Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de no sé quien y de WB.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic será YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Chase/Jack
Capítulo 7. Moviendo fichaPasaron la noche en el bosque, una vez espantadas las ardillas Chase les aseguró que no había mas peligros evidentes. Encendieron una fogata y se acurrucaron para dormir, al día siguiente llegarían a la montaña de Chase, desde allí podían ver el resplandor de la amenazadora entrada, tan similar a la boca de una bestia primitiva.
Chase Young no podía dormir, se removió en el suelo hasta que finalmente tomó asiento y observó las ascuas de la pequeña fogata, arrojó un par de ramas para que no se apagara y se recostó contra un gran tronco a su espalda.
Los monjes dormían profundamente, Omi estaba hecho un ovillo contra la enorme espalda de Clay, mientras Raimundo y Kimiko dormían cerca pero sin atreverse a llegar a compartir un mismo espacio aun cuando era evidente que sentían algo el uno por el otro. El primer amor de la juventud suponía Chase.
Jack dormía. Estaba encogido en posición fetal, cubierto por su larga chaqueta negra a modo de manta. El maquillaje negro estaba en su sitio, perfecto sobre la blanca piel, debía ser un maquillaje creado por Jack para aguantar tanto tiempo sin retoques, incluso cuando se había lavado la cara... o quizá había acabado por tatuárselos para ahorrarse problemas, no le extrañaría.
El cabello rojo reflejaba las llamas a la perfección, con un efecto perfecto lleno de reflejos rojos y anaranjados, la misma luz de las llamas suavizaba el blanco de su piel, aunque eso no añadía nada, a Chase le fascinaba el efecto que la noche, con la blanca luz de la luna, tenía sobre ella.
Cuanto habían cambiado las cosas en solo unos días, apenas una semana desde que había recuperado su alma, vendida a cambio de la poción de la inmortalidad. No solo eso, la inmortalidad y el poder de la magia Heylin. La tentación de la fama y el poder habían sido demasiado grandes tras sentirse a la sombra de Guan.
A la sombra de Guan... ¿no estaría en ese instante a su sombra? Chase descubrió que no podía soportar la idea de volver a ver a su viejo amigo, y no solo por su pasado, sino por miedo a descubrir que Guan podía ser ahora mejor guerrero que él mismo, bastante le había quemado su derrota a manos del maestro monje cuando habían luchado por la vida del dragón Dojo y la lanza de Guan.
Habían sido amigos, habían luchado codo con codo... pero siempre había parecido que toda la gloria se la llevaba Guan... hasta que Chase se había convertido al Heylin, entonces las cosas habían cambiado, pronto el nombre de Chase era el famoso y su poder el temido y respetado por todos.
Jack Spicer había pronunciado su nombre con veneración nada más conocerle en persona, le había admirado incluso antes de verle cara a cara.
Ahora no parecía lo mismo.
Necesitaba meditar, y no podía hacerlo mirando el rostro placidamente dormido de Spicer. Se puso en pie silenciosamente y se alejó unos pasos, lo suficiente para tener intimidad sin poner en peligro a sus compañeros dejándoles solos.
Alzó la vista al cielo estrellado de un reino que hace apenas una semana había sido suyo para moldearlo a su antojo. Todo había cambiado tanto... y su alma volvía a pesar.
- ¡Están en la tierra de Ninguna Parte!.- Exclamó Wuya gritándole a la adormilada alubia.
Hannibal Roy Bean masculló una maldición, había estado soñando con algo maravilloso, un planeta oscuro surcado por rios caústicos y miles de humanos aceptando horrendos tratos de poder para unirse al Heylin transformados en sus marionetas, Wuya totalmente privada de razón usando su magia sin sentido ni control, Jack Spicer encadenado y construyendo enormes máquinas de destrucción, Chase decapitado... mmh, disecaría su cabeza y la pondría sobre su trono mientras los monjes Xaolin colgaban de sogas, expuestos en las puertas de su castillo... delicioso, sencillamente delicioso...
- ¡Hannibal Bean¿me estas escuchando!
No veía el momento de cortar la lengua de Wuya.
- Claro que si, preciosa.
- Tenemos que ir a la ciudadela de Chase, sin duda van hacia allí.
Hannibal Bean asintió, los monjes estarían allí, pero no podían dejar escapar la oportunidad de atacar lejos del templo Xaolin. Sin duda se le ocurriría algo, tenía algunos shen gon wu y a Wuya.
El diabolico vegetal frotó sus zarcillos meditando, un plan... necesitaba otro plan diabolico... y para eso necesitaba ciertos shen gon wus... Siiii, convertiría la ciudadela de Chase en su tumba.
"Patetico"
Chase estaba meditando, estaba en la postura apropiada, incluso había levitado por encima del suelo, cortando lazos con lo material... pero seguía sintiendo en su sien, y detras de los ojos, la tensión del dragón sin alma en que se había convertido. La voz de su lado sin alma, aquel que había nacido al decidir unirse al Heylin, al igual que su alma había sido un destello parpadeante, un eco perdido.
No debía prestarle atención. Había cambiado, tenía alma y eso era lo importante.
Pero aquello era el Chase Young que el mundo entero conocía. Temía ser algo artificial creado por el espejo inversor, había dado su alma a cambio del poder hacía demasiado tiempo¿y si no era mas que un reflejo de esta?.
No. El alma era importante y podía sentirla dentro de él, era un peso que debía llevar, era lo correcto, era lo que realmente importaba.
¿Verdad?
- Puedo empezar desde cero, puedo rectificar.- Dijo para sí.
Chase abandonó su meditación para volver a observar el firmamento.
- ¿Chase¿Ocurre algo?
Chase se volvió hacia la voz, Jack Spicer había despertado y estaba mirandole con expresión somnolienta, recién levantado y con aspecto desaliñado. Llevaba su chaqueta negra en una mano, arrastrándola como una manta. Chase semisonrió al mirar la camiseta roja de Jack, con aquella cara del monstruo de Frankenstein. Adecuada para alguien que practicamente emulaba el trabajo del cuento de terror, aunque en metal y no carne.
- Nada, solo precisaba meditar, eso es todo.
Jack asintió distraidamente y bostezó sonoramente.
- ¿Falta mucho para que amanezca?
- Si, no te preocupes, puedes dormir unas horas más.
Spicer hizo ademán de dar media vuelta y regresar a la fogata pero se quedó donde estaba moviendo los pies con nerviosismo.
- Chase... estaba pensando... la poción Lao mang lon... ¿puede tomarla cualquiera?
Chase suspiró y se acercó a Jack con un gesto severo.
- Jack, no dejes que la idea siquiera se te cruce por la cabeza.
- Solo quería saber...
- No, sé lo que querías saber, y la respuesta es que el precio es demasiado alto.
Jack frunció el ceño y se cruzó de brazos con un mohin enfurruñado.
- Pues tú parecías encantado.
Chase se quedó sin palabras... Jack era tan... sencillamente decía las cosas sin pensar en ello, y respecto a él solía dar en el clavo.
- Es... complicado. Perderías tu alma.
- ¿Y cual es la diferencia entre tener alma y no tenerla? Es decir, no acabo de comprender exactamente ese tema... tú pareces sentirte mal desde que recuperaste tu alma.
Era dificil de explicar ciertamente, pero desde luego no permitiría que Jack intentase siquiera hacerse con la sopa Lao mang lon, de hacerlo perdería su alma y entonces perdería aquella inocencia que ningún esfuerzo por ser malvado había conseguido borrar. La luz y el calor se extinguirían para siempre dentro de Jack Spicer.
- Jack, tu alma es única e irremplazable, el tipo de cosa que no echas en falta hasta que lo pierdes, y entonces ya es demasiado tarde.
Como tu, pensó Chase, porque incluso cuando había carecido de alma se había encariñado de la existencia de Jack, porque había sentido un vacio cuando había pasado demasiado tiempo sin que el muchacho apareciera en la puerta de su ciudadela, porque se había acostumbrado a aquel rostro conocido incluso cuando le producía irritación. Porque Jack Spicer se había convertido en una parte importante de su vida.
Tomó los hombros de Jack y le acercó hacia él para a continuación besarle.
Jack no se movió, permaneció completamente paralizado, como si le hubiera caido un rayo, sus ojos estaban atrapados por otros de un intenso tono miel, pronto se sintió atrapado contra el cálido torso de Chase, sus labios sobre sus suyos, llenos, suaves... y poco a poco, demandantes.
Estaba sencillamente anonadado, cuando separó los labios para tratar de decir algo solo consiguió que una ardiente lengua pasase entre sus labios y lo que había empezado como un casto beso se convirtiera en un beso de verdad, húmedo, caliente.
Jack no podía reaccionar... Chase Young le estaba besando, su sueño húmedo adolescente le estaba sujetando por los hombros e invadía su boca con deliciosa habilidad experta. Se estremeció de los pies a la cabeza y se agarró a la camisa de Chase para poder tener un asidero, temía que las piernas le fallaran.
Chase cesó el beso lentamente, deslizando los labios sobre los suyos, habló contra ellos enviándole cosquilleos sobre los sensibilizados labios rosados al tiempo que acariciaba con delicadela sus hombros hasta el cuello y frotar con los dedos su nuca.
- Quedate conmigo, Jack.
Era practicamente un ronroneo, Jack se tocó los labios con una mano temblorosa y sintió que una sonrisa estúpida se extendía por su cara, intentó ocultarla y bajó la vista, pero Chase no había sido burlado, sonrió satisfecho y bajó la cabeza para besar la mandíbula de Jack, siguiendo la linea hasta el sensible cuello, besando la sensible piel y sintiendo el pulso del muchacho en sus labios. Abrazó la cintura de Jack, abrazándole y sosteniéndole contra él.
Chase recorrió el cuello de regreso hacia los labios y está vez Jack le respondió entreabriendo la boca y colaborando en el beso con inocente torpeza hasta que se detuvieron y Jack puso algo de espacio entre ellos, azorado.
- Yo... no sé si...- Estaba intranquilo.
- Te quiero, Jack Spicer.
Jack no podía haber tenido una expresión mas asombrada, tartamudeó inutilmente durante un buen rato hasta que poder decir algo.
- Tú... pero... no puede ser.
Incredulidad. Chase se sintió herido, Jack no confiaba en él.
- Sé que es algo repentino, entiendo.
- No.. no es... – Jack empezó a retroceder unos pasos.
- Jack, escucha, lo que te he dicho es la verdad.
Jack no podía seguir allí, se sentía tenso¡había besado a Chase Young! Había sido maravilloso y en general las cosas maravillosas no le ocurrían a él. Sabía lo que ocurriría, de pronto Chase volvería a ser el de siempre y le golpearía o destriparía por atreverse a tocarle, o usaría el moby morpher y resultaría ser Hannibal Bean disfrazado o... quien sabía, se abriría la tierra para tragárselo.
- Chase, estas cosas no me pasan a mi.
- Jack...
- No puedo hacer esto. Lo siento.
Jack retrocedió un poco más y repentinamente dió media vuelta y regresó apresuradamente al pequeño campamento.
No podía hacerlo, quería hacerlo... no estaba seguro, no estaba seguro de nada. Era demasiado extraño, y algo no cuadraba. Jack no sabía exactamente el qué, era como cuando olvidaba hacer un cálculo, como cuando terminaba una ecuación convencido de haberla hecho correctamente pero la calculadora le contradecía... era algo que le indicaba que algo no encajaba donde debía... o peor aun, que encajaba donde no era. Y eso le daba miedo.
Chase sintió un rugido ultrajado en el fondo de su garganta pero lo ahogó con pura fuerza de voluntad. Jack se había alarmado y huido...
Pero sin duda le había gustado besarle, Chase había notado perfectamente la reacción de Jack al beso, primero tenso, después feliz y al fin complaciente, oh si, sin duda le había correspondido. Entonces¿por qué de pronto huía? Apretó los puños y golpeó un arbol dejando un profundo agujero como testimonio de su frustración.
Calma, calma, no podía regresar al campamento hecho una furia, solo serviría para alejar a Jack Spicer de él, y lo que deseaba era todo lo contrario. Pensaba que había conseguido que Jack superara sus miedos sobre él... pero no parecía ser el caso. Era desesperante... pero debía ser paciente, podía ser paciente. Jack le correspondía, eso estaba claro. Solo debía aguardar, dejar que se calmara.
"Patético." Maldito susurro.
Regresó junto a los demas una hora después, la meditación no había resultado, de modo que se había limitado a agotar su mente y cuerpo con ejercicios físicos de flexiones y abdominales. Ahora se sentía mucho mejor.
"Patético."
Pero no podía acallar aquel eco dentro de él.
Al amanecer se pusieron en marcha para alcanzar la ciudadela a mediodia. Jack andaba cabizbajo, no se atrevía a mirar a Chase. Omi, percibiendo su inquietud, decidió caminar a su lado, en silencio pero en compañía, Jack no dijo nada pero lo cierto era que lo agradecía.
Caminaron sin incidentes hasta el pie de la montaña, una vez allí Chase les reveló una entrada secreta que les permitiría acceder a la ciudadela ascendiendo por un tunel en vez de tener que escalar la montaña, lo que sería dificil y peligroso. Ascendieron por los túneles, si Chase no hubiese estado allí para guiarles sin duda se habrían perdido en el laberinto o caido en las innumerables trampas dispuestas a lo largo del camino.
Alcanzaron un gran portón y tras este la ciudadela de Chase Young.
Siempre resultaba impresionante encontrar un lugar tan... tan placido y sereno tras la negra y amenazadora montaña. Con estanques, cascadas, edificios de columnata griega en marmol blanco, zonas ajardinadas... parecía una urbanización de lujo sin la parte materialista de centro comercial y carretera.
Los enormes felinos, tigres, leones y panteras dormitando añadían un toque relajante aunque algo surrealista.
Chase cerró los ojos y respiró profundamente, extendiendo los brazos, estaba en casa.
- ¿Dónde está los shen gon wu?.- Preguntó Raimundo impaciente.
Chase consideró dar una colleja al muchacho y ponerle en su lugar pero se refrenó.
- Tengo dos shen gon wus, el eagle scope (catalejo aguila?), el wushan geyser. Los escondí a ambos extremos de la ciudadela, uno en la cascada superior y el otro en el jardín inferior.
Raimundo asintió y después señaló tres grupos.
- Clay y Omi, vosotros os quedareis en la entrada de la ciudadela, si Wuya o Hannibal Bean aparecen dad la alarma, Kimiko y yo iremos a la cascada. Chase, tú y Jack ireis al jardín.
Así dispuesto se separaron para coger los shen gon wu y marcharse cuanto antes.
Jack había estado antes en la ciudadela de Chase, la había explorado durante el breve periodo de tiempo que le había pertenecido gracias a la esfera de Yun. Aaah, aquel había sido su momento de gloria mas brillante, atrapar a Chase en la esfera de Yun y quedarse así con todo lo que le había pertenecido, su ciudadela, sus shen gon wus, sus felinos guerreros... había sido maravilloso.
Por supuesto no había durado y al final había acabado maltrecho y de regreso a casa.
- ¿Rememorando algo malo?
- Mmmmh...- Jack se llevó las manos a los bolsillos y siguió caminando cabizbajo... además se sentía algo incomodo estando solo con Chase.
Descendieron varias escalinatas hasta un gran jardín lleno de flores y árboles bien cuidados y distribuidos entre algunas estatuas clásicas y un pequeño estanque. Jack no pudo sino salir de su mohín para admirar la calma del lugar.
- Uouh... ¿quién cuida de todo esto?
- En gran parte, magia, y mis... los guerreros también ayudan.
- ¿Les empleas de jardineros?.- Jack no pudo ahogar una risilla al imaginar a, por ejemplo, el caballero cruzado pasando una segadora.
- Les gusta.- Le susurró Jack en tono conspirador.- Pero no se lo digas a nadie, les molestaría mucho.
Jack soltó una carcajada, ahora si que no podría mirar del mismo modo a aquellos gatos, pero entonces dejó de reir para volver a mostrarse algo triste.
- ¿Jack?
- Los felinos, tus... tus guerreros duermen. Ahora dormiran eternamente.- Jack miró a su alrededor.- Y sin tu magia tu ciudadela quedará en ruinas.
Chase no había pensado en ello, siguió la mirada de Jack por los templos, los edificios, las fuentes y las cascadas, los lagos, jardines y bosquecillos. Todo acabaría por quedar descuidado y caer en el olvido. Y sus guerreros permanecerían inertes hasta que la magia que había en ellos se extinguiera y muriesen.
- ¿Puedo quedárme tu ciudadela?
- ¿Qué...¡Jack!
- Tenía que intentarlo.- Jack rió con un encogimiento de hombros.- Mi sótano se ha quedado pequeño para mis proyectos.
Chase sacudió la cabeza, divertido. Era obvio que Jack bromeaba, aunque lo cierto era que no le parecía tan mala idea, no quería que su hogar quedase... olvidado.
- ¿Serías jardinero, Jack?
- Construiría robo-jardineros.- Matizó el pelirrojo.
Tenía una respuesta para todo. Chase rió y ambos caminaron por el jardín hasta su centro, Chase había ocultado el wushan geyser en el hueco de un arbol, un sauce llorón.
- No se Jack... me temo que tu sentido del orden chocaría con este lugar.
- ¿Qué tiene de malo mi sentido del orden?
- No tienes, Jack, he estado en tu laboratorio¿cómo encuentras las cosas?
- ¡Eh! Yo se exactamente donde está todo, y si tengo dudas dejo notas.
Eso era cierto, incluso tenía apuntada su combinación de caja fuerte... aunque fuera simplemente 1, 2, 3. Realmente era el prototipo de genio despistado, podía construir un laser, un avión, un telescopio, programar, diseñar... pero no era capaz de fijarse en si tenía puestos los calzoncillos del reves.
- Necesitas un poco de orden en tu vida.
- Tengo orden, lo que pasa es que mi sentido del orden es distinto al de los demás.
- Realmente no eres como todos los demás.
Jack no se había percatado de lo cerca que estaban... pero ahora lo hacía.
Chase tomo sus mejillas entre las manos, acariciando la delicada piel, enmarcando el rostro de Jack entre sus poderosos dedos.
Se besaron, Jack ladeó la cara para corresponder y amoldarse mejor a los labios de Chase, que ahondó el beso con satisfacción. Deslizó las manos desde la cara por el cuello hasta pasarlas por debajo de la chaqueta y bajar abriéndo la prenda botón a botón. Deseaba a Jack Spicer, de deseaba intensamente, quería tenerle allí, en aquel jardín, allí mismo. Quería tenerle con él cada día desde ese mismo. Sentía por el muchacho un sentimiento de posesión demasiado poderoso para ignorarlo.
- Jack.- Casi gruñó contra los magullados labios.
Jack apenas tuvo tiempo de jadear antes de que su boca volviera a ser gustosamente reclamada, bajó los brazos para dejar que su chaqueta cayera al suelo y pasó los brazos por los hombros de Chase enredando los dedos en la lisa y sedosa melena.
Chase se apartó y miró a Jack con una amplia sonrisa, en ese momento sin embargo Jack se puso rígido, tenso, y empezó a separarse de él, otra vez. El guerrero frunció el ceño mas confuso que nunca.
- ¿Jack? Por favor, calma, no voy a hacerte ningún daño.
- No es eso... no es...
- Sabes que no te haré ningún daño, quiero darte placer, Jack.
- Sé que no me harás daño.- Jack alzó la voz sin llegar a gritar pero estaba obviamente alterado.- Ya lo sé.
- ¿Entonces¿Qué ocurre? Sé que te gusta que te bese, y sé que te gusta que te toque¿qué te pasa? No hay motivo para temerme.
Jack seguía sin saber como explicar aquella sensación, una pieza no encajaba, algo no iba bien, debería estar encantado, debería estar ansioso por estar entre los brazos de Chase como siempre había deseado. ¿Qué era lo que le llevaba a apartarse de algo que resultaba obvio que le gustaba? Siempre había deseado a Chase Young, era su idolo, era su ejemplo, era el ser mas maravilloso que...
Entonces Jack comprendió, alzó la vista para encontrar la ternura de aquellos ojos dorados, la suavidad de aquel gesto, la calma transmitida por todo su ser...
Aquel no era Chase Young, no él que el había conocido y deseado, no era su rey de la oscuridad, su genio del mal... no era el mismo de sus sueños, ni su idolo, no era su oscuro emperador, ya no.
- Lo siento... tu no eres... no puedo corresponderte.
- ¿Qué?.- Chase no podía comprenderlo.- Pero tu siempre venías y...
- ¡No era a tí!.- Exclamó Jack.- Lo siento, lo siento mucho, soy un idiota, debería estar contento, debería... lo siento. Soy... soy un egoista... lo lamento.
Dejando atras la chaqueta, demasiado afectado, Jack echó a correr saliendo del jardín escaleras arriba, no podía afrontar a Chase, sabía lo que podía doler el rechazo, lo había sufrido en sus propias carnes demasiadas veces, sabía bien lo que dolía.
Chase comprendió la verdad como un peso horrible, su alma le abrasaba de dolor. Había sido un necio, Jack Spicer se tiraba a los pies del Chase Young que había sido, puede que el chico fuese despistado, demasiado dado a los juegos... pero su camino estaba en el mal, aunque no fuera la oscuridad del Heylin ni rozara la maldad de Chase Young seguía siendo una senda del mal, y solo dios sabía en que acabaría por convertirse Jack Spicer cuando se hiciera adulto y perdiera la inocencia por completo.
Admiraba al Chase Young sin alma, adoraba al Chase Young que dominaba y exigía, Jack quería pertenecer a un Chase Young oscuro y siniestro, quería al siniestro principe del Heylin, al Chase Young inmortal y casi todopoderoso.
Chase se arrodilló tan dolorido como si le hubieran clavado un puñal en el corazón. Jack Spicer no era suyo, pertenecía a quien había sido... despues de todo, Jack Spicer había jurado lealtad a Chase Young el Inmortal, no a Chase Young, el monje guerrero.
Patetico... realmente era patético.
Un agudo grito que solo podía pertenecer a Jack Spicer le sacó de sus cavilaciones.
- ¡Jack!
Se puso en pie de un salto y salió a la carrera escaleras arriba para llegar a sala central de su ciudadela y encontrar a sus peores enemigos, Wuya y Hannibal Bean, este último había apresado a Spicer en sus tentáculos y, de igual manera que había hecho con Chase en la mansión Spicer, le aplastaba como una anaconda.
- ¿Vosotros¿Dónde están Omi y Clay?
- Oooh, han tenido un pequeño encuentro con la esfera de Yun. Ahora son inofensivos.
- ¿Qué? Pero ese shen gon wu...
- Estába en el templo Xaolin, y con el Moby Morpher... bueno, no ha sido dificil hacerse pasar por un Omi muy apurado que necesita shen gon wus para enfrentarse al terrible Hannibal Bean.
Gusano manipulador y mentiroso. Hannibal Bean exhibió una fea sonrisa burlona y exhibió a Jack Spicer como un trofeo, el muchacho gimió respirando aun, pero sintiendo el dolor de la constricción, al parecer Hannibal quería aplastarle sin asfixiarle tan pronto. Monstruo.
- Y ahora ha llegado el momento de saldar cuentas Chase, este es tu final, y tu negra alma irá al abismo.
Raimundo y Kimiko llegaron corriendo, habiendo oido el grito de Jack.
- ¿Cuántas veces tenemos que patearos el trasero?.
Wuya rió y soltó un fogonazo de magia Heylin contra los recien llegados.
- ¡Ja! Por separado los monjes Xaolin no valeis nada, igual que Chase ya no vale nada.
Con un grito ultrajado Chase se lanzó al ataque desesperado por liberar a Jack antes de que recibiese mas daño, Raimundo y Kimiko hicieron lo propio contra Wuya.
Era una batalla perdida. Chase escupió sangre mientras se levantaba lastimosamente del suelo, no podía salvar a Jack... era patético y ridículo, él era Chase Young, era poderoso, era fuerte... antes de aceptar el pacto ya había sido un guerrero poderoso que se había enfrentado a Wuya y ahora tenía siglos de experiencia.
Pero Hannibal Bean era un diablo que nada tenía que ver con la bruja, y encima poseía el Moby Morpher. Y estaba haciendo daño a Spicer.
- ¡Jajajajajaja, eres patético Chase¡Realmente patético!.- Hannibal se burló con crueldad.- ¡Tu alma es negra como el carbón, eras un monstruo que se escudaba con moral y palabrería para negar su naturaleza y por eso aceptaste el pacto!
- ¡No, eso es falso, el alma...!
- ¡Tu alma no solo es malvada sino que es tu ruina¡Admitelo, tu pacto conmigo fue la excusa que necesitabas para ser malvado, podías escudar tus acciones justificando que carecías de alma¡Y ahora la has recuperado para morir con ella¡Jajajajaja, patético!
Con esa risa y esa burla golpeó de nuevo a Chase lanzandole por los aires y golpeándole contra una estatua con tal fuerza que la rompió y cayó al suelo con contusiones espantosas. Y su alma no hacía mas que quemarle en el pecho por las palabras de Hannibal, por la impotencia de ver como Jack gemía y lloriqueaba de dolor.
Su alma... había aceptado la oferta de Hannibal... ¿y si tenía razón?
Con resolución Chase se incorporó, se puso en pie y apretó los puños, ahora sabía la verdad.
Dió media vuelta y echó a correr.
Nota de la autora: Jajajajajaja! Toma final de capítulo, apuesto a que quereis estrangularme... yo lo haría, pero calma, que actualizaré con rapidez.
Hojesama ku: El capítulo se llama "El aprendiz", es el capítulo 35, creo.
