00- Navajas de aire -00

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Seekers

Capitulo VII

Sus alas se movían con elegancia sobrevolando pasivamente los edificios semidestruidos. Sus radares estaban activos y sus sentidos alertas a pesar de simular un juego en esa devastada zona de guerra. La mente de Mindmaster había estado distraída todo ese rato de cansino combate. Nada podía sacarlo de su ensimismamiento, nada, a excepción de la repentina caída de su compañera. Lejanamente pudo apreciar el impacto de esos misiles en los motores de Vengala y después la observó descender envuelta en llamas… Reconocía que la escena había sido caótica, muy devastadora, pero él verdaderamente no podía hacer nada por ayudarle cuando le dieron la orden.

Ahora esperaba en el cielo, trazando un curso desnivelado, suave, ignorando los cientos de disparos que se elevaban desde la superficie en contra de otras naves que continuaban atacando partes bajas. Él estaba aguardando alguna señal de sus compañeros para cumplir su improvisada misión de cobertura y proteger la retaguardia de las fembots cuando intentaran escapar. Sin embargo, comenzaba a desesperarse al notar la ausencia de transmisión… La falta de comunicación hacía su canal privado. Arriesgaba mucho al navegar tan cerca del suelo, podía ser derribado en cualquier instante y no sabría que lo golpeó.

-Veamos dónde están –Murmuró con voz neutra, transformándose.

Sus pies se apoyaron en el débil barandal de una dañada construcción y amplió sus mecanismos de rastreo. Rápidamente sus ópticos localizaron las presencias que sus eficaces instrumentos de búsqueda le indicaron. Su atención estaba puesta en los paralizados movimientos de cuatro cybertronianos… Darkwar y un transformer azul peleaban a fuego abierto, su comandante y el famoso Avalanche miraban atentamente al interior de un angosto pasillo. Eso llamó su atención ¿Qué había ahí dentro que les impedía pelear?

Con nata agilidad, el Seeker púrpura brincó los pocos edificios que le separaban de la zona de encuentro y se postró en la barda pequeña de la última estructura, mirando hacia abajo. Era curioso, estaba aburrido y quería enterarse de lo que estaba sucediendo, además, tenía bajos sus sistemas energéticos y no podrían localizarle: ni aliados, mucho menos enemigos.

Se sorprendió crecientemente al notar que sus compañeras eran las que ocupaban el estrecho espacio del callejón, no obstante, lo mas llamativo del gracioso percance, era saber que estaban robando la atención de dos maquiavélicos transformers, un tiempo de lucha valioso. Vengala se veía herida de gravedad y Shadowbird acababa de recostarla contra la pared… consecutivamente, la fembot encaró furiosa a su comandante. Oh, eso se ponía interesante. La Seeker parecía estar dañada de un brazo, el energon goteaba libremente hasta el suelo ¿Si salía herida una hermana la otra también tenía que sufrir el mismo destino? El jet purpúreo sonrió y recargó un codo contra la barda, acostando la cabeza en la palma de su mano. Gracias al destino que sus colores eran oscuros y no podían ser detectados con facilidad.

-Dije que se quedaran aquí y abandonaran a esa estúpida –Escuchó la advertencia del Seeker comandante.

El jet púrpura frunció el rostro con desagrado y puso más atención a la disputa…

… Los movimientos agresivos de Shadowbird le restaron valor a las órdenes de su líder. Mindmaster miró entretenido los disparos que la fembot inmediatamente profirió en contra del bocón y violento oficial. Todo pareció moverse con calma y exasperante lentitud… Los plasmas violáceos volaron a pocos centímetros de las paredes y se dispersaron sobre el suelo y las esquinas desviadas del edificio…

… Desafortunadamente habían sido evadidos.

El comandante levantó las coberturas de las turbinas en su pecho y varios mísiles salieron instantáneamente cuando recobró postura. Los mortales cañonazos viajaron veloces contra ambas hermanas. El inminente deceso les extendía los brazos…

Mindmaster suspiró enfadado y recargó las manos en la pared, tomando apoyo para subir de un brinco y quedar de pie en el derruido barandal. No dudó sobre sus acciones. Eran sus compañeras después de todo. Bastante molestas se podían comportar con él, sabía que la hermana mayor era un nido de problemas y cizañas bien planeadas, pero alguna vez había escuchado que el equipo designado a un Seeker es eterno. Carajo ¿Cómo podía ser eterno si estaban a punto de mandar a las fembots con la odiosa matriz? Un poderoso tumulto de energía se acumuló en los gruesos rifles de sus brazos y esperó el momento indicado para abrir fuego. El tiempo y los reflejos eran dos escudos que el Seeker debía manejar a la perfección si quería cumplir con su mandato. Si, si le quitaba el absurdo dejo sentimental que repentinamente lo había embargado, únicamente estaba cumpliendo su misión… Le dijeron que cuidara la huida de sus compañeras, y eso era lo que estaba haciendo.

Los rifles del Seeker púrpura abrieron fuego como nunca lo habían hecho en toda su existencia. El nivel de energon que se arremolinó en los ductos había sido exagerado, pero muy necesario. Los mísiles del comandante explotaron a pocos y reducidos metros antes de tocar a las hermanas. Mindmaster sabía que aún así resultarían heridas, aunque no debían quejarse, habían sobrevivido después de todo… Bueno, eso esperaba el esquizofrénico transformer.

Fue un gozo personal el sentirse tan poderoso. Sus compañeros tendrían que reconocerle esa perfecta actuación por muchos ciclos o se encargaría de hacerles la vida imposible a los tres. El Seeker brincó cuando el fuego aún estaba en su potente esplendor y cayó de pie delante de las inconscientes hermanas, dándoles la espalda. Era de esperarse, la onda de choque provocó un golpe severo y ninguna de las dos lo pudo resistir.

-Ese es el final que merecen los parásitos… -Rugió el Comandante.

El jet púrpura levantó su quemado y deteriorado rifle apuntando al frente, esperando que el fuego se disipara un poco. Aun no habían notado su presencia.

-¡Me encargaré de que así sea con cada maldito bulto que se atreva a interponerse en el camino de los Decepticons!

Los ópticos del comandante viraron. Ya no escuchaba los sonidos alentosos y afilados de las armas de su subordinado y del Autobot chocar entre sí. El viejo mecha sonrió con maldad, el asco y la repulsión adornaban su rostro al observar la figura de Darkwar detenerse imponente frente a él, se avistaban lejos entre sí, pero la postura del joven Seeker le indicaba que también quería correr el mismo destino que sus compañeras ¿Quién era él para negarle tan hermoso deseo? Definitivamente tenía que arrancar el mal de raíz o pronto se vería matando a cada decepticon que tuviera problemas de personalidad y motivación. Que decepción, él había confiado en ese jet. Darkwar parecía tener potencial… Lástima que no fue más que una estúpida ilusión. El comandante activó sus rifles nuevamente.

Avalanche se sentía desplazado una vez más. Por algo se mencionaba que T-D era un centro de guerra para locos. Sin embargo, de verdad que era triste e impactante mirar a los camaradas matarse entre sí. Todos eran Cybertronianos, por sus ductos y venas corría el mismo color de energon. Eran seres avanzados mental y tecnológicamente ¿Cómo podía ser que se vieran reducidos a simples máquinas de guerra? Por algo los humanos despreciaban campantemente a los robots. Si, las criaturitas de carne también eran agresivas, pero tenían un sentido de hermandad, compañerismo y apoyo más grande que cualquier otro ser en el universo.

Ellos, transformers, presumían de ser mil veces mejores que cualquier raza. Un pensamiento ridículo. Ningún planeta con los enfrentamientos internos que tenía Cybertron podía ser mejor que el resto…

-Vuelva a la pelea, teniente –Masculló el comandante decepticon. Sacando a Avalanche de sus pensamientos internos.

Darkwar sintió un profundo aborrecimiento al escuchar esa orden dirigida a su persona y levantó impulsivamente su rifle, cargando cuanta energía tuviera de reserva. El visor del transformer verdoso no estaba activado, por lo que el comandante observó con burla y satisfacción el odio que el chico emanaba de su mirada.

-Eres basura –Vociferó el oficial superior-… Y la basura siempre quedará regada en los sitios más inhóspitos. Muere, estúpida chatarra inservible…

Cansado estaba de seguir órdenes de alguien que no tenía ni un ápice de respeto a su entorno. Los decepticons no eran completamente máquinas insensibles e inútiles que pensaban solo en la guerra. Ellos también sufrían gozos, satisfacciones, malos ratos y decepciones. No podían ir vistiendo eternamente esa máscara de violenta frialdad… No al menos con aquellos que les rodeaban irremediablemente. Darkwar se sentía orgulloso de pertenecer a esa armada… Pero cuando alguien de su propio bando se ganaba su rencor, nunca podía quitarse esa mala vibra por parte del Seeker. Dike odiaba a muerte a su comandante ¡Lo detestaba como nunca! Y aunque él mismo muriera en el intento, juraba por su chispa y la matriz que ese bastardo moriría también.

El disparo hizo eco en los audios de los transformers presentes…

Un grito de dolor y rabia irrumpió tras el rugido del arma. Darkwar agrandó sus ópticos confundido y observó el desastroso descenso de su superior. El comandante había sido atravesado por un traicionero proyectil, su cabina reventó en cientos de flamantes trozos de vidrio y cayó de cara al suelo, perdiendo energon. El Seeker verde y negro instintivamente miró su arma, seguro de que el disparo no había provenido de ella…

-Otra vez, todos me deben su chispa… -El grito animoso y desinteresado embargó el tenso ambiente.

Impulse, Darkwar y Avalanche miraron al interior del pasillo, donde la sarcástica voz juvenil se había anunciado. Sin embargo, no había rastro del Seeker púrpura ni de sus compañeras…

-Realmente das pena como líder de equipo… -Se burló, mirando a su amigo desde lo alto del edificio que anteriormente había usado de grada para observar el desenlace de la pelea.

Cuando Mindmaster ignoraba a alguien, realmente parecía que el individuo no pintaba absolutamente en su procesador, ese era el caso con las presencias de Avalanche e Impulse para el Seeker púrpura. Sabía que los Autobots presentes eran peligrosos, pero le importaba poco tenerlos como espectadores, nadie podía verlo con claridad en ese lugar. No obstante, para Darkwar esas prominentes palabras fueron un peso menos en su chispa. Era lo primero que escuchaba provenir de su amigo con naturalidad y simpleza en mucho tiempo. Tal vez todo comenzaría a mejorar…

El Seeker verde y negro posó sus ópticos en la moribunda figura de su comandante, hubiera querido ser él quien le asesinara… Ja, sonrió imperceptiblemente y giró sus pies para encarar a los dos transformers que tenía al frente. Impulse y Avalanche le miraban penetrantes, sin perder un solo movimiento de su parte. Las filosas armas de los Autobots estaban listas para prevenir cualquier sorpresivo ataque…

En la base Autobot la situación no era prometedora, al parecer los enemigos habían decidido hacer su ataque final, tratando de borrar la existencia de todo rival que se hubiese opuesto a sus mandatos. Sin remordimiento ni piedad, las tropas enemigas avanzaron según sus órdenes.

Los pocos mechas que aún permanecían atentos mantenían el fuego ocultándose entre los muros desgastados, eran una cubierta temporal, esas defensas no durarían mucho.

Al frente se encontraba el primer oficial, quien se esforzaba por cumplir la orden de su comandante, aunque él mejor que nadie sabia que si no tenían apoyo pronto… no existiría nada por salvar, todo se perdería. Los robots refugiados se mantenían juntos, ocultos en los rincones más lejanos de ese improvisado refugio, los sparkling abrazaban a sus hermanos o familiares temerosos, el fuego se escuchaba en el exterior, acompañado de los gritos y las explosiones. La oscuridad ocultaba sus formas, pero los ópticos preocupados del grupo indefenso brillaban con ese fatalismo que envolvía la situación. Era un paraje tétrico, donde los sonidos de la muerte y los constantes rugidos que cimbraban sus paredes… Los iban matando lentamente, la agonía de sus torturas mentales bastaban para desgastar sus frondosas chispas…

Eran pocos guerreros Autobot para tantos enemigos, el terror recorría sus chispas mientras esperaban un milagro para su fracción. Las transmisiones se perdieron por completo, Kitt supuso que el puesto de comunicación había caído, ahora estaban solos en ese infierno mortal.

El francotirador avanzó algunos metros cubriéndose con las sombras de los estrechos pasillos, el enemigo había penetrado en la base, un ataque podía provenir del cualquier punto, pero eso no podía detenerlos, debían evitar que los Decepticons llegaran a donde estaban los refugiados o su misión habría sido en vano. Todo se vendría abajo.

-Comandante, adelante, aquí el primer oficial Kitt… ¿Avalanche, me copia?- Exclamó, tratando de establecer contacto por la línea directa, si Avalanche estaba cerca podría escucharlo a pesar de haber perdido la torre principal de transmisión…

… Sin embargo, para su mala suerte; la estática fue lo único que le respondió.

-¡Maldición!- Susurró frustrado, las cosas empeoraban a cada momento y no había forma de saber cuantos sobrevivientes continuaban peleando fuera.

Tal vez no había sido buena idea esa estrategia, pero ahora era demasiado tarde para arrepentirse, no tenía muchas opciones de cualquier manera. Había sido eso o morir de hambre sitiados en un punto sin retorno.

-Señor, aquí transfer ¿Me copia? - Se escuchó otra transmisión de respuesta.

El francotirador de inmediato replicó, al parecer sus compañeros 'continuaban' vivos.

-Transfer, reporte de ubicación y estatus- Comandó el transam detectando la firma aliada a unos cuantos metros.

El mecha encargado de las comunicaciones avanzaba por otro pasillo, su arma se mantenía activa mientras recorría con la mirada cada ángulo, él se había separado de sus compañeros cuando los Seekers atacaron la torre de comunicación.

-Estoy en el pasillo aledaño señor, no detecto ninguna transmisión a la redonda, algo debe estar interfiriendo con los radios de corto alcance- Comentó el técnico, -Red canyon e Impulse salieron momentos antes que yo, pero debo informar que la torre cayó, estamos solos en esto… señor- Continuó el mecha aproximándose a su teniente.

Ambos Autobots se encontraron. Las señales del enemigo continuaban presentes en los alrededores.

-¿Dónde esta el comandante?- Preguntó el carro blanco con curiosidad.

-Ha salido apoyar al grupo externo, al parecer Red e Impulse no se reportaron, algo salió mal- Razonó el transam, las palabras que de su boca emanaron parecían dirigirse mas a si mismo que a su interlocutor.

-El enemigo penetró las defensas, son demasiados, más de los que hemos visto en los otros combates- Comentó el técnico con preocupación.

-Debieron movilizar a todas sus tropas. Éste no fue un ataque sorpresivo, estaban esperando que cometiéramos algún error…- Señaló el segundo al mando, consiente de que debió haber previsto algo así.

Ahora era demasiado tarde para culparse o sentirse miserable, era verdad; no podía evitar sentir esa decepción, ese golpe creado por su fracaso, muchos dependían de sus recomendaciones y ahora estos parecían haberse perdido, solo esperaba que su comandante pudiese perdonarlo por tan terrible error.

Una explosión cercana lo sacó de su ensimismamiento. El deportivo negro levantó el rifle en dirección al sonido, el humo comenzó a visualizarse en el extremo del pasillo, el polvo negro acompañado del hastioso hollín se plasmó en las paredes. El escaso y puro oxígeno que circundaba por esas zonas se vio contaminado por el ataque. El sitio era un verdadero desastre: el fuego que rodeaba el punto iluminaba de manera tenebrosa los muros destruidos, los fragmentos de metal yacían en el piso, recreando sombras fantasmales a su alrededor.

Transfer observó a su teniente esperando instrucciones. El transam se mantuvo firme apuntando hacia el lugar sin moverse cuando varios ópticos carmesí aparecieron entre los fragmentos del pasillo, sus estructuras oscuras creaban la apariencia de demonios quienes parecían sedientos de energón. Aclamaban el líquido vital de sus enemigos para satisfacer la inapetecible sed de victoria, venganza y destrucción.

-Son demasiados- Susurró el técnico aterrado, por primera vez en su vida se sentía paralizado

Eran decenas de enemigos los que les rodeaban enteramente ¿Qué podían hacer contra todos? Oh, diablos ¡Demonios! No, no debía dejar que su mente le jugara malas pasadas… Él era el único apoyo con el que su primer oficial contaba en ese momento, no podía retroceder y abandonarlo.

El francotirador sintió la angustia que emanaba su compañero, sabía que Transfer era un buen elemento pero las circunstancias no ayudaban.

–Transfer, retrocede y saca a los refugiados por el sector trasero de la base. –Después de sus palabras señaló al enemigo con su rifle- Ellos buscan acabar con los sobrevivientes. No podemos permitirlo, nuestro puesto pudo haber caído, pero no por eso dejaremos que se lleven la victoria definitiva. Si debemos morir… ¡Lo haremos peleando!- Exclamó el transam abriendo fuego, su compañero le miró estupefacto: esas eran las palabras de su comandante, la sinceridad contenida en ellas sólo indicaba cuanto implicaban para su primer oficial también. -Avalanche nos enseñó a nunca darnos por vencidos, debemos pelear y demostrar porque estamos con él- Finalizó.

El pequeño auto blanco asintió, 'la esperanza muere al ultimo…', el Autobot hizo un saludo cybertroniano a su oficial superior mientras retrocedía lentamente, alejándose del punto para cumplir con su misión.

A las afueras los Decepticos avanzaban, los pocos guerreros que aún luchaban caían bajo su mano lentamente.

El punto Autobot estaba perdido.

Avalanche por su parte, se preparaba para enfrentar al nuevo rival, el comandante autobot había presenciado ese duelo entre miembros de la misma fracción, pero ahora la realidad volvía indicándole que a pesar de todo el Seeker verde y negro era el enemigo, uno de los que estaban ahí para matar a los suyos, para extinguir lo que su trabajo trataba de salvar.

"Lamento lo que sucedió, pero debo hacer esto" Pensó, enfocando al seeker

Impulse a su lado le imitaba, aún dolía la perdida de su amigo, pero después del evento entre Decepticons no podía evitar sentir remordimiento por ellos. La manera en la que las seeker habían peleado incluso contra su mismo líder, el modo en el que este traidor Jet las había tratado lo hacía hasta cierto punto comprender el porqué de su frialdad. «Por eso no debemos permitir que ellos obtengan la victoria- Se dijo» renovando las razones para pelear.

No obstante, antes de que la nueva batalla se desatara, un mensaje breve llegó al transmisor del ferrari, la voz de su teniente irrumpió el momento mientras informaba con dificultad la situación. No había desesperación en el tono, pero las palabras eran más que suficiente. Sabía que el francotirador estaba frustrado internamente por la situación.

-La base cayó, nuestras tropas han sido rebasadas en número, Avalanche, no podemos seguir reteniéndolos… –Comunicó su primer oficial.

El espadachín supo que no podía seguir perdiendo el tiempo, sus tropas le necesitaban. Un vistazo rápido a su alférez le informó que el Impala también había captado la transmisión. Sin apoyo médico no había manera de salvar a los heridos, las pérdidas iban en aumento… todo parecía marcar el final.

"¡No!" pensó el comandante Autobot "No de esa manera, no así" Continuó en su mente.

Su mirada carmesí se dirigió al cielo al rugir de turbinas. Dike le imitó, distinguiendo el último grupo de Seekers que volaba con un blanco fijo.

La base enemiga desaparecería del mapa.

-Bombardeo…- Susurró el seeker.

Avalanche también entendió el sentido de la maniobra mirando a su único aliado presente. No necesitaron palabras para entenderse, el tiempo apremiaba, el comandante debía partir.

El ferrari retrocedió, tenía que hacer algo antes de que fuera tarde.

"Todas esas vidas inocentes" Pensó con angustia

Y por primera vez, Darkwar se percató del dolor en esos ópticos carmesí, los cuales siempre miró con temor.

-No voy a retroceder ahora- Exclamó el ferrari virando su espada, la determinación embargaba ese rostro…

… El Jet no intervendría, Avalanche podía ser el enemigo, pero como líder de un grupo comprendía lo que el Ferrari debía experimentar.

Impulse tomó el lugar de su oficial superior colocándose frente al comandante, él seria el rival del enemigo una vez más.

El Impala se abalanzo contra Dike, quien esquivó los ataques, el filo de las navajas pasaba cerca de la estructura, pero el Jet sabía como contraatacar: un disparo rozó el casco de Ingeniero, el cual de inmediato hizo fuego. Ambos mantuvieron la batalla mientras el Ferrari se alejaba.

En su paso, varios enemigos comenzaron aparecer: Seekers y uno que otro vehículo terrestre. Aun así, el comandante no retrocedió, con movimientos ágiles se fue haciendo camino, el energon bañó las espadas nuevamente, marcando el carmesí con el croma fosforescente del líquido alguna vez vital que se iba derramando a su paso.

Jet de diversos tamaños y estilos comenzaron a rodear al ferrari, pero este se mantuvo firme, cada disparo iba dirigido a su chispa, pero la experiencia en batalla y el duro entrenamiento revelaron sus resultados. Las filosas armas volaron en diversas direcciones sin separarse de su dueño, como en el pasado cuando reposaban en manos de su dueño anterior.

Los cuerpos de los mechas enemigos caían lentamente adornando sus alrededores, él podía ser un Autobot, pero también en parte era Decepticon, uno que muy en lo profundo guardaba mucho rencor. Su hermana había caído a manos de esas sucias insignias purpúreas, por la de esos malditos rivales.

Su padre adoptivo y toda oportunidad de una vida digna, él no podía perdonarlos, no retrocedería jamás.

A lo lejos, una nueva figura apareció deteniéndose por un momento a observar lo que pasaba. Su forma blanquinegra revelaba su denominación, mientras las escenas tan solo le exponían la cruel y absurda verdad. Sus más profundos temores parecían hacerse realidad. El punto Autobot había caído, la batalla fue mortal y sin apoyo… los Autobots no tenían esperanzas de sobrevivir.

-Mientras el nuevo Prime da discursos y levanta estatuas…- Murmuró, su visor se enfocó en el grupo de Jets que parecían listos a disparar sobre un punto especifico.

Ese debía ser el lugar.

Sin dudarlo, el Porche se transformo y encendió sus motores dirigiéndose a su destino

"Si muero será con honor y defendiendo los preceptos que Optimus defendió".

Kitt continuo disparando, un par de enemigos más cayeron a causa de los disparos, pero eran demasiados, sin oportunidad retrocedió un poco.

"Por Favor, Transfer, sácalos de aquí antes de que sea tarde" Pensó el transam, sintiendo el impacto de un proyectil enemigo en una de sus puertas.

El terrible dolor lo derribó. No pudo evitar caer al suelo de espaldas intentando moderar los espasmosos retorcijones que se apoderaron de su estructura. Fue inevitable, era un cruel martirio el que embotaba su mente. El francotirador nunca fue consciente del desgarrante grito de agonía que escapó de su vocalizador, recorriendo los pasillos con la mortecina alarma de sufrimiento que le envolvía.

El técnico en los interiores del improvisado cuartel alcanzó a escuchar el alarido, imaginando lo peor. Sin más que hacer por el momento, excepto rogar a su dios, movió al grupo de refugiados, intentando sacarlos del lugar.

-Vamos avancen, avancen ¡Dense prisa por favor! - Repetía, mientras caminaba tratando de abrirse paso hasta llegar a las afueras de lo que alguna vez fue ese improvisado hogar.

Los mechas le siguieron, notando las formas aéreas que volaban hacia ellos.

Avalanche rebanó otro enemigo, distinguiendo las formas que intentaban escapar a lo lejos, uno de sus hombres los dirigía.

El comandante intentó avanzar, pero al parecer los Decepticons no deseban que saliera de ahí con vida…. Los Jets descendieron a una altura prudente, comenzando el bombardeo.

El grito desesperado del Ferrari fue lo último que se escuchó antes de que las bombas comenzaran a caer sobre el objetivo. El estruendoso impacto fue mortal. La superficie tembló con la furia de cada dispositivo, la explosión abarcó un área monumental. Ni siquiera se pudo apreciar el llanto de los pobres infelices que morían aplastados. El fuego, humo, polvo y energon se mezclaron en una cruenta masa de suciedad y agonía. Los restos de la base cayeron irremediablemente a los costados y al interior de la misma.

La onda de choque lanzó a los presentes en todas direcciones, impactándolos salvajemente contra las otras estructuras aledañas o simplemente haciéndolos desaparecer al interior de los remaches.

Avalanche ignorando sus heridas se incorporó con velocidad buscando a los refugiados con la mirada. Ningún mecha se avistaba. El antiguo lugar de descanso y protección se había convertido en un polvoroso sitio desolado cubierto de ruinas y destrucción, el humo ocultaba las figuras desmembradas de un modo negativo.

-No… ¡No maldición! - Se repitió el ferrari en un potente grito, tratando de contactar al técnico con desesperación.

-No pudieron haberse desvanecido- Susurró, su notoria angustia y frustración se transmitían en su dolida mirada turbia…

… Primus que eso era una crueldad…

La pelea continuaba al centro de la desvencijada callejuela. Darkwar e Impulse no se daba abasto mutuamente… Hasta que la rugiente explosión se llevó a cabo a pocas cuadras de su ubicación.

Ambos rivales observaron el gran parpadeo acompañado de la catástrofe.

En el lejano espectáculo de luces, fuego y devastación, los gritos de los inocentes al ser devorados por las mordaces llamas hacían gala en los delicados sensores auditivos de ambos transformers. Una vez mas habían detenido su encuentro, no por convicción propia, si no, porque un poderoso instinto de supervivencia les embargó al sentir el holocausto tan cerca. Seguían al tanto de los movimientos del contrario, pero sus ópticos se mostraban hipnotizados en el potente crispar del fuego a lo alto. Humaderas eternas se levantaron al cielo. La ceniza suavemente comenzó a descender entre el metal desvencijado y las pocas esperanzas de vida que irremediablemente se cernieron en el mortal paraje.

Impulse sintió la necesidad de irse en ese momento. No podía dejar en el abandono a todos aquellos que aún le esperaban con "vida" en ese lugar. Oh, eso quería creer él, tenía la obsesiva necesidad de pensar que todavía existían chispas con la suficiente fuerza de voluntad para continuar viviendo…

El Impala viró fugazmente sus ópticos al rostro de su enemigo, quien al descubrir la mirada del Autobot sobre su cara giró la cabeza hasta observarlo de nuevo. Los dos tenían el pendiente de abandonar el combate. Ambos tenían necesidades que atender en sus respectivos ejércitos. Darkwar sabía que sus compañeras podían estar muriendo… Mindmaster no podría con las dos para ponerlas a salvo. Entonces…

-Una tregua temporal, Autobot –Farfulló con calma.

De un salto, los transformers tomaron moderada distancia y se observaron retadores.

-Tregua temporal –Repitió Impulse sin emoción plasmada en su voz.

El tiempo apremiaba la decisión. El Seeker asintió suavemente, se impulsó a un costado y voló a toda velocidad en dirección a los desgastados edificios donde su amigo le esperaba. El Autobot le miró marcharse e inmediatamente dio la vuelta para comenzar a correr desesperadamente rumbo a su base… O lo que quedaba de ella.

¿Un trato con un Decepticon?

La pelea hubiera durado mucho… No había minutos en ese lugar que no estuvieran contados y fueran valiosos. Dos guerreros desesperados podían ser capaces de todo… Y al decir 'todo' se trataba incluso de pelear hasta que las chispas de ambos se desvanecieran completamente, cosa que no era primordial en el momento. Ayudarían mas estando con vida, aunque la desesperanza para el Autobot era desgarradora.

Continuará…