Había pasado una semana ya desde que la carta de Haruno apareció. Fue difícil, quizás más de lo que imaginaba, hacer que Sasuke se acostumbrara a ese nuevo lugar. No le gustaba la ropa, ni el peinado, no entendía la tecnología, odiaba salir a la calle, odiaba las multitudes, el ruido, las luces, era como un anciano amargado. Pero la tenía a ella, y sentía que no necesitaba nada más para estar feliz. Ella era su segunda oportunidad de vida.
— ¡Sasuke! — gritó desde la cocina
— ¿Hmph? — se acercó a ella con el periódico en la mano
— ¿Qué quieres desayunar?
— Lo que sea… — se sentó en la mesa
— ¿No quieres algo en especial?
— No…
Suspiró — ¿Por qué nunca me dices lo que quieres? Desde que comenzamos a asumir las cosas juntos a penas me hablas… Quiero saber que estás pensando, que sientes, cómo te sientes… si no, no progresaremos mucho
— Que entrometida eres…
Bufó — Para tener casi 30 años actúas más como un viejo de ochenta
La ignoraba mientras leía el periódico
— Esa edad tengo
— No — le arrebató el periódico — esa edad crees que tienes ¡Vamos Sasuke, Modernízate!
Arqueó una ceja — ¿Para qué o qué?
— ¡Para vivir! — Sonrió — tengo una idea
— Me estás asustando…
Tomaron desayuno tranquilamente. O eso sentía Sakura, porque Sasuke se sentía acosado e incómodo por la mirada psicópata de ella.
— ¿A dónde me llevas? — repetía por quinta vez desde que subieron al coche
— Sorpresa
— ¿Me estás secuestrando?
— No, idiota
— Quiero irme a casa
— No seas aguafiestas
— No me gusta este mundo
— ¿No te aburres de quejarte por todo?
— No
Suspiró mientras aparcaba el coche — ya llegamos — sonrió
Sakura se bajó primero, emocionada, mientras se acercaba al lado de él que estaba cerrando la puerta. Se volteó para ver a donde lo habían llevado.
— Yo me devuelvo a casa — dijo mientras abría la puerta nuevamente
— ¡No! — la cerró de golpe — Vamos Sasuke, ahora te enseñaré lo bueno de esta vida
Resignado, se dejó llevar por el agarre que hacía la pelirrosa sobre su mano.
Lo había llevado al centro de la ciudad, donde había miles de tiendas, personas, ruido, automóviles, edificios… El peor lugar en el que él podía estar.
— ¿Qué quieres hacer primero?
— Irme a casa
Frunció el ceño — Vamos, señor amargado… Debe haber algo que quieras hacer
Se encogió de hombros — Ni siquiera sé que hacen en estos tiempos
Sonrió — Te enseñaré algo
Caminaron un par de calles hasta llegar a un hermoso y gran acuario. Ella parecía disfrutarlo pero él… Se mostraba más ajeno.
— ¿Esto te gusta? — preguntó confundido
— Es un lugar muy bonito
Se limitó simplemente a mirar como ella disfrutaba el paisaje. Nada de allí llamaba su atención, excepto el brillo en los ojos de su acompañante.
El cine, un par de tiendas comerciales, un parque repleto de gente, nada de lo que había planeado Sakura le gustaba.
— ¿Vamos a comer?
— Como quieras…
Lo tomó nuevamente de la mano hasta llegar a una tienda de comida rápida
— Ve a elegir un lugar, yo ordenaré por ambos
Estaba resignado, no quería estar allí, ni en ningún lugar que lo llevara Sakura. Pero no podía hacer nada frente a ello, pues si decidía volver a la casa por su cuenta sabía que jamás la encontraría. Odiaba el "futuro". Odiaba como el mundo se había arruinado con tantas tiendas, edificios, coches, personas por aquí y por allá. Odiaba que la gente sintiera que sus vidas estaban completas visitando más tiendas o comprando más cosas. Odiaba que Sakura haya usado el término "te enseñaré a vivir" llevándolo a un lugar en el que ni siquiera querría vivir.
Llegó a su mesa con una bandeja con un par de hamburguesas, refrescos y patatas fritas.
— ¿Y esto qué?
— Cómelo — se sentó frente a él — esta rico
— No se ve muy… apetitoso — miraba su hamburguesa con desconfianza
Sakura mientras se echaba algunas patatas a la boca — Es lo mejor que hay en este lugar
Le dio una mordida a su hamburguesa… No estaba mal… no estaba nada mal… pero seguía sin encontrarle sentido a que "eso" lo ayudaría a vivir.
— ¿Puedo preguntarte algo? — le dijo dejando su hamburguesa a un lado
— ¿Dime?
— ¿Qué entiendes tú por vivir?
Le dio un sorbo a su refresco — ¿A qué te refieres?
— No lo sé… Me dices que me modernice, que debo adaptarme a este nuevo lugar, que aprenda a vivir aquí… pero sigo sin encontrarle sentido a todo lo que hacemos.
— Yo creo que… vivir significa hacer las cosas que te gustan, ir a los lugares que te hagan feliz, estar con la gente que te quiere…
— ¿Y porque entonces me traes aquí?
Lo miró confundida.
— Digo… ¿Acostumbras a venir a estos lugares donde apenas si escuchas tus pensamientos?
— Pues… no mucho
— ¿Entonces?
— No te estoy entendiendo, Sasuke
Suspiró — te he visto en tu laboratorio, nunca había visto a alguien tan radiante y emocionada como tú al leer algún artículo, descubrir algo, aprender algo nuevo… ¿Por qué no fuimos allá? ¿Por qué no visitamos a tu amiga la voluptuosa y tu amigo el dobe? ¿Por qué insistes en hacerme visitar lugares en los que quizás ni siquiera tú quieres estar?
Agachó la mirada, él tenía tanta razón. Lo había llevado de aquí para allá. Pero ese no era su concepto de felicidad, ni de vivir. Ella prefería estar encerrada en su laboratorio con sus microscopios y miles de libros que tener que estar en un lugar lleno de gente que ni conocía.
— Creí que si visitabas algunos lugares que en tus tiempos no existían encontrarías un sentido de vivir
— ¿Estás loca? — arqueó una ceja
— Sakura… Vámonos a casa
Terminaron su comida y caminaron de vuelta al vehículo. Silencio. Nada más que un profundo silencio hasta que llegaron nuevamente a su hogar.
— Estaré en mi habitación por si necesitas algo — dijo la pelirrosa mientras entraba a la casa
Escuchó como cerraba la puerta de su habitación. Suspiró y se dejó caer en el sofá.
— Ella solo intenta que me sienta cómodo en este nuevo mundo. Pero si ella no es feliz ¿Cómo podría serlo yo? Creo que debemos aprender mucho el uno del otro. Ella se ve tan radiante cuando está rodeada de libros, yo también lo fui en algún momento… Creo que en algún momento de mi vida lo tuve todo y no fui capaz de reconocerlo. Me da miedo esta realidad, me da miedo este tiempo… No entiendo nada… Creo que debo reencontrarme a mí mismo para darme una oportunidad de vivir…
Sin darse cuenta había cerrado sus ojos hasta dormirse profundamente.
No fue hasta un par de horas después que despertó con el sonido del timbre.
Despertó algo confundido, mientras Sakura se acercaba de prisa a abrir la puerta.
— Bienvenidos — sonrió
— Gracias por invitarnos, Sakura-chan
Un par de personas entraron a su casa. Bien conocía esas voces. Hinata y Naruto.
— Teme — lo miró con el ceño fruncido el rubio que se adentraba a la sala de estar
— Dobe — respondió de la misma manera el azabache que apenas despertaba
— Buenas noches, Sasuke-kun — una tímida muchacha aparecía en el lugar
— Hinata — hizo un gesto con su cabeza en señal de saludo
— Prepararé la cena de inmediato — entró Sakura con una enorme sonrisa
— ¡Te ayudo!
Ambas muchachas caminaron a la cocina.
— ¿Qué hacen aquí? — preguntó Sasuke evitando mirar a Naruto
— Sakura nos invitó, dijo que debía darnos una noticia — miró interrogante al azabache — no la embarazaste ¿o sí?
— ¡Estás loco! — Dijo con el rostro ferviente — ¡Nunca le he puesto un dedo encima!
— ¡Pues deberías! — cruzó sus brazos mientras lo acusaba con la mirada
— Eres tan extraño…
Sonrió — Tú también lo eres
La cena estuvo tranquila, algunas risas, reclamos por parte de Naruto, quejas de Sasuke… pero una enorme sonrisa en el rostro de Sakura.
— Chicos — interrumpió — Hace unas horas, me llamaron desde el laboratorio, mi descubrimiento de la bacteria Helicobacter pylori me ha hecho ganar un importante premio en el área de la salud y la medicina
Sonreía, no podía borrar esa hermosa sonrisa de su rostro. Y él la miraba embobado.
— Oh mi Dios felicidades Sakura-chan
La azabache con los ojos llenos de lágrimas se acercó a su amiga para estrecharla en un gran abrazo. Y de igual forma el rubio lo hizo.
— Estoy muy feliz
Pero Sasuke no se movía de su asiento. Solo la miraba.
— ¿Tendrás que viajar?
— Si, dentro de una semana debo viajar a Londres por un par de días, lo que dure la ceremonia
— ¿Londres? — preguntó por fin el ojinegro
— Si, el premio se entregará allá
— ¡Que emoción!
Y entre risas, palabras y abrazos la velada terminó.
Terminó de ordenar la cocina una vez que sus amigos volvieron a casa.
— Sakura — se acercó el azabache
— ¿hm? — se volteó mientras terminaba de guardar unos cubiertos
— ¿Estas feliz?
— ¿Se me nota mucho?
— Si — sonrió
— Tu también eres científico, Sasuke… Deberías entender la emoción que siento de que mis descubrimientos al fin fueron reconocidos, trabajé durante años en esto
— Sí… lo entiendo — suspiró — De eso es lo que hablaba
— ¿De qué cosa?
— De que estas son las cosas que te hacen feliz… quiero… yo también quiero encontrarlas
Se acercó a él y tomó su mano — vamos a encontrarlas juntos… Yo… yo siempre he creído que por algo las cosas nos ocurren, que nada es casualidad, el mundo confabula para que los hechos ocurran como están predestinados… Por eso… por eso sé que no es una coincidencia que tu hayas aparecido en mi vida — se sonrojó — sé que quizás no soy la persona más emocionante del mundo, que mi felicidad se limita a estudiar y aprender, pero sé también que puedo enseñarte a encontrar la felicidad en esas cosas pequeñas… Erré al creer que podías adaptarte a un mundo diferente… Creo que nuestra oportunidad es aprovechar lo que ya hacías en el pasado, y disfrutarlo aquí en el presente
Sonrió — Gracias, Sakura
Levantó la mano que tenía libre hasta el rostro de ella, y lo acarició suavemente. ¿De eso se trataba la felicidad que pretendían buscar? Ambos eran científicos, disfrutaban las mismas cosas, se emocionaban por el conocimiento… ¿Y qué hay de los sentimientos? ¿También tenía una oportunidad para aprender a amar? No tenía idea, solo sabía que el suave contacto con su piel, electrificaba todo su cuerpo.
— Tal vez… — comenzó a decir mientras acariciaba su mejilla — yo nací… — se acercaba lentamente — para conocerte a ti
Miró a los ojos negros de Sasuke, profundos, misteriosos, llenos de emociones que no podía descifrar. El solo contacto de su mano provocaba que su corazón latiera al cien por ciento. Nunca había experimentado algo similar. Se había centrado tanto en sus estudios y en el legado de su abuelo que no puso atención a que había un mundo más allá. Que Sasuke despertaba en ella más cosas de lo que sintió cuando la llamaron para informarle de su premio.
Sus respiraciones se mezclaron, podían sentir el calor que emanaba el cuerpo del otro, los labios de Sasuke se apoderaron de los de ella.
¿Por qué estaba ahí? ¿Para tener una oportunidad de ser feliz? ¿O para conocerla a ella?
