AMOR EN FLORENCIA
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Disclaimer: La Trama le pertenece en su totalidad a Helen Bianchin, pero los grandes personajes los eh tomado prestado a mi ídolo personal Sthephenie Meyer, para fantasear un poco.
Capitulo 6
Siguiendo el consejo de Esme, Bella eligió un vestido largo muy elegante en seda roja con escote recatado y mangas farol para acudir a la fiesta benéfica.
El vestido resaltaba la textura cremosa de su piel y el recogido alto del pelo dejaba expuesta la delicada curva de su nuca. Completaba el atuendo un colgante de un solo diamante con pendientes a juego y unas sandalias rojas de tacón alto.
Esme aprobó el conjunto, Edward la miro entusiasmado y Ben vocalizo su entusiasmo de manera infantil.
-Nos tenemos que ir- le indico Edward despidiéndose de su madre con un beso en la mejilla-. Cuida de la abuela- le dijo a Ben chocando los cinco con él.
-Vamos a ver Sherk- contesto el pequeño.
-Te quiero- le dijo Bella inclinándose sobre el besándolo.
-Yo también – contesto Ben.
Los nervios que se habían empezado a formar en el estomago de Bella mientras se vestía, fueron extendiéndose mientras bajaban en el ascensor hacia el vestíbulo y empeoraron irremediablemente en la limusina que los llevaba a su destino.
No la ayudo en absoluto que Edward la agarrara de la mano y entrelazara los dedos con los suyos.
-No hay rezo para estar nerviosa- la tranquilizo.
-¿Por qué crees que lo estoy?
-Te sirve de algo saber que voy a estar a tu lado durante la velada?- contesto Edward mientras la limusina paraba en la puerta del precioso hotel.
Bella no contesto, pues ya habían llegado y un portero uniformado le estaba abriendo la puerta. Acompañado por Edward entro en el vestíbulo del hotel y se dio cuenta de que se trataba de un acontecimiento muy especial, pues las joyas y los vestidos que allí había lo proclamaban.
Había dinero por partes.
La llegada de Edward despertó el interés de unas cuantas personas y, para horror de Bella, ciertas especulaciones. Era evidente. Algunas personas que les fueron presentando les expresaron sus condolencias por las muertes de sus hermanos.
En un momento dado, un invitado llamo a Edward que se reunió con el excusándose y dejando a Bella sola unos momentos.
-Que tragedia- estaba comentando una mujer mayor- Perder a un hijo y a una nuera tan jóvenes. Esme lo debe estar pasando fatal. Menos mal que el pequeño se ha salvado.
¿Qué otra cosa podía hacer Bella sino estar de acuerdo?
-Perdón, era un compañero de trabajo- Le explico Edward volviendo a su lado-. Hola, Angelina- añadió saludando a la mujer mayor-. Tu presencia hace que estas fiestas sean más divertidas.
-Gracias- contesto la mujer-. Enhorabuena por vuestra boda.
¿Pero de que estaba hablando aquella mujer?
-¿No habéis leído el artículo que han publicado sobre vosotros?- se extraño Angelina-. Han publicado que Edward llego a Florencia recientemente, que lo que Jasper dejo dicho en su testamento sobre su hijo se están cumpliendo y especulan sobre una posible boda entre vosotros.
Bella espero a que Edward lo negara, pero Edward la sorprendió tomándola de la mano y besándosela.
-Es una buena solución, ¿Verdad?
Estará de Broma, pensó.
-Cuando nos casemos, lo haremos de manera muy íntima y será una celebración muy sencilla- añadió Edward.
-Claro.- asintió Angelina
Bella le clavo las uñas en la palma de la mano pero Edward ni se inmuto. Mientras que Angelina se despedía y se alejaba, Bella se dio cuenta de que solo había una persona que podría haber insinuado algo así.
-Tu madre…- le dijo a Edward una vez a solas.
-Si le han debido de preguntar y han debido de caer las cosas en contexto.
-¿De verdad lo crees así?
-Lo que creo es que mi madre piensa que sería buena solución si tú y yo nos casáramos.
-¿Una buena solución para que exactamente?
-Para formalizar la manera en la que vivimos actualmente.
-No me lo puedo creer.
-Y también para convertirnos en los padres adoptivos legales de Ben0 concluyo Edward que Bella se había enfurecido de verdad.
-¿Estás de acuerdo con tu madre?
-Bueno, compartimos casa y ambos nos hemos comprometido a criar a Ben como si fuera nuestro hijo.
-Quiero que sepas que estoy haciendo un gran esfuerzo para no abofetearte.
-Haces bien porque estamos en un lugar público…
-Supongo que le vas a pedir a la prensa que se retracte de esa noticia.
-Todavía no.
-Pero lo vas a hacer.
-¿Quieres que los demande por daños y prejuicios?- bromeo Edward.
-No pongas en mi boca palabras que yo no eh pronunciado.
-¿Crees que ese es lo que estoy haciendo?
Bella pensó en irse inmediatamente, pedir un taxi y volver a casa de Esme. Era una buena idea, pero había un pequeño detalles que lo impedía. No se sabía la dirección.
Así que tuvo que conformarse con asegurarse una y otra vez que aquello pasaría pronto ya que, tarde o temprano, la fiesta terminaría, pero se le hizo una eternidad y tuvo que aguantar que todos los presentes les dieran la enhorabuena por su próximo enlace.
Durante una hora sonrió y dio las gracias mientras sentía la mano de Edward en la cintura. De vez en cuando, es misma mano subía un poco por su columna vertebral y las yemas de los dedos le llegaban hasta debajo del pecho. A Edward le habría bastado con mover la mano un par de centímetros para acariciarle la piel de aquella zona sensible.
La mera posibilidad hacia que Bella se le entrecortara la respiración.
¿Qué tenía aquel hombre que con solo tocarla hacia que reaccionara todo su cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica? ¿Se daría cuenta? Bella esperaba sinceramente que no.
En un momento dado, gracias a dios, Edward aparto el brazo y la mano de su cintura y de su espalda, pero el alivio duro poco porque rápidamente entrelazo los dedos de una mano con los de Bella y se puso a acariciarle la parte interna de la muñeca con la yema del dedo pulgar.
Bella sintió la fuerte tentación de apartar las manos y, como su lo hubiera presagiado, Edward se la agarro con más fuerza,
-Aguanta un poco mas- le murmuro al oído-. Falta poco para que podamos escaparnos.
-Aleluya- contesto Bella sonriendo de manera radiante.
-Ten cuidado, querida, tanta alegría podría sentarte mal.
-¿Tú crees?
Edward se rio haciendo que Bella se enfureciera todavía más. Edward se moría por ver sus ojos convertirse en dos bolas de fuego, así que se inclino sobre ella u busco sus labios, sintió sus sorpresa, la saboreo y se introdujo en su boca.
Bella sintió que el cuerpo se le derretía, que la sangre comenzaba a correr por sus venas cada vez más aprisa, haciéndola vibrar, haciendo que su nivel de vitalidad subiera por las nubes, haciendo que perdiera por completo el sentido del espacio y del tiempo.
En mitad de la nebulosa, pensó que aquello era como se Edward estuviera diciendo delante de todo que aquella mujer era suya, así que, instintivamente, le piso las manos en el hombro y se aparto. A continuación, se quedo mirándolo en los ojos.
-Esto es imperdonable- le dijo con voz trémula.
-¿El beso?
-Si- contesto Bella, para quien aquello había sido más que un beso.
Edward lucia una expresión facial inentendible, tenía los ojos tan oscuras que parecían negros, y Bella se sintió cautivada, casi hipnotizada por su sensualidad.
-Deberíamos irnos.
Hielo y fuego.
Bella estaba luchando contra ambas cosas y perdiendo lentamente la partida. Llevaba dos años sin querer sentir, congelando emociones para sentirse a salvo, pes habían pasado de tener familia, su adorada hermana y su querido sobrino y una profesión que le encantaba a perder un tercio de aquello en un abrir y cerrar de ojos.
Y ahora estaba en la Toscana con un hombre que parecía decidido a poner su vida patas arriba. Y lo peor era que podía hacerlo, lo que la aterrorizaba. Le entraron ganas de salir corriendo… aunque, por otra parte, le apetecía quedarse, aceptar lo que Edward le ofrecía y disfrutarlo.
Claro que tener una aventura con el no la llevaría a ningún sitio. La aventura terminaría tarde o temprano y entonces, ¿Qué pasaría con Ben? Se había comprometido a criarlo y a desempeñar el papel de madre.
-Adiós, Edward. Adiós, Bella. Buenas noches.
Bella oí las voces y veía las caras sonrientes que los despedían mientras Edward la llevaba hacia la puerta de salida y se le antojo que los miraban con cierta envidia y que debían de estar pensado: Mira, mira como corren a su habitación. Que prisa tienen por meterse a la cama.
El coche los estaba esperando, Bella se subió en el asiento de atrás, se abrocho el cinturón de seguridad y permaneció callado durante todo el trayecto de vuelta a casa.
Lo que quería decirle a Edward podía esperar, tenía que esperar hasta que estuvieran a solas aunque lo cierto fue que le costó un gran esfuerzo esperar.
Para cuando el coche llego a casa de Esme, Bella hervía de furia.
-Eres el hombre más insoportable que he conocido en mi vida- le espeto en cuanto Edward hubo cerrado la puerta de la casa-. ¿Cómo demonios te has atrevido a hacer lo que has hecho?
-¿Todo esto por un simple beso?- contesto Edward, que estaba de lo más relajado.
Sin pensar lo que hacía, Bella lanzo el brazo derecho, pero la palma de su mano nunca llego a entrar en contacto con la mejilla izquierda de Edward porque este le agarro la muñeca con fuerza en el aire.
-No te pases- le dijo apretando los dientes.
-Te odio- le dijo Bella con lagrimas en los ojos.
-Casi tanto como te odias a ti misma.
Bella consiguió zafarse de su mano, pero la tomo completamente por sorpresa que Edward le tomara el rostro entre las manos y que el acariciara el labio inferior con la yema del dedo pulgar para, a continuación, volver a besarla.
Sintió que una lágrima solitaria le resbalaba por la mejilla y mantuvo los ojos cerrados para evitar que brotaran mas. Edward le seco la lágrima con el dedo y se aparto.
-Vete a la cama- le indico-. Y duerme… si puedes.
Dicho aquello, se quedo mirándola. Bella desapareció en la penumbra del vestíbulo y se dirigió a habitación. Aquella mujer lo excitaba más que a cualquier otra y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no seguirla.
Una vez a solas Edward se dirigió a la cocina, se preparo una taza de café y se fue a la biblioteca con la idea de conectarse a los mercados internacionales para trabajar un rato. A ver si conseguía olvidarse de las lagrimas de aquella mujer a la que deseaba con todo su cuerpo.
Aquella imagines se colaban en su mente con insidiosa intensidad, imágenes de una noche oscura que Bella quería apartar de sus recuerdos, pero que la perseguía constantemente.
Todo estaba oscuro. Mientras abría la puerta de la casa que compartía con una amiga, percibió que algo no iba bien. Una vez dentro, alargo el brazo para encender la luz y, de repente, oyó algo.
En un abrir y cerrar de ojos, antes de que le diera tiempo de pensar en salir corriendo, al girar la cabeza alguien la golpeo y la tiro al suelo.
-Sintió una patada en la espalda que la hizo gritar de dolor, pero reacciono lanzando una patada hacia atrás que alcanzo a su atacante en la pierna y lo hizo aullar. El hombre se puso de pie rápidamente y le agarro de los brazos
-Zorra- la insulto.
A continuación, le pego otra patada en la espalda. Bella se apresuro a rodar sobre el suelo, sorprendiendo al atacante, que, sin embargo, contaba con la ventaja de estar de pie.
Bella grito cuando la agarro, la obligo a ponerse en pie, y el puso las manos en la espalda tanta fuerza que estuvo a punto de desmayarse. A, continuación, la abofeteo con tanta fuerza que Bella sintió que le brotaba sangre de la boca.
Era imposible que aquello estuviera sucediendo a ella, que iba a clase de defensa personal y que sabía perfectamente cómo reducir a un hombre que la estuviera atacando.
Pero aquel hombre era muy rápido y muy fuerte y la situación era real, no un practica calculada en el gimnasio. Ahora había muebles y paredes a su alrededor y no le resultaba fácil moverse con soltura.
Bella sintió que el hombre le estaba arrancando la blusa con tanta fuerza que los botones salieron disparados. A continuación, cuando sintió que se disponía a desabrocharle los vaqueros, comenzó a luchar con todas sus fuerzas, sin miedo, como le había enseñado el instructor, pues de ello dependía su vida.
En aquella ocasión, fue el hombre quien chillo de dolor. A continuación, se puso a insultarla y amenazo con violarla
En aquel momento, Bella oyó que alguien la llamaba, se dio cuenta de que algo había cambiado, las imágenes comenzaron a desvanecerse a medida que fue saliendo de la pesadilla y al final, tomo conciencia de la cama y de la habitación en la que estaba.
Había un hombre sentado en el borde de la cama.
Edward
La estaba mirando muy preocupado, y Bella cerró los ojos.
-Perdona por haberte despertado- se disculpo.
Edward no contesto. Se limito a apartarle un mecho de pelo de la cara y a acariciarle la mejilla. Bella se mordió el labio inferior.
-¿Por qué tienes pesadillas?
Bella no quería tenerlo tan cerca, pues se moría por que la consolara, por sentir sus brazos a su alrededor del cuerpo, por apoyar la cabeza en su pecho y escuchar el latido de su corazón… Solido y tranquilizador.
Estuvo a punto de hacerlo, pero se refreno, pues le pareció de muy poco sentido común.
-Bella- insistió Edward.
No sabía que decir y tampoco creía estar obligada a darle una explicación, así que lo miro a los ojos y negó con la cabeza.
-Estoy bien
-¿Pretendes que te crea? Te estabas moviendo como si te fuera la vida en ello.
Y así había sido, pero no se lo iba a contar.
-Dime que sucedió- la urgió Edward.
-¿Y si te digo que no es asunto tuyo?- contesto Bella.
-Te equivocas.
-¿Por qué?- le pregunto Bella muy nerviosa-. Eres el protector de Ben, no el mío.
-Venís en el mismo paquete.
-Me gustaría que te fueras- le pidió.
-Me voy a ir, pero quiero asegurarme de que te quedas dormida- contesto Edward apartándose de la cama y sentándose de una butaca cercana.
-No te puedes quedar ahí- se escandalizo Bella.
-¿Prefieres que me meta en la cama contigo?
Bella agarro la almohada y se la lanzo con fuerza.
-Eres el hombre más imposible que he conocido en mi vida- le espeto-. Por favor vete.
Aquel favor le llego a Edward al alma, haciéndole sentir la imperiosa necesidad de abrazarla y se asegurarle que todo iba a ir bien, que nadie volviera a hacerle daño jamás, pero Edward se puso en pie, se despidió, cruzo la habitación y cerró la puerta con cuidado al salir.
Bella pensó que, probablemente, se había desvelado debido a la pesadilla y a la sorpresa de encontrar a Edwards junto a su cama, pero no fue así y pronto cayó en un sueño reparador del que se despertó a la mañana siguiente sintiéndose increíblemente descansada.
Editado: 02-10- 12
Para mas informacion pueden contactarme via Twitter: (Arroba) Li_Everon4
:D
-Lili-
