Capitulo bastante extenso, ¡pero definitivo! Espero que lo disfruten.
Trampa para pájaros
Sandalias sonaban en el pasillo solitario de la facultad de medicina el cual en ese instante se encontraba fuera del horario de clases debido a las festividades de la época del año que los universitarios celebraban en cada uno de sus semestres. Luffy caminaba por el pasillo dirigiéndose al laboratorio donde sabía con certeza quién se encontraba ahí sin importarle un bledo las fiestas y preferiría estudiar detenidamente en soledad. Sus pasos se detuvieron frente a las dos puertas que conectaban al laboratorio y sin dudarlo, abrió una de ellas sin previo aviso.
Un chico alto de piel bronceada y cabello negro se encontraba estudiando en un microscopio mientras que con su otra mano tomaba apuntes, al percatarse del ruido de la puerta, miró hacia atrás interrumpiendo su actividad, para poder ver de quién se trataba.
—Mugiwara-ya
—¡Hey Torao!
El chico de jeans estampados quien en ese instante usaba una bata de laboratorio, se levantó de su silla y lentamente empezó a manipular los pequeños objetos delicados donde estaba estudiando y cerró su libreta de apuntes, poniéndose de pie para caminar hacia la otra mesa del laboratorio.
—Debí imaginarme que eras tu, ¿quien más sería tan imprudente de abrir la puerta sin tocar antes? Estaba en algo importante.
—Shishishi, lo siento, lo siento.
Luffy caminó mientras la puerta se cerró de golpe detrás de él, y con confianza, se sentó sobre una de las mesas.
Trafalgar Law era el nombre del joven estudiante de medicina, había interactuado con Luffy desde aquel entrenamiento en donde Law caminaba cerca a la cancha de basket y accidentalmente casi recibe un balonazo en su cabeza, y de no ser por sus reflejos, habría recibido un golpe muy fuerte. En ese momento en vez de lanzar el balón hacia Luffy quien fue el que sin querer había lanzado el balón hacia él, el chico lo lanzó a larga distancia logrando encestar el balón. Todos los presentes quedaron sorprendidos incluyendo a Luffy, quien desde entonces cada vez que se cruzan de camino, no paraba de sonreírle al muchacho de piel bronceada. En oportunidades anteriores le había pedido que se uniera al equipo pero siempre recibía una negativa como respuesta, así que Luffy se conformó con que sólo fueran amigos, aunque Law no esté tan de acuerdo con ello.
—Si vienes a pedirme que me una al equipo por enésima vez, déjame decirte que la respuesta sigue siendo no, y no cambiaré de opinión al respecto.—Law le dio la espalda mientras guardaba sus cosas.
—Hmm~
—No me interesa jugar, tengo otras cosas importantes en qué concentrarme.
—Hmm, ¡ok!
—Bien, ya te puedes ir.
—No.
A Law le palpitó una vena en la frente, tenía poca paciencia con el chico del sombrero de paja, sin embargo, sabiendo desde antes de conocerlo aquella tarde que el chico es terco y bastante leal a sus convicciones, no le parecía raro que el muchacho fuese tan insistente.
—Tampoco soy tu amigo, ya déjame tranquilo.—Expresó Law con desinterés.
—No me gusta.
—¿Qué cosa?
—Que digas que no somos amigos.
—No lo somos.
—¿Por qué?
Otra vena palpitó en la frente del chico, quien miró por un momento a Luffy para luego seguir con su actividad, debía apresurarse si quería llegar temprano con sus amigos.
—Además, no vine por eso, Torao, somos amigos y eso no está en discusión, vengo por otro asunto.
El chico suspiró, consciente de que debía escuchar a Luffy o nunca podrá quitárselo de encima.
—¿Entonces a qué has venido, Mugiwara-ya?
—Por cuestiones del corazón.
El muchacho alto miró a Luffy con preocupación—¿Estas enfermo?
—No.
—Entonces si lo que buscas son consejos sobre el amor, estas con la persona equivocada.
—¿Amor?
—¿No es sobre eso?
—No.
Law empezaba a perder la poca paciencia que le quedaba, e irritado se quitó la bata de laboratorio, se puso su sombrero blanco, cerró su bolso y se dispuso a irse.
—Se trata del hombre de la fotografía que tienes en tu billetera, se llama Corazón, ¿no es así?
Law se detuvo, sus ojos se abrieron desmesuradamente y su corazón palpitó con fuerza. Lentamente dio media vuelta para encarar a Luffy quien seguía con su rostro inocente mirándolo en espera de su respuesta.
—No... No sé de qué me hablas.
—Hace un par de meses cuando te vi con tus amigos en aquel restaurante, ¿recuerdas que Penguin ganó una apuesta y le diste tu billetera para que sacara el dinero porque tenias las manos ocupadas con mi cuello mientras me ahorcabas porque te colme la paciencia?
—Por supuesto.
—Luego te fuiste al baño y los chicos empezaron a revisar tus cosas para ver si tenias novia. A mi me pareció divertido y también participé.
Law trataba de escuchar con paciencia, pero nada de lo que le decía lo estaba ayudando, más adelante se encargaría de cobrárselas a sus amigos.
—Entonces cuando yo revisé tu billetera, vi a tu familia, y había una foto más, era un hombre rubio enoooorme... También vi la foto de tu hermanita y-
—Mugiwara-ya, ¿a donde quieres llegar con todo esto?
—Conocí a ese sujeto ayer.
Trafalgar soltó su bolso, y en un rápido movimiento se acercó a Luffy y lo tomó del cuello de la camisa.
—¡¿Donde?!
—Torao... Necesito tu ayuda.—Dijo el muchacho con seriedad, una que jamás había visto en él, por lo que lentamente soltó su agarre de su camisa y retrocedió un par de pasos.
—¿En qué demonios te has metido?
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—¿Alguien sabe donde está Luffy?
Un muchacho de cabello rizado y nariz larga caminó entre las herramientas tiradas en el suelo mientras que marcaba un número en su teléfono móvil.
Todos habían acordado encontrarse en el taller de mecánica de Franky después de almuerzo. Habían estado de acuerdo en descansar toda la mañana pues habian pasado la noche hasta horas de la madrugada despiertos evaluando los detalles que Luffy logró captar mientras estuvo en aquel lugar.
Sabo y Ace no habían llegado tampoco, por lo que Sanji supuso que Luffy se encontraba con sus hermanos.
—¿Ya lo llamaste?—Preguntó el peliverde mientras destapaba una botella de cerveza.
—¡Obviamente! Pero no responde.
—Quizás esté con sus hermanos.
—¿Quien?—Habló una voz desde la entrada del taller, se trataba de Sabo quien había llegado con Ace.
—Luffy... ¿no está con ustedes?
—No—Dijo Sabo—Nosotros creímos que estaba con ustedes.
Todos se miraron, para luego suspirar, era un caso perdido preguntarse por su paradero, nadie iba a saberlo.
—Tks, Luffy no cambia—Se movió irritado el mayor de los hermanos—deja que lo vea, debería darle una buena paliza para que aprenda a-
—¡Heeey! ¡chicos!
Todos reconociendo la voz, se asomaron fuera del taller encontrándose con Luffy saliendo del auto de Law por la parte de arriba.
—¡Espera Mugiwara-ya! No he estacionado el auto.
—¡Chicos!—Luffy saltó del techo del auto y corrió hasta donde sus amigos se encontraban—¿Recuerdan a Torao?
—¿Torao?
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—Déjame ver si entiendo...—Usopp se movió en el desgastado sofá que se encontraba en la pequeña sala dentro del taller—¿Cuando hablas de negocios sucios te refieres a que el casino oculto es también de hecho una fachada?
–Así es—Respondió Law.
—¿Y quien ingresa a ese negocio no sale jamás?
—Exacto. Ellos utilizan a las personas para ganar apuestas y quedarse ellos con el 70% del dinero. Por lo general son grandes ganancias, de lo contrario jamás se fijarían en ti si no ven potencial. A esa persona con quien hacen el trato lo llaman "rey apostador" quien recibe la protección del jefe de la familia, y también empieza a ultrajar a nuevos miembros para generar más ganancias, es como una pirámide.
—Es una mafia—Opinó el peliverde.
—Es como eso, Zoro-ya.
Usopp volvió a moverse nervioso—¿Nos dices que tienes la forma de saber la información de todo el casino y los movimientos de cada uno de esos sujetos?
—Por supuesto—dijo el chico de los tatuajes.
—Torao conoce a alguien que pertenece a esa familia.
—Mugiwara-ya tuvo contacto con una persona importante para Joker, el jefe de la familia.
—Familia, familia, familia... ¿Por qué se refieren así de ellos?—Preguntó Franky.
—Es como la filosofía de esa organización, la persona que Mugiwara-ya conoció es alguien importante para mi, es mi protector. Pero eso ya es otra historia que a ustedes no les incumbe.
—Oye, oye Luffy—susurró Usopp de cerca al muchacho—¿es buena idea que este odioso esté al tanto y nos ayude?
—Torao es mi amigo.
—Sí, pero...
—De cualquier manera—Continuaba Law—la persona con quien vamos a buscar contactarnos no es Cora-san... Es una amiga a quien le he hecho muchos favores en el pasado y sé que no se negará a ayudarme.
—¿Una amiga?
—Su alias es Baby 5.
—¿Alias?
—Usopp, ¿podrías dejar de preguntar todo lo que dicen? ¡Me irritas!
—Pe... Pero Sanji, ¡estoy nervioso! Oye Law... ¿cómo vamos a contactarnos con alguien que trabaja para ellos? ¿de verdad los traicionaría sólo por devolverte un par de favores?
—El problema, nariz larga-ya, no es que ella decida o no hacerlo, el problema es llegar a ella.
—¿A qué te refieres?—Preguntó Sanji.
—A que ella no opera directamente en el casino, ella actúa desde las sombras. Ella es un importante arma para la familia Donquixote.
—... ¿Un... Importante arma?
—Así es, ella es hacker.
—¡¿Un hacker?! ¡Entonces si fallamos en convencerla, estaremos vulnerables a que ella nos arruine virtualmente!—Usopp se puso de pie y caminó nervioso hasta ponerse frente a Law—¡¿te das cuenta de lo delicado que es eso?!
—¡Usopp!
El chico quedó petrificado ante el tono de voz de Luffy, quien también se puso de pié y manteniéndose en su lugar, se dirigió no sólo a su amigo sino también al resto.
—Sé que esto es delicado, ¡estuve allá y sé que no es un juego! acepto que me equivoqué, pero no me arrepiento. ¿Había otra forma de llegar a ellos? ¿qué habrían hecho ustedes en mi lugar? Escuchen, pueden decir lo que quieran de mi, y de mis arrebatos, ¡pero no duden nunca cuando digo que Torao es de confianza y sabe lo que dice!
Todos se quedaron en silencio mientras Law tomó un suspiro y continuó.
—Entiendo que no tengas confianza, nariz larga-ya, pero-
—Además Torao es mi amigo.
—¡No lo soy!
—Todos aquí tienen derecho a opinar, así que él también.
—Mugiwara-ya, yo no-
—Por cierto, Sanji, tengo hambre.
—¡Ahora eres tu quien no me deja hablar!
—¡Au! Que les parece si pasamos a mi super casa a comer algo mientras continuamos.
—¡Yahoooo! Muero de hambre.
Todos se levantaron y empezaron a caminar hacia una de las puertas que conectaba a la casa de Franky, Trafalgar por su parte, se quedó de pie en su lugar con una expresión de sorpresa mientras sudaba, no daba crédito a esa peculiar forma de ser de Luffy y mucho menos a lo bien que sus amigos lo tomaban, definitivamente cada loco en su circulo social. Una palmada en la espalda recibió el chico tatuado, al mirar a su lado, se encontró con la amable expresión de Ace y Sabo, quienes sonriendo le daban a entender que lo comprendían y que no se preocupara. Sabo fue el primero en irse detrás del resto mientras Ace con un leve empujoncito, llevó al muchacho a donde se dirigieron los demás.
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Brillantes luces adornaban el asombroso lugar, un vistazo a las Vegas era aquel casino oculto entre las sombras de una ciudad insospechada de movimientos ilegales y dinero fácil, hombres levantaban su champán al saberse ganadores mientras atractivas mujeres celebraban los triunfos de los orgullosos caballeros.
Un chico de sombrero de paja caminaba alrededor de las distintas mesas de apuestas, su camisa de girasoles y su barba falsa lo ayudaban a mantenerse oculto de quienes aquella noche lograron interactuar con él. El muchacho había llamado mucho la atención en aquella oportunidad y no podían arriesgarse a que el plan de recolectar la información para contactar con Baby 5 sin meterse en mayores aprietos fuera arruinado.
Pero, pese a los peligros de ser descubiertos, él se negó firmemente a dejar su sombrero.
-Flash back-
—Escuchen—Habló Law mientras todos terminaban luego de una adelantada cena, todos se encontraban en el comedor de la casa de Franky, en ese instante la tarde caía lentamente dejando en penumbras la casa, sólo con la iluminación de la lampara sobre ellos en la mesa del comedor.—Tenemos sólo una oportunidad de contactar con Baby 5. Recuerden que Nami-ya está siendo reclutada como nuevo miembro de los apostadores estrellas, si ven movimientos sospechos a su alrededor, todo estará arruinado, así que propongo limitarnos a buscar a Baby 5 sin llamar la atención.
—De acuerdo—Habló Zoro mientras bebía su botella de licor—¿Pero cómo se supone que encontraremos la manera de infiltrarnos en el personal? Según Luffy, es un lugar enorme con muchos camareros, meseros y músicos, sin mencionar a los que manejan el juego en cada apuesta. Sí, hay muchas personas, pero deben tener su seguridad allí, ¿cómo vamos a engañarlos y entrar?
—No todos serán trabajadores, otros sencillamente estarán en los alrededores.
Sanji lentamente exaló el humo de su cigarrillo—Y... ¿Qué pasa con los alias que necesitamos? Luffy mencionó que Nami-san es conocida como la gata ladróna.
—¡Au! Yo me puedo encargar de eso, pero necesito el permiso de mi capitán para llamar a una persona quien podría ayudarnos.
—¿Es un amigo?—preguntó el Luffy.
—¡Es una suuuperrr amiga!
—Si confías en ella, adelante Franky.
El hombre de cabello azul sacó su teléfono móvil y con una sonrisa aguardó por ser respondida su llamada. En medio del silencio, todos lo observaban hasta que el peliazul habló.
—¡Yeah! Nico Robín... Tiempo sin escuchar tu voz, espectacular mujer.
La sonrisa de Luffy no se hizo esperar, entre tanto Zoro se ahogaba con su bebida y empezó a toser fuerte. Todos la conocían desde hace un tiempo, esa mujer apreciaba a Luffy con su vida. Y mientras Franky le contaba el asunto, Ace observó cómo su hermanito sonreía plácido mientras le mandaba saludos a su amiga, una sonrisa se formó en su rostro, había acordado con Sabo ver hasta donde llegaban las cosas para poder intervenir, y mientras tanto, estarían allí como fuerza de apoyo. Querían descubrir que tanto había madurado su hermanito, y querían asegurarse de que sus amigos lo amaran y cuidaran tanto como ellos dos lo harían.
Luego de haber informado a Robín sobre lo ocurrido y el plan, Franky en silencio escuchó su respuesta para después brillantemente sonreír y alzar su dedo pulgar en aprobación de la ayuda de la mujer. Todos sonrieron y fue Luffy quien gritó.
—¡Gracias Robín!
Ella definitivamente iba a ser de gran ayuda, pues a pesar de ser maestra de literatura e historia de la universidad, tenía importantes conexiones en servicios privados de seguridad . Y un favor a su querido amigo Luffy jamás se lo negaria, despues de todo, él salvó su vida.
—Bien, resuelto eso, hablemos de donde estaremos ubicados cada uno y cual será nuestra función. Se comunicaran con Nico-ya después para que nos ayude con las identidades falsas.
—Identidades falsas ¿Eh?... Me gusta.—mencionó Zoro—Yo me encargo de darle los detalles del plan a la mujer sombría.
—Bien, Zoro—Luffy se quitó su sombrero y lo colocó en la mesa mientras se recostaba más en la silla—Entrégale esa información a Robín. Te lo encargo.
—Por nada del mundo permitamos ser descubiertos... Bien, iniciemos, presten atención—Todos observaron cómo Law empezó a ubicar el salero en el centro de la mesa—Esta es la oficina principal de Doflamingo, ubicada frente a una enorme estatua de flamenco, justo desde allí tiene vista de todo el casino y sus movimientos, por lo que un paso el falso pondrá en juego nuestro plan...
-fin del flash back-
Luffy se acercó a la mesa del bufet y con ansiedad empezó a llenar un plato de pasteles y mariscos, y acercándose a uno de los guardias, empezó a distraerlo mientras comía toneladas de alimentos.
"Fíjense donde se encuentran ubicados los guardias, por lo general son cinco guardias por sala, Mugiwara-ya, tu llamaste la atención la vez anterior, así que serás el único en disfrazarte, no apostarás, irás a la sala 4 y te encargarás de distraer al guardia que se encuentre más cercano a la puerta que conecta a las escaleras donde sólo permiten el paso a personal autorizado, y cuando lo logres, yo ingresaré"
El chico siguió comiendo como si no hubiese un mañana, logrando llamar la atención del guardia con el sonido de sus masticadas. Sin embargo, el sujeto no dejaba de hacer su trabajo.
Y como Luffy no es de mantenerse a la raya en un plan, hizo lo que no debía hacer.
—Cooffffff...—Y golpeando su pecho, empezó a simular que se ahogaba con la comida.
O quizás no estaba fingiendo.
Colorado, empezó a mover sus manos en busca de aire, entonces el guardia se acercó al chico y empezó a ayudarlo, fue en es instante que Law caminó rápidamente y con agilidad, abrió la puerta e ingresó sin ser descubierto.
—Idiota... No debías llamar a atención.
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Un joven de cabello rubio y curiosas cejas rizadas caminaba entre las personas con una costosa botella de vino y un par de copas en mano, sus ágiles manos deslizaron el par de copas sobre la barra y con picardía sonrió a la mujer que servía el alcohol, la chica hábilmente preparaba cócteles cuyos nombres exóticos invitaban al baile y a las fantasias. El rubio la observó hasta que sus ojos se conectaron, y como un hechizo, la apasionada mirada del hombre de cejas curiosas la atrapó, mientras palabras suaves salieron de su boca casi como susurro, ronco, lento, varonil.
—Busqué en las calles aquella presencia encendida,
de aroma a rosas y labios con tinta,
Rojo pasión que mis pasos dirigía
Sus ojos profundos que el amor comprendía.
La mujer de cabellos oscuros lo miró embelesada, aquellas palabras se deslizaban entre los labios del rubio cual amante experto, las manos de la mujer dejaron de preparar licor, y empezó a escuchar con atención.
—Mujer hermosa, mujer divina,
De alma bondadosa y manos finas,
Te busqué en los bosques, te busqué en cantinas,
Embriagado sin conocerte, pero extrañándote cada día,
Mi alma solitaria, Abatida se sentía,
Pues con desespero al buscarte, buscaba mi propia vida,
Sin tus ojos en los míos, sin tus manos en las mías,
Dime como sobreviví sin tu presencia hasta este día,
Te busqué en cada rincón, en cada vía,
Y en este lugar por fin te conozco, alma mía, quien lo diría.
Sus ojos continuaron conectados, como si se necesitaran toda la vida, como si la búsqueda hubiese sido eterna, se miraban con detenimiento, embelesados, concentrados, conectados... La joven mujer quien sintiéndose halagada por sus palabras, no podía dejar de sentir su pecho agitarse ante la mirada de aquel seductor hombre, terminó el ultimo coctel y una vez entregado, se dirigió hasta el rubio.
—¡Wow!—Sonrió la mujer—Eso fue... Maravilloso.
—Maravillado estoy yo al ver tu sonrisa—Sonrió el rubio con sinceridad—¿Te has visto en el espejo? Deberías hacerlo más seguido... Verás entonces que pocas cosas serán las que te maravillarán.
Sanji lo intentaba, realmente lo intentaba, los pechos de aquella mujer lo invitaban a mirar, los carnosos labios rojos lo inspiraban a bailar, pero debía controlarse, debía ganar la confianza de la mujer frente a él.
No estaba frente a Nami-swan... Estaba frente a una mujer que podría ser su enemiga.
Una hermosa, hermosa mujer.
—¿Y qué desea el hombre de cabellos dorados?—Preguntó juguetonamente.
—Fantasías contigo, hechas realidad.
La mujer de cabellos oscuros soltó una risa gutural con coquetería, y moviendo su mano delicadamente en las femeninas curvas de su cuello, se inclinó sobre la barra—Me temo que ese cóctel no existe, mi señor.
—¿Y quién está hablando de cócteles, mi lady?
La chica volvió a reír un poco más espontanea, y fijándose en la botella de vino y el par de copas, analizó un poco más al hombre y nuevamente subió su mirada a sus ojos.
—Si lo que pretendes es que falte a mi trabajo para hacer tus fantasías realidad, necesitaras más que palabras bonitas y una fina botella de vino.
—No pretendo hacerla faltar, señorita, pero tampoco pretendo negarme a la inspiradora compañía de tan hermosa mujer.
—Sólo mi compañía, espero... Porque cuando se trata de amor, las palabras se las lleva el viento, son las acciones las que hablan por sí mismas.
—El compromiso, las promesas, la paciencia, los planes, los sueños compartidos, todo eso incluye tanto palabras como acciones, y es amor genuino...
—Bien lo has dicho. Es amor genuino—La mujer sonrió, mostrando más empatia con el rubio—¿Y cual es el nombre de tan poeta caballero?
Sanji miró sus ojos, grandes y misteriosos, pero brillantes como si estuvieran cargados de emociones ocultas, una mirada encantadora que esconde lágrimas de tristeza. Sintió todo, deseos de protegerla, de ayudarla, de huir de la mano de tan hermosa mujer, sus objetivos planeados con sus amigos flaquearon y sintió sucumbir ante los brillantes ojos que esconden la mayor de las sinceridades.
"Y recuerden, no deben dar sus verdaderas identidades"
Recordando las palabras de Law, el rubio suspiró derrotado y apretando el cigarrillo entre sus labios, decidió seguir sus instintos.
—Sanji, mi lady. Por favor, no me niegue a saber el suyo, moriría asfixiado en agonía con la idea de no poder pronunciar su nombre.
La mujer de nuevo río con picardía, y antes de moverse para abrir la puerta de la barra y darle la entrada al rubio, pronunció con notable seducción.
—Violet.
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Un hombre de cuerpo bien formado y cabello verde caminaba por los pasillos grises del subterráneo, se fijó mantenerse concentrado en ejecutar la aparte del plan donde él tenía un importante papel, sus pies se apresuraron a su destino.
"Zoro-ya es la clave, entrarás después de Mugiwara-ya, pero no juntos... Debes estar cerca de tu objetivo y mantenerlo en sus funciones, mantén tus ojos sobre él y pase lo que pase, si ves peligro alguno, contrólalo"
—No es una tarea sencilla, pero puedo hacerlo...
El peliverde caminaba y agilizando el paso, empezó a correr.
—¡¿Pero donde demonios estoy?!
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Sabo caminó entre la multitud con elegancia, su rubio cabello y su estatura le daban cierto aire aristocrático que lo hacía atractivo a las mujeres que descaradamente pasaban por su lado con la intención de invitarlo con sus miradas a lo prohibido. Nervioso, carraspeo un poco su garganta y buscó con su mirada a sus hermanos.
No muy lejos de ahí, bebiendo un vaso de tequila, se encontraba su hermano Ace, quien después de conectar su mirada con la de su hermano Sabo, se levantó de la silla y caminó hasta el otro lado de la sala, sus ojos inquietos pero con disimulo buscaban a su hermano menor, sin éxito alguno.
Sabo se recostó en un poste decorativo cercano, y con disimulo, empezó a hablar.
—¿Has visto a Luffy?
—Lo estoy buscando.—Respondió el pelinegro.
—Trafalgar Law le dijo que estuviera en la sala cuatro, pero no está ahí.
—¿Crees que haya cometido alguna imprudencia?
El rubio se voltio a verlo tras la pregunta de su hermano, Ace hizo lo mismo y luego de reflexionar unos segundos mientras se miraban, ambos respondieron al unisono.
—Sí, seguro.
Una mujer madura de voluptuoso cuerpo y extravagantes arreglos en el cabello se acercó hasta el rubio y con descaro, abrazó el brazo del muchacho y lo miró a los ojos mientras que el brazo del rubio estaba prisionero entre los pechos de la mujer.
—Joven, quizás sea tu cabello dorado, o tu interesante cicatriz, pero has llamado mi atención. ¿Tomarías una copa conmigo?
—Señ... Señora—El rubio se tensionó ante el insinuante comportamiento de la mujer, quien no dejaba de afirmar sus pechos contra el brazo del chico.
—Oh, vamos, cariño... ¿vas a negarte a esto?
—E... Es que...
Sabo miró cómo su hermano Ace estaba de brazos cruzados con una enorme sonrisa, evidentemente divertido por la embarazosa situación que su hermano atravesaba.
—¿Qué pasa? Vamos, cariño, no seas tímido... ¿Es que acaso tienes novia?
—Eh...—Sabo volvió a alzar la mirada a Ace, quien levantando las cejas y el mentón, le dio a entender que también esperaba su respuesta.—Eh.. Sí, lo siento, ya tengo novia.
—¿Qué?—Un poco decepcionada, la mujer se meneó un poco más cerca del chico, sus ojos se centraban en los labios del rubio—Bueno, no importa.
—¿Qué?
—Yo no voy a hacer nada con tu novia—Rió sugestivamente la mujer—Vamos cariño, te haré ver las estrellas.
—¿Estrellas?—Sabo trató de alejarse de la mujer—Créame señora, no hace falta. Ella me hace ver las estrellas.
—¡¿Qué?!—Dijo la mujer.
—¿Qué?—repitió un sorprendido Ace.
—Asi es, ¡y de qué manera! así que si me disculpa, soy un hombre ocupado. Ofrezca las mieles de su amor a la persona correcta, pierde su tiempo conmigo.
La mujer indignada, se alejó del rubio.
—¿Cómo te atreves a rechazarme?
Ace no contuvo su risa, y soltó una carcajada fuerte, la mujer al verlo, se ciñó ahora al brazo del pelinegro—No importa, tengo demasiadas oportunidades, y mucho mejores que tu, ¿verdad, joven de cabellos rebeldes?
—¡¿Yo?! ¡No!—Respondió el pelinegro.
—¡¿Qué?!
—No se ofenda, pero usted ya está vieja.
—¡¿QUÉ HAS DICHO?!
—Váyase a su casa, señora, sus nietos deben estar preocupados.—Y luego de mirarla con preocupación, el pelinegro hizo una reverencia inclinandose frente a la mujer—Mis disculpas, por favor, que pase una buena noche.
La mujer ofendida, se fue del lugar, su rizados cabellos se movían al compás de sus pasos, evidentemente enojada.
Sabo reía fuerte, y luego de respirar, miró a su hermano quien en silencio lo observaba con mirada picara.
—Asi que... ¿te hace ver estrellas, eh? Y yo que te creí puro y casto.
—¿Qué? Oye, cuando dije eso, me refería a los golpes de Koala, ¡enserio! Esa chica es de temer.
Ace rió fuertemente, y luego de calmarse, le dio una palmada en el hombro a su hermano.
—¡Sólo bromeaba jajajaja! pero Sabo, ¿te das cuentas de que en el momento en que esa señora te preguntó si tenias novia, pensaste en tu amiga?
—¿Qué?
—Y yo en ningún momento he dicho el nombre de Koala.—Dijo Ace con un sonrisa burlona.
Sabo miró el suelo, claramente descubriendo el punto que su hermano señalaba.
Ace volvió a darle otra palmada en el hombro, esta vez con más fuerza.—Te dejo ese dato ahí.—Y con las manos en los bolsillos, empezó a alejarse.
—¿A donde vas?
—A buscar a nuestro tonto hermano menor—Y con un movimiento con la mano, se despidió de Sabo sin voltear.
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Caminaba entre los oscuros pasillos que conectaban a puertas las cuales sabía con certeza que en ninguna de ellas se encontraba aquella mujer. Trafalgar Law se movió con sigilo hasta subir las escaleras que conectaban a una puerta delgada, y sabiendo que por fin había llegado, tomó en su mano derecha la perilla de la puerta con suavidad, y girándola, abrió la puerta lentamente.
Una amplia habitación oscura era iluminada sólo con la luz de tres enormes monitores, una chica de cabellos negros estaba sentada operando cada monitor desde un pequeño teclado vino tinto que bien podría caber en la palma de su mano, sus labios movían con impaciencia el cigarrillo manchado con su labial. La mujer sin girarse, soltó una risita gutural.
—Vaya... Cuanto tiempo sin vernos, Trafalgar Law.
—Baby 5.
La mujer se giró en su silla hasta encararlo, la oscuridad no le permitía a Law poder evaluar su expresión, sin embargo el rostro de él era totalmente iluminado por la luz de los monitores.
—Y dime... ¿Qué te ha traído por acá? ¿Acaso.. Me necesitas?
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Usopp repartió cartas, su uniforme blanco de corbata roja lo identificaban como uno de los empleados del casino, sus ágiles manos mostraban experiencia frente al juego. Una conversación entre dos de los apostadores anteriores había llamado su atención, hablaron de una atractiva apostadora de cabello naranja en la sala cinco, por desgracia el chico de la nariz larga se encontraba situado en la sala tres, y aunque entre las salas tres y cuatro sólo hay una división simbólica donde solo enormes arcos las separaban, la amplitud del lugar y la multitud de personas no facilitaban para nada el poder comunicarse con ella, pues la sala cinco y seis se encontraban en el piso de arriba.
"Son dos salas por cada piso, las salas cinco y seis son donde apuestan los de la elite, esto es complicado... ¿Donde rayos están Luffy y Law? ¿habran obtenido información? Ya deberíamos salir de aquí."
Una explosión sonó desde debajo del suelo, el piso tambaleó haciendo que algunas personas se tiraran en el suelo por temor, alguien a lo lejos gritó que se trataba de un terremoto, por lo que las personas entraron en pánico y empezaron a correr. Desde ese instante Usopp salió de su lugar y corrió hasta Franky, quien estaba cerca en una de las apuestas.
—¿Qué sucede? ¿Es parte del plan?—Preguntó el muchacho.
Una puerta se abrió de golpe, un sujeto de cabello gris y ropas oscuras salió de ese lugar y cayó al suelo, evidentemente fue lanzado por alguien.
—Lo dudo—Respondió Franky.
En ese instante un chico de sombrero de paja salió y se lanzó sobre sujeto de cabellos grises mientras le propinaba golpes en la cara.
—¡Luffy!—Gritó Usopp quien en un intento por acercarse, se tropezó con las personas que trataban de salir del lugar.
—¡Usopp! encárgate de Luffy, iré por la camioneta, ¡debemos salir de aquí pronto!
—¡Espera!
Usopp volvió a tropezar con las personas mientras veía a Franky correr. Luffy seguía luchando, su oponente lo había empujado hasta lanzarlo contra una mesa, las cartas y monedas cayeron al suelo mientras el chico trataba de ponerse de pie.
—¡Luffy!—Ace apareció y tomando a Luffy de los hombros, lo empujó detrás de él para protegerlo—¡¿Qué demonios está pasando?!
—¡Es inútil, Ace!—Luffy trató de ponerse de nuevo al frente para luchar—¡Nos descubrieron!
—¿Qué?—Ace, sorprendido por la fuerza de su hermanito, seguía intentando controlarlo.
—¡Esos bastardos nos descubrieron! ¡Nos están vigilando!
Ace miró al sujeto frente a él, los redondos lentes del sujeto no le permitían a Ace detallarlo fácilmente.
—Luffy, vete.
—¡¿Qué?! ¡No voy a irme!
—Maldición, ¡que te vayas te digo!
Zoro apareció en el instante, y tomando a Luffy de la cintura, lo cargó sobre su hombro y empezó a correr.
—¡¿Qué demonios haces Zoro?! ¡suéltame!
—¡Cállate! Yo también quiero luchar, pero...
Luffy volteó para ver a su amigo.
—¡Viene la policía y desde la cárcel no vamos a poder hacer nada!
—¡NO ME IMPORTA!
—¡Pues debería importarte! ¿olvidas que este maldito lugar es ilegal?
—¡Pero...!
Zoro siguió corriendo.
—¡Pero este no es el camino, Zoro!
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El sujeto se estrelló contra la pared, Ace lo había lanzado para tomar ventaja. El hombre cayó al suelo y lentamente empezó a ponerse de pie apoyándose con la pared.
—¿Cual es tu nombre?—Preguntó el pelinegro mientras se limpiaba el sudor de la barbilla.
El tipo se rió mientras miraba a Ace prepararse para seguir peleando.
—Gladius—Respondió en un repentino tono serio, y de inmediato le dio un puñetazo en el rostro a Ace, quien debido a la fuerza del golpe, se tambaleó hasta llegar dentro de un ascensor cuyas puertas automáticas se habían quedado trabadas a consecuencia de la explosión.
Ace se sostuvo con la pared y de inmediato se lanzó a darle un puñetazo a Gladius, ambos empezaron a forcejear mientras lanzaban puños contra el otro. En ese instante Gladius tomó ventaja e hizo caer a Ace quien se golpeó contra el suelo. Gladius puso su pie sobre la espalda del chico mientras sacaba un arma, sin embargo, una inesperada patada lanzó el arma lejos de sus manos. Sabo había llegado a tiempo para ayudarlo, Ace trataba de quitarse al sujeto de encima, en ese instante Sabo volvió a atacar esta vez propinándole un golpe en la cabeza al sujeto, lanzándolo lejos de su hermano, quien logró levantarse.
—¿Estas bien, Ace?
—Estoy bien... ¿Luffy?
—No lo sé.
Gladius se levantó, y en un rápido movimiento ambos esquivaron el golpe que había lanzado, pero aprovechándose de su ángulo, el sujeto de cabello gris se lanzó de nuevo sobre el arma, en ese instante Sabo empujó a Ace fuera del ascensor y la bala dio justo en los botones que controlaban la puerta automática, cerrándose de inmediato, dejando a Sabo encerrado dentro del ascensor con Gladius.
—¡Sabooo!—Gritó Ace desde afuera mientras golpeaba la puerta.
—¡Estoy bien!—Escuchó desde adentro—¡Ve por Luffy!
Impotencia, rabia, Ace apretó sus puños y con ira golpeó la puerta de nuevo.
—Mas te vale que te mantengas con vida. ¡Regresaré!—Y con impotencia, corrió dirigiéndose hacia la salida.
Debía asegurarse de que Luffy estuviera bien.
Corrió con desespero y bajó las escaleras, las alarmas se encendieron inesperadamente, las luces rojo y azul de las alarmas empezaban a reflejarse por las paredes altas del casino, sus ojos buscaban con prisa a cualquiera de los chicos que pudiera decirle algo sobre Luffy, varias puertas estaban cerradas y mientras el chico buscaba una salida, la alarma de incendios se activó y el agua empezó a caer. Ace se apresuró a una de las puertas pero esta se encontraba cerrada, golpeó y empujó sin tener éxito hasta el cansancio, y derrotado, golpeó por ultima vez la puerta y cayó de rodillas ensordecido por las sirenas de la policía. Sus piernas temblaban y cuando todo parecía empeorar, inesperadamente la puerta se abrió desde fuera, y del otro lado de esta, una persona se encontraba de pié.
El pelinegro alzó la mirada, reconociendo a la persona de pié del otro lado, podría reconocerla donde fuera, aunque la haya visto sólo una vez en una fotografía.
—Tu...
—Ve por tu hermano menor, yo me encargo.
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Había logrado darle un golpe a Gladius que lo dejó inconsciente, Sabo de inmediato pateó el arma lejos de ese sujeto. Sus nudillos le dolían a causa de los golpes que le había propinado a su oponente, y cansado, empezó a buscar la manera de abrir la puerta, pero era inútil, la fila de botones estaba descompuesta, y sus fuerzas no eran suficientes para abrirla.
El sonido de las sirenas de la policía lo desesperó, y empujando la puerta con ímpetu, lo único que logró fue cansarse más. Sabo respiró profundo, y preparándose para lo peor, desistió de abrir la puerta, cuando de pronto las luces se apagaron, y junto con ella, las alarmas, y escuchando un ruido extraño en la parte superior, Sabo miró hacia arriba, su corazón se aceleró y temiendo lo peor sólo se le ocurrió sostenerse de las paredes angostas, en ese momento la luz del ascensor se encendió y volvió a apagarse, y en un segundo, una luz roja iluminó el lugar. El rubio se mantuvo en el centro del ascensor y en ese momento lentamente la puerta se abrió.
Sus ojos se encontraron con la presencia inesperada de quien lo acababa de salvar, una chica que se encontraba de pie justo allí, el corazón del rubio se aceleró y en medio de la incredulidad, no daba crédito a sus ojos. La persona que menos esperaba encontrar, estaba ahí de pie, mientras él la creía lejos. Y con asombro, lo único que salió de sus labios, fue su nombre.
—Koala...
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Próximo capitulo, en una semana.
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