ENCUENTROS INESPERADOS

Emily POV

Desde que Roberto empezó con su entrenamiento especial los muchachos habían mejorado mucho, gracias a que iban con el balón a todas partes. Me hace gracia recordar como de vuelta a casa el balón de Ishizaki se colaba en jardines ajenos por el despiste de su dueño, ocupado riéndose del pésimo control de los demás (como si él fuese ya un experto), sin mencionar que al día siguiente todo el equipo de fútbol, menos Tsubasa, había llegado tarde, fue muy gracioso ver como todos estaban fuera del aula en fila india con el balón en los pies. (AN: esta parte siempre la consideré muy cómica xD)

Me alegraba por ellos, el equipo estaba mejorando día a día, aunque los entrenamientos fuesen durísimos, ellos se esforzaban al máximo. Dani, que aún por su edad no podía entrar al equipo, empezó hacer el mismo entrenamiento que ellos e iba con un balón a todas partes, incluso practicaba con Tsubasa después de la práctica. Por sugerencia de Roberto, Tsubasa tenía un entrenamiento individual cada mañana antes de entrar al colegio, en el cual no tardó en unirse Dani.

Por mi parte iba a todas las prácticas, a las matutinas de Tsubasa, a las de después de las clases, a los entrenamientos de Roberto, solamente para observar y apuntar datos en mi libreta, haciendo un seguimiento de todo el equipo tanto del grupo como de cada jugador, como bien dijo Roberto. Lo único que me faltaba era escribir como podían mejorar después de éste duro entrenamiento, la verdad no sabía cómo hacerlo, Roberto parecía que se adelantaba a todas mis ideas de práctica y de mejora, parecía que lo hiciera aposta.

Me quedan tres días para que se cumpla el plazo del trato que hice con el jugador brasileño y aún estaba un poco pérdida, ¡pero no me rendiré! Fue entonces cuando una idea pasó por mi cabeza, podría consultar algún libro en la biblioteca, a lo mejor encontraba algo para poder hacer mi tarea.

Era sábado y los muchachos quedaron para entrenar por la tarde, así que tenía la mañana libre. Empezaba hacer calor, así que me puse unos piratas negros y una camiseta blanca de los Beatles mi grupo favorito, cogí mi bolsito y una chaqueta fina por si acaso luego tenía frío.

- ¿A dónde vas tan temprano Emily? – preguntó mamá sirviéndome el desayuno.

- Voy a ir a la biblioteca a consultar unos libros.

- ¿Ya tienes que hacer un trabajo? Sólo llevan una semana de clases.

- No es un trabajo del cole mamá, he de cumplir un trato que hice con Roberto, quiero entrar al equipo de fútbol como manager del equipo.

- Me alegra que quieras entrar, ¿pero qué clase de trato has hecho con Roberto? – mamá cuando quería era muy curiosa, debe de ser cosa de familia.

- Pues tengo que analizar al equipo, hacer un seguimiento y ver cómo pueden mejorar, pero para mejorar he de encontrar ejercicios que los ayuden a hacerlo, pero Roberto me quita todas las ideas, sé que aspectos tienen que mejorar, pero no sé qué ejercicios deben de hacer. – esto último lo dije un poco triste, bastante insegura, sé que cuando me proponía algo lo podía hacer, ¿pero y si esta vez no lo conseguía? Me daba miedo ir a la biblioteca y no poder encontrar las respuestas que buscaba y quedarme estancada de nuevo.

- Bueno, ya verás cómo lo consigues, en la biblioteca habrá algún libro de fútbol que hable de tácticas o algo por el estilo…-dijo dubitativa mamá.

- Eso espero, porque si no, no sé que podrían hacer…- acabé de desayunar, me fui a lavar los dientes, agarré mis cosas y me fui rumbo a la biblioteca, no sin antes darle un beso a mamá.

Para ser temprano había bastante gente por la calle, sobre todo aquellos que se levantan bien temprano a correr y a ponerse en forma, de vez en cuando debería hacerlo también. A lo lejos divisé una figura más que familiar con una gorra roja chillona, era ni más ni menos que Genzo Wakabayashi haciendo footing, como no quería que me viese me fui por otra a la biblioteca, no tenía ganas que me volviera a increpar con cosas del equipo, aunque la verdad es que a su lado me ponía un poco nerviosa.

Al llegar la biblioteca estaba abierta, parece que soy la primera, perfecto podré ir a mi aire sin que nadie me moleste.

- Buenos días jovencita, veo que has madrugado para venir hasta aquí – me dijo el señor Ryoma con una sonrisa.

- Buenos días Ryoma, ya ve tenía que buscar información sobre un tema, ¿sería tan amable de decirme dónde encontrar la sección de deportes? – le pregunté, puesto que sería la primera vez que buscaría algo en esa biblioteca.

- En el piso de arriba encontrarás esa sección al fondo a la derecha, está clasificada por deportes, pero dime ¿Por qué estás tan interesada en el deporte? – otro curioso como mamá…

- Bueno, no es que sea muy buena en los deportes de equipo, pero quiero presentarme como manager en el equipo del Nankatsu. El problema es que el entrenador del equipo me ha impuesto reto "mejorar el equipo a base de tácticas y ejercicios", pero todo lo que se me ocurre lo pone en práctica en los entrenamientos…Aunque la verdad ya tengo una ficha detallada de cada jugador, no tengo ni la más remota idea de cómo han de hacer para mejorar su estilo de juego.

- Vaya, vaya, interesante, pues en el apartado de fútbol encontrarás algunos libros muy útiles sobre equipos internacionales y su manera de jugar, podrías echar un vistazo a lo mejor se te ocurre algo, pero si aceptas un consejo deberías ver en qué posición debería jugar casa jugador y potenciarlos en ese puesto, para que sean unos expertos. – me aconsejo Ryoma muy astutamente.

- ¡ES UNA GRAN IDEA SEÑOR! – grité exaltada sin darme cuenta que estaba en una biblioteca, aunque era la primera en entrar por la mirada del bibliotecario no quería que alzase mucho la voz.

Shh, silencio señorita, recuerda que esto es una biblioteca, no hace falta que grites.

- Perdón no lo volveré hacer – dije agachando la cabeza un poco avergonzada -, pero muchas gracias por su consejo lo tendré en cuenta.

Dicho y hecho subí al piso superior a la sección de deportes en busca de libro de fútbol, miré en las estanterías y vi varios libros de fútbol como "Los niños y su fútbol", "La enseñanza del fútbol" y así unos cuantos más, perfecto ya tenía materia para empezar, pero hubo uno en concreto que me llamó la atención: El fútbol a sol y sombra, agarré el libro y lo abrí por una página cualquiera y empecé a leer…

[…]Él solía parar los disparos fulminantes alzando una sola mano, tenaza que atrapaba y trituraba cualquier proyectil, mientras el cuero permanecía inmóvil como una roca […]

Vaya…, hablaba sobre Lev Yashin, considerado el mejor portero de la historia y apodado la "araña negra", curioso libro, leyendo sobre el portero no pude evitar pensar en Wakabayashi y en como paró los disparos de los capitanes de secundaria, la verdad es que fue impresionante.

- Veo que tienes el libro que buscaba – dijo una voz detrás de mí, del susto se me cayó el libro al suelo haciendo un ruido que se escuchó por toda la biblioteca, des de el piso de abajo el señor Ryoma nos observaba con el semblante serio. Avergonzada nuevamente, hice una leve reverencia a modo de disculpa, para no gritar un "lo siento" y fastidiarla aún más.

Volviendo al asunto de antes observé que el libro ya no estaba en el suelo, si no las manos de la persona que me había asustado, Genzo Wakabayashi, ¿qué hacía ahí? Hace tan solo media hora que lo vi corriendo por la calle, pero ahí estaba enfrente de mí sosteniendo el mismo libro que quería leer.

- Buenos días Wakabayashi, veo que también te gusta venir a la biblioteca – a decir verdad me percaté que aún llevaba puesto el chándal de correr. El no dejaba de mirarme con esa mirada penetrante que tiene, sonrió y me dijo:

- Te sorprendería cuales son mis gustos, pero dime ¿Qué haces tan temprano en la biblioteca? – otro que se suma al carro de los curiosos…

- Buscar información – le solté tajante – disculpa, ¿podrías devolverme el libro? Quería acabar de leer una parte…

Se apartó un poco de la barandilla y creo que de la visión del bibliotecario que no le sacaba ojo de encima, yo le seguí pues quería que me devolviese el dichoso libro…

- Toma te lo doy – ui aquí hay gato encerrado…

- ¿Qué planeas?

- Nada, te lo estoy devolviendo.

Arqueé una ceja y dije:

- Hace un momento dijiste que también estabas buscando el mismo libro.

- Sí, pero tú lo has encontrado primero. – me respondió haciendo una mueca burlona.

Al final me acerqué a coger el libro, si soy tonta, pero ya me tenía harta ese jueguecito…, al intentar cogerlo lo alzó para que no pudiese llegar. Y como una boba le seguí el juego, sería por instinto, pero sin importarme nada me acerqué más y de puntillas intenté pillarlo, nada. Hice un par de saltitos y tampoco, el muy idiota me miraba divertido, pues no me había percatado que me estaba apoyando en él para alcanzar en libro…

Al darme cuenta, le miré a los ojos de forma desafiante, parece que no se esperaba esa reacción en mí. Nos miramos por largo rato sin decir nada, parecía una guerra de miradas hasta que él cedió y me dio el libro.

Lo cogí y me fui a la mesa dónde tenía todas mis cosas, un rubor empezó a aparecer en mis mejillas, era la primera vez que estaba tan cerca de un chico que fuesen mis hermanos, y que ojos tan bonitos a primera vista con la luz del sol parecen más claros, pero en realidad son bastante oscuros, penetrantes, como si quisieran atravesarme y llegar a hasta mi alma.

Volví en mí, ¿en qué tonterías estaba pensando? Sólo quería jugar conmigo o definitivamente le encantaba sacarme de mis casillas. Me senté y empecé hacer a lo había venido. Por su parte, él se sentó en frente con otro libro "grandes leyendas del fútbol" en su portada estaba la foto de Pelé y empezó a leer, yo hice lo mismo, miraba por el índice de los libros el tema que necesitaba y leía, lo más importante lo anotaba en mi libreta de apuntes, hasta que vi que ya tenía bastante cosa, no dejé de lado libros y empecé a pensar en nuevos ejercicios para el entrenamiento.

Basándome en el consejo de Ryoma empecé a agrupar a los chicos por puestos a partir de su condición física y aptitudes, a partir de ahí esbocé un plan para cada puesto. He de reconocer que me estaba saliendo bien, el problema no tenía ejercicios para portero, así que ojeé el libro por el cual Wakabayashi y yo peleemos antes, pero nada sólo hablaba de grandes figuras del fútbol, nada de tácticas y técnicas entrenamiento...

- Aaaah – solté un suspiro, continuaré mi búsqueda en otros libros…

- ¿Qué te pasa? – me dijo Wakabayashi, ¿parecía preocupado?

- No es nada, simplemente que esto me está costando más de lo que yo creía –le contesté con un deje de tristeza, me di la vuelta y seguí buscando en las estanterías.

-No había nada…, parece ser que todo lo de portero no existía o no se divulgaba tanto, ya no sabía que pensar. Volví a mi asiento y allí estaba Wakabayashi mirando mi cuaderno de notas con mucho interés.

- Ei, deja eso, es información confidencial – le arrebaté el cuaderno de las manos y le saqué la lengua, ¿qué se creía?

- Así que te falta el portero.

- ¿Lo has leído todo?

- Eres bastante buena, sigo pensando que tu don de análisis está desaprovechado en ese equipo.

- ¿Y tú que sabes? Yo estoy muy contenta con lo que hago, pero si no consigo superar este reto no conseguiré entrar en el equipo – ups! Se me escapó, que bocazas estoy hecha…

- Era eso… ¿tan importante es para ti? – dijo muy seriamente.

- ¿Eh?

- Dije que si realmente es muy importante para ti entrar en el equipo.

- Pues sí, lo cierto es que sí.

- Hmm – soltó sin más se levantó y empezó a recoger las cosas – ¿te vas a querer llevar algún libro?

- ¿Yo? Emm, si el de "fútbol a sol y sombra" – atiné a decir, ¿qué demonios estaba haciendo?

Colocó todos los libros en su sitio, como si supiese de memoria donde va cada uno, menos el que me iba a llevar y el que tenía en la mano. Se volteó a verme y dijo:

- ¿Vamos?

- V-voy – titubeé al contestar.

Bajamos hasta el mostrador dónde estaba Ryoma, entregamos los libros que nos íbamos a llevar para que tomase nota:

- Señor Wakabayashi, otra vez por aquí, me sorprende que encuentre libros que no haya leído del apartado de fútbol. Le recomiendo que el próximo día eche un vistazo a la sección policíaca y de intriga, hay nuevas novelas que le pueden interesar. – le dijo amablemente el bibliotecario y dándole el libro que se iba a llevar.

- Gracias Ryoma, tomaré nota.

- A ver señorita Black, vaya buena elección le gustará, esperó que haya encontrado toda la información que buscaba. – y me dio el libro.

- Sí, casi toda, la verdad es que hay libros muy útiles con mucha información. Por cierto, gracias por su consejo ha sido de mucha ayuda.

- No hay de qué. Una cosa chicos la próxima vez no os peleéis en la biblioteca ¿entendido?

- Si señor – dijimos los dos a la vez.

- Así me gusta, bueno que paséis un buen día.

- Adiós señor Ryoma

- Igualmente, adiós Ryoma – le respondí haciendo una pequeña reverencia.

Salimos de la biblioteca, empecé a seguir a Wakabayashi por la calle, la verdad es que no sé que quería:

- ¿Te apetece tomar algo? – me preguntó sin mirarme.

- Bueno, tengo algo de sed – ¿a dónde quería llegar todo eso?

- Conozco un sitio dónde preparan buenos batidos, yo invito – esta vez se giró para decírmelo con una sonrisa cautivadora.

- ¿Eh? ¡Si hombre! Ni hablar no me gusta que me inviten, no soy una mantenida ¬¬.

- Jajajaja venga mujer, será sólo esta vez, si quieres la próxima vez invitas tu.

- Está bien – que remedio…

Me llevó a una cafetería muy bonita del centro y dónde los batidos estaban buenísimos, hacía tiempo que no me tomaba uno…, pero aún no entendía porque me había traído aquí, ¿qué intenciones tenía? Creo que se percató que desconfiaba de él.

- Te preguntarás porque te he traído aquí, tu cara lo dice todo Emily – será tonto ¬¬ - te voy ayudar.

- ¿Así, en qué? – le pregunté escéptica.

- Te diré que ejercicios puede realizar un portero.

- ¿En serio? – se me iluminaron los ojos como estrellitas, a-alto el carro, esto seguro que es una trampa - ¿a cambio de que Wakabayashi?

- Hmm, ya me estoy dando por pagado.

- No me lo creo, seguro que quieres algo a cambio.

- Te digo la verdad, mira que llegas a ser desconfiada…, pero si te pones así, eres buena en inglés, no?

- Of course, estás hablando con una nativa ¬¬

- Pues dame clase de repaso, así me puedes pagar el favor que te voy hacer, ¿trato hecho? – me alargó la mano para estrechar la mía y así sellar el trato.

- Trato hecho – y alargué la mano también, espero no haberme metido en un buen lío…

Hola de nuevo! Ya sé que no tengo perdón, pero lo siento :(, debería haberme puesto antes, pero entre trabajo, estudios, me ido poniendo enferma, vacaciones y que no tenía mucha inspiración, pues no me he puesto, espero ir continuándola ahora que he tenido algo más de lucidez.

Quiero destacar algunas cosas del capi:

1. El libro que cito en el capi es verdadero, lo que es del año 95 y la serie es anterior, pero no sé me gustó encontrar lo del mejor portero de la historia :D.

2. Os preguntareis porque Genzo necesita clases de inglés, pues porque como buen japonés le cuesta mucho xD, con sus padres que viven en Inglaterra habla japonés así que no lo práctica, pero ya habréis notado que le gusta pasar tiempo con Emily ^^.

Ya estoy preparando el próximo capi

Yuri-swan