Holaaa!!! Aca de nuevo dejándoles el 7º capi jeje! Grax x sus comentarios se los agradezco muuucho nn espero q este capi no les parezca muy aburrido! Mejor dejo q lean…
Capítulo 7: La Tormenta
Tomoka tomó el teléfono y llamó a sus padres y les avisó que no iría con ellos al viaje y les contó lo que había sucedido, por lo que los padres entendieron y luego cortó la comunicación con ellos.
Tomó su bolso y salió rápidamente del lugar y se dirigió a la casa de los padres de Sakuno. Una vez llegó alli tocó el timbre y una señora de unos 60 años abrió la puerta. Estaba muy pálida y los ojos los tenía rojos e hinchados.
Esa era la madre adoptiva de Sakuno, Hitomi Ichikawa. La mujer al ver a Tomoka se largó a llorar nuevamente, aun no creía eso que le había pasado a Sakuno. Ya una vez había perdido un hijo, ahora no quería volver a hacerlo, aunque no fuera su verdadera hija.
Tomoka se acercó a ella también con algunas lágrimas que caían de sus ojos y le ofreció un pañuelo.
-Tome señora Ichikawa- decía Tomoka con la voz apagada mientras le ofrecía un pañuelo para que limpiase sus lágrimas.
-M-muchas g-gracias- decía la señora tomando el pañuelo y secando sus lágrimas aunque éstas seguían cayendo- v-ven p-pasa- decía la señora sumamente triste.
-Permiso…- dijo Tomoka mientras se adentraba en la casa. Alli dentro se encontró con el padre de Sakuno. Era un hombre alto que siempre trabajaba muy duro por lo que tenía un buen físico a pesar de su edad, de cabello negro con canas y que se mostraba serio pero Tomoka sabía que él estaba tan triste como su mujer. El hombre la miró.
-Tomoka, has venido- decía el hombre tratando de formar una sonrisa pero no podía, no con la tristeza que estaba cargando. Seguidamente el hombre dejó de tratar de sonreír y unas lágrimas resbalaron por su mejilla. Se sentó en el sofá y Tomoka se acercó a él.
-S-señor…- llamó en un susurro la chica. El hombre la miró. Su mirada se había ensombrecido.
-Qué sucede querida?- peguntó el hombre.
-S-según el n-noticiero- comenzó a decir Tomoka- la f-familia d-de Sakuno d-debe ir a la s-siguiente d-dirección- decía Tomoka mientras le acercaba al hombre con la mano temblorosa un papel donde tenía anotado la dirección de la residencia Echizen.
-Mmm…- emitió el hombre mientras tomaba entre sus manos aquel papel. Estuvo un rato observando el papel y luego posó su vista en la de Tomoka. Tenía el ceño fruncido- iremos ahora mismo- dijo el señor Ichikawa- ellos son los culpables de lo que le sucedió a mi niña- decía el hombre seguro. Su mujer se acercó a ellos.
-N-no querido- decía la mujer triste- e-ellos no tienen la culpa d-de nada, no…no e-escuchaste l-lo que dijeron?- preguntó la mujer a su marido- s-su hijo también h-ha desaparecido y…y lo más p-probable es q-que su h-hijo…esté junto a nuestra S-sakuno- decía la mujer mientras nuevas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos hinchados. Trataba de darse alguna esperanza de que su hija estuviera aun viva.
-Está bien- dijo el señor Ichikawa- pero aun sigo pensando que ellos tiene la culpa- decía con seguridad el hombre.
-P-pero entonces…- comenzó a decir la señora- entonces…n-nosotros también tenemos la culpa- decía la señora hecha un mar de lágrimas.
-Por qué dice eso señora Ichikawa?- decía Tomoka mientras se acercaba ella.
-P-porque n-nosotros le dijimos a S-sakuno que fuera a ese viaje- decía- ella decía que n-no, q-que era m-muy costoso, p-pero le seguimos i-insistiendo h-hasta que e-ella dijo q-que si- decía entrecortadamente la mujer- entonces t-también e-es n-nuestra culpa p-por o-obligarla a ir- decía mientras caía sobre el sofá mientras lloraba amargamente.
-No diga eso señora- dijo Tomoka mientras se acercaba a ella y la abrazaba- n-no es su culpa, nadie tiene la culpa- decía mientras lágrimas comenzaron a salir- además dijeron que la posibilidad de que haya sido provocado por alguien…son muy altas- trataba de tranquilizar a la madre de su mejor amiga y…también a ella- además ella seguro debe estar viva aun, por favor señora…no pierda las esperanzas- decía Tomoka a la mujer que se tranquilizó un poco.
-T-tienes razón- decía la mujer incorporándose al igual que Tomoka.
-Keiichiro v-vayamos a-ahora mismo a esa c-casa- decía la señora mientras tomaba un pequeño bolso. El hombre se levantó y se dirigió a la puerta al igual que las otras dos mujeres.
Tomaron un taxi y le dijeron al chofer la dirección de la residencia Echizen y éste se puso en marcha.
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Ryoma lentamente comenzó a abrir los ojos. El sol le daba de lleno en la cara asique no podía ver bien. Cuando por fin logró ver todo a su alrededor recordó el lugar en donde se encontraba.
Giró lentamente su cabeza y se encontró con un par de ojos rubi observándolo. Era Sakuno. Sakuno se sonrojó por completo y desvió su vista hacia otro lugar para no encontrarse con esos profundos ojos ambarinos observándola.
Ryoma recordó lo que había sucedido el día anterior. Sakuno se había quedado dormida, él aun no tenía sueño y se quedó por otro rato más asi, luego se fijó en la chica y ésta temblaba por el frío que comenzaba a hacer, entonces él se acercó y la tomó entre sus brazos abrazándola y asi ella no sentiría frío, pero como se estaba tan bien asi abrazado a aquella chica de ojos rubi, se sentía tan cálido, se quedó asi hasta que se durmió.
Lentamente comenzó a soltar a Sakuno de su agarre y se alejó un poco de ella aunque no lo quisiera. Estando cerca de esa chica sentía cosas que hace tiempo no sentía, cosas que creía olvidadas. Pero se prometió a sí mismo que no volver a enamorarse, no después de lo que sucedió hace unos años atrás.
Además, según él, todas las mujeres eran iguales y seguramente esa chica, con la que se encontraba ahora perdido en medio del océano, también era como las demás. Una maldita perra. Seguro que esa inocencia que mostraba era todo mentira, solo fingía.
La observó, ella aun seguía sonrojada y trataba de no mirarlo a los ojos. Se veía muy linda y tierna, parecía tan inocente, se decía a él mismo. Pero aun no creía en esa inocencia. Ya había caído una vez, no lo haría de nuevo.
Mientras tanto Sakuno estaba en la otra punta del bote ya que era incapaz de mirarlo a los ojos. Se sentía avergonzada, aun no creía que ese hombre la hubiese abrazado y haya dormido junto a ella. Se supone que ella debía odiarlo por haberle dicho tan terribles palabras en el café-bar y por haber tratado sobrepasarse con ella.
Pero lo que se le había hecho algo curioso, era que él era el único de su familia que era así de frío, introvertido y amargado de la vida. Rinko, la madre de Ryoma, le había hablado sobre su familia, le contó que tenía un hermano mayor llamado Ryoga, que eran muy parecidos en el físico pero en eso nada más ya que Ryoga es todo lo contrario a Ryoma, él era simpático, gracioso, divertido, sincero, expresaba sus sentimientos, extrovertido, bueno en fin todo lo contrario a su hermano.
También le habló sobre su padre, Nanjiroh. Que es un hombre al que no le gusta mucho trabajar pero de igual manera lo hacía y bastante bien, también extrovertido, sincero y también le había dicho que era un pervertido. Bueno al menos tenía algo en común con su hijo, lo pervertido.
Quería saber más sobre aquel hombre pero temía preguntar. Trató de darse valor para hacerlo pero aunque intentaba no lo lograba. Sakuno llamó su atención, en verdad quería conocerlo.
-E-etto…Ryoma- dijo llamándolo por su nombre y así atrajo la atención del hombre.
-Um?- dijo él mirándola a los ojos haciendo sonrojar fuertemente a la chica.
-Eh…b-bueno…yo- decía nerviosa. No sabía cómo preguntarle.
-Um?- volvió a repetir él.
-Bueno…yo q-quería eh s-saber…- decía. Se podía notar su nerviosismo en su voz.
-Saber qué?- preguntó curioso.
-Eh…tu madre me h-habló s-sobre t-tu f-familia- comenzó a decir. Ryoma la miró.
-Qué te dijo?- trató de fingir indiferencia pero la curiosidad lo mataba aunque trataba de no demostrarlo.
-M-me d-dijo c-cómo era toda t-tu familia, s-su c-carácter, s-su forma d-de s-ser y me p-preguntaba que- dijo mientras tragaba saliva nerviosa- que p-por q-qué t-tu eres t-tan d-diferente a e-ellos? Digo, t-tu eres emm- no sabía si continuar pero lo hizo- frío, c-cortante, i-indiferente, a-amargado, s-sin ofender- decía algo asustada ya que Ryoma cuando ella dijo aquello, él frunció el ceño.
-Eso es algo que no te interesa- dijo él fríamente desviando su mirada de la de Sakuno. Quien se creía aquella mujer para preguntarle algo que no era de su incumbencia
-L-lo siento- dijo bajando la mirada. Luego de eso reinó el silencio.
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Tomoka y los padres de Sakuno ya se encontraban en la puerta de la residencia Echizen. Tocaron el timbre y una voz se escuchó.
-Diga?- dijo la voz de un hombre.
-Somos los padres de Sakuno Ryuzaki, la chica que desapareció junto al hijo de la familia Echizen- decía el padre seguro.
-Oh si, adelante- dijo mientras el gran portón que estaba frente a ellos se abría y dejaba ver un hermoso jardín, lleno de flores de distintas variedades, había rosas rojas y blancas, jazmines, violetas y otras hermosas flores más. El césped era de un verde intenso, se notaba que cuidaban bien de ese jardín. Había unos cuantos arbustos que tenían distintas formas y luego un poco más lejos se podía divisar una gran mansión.
Los padres de Sakuno y Tomoka habían quedado embelesados con el lugar. Se adentraron allí. Comenzaron a caminar por un largo camino que iba hasta la mansión de los Echizen. Luego de un par de minutos de estar caminando por allí, llegaron a la puerta de la mansión.
Allí los recibió un mayordomo. Tenía el cabello negro con canas y tenía un traje negro con una camisa blanca. El hombre los hizo pasar.
-Pasen por favor- decía educadamente el hombre. Ellos entraron a la mansión y comenzaron a ver todo lo que podían de aquel lugar.
Era muy hermoso y grande. Tenía columnas con decoraciones al estilo romano. Había varias puertas, decorado elegantemente, muebles hechos con la más fina madera y por el mejor carpintero que se pudiera conocer. Las paredes eran blancas y que eran adornadas con diversos cuadros, fotos familiares, etc. Todo allí era hermoso.
En eso una mujer de edad pero muy hermosa se acercó a ellos con pasos elegantes.
-Sea bienvenidos- dijo la mujer con una sonrisa triste en su rostro- soy Rinko Echizen, la madre de Ryoma- decía mientras estiraba su mano al padre de Sakuno. El hombre la tomó y posó un suave beso en ella. No era de clase alta pero sabía modales.
-Mucho gusto, somos los padres de Sakuno Ryuzaki- decía el viejo hombre.
-Oh si! La tierna Sakuno ya la he conocido en el viaje-. Decía la mujer recordando- a penas la había conocido pero se notaba que era una muy buena persona- decía tristemente la señora.
-Si era muy buena mi niña- decía Hitomi mientras una lágrima caía por su mejilla al recordarla- lamentamos haber venido antes de que pasaron los dos días que dijeron en el noticiero pero…no podíamos esperar- volvió a decir la anciana aun con lágrimas cayendo por su rostro.
-Oh por favor señora no llore, no quise hacerla llorar- trataba de tranquilizarla un poco Rinko- además no debe disculparse, nosotros tampoco podíamos esperar, ya queremos tener de nuevo con nosotros a nuestro hijo- dijo con melancolía mientras una lágrima caía por su rostro.
-No se preocupe, estoy bien- decía la señora forzando una sonrisa- todos queremos que nuestros hijos estén de nuevo junto a nosotros- le volvió a decir a Rinko.
-Si- dijo- Por favor síganme- dijo Rinko comenzando a caminar hacia el gran living. Tomoka y los señores Ichikawa la siguieron y allí se encontraron con dos personas más.
-Mucho gusto, soy Nanjiroh Echizen, padre de Ryoma- decía Nanjiroh acercándose y saludando a todos. Su rostro mostraba seriedad, cosa que en muy pocas ocasiones se veía.
-Mucho gusto soy Keiichiro Ichikawa, padre de Sakuno- decía el viejo hombre saludando a Nanjiroh- y ella es mi mujer Hitomi- decía mientras presentaba a su esposa.
-Y yo soy Tomoka Osakada, la mejor amiga de Sakuno- decía Tomoka con voz triste.
-Disculpen, no me presenté, soy Ryoga Echizen, hermano mayor de Ryoma- decía el chico saludando a todos los presente, menos a su familia claro está.
-Por favor tomen asiento- decía amablemente rinko. Hicieron caso y se sentaron en unos cómodos sillones.
-Gracias- dijeron todos al unísono.
-Zakuro por favor tráenos algo de té para todos- decía rinko a una de las mucamas.
-Como usted diga señora- dijo la mujer y se dirigió a la cocina.
-Bueno…- comenzó a decir Nanjiroh- todos sabemos por qué estamos aquí- dijo- nuestros hijo, Ryoma y Sakuno, han desaparecido durante el viaje y aun no los encontramos- decía Nanjiroh. Todos los presentes asintieron con la cabeza- lo más probable es que estén juntos, ya que yo los vi a los dos corriendo en el barco ambos se dirigían hacia el lugar donde había un pequeño bote y seguro lograron salir con eso- explicaba Nanjiroh.
-Entonces hay muchas posibilidades de que estén vivos?- preguntaba la madre de Sakuno con esperanza-
-Si hay una posibilidad pero también hay otra que no lo estén- decía Nanjiroh quitando esperanza alguna en Hitomi.
-Si aun siguen con vida nuestros hijos, en este momento deben estar en medio del océano sin nada que comer y beber- decía preocupada Rinko- además de día deben morirse ambos de calor y por la noche de frío- seguía preocupándose Rinko y también preocupando a los demás.
- Si, pero nuestro hijo es fuerte y sobrevivirá…- iba a continuar pero fue interrumpido.
-Pero…nuestra niña nunca ha pasado por algo asi, no desde que perdió a sus padres- decía el hombre preocupado.
-Eso iba a decir, que nuestro hijo es un caballero aunque odie a las mujeres y seguro protegerá a su hija- dijo Nanjiroh. Aunque al decir que su hijo odiaba a las mujeres hizo pensar cualquier cosa a sus invitados.
-Eh…su hijo odia las mujeres?- dijo Tomoka algo confundida- entonces eso quiere decir que él…- pero fue interrumpida por el hermano mayor.
-No, es que tuvo una mala experiencia en el pasado y desde entonces él ya no cree en las mujeres, piensa que son todas iguales y no quiere volver a tener ninguna relación con una- finalizó Ryoga.
-Ah…- dijo Tomoka.
-Espere un segundo…- comenzó a decir Nanjiroh- a qué se refiere con eso de "desde que perdió a sus padres" que ustedes no son sus padres?- preguntó confundido Nanjiroh.
-No, somos sus padres adoptivos, sus padres murieron en un accidente y ella quedó sol, bueno tenía a su abuela, pero no estaba en condiciones de quedarse con ella, entonces los del juzgado decidieron llevarla a un orfanato y luego de unos meses de ella estar allí su abuela murió y luego nosotros la adoptamos- decía el viejo.
-Ahh…- dijo Nanjiroh ahora entendiendo todo.
Asi las horas pasaron y ellos siguieron hablando sobre la forma de poder encontrar a sus hijos y descubrir al culpable de tantas muertes y de la desaparición de ambos chicos.
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Ya eran las 15:30 p.m y el sol quemaba a ambos. Era insoportable el sol, ambos transpiraban, estaban sofocados. Sakuno sentía que la garganta le quemaba y la sentía seca. Tenía sed pero no sería capaz de tomar el agua del mar, tal como Ryoma l había hecho. Beber tanta agua de mar le había hecho mal.
También tenía hambre, pero era más preferible eso a que tener que comer otro pescado crudo. Fijó su vista en Ryoma, veía como estaba todo sudado y su ropa se le pegaba al cuerpo marcando su abdomen y demás. Quería sentirlo cerca suyo, quería que la volviera a abrazar, se sentía tan bien estar abrazada por aquellos fuertes brazos. Sintió como sus mejillas comenzaron arder por ese pensamiento.
Ryoma estaba mirando el océano, buscando indicios de alguna isla o algo por el estilo. Si seguían un día más en esas condiciones morirían. Luego fijó su vista en Sakuno que estaba con la mirada perdida en el suelo del bote y con sus mejillas sonrojadas. Se veía demasiada linda e irresistible. Tenía ganas de envolverla nuevamente entre sus brazos y besar sus labios, acariciar su cuerpo, ganas de sentirla.
Quitó esos pensamientos de su cabeza. Debía recordarse que todas eran iguales, aunque pensándolo bien ya hacía algún tiempo que no tenía sexo y sus deseos saldrían a flote en cualquier momento. Esperaba que si encontraban una isla podría pasar una noche con Sakuno. Después de todo esa mujer aceptaría sin dudarlo si seguro lo que buscaba en ese momento era acostarse con él. Sonrió arrogante al pensar eso, todas pensaban igual, todas querían estar con él y no por lo que era sino por su dinero.
Miró al cielo, éste estaba cubierto por nubes negras que indicaban que llovería. Leves gotas comenzaron a caer del cielo. Cuando Sakuno sintió las gotas sobre su rostro salió de sus pensamientos y luego miró a Ryoma. Las gotas de la lluvia comenzaron a caer más rápido y fuerte. Un estruendoso ruido se escuchó en el cielo que asustó a Sakuno.
-Diablos! Es una tormenta- masculló Ryoma.
-U-una tormenta?- preguntó ingenua Sakuno. No podía ser, si así era en ese pequeño bote no sobrevivirían. Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos rubíes. Ryoma lo notó, se acercó e intentó tranquilizarlas. El bote comenzó a moverse fuertemente, ya que parecía que el océano estaba furioso.
-Ya, sobreviviremos- le dijo Ryoma a Sakuno. Una gran ola, producida por la lluvia, hizo que el bote se diera vuelta y que Sakuno y Ryoma cayeran al agua.
Sakuno había comenzado a llorar, asustada y Ryoma solo maldecía a la tormenta. Sakuno sentía cómo el agua entraba por su boca y nariz, haciendo que a penas pudiera respirar. Una fuerte ola la pasó por encima, hundiéndola. Ryoma la buscaba con la mirada y no la encontraba, hasta que divisó cómo una ola la hundía.
Echó una maldición. Comenzó a nadar hacia ella y luego se sumergió en el agua en busca de Sakuno. Ella parecía inconsciente. Al verla la tomó por la cintura y comenzó a subir otra vez a la superficie.
Ya no aguantaba más. Ela agua se metía por su boca y la tormenta no cesaba y para completarla, el bote se había destrozado y hundido. Solo deseaba que estuvieran cerca de una isla y que la tormenta los llevara hasta ellas sino…morirían.
Continuará…
Bueno se acabó el capi, espero, como dije al principio, que no les haya parecido aburrido. Sobrevivirán? O llegarán a tierra firme? Eso lo sabrán en el prox capi!! Espero q comenten en este capi tmb, hasta el prox capi, xauuuu…
