Para Treasons: Quizás no es lo que esperabas (ojalá esté medianamente bonito...), pero no podía explayarme más de la cuenta (recuerda que ellos no son los protagonistas, jeje...). Espero que sea de tu agrado ;)
Ojo clínico
En ese departamento, repleto de montañas de libros que crecían hasta el techo, todos relacionados con la literatura o con la medicina, no existía espacio para las historietas, mangas ni mucho menos para las historias BL. Es más, cada vez que alguno amenazaba, en alguna librería, con… seguirlos, Hiroki lanzaba una mirada asesina al culpable de esa atrocidad, eliminando de raíz la amenaza. Por más que Nowaki dijera que era con fines científicos ("Me interesa ver si en verdad ciertas posiciones son humanamente posibles, Hiro-san"),el castaño no daba su brazo a torcer, así los ojos azules imitaran la mirada de un gatito especialmente tierno (y sexy…).
Por ello, la mañana de ese día, cuando el paquete llegó por entrega certificada, Nowaki imaginó, o mejor dicho, intuyó, que debía tratarse de una novela BL, probablemente la última escrita por el remitente: su archi rival de amores, Usami-sensei. Tenía dos opciones, según evaluó en menos de cinco segundos, tiempo que Hiro-san se tardaría en voltear el rostro con fastidio hacia la puerta… Y decidió… lo correcto.
¿Quién era y qué quería…?
Un mensajero de parte de mi senpai. Me ha enviado una información para el caso que estamos evaluando – Hiroki lo miró fijamente y al no advertir rastros de nerviosismo, volteó nuevamente hacia la televisión encendida – Si no te molesta, iré a mi habitación a revisarla…
Ve. A las seis haré la cena – pese a que se sonrojó, correspondió a su beso – No… Nowaki – habló haciendo un pucherito – Tú… ¿estarás libre en la noche?
Creo que sí – calculó superficialmente la cantidad de hojas del envío.
En ese caso… ¿me acompañas donde Bakahiko? – Nowaki palideció, pero como el otro no lo miraba, no reportó mayores peligros – El muy imbécil me dijo que quiere que revise una nueva novela que está escribiendo, y se suponía que me enviaría el documento, pero parece que lo olvidó. No ha llegado nada desde la mañana, salvo lo tuyo…
Ya… ya veo – se estremeció. Nowaki podía engañar mucho a Hiro-san, especialmente cuando deseaba tenerlo a su merced, o cuando planeaba una sorpresa que terminaba por quebrar las barreras de su amado. Pero esto era diferente. Esto era casi una especie de violación, y él nunca se permitiría tratar así a su Hiro-san (como se nota que a veces era medio ciego… o demasiado caradura…) – Esteee…
Si estarás muy ocupado, no importa. Puedo ir solo y te llamaré cuando llegue y cuando esté a punto de regresar…
No es eso – lo miró al escuchar su voz apagada. Nowaki miraba el piso, como un niño regañado. Como siempre que eso ocurría, Hiroki se puso de pie, asustado, y buscó su mirada. El joven estaba terrible y anormalmente sonrojado – Yo… mentí a Hiro-san – la nariz del mayor se frunció, dándole ese aspecto avejentado que Miyagi solía reprocharle – No es una información para mí – en otras circunstancias Hiro-san lo habría lapidado con todos los libros a su alcance, pero se contentó con escuchar la razón de tamaña atrocidad – Su… supongo que es el libro de sensei… Yo, yo quería leer alguna vez uno de sus libros BL, y pensé que si lo era, podía leerlo antes de que Hiro-san lo rompiera… Me gustaría… tener más ideas para compartirlas contigo – lo usual, él lo sabía, habría sido volver a morir debido al golpe de la enciclopedia completa de la Literatura Japonesa contra su cabeza. Pero eso no pasó. Temiendo que le rompiera la nariz de un puñetazo, alzó levemente la vista. Y se topó con una expresión muy dulce – Hi… ¿Hiro-san?
Baka… Si tanto deseabas leer lo que ese pervertido escribe, ¿por qué no me lo dijiste?
Porque tú siempre quemas los libros que traigo, o me reprendes cuando intento traer a casa una novela de ese tipo en tu delante…
Ciertamente preferiría que leyeras libros cultos, pero si esas son tus verdaderas razones, puedo aceptar el suplicio de ser tu conejillo de Indias – se sonrojó por su propio comentario – Lo que no quiero es que tengas esas ideas todo el tiempo en tu cabeza. Eres médico, un excelente pediatra, debo aclarar, ¿te parece bien que pienses sólo cosas impropias aún estando delante de los niños?
En ese momento me contengo porque Hiro-san no está cerca – Hiroki le dio la espalda, completamente sonrojado – Si Hiro-san puede leer esas cosas sin alterarse, yo quisiera aprender con él la manera de lograrlo…
Ufff, siempre me vas a mortificar, ¿cierto? – el más joven sonrió divertido – Dame el paquete – Nowaki se lo entregó, luego de besar su mano extendida hacia atrás – Oi, ¡BAKA, DEJA DE HACER COSAS IMPROPIAS, MOCOSO! No sé cómo puedo haber aceptado esto… A ver – abrió el paquete y suspiró con fastidio. Nowaki había tenido razón – De modo que ese imbécil se tomó en serio lo de la historia de esos dos editores de manga…
¿Está basada en una historia real, Hiro-san?
Sí, pero perdonarás que no pueda darte nombres… Bien, vamos a mi cuarto… ¡PERO POBRE DE TI QUE COMIENCES CON TUS IDIOTECES ANTES DE TIEMPO!
X ^ X
Sí que te apuraste en revisarla y… ponerla en práctica… – un pequeño moretón delataba en esos momentos a Hiroki, desde su cuello, por culpa de la camisa abierta. Sonrojado, luego de mirar de forma amenazante a Nowaki, ocultó su vergüenza tras la tela – Vamos, no te avergüences, es lo más normal del mundo... Misaki tiene alrededor de cien de esos en ciertas partes no tan visibles – el jovencito, quien ya de por sí estaba traumatizado por la presencia del demonio Kamijou-sensei en su departamento, sufrió un desmayo por culpa de la desfachatez del escritor – Supongo que no desearás verlos…
Por supuesto que no… Y como sigas con esta situación te denunciaré por abuso infantil…
Ya no es un niño…
Es un estudiante, y para los efectos es lo mismo – lanzó un suspiro exasperado cuando el escritor, mirándolo con burla, le dio un beso al inconsciente Misaki en los labios. Nowaki se estaba aguantando desde hacía mucho rato las ganas de reír – No me retes, Bakahiko…
Ya, ya, deja de gruñir, pareces viejo… ¿Qué les pareció la novela, Kusama-kun? – el que le hablara con tanta familiaridad a Nowaki le dio muy mala espina a Hiro-san.
Muy interesante. Aunque, Hiro-san comentó algo extraño…
¿Algo extraño? – lo miró sonriendo divertido – No me digas que le diste alguna idea adicional a tu novio, Hiroki…
¡JAMÁS HARÍA ALGUNA BESTIALIDAD COMO ESA, YO SOY DECENTE, NO UN PERVERTIDO COMO USTEDES! – tanto Usagi-san como Nowaki esquivaron con agilidad tooodos los objetos que les llovieron encima.
Seguramente… Te recuerdo que todo hombre que está con otro hombre, y hace estooaquello con él… es considerado por la sociedad de esa manera – logró derrumbar al demonio.
Usami-sensei, le ruego no mortificar a Hiro-san…
De acuerdo… Pero, ¿qué fue lo que comentó?
Que… era la primera vez que una novela BL suya le daba tanta tristeza – Hiroki no los miró, pero se sonrojó. Usagi-san sonrió levemente, aunque de manera nostálgica.
De modo que me salió muy bien…
¿Esa era tu idea inicial? – esta vez sí lo miró, asombrado.
Así es. Creo, que es bueno de vez en cuando romper el molde… ¿Recuerdas cuando les comenté a ti y a Miyagi-sensei sobre mis intenciones de escribir sobra esta historia? Fui a casa y me puse a pensar que no deseaba que su historia se ensuciara siendo un BL completo, ya que, por más estúpida que haya sido la razón de su separación, todo lo que han vivido desde ese día es terrible… Por ello, quise hacerla en ese formato, sí, pero orientada a un drama. Lo de la novela normal sí es diferente…
¿Normal? – se miraron entre sí, confundidos.
Decidí escribir dos historias en paralelo. No serán muy largas, pero me gusta cómo van quedando. Me alegra que vinieras con Kusama-kun, ya que por su juventud y personalidad me puede ayudar perfectamente bien a continuar la historia…
Sería un honor para mí, sensei – le regaló una hermosa sonrisa, que logró poner celoso a Hiroki. Usagi-san lo notó y riendo con disimulo, sacó un pequeño cuaderno escrito a mano que llevaba un título muy explícito. Nowaki volvió a sonreír ampliamente y Hiroki husmeó, bien pegadito al otro, el contenido. Y cuando terminaron de leer (habían escritas solamente cinco partes de la novela) lanzaron un suspiro, al mismo tiempo.
Creo que les gustó…
El concepto es… original…
A mí me gusta mucho el enfoque, sensei. Me parece excelente que no se sepa que él es él…
¿No te parece demasiado forzado?
Un poco quizás. Pero me encanta cómo va escribiéndose hasta ahora… ¿Cómo piensa continuarla…?
¿Qué me sugieres? – se miraron a los ojos. El azul emitía brillos sobrenaturales contra el violeta, que parecía iluminado por algo incomprensible.
Que el siguiente…
X ^ X
Gracias por llevarme, Hiro-san. Me encantó compartir la tarde con tu amigo… y contigo…
Hiroki fingió no oírlo, pero dejó la puerta de su habitación abierta. Una clara invitación. Nowaki endulzó su mirada, y sin decirle nada, entró, cerró la puerta y buscó en el cajón de su cómoda el único pijama suyo que existía en esa habitación. Kamijou ya se estaba desvistiendo, rojo como un tomate, pero silencioso, meditabundo. Cuando estuvieron listo, cada quien ocupó su lado respectivo de la cama y se cubrieron, dándose la espalda.
Hasta mañana, Hiro-san – no obtuvo respuesta. Suponiendo que algo en su comportamiento lo había molestado, se apresuró a disculparse – Hiro-san, lamento haber hablado tanto con Usami-sensei en tu delante. Me imagino que pensó que sé de esas cosas porque trato todos los días con madres de familia… Pero
No estoy molesto – su voz sonó casi como un susurro. Pero el joven de ojos azules, tan acostumbrado a sus pequeños ataques de vergüenza, estaba sintonizado con ese tipo de frecuencias.
¿Entonces…?
Ayer… conversaba con Miyagi acerca de Bakahiko y sus intenciones de escribir una novela sobre esas dos personas. Y él, me dijo algo que me dejó pensando… Me dijo, que si hubiera estado en el caso del hombre al que dejaron por una sonrisa… se habría muerto en el instante… Y cuando… me preguntó que habría hecho yo… pues… – se oyó un suspiro – dije que nada – Nowaki sintió un nudo en su corazón.
Es… natural, Hiro-san. Todos reaccionamos diferente…
Sin embargo… mentí – el pobre corazón adolorido empezó a curarse, con timidez – Cuando viajaste a América, aunque no me morí, fue como si me hubiese convertido en un zombie… La idea de que te hubieras ido abandonándome, me dolió en el alma. Obviamente, la situación habría sido mil veces más terrible si yo hubiese sido mujer… Pero me sentí en verdad abandonado… A lo que voy es – suspiró nuevamente – que hay muchas maneras de reaccionar, como dices. Pero en todas, el corazón se destroza… Sé… sé que no soy romántico como el hombre de la novela… Y que es probable que en algún momento de tu vida te cuestiones mis sentimientos, una vez más… Pero, quiero que sepas que… lo que dije cuando regresaste… en la biblioteca de la universidad… es cierto. Te amo, pese a la diferencia de edades, de profesiones y de personalidades. Si en algún momento cometo un error de comportamiento – con un enorme esfuerzo, volteó hacia él. Nowaki ya se encontraba esperándolo, levemente incorporado y con los ojos nublados, demostrando su infinita emoción – por favor, házmelo saber…
Lo haré, aunque dudo que tú y yo tengamos ese tipo de problemas, Hiro-san. Ya hemos pasado por todo, creo – sonrieron – Sé… que lo que hice en esa ocasión no tiene perdón, pero… te ruego lo olvides…
Lo intento… pero cuando empiezas con tus tonterías vuelvo a recordarlo, baka – bajó la mirada, nervioso y avergonzado, consciente cada vez más de la cercanía del otro. Una mano delicada, con olor a rosas, alzó su mentón. Y unos labios dulces besaron los suyos.
Hiro-san… te amo… Prometo no irme nuevamente, y si lo hago… será contigo – durante el resto de la noche, se olvidaron de las dos novelas y de su pasado.
Disfrutando lo placentero del presente…
Me quedó muy corto, pero creo que era la idea. Dentro de un rato subo el siguiente, sugerido por tu Nowaki, te recuerdo ;)
Y a partir de ahí sí me demoraré en publicar. Espero te gusten los otros.
Nos leemos ;)
