CAPITULO 007

Mientras las pequeñas miraban embelesadas las acciones de sus correspondientes progenitores, no se dieron cuenta que uno de los niños, detrás de ellas, en el tobogán, subía sin querer hacer cola y empujando a todo el que se encontraba por delante. Con tan mala suerte, para nuestras pequeñas, que empujando a Alexis, que estaba detrás de NaNi, cayeron por el tobogán dando una voltereta y rompiéndose los pantalones y raspándose las rodillas contra el frio metal del tobogán.

Un grito distrajo a Castle y Beckett y, mirando en dirección donde estaban sus pequeñas, pudieron observar toda la escena sin perder detalle alguno. Salieron corriendo en dirección a ellas como alma que lleva el diablo, pudiéndolas recoger del tobogán, antes que sus pequeñas cabezas tocaran el suelo y las heridas fueran peores.

Las pequeñas, al ver a sus padres cogerlas casi al vuelo, se asustaron aún más que por las heridas en sí. Las llevaron en brazos, consolándoles el llanto, en dirección a las mantas del picnic. Allí, cada una aferrándose a su progenitor, intentaron contener el llanto, mientras sus padres les decían palabras al oído, para así poder calmarlas. Ambas se aferraron al cuello de su padre y de su madre, mientras ellos frotaban su espalda suavemente.

- Alexis, tranquila. Ya está. Ya paso. - susurró Richard.

- NaNi cielo, tranquila... Ya está... - pronunció bajito Kate.

- ¡Mis pantalones! - reaccionaron tanto Alexis como NaNi cuando secaron sus lágrimas. Provocando la risa en sus padres. La preocupación por su ropa fue más evidente que el dolor por la caída o el rasguño.

- Son unos simples pantalones NaNi, no pasa nada. - Kate.

- Anda chicas, vamos a la fuente. Nos lavaremos las manos y limpiaremos un poco esos raspones. - Richard.


Las niñas, sin pensárselo, se cogieron cada una, a una mano de Rick y las llevo a la fuente, sentándolas en un banco. Primero les lavó las manos, sin descuidar sus pequeñas heridas. Kate, se quedó observándolos desde la manta. Como le hubiese gustado que Robert estuviera allí con ella y con NaNi en momentos como ese. Aunque lo que le asustó fue que aquel pensamiento se borró de su mente en un segundo, centrando su mirada en él. Castle. Incapaz de borrar su sonrisa de su rostro.

La inspectora miró el reloj y decidió que ya era hora de comer, aunque antes de preparar todo, sacó de su bolso un pequeño botiquín, esperando la vuelta de los tres. Cuando Castle volvió con las pequeñas, Kate ya había sacado la mayoría de las cosas de la bolsa, repartiéndolo para cada uno en su correspondiente plato con su bebida. Richard, se sentó al igual que un indio, indicándole a cada niña que se sentara cada una, en una pierna. Kate enseguida lo entendió, sabía que a los niños no les hacía mucha gracia el agua oxigenada. Richard cogió fuerte, de la cintura, a cada niña.

- ¡Mami! ¡No! ¡Pica! - se quejó NaNi.

- Lo se cielo, pero será solo un momento. - Kate.

- ¡Papi! ¡No quiero! Pica mucho... - Alexis.

- Será un momento nada más... - Richard besó a cada una de las niñas en su frente - Sois muy valientes... - Pero las niñas eran incapaces de atender a razones - Escuchadme las dos - dijo en un tono melodramático, captando la atención de las niñas - ¿Queréis que se os infecte la herida? ¿Sabéis lo que pasa cuando se infecta? - las niñas negaron concentradas en él - Pues que después os tienen que cortar la pierna y pareceríais un pirata con una pequeñita pata de palo... - asintió convencido y haciéndoles muecas.

- ¡Pirata! - respondieron ambas niñas con cara de susto.

- Hmmm... Como el pirata pata de palo o barba negra, ¿No os sabéis la historia? - sonrió al ver que Kate estaba a punto de terminar con la cura.

- ¡Esto ya está! - anunció Kate feliz y sonriendo a Richard, agradecida por su ayuda.

- ¡Gracias mami! - NaNi.

- ¡Gracias Kate! - Alexis.

- ¿Nos la cuentas después la historia de pata de palo? - preguntaron ambas a Richard.

- Claro, pero ahora vamos a comer, después cuando acabemos os la cuento. Nos estiramos aquí un ratito y os la cuento, ¿vale?

- ¡Vale! - Alexis y NaNi.


Las niñas se bajaron de las piernas d Rick y se sentaron en la manta, esperando la comida con hambre y ganas de acabar, para que Rick les contara la historia de los piratas. Kate miro a Rick a los ojos, pronunciando un 'gracias' muy bajito. A lo que él respondió un 'de nada', igual de bajito. Mientras comían tranquilamente y sus pequeñas les comentaban que la próxima semana estrenaban una nueva película Disney, que querían ver, intentaron convencerlos entre besos y abrazos, hasta conseguir una media promesa de ambos adultos de acudir los cuatro juntos a verla. Al rato, Richard se ofreció a ir a buscar unos helados y café para ellos al puestecillo más cercano.

- ¿A ver, que van a tomar las señoritas? - preguntó haciendo un gesto a lo mayordomo.

- ¡Helado de fresa! - contestaron a la vez.

- NaNi, ¿cómo se piden las cosas?

- Un helado de fresa, por favor, señor Rick. - se sonrojó.

- Con Rick es suficiente NaNi, no me hagas más mayor de lo que soy. - sonrió, acariciando su cabecita.

- ¿Y la guapa detective? - dirigió su mirada a Kate. Se ruborizó.

- Un café con leche desnatada y dos de azúcar de vainilla, señor escritor. - le sonrió.

- ¡Marchando! - lanzó Richard alejándose hacia el puesto. Mientras tanto, las chicas recogían todo lo que habían utilizado para así dejar espacio para poder estirarse a contemplar el cielo.


Al observar las nubes, Kate pudo darse cuenta de que cada niña se había puesto a cada uno de sus costados y le cogían la mano, sin soltarse ni un momento, como si tuvieran miedo de que se fuera a escapar.

- ¡Kate! Mira esa nube, parece un árbol... - Alexis.

- Mami, esa es una flor... - NaNi.

- ¡Oh! ¡Qué bonitas! ¿Qué más podéis ver? - les preguntó.

Al mismo tiempo que las pequeñas iban describiendo las nubes, muy despacio, sus pequeñas voces se iban apagando, para así dar paso a una reconfortante siesta, abrazadas a Kate. Cuando Richard llego hasta donde estaba instalada la manta pudo observar como las pequeñas habían caído rendidas después de comer. No pudo más que reír por lo bajo, sin perder de vista en la posición que estaban las niñas abrazadas a Kate. Aferradas a sus manos.

- ¿Y ahora qué hago con esto? - susurró encogiéndose de hombros y mostrando los helados.

- ¡Comérnoslos!

- Se nos enfriara el café...

- No importa, con el susto que se han llevado antes, no me apetece despertarlas, déjalas que descansen...

- ¿Crees que la semana que viene podríamos llevarlas al cine? - le dijo mientras se sentaba y le pasaba uno de los helados.

- ¿Me está proponiendo una cita señor Castle? ¿Y utiliza mi hija y a la suya de excusa? - alzó sus cejas mirándole.

- Si no quieres no pasa nada... - se avergonzó y perdió su mirada en su helado - Simplemente me pareció buena idea ir los cuatro juntos... Alexis te aprecia...

- Y yo a ella, es adorable...

- Como el padre... - le guiñó un ojo.

- Más quisieras tu... - le dio un toque en el hombro, mientras tapaba a ambas niñas que se acurrucaron la una con la otra.

- ¡Oye! - se quejó.

- Shhh... Calla Rick, que las vas a despertar... - le ofreció una media sonrisa mientras mordía suavemente su labio inferior. Sin darse cuenta, sin saber ni cómo ni por qué, estaba a gusto con él. Más que a gusto. Deseando que aquel día no acabase nunca.