:´D Me siento mal por haberles dejado en ascuas por más de dos semanas, ¿merezco su perdón? Es que me fui a un retiro espiritual que duro una semana completa y pues no tenia celular (no los quitaron a la entrada) y mucho menos una lap, así que no podía ni escribir y mucho menos subir el capitulo, espero sepan perdonarme :D

Disclaimer: Inuyasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: ¿OoC?

Viaje al pasado

Sanación

Su pecho y vientre fueron brutalmente desgarrados. El rojo tiño su cuerpo completamente, por un momento se arrepintió por su decisión pero ya no había vuelta atrás, en su mente pasaron tantas cosas buenas como malas hasta que todo eso fue opacado por una imagen.

Era Sayumi con una radiante sonrisa en sus labios, su infantil rostro brillando de alegría mirándola fijamente mientras le llamaba y entonces… lo vio a él, a Sesshomaru, quien sostenía a la niña por una de sus manos, había algo diferente en su persona, tenía el mismo porte altivo pero sus ojos, sus ojos eran cálidos.

—Sesshomaru…

No entendía que pasaba, no comprendía porque pensaba en ese yokai y aún así su mera imagen le dio consuelo.

El dolor agudo vino acompañado de varias convulsiones mientras tosía sangre, perdió todo sentido del lugar y tiempo hasta que una voz le trajo de nuevo a la realidad, era una voz tan conocida y suplicante pero no encontraba su voz para responderle.

Se partió su corazón al oír como Sesshomaru decía que se había suicidado porque era la verdad, se le partió más al ver la decepción en los ojos de la niña, fue cuando supo que nunca debió haberse dejado vencer, ¿cómo había dejado de pensar en seguir adelante?, ¿cómo perdió toda motivación por… un hombre?

Vio la discusión que mantuvieron para salvarla dándole ¿sangre de yokai?, ¿era posible salvarla de esa manera?

Si no estuviera tan débil abría temblado al ver como Sesshomaru se inclinaba para besarle, bueno le estaba pasando su sangre y a pesar del sabor metálico la tragó.

Sesshomaru.

Eso quería decir pero le era imposible, sólo se dejó hacer, comenzó a sentir sueño, mucho sueño.

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—¿Estará bien?

Sayumi acariciaba los cabellos de su madre, su aspecto había mejorado mucho aunque seguía muy pálida.

—Lo estará.

Él se encontraba apartado, el sabor a sangre de su boca ya había desaparecido no así la sensación de extrañeza de sus labios. Miró a la mujer con detenimiento por lo que notaba no despertaría en varias horas.

—Hay que irnos.

La Inu alzó la vista.

—¿No la dejaremos, verdad?

—No.

Después de contestarle se inclinó para tomarla de la cintura y echársela al hombro derecho, asegurándose de que su estola le resultara cómoda.

—Vamos.

—¡Sí!

Sayumi se colocó al lado izquierdo de su padre con sus manos entrelazadas en la espalda, por un instante creyó ver la imagen de su familia por completo, su madre y su padre juntos con ella en medio… fue una imagen vaga pero la atesoró, ladeó un poco su rostro para contemplar a su padre, aún no comprendía la decisión de darle su sangre y no la de ella.

—¡Ah!

La Inu se volteó repentinamente al sentirse llamada, era una extraña sensación de familiaridad aunque al mismo tiempo de terror, el poder que le reclamaba no presagiaba nada bueno, caminó para situarse cerca y entonces vio un resplandor, era un pequeño fragmento.

¿Lo tomaba?

—En manos equivocadas se corromperá.

Se sobresaltó al oír la voz de su padre a su espalda, no le sintió acercarse.

—¿Debo tomarlo?

—Sino buscas poder, puedes.

A pesar del tono impasible, ella reconoció o tal vez intuyó el apoyo. Suspiró profundamente para inclinarse y alcanzar el fragmento, casi lo suelta cuando una corriente paso por su cuerpo para concentrarse en la palma de su mano y fue cuando el fragmento brillo con un tono blanco y rosado.

Se purifico.

—¡¿Qué…?

Asombrada era como estaba, nunca experimentó nada así hasta ese momento, ahora ya no tenía ese terror de antes era como si las malas energías que había sentido anteriormente se hubieran esfumado.

—Has purificado el fragmento. —Sayumi miró a su padre con recelo, no parecía nada sorprendido—. Vámonos, la sangre atraerá más demonios.

—Sí…

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Rin que ya llevaba varios minutos despierta se preocupó al ver a Kagome ensangrentada y con sus ropas destrozadas pero se llenó de alivio al ver que se encontraba bien, después desvió su atención a su hermanita la cual se hallaba acurrucada contra la mayor, sonrió.

—Kitto vayamos a buscar comida para Kagome-sama y Sayumi-nee.

El kitsune emitió un leve ronroneo, aceptando, se restregó contra Sayumi antes de seguir a Rin, quienes iban siendo escoltados por Yaken, el cual ya no necesitaba que le dijeran que los acompañara, ya era costumbre.

Sesshomaru abrió sus ojos sólo para ver que Yaken los acompañara, al constatar eso volvió a cerrar sus parpados, de esa manera podía cuidar a los suyos a grandes distancias. Aunque había algo que le molestaba, la humana ya debía haber despertado pero no daba muestras de querer hacerlo, frunció el ceño no había dado su sangre para nada, así que esa mujer iba a despertar porque iba a despertar.

Sayumi se removió un poco antes de comenzar a parpadear somnolienta, una sonrisa se formo inconscientemente en sus labios al sentir una calidez muy conocida, se corrió buscando más de ese calor.

—Mamá…

Fue un acto reflejo el que esa palabra saliera, así de adormilada no tenía pleno uso de conciencia.

—Ya despertaste.

Sayumi despertó todos sus sentidos, se reincorporó, alejándose de su madre y dirigiendo su mirada a su padre que estaba recostado contra un tronco con sus ojos cerrados, tragó un poco de saliva al recaer en lo que dijo momentos atrás. ¿La habría oído?

Por la forma tan calmada en que se hallaba su padre, lo dudaba, no creía que podría encontrarse tan calmado si supiera que su pareja en un futuro fuera una humana… por lo menos no en ese momento.

—Sí —musitó débilmente—. ¿Dondé están Rin y Kitto?

—Fueron por comida.

—¡Ah! —Fue lo único que se le ocurrió decir, un silencio incómodo se apodero del lugar.

La azabache con mechones y destellos plateados, prefirió poner toda su atención a su madre, acarició su mejilla izquierda esperando que despertara, lo ansiaba, deseaba ver esos ojos celestes que siempre le miraban con ternura y amor.

Sus pensamientos fueron abruptamente atravesados por el recuerdo de su madre moribunda, sin fuerzas para pelear ni para vivir. Sus ojos se volvieron peligrosamente aguados y brillantes, con el dorso de su muñeca se los restregó rápidamente para que su padre no notara ese pequeño desliz cosa que no logró pues Sesshomaru ya estaba erguido a su espalda, él reaccionó al aroma de agua salada, no le gustaba ver llorar a nadie, nunca le había gustado. Sin saber muy que porque colocó la palma de su mano derecha sobre la cabeza de la niña.

Ella al sentir eso no evitó que se tensara sin saber cómo responder a eso, tal vez la reñiría por llorar o la alejaría de su madre, sin embargo ninguna de esas dos cosas paso, él sólo dejó su mano ahí y al comprender esa acción no puedo evitar que las lágrimas quisieran salir de nuevo, intentaba darle animo y algo de consuelo. Una sonrisa surcó sus labios nunca hubiera imaginado a su padre haciendo algo así.

Por un largo rato estuvieron así hasta que Sesshomaru se alejó al tiempo que llamaba a Ah-Un, Sayumi no entendía lo que pasaba, mucho menos cuando él tomó a su madre en brazos –más bien con su brazo derecho- y la puso sobre el dragón, se apresuró a colocarse al lado de Ah-Un.

—¿Sesshomaru-sama?

—Vamos.

—¿Eh?

En ese momento algo se abalanzó contra ella, soltó una carcajada al ver a Kitto lamer su mejilla con cariño, fue cuando reparó que Rin y Jaken ya habían vuelto, por eso su padre comenzó a moverse.

—Sayumi-nee, ¿estás bien? —preguntó Rin mientras le ayudaba a ponerse de pie.

—Sí —respondió al estar de pie con Kitto en su hombro.

—Vamos, mocosas, muévanse que el amo nos deja.

Ambas se miraron entre sí antes de correr y empujar en el proceso al pequeño yokai que acabó tirado en el suelo, despotricando contra ellas. Las risas no tardaron el oírse.

Sesshomaru relajó las facciones de su rostro, escuchar a esas dos niñas corretear a su alrededor le hacía sentir… bien. Dirigió una sutil mirada a la mujer inconsciente.

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En lo más profundo de los bosques del oeste, donde los animales han dejado de vivir, donde se respira el miedo se alza una choza, la cual es habitada por una curandera yokai, tan fea como el pecado pero tan sabia, como la tierra.

Por eso no se sorprendió al ver acercarse al dueño de oeste con una joven humana en su hombro derecho, ya era muy conocido y murmurado que su señor comenzaba a proteger a esos seres tan viles, como se les llamaba por los yokai, ella no tenía ningún problema con esos seres, se le hacían interesante pero lo que si le sorprendió fue ver a una pequeña niña, una copia en miniatura de su señor.

¿Cómo era posible? Se preguntaba.

—Heilende Hande.

—Aquí estoy, mi señor.

Sayumi se ocultó un poco tras su padre, esa mujer le daba miedo, no le gustaba sus ojos con una combinación de negro y blanco pero de un predominante negro, dos ónix que parecían poder leer todo.

—Revisa a esta mujer.

La curandera bajó la cabeza en señal de respeto.

—Enseguida.

Cuando quiso tomar a Kagome en brazos, Sayumi apretó el pantalón de su padre inconscientemente al ver los dedos arrugados acercarse a su madre, él lo notó.

—No, dime donde la pongo.

Si a la Yokai eso le pareció extraño, no lo demostró, con un movimiento de mano señalo el interior de su morada, Sesshomaru se adelantó a lo que Sayumi le siguió de cerca con miedo a alejarse de su padre.

Hande les siguió, cuando Sesshomaru posó a Kagome en el lugar indicado, se adelantó para ver a esa humana, posó una de sus manos en los ojos firmemente cerrados y la otra en su pecho a la altura del corazón, buscaba información. Un espasmo recorrió el cuerpo de la curandera y se giró bruscamente a ver a su señor con sorpresa, nunca se hubiera imaginado lo que acababa de descubrir.

—¿Has dado tu sangre a una humana?

Sayumi no entendió porque la yokai estaba bastante sorprendida, tanto como para que sus manos –ahora alejadas de su madre- temblaran.

—Eso no es de tu incumbencia, haz tu trabajo.

—Pero-

—Tu trabajo.

La yokai se mordió la lengua antes de volver a enfocarse en la humana, ahora la miró con más atención, no venía nada excepcional en esa mujer además de sus poderes espirituales de baja categoría si no fuera por eso pensaría que era una humana del montón, ¿porqué su señor le había dado algo tan valioso como su sangre?, ¿qué tenía esa mujer?

Su mente audaz y calculadora no encontraba la respuesta, por una vez en su vida algo no cuadraba pero entonces cayó en cuenta, la niña.

Sus ojos ónix analizaron de arriba abajo a la cachorra, algo no estaba bien. La niña aparentaba una edad de 6 o 7 años lo cual era imposible, para que una cachorra yokai alcanzara esa edad debían pasar por lo menos 60 años a menos que, volvió su vista a la Miko que tenía recostada…

—Un sello tal vez…

Eso explicaría el crecimiento tan acelerado junto a la capacidad cognoscitiva que podía entrever en esos ojos asustadizos, el sellado de su sangre yokai ocasionaría que creciera al ritmo de un humano común pero que aprendiera el triple de lo normal, el sellado tan sólo dormiría su yoki pero la cual estaría latente en otras cuestiones.

—Una joya.

Sesshomaru frunció el ceño ante las incoherentes palabras de la curandera.

—Heilende Hande.

La voz de él sonó amenazadora.

—La humana no tardara en despertar —musitó—, la tardía reacción es porque su cuerpo se está acostumbrando a la nueva sangre en su interior.

—Bien.

Con paso seguro se acercó para volver a tomar a la mujer inconsciente, sólo quería constatar que la mujer viviría. Hande al ver que su señor ya se retiraba le paró.

—Mi señor, ¿podría dejarme a la niña?

Sayumi se estremeció y por instinto de supervivencia su mano ya estaba sobre la empuñadura de su espada, lista para desvainar de un movimiento.

—No. Vamos, Sayumi.

Los oídos de la mujer repararon en el significado del nombre de la niña, entonces lo supo.

—Su hija es poderosa, mi señor —Sayumi retrocedió un paso al percatarse de las palabras de la yokai—, pero necesita guía, yo se la proporcionaré.

—No —volvió a repetir—. Sé cuáles son tus intenciones, Hande, no la toques. Sayumi ve con Rin, yo te seguiré.

La niña no esperó a que se lo repitieran, salió rápidamente para ir al inicio del bosque en donde habían dejado a Rin y a Jaken por la seguridad de la primera, detuvo sus pasos al darse cuenta que no la seguía pero no quiso volver por lo que siguió su camino sin tomar en cuenta que su vida pendía de un hilo.

—Mi señor…

—He dicho no, Hande —gruñó—. Ten cuidado con esas ansias de poder, te permito estar en mis tierras porque me eres de utilidad pero rompe cualquier ley implantada a ti y te eliminaré. No me gusta que se acerquen a mis posesiones.

—¿Posesiones? —preguntó con un toque de ironía—. ¿Sólo eso son, mi señor? Porque he de iluminarlo, si fueran meras posesiones como dice no hubiera dado su preciada sangre a una simple humana, no cuando sabes las consecuencias de ese acto.

—Ten cuidado con esa lengua, Hande.

—Se ha ablandado.

Por respuesta obtuvo un brusco empujón que la dejó tendida con la punta de la espada de su señor en la yugular, ¿cómo le hizo para dejar a la humana que tenía en su brazo en el suelo rápidamente? No tenía ni idea.

—Te lo advertí.

—He de disculparme, mi señor, no fue mi intención ofenderlo.

Sesshomaru clavó a Tokijin en la palma de la curandera, que soltó una especie de gemido de dolor ante tan acción, se había equivocado, su señor seguía igual de peligroso. Ella no se preocupaba por la herida, sanaría en unos segundos cuando el retirara la espada y esperaba fuera pronto.

Ahogó un gemido de dolor, apretando fuertemente sus amarillentos dientes. Sesshomaru gruñó al ver como contenía ese dolor que veía en la cara y en los ojos de esa yokai.

—Quedas advertida, Hande.

Con un medio giro se retiró del lugar, caminando sin prisa no sin antes inclinarse a tomar a Kagome.

Hande se sentó para sobar su mano herida, que ya comenzaba a cicatrizar, frunció el ceño al haber perdido semejante joya.

Una sonrisa macabra se formó en sus labios.

—¿Posesiones? Oh, mi señor, la sangre de la niña es lo que hace que usted necesite protegerla, es esa sangre que le ata a la cachorra… ¿sabe que pasara si Sayumi muere? —Detuvo su monólogo para tomar aire—. Usted perdería si interés en la vida… pero eso ya lo sabía, ¿no es así? Por eso tomó la decisión de darle vuestra sangre a esa humana, si Sayumi llega a morir su sangre no se alterara pero no tendrás que atarte a la Miko para vivir, tan sólo deberes procurarla…

Se reincorporó para dirigirse al umbral de la puerta y recargarse contra el umbral.

—A menos que te enamoraras.

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Sayumi sonreía al ver a Yaken despotricar contra su pequeño pupilo, que no quería hacerle caso, Rin se encontraba a su lado, sentada armando coronas de flores, su madre le contó que la niña le encantaba tejer esas coronas, cuando le preguntó el por qué, su respuesta le sorprendió.

"Las coronas son tributos que les da a las personas que pierden la vida en la batalla contra Naraku"

Bajó la mirada, sus ojos seguían los rápidos movimientos pero certeros que Rin hacía para entrelazar tallo con tallo, se sobresaltó al ser descubierta por unos ojos chocolates que brillaban.

—¿Quieres aprender?

—Sí —contestó instintivamente.

Se arrodilló mientras la contraria le pasaba varias flores, en unos minutos ya sabía la técnica para entrelazar los tallos firmemente y son equivocarse, no entendía bien pero pareciera que sus preocupaciones por su madre se minimizaron, hacer coronas le tranquilizaba.

—Sesshomaru-sama.

Se sobresaltó al oír como Rin llamaba a su padre, levantó la vista y se dio cuenta que no fue capaz de percatarse de la presencia del él, sus ojos se movieron a su madre que seguía inconsciente.

—¿Ella…?

Sesshomaru intuía que no hablaba de la mujer que tenía sobre su hombro derecho.

—No te molestará.

Un inmenso alivio la inundo, por unos momentos temió que la dejara con esa yokai, suspiró mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios. Se acercó a él al ver que dejaba a su madre a la sombra de un árbol, Rin la siguió igual después de recoger las flores para seguir armando las coronas.

Sesshomaru se alejó de ellas, queriendo estar un momento en silencio tenía mucho que reflexionar porque Hande tocó la fibra. Gruñó.

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Sus parpados temblaron, su cuerpo ya había parado de quemarle por dentro ahora sólo quedaba un leve cosquilleo, el recuerdo de lo que fue, entreabrió sus ojos hallándose con un cielo estrellado, completamente despejado y salpicado de brillantes puntos plateados.

—Que… hermoso…

Se sorprendió al oír su voz patosa y rasposa, al parecer el haber estado sin utilizar su voz por más de un día le había resecado la garganta, se llevó una mano a su cuello masajeándolo.

Se reincorporó con ayuda de sus codos, no reconocía el lugar al parecer estaba en un claro, recostada al pie de un gran árbol, ladeó su rostro para encontrar dos pequeñas figuras recostadas arrulladas por el crepitar del fuego y el calor de la misma, sin poder evitarlo sonrió al ver esa tierna escena, sus ojos se desviaron a la fogata donde encontró la figura encorvada en Jaken que al parecer se había quedado dormido sentado, soltó una suave risa para luego sentir como algo se restregaba a su costado, alzó el brazo para ver mejor.

—Hola —murmuró al ver a Kitto, lo tomó entre sus brazos para que éste se acomodara mejor—, ¿cómo has estado?

—Kyu —fue la suave respuesta, lleno de cariño.

—¿Has cuidado bien a Sayumi, verdad?

Kagome sonrió ante una lamida proporcionada en su mejilla.

—Lo tomaré como un sí.

—Has despertado.

Se sobresaltó, un sudor frío bajo por su columna al escucha esa voz tan seria y carente de sentimientos, a su memoria llegaron de golpe los recuerdos que la llevaron a querer morir, las lágrimas acudieron a sus ojos, sus manos temblaron.

—…

Sesshomaru entendió ese silencio, el silencio de saber que se hizo algo mal y se arrepentía.

—Sayumi se alegrara de verte despierta.

Cogiendo valor se levantó para poder darse la vuelta y encarar al yokai, se estremeció inconscientemente y retiró su mirada, no pudo sostener la mirada tan fría y severa que le dirigió él… lo sabía, después de verlo a los ojos lo supo, la culpaba de todo. Esas palabras "Sayumi se alegrara de verte despierta" no las sentía.

—Yo…

—Ya va a amanecer, Sayumi no tardara en despertar, cuidado con tus palabras.

Para ella eso fue como una bofetada para su persona, sus hombros se deslizaron para abajo en señal de impotencia, no sabría como la vería Sayumi de ahora en adelante, tenía miedo de ver en esos ojos dorados decepción y desprecio… por alguna razón no soportaría esa mirada.

—Lo siento.

—¿Te disculpas de tu cobardía? No es necesario —ella le miró directamente—, los humanos son débiles e inútiles.

Algo en esa última descripción le enojo, apretó fuertemente sus dientes.

—Cometí un error, lo acepto —murmuró con la rabia destilando en sus labios—, pero no por eso soy inútil.

—¿No? —Él debía haberse enojado pero le divirtió el hecho de defenderse ante sus palabras—. ¿Lo dice quién se quiso suicidar?, ¿quién no puede hacer que el hibrido deje de ver a esa muerta?, ¿quién no puede alzar el arco sin temblar?, ¿quién depende de sus aliados para sobrevivir?

Ella se sorprendió al escuchar por primera vez a él decir más de 6 palabras, a pesar de que esas fueran insultos a su persona, después retiró su vista puesto que en sus palabras había verdad.

Cruel verdad.

—Yo seré fuerte —musitó aún con su mirada clavada en el suelo—, me haré más fuerte —levantó su mirada con firmeza—, haré que Inuyasha se arrepienta de haber elegido a Kikyo en vez de a mí y… ¡tú te tragaras esas palabras de desprecio!

Tenía sus manos apretadas fuertemente en forma de puños y su mandíbula tensada, Kitto se removió incomodo al sentir como Kagome apretaba más sus brazos contra su pecho, ella al sentir el movimiento su enojo se evaporo.

—Kitto perdón.

Sesshomaru al ver que la atención de la morena se desvió, dio media vuelta para alejarse y perderse por el bosque pero su retirada fue cortada por una voz.

—¡Espera, ¿a dónde vas?

—Sayumi.

Ese simple nombre que salió de sus labios, basto para que la morena se volteara para alcanzar a ver a la niña desperezándose y bostezando abiertamente, una ternura infinita se apodero de su pecho antes de avanzar hacia ella.

Sesshomaru antes de seguir su camino se tomó unos segundos para mirar los cambios que había tenido la morena y que ésta ni se había percatado.

Kagome se detuvo para mirar sobre su hombro al yokai que desaparecía entre los árboles, sin poder evitarlo su mente le trajo el recuerdo de los labios de él sobre los suyos.

—Sesshomaru…

Sayumi alcanzó a oír entre bostezos ese suspiro y en su mente sonrió, sabiendo que pronto todo comenzaría.

Continuara.

¿Les gusto? Tengo un serio problema con terminar los capítulos y sentirme satisfecha, además de que la aparición de Hande me costó mis litros de sudor y lágrimas, esa yokai me da mala espina y yo la creé.

Natita Morrison de Youichi: Hola, vuelvo a saludarte :D pues es bueno saber que te dejo tan colgada a mi fic, eso quiere decir que voy por buen camino. Y me encantaría ver esos dibujos, si alguna vez quieres mostrármelos estaré más que feliz. A mí igual me gusto la pelea con Sesshomaru, encontré esa parte difícil de hacer pero satisfactoria, amo a Sayumi, hasta ahora mi mejor personaje ficticio creado. Un beso.

Mar90: Que bueno que te gusta, y sí, su lado infantil lo saqué a relucir puesto que es todavía una niña a pesar de su inteligencia. Gracias por el review.

Atolotl: Es bueno saber que la historia es de tu agrado, y pues Kagome no mencionó nada de la "transfusión" de sangre, por el momento ;D gracias por el review.

Hiatz: Ya tienes la continuación, espero te guste.

Fraan: Hola, Fran, pues yo soy de México :D y me agrada saber que una chilena me lee, me hace sentir bien, al igual que hayas seguido "Sólo por ti" una de mis más preciadas creaciones, espero que este nuevo proyecto de deje tan encantada como te dejó Sólo por ti y que me sigas dejando review, a ver si voy por buen camino. Un beso.

Veruto Kaname: Respira, respira no quiero que te me mueras y ya no desesperes más que la continuación ya ha llegado, espero sigas enamorándote más de Sayumi ;D

Gracias por los reviews, a los que tienen cuenta ya les conteste por MP, un beso.

FiraLili