"La blanca luna jurado, testigo y juez de aquel

pecado que erróneamente eh intentado olvidar,

condenándome a mí misma a este destino cruel,

me ha mostrado el camino hacia ese juego de azar

incitando a entregarme con fervor, deseo y pasión.

Mientras la obscura noche cómplice de mi desliz

Observa indiferente el llanto de mi torpe corazón

compadeciéndose de los recuerdos que me hicieron feliz"

Tal vez sea cruel decirlo tan normal, tal vez pensarás que fui muy poco hombre al actuar de esa manera con Nell pero había algo que me impedía actuar correctamente, algo que honestamente ni yo sé cómo explicarlo aún, bese de los pies a la cabeza a esa mujer cientos de veces, la idolatraba en la cama y me volvía una bestia con ella pero esa noche cambio todo; no era la misma y mi mente tampoco. Después de entregarnos a medias termine agotado y tenía planeado dormir el resto de la madrugada hasta que Nell me dijo que extraño aquellos encuentros salvajes y únicos conmigo, se llevó ambas manos a la cara y en un movimiento impulsivo se levantó para vestirse, eso me extraño mucho, me levante y busque unos bóxers para colocármelos mientras que ella ya se había colocado sus bragas y su blusa, se vestía tan rápido

-¿acaso ya te vas?- pregunte abrazándola por detrás

-si Itzigo- contesto apartándome de ella

-¿tan pronto?- me asuste por la forma en la que comenzó a actuar, su tono de voz y hasta su cara eran de arrepentimiento

-¿pero qué te pasa?- le dije viéndola a los ojos pero ella esquivaba mi mirada

-Itzigo- dijo agachando la cabeza mientras me tomaba por los hombros y me sentaba en la orilla de mi cama, note a través de las hebritas de su cabello que miraba afligida el piso -Itzigo voy a casarme- dijo levantando su mano en mi cara para mostrar un delicado y fino anillo posado en uno de sus dedos, lo dijo tan rápido, yo aun no podía asimilarlo

-¿qué? ¿Pero cómo? Eso no estaba ahí hace unos instantes pe...pe- me callo colocando su mano en mi boca mientras levantaba la cabeza, ella tenía algunas lagrimas que comenzaban a salir de sus ojos grises

-Itzigo yo te quise mucho, tú me hiciste muy feliz pero conocí a alguien que me hace aún más feliz- me contesto aun mas afligida, las lágrimas comenzaban a caer más rápido de su cara -decidí venir a verte, porque tengo miedo de arruinarlo todo, lo siento necesitaba saber si sentía algo por ti- me levanto la cara para verme aún mejor -fue regresar al pasado, se que hice mal, pasar tu última noche de soltera con alguien con quien dormiste en varias ocasiones no es algo muy común- cerró los ojos, como tratando de desaparecer, yo me quede atónito

-me alegro- dije abrazándola tratando de consolarla pero creo que fui lo demasiado idiota como para saber que yo era la causa de aquellas lágrimas que no dejaban de caer.

Acepte mi derrota aquella expresión no era más que la descripción gráfica de lo que era, fui y seré para ella " alguien con quien cogiste en varias ocasiones" ese sin duda era yo.

-Itzigo- me volvió a decir suspirando -quiero que estés en mi boda- me contestó apartándome de ella -no como un ex-novio, ni un amante sino como alguien importante que me hizo feliz y siempre me apoyó-

Yo no supe qué decir, si a un principio me quedé atónito, perplejo y sin palabras para expresar lo que sentía o pensaba, ahora estaba aun peor ¿porque me pedía tal cosa? Eh de admitir que no me sorprendió tanto ni me importaba que se fuera tiempo atrás pero que se casará; aún no podía asimilar todo aquello, ella no era del tipo de persona que busca su príncipe azul para casarse y vivir su cuento de hadas con un "y vivieron felices para siempre" pero ahora me decía que se iba a casar, que es una persona totalmente opuesta a lo que pensaba que era

-Itzigo ¿estás bien? ¿En qué piensas?- giro mi cara para que la viera a los ojos

-¿qué pienso? pienso en que tú no eres la clase de persona que tiene una vida llena de amantes para después casarse con alguno de ellos y cumplir el sueño de cualquier otra mujer q...- volvió a callarme posando ambas manos en mi boca

-Itzigo Jaegerjaquez es una persona muy similar a mí y lo quiero, el me hizo creer que el amor existe y no hay orgullo que lo obstruya-

La calle de la misma forma que ella lo hizo, me miro sorprendida, me levante de la cama, me coloque mi camisa y salí de mi habitación para dirigirme a la cocina a preparar café, sin duda sus palabras herían mi ego y orgullo.

Ella termino de vestirse y se reunió conmigo en la sala en donde yo ya me encontraba buscando información de aquel magnífico hombre con el que ella se casaría

-Grimmjow Jaegerjaquez-

Leí en voz alta, suspire y coloque una mano en mi barbilla con los codos posandolos en la pequeña mesa de caoba que se encontraba enfrente mío, ella se sentó a mi lado para observar lo que buscaba, yo estire una de las tazas de café que tenia a lado de mi lap, evitando que ella se acercara más a mí, ella lo tomo como señal y tomó la taza mientras guardaba distancia entre los dos, comencé a leer

-Jaegerjaquez Grimmjow, joven empresario de 25 años, hijo adoptivo de Sosuke Aizen, hombre millonario proveniente de Inglaterra-

Comenzó a sonar el teléfono de Nell, ella dejo la taza en la mesa y tomó su bolsa que se encontraba a un lado suyo, yo volteé a verla de reojo y en su cara se observaba la preocupación, suspiro

-me tengo que ir me han estado buscando- saco un pequeño tarjetón blanco guardado en un sobre color crema, era la invitación a su boda, la observo y la dejo a un lado de mi taza de café y se dispuso a salir

-Nell- le dije un poco afligido –Felicidades. Espero que seas muy feliz con él - ella bajo la cabeza y salió de mi departamento de un solo golpe.

Mi departamento era amplio de un color gris en las paredes y el techo blanco, cerca de la puerta se encontraba la cocina, se conformaba por un pequeño cuarto con una barra de desayunos con un arco, en el cual podrían observar el interior de ella, la entrada de la misma estaba un costado y casi enfrente estaba mi sala, que no era más que un sillón en forma de "L" gris con cojines azul marino y en medio una mesilla de madera de caoba arriba de mi alfombra azul aterciopelada que justamente quedaba al enfrente de la entrada de mi departamento, atrás de mi sala se encontraba mi comedor y a un costado en un desnivel otra pequeña sala dedicada exclusivamente a la televisión y enfrente un pequeño bar, en donde guardaba todos mis licores, que pensé en aquel momento acabarlos, todo absolutamente todo me recordaba a Nell, el saber que ya no volvería a estar ahí me daba nostalgia, aún podía verla vagando por todo el piso en paños menores, riendo, contándome de las bromas que la vida le jugaba, el solo recordar aquellos momentos con ella me ponía melancólico, mire a mi alrededor y note como aquel tono gris claro de mis paredes se fuera tornando a uno más obscuro, como si mi mundo fuera a absorberme pero en aquel instante cuando me recargue en el respaldo de mi sofá con los ojos cerrados vi la imagen aquella mujer de ojos violetas observándome, se erizo mi piel recordándome lo que me pasaba por mi cabeza en el acto sexual que mantuve con Nell y fue como si aquel sentimiento afligido se fuera tornando a excitación, abrí los ojos y observe la fotografía del prometido de Nell, sin duda aquel hombre tenía complejo de ser alguien orgulloso y duro de carácter, después mire hacia la invitación y observe que a un costado se encontraba el papel de mi nuevo caso, me estire por el papel, borre la información de aquel hombre y me dispuse a buscar a Rukia kuchiki.


Hola chiquitines ¿cómo están? tarde un poco en actualizar pero aquí esta el siguiente capitulo, corto pero pronto actualizaré más seguido. Espero sus reviews, no eh notado mucho entusiasmo por el escrito espero que cambie. Gracias a los chicos que le han dado en favoritos espero su opinion del fic.

Los quiero, portense mal

momo :)