Girls just wanna have fun

- Abre los ojos rayito de luz, es hora de despertarse. Que el sol ya salió, los pájaros cantan y tenemos todo un día para divertirnos por delante.

Mataría a Cornamenta, lo torturaría, lo desmembraría, le arrancaría los ojos y después lo volvería a matar. ¿Qué mierda de hechizo le había tirado ahora? Sentía todo el cuerpo agarrotado en una posición artificial y firme. Tenía la vista nublosa y le parecía ver un rostro muy cercano al suyo… ¿no era Regan? Oh genial, estaba teniendo alucinaciones de nuevo. ¿Es qué el imbécil de su amigo no podía realizar sus experimentos en Quejicus como siempre? Primero había intentado un hechizo para brillar en la oscuridad y lo había dejado sin pelos en el antebrazo izquierdo (al menos el había sido el tercer conejillo de indias, la primera vez que James lo probó la piel de Quejicus quedó de un enfermizo tono amarillo por una semana y a Knot se le sensibilizaron tanto los ojos que tuvo que encerrarse en la más pura oscuridad durante tres días) y ahora esto. Pero sí que era un efecto secundario muy real, podía sentir la respiración de Regan en su cuello y la manera en que su como su pelo en punta le hacía cosquillas en la nariz.

- Te lo juro Potter, si mi rostro tiene una extremidad que no debería estar ahí o encuentro alguna imperfección en mi precioso cuerpo le diré a esa Hufflepuf que fuiste vos el que le sacó esa foto desnuda y la publicó en el colegio.- Ah, por fin la vista se le estaba aclarando. Parpadeó un par de veces y de repente un par de enormes ojos dorados aparecieron a un centímetro de su cara:- ¡AAAAHHHH! ES HORRIBLE, SALÍ DE AHÍ, SALÍ DE AHÍ.

Anna había estado esperando en aquella misma posición durante diez minutos con la intención de asustarlo cuando despertaba, pero no pudo evitar irritarse por el comentario. Habían sido los diez minutos más largos de su vida, tenía la espalda constracturada y se le habían dormido las piernas por estar tanto tiempo en aquella posición; en pocas palabras, se había tomado todas las molestias para que lo primero que aquel ingrato viera al despertarse fuese su hermosa cara y él le decía que se fuera. La gente podía ser muy maleducada a veces. Disimulando su reciente arrebato mental, Anna se irguió y se dirigió con la tranquilidad de una persona que va a dar un paseo por los jardines hacia el sector más oscuro de la habitación.

- ¿Tuviste dulces sueños? ¿O el golpe en la cabeza te dejó la mente completamente en blanco?

Sirius no sabía qué diablos pasaba, pero la situación era terrorífica: estaba atado a una incómoda silla de metal que le estaba dejando marcas en el cuerpo, la habitación en la que se encontraba era claustrofóbicamente cerrada, las únicas fuentes de luz era un especie de ventanal del tamaño de toda la pared que estaba cubierto por cortinas y una lámpara que apenas llegaba a iluminar el rostro de Regan… y eso era definitivamente lo peor: su rostro. Diablos que estaba seguro que aquella era la primera vez que la veía sonriéndole. Bah, sonriéndole honestamente, nada que ver con aquellas muecas llenas de odio o ácidas donde las comisuras de sus labios se levantaban en un tétrico intento de sonrisa. Nop, era una sonrisa real y le estaba empezando a asustar. Nada bueno podía provenir de esa sonrisa, ni que hablar de su tono de voz. Era una verdadera sorpresa enterarse de que Regan era capaz de dirigirse hacia él con un tono neutro, casi de persona cuerda y normal.

- ¿Qué está pasando, Regan? ¿Dónde diablos estoy?

- Sirius, Sirius, Sirius- lo reprendió Anna, todavía sonriendo, moviendo el dedo índice negativamente como si fuera una madre que está riñendo a su hijo.- ¿No sabes, acaso, que está mal tratar de esa manera a tus anfitriones?

- ¿Anfitriones…? ¿Qué diablos…?

Anna no cabía en sí de la emoción, se podría decir que se encontraba en su elemento. Ver a Black sudando como una canilla le producía el más puro éxtasis. Vale, no estaba sudando, pero su rostro confuso y la manera en que sus ojos iban de un lado hacia el otro intentando encontrar una respuesta a sus dudas, valían oro. Había soñado con aquella situación desde que en tercer año Black había diseminado el rumor de que ella tenía un "pequeño amigo" debajo de su cintura que los cirujanos medimagos todavía no habían… cortado. Obviamente que a partir de entonces las batallas entre ambos continuaron, logrando que sus sueños fueran tornándose cada vez más tétricos. Anna tardó su tiempo en darse cuenta que aquello no era normal y que su amiga Lily tenía razón: definitivamente debía encontrar actividades más sanas que realizar en su tiempo libre.

Al tener un excelente historial donde rara vez hacía caso a los consejos de Lily, Anna se sentía tan confiada que ni se había molestado en taparle la boca o los ojos a Sirius, oh sí maldita sea, quería escuchar de ahora en adelante todo lo que tenía que decir. Fiel a esa teoría, no vestía ninguna capa con ninguna capucha que ocultara su identidad y había devuelto a sus cuerdas vocales su auténtico armonioso sonido… porque ella quería que Black supiera quién lo había capturado y quería que siempre supiera quién sería la causante de la más grande de sus humillaciones. No, ella no se escondería detrás de una mascara, no tenía miedo que la reconocieran porque Anna sabía que ellos no las delatarían. Porque esto era algo que sólo podía arreglarse entre ellos dos. Como debía ser.

Anna se deslizó hacia Sirius para poder verlo más de cerca, que la surtieran si no era cierto que lo hacía para ver con más detalle como sus ojos se ponían prácticamente rojos de alerta. Se movió con lentitud, tomándose su tiempo, captando cada reacción que sus movimientos producían en el rostro del Merodeador. Se había vestido especialmente para la ocasión, unas calzas negras se adaptaban perfectamente a sus largas piernas y una corta remera, que apenas le llegaba al ombligo, que le daban plena libertad de movimiento al igual que sus gastadas zapatillas. Porque, aunque ella no tenía ninguna intención de seducir a Black mientras el no pudiera moverse (de ninguna manera), Anna Regan planeaba soltarlo en algún momento para ver quién de ellos lograba salir mejor parado. A ver como Blackie quedaría después de que lo venciera una chica. Pero había algo que no cerraba. ¿Por qué Black estaba sonriendo ahora? Arj, no ESA sonrisa. Odiaba desde lo más profundo de su alma esa sonrisa, sólo le producía una importante necesidad de borrarla cueste lo que cueste. Tranquilízate, chica, no hagas nada apresurado y estúpido.

- ¿Qué te resulta tan divertido, Black?

- ¿Qué sucede Annie?- Sirius se relajó ante el repentino cambio de actitud de la muchacha, ese temperamento explosivo era el único con el que se sentía cómodo.- No estarás todavía enojada por nuestra pelea de hace una semana, ¿verdad?

- ¿Pelea?- preguntó Anna con sorna- Se necesita que haya algún contrincante que presente batalla, cariño, de otra manera se denomina ma-sa-cre.

- Eso quisieras Regan,- Sirius frunció el seño y borró la sonrisa del rostro- te olvidas que soy un caballero, y los caballeros no lastiman a las niñitas indefensas.

Anna levantó una ceja:- No creo que lanzar un hechizo aturdidor entre dentro de ningún ideal caballeresco.

- Eso es porque es difícil tenerte en cuenta como una niña, ni que hablar de una dama. Pero ya hemos hablado de esto antes amor, vos sabes que cuando quieras convertirte en una mujer de verdad no tenés más que llamarme.- dijo de nuevo de buen humor, obviando el hecho de estar desarmado atado a una silla, el chico Black guiñándole un ojo.

A su vez, Anna sonrió con suficiencia.

- Sos realmente increíble Black…

- Gracias, lo sé.

- … no te queda lo más mínimo de integridad ¿eh? Simplemente te arrastras como una gata en celo detrás de cualquier par de tetas.

Sirius la miró, esta vez realmente ofendido.

- No es mi culpa que las chicas me persigan, Regan, yo no pedí nacer con este obvio atractivo. Y vos sabés que yo no me arrastro, ningún Merodeador se arrastra, las chicas vienen buscando un poco de compañía. Yo soy simplemente el generoso ser humano que se los proporciona.

Anna rodó los ojos:

- Ustedes seriamente nunca cambian el discurso "Yo, merodeador; yo, macho alfa. Hembras venir tras nosotros, ser admirado y envidiado por todos".

- Decí lo que quieras, bestia horrible, sos vos la que me secuestró.- dijo sonriendo ampliamente, Sirius, de nuevo. ¿Cómo una persona puede sonreír tanto? Es físicamente imposible.- Sos vos la que quiere un poco de mi compañía, ¿quién se arrastra ahora?

- Sacate la ropa.

- ¿Que qué…?

- Que te saques la ropa.- repitió con firmeza la morena, a lo que Black sonrió todavía más (si eso es posible).

- ¿Lo ves, pequeña? Ambos sabíamos que tu inseguridad causada por tu escaso atractivo sexual producía que estuvieras embobada de mi irresistible figura.

Los ojos dorados de Anna brillaron con un tono peligroso. Levantó la varita y se la colocó sobre el cuello:

- Desvestite.

Sirius no parpadeó ante la física amenaza de la chica, sino que la miró con sincero interés.

- ¿Sabés? Creí que nuestra primera vez iba a ser más especial, vos me entendés. Velas, rosas, yo borracho ya que de otra manera no me acostaría con vos, una máscara para taparte el rostro, en lo referente a tu cuerpo no pongo ninguna objeción porque para serte sincero estás más buena que un…

- Ya cierra el pico, Accio cámara. Accio prenda. Ah, haceme el favor de ponerte esto cuando termines.

Y, cámara de fotos en mano, con los ojos chispeantes y una sonrisa burlona, hizo bailar una tanga color rosa chillón, más fina que un hilo dental, delante de la asqueada y horrorizada cara del Merodeador.

-OOOO-

-¿Lily…?

¿Lily? Si caminar de un lado al otro no logró que dejara de reír, eso sí lo hizo. ¿Había escuchado bien? ¿Esa pobre excusa de ser humano acababa de llamarla por su nombre?

-¿Q-Qué?- tartamudeó.

Potter alzó las cejas con sorpresa y sonrió con socarronería como si Lily hubiera confirmado algo.

- Toc, toc. Evans ¿sos vos?

-…

¿Qué diablos? ¿Qué diablos? ¿Qué diablos? Oh, no. No podía ser… ¿Cómo diablos había descubierto que era ella? Miró a sus estáticas compañeras que tenían la vista fija en ella, y se alegró al no poder ver sus caras, porque no hubiera podido soportar ver el horror que sentía en ese momento reflejado en sus rostros. No entendía, ¿se le había corrido la capa? Por si acaso no se fijó, todavía no sabía si estaba tirando un farol o si lo sabía a ciencia cierta: agarrarse de la capucha habría valido lo mismo que empezar a danzar cantando su nombre entero, dirección y el número de corpiño que usaba. Podía sentir como la histeria y la desesperación estaban empezando a comerla por dentro, maldición, podía sentir como sus compañeras estaban a punto de saltar. Vale, debía tomar una decisión y rápido.

- Sí Potter, soy la prefecta Liliane Evans y vengo a cumplirte todos tus deseos carnales- dijo Lily con todo el sarcasmo que pudo reproducir.

Podía sentir como las chicas contenían el aliento a sus costados, si Potter se daba realmente cuenta de quién era ella todo el super elaborado plan se iría bien a la mierda. A pesar de todo, Lily no pudo evitar sonreír al pensar como debería estar Amelia en este instante, le sorprendía que todavía no hubiera estallado. Podía imaginarse como el cerebro de la Raven estaba ya maquinando algún plan que sustituyera al antiguo… bueno era tiempo de saber si aquellos catorce planes B que Amelia había elaborado podrían funcionar en esta situación. Lily estaba tan sumida en sus pensamientos que se sobresaltó cuando fue otra voz, mucho más grave, la que respondió:

- Diablos Lily, sos enserio vos… ¿Qué estamos haciendo acá?

Maldición, maldición y cinco veces más maldición. ¿Ahora Remus también? Sólo le faltaba que Petigrew dejara de sentir lástima por sí mismo y empezara a deducir el nombre exacto de todas las integrantes de su grupo. Lily los miró fijamente uno por uno: Petigrew había dejado de llorar pero aún se mecía sobre sí mismo repitiéndose algo que no llegaba a oír, Remus la miraba fijamente con los ojos desorbitados y la boca entreabierta (si no hubiera estado tan centrada en el hecho que todo la misión de encubrimiento se había ido al carajo, le habría divertido poder sorprender por una vez a Remus sin entender algo del todo), Potter, en cambio, se encontraba muy entretenido mirando a su alrededor… perforando las figuras de sus compañeras con los ojos, sería más adecuado decir. Eso le recordó algo: Potter y Remus podrían haber descubierto que ella era ella, pero no había chance alguna de que descubrieran quiénes eran el resto. En un principio, eso les brindaba algo de ventaja.

Andrómeda estaba apoyada sobre la pared de espejo con los brazos cruzados, así que no pudo ver las caras de los Merodeadores cuando descubrieron a Evans. No sabía cómo sentirse. Por una parte le alegraba saber que la prefecta no intentaría seguir con el plan una vez que ya supieran quién era, pero por otra parte, en aquel momento que ignoraba lo que le estaba sucediendo a su primo, estaba empezando a disfrutar aquella situación de poder. Además, Petigrew la irritaba de sobremanera. Dudaba entre querer ir hacia donde estaba, sacudirlo y decirle que le crecieran huevos; golpearlo muy fuerte en la cabeza para que dejara de gemir; o asustarlo todavía más hasta que se volviera loco. Lo suyo era una duda existencial, pero a pesar de ello llegó a divisar un pequeño movimiento, imperceptible para un ojo normal, un simple cambio de postura por parte de Evans… antes de que su cerebro pudiera procesarlo, Evans se había quitado la capucha y miraba desafiante a los tres muchachos.

-Hola Remus.

- ¡LILY/EVANS!

James sintió como las advertencias del resto de los encapuchados le perforaban los tímpanos. Tampoco es que le importó, Liliane Evans lo había secuestrado con ayuda de un grupo de matones en capas negras que ahora dudaba que fueran mortífagos. La situación se le antojaba, como mínimo, extremadamente bizarra.

- ¿Están cómodos? Espero que las sogas no les aprieten demasiado.

Bien Lily, así es: improvisa. ¿"Espero que las sogas no les aprieten demasiado"? ¿Esa es la mejor fachada de confianza y superioridad que se te ocurre? Diablos que la improvisación en aquellos casos no era lo suyo.

- Oh sí excelente, agradecemos tu preocupación- James comenzó con sarcasmo-. ¿Pero serías tan amable de decirnos que diablos hacemos encerrados en un cuarto, atados a una sillas con un grupo de tristes encapuchados que parecen sacados de una obra barata del Callejón Diagon? O mejor: ¿serías tan amable de explicarme como es todo ese temilla de que Sirius podría estar… ¿cómo era? Ah, sí: muerto?

Antes de que James pudiera continuar con su retahíla de secas ironías, una de las figuras de negro se acercó a la pelirroja, la agarró con firmeza del brazo y la arrastró hacia una puerta que daba a la izquierda sin miramientos. Después de unos segundos de duda, el resto de los encapuchados los siguieron.

- Muffliato. ¡¿Se puede saber qué diantres fue eso?- Con ira, Amelia se quitó la capucha después de cerrar la puerta de un portazo.

Lily, imperturbable, les sostuvo con firmeza la mirada de intensa recriminación que tanto Amelia como el resto de las chicas le daban. Había hecho lo que había hecho por una razón y no pensaba permitirle a nadie que la regañara como si fuera una niña.

- Ustedes estaban ahí también: por alguna razón, Potter me descubrió y continuar con la careteada no nos hubiera beneficiado. Es mejor dejar las cartas sobre la mesa y demostrarles a los Merodeadores que sabemos todo lo que ellos creen que saben.

- Lily, no importa los argumentos que utilices: esta vez la cagaste.

Si la mirada de reproche de todas sus compañeras no le había bajado los humos, la repentina seriedad de Cassie sí lo hizo. Lily abrió la boca para volver a exponer sus ideas, pero nada salió de allí. Tal vez, sólo tal vez, no había actuado de la mejor manera. Suspiró, eso le pasaba por improvisar cuando su mente razonaba a la defensiva.

- De acuerdo, yo…- arrj, odiaba todo aquello- lo lamento, pero no supe qué más hacer. Quiero decir, era obvio que me habían reconocido y no quise darle a Potter el gusto de regodearse por haber descubierto algo que sabía que no queríamos que supiera.

- Maldición, Evans.- Suspiró con irritación Sarah.- ¿Podrías relajarte por un segundo y dejar de ser tan estúpidamente paranoica? Está bien, lo descubrió. Le mandaremos una tarjeta de felicitaciones en Navidad, pero actuar de la manera que lo hiciste sólo para probarle algo a Potter fue, además de estúpido, egoísta.

Lily se quedó muda por un segundo y luego lanzó una carcajada. Todavía entre risas, salteaba su mirada entre Cassie y Sarah.

- Nunca hubiera creído que iban a ser justamente ustedes dos las que me darían una lección de madurez.- Lanzó otra risa a la que se le unieron la mayoría.- ¿Saben? Creo que todo esto está empezando a trastornar nuestras personalidades seriamente.

- Oh cierra el pico Sangresucia.

Las risas pararon tan repentinamente como empezaron.

- Sos una imbécil.- Se apresuró a decir Rachel, antes de que el resto pudiera responder.- Listo, asegurado ese punto: ¿qué hacemos ahora?

- Hey, hey, hey. ¿Cómo "¿qué hacemos ahora?"?- demandó, amenazadoramente, Andrómeda.- Esto terminó. Una vez que nos descubrieron no podemos seguir. Sería un suicidio.

- En realidad sólo han descubierto a Lily, es imposible que adivinen quienes somos el resto.

- Clare tiene razón, se podía ver en sus rostros que no tenían idea quienes eran los que acompañaban a Evans y las posibilidades de que lo deduzcan son casi nulas. Lo más probable es que esperaran que Anna la acompañara - y luego Rachel agregó con media sonrisa:- y no dudo que no tardarían más de cinco minutos en descubrir quién de todas nosotras es. Y al no estar ella acá…

-… nunca se les pasaría por la cabeza que nosotras la acompañamos cuando ni siquiera su mejor amiga se encuentra con ella- continuó Amelia, terminando con el silencio en el cual se había sumido.

- ¡¿Eso significa que vamos a seguir con esta farsa?

Andrómeda sabía que debía tranquilizarse, enojarse no le serviría absolutamente de nada, aquella era una batalla que debía ganar con el razonamiento. No sabía que les estaba pasando, la verdad, primero Cassie le ponía los puntos a Evans, Evans admitía equivocarse y se disculpaba, Sarah les daba una clase de ética, Rachel se olvidaba de las consecuencias y veía el nuevo escenario en el que se encontraban como un divertido reto, Amelia había decidido repentinamente que era capaz de respirar sin un plan de cinco meses de elaboración y ahora ella se dejaba llevar por sus emociones. ¿Qué les estaba pasando? ¿Qué le estaba pasando? Antes no hubiera tenido problema en exponer silogismos completamente lógicos a favor de un tema del que no estaba de acuerdo con la misma frialdad que untaba con manteca un trozo de pan, y ahora su mente daba vueltas y comenzaba a preguntarse cosas que nunca se le hubiera ocurrido cuestionarse. Por supuesto que quería sacar a su primo de allí, pero el argumento de que "es mi familia" ya no colaba. Y no sabía por qué. La familia lo era todo, ¿verdad? La sangre es la que nunca te traiciona, la que te es fiel. Por alguna razón que no llegaba a comprender, ese pensamiento que le habían instaurado de chiquita no le transmitía la seguridad de siempre.

- Sí, Black, eso significa que seguiremos con esta farsa.

Suspiró. Extrañamente, la perspectiva de entretenerse a costa de aquél trío ya no le parecía tan terrible. Pero había algo que todavía la carcomía en su interior y sabía que no podría disfrutar del espectáculo hasta que se cerciorara de algo… su mirada se cruzó con la de Evans y esta la miró profundamente, nunca había notado lo absorbentes y vivaces que eran sus ojos. Lily sonrió con ternura, rió por lo bajo y asintió como si entendiera.

- Vamos, andá, verificá por todas que Anna no haya asesinado aún a Black.

-OOOO-

- Me las pagarás por esto. No es una maldita amenaza, es un hecho.

El esfuerzo que tuvieron que hacer las palabras para atravesar la coraza impenetrable que era la rígida mandíbula del muchacho, dio pie a que estas no fueran más que un susurro amenazador. Sirius Black se veía parado en la situación más denigrante de su joven existencia y aquello no se deducía porque estuviera ubicado en el medio de una cuarto que tenía más de celda que otra cosa y desnudo a excepción de una muy masculina tanga rosa chicle, sino por las chispas de odio puro que sus ojos emanaban y la rigidez de sus músculos que hacía creer (no tan alejado de la verdad) que estaba a punto de saltar sobre la yugular de la chica de ojos amarillos. Ocupada como estaba peleando con una masa uniforme de palancas, botones, focos, luces y perillas, Anna no se molestó en volver la vista.

Una vez que pudo montar aquella máquina negra, que resultó ser una cámara de fotos prehistórica, sobre un trípode, controlar los flashes, incrustar bien el rollo y limpiar la lente, levantó los ojos del visor de la cámara y miró a la figura que tenía adelante. Sirius Black se paraba erguido con la barbilla en alto tratando de demostrar todo el porte que un tanga casi inexistente le pudiera dar; lo único que revelaba su verdadero estado de ánimo (además, claro, de sus palabras y la manera que sus ojos la estaban asesinando en aquél momento) eran sus manos en forma de puños que temblaban de indignación. Anna nunca se había caracterizado por ser una persona pudorosa, de manera que no dudó ni un minuto en dirigir su mirada directamente hacia la poco cubierta entrepierna del chico.

- Ya deja de llorar. De todas maneras, no entiendo qué es lo que les fascina tanto,- dijo esta vez examinándolo con un juicioso profesionalismo- ni que fuera tan espectacular.

- Te lo juro por la arpía de mi madre, Regan, esta vez me las pagarás gravemente.

Por un segundo Anna se alegró de haberlo inmovilizado pegándole los pies al suelo, porque el puro y enloquecido rencor que emanaba Sirius resultaba un poco inquietante. Sin cambiar su cara de póquer ni distraerse por el bien formado cuerpo del merodeador, retornó su vista al visor de la cámara.

- Decí whisky, Blacky.

El flash lo encegueció, pero pudo vislumbrar como en los últimos segundos la máscara de seriedad se resquebrajaba y Anna sonreía de oreja a oreja. Al fin y al cabo, las chicas sólo quieren divertirse, ¿no?


Hoola gente! Consideré empezar con una excelente explicación de por qué tardé unos… qué? ¿Tres meses? Buen, tres meses en actualizar con un nuevo capítulo, pero después pensé que la gran mayoría de la gente que leía esta historia se debe haber cansado y debe haberme mandado a la mierda (lo cual es completamente comprensible). Sólo sepan que lo lamento y ninguna excusa es lo suficientemente buena (menos teniendo en cuenta que había prometido postear el nuevo cap con la mayor rapidez posible).

Sólo me queda agradecerle a la gente que sí lo siguió leyendo (incluso a la que lo dejó).

Gracias a Nebyura (Sí, entiendo a lo que te referís cuando decís que su orgullo no lo permitiría, pero tené en cuenta que todo comenzó entre ellos como una apuesta generada por el orgullo de ambos. Además, acá también quise expandirme en su infrenable necesidad de gastarle bromas a la gente y responder a retos. Jaj, la verdad me gustó mucho tu comentario porque en cierto sentido tenés razón, espero haberlo respondido masomenos ;) un beso),

Miranda Kliese (Jajaj estas completamente loca, la próxima que esté pensando en torturarlos te voy a tener en mente :) alguna recomendación sádica sedienta de sangre?),

HermyGranger (Muchas gracias enserio, tendré en cuenta lo de Remus ;) un abrazo),

A ese alguien de alguna parte de argentina,

Y en especial a Itziwitzi-Black que ya se debe haber olvidado quién soy: todo lo que previste se hizo realidad, era de esperar eh? Un beso grande muchacha.

Un abrazo a todos, escríbanme muchos reviews que me encanta saber qué es lo que opinan y bueno… disfruten de la vida que en cualquier momento podrían morir calcinados dentro de un cámara de bronceado porque a alguien se le cayó una bebida en el interruptor.

Yo, que todavía desaparezco del todo.