¡Hola de nuevo!
Aquí les traigo el capítulo 7 xD
'On my way.'
Capítulo 7: 'Intentando confiar'
Oía como una voz la llamaba. Permanecía en algún lugar, tumbada y con los ojos cerrados. Se sentía algo cansada y no tenía la menor intención de moverse.
Pero, vagamente escuchaba una voz. Trataba de ignorarla por completo, creyendo que era alucinaciones suyas o que no tenía la menor importancia.
Entre abrió sus ojos con pesadez, se sentía de verdad muy cansada. Una luz muy intensa no la dejaba ver con claridad y volvió a cerrarlos.
Decidió ignorar aquella voz y seguir durmiendo, estaba bastante bien donde estaba y sin moverse.
Pero era imposible.
Algo le vino a la cabeza, diciéndole que tenía por hacer algo muy importante. Frunció el entrecejo captando qué era, pero no recordaba. Estaba aquella voz que la llamaba y la que la alertaba de algo.
Volvió a entre abrir los ojos y aún no veía demasiado bien por aquella luz tan intensa, se llevó una mano lentamente a sus ojos, intentando hacer sombra y ver mejor. No era de mucho, pero de algo sirvió.
Una imagen borrosa, pudo ver una silueta de alguien que no podía decir bien quién era. Pero pudo percatarse de que llevaba el pelo corto y liso.
Con la otra mano, la iba alzando con pesadez hacia aquella imagen que no logró alcanzar nunca.
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Guardó el móvil por cuarta vez algo fastidiada. No sabía bien la razón por la que no había aparecido.
Aquella mujer le dijo que viniese sola, ya que ella iría un poco antes para arreglar algunas cosas. ¿Por qué llega tan tarde? Descartó la idea de que se le hubieran pegado las sábanas, ella siempre había llegado temprano desde que estaba allí. En otras palabras, era demasiado responsable.
Paseando por los pasillos sin saber qué hacer, miró por enésima vez el reloj de pared que había cerca, nuevamente suspiró hastiada.
Demasiado tarde…
Se dijo pasándose una mano por el pelo. Alzó su mirada y se fijó en los vestuarios masculinos de Echizen y los demás. Se trajo una mano al mentón pensativa, tal vez ellos sepan algo que ella no.
Asintió para sí misma y se dirigió hacia la puerta, tocando levemente en ella.
'¡Pasa!'
Se escuchó decir desde el interior. Ella, tranquilamente, abrió la puerta pero, lo que vio detrás de ella no le convenció demasiado.
Sintió la sangre subírsele a la cabeza, vergüenza y rabia.
Por acto reflejo cerró los ojos fuertemente y salió de la sala dando un portazo. No articuló ninguna palabra.
A los pocos minutos se abrió la puerta saliendo de ella aquél que la puso así, además de sus compañeros que no tenían vergüenza alguna.
-¿Porqué te has puesto así?- Preguntó Momoshiro sin entender. Ella estaba de brazos cruzados bastante molesta y algo sonrojada por lo sucedido. -¡Vamos, Ann¡Si no me lo dices…!-
-¿Tengo que decirlo?- Interrumpió. –¡Si no estabais visibles deberías haberlo dicho, caramba!- Exclamó enfadada.
Momoshiro arqueó una ceja, miró a Ryoma a su lado, que estaba igual que él, junto con Kaidoh e Inui. Éste último escribía como siempre en su libreta, parecía emocionado.
-¿Actuáis todos por igual o qué?- Preguntó incrédula. -¡Vaya hombre¡No tenéis vergüenza!-
Momoshiro echó una carcajada al mirar a Ann unos segundos. Ésta lo miraba cada vez más molesta, no sabía el porqué ahora él se reía de ella.
Momo, después de un buen rato, se iba secando las lágrimas de la risa mientras posaba una mano en la cabeza de la chica.
-¡Ya va¡Perdona!- Dijo entre risas. -¡No sabía que te afectaría tanto… el hecho de ver a un hombre en ropa interior!- Ésto último lo dijo alzando la voz, haciendo sonrojar mucho más a Ann.
-¡No grites, idiota!- Gritó molesta tapándole la boca a Momo. Miró hacia atrás y no vio a nadie y suspiró. –¡A la próxima, avisa!- Momoshiro pestañeó varias veces y se quitó levemente la mano de Ann para hablar.
-¿Avisar¿Para saber que estamos semidesnudos y entrar?- Preguntó con ironía viendo el notorio enfado de la chica y se echó un poco más atrás poniendo a Ryoma delante suya, utilizándolo de escudo.
-Paso de ti…- Murmuró Ann por lo bajo. Suspiró echando su rabia y miró a Ryoma. –Echizen-kun- Ryoma la miró arqueando una ceja. –Si no te has dado cuenta, Sakuno-chan no ha aparecido- Miró a los demás para que supieran que hablaba con todos. -¿Alguno sabe qué le ha pasado o si la ha visto?-
Todos se miraron y negaron con la cabeza.
-¿Eh¿Falta Sakuno-chan?- De los vestuarios, salió otro chico. -¡Tal vez su abuela sepa algo!-
-Ah, hola Touyama-kun- Saludó Ann, no recordó haberlo visto con los demás, aunque bien dicho, no se fijó demasiado. –Sí, bueno, pero no he visto a Sumire-san por ningún lado-
Echizen observaba como cada uno quedaba pensativo con una mano en el mentón, aunque, al mirar a su lado vio a Kintarou que de pronto alzó la mano para que todos le pusieran atención.
-¡Llamemos a su casa, pues!- Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Ya llamé varias veces pero no cogían el teléfono…- Respondió Ann. –Aunque probemos por última vez- Kintaro asintió rápidamente con la cabeza. –Pero…-
-¿Qué ocurre Ann?- Preguntó Momoshiro.
-Que pruebe esta vez alguien distinto. Tal vez Sakuno-chan no quiera venir por algún motivo y si al ver mi número, que se lo di el otro día, reflejado en el móvil no contestará para no poner alguna excusa…- Explicó la chica. -¿Quién se anima?-
Momoshiro declaró que no tenía saldo, Kaidoh sin batería, Inui lo estaba usando, Kintarou ni siquiera tenía. Todos posaron la mirada en Ryoma, éste tragó saliva, Ann sonrió maliciosamente y comenzó, junto con Momoshiro, a registrarle la ropa para hallar el móvil para que él llamara, claro.
Ryoma se negó al principio, pero Inui tuvo que amenazarle con sus zumos. Suspiró resignado y sacó perezosamente el móvil del bolsillo trasero de su pantalón.
-Qué remedio…- Ann le acercó el suyo para que copiara el número y lo marcara. Seguidamente se lo llevó al oído esperando a que alguien lo cogiera.
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Abrió los ojos con dificultad, notaba como le pesaba el cuerpo. Sin moverse, miró su alrededor al escuchar un sonido, concretamente el de su móvil. Aquel sonido que emitía, era el que tenía para los números desconocidos. ¿Quién sería?
Se incorporó lentamente para coger el móvil a su lado en la mesa de noche, al tenerlo en sus manos, se echó nuevamente, contestando.
-Diga…- Su voz sonó débil, con un tono bastante bajo.
-¿Ryuzaki?- Se escuchó al otro lado del aparato, algunos murmullos lo acompañaban. –No os peguéis tanto a mí, que no dejáis…-
-¿Sakuno-chan¿Estás bien?- Ésta vez habló Ann sin quitarle el aparato a Ryoma. -¿Dónde estás?-
-¿Ann-san?- Quedó unos segundos en silencio, miró rápidamente su despertador y abrió sus ojos desmesuradamente. -¡Ah, es muy tarde¡Acabo de despertar!-
-¿Te ocurre algo?-
-¿Eh¿R-Ryoma-kun?- Miró a su alrededor, la cabeza le daba vueltas y se llevó una mano a la cabeza. –Esto…, no acostumbro a quedarme dormida tanto tiempo. Me pesa el cuerpo y siento que la cabeza me da vueltas…-
-Tal vez sea eso. Los cambios de climas tan bruscos son algo molesto- Respondió Ryoma soltando un suspiro. Se escuchó como alguien le quitaba el móvil.
-¿Sakuno-chan¿Estás sola en casa?- Ésta vez era Kintarou.
-Estoy sola en casa, Touyama-kun- Sakuno hizo el intento de incorporarse en la cama y quedar sentada. –Pero no te preocupes, con un poco de reposo se me quitará en el resto del día-
-¡Mou, Koshimae!- Ryoma volvió a apoderarse del móvil.
-Pues…- Miró el suelo pensativo, sin saber qué decir. Ann se lo arrebató de nuevo y Ryoma frunció el ceño.
-¿Te encuentras mal, Sakuno-chan? Pues mejor te quedas en casa descansando. Si tu abuela no lo sabe nosotros se lo comunicaremos¿de acuerdo?-
Sakuno respondió afirmando. El resto la saludaron y le desearon que se recuperara. Al entregarle por fin el aparato a su dueño, éste debía de decirle algo para colgar, pero se quedó con él en las manos mirando el móvil, sin nada qué decir.
-¿Hola?- Dijo Sakuno por si se habían olvidado de ella. –Ano…-
-¡Vamos, Echizen-kun!- Se escuchó decir a Ann.
-¡La vas a tener todo el día esperando!- Gritó Momoshiro.
-Psché… Buen día- Contestó a mala gana colgando.
Cerró lentamente la tapa del móvil y suspiró. No le gustaba para nada sentirse así, era realmente molesto el hecho de permanecer en cama todo el día, aburrida. Con aquellos dolores de cabeza y mareos.
Se volvió a echar sobre la cama dispuesta a dormir un poco, así por lo menos, se le iría el día volando, esperando que al despertar, esté muchísimo mejor.
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Estuvieron molestando durante bastante rato a Ryoma, por la forma de despedirse de Sakuno, aunque, esperándose del peliverde, no haría mucho.
Después de tanto buscar lograron contactar con Sumire, explicaron que Sakuno no se encontraba bien y se quedó en casa descansando. Ésta ante eso, dijo que se pasaría por su casa más tarde, Ann se ofreció en acompañarla para ver a Sakuno e inesperadamente para todos, Kintarou también quiso ir, claro que, si no había molestia.
Sumire le sonrió y asintió, podía ir él también a verla, ante la respuesta, el pelirrojo sonrió en agradecimiento.
Ryoma tan sólo los miraba de reojo, Touyama se percató de ello y se acercó a él.
-¡Koshimae!- Alzó la voz para llamar su atención. -¿Quieres venir con nosotros?- Ryoma lo miró por el rabillo del ojo, suspiró fastidiado.
-Ne, primero deberías pedir permiso¿no te parece?- Respondió indiferente. –Aún así…-
-¡Ah, es cierto!- Interrumpió. -¡Perdón, Sumire-san!- Inclinó su cabeza en disculpa. Sumire rió por lo bajo.
-No hay problema, en el coche hay sitio. Mi nieta se alegrará por las visitas-
-Espera un momento, yo no…-
-¡Genial¿Verdad, Koshimae?- Ryoma lo fulminó con la mirada al ser nuevamente interrumpido.
-¡Sé amable, Echizen!- Momoshiro le revolvió el pelo.
-Psché…-
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Pasos apresuraros se dirigían hacia el estudio. Alzó la mirada impresionada por lo grandísimo que era.
Al mirar su reloj de muñeca, indicándole que aún deberían de estar con los ensayos, sonrió satisfecha.
-¡Ya verás, Sakuno!- Se dijo para sí misma. -¡Aquí está Tomoka para inspeccionar si este sitio te conviene o no!- Reía mientras se adentraba al edificio.
Seguía su camino mirando los alrededores, gente yendo de un lado a otro. Hasta que un hombre se fijó en ella y la hizo parar.
-Señorita- Llamó, Tomoka lo miró arqueando una ceja. –No me suena el haberte visto por aquí¿quién eres?-
La chica le explicó que era amiga de Sakuno, pero el hombre ladeaba la cabeza frunciendo el ceño, algunos entraban y decían cualquier cosa para poder entrar.
Ella estalló, diciéndole que era imposible lo que decía, ya que nadie conocía a Sakuno, en el mundillo del espectáculo cabe decir. Pero el hombre no entraba en razón.
Unos chicos se acercaron, eran tres concretamente. Uno de ellos se adelantó y preguntó el qué pasaba, por lo tanto el hombre lo explicó. El chico retrocedió un paso al ver la mirada asesina de Tomoka.
-¿Qué?- Exclamó la chica. -¿Tú también me vas a decir que no soy amiga de Sakuno?- El chico suspiró y se rascó por detrás de la cabeza.
-Ne¿cómo te llamas?- Preguntó el chico, los otros dos se escondían detrás del susto que le daban Tomoka.
-Osakada Tomoka- Él permaneció unos segundos pensativo, como intentando recordar, ya que le sonaba el nombre. –La cosa es que… me suena-
-¡Seguro que Sakuno os habló de mí, avisando de que vendría de visita!- Otro de los chicos salió de su escondite.
-¡Yo si lo recuerdo, Horio-kun!- Dijo, Tomoka ensanchó la sonrisa. –Pero…- Su compañero lo siguió.
-Creo que Ryuzaki-san no ha venido hoy- La chica pestañeó varias veces y se humedeció el labio.
-¡Ah, es cierto! Tachibana-san dijo que no se encontraba bien- Prosiguió Horio.
-¡¿EH¡¿Sakuno no ha venido hoy?!- Exclamó alterada Tomoka. –Mou…, yo que quería darle una sorpresa…- Horio se acercó y le puso una mano en el hombro.
-Va, otro día será Osakada- Tomoka se quitó el brazo bruscamente y lo miró molesta.
-¿Y vosotros¿Quiénes sois?-
-Soy Kachirô, él Katsuo y…- Horio se adelantó a decir, con aires de grandeza y mostrando una sonrisa arrogante.
-¡Horio Satoshi¡Me conocerás por mis dos años de experiencia en el espectáculo!- Tomoka arqueó una ceja.
-No te conozco de nada- Dijo cortante.
Horio empezó a replicarle, bastante valor tuvo, pensaron Katsuo y Kachirô. Entre tanto jaleo por las discusiones, aquel hombre no sabía qué hacer, milagrosamente para él, pasaba de cerca Atobe que comentó sobre la situación. Keigo hizo un gesto para que se retirara, que él se encargaba.
Se acercó lentamente ellos y se cruzó de brazos.
-¿Qué ocurre?- Preguntó de manera autoritaria. -¿Hay algún problema?- Tomoka lo miró de la misma forma en la que miraba a Horio. Atobe carraspeó. -¿Señorita?-
-¡Claro que la hay!- Exclamó. –Había venido aquí para visitar a mi amiga Sakuno- Miró de reojo a aquellos tres chicos. –Y ellos me dicen que no ha venido hoy al no encontrarse bien. ¿Es eso cierto?-
-Exacto- Afirmó. -¿Así que tú eres la amiga que Sakuno dijo que vendría un día?- Ella asintió. –Pues parece que has escogido un mal día, aunque, nadie se esperaba lo de la pequeña dama-
Tomoka arqueó una ceja interrogativa ante tal mencionado. ¿Se refiere a Sakuno como pequeña dama?
Volvió al ataque de preguntas sobre las confianzas hacia su amiga, quería saber si todos eran amables con ella, que la tratasen bien. Ni pensar que dejará que ella vaya a trabajar con ellos aguantándose las impertinencias de todo estúpido que se le presente, pero para ello, tendría que ver la relación que tienen con Sakuno y ella, conocer mejor a esos chicos, para ver si son de fiar.
Sin darse cuenta, se había vuelto algo sobre protectora con Sakuno, por la experiencia que tuvo hace años.
Sumire apareció y se acercó al ver a Tomoka, se sorprendió bastante al verla discutir con Horio o hacerle todo tipo de preguntas a Atobe sobre Sakuno.
La mujer tosió levemente para que se fijaran en ella.
-¡Sumire!- Tomoka esbozó una sonrisa esperanzadora al verla aparecer. -¡Dígales que soy amiga de Sakuno!- Sumire agitó la mano riendo nerviosamente y asintió con la cabeza.
-Sí, claro. Pero he de decirte que mi nieta no se encuentra bien y no vino hoy- Explicó. –Si quieres, en cuanto terminemos puedes venir conmigo a su casa-
-¡Claro, encantada!-
Atobe suspiró fastidiado al ser masacrado por miles de preguntas hechas por aquella niña, se masajeó la sien e hizo gesto para marcharse, despidiéndose de los presentes.
La anciana Ryuzaki condujo a Tomoka hasta donde estaban haciendo sus ensayos, siendo seguidas por el trío, Horio, Katsuo y Kachirô. Al entrar, Tomoka abrió sus ojos emocionada al ver a tantos idols juntos.
Frunció el ceño de repente y negó rápidamente con la cabeza diciéndose a sí misma que no debería confiarse por muy famosillos que fueran. La mayoría se las tenía bastante creídos.
Y por supuesto tenía pensado en averiguar el que, a las espaldas de Sumire y la propia Sakuno, estos chicos la respetaran.
De lejos se fijó en unos chicos, concretamente Momoshiro, Tezuka, Fuji y Ryoma. Llevaban un libreto que supuso que eran el guión de la obra, y por lo visto, ensayaban una escena.
¡Uahhh¡Qué suerte tiene Sakuno!
Se decía la chica maravillada. Aunque desconfíe de ellos, admitía que eran verdaderamente apuestos.
Al cabo de unos minutos todos comenzaron a recoger y dejar como estaba el lugar. Pudo observar como algunos se acercaban finalmente a Sumire y decían que recogerían sus cosas de los vestuarios y se reunirían con ella enseguida.
Pero, hubo alguien, mirada ambarina y cabellos verdosos que se lo estaba pensando o tal vez estaba demasiado en su mundo. Pero después de todo, fue arrastrado por un pelirrojo que decía '¡Koshimae!'
Justo al llegar al coche, Sumire hizo esperar a Tomoka, diciéndole que en breves instantes llegarán el resto. A eso empezó a sospechar que alguien más quería ir a ver a Sakuno.
Cuando llegaron, Ryoma inclinó la cabeza en forma de saludo y entró el primero, en el asiento delantero al lado de Sumire.
Seguidamente, en los asientos traseros, se sentaron en orden, Tomoka, en el medio Ann y por último Kintarou.
Miraba a cada uno con curiosidad, Ann le pareció la mar de simpática, pensó que tal vez ella sea la chica que tanto hablaba Sakuno últimamente. A Kintarou lo reconocía vagamente, y a Ryoma de haberlo visto por televisión.
Afirmó que debería ver cómo se llevan con Sakuno, si ve que es favorable, empezará a sentirse más aliviada por el hecho de que Sakuno pudiera abrirse a más personas.
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Al parecer, el medicamento que se tomó antes de dormir le había hecho algún efecto, no se sentía mareada, pero le trastocaba un poco la cabeza. Durmió hasta cerca de una hora y le pareció que fue durante un día entero.
Miró de reojo el reloj despertador que tenía al lado y suspiró. Pensando que a esa hora es cuando ya habría salido de los ensayos.
Debía de admitirlo, desde que estaba allí, sintió que, por primera vez, pudiera levantarse cada mañana con una alegría. Sin ningún nudo en el estómago a cuando iba a algún lugar por obligación.
Le gustaba ir allí.
Seguía con su pijama de dos piezas, pantalón largo y camiseta de manga corta, ambos, de color rosado pálido. Su pelo lo había sujeto en dos coletas bajas, que caían levemente sobre sus hombros, sin olvidar sus lentes, que al despertar le servían para poder leer cómodamente. Pero lo había dejado de seguida al sentir leves punzadas en la sien.
Se fijó en su escritorio donde yacía aquella caja de música que le había regalado Ann, lo cogió suavemente y se echó en la cama boca abajo, dándole cuerda para abrirla y escuchar aquella melodía que la relajaba totalmente mientras apoyaba su cabeza sobre sus brazos.
En breve sonó el timbre e hizo sobresaltar a la castaña de la cama, cerró la caja colocándola en su sitio y salió rápidamente a atender.
Sí, su madre estaba fuera nuevamente por el mismo motivo que anteriormente, su abuela materna.
Miró por la ranura de la puerta pero le fue imposible ver a alguien, estaba oscuro, como si estuviesen tapando el agujero. Tragó saliva y abrió la puerta lentamente con el seguro puesto, por si acaso.
Echó una pequeña mirada preguntando quién era. Pero, al ver a su abuela tras ella, viendo como despegaba la mano de la puerta, rió un poco. Recordaba que su abuela hacía aquello cuando iba a visitarla.
-Un momento- Dijo, cerrando la puerta para quitar el seguro y abrirla de nuevo. –Pasa…-
Al abrir sufrió uno de los abrazos de su amiga Tomoka, mientras ésta gritaba su nombre una y otra vez, preguntando cómo se encontraba. Cuando pudo despojarse un poco de ella, miró detrás y se sorprendió al ver a Ann, Kintarou y sobre todo, a Ryoma, que estaba un poco más atrás con ambas manos dentro de los bolsillos y mirándolos de reojo.
Sumire le comentó que se preocupaban por ella y vinieron a verla por voluntad propia. Sakuno se sonrojó levemente bajando la mirada, Kintarou sonrió y se le abalanzó a frotarle la cabeza.
Su abuela se adentró a la cocina y notó que no había señales de que hubiera comido algo, Sakuno se lo confirmó.
-¿Has tenido fiebre Sakuno?- Preguntó su abuela mientras miraba la nevera.
-No lo sé…- Respondió dudosa. –No lo creo…-
-¡Déjame ver Sakuno-chan!- Exclamó Kintarou acercándose a la chica posando su frente contra la de ella. Sakuno abrió sus ojos sonrojándose aún más, viendo al pelirrojo tan de cerca. –Huum, al parecer no tienes, menos mal- Dijo separándose mientras sonreía muy abiertamente.
Tomoka observaba todo lo que hacían, notaba que aquel chico tenía demasiadas confianzas, pero no parece tener malas intenciones, aunque, lo que notó en otro, fue lo que la dejó confusa.
Ryoma estaba a un lado de pie, con las manos en los bolsillos aún, observaba la situación para luego desviar su mirada a un lado suspirando fastidiado.
Lo que se pudo dar cuenta es que, desde que llegó no había abierto la boca, ni siquiera para saludar, que simplemente hizo un gesto con la cabeza.
Había leído en algunas revistas que no era muy hablador y ahora, que lo veía con sus propios ojos pudo reconocer que era cierto. Pero, aquel comportamiento, no sabía si estaba molesto por la escenita del pelirrojo hacia Sakuno, o porque estaba ya harto de estar allí. Si era lo último¿qué hacía allí? Se preguntaba Tomoka.
Sumire decidió ir a comprar algo de fruta, si Sakuno no tenía mucho apetito, la fruta le iría bien. Ann decidió ir a acompañarla y Tomoka se quedó en casa, mandando a Sakuno a su habitación acompañados por aquellos chicos, pero advirtiéndoles que no le hicieran nada malo, a lo que Ryoma arqueó una ceja interrogativo y Kintarou lo mismo, pero mirando confuso a su compañero, éste se encogió de hombros y siguió a Sakuno muy seguido de Kintarou.
Osakada decidió prepararle sopa, siempre le vendría bien para el cuerpo.
Sakuno dejó entrar a Kintarou y Ryoma a su habitación algo apenada, al entrar se sentó en la cabecera de su cama, invitándolos a ellos a que se sentaran también. Pero sólo lo hizo Kintarou, Ryoma permaneció de pie observando la habitación.
La chica los observaba sin saber qué hacer para que no hubiera ese ambiente tan… tenso.
Era un silencio algo incómodo.
Cuando quería abrir la boca para dar algún tema, aunque sea innecesario, Kintarou se le adelantó.
-¡Tienes un cuarto muy bonito!- Ella pestañeó varias veces observándole curiosa. -¿Sabes? Cuando me enteré que hoy no te sentías bien, me preocupó. Cuando te veía cada día, sonriendo tan afectuosamente, hablando animadamente con Ann-chan…- La miró y sonrió de oreja a oreja. –Pensé que no había forma de romper aquello, ni un simple malestar. Viéndote tan feliz y rebosante de energía-
Sakuno le sorprendió aquel comentario de Kintarou, se sonrojó levemente y le sonrió dulcemente.
-Pues ya ves que sí- Contestó.
Kintarou sonrió y al verla mejor agrandó sus ojos. Seguidamente miró a Ryoma.
-¡Ne, Koshimae!- El nombrado lo miró de reojo. -¿Verdad que Sakuno-chan está muy mona así?-
El chico arqueó una ceja interrogativo, el pelirrojo señaló a la chica, la cual estaba confundida y sonrojada. Llevaba el cabello diferente a como lo llevaba siempre, estaba recogido en dos coletas bajas, acompañado de aquellos inocentes sonrojos.
-¿Adorable, eh?- Rió el pelirrojo.
'Kin-chan es demasiado inocente e ignorante en ese tipo de temas. Ve a Ryuzaki-chan como un peluche adorable.'
Ryoma bufó ante aquellas palabras de Shiraishi. ¿Touyama, inocente? Ver a una chica como un peluche… adorable era algo anormal. Vio al pelirrojo en una leve mirada, él le sonrió y Ryoma apartó la mirada.
Apostaba que ese chico se hacía el tonto, se mostraba inocente para tener más cercanía al sexo contrario.
-¿No vas a decirle nada, Koshimae?- El peliverde lo miró interrogante. –Ha faltado hoy por estar enferma¿recuerdas?-
-Huum…-
-N-no hace falta, ya llamó antes, no tiene importancia. Además estoy mejor-
-No te esfuerces demasiado- Ella lo miró sorprendida. –Deberías cuidarte más y descansar- Kintarou sonrió satisfecho.
-Muy bien dicho, Koshimae- Rió el chico acariciando la cabeza de la muy sonrojada Sakuno.
Ryoma frunció el ceño y su mirada quedó clavada en una cajita de música. A los pocos segundos, Touyama quiso tomar un poco de agua, estaba sediento. Sakuno le indicó que fuera a la cocina donde Tomoka y se lo pidiera a ella, ya que sabe dónde están las cosas.
Ella se fijó que Ryoma permanecía callado con la mirada fija en la caja de música, sonrió y se levantó para cogerla y abrirla delante de él.
-Es… un regalo que me hizo Ann-san el otro día- Comentaba mientras escuchaba y observaba dulcemente la caja. Él la miraba mientras la escuchaba hablar. –En una tienda de antigüedades…-
Echizen arqueó una ceja, intentando recordar de qué le sonaba aquello.
-Sin previo aviso¿te lo puedes creer?- Continuó esbozando una sonrisa. –Me dijo que era por ser nueva en el mundo del espectáculo- Rió un poco. –Qué ironía…, nunca pensé hacer todo esto. Con lo miedo que me dan los escenarios-
-¿Por qué?- Preguntó automáticamente Ryoma sin darse cuenta. Ella lo miró y sonrió mientras se acercaba nuevamente a la cama y se sentaba.
-La sensación de estar sobre él, de que un montón de personas te están observando, esperando algo de ti… Me da miedo. Porque sé de antemano que me quedaré helada, sin habla y echaré a correr- Contestó soltando una risita al decir lo último. Ryoma acto seguido se sentó a un lado de ella.
-Huum- Murmuró mientras se rascaba por detrás de la cabeza. –Pero ésta vez no te puede pasar eso. No estarás sola y no tienes porqué sentir miedo-
Sakuno le sonrió complacida. –Lo sé-
Se quedaron unos segundos en silencio observando la caja de música que Sakuno había posado sobre sus piernas. Ésta vez el silencio no era para nada incómodo, aquella melodía los envolvía.
-¿Te… gusta?- Preguntó nerviosa Sakuno, refiriéndose a la melodía. Ryoma apartó la mirada.
-No está mal…-
-Ne…, Ryoma-kun- El chico la miró de reojo. -¿Sabes? Haré un esfuerzo en… confiar en la gente… será difícil para mi, nunca he estado relacionada con demasiada gente, pero… juro que lo intentaré-
-Se dice… lo conseguiré- Corrigió el peliverde. Ella rió y asintió.
Ryoma la seguía mirando, echado un poco hacia atrás apoyando sus manos a su espalda, sobre la cama. Sakuno desvió la mirada por inercia, al sentirse algo incómoda por la mirada ambarina sobre ella. Luego la volvió a mirar algo sorprendida al notar que tomaba una de sus coletas en sus manos.
-Llevas el pelo muy largo- Comentó, jalando más del manojo de pelo que tenía en su mano.
-R-Ryoma-kun…- Susurró nerviosa, le estaba tirando del pelo cada vez más.
Él se incorporó quedando finalmente sentado como antes, pero sin soltarle el pelo y, una vez más tiraba de él. Sakuno lo miró arqueando una ceja, aunque unos leves tonos rosas yacían en sus mejillas inevitablemente.
-Demasiado largo- Repitió. Ella le quitó la coleta de sus manos y lo agarró por si se atrevía a cogérselo de nuevo. –Huum…-
Alzó una mano, ella creía que iba a repetir aquella acción, pero la altura de la mano ascendió, hasta su frente. Ella abrió los ojos mirando hacia arriba, la mano de Ryoma, luego lo miró a él, que arqueó una ceja y mostró una sonrisa arrogante.
-¿Nani…?-
Seguidamente le dio un suave golpe en su frente, haciendo que ella retrocediera un poco, Sakuno se llevó una mano hasta su frente y lo miró con reproche. Él le sacó la lengua con desgana, aunque interiormente se sentía triunfante.
-Moou…-
Kintarou fue en ayuda de las bolsas con Sumire y Ann, ya que al final habían comprado muchas más cosas.
Tomoka había terminado la sopa y se la llevaba a Sakuno pero quedó tras la puerta al escuchar la conversación de ambos jóvenes.
La chica sonrió internamente y miró al techo esperanzada.
Desde luego esperaba que Sakuno cambiara junto a ellos, y quizás… ¿porqué no? Tal vez haya alguna que otra sorpresa.
Continuará…
Qué manía con el continuará xD en fin...
Si Ryoma sigue así dejará atolondrada a la pobre Sakuno (con los golpecitos en la frente xD) lo digo porque siempre será así x.x
Capítulo 8: Recaída; Sakuno sigue tratando con su resfriado, Eiji pide a la castaña quedar con todos ellos, pero antes ella debe de hacer unas cosas. Al terminar y poder reunirse con ellos por fin, algo le impide, pero alguien que menos se espera la ayuda...¿quién será?
Ya no digo más u.u xDD ¡Muchísimas gracias por los reviews! En serio ;O; Espero que este les guste! Les espera un montón de cosas! nyahaha xD
Cuídense mucho! Y espero volver a verles en este capítulo! n.n
Un saludo.
