VI
"Raoul, lo he visto
su mirada no olvidaré
¿A su cara podré yo escapar?
Tan deforme
que casi una cara no es
en tinieblas..
Mas su voz a mi alma
Dulce la colmó
Y en mi mente la música sonó...
¡Sublimando mi alma en esplendor!
¡Y la oí como nunca fue mejor...!
"Y en su mirar infinito es su dolor
un suplicar que amenaza dando amor..."
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Christine miraba con sutil vanidad su reflejo en uno delos espejos que para ella, él había colocado, analizando su situación a veces se preguntaba porque tener a aquel hombre cerca le causaba aún miedo, después de todo a pesar de amarla como la amaba y de tenerla básicamente a su merced, jamás le había faltado al respeto, muy al contrario, era un maestro capaz, estricto pero eficiente, un hombre amable y pretendiente obsequioso, suspiró, si tan solo aquellas cualidades no fueran opacadas por su atroz apariencia y la deprimente obsesión que con ella tenía, porque la tenía de otra forma no lograba explicarse aquella fijación porque su habitación pareciera un sepulcro, la joven tembló, verlo sin mascara en aquel sitio era escalofriante pero...a veces lucia tan tierno, se llevó la mano al frente para ahuyentar aquella imagen y reparó en el fino encaje de su manga, lo contemplo con detalle, era de verdad de un gusto exquisito, apostaba a que ninguna de las chicas que estudiaban o laboraban en la Real Academia de las Artes poseía un vestido tan discretamente elegante y caro.
Y cabía señalar que el detalle de discreción era primordial para que una joven como ella mantuviese su buena reputación a pesar claro de...su mirada se ensombreció un instante al pensar en Raoul, ah! el joven Raoul su dulce y viejo amor, cuan diferentes eran las cosas ahora, ella lo amaba, si, pero no era ya el único hombre en su vida, además las diferentes clases abrían entre ellos tantas distancias como las que se empecinaba en colocar entre ella y su maestro, pero el ángel tenia alas, las distancias no importaban, un día se terminarían, un día...de nuevo se miro en el espejo, cuan bella lucia su silueta en aquel vestido, un obsequio y su conciencia limpia, de cuantos pretendientes podría esperar algo así? Aquella tela era aun mas fina que la que La Carlotta presumía no hacía mucho, una sonrisa de triunfo se perfilo en sus delicados labios, muy pronto desbancaría a aquella maldita mujer, con el Ángel de la Música a su lado sería sencillo, lo complicado era..mantenerse al lado del ángel.
Erik la contemplaba mudamente desde el umbral de su habitación, la joven parecía absorta mirando su reflejo, sin quererlo testereo uno de los candeleros llamando su atención, ella volteo con una condescendiente sonrisa en su bello rostro, el hombre bajo la mirada para no delatar su emoción, por un instante, el miedo de aquellos ojos claros, se había ido...
-Iniciamos?
Preguntó ella sumisamente, él asintió permitiéndole acompañarlo hasta el órgano tras lo cual la lección comenzó.
-Debe ser cómodo
Sonrió la joven de cabellos negros cuando su anfitrión finalmente se digno a presentarle el interior de su habitación, ni sorpresa, ni temor, como si fuera la cosa mas natural del mundo que un fantasma durmiera en un ataúd, el hombre ahogo una risa, en realidad de verdad parecía lo mas natural, cavilaba sobre eso cuando descubrió en la joven una romántica mirada que lo saco de balance, paso a paso la joven se acercó, él permanecía en guardia, cuando la tuvo a unos pasos pensó en decir algo sin embargo ella lo paso de largo yendo a acariciar el órgano
-Es maravilloso
Declaró conmovida con una dulzura que él jamás le había escuchado
-Le gusta?...sabe tocar talvez?
-Oh no, yo solo toco el piano un poco, pero el sonido del órgano es tan característicamente complejo y hermoso, por desgracia la ultima vez que lo escuche...
Su rostro se ensombreció de repente, su mano tembló acariciando el instrumento, pero solo fue un instante, la sonrisa regreso
-Usted debe ser todo un maestro es fantástico
Concluyó echando una ultima mirada la lugar antes de abandonarlo, Erik la vio salir extrañado de que lo pidiera tocar, por un instante se le ocurrió tocar para talvez lograr alejarla al traerle los malos recuerdos que habían oscurecido su mirada momentos antes pero se limitó a seguirla, afuera, la joven se había enfrascado en sus libros de contaduría, de nuevo, el hombre exhalo resignado aquello llevaba semanas, mientras Christine habitaba ahí, la joven de oscuros cabellos se había limitado a llevarle algunos pedidos atrasados siempre con la mayor discreción, recomendándole algunas telas y modelos, aquellas vistas habían sido tan fugaces que no le había dado tiempo de reclamar, cuando el maestro libero a su discípula, la joven apareció de nuevo, esta vez cargada con varias muestras de tela que extendió con presteza mercantil, entonces vino la propuesta..
-La primicia de mis mejores telas y sus nuevos modelos, mis influencias en los círculos de artículos que obsequian a una mujer y la garantía de mi palabra y persona
Sonrió, él sintió una oleada de indignación¿quién lo creía¿Una especie de estúpido sin sentidos de galantería¿Un pobre infeliz de presupuesto reducido? Dos brazas doradas ardieron bajo la mascada, la sonrisa no se borró incluso pareció acentuarse un poco mas, aquello lo desconcertó, no era cinismo lo que impulsaba aquella mueca, era tristeza, una tristeza profunda y reciente, algo semejante a lo que había visto tiempo atrás en los ojos de Christine pero envuelto y mitigado por otros velos, su bella alumna era como una pequeña flor de hojas caídas, resistente al abandono, deseando, esperando, empeñada en la idea de que una mano llegara a regarla, esta mujer por el contrario era como una estrella fugaz, conciente de su destrucción, lo único que le quedaba era brillar, despedazarse hasta que la energía de su luz la consumiera, llevando como ultimo regalo el orgullo de la bella visión de su muerte para el mundo, era interesante..
-A cambio de que?
Preguntó frío como el hielo, la joven miro el entorno
-De que cuando no tenga vistas me permita pasar unas horas aquí, no seré una molestia de hecho puedo asegurarle que casi no notara mi presencia
-¿Qué piensa hacer aquí?
Preguntó con una aspereza que en realidad no deseaba usar
-Nada importante, solo... llevar la contaduría de los negocios, revisar pedidos, recibos...cosas de ese estilo
Sonrió, era una niña pidiendo un favor
-Para eso tiene su oficina no?
Sabía que perdería, que ella terminaría ahí, cerca de él, pero no podía aceptarlo tan fácilmente
-Hay..demasiada gente ahí-murmuró con un encantador mohín-lo lamento...es...complejo explicarlo...
Pero ya lo había hecho, él lo entendía, un lugar para alejarse del mundo, exhalo resignado
-Valoro mi privacidad señorita, usted ha pasado por alto mis mejores "advertencias" y francamente admiro la discreción con la que hasta este momento se ha conducido, conoce la situación, un tanto delicada pero perfectamente viable, se que lo entiende y por ello atendiendo a su oferta permitiré lo que pide, sin embargo, protegiendo mis intereses, exijo que estas vistas me sean comunicadas con anticipación.
Declaró con toda propiedad, la mirada de la joven brillaba, parecía evidente que no había esperado que aceptara su propuesta
-Así se hará, procurare comunicarle todo lo pertinente-exclamo recogiendo las muestras de tela-Será excelente, excelente-sonreía-ah! Es verdad, para conservar la discreción iré a visitarlo al palco numero 5, es un trato Monsieur Fantasma
-Llámeme Erik..
-De acuerdo, por ultimo mi garantía, si algo llegase a pasarme, Pierre, mi primo, que esta al tanto de todo y en el que confío plenamente, se hará cargo de mantener mi parte del trato
Concluyó entregándole aquellos términos en un pergamino firmado y sellado, el hombre la miró con cuidado, ella sería sin duda, otra mujer que jamás olvidaría.
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Siempre he pensado que a las mujeres nos gusta ser inolvidables, no se, saber que dejamos una huella indeleble en aquellos que nos conocen, Clitia lo ha conseguido ya, me entretiene pensar que esta joven tiene mucho que ver tanto con Erik como con Christine por un lado sufre por la muerte de su padre como ella y por otro busca alejarse del mundo y ocultarse como él, supongo que por eso no la ha matado n.n
"Porque me traes aqui" Fantasma de la Opera México
