus amigas fuera esclavizada. Lo que ellos no sabían, es que en realidad Lucinda era una verdadera estratega, y pensaba que al hacerle eso, le daría apoyo y se verían menos afectados, si después hubiera levantamientos de ambos bandos. Muy astuta.
La noticia de que Hiccup y Astrid regresaban dentro de los que cabe sanos y salvos, les alegró a Tuffnut, Ruffnut y Snotlout, quienes creyeron que no los volverían a ver, gracias a que se enteraron que los habían secuestrado el mismo día de mudarse a la casa de Lucinda, y en la noche habían vuelto a lo que era el orfanato por unos papeles de suma importancia. Fue un susto inmenso.
Mientras preparaban lo que sería la fiesta de la década, el país que en su momentos, muchos extranjeros se atrevían a visitar por sus costumbres y excelentes tratos, ahora se encontraba peleado con todas las potencias del mundo, y las embajadas se cerraron hasta nuevo aviso. Para la población, les pereció muy poco, ya que las nuevas medidas que se implementaron dentro de cada ciudad, fueron cada vez peores. Al final de cada día, las personas debían de hacer una fila en la cabecera municipal, de donde pertenecían para reportar lo que estuvieron haciendo alrededor de ese tiempo. Habían toques de queda todas las noches, a partir de las once de la noche, y a quien se le cachara en la calle a esas horas de la noche, serían reprendido severamente, así como, tendría que pagar una multa. Tenían miedo lo que les podría pasar si hacían eso, así que por nada del mundo lo harían, a excepción de algunas situaciones.
Los niños del orfanato tuvieron que dividirse, para su seguridad y de todos los demás. Linda tenía conocidos, los cuales le hicieron varios favores en llevárselos a la mayoría de ellos. Tendrían que ayudarle en sus casas, más les darían refugio, comida, servicios de salud y educación completa. Las despedidas fueron duras, nadie quería separarse, ya que, tantos años de haber convivido juntos, les había creado un laso, que pocos alcanzarían a comprender. Se prometieron entre ellos, que de alguna manera volverían a encontrarse y jugarían una vez más.
Entre los que eligieron que se quedaran, estaba Nadia y Dennis, para la fortuna de Hiccup.
En la noche, empezaría la celebración, y llegarían los nuevos aristócratas. Las luces de la recepción ya se encontraban funcionando. Estaban dando los últimos toques para la velada.
Los invitados llegaron en grupos y fueron llevados a sus mesas correspondientes. Linda saludaba a cada uno y les idolatraba cada vez que podía, para que en un futuro estas acciones no repercutieran en un futuro.
Cuando Drago Manodura y su séquito Dragur atravesaron las puertas de la recepción, se hizo un silencio rotundo. Como buena anfitriona, decidió darles la bienvenida, presentando a toda su familia. Amanda solo sonreía y daba gracias a los cumplidos que le decían.
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Al momento de servir la comida, Astrid y Hiccup no podían dejar de mirar al susodicho nuevo gobernador. El menú se componía de tres platos:
- Una especie de entrada de ensalada verde
- Crema de zanahoria
- Pollo con diferentes tipos de maíz y queso derretido
Encantados, cada quien degusto del manjar. Terminado el momento de la cena, varios interpretes de distintos géneros de música se postularon al frente del escenario.
Drago Manodura empezó a danzar con lo que se podría pensar, como una esposa. Hiccup y Astrid simplemente se quedaron contemplando como lo ejecutaban , además de escuchar el son de la música. De repente, el castaño le dijo a la rubia:
- Recuerdas nuestro primer gran baile, ¿my lady?-
- Claro que si -
Vaya que lo hacía
Flash back
Como era de esperarse, Lucinda y su familia, se habían lucido de nuevo. La fiesta era un rotundo éxito. Todos se la pasaban excelentemente bien, y eso que apenas empezaba la mejor parte.
Los invitados se encontraban comiendo y hablando animadamente. Entre las diferentes mesas, se encontraban Astrid, Heather, Tuffnut, Snotlout y Ruffnut. Cada quien se había servido lo que apetecía entre el exquisito banquete. Hiccup se encontraba en la mesa de invitados especiales, junto con Amanda, ya que ella era la que tenía un verdadero interés sobre él. Los chicos veían divertidos a esos dos, más por la cara de pena y verguenza que le había pasar en ese tiempo la chica. Necesitaba un respiro, y ya sabía con quien podía acudir.
Después de cenar, junto con una insignificante conversación de varios amigos de Amanda, decidió ir con su grupo de amigos. Estaban bromeando y los gemelos se encontraban jugando con la comida que les sobró.
- Hola Hiccup - saludó Snotlout
- Hey, ¿puedo incluirme a su plática? -
- Claro, aunque, la verdad, te veías muy emocionado por estar con Amanda, ¿no desearías volver? - Preguntó con sarcasmo Heather.
- Si se notaba a leguas - Le siguió el juego Astrid, y una sonrisa se le dibujó a Hiccup. Esto puede ser par tres
- Aunque les suene muy raro, no quiero gastar mi tiempo con la increíble Amanda -
- Eso era lo que queríamos escuchar - Dijo la Astrid.
- Ahora bien, si me permiten me sentaré alado de ti Patán -
- Por supuesto primo, si necesitas consuelo de haber estado con ella, me avisas - Ante ese comentario todos rieron.
Siguieron la conversación de manera natural, ya que su amistad con cada día que pasaba se hacia más fuerte y duradera.
Empezó el entretenimiento. Primero con un conjunto de violines, bajos, piano y arpa. Tocaron numerosas pistas conocidas por todo el mundo y el público se movía con la misma sintonía.
Snotlout le pidió a Heather si bailaría con él. Ella al principio se mostró renuente, más la insistencia de este, hizo que aceptara para que se callara.
Amanda, fue tras Hiccup, sin embargo, el la rechazó varias veces, remplazándola por la conversación muy amena que tenía con Astrid. Reaccionó de manera esperada, según ofendida, ya que por ser hija de la anfitriona, no era merecedora de ese trato.
El tiempo pasó y no paraban de hablar, hasta que una melodía surcó por sus oídos. Para ellos era muy familiar, ya que Hiccup se había encargado de ponerle a Astrid una y otra vez la misma canción. Se miraron y decidieron empezar a danzar conforme a esta.
La música se concentraba en el ambiente, y te envolvía en una gran sensación placentera. Sus movimientos eran gráciles y contenían soltura. No paraban de mirarse, por lo que se perdieron totalmente entre ellos. Las palabras no en necesarias, sus ojos transmitían los sentimientos que tenían cada uno por el otro. Por un momento fueron uno, una conexión irrompible. Como la de sus padres al estar en compañía del otro. Entendieron lo que sentían sus progenitores al momento de verse cada día del año.
Fin del flashback
Ahora se encontraban en la cocina, pidiendo más comida para los invitados. Sirvieron a cada uno de los demandantes, incluyendo a Eret, con su ahora esposa Camicazi, y cerca de ellos Dragur con cara petulante, quien no traía a nadie como pareja, y no le podía quitar la mirada a Astrid. La fémina se dio cuenta de ello, algo que respondió con un bufido , seguido de marcharse maldiciendo en susurros.
El castaño la siguió, dejando a un lado servir. La fémina subió a su habitación tratando de controlarse en el camino. Cuando llegó descargó su ira en la cama golpeándola y después arremeter contra el ropero, al cual rompió una de sus puertas.
- Hey, yo se por que te enojas, pero esto no es forma de sacar tu enojo - Astrid simplemente no lo escuchó . - Vi como te observaba ese tal "general" Dragur, pero creo que deberías de ignorarlo. No vale la pena prestarle atención ese patán. -
- Oh créeme no es solo por eso - Dijo con voz más enojada que antes.
- Entonces dime por que - Exigió
- Por que ... !Por que!, esta bien te diré por que - Exclamó con un gran grito - !Estoy harta! Ya me cansé de todo esto. Es que no lo vez, me vio como un objeto, y no pude dejar de pensar en como me han visto en estos últimos meses. Quiero irme de aquí, ¿sabes? No quiero quedarme aquí más tiempo, solo me recuerda como Heather fue vendida y el remordimiento de que sino fuera sido por mi fantástica idea de volver al orfanato el mismo día que enviaron la nota, todo esto no hubiera pasado - Astrid se echó en la cama boca abajo.
- Crees que yo también no deseo eso - Dijo Hiccup calmado, llamando la atención de la chica - Todos las noches antes de dormirme, sueño con mi hermana. Quien juega conmigo y hay dragones alado de nosotros. Pero debemos de apegarnos a la realidad, por cruda que sea aunque eso signifique a veces perder la esperanza. Se que ni siquiera sabemos donde está tu prima y es más frustrante la situación, pero por favor Astrid, no tires la toalla ahora. Si estuviera Heather aquí te daría una mirada reprobatoria por lo que estas haciendo. -
Hubo un silencio reflexivo
- Esta bien - Dijo ya más calmada - ¿Pero que hacemos ahora? -
- Pues, primero serviría bajar y terminar de hacer lo que nos dijeron. Después podremos buscar a los chicos, quienes pienso que la mayoría están cuidando los autos y ver que podemos hacer con ellos. Es más, se me ocurre la idea de hacer nuestra pequeña gran fiesta, ¿que dices? -
- Espera, acaso estoy oyendo bien, Hiccup, tratando de hacer algo para divertirse, ¿acaso eso es posible? -
- Jajaja - contestó sarcástico - muchas gracias, que bueno que eres mi novia -
- No hay de que caballero -
Se pararon y bajaron poco a poco las escaleras.
Hiccup salió por la puerta trasera de la cocina, para dejar en un contenedor una parte de la basura que se acumuló durante el evento.
No era para nada bonito el olor, ni las imágenes de todos los desechos desparramados. Un ruido de un gato se escuchó a lo lejos, e inquieto al castaño.
Como cualquier curioso, fue a ver de donde provenía el sonido: un felino negro con ojos color verde. Y lo observaba detenidamente desde una pared que se alzaba a su izquierda. Con la poca luz que irradiaba la luna, pudo observar que una de sus patas estaba herida y necesitaba urgentemente asistencia médica.
Hiccup trató de alcanzarlo y hacer que bajara. Pero el solo le lanzó varías acciones ermitañas, gracias al temor de este extraño individuo. El chico hizo acciones más suaves par no espantarlo, y alargo su brazo para poder tocar el hocico del animal. En un principio alejó la cabeza, pero al ver la insistencia de aquel muchacho, entonces decidió ser tocado.
Antes de que pudiera hacer otra cosa, Hiccup lo tomó de una parte de su piel y lo envolvió entre su delantal. El gato no hizo nada y lo llevó a dentro, así forjando una nueva amistad, que daría hermosos frutos.
Mientras tanto, en algún lugar no lejos de Chad
Los últimos habían sido pesados para Heather, no había dormido la noche anterior, por el terror que esta noche se la llevarán como a sus compañeras de habitación. Sin embargo, no fue así, a lo cual agradeció amablemente al cielo.
Era increíble que hayan pasado a lo que a su parecer eran dos meses de su encierro. Después de haber estado su primera noche en el mandato de Dragur, en una habitación oscura y sin comida, fue trasladadas, junto con otras chicas a un nuevo lugar de trabajo: una lavandería en servicio del ejército de Drago Manodura.
Cada día se levantaba a las 7 de la mañana, para recibir su pequeña ración de comida. Seguido de pasar a los baños comunales, en donde tenían alrededor de media hora para asearse y hacer sus necesidades básicas.
Tenían una jornada de 12 horas, interrumpidas por un descanso de diez minutos al mediodía. Lavaban, planchaban, algunas veces teñían telas, y remendaban todo lo que les ponían. Habían lavadoras industriales, así como secadoras. Con ellas corrían un grave peligro al utilizarlas, ya que estaban propensas a quemarse los dedos, manos e incluso pies; o en caso extremos, que una ráfaga de aire caliente se disparara sin previo aviso, dejándolas dos o tres días parcialmente ciegas. No era vida, pero Heather había aprendido a callarse, por lo menos delante de los generales que de vez en cuando iban a ver el establecimiento. Aunque claro, no era para ver si estaban haciendo un buen trabajo, o que no quedara una arruga en sus uniformes, sino que a veces, si les agradaba alguna chica le pedían al patrón que se las dieran, sino antes haber pagado una remuneración por una pérdida de mano de obra.
Eso era lo que temía últimamente Heather. Ya que en estos últimos días ya no había encontrado a varias de con quien se llevaba. Y si le pasaba lo mismo que ellas, ¿que sucedería entonces? Soportar de nuevo que la trataran como un objeto públicamente ni siquiera estaba en sus planes.
Ahora estaba en su cama pensando en lo que estarían haciendo los chicos. Deseaba estar viendo las estrellas en un telescopio con su hermana menos. Simplemente quería salir con vida y volver a sentir lo que era la libertad. Sin embargo, la pequeña esperanza que tenía de volver, con el paso de las semanas se hacía cada vez más pequeña, como si una pared la separara de lo que tanto anhelaba y no tuviera los elementos para poder despedazarla en miles de pedazos.
Era una lucha interna entre la realidad y las pocas fantasías que poseía de estar a salvo. Pero a pesar de todo, su consciencia le decía lo que su mamá le dijo cuando era pequeña:
Flashback
Una chica peli negra con los ojos rojos, se encontraba en su habitación desconsolada por una noticia su padre no volvería a tiempo para su cumpleaños. El avión en donde venía se había atrasado por una tormenta de nieve, así que no se sabía a ciencia cierta cuando regresaría.
Su mamá angustiada por la reacción de la niña, fue tras ella. Entró, sin que le diera permiso la infante, se sentó cerca de ella y le acarició la cabeza.
- No llores, mi corazón hermoso. Todo estará bien. -
- Pero mi papá no va a venir -
- Créeme no solo a ti te entristece, creí que mañana ya estaríamos en la cena de noche buena con tus abuelos y el. Pero, hey, tenemos a mi mamá, tu hermano mayor Fabian, tus primos y a mí, que más podrías pedir -
- En eso tienes razón, pero aun así lo extraño y mucho - Dicho esto, empezó a querer llorar otra vez.
- Cariño, lo se. Ustedes son muy unidos y eso, pero tienes que entender que hay veces en que las personas que más amas no van a estar aquí contigo, pero eso no significa que estés sola -
- ¿En serio lo crees? -
- Por supuesto -
- Entonces crees que por alguna milagro llegue hoy -
- Puede ser -
Acto seguido se levantaron y fueron a la sala a empezar a comer la cena de cumpleaños que le habían preparado sus familiares.
Fin del flashback
Solo fue necesario acordarse de eso, para volver a ser lo que hace algunos meses fue, y tuviera lo que creyó haber perdido: esperanza.
Bien y eso es todo por hoy.
Espero que les haya gustado. Han empezado las aclaraciones (por fin)
Sin más que decir, nos vemos después XD
