Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
Lo que está escrito debajo de las líneas, pertenece al diario de Renesmee Cullen.
La historia está escrita desde el punto de vista de… pronto lo descubriréis, aunque es fácil de descubrir. R.C.
….
7. MISIÓN.
Llevo ya seis días entrenando con Félix y Demetri día y noche. Apenas había dormido diez horas en todos esos días, pero no me importaba, porque conseguí ganar a Félix tres veces más, lo que parecía divertir mucho a Demetri, pero también le he ganado a él, y a Félix le dio un ataque de risa.
- Estás más que lista. – dijo Félix, levantándose del suelo.
- Gracias.
- Deberías dormir. No has dormido apenas nada. – dijo Demetri, rodeando mi cintura con su brazo.
- Demetri tiene razón. Duerme. Esta noche te despertaremos cundo Heidi traiga la cena, vale?
- De acuerdo. – me rendí. – hasta luego.
Félix y Demetri me dieron un beso en la mejilla cada uno y me marché. Primero me di una ducha y me fui a la cama sin molestarme en vestirme. Iba solo con la toalla.
Durante toda la semana, Demetri no se había apartado de mi lado. Estaba a mi lado cuando dormía, cuando comía… vamos, que no se apartaba de mí, aunque no había vuelto a haber sexo entre nosotros. No me sentía preparada. Todo había sido tan repentino… y Demetri no me presionaba. Eso era lo que más me gustaba de él.
Me quedé dormida al momento y no me desperté hasta que una ola de frío recorrió mi rostro. Cuando abrí los ojos, encontré a Demetri a mi lado, arrodillado en el suelo, acariciando mi mejilla.
- Es hora de cenar?
- Si.
- Túmbate a mi lado. – dije dejándole sitio.
Demetri se tumbó a mi lado y me abracé a su cintura, apoyando a mi rostro en su pecho.
- Va todo bien?
- Me quieres? – dije levantando su camiseta negra, empezando a besar su pecho.
- Claro que si, ya lo sabes.
- Mañana nos vamos y no sabemos cuando vamos a volver. Te has portado muy bien conmigo, y no me has presionado.
- Porque quiero que estés segura.
- Lo estoy. – me puse encima de él y fui en busca de sus labios.
Me quité la toalla y me quedé desnuda, sintiendo sus manos recorrer mi espalda, hasta llegar a mi trasero.
- Te quiero mucho. – dije sin abandonar sus labios, quitándole los pantalones.
Ésta ves, las cosas fueron mucho más deprisa que la vez anterior, y mucho más placenteras. No pude ahogar el grito de placer que sentí en ese momento. "ésta vez si que nos van a oír." Aun no se como, pero terminamos en el suelo, abrazados, sintiendo sus labios en mi tripa.
Toc, toc.
- Es la hora. – dijo la voz de Jane a través de la puerta, acompañada de una risita que no le pertenecía a ella. "Félix."
Dem se puse de pie, deleitándome con la visión de su hermoso cuerpo desnudo, se vistió y cogió uno de los vestidos de mi armario. Me senté en la cama y él mismo me vistió con un vestido azul marino y mi conjunto de ropa interior negro. Me calcé con unas deportivas y me recogí el pelo.
Fuimos hacia el salón, cogidos de la mano con nuestros dedos entrelazados. Todos estaban allí y, en menos de cinco minutos, estábamos todos cenando. Esa noche me tocó una chica de mi edad, que fue la única que no gritó, lo que me decepcionó bastante y creo que ella lo sabía.
- Nos vamos en cuatro horas. Ha llegado el momento que habíamos estado esperando. Manteneos a la espera. Si vemos algún peligro, os visaremos. – dijo mi padre, hablando a todos los presentes. – preparaos. En dos horas, nos encontramos aquí. – dijo ahora hablándonos a los que íbamos a acompañarle.
Todos salieron del salón, incluidos mis tíos y las esposas de éstos, y yo me quedé a solas con mi padre.
- Estás preparada? – dijo acercándose a mí.
- Si.
- Como va todo? Félix dice que has estado entrenando mucho. Incluso demasiado.
- Quiero estar a la altura.
- Tienes una relación con Demetri?
"Porque siempre saca el mismo tema?"
- Si, hay algo entre nosotros. – reconocí, aunque era más que obvio.
- Eres muy joven.
- Se lo que siento.
- Todos nos hemos dado cuenta. – dijo bajando la vista al suelo, y entendí al momento a lo que se refería. Nos había oído.
- Lo siento mucho, él no tiene la culpa. Ha sido cosa mía. Deben de ser las hormonas, que las tengo un poco revolucionadas.
- Ya… bueno… como te fue en París? – dijo intentando cambiar de tema, aunque no eligió bien el tema.
- No quiero hablar de eso. – dije acercándome a mi padre, dándole un abrazo. – centrémonos en el presente. En la misión. Tengo que ir a vestirme. Ésta ropa no es apropiada. – dije atropelladamente.
Mi padre no dijo nada y correspondió a mi abrazo. Nos pasamos así un buen rato, abrazados, en un silencio absoluto, solo se oían los latidos de mi corazón. En ese momento, Cayo entró en el salón con algo en la mano.
- Ten. Los he retocado. – dijo dándome mis cuchillos.
- Gracias tío Cayo. Eres el mejor. – dije abrazándole ahora a él.
- Gracias. Bueno, os dejo. Esperaremos vuestro aviso, hermano. – dijo ahora mirando a mi padre.
Cayo volvió a dejarnos a solas y me volví para mirar a mi padre, que en ese momento me daba la espalda.
- Si hubiera pelea, que no lo creo, no quiero que te desconcentres. Entiendes lo que te quiero decir?
- Que si nos atacan, que no me distraiga y que siga a lo mío. Que si atacan a Demetri, no vaya a defenderle, porque podría recibir yo. – dije sin moverme del sitio, esperando que mi padre se volviera para mirarme.
- Exacto.
- Tranquilo. La vida personal y el trabajo no se mezclan. – dije, aunque ni yo misma me creí mis palabras. Era obvio que iría a defender a Demetri si necesitaba mi ayuda.
- Me alegra de que lo entiendas.
- Papá, antes de que nos marchemos, quiero decirte que te quiero mucho y que, pase lo que pase, eso nunca va a cambiar. Nos vemos en hora y media. – me fui hacia la puerta y salí del salón.
Fui hacia mi dormitorio y me vestí con unos shorts vaqueros, unas medias negras, un jersey negro y unas botas negras. Me planché el pelo, en un intento de ocupar el tiempo que me quedaba libre, y me lo dejé suelto.
Ya solo me quedaba media hora para que nos reuniéramos, me puse la capa y fui hacia la cocina, mientras me abrochaba los cinturones en los muslos y colocaba mis armas en su sitio. Me comí unas cuantas galletas y, cuando al fin fue la hora, fui al punto de encuentro. Me estaban esperando.
Recorrimos los mismos pasillos que el día de mi primera misión. Nos montamos en el avión y mi padre, ahora mi maestro, nos contó cual era el plan.
Al parecer, en Seattle, Estados Unidos, había una familia de vampiros que estaban causando ciertos problemas. Según papá, esos vampiros estaban amenazando el secreto de nuestra existencia. Teníamos que hacer algo. No podíamos permitir que se expusieran y nos expusieran a todos.
En ningún momento dijeron el nombre de ninguno de los tres vampiros que íbamos a ir a ver, pero parecía que todos sabían algo que yo no sabía.
Me senté en el sitio más alejado y Demetri vino a sentarse a mi lado.
- Conocéis a esos vampiros?
- Bueno, uno de ellos es uno de los vampiros que conocimos el otro día. Se llama Garret.
- El de los ojos raros? – pregunté intentando entender.
- Si. Él, su novia y la hermana de ésta. Nunca han hecho nada y ahora, de repente, van haciendo el idiota. Quieren que vayamos, aunque no sabemos el porqué.
- Eso es lo que tanto es preocupa?
- si. – dijo, aunque estaba claro que me estaba mintiendo.
- No me mientas.
- De acuerdo. – se acercó a mí y me susurró al oído. – había una familia de vampiros cerca de Seattle, pero ya no viven allí. No es preocupación, sino curiosidad.
- Ya. Bueno, gracias por decírmelo. – dije ya más tranquila.
Demetri me dio un beso en la mejilla y se sentó en el asiento que había delante de mí. Puso mis piernas sobre sus rodillas y cerré los ojos, sintiendo sus manos acariciando mis piernas.
El avión aun no había salido y aun tardaría un rato en salir. Alec y Jane hablaban con Félix entre susurros, preparando algo. Intenté no hacerles caso, pero se me hacía muy difícil ignorar sus cuchicheos.
Sentí como alguien se sentaba a mi lado, pero yo continué a lo mío, aun con Dem acariciando mis pies.
- Parece que Garret solo quiere molestarnos un rato, por eso solo iremos Aro, Jane, yo y tú Demetri. Alec se quedará con Christie en el avión.
- De acuerdo, Félix.
- Será pan comido.
- Seguro.
- Christie, te parece bien?
- Si. Si creéis que es lo más apropiado. – dije en el momento en que el avión se ponía en marcha.
- Discúlpame Chris. – dijo Demetri, y él y Félix me dejaron sola.
Bajé el respaldo del asiento, me puse de lado y me dormí. Soñé con lo último que necesitaba en ese momento. El rostro del muchacho que conocí en París; Jacob Black. Era hermoso, amable, cariñoso, dulce… lo tenía todo, pero no volvería a verle. "No debí estar con él. Debí alejarme en cuanto se sentó en la cafetería conmigo." Soñé con la noche que pasamos juntos y lo feliz que había sido. "Pensará él en mí? me recordará?"
Cuando desperté, encontré a Alec sentado en el asiento que había delante de mí. No apartaba su mirada de mí.
- Ya se han ido? – dije sentándome bien.
- Hace un par de horas. No tardarán mucho.
- De acuerdo. Siento que tengas que quedarte conmigo a hacer de niñera.
Me puse en pie y fui en busca de algo para comer.
- No pasa nada. Me ofrecí voluntario.
Saqué algo de l nevera y me comí el sándwich casi de un bocado. Volví a sentarme en mi asiento y me quedé mirando a Alec, que aun no apartaba sus ojos de mí.
- Tu padre me ha dicho que puedes salir, aunque no quiere que te muevas de la zona.
- Estaré cerca del avión. Tú no vienes? – dije al ver que Alec no se movía de su asiento.
- Es de día.
- Estaré a la vista. – dije sabiendo que no querría perderme de vista. Seguro que mi padre así se lo había ordenado.
- Bien.
Me quité la capa y los cuchillos, los guardé en una pequeña caja que había debajo de mi asiento y me marché.
Cuando sentí el sol calentar mi rostro, no pude evitar sonreír. Había echado de menos el calorcito. No faltaba mucho para que anocheciera. "Deben de haber ido en coche."
Me acerqué a un árbol que había en el linde del bosque, me senté en el suelo, apoyando la espalda en el tronco del mismo y cerré los ojos.
Era muy agradable oír los sonidos del bosque, coreados por el silencio. Podía sentir como Alec me observaba, pero me obligué a no pensar en ello. Tenía que empezar a pensar en mí.
A lo lejos, pude oír unas voces, y me sobresalté al reconocer una de ellas. "No es posible." Me puse en pie, miré a mí alrededor pero no logré ver a nadie. Seguí la voz del muchacho hasta llegar a la carretera. Por el arcén de la misma, vi a un chico y a una chica. Los mismos que había conocido en París.
- Seth? – susurré y, al momento, él se dio la vuelta. "Como ha podido oírme?"
Seth miró en mi dirección y sonrió ampliamente.
- Chris! Espera, que ya voy!
Dejó atrás a la chica y cruzó corriendo la carretera. En cuanto estuvo delante de mí, sonrió aun más y me cogió en brazos, empezando a dar vueltas.
- Que haces en Seattle? – dijo dejándome en el suelo. – no deberías estar por aquí. – dijo ahora cambiando la expresión de su rostro. Parecía preocupado. – el bosque es peligroso.
- Vine con mi… - "Familia, novio, amigos. – novio. – "estúpida." – me apetecía dar un paseo.
- Tienes novio? – exclamó sorprendido.
- Si. y debería ir a buscarle. Me alegro de haberte visto de nuevo, Seth. Vaya coincidencia. – dije un poco nerviosa. Quería echar a correr.
- Yo también me alegro de haberte visto.
- Te llamaré un día de éstos. – le di un beso en la mejilla y eché a correr. – Adiós!
No dejé de correr hasta que, al fin, llegué al avión, en el que entré sin dejar de correr. Alec estaba en pie y parecía estar preocupado.
- Donde te habías metido?
- Perdón. Estaba paseando por el bosque. No me di cuenta de que me había alejado. – me dejé caer en el asiento y cogí mis cosas de la caja.
- Apestas.
- Qué? A qué? – dije olfateando mis brazos. – yo no noto nada.
- Deben de ser cosas del bosque. – Alec se sentó a mi lado y, en menos de cinco minutos, los demás estaban entrando en el avión.
- A que huele? – exclamó Jane, poniendo la misma mueca de asco que había puesto su hermano.
- A bosque. – respondió Alec guiñándome un ojo.
- Como ha ido?
- Garret parecía decepcionado. Creo que te estaba esperando a ti. – dijo mi padre. – pero aquí ya no hacemos nada. Nos vamos.
Mi padre se sentó a mi lado y se quedó mirando fijamente por la ventana.
- No puedo creerlo. – susurró.
Me di la vuelta y miré en la misma dirección que él. Siete enormes animales habían parecido en el linde del bosque y venían lentamente en nuestra dirección. No podía creerme lo que estaba viendo. Parecían lobos, pero eran enormes. Eran igual de altos que una persona.
- Pero que narices es eso? – exclamé poniéndome en pie de golpe. – Papá.
- Todos alerta. Licántropos.
Cuando me di cuenta, todos estaban ya fuera del avión. Podía verles a través de la ventana. "Licántropos ha dicho?"
Me quedé pegada a la ventana, mirando a los siete lobos mutantes, porque no podían ser otra cosa, y los cinco vampiros. Mi familia. Intenté salir del avión, pero la puerta estaba cerrada.
Estaba empujando la puerta cuando oí un rugido espeluznante. Volví corriendo hacia la ventana y vi a mi padre avanzar hacia los siete licántropos.
- Amigos, creo que podríamos hablar de esto como hombres. – dijo mi padre antes de que uno de los lobos se adelantaba unos pasos.
En el lugar del lobo, apareció un enorme muchacho de piel rojiza, desnudo. Se vistió con unos pantalones que tenía anudados a la pierna y se acercó aun más a mi padre.
- Oh Dios mío!
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Querido diario mío.
No puedes imaginarte lo que he visto esta tarde. Aun no me lo creo ni yo misma. Bueno, todo ha empezado cuando Jacob ha venido a buscarme ésta mañana, como cada día.
Primero, hemos desayunado juntos aquí, en mi casa. Esme nos ha preparado mucha comida, pero nos lo hemos terminado todo. Mientras yo me vestía, Jacob a estado hablando un rato con papá, Jasper y Alice. Otra vez más secretos.
Rosalie me ha comprado un vestido nuevo, de color azul claro, y me ha dicho que me lo pusiera. Me lo he puesto porque le he visto muy ilusionada y, bueno, quería estar guapa porque Jacob iba a llevarme a ver a mi abuelo Charlie.
Yo quería ir en bicicleta, pero Jacob no ha querido. Dice que no se atreve y que tuvo mucho miedo cuando tuvimos el accidente. El coche es más seguro, dice, aunque yo creo que podemos tener igualmente un accidente.
Bueno, mejor no pienso más en ello y me centro en lo que te quería contar, diario. Pues Jacob me ha llevado a casa del abuelo Charlie, que tenía el día libre.
He visto la tele con él un rato. Jacob también estaba con nosotros, pero no miraba la tele, sino el teléfono. No me he atrevido a decirle nada. Parecía nervoso y preocupado.
El abuelo me ha llevado a comer a su restaurante favorito. Hemos comido tarta y un zumo, eso después de haberme comido un chuletón enorme, poco echo, saboreando la sangre que desprendía la carne.
Hemos paseado por el pueblo cogidos de la mano y me ha enseñado el instituto en el que estudiaron mamá, papá y mis tíos, hacía ya dos años. Cuando hemos pasado por delante me he puesto un poco triste y el abuelo se ha dado cuenta.
Eso que yo también quiero ir al colegio. Me lo paso muy bien con Jacob, la manada y mi familia, pero, acaso no sería bueno que me relacione con niños de mi edad? He aprendido a controlar mi fuerza, pero creo que mi familia cree que no puedo controlarme. Que poca confianza tienen en mí. Pero bueno, este tampoco es el tema de hoy.
Total, que el abuelo me ha llevado a La Push a ver a Billy. Esa noche había partido de baseball. Hemos visto el partido los tres juntos, comiendo mi comida favorita. La pizza!
En cuanto ha terminado el partido, el abuelo me ha dado permiso para salir al porche de la casita de Billy. Me he sentado en uno de los escalones cuando, de repente, he empezado a oír unos gritos. Era una chica y estaba insultando a alguien. No he podido evitarlo y he salido corriendo, siguiendo la voz, que cada vez se oía con más claridad, pero a un volumen más bajo.
Me escondí detrás de unos matorrales y he visto a Leah. Estaba pegando a Jacob mientras empezaba a llorar. Me ha dado un poco de pena verla así, porque ella siempre parecía tan fuerte… pero Jacob la ha abrazado y Leah parecía que se había calmado un poco.
Hasta ahí todo iba bien, pero al momento, Leah ha saltado encima de Jacob y se ha abrazado su cuello, besándole en la boca.
Me he tenido que tapar la boca con las manos porque casi me pondo a gritar. No me esperaba ver lo que estaba viendo. Yo pensaba que Leah y Jacob se odiaban. Por lo menos, Jacob siempre se estaba quejando de ella.
Esperaba que Jacob se quitara a Leah de encima y que le dijera que se fuera, pero aun me tuve que tapar la boca con más fuerza porque casi grito al ver que Jacob empezaba a quitarle la camiseta a Leah y…
Bueno, no puedo escribirlo. Es que no quiero recordarlo. Ya me está costando mucho pensarlo mientras te escribo. Es que no fue nada agradable. Cuando vi que se estaban quitando la ropa, salí corriendo de allí, llorando.
Jacob era un mentiroso. Tenía novia, y era Leah, la chica que más odiaba a mamá y también a mí. Siempre me miraba como si tuviera algún tipo de enfermedad.
Fui a casa del tío Billy y, cuando el abuelo me ha visto llegar llorando, me ha cogido en brazos y me ha llevado hasta su coche. Quería decirle que no quería irme, pero no podía hablar.
En realidad, aun no he hablado. Ni siquiera a mi familia, aunque papá sabe que es lo que me pasa por la cabeza en todo momento. También sabe lo que he visto en el bosque y se ha enfadado un poco conmigo porque dice que no tendría que haber estado espiándoles, aunque al momento me ha traído un helado.
Jacob ha venido a verme, pero mamá no le ha dejado ni entrar en la casa. Ahora mismo le estoy viendo desde la ventana, pero no quiero que venga. Te odio, Jacob Black. Te odio.
….
Hola!
Que os ha parecido el capítulo?
Christie está a punto de reencontrarse con… bueno, eso ya lo veremos en el siguiente capítulo. Pero ha vuelto a casa. No se si es en el siguiente capítulo o en el otro, habrá reencuentro con Jacob. Ups, se me ha escapado.
No me hagáis caso. Je je je.
Y lo que vio Nessie en el bosque? Eso es para traumatizar a cualquiera.
Espero conocer vuestra opinión y sabes que os ha parecido.
Ya sabéis como comunicaros conmigo para cualquier comentario, duda, pregunta, etc.
Nos leemos guapis.
Besitos.
