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Suki Harlett

Gracias por comentar y sorry por ser así, pero es que como yo digo, una historia sin lectores no es nada. Así que publique antes de mi tiempo establecido por que ya tenia el capi listo y para recompensarles sus reviews.

El que desee ver una imagen de Okami está en este link, y si no en mi perfil pueden verla perfectamente.

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Capítulo 7, Revelaciones


-Hey mocosa ¿por qué tardaste tanto?- preguntó de manera curiosa Deidara al ver a una muy familiar cabellera rosada correr en dirección a ellos

-Nada solo me entretuve un rato, pero tengo las plantas- intentó excusarse la chica señalando la mochila en su espalda.

Ella en verdad confiaba en ellos, pero sabía por experiencia propia que podían llegar a ser muy sobre protectores, como si fuese a ser raptada o algo por el estilo. Aún recordaba la una misión en la aldea de la roca hacia un año, donde por poco y un chico no llegaba a contar su siguiente cumpleaños.

… En un parque estaba la pequeña Sakura balanceándose en un columpio. Cuando le llamó la atención una pelota roja y brillante que había ido a parar cerca de ella; curiosa se paró para intentar agarrar la, pero al agacharse chocó contra alguien provocando que cayese de sentón al suelo.

-¡Auch! –dijeron ambos a la vez, sintiendo el dolor de sus frentes por haber chocado cabeza con cabeza.

-Qué dolor -murmuró la niña sobándose el sitio del impacto.

-¿Oye estás bien?- preguntó de manera preocupada el chico con quien había chocado, el cual se frotaba la frente en un intento de alejar el dolor que sentía por el choque.

-Ajá, ¿y tú? –ahora preguntó Sakura, ya parada y ofreciéndole una mano al chico para ayudarlo.

-Sí, perdona por eso me llam-¡AH!

Inmediatamente el chico pegó un grito al sentir como alguien le sujetaba los tobillos antes de levantar lo quedando de cabeza al suelo con los brazos extendidos. Detrás de él, Kisame lo veía con ojos matadores y sin intenciones de soltarlo.

Y de repente este había sonreído, comenzando a agitarlo como si estuviera preparando un par de margaritas creyéndose todo un cantinero experimentado.

-¿¡Tú mocoso, cómo te atreviste a mirar a mi mocosa por más de 10 segundos sin mi consentimiento firmado en un papel!? -peguntó el de una extraña piel azul, al tiempo que soltaba uno de los pies del chico para buscar su Samehada para darle su merecido, pero grande fue su sorpresa al no sentirla en su espalda.

-Gran espada, pero no creo que sea para ti- empezó a hablar la oji esmeralda, teniendo en una de sus manos la preciada espada de uno de los espadachines de la niebla, sin mirar en ningún momento la expresión de horror en el rostro del espadachín- ¿Qué sucedería si se la doy a Tobi de regalo, o le digo a Sasori que haga una marioneta con ella?

Tenía una mirada de estar pensando algo seriamente, mientras que el hombre–tiburón la veía como si le estuvieran enumerando las mejores formas de cómo torturarlo.

-Mejor… romperé el origami especial de Konan-chan con esta espada, pero no diré que fui yo- terminó de decir palideciendo a Kisame.

-No te atreverías, sabes lo que le hizo al último- intentó hacerla entrar en razón viéndola con miedo reflejado en sus ojos, al tiempo que por su cabeza pasaban miles de formas de morir en manos de la peli azul.

-Prue-ba-me -dijo cada sílaba por separado al tiempo que ponía una mirada amenazante.

Kisame sin dudarlo se alejó del niño y apenas la tuvo entre sus manos empezó frotarla con su cachete derecho mientras murmuraba bajito: "tranquila, papá está aquí, no dejaré que esa mujer fea y azul te toqué" -Definición: patético-

Sakura solo suspiró con resignación al saber que al haber tocado un tema tan delicado como su espada se quedaría un buen rato repitiendo el mismo proceso. Se despidió del chico con le mano al tiempo que se marchaba del lugar llevando a rastras a Kisame, dejando a un confundido muchacho el cual aún no procesaba si había estado cerca de morir o no.

Si, pensándolo mejor guardaba el secreto que se había encontrado con el contenedor de una cola, ya que quería que su primer amigo viviera un poco más hasta su siguiente reencuentro.

Sin más le ofreció una sonrisa tranquilizadora a sus acompañantes dándoles seguridad en sus palabras. Pero al verlos detalladamente se percató que el pelirrubio cojeaba ligeramente y vio como un camino de sangre estaba a su alrededor. Sin pensarlo fue en dirección a él y se agachó a la altura de la rodilla para sacar de su bolso unas vendas y liberar un poco de chacra médico en su mano, una cantidad mínima y muy poco consistente, pero lo suficiente como para aliviar el dolor del individuo.

-Ahora entiendo el por qué escuché la alarma… son muy escandalosos -terminó de decir antes de soltar un suspiro de resignación, pero también viéndolos con un ligero brillo de gracia en los ojos, ya que sabía que todos los Akatsuki eran orgullosos, por lo cual aun teniendo una herida mortal hacían como si nada.

-¡Oye! Culpa a ese artista de pacotilla, que tuvo la brillante idea de intentar llevarse un cadáver para hacer una de sus muñecas- dijo Deiara al tiempo que señalaba como un niño pequeño con el dedo índice a Sasori, el cual se hallaba dentro de su marioneta Hiruko.

-¿Quién es un artista de pacotilla?, mira hombre con complejos de travestí: ese era un jounin y era un desperdicio dejarlo por ahí tirado- gruñó en respuesta con la voz más grave de lo habitual.

En ese momento la peli rosada notó que guindando de la cola de metal de Sasori estaba un cuerpo inmóvil, se dio cuenta del sello personal del marionetista, al ver una herida como aguijón en el cuello del cadáver, rodeado de un halo morado por el veneno que llevaba.

-Si cómo no, habla el señor Don muñequita.

-¿Acaso quieres que le diga a Pain como casi haces fallar la misión?

-¿Tú quieres que le diga que te detuviste a buscar un suvenir?

Aún entre palabras de ida y vuelta, los tres integrantes se subieron a la invocación de arcilla del rubio, no sin antes intercambiar unos cuantos insultos entre los mayores.

Sakura miró como lentamente se alejaban de Suna, entrando en terrenos de Konoha; y sin poder evitarlo sus pensamientos vagaron hasta el niño que había conocido esa misma tarde. Solo como estaba había logrado aceptarla como amiga, aun cuando sabía por sus ojos que había sido traicionado con anterioridad.

Pero también supo que de cierta forma y sin pro ponérselo ella estaba rodeada de personas como esas: frías, heridas, solas, traicionadas.

Konan que sufrió una guerra desde pequeña con Pain; Sasori que enfrentó la muerte de sus padres y el rechazo de su pueblo contra él; Itachi el cual para salvaguardar a su pequeño hermano tuvo que matar de forma fría a sus propios padres; Kisame que para mantener sus ideales tuvo que acabar con la vida de sus compañeros; Zetsu, Kakuzu, Hidan, Deidara, quién sabe, tal vez hasta Tobi tenía algo que ocultar a los demás.

Por eso siempre debo recordar…

-A mal tiempo una sonrisaresonó en su mente, justo antes de que terminase la oración.

-Okami.

En el exterior Sakura cerró los ojos, mientras que dentro de su mente se encontraba en frente de una criatura capaz destruir una aldea entera por pura diversión.

-¿Recordando los viejos tiempos?- Okami dijo, viendo a la chica en frente suyo- Sabes que siempre estaré aquí por si me necesitas -dijo en un intento de alejar la tristeza de su rostro.

-Y no lo dudo por nada del mundo. Pero sabes que no se puede ir al futuro sin pararse de vez en cuando a ver el pasado –terminó de decir, antes de caminar hasta tocar la piel de la bestia, disfrutando del tacto suave de su pelaje bajo su piel.

El que solo hubiera escuchado esas palabras sin haber escuchado al que las citó, hubiera pensado que se trataba de una persona que había vivido experiencias dolorosas en su vida, no se imaginarían que era una niña el que las decía.

-Tu opinión es sagrada- Okami soltó con sarcasmo en su voz, mostrando sus amenazantes dientes comenzando lo que parecía ser una espeluznante risa.

-Das miedo.

-Cállate Sakura

-¿Por qué me avisaste lo de Gaara-kun?- preguntó de repente recordando lo sucedido ese día.

-Bueno, esto voy a tener que explicarlo para que lo comprendas. ¿Está bien?

-Ok. –asintió abrazando el pelaje azulado de la bestia de cola.

-Como te enteraste, él posee un bijuu parecido a mí… Cada uno de nosotros tiene una habilidad especial, además de una responsabilidad cuando éramos equipo.

-Espera ¿me estás diciendo que durante un tiempo los 10 trabajaron juntos?

-¿Increíble verdad? Ahora no me interrumpas.

Sakura rió al sentir como los finos cabellos le hacían cosquillas en la nariz debido al gruñido del lobo.

-Cuando éramos un equipo más tiempo del que recuerdo, íbamos por las tierras juntos donde todos tenían su papel, como el Kyubi de las 9 colas el cual era el líder al ser el más astuto e inteligente durante las batalla; el Ichibi de una cola se le daba el cargo del cuidado nocturno, ya que era el único de nosotros que nunca dormía por lo cual era perfecto para cuando descansábamos.

Entre ellos yo era el centinela, debido a mi capacidad de sentir el alma de todo ser viviente, leer sus conocimientos y pensamientos, no muy a fondo pero si puedo rozar en su conciencia. En especial la de los Bijuus; así que apenas sentí el aura conocida para mí del Ichibi, supe que se encontraba amenazado y me sentí en obligación de advertirte.

-Y los que lo amenazaban eran los aldeanos. –Sakura dijo, sintiendo una tristeza en su corazón que no experimentaba desde la primera vez luego de la muerte de sus padres que había entrado en un pueblo para buscar comida. Aún hoy en día recordaba las miradas de desprecio y los susurros desagradables que hacían los pueblerinos al reconocerla.

-Sí, es irónico como ellos los temen a ustedes que teóricamente deberían ser sus héroes.

Se quedaron en silencio después de ello. Sakura comprendiendo la gran responsabilidad que conlleva un poder como ese, el cual sino se sabía controlar era inservible, más si aprendía a usarlo en batalla podría significar la diferencia entre perder y ganar, la vida y la muerte.

-Creo… creo que ha llegado la hora.

Sakura dijo. Okami no tuvo que preguntar para saber exactamente a lo que se refería.

- ¿Se los dirás? –la bestia preguntó, solo volteando el cuello lo suficiente como para verla desde la esquina de su ojo izquierdo, demostrando que respetaba su opinión fuera cual fuera.

-Se han ganado mi confianza- hizo una pequeña pausa, pensando sus próximas palabras- Tarde o temprano se enterarán de ello y pienso que el decirles será una mejor idea que el que lo descubran por su propia cuenta.

El ambiente quedo unos instantes en silencio total, ambos seres sopesando lo que significaban esas palabras e intentando descifrar si la reacción de los Akatsuki hacia la verdad sería positiva o, en el peor de los casos, desastrosa.

-Pienso igual –admitió el lobo, antes de volver a hablar pero con voz más amenazante –Pero no son ellos en general, es ese de la máscara naranja.

-¿Tobi? –Sakura preguntó, un pudiendo evitar que un tono incrédulo ante la consideración de una amenaza del infantil Akatsuki.

-Sé lo que piensas, pero desde que llegó, al igual que como he hecho con todos los demás miembros he intentado descifrar sus emociones. La mayor parte del tiempo son boberías e inocencias, pero de vez en cuando logro captar maldad en él, una sed de venganza que se iguala a la mía o de cualquier otra bestia de cola.

No pudo evitar impresionarse ante ello la pelirosada, pero lo que dijo después el bijuu fue lo que la marcó.

-No entiendo por qué alguien con tanto rencor y dolor actúa tan alegre e inofensivo ante los demás, y las únicas razones que llego a pensar no son nada positivas.

-Ya veré que hacer con él –dijo, aun no procesando por completo la información recién adquirida.

En su mente, Sakura se imaginó las consecuencias que podrían conllevar la revelación de su secreto. Pensó en huir como no hacía desde tanto tiempo, reconfortada por la idea de que al menos no estaría sola como antes, ya que Okami y ella habían logrado crear lazos los cuales habían iniciado luego de la muerte de sus padres.

Se había dado cuando que la bestia era tan incomprendida como ella, ya que al fin de cuentas: ¿qué podía hacer uno para los demás, sabiendo que todo el mundo te deseaba en una jaula y tirar la llave donde jamás se encontraría otra vez? Por eso ella no le culpaba las miles de vidas que él había reclamado ni los cientos de hogares que había destruido, ya que al final de cuentas ambos eran diferentes caras de una misma moneda.

Lentamente la pelirosada abrió los ojos justo en el instante que el ave descendía de su prolongado vuelo. Caminando los tres integrantes llegaron hasta un muro de piedra, un callejón sin salida a ojos extranjeros, pero para ellos la entrada a su hogar.

-Te toca –Deidara le dijo a Sakura, con una media sonrisa instalada en sus labios.

Sakura suspiró, antes de hacer una serie de sellos y poner su mano derecha en la fría roca, por un instante no pasó nada cuando de repente a su lado derecho se abrió una entrada la cual parecía hecha a mano. Sakura se sobó la mano con molestia, aún acostumbrada jamás disfrutaría de la sensación de su chacra siendo extraído de su cuerpo, el cual era la forma de "comprobar" a los visitantes.

Las tres personas traspasaron sin dudar le portal, no sorprendiéndose de oír como la piedra volvía a su lugar detrás de ellos.

-Algún día tengo que preguntarle al Líder cómo funciona esa cosa –comentó Deidara mientras avanzaban por el estrecho pasillo que iba ampliándose a medida que avanzaban.

-Sasori, Deidara. –Sakura habló, no queriendo alargar el momento un solo instante más –Llamen a todos; tengo algo que decirles. –por un momento los dos personajes parecieron querer opinar algo, pero cerraron sus bocas y asintieron al ver la gravedad en el rostro de la pequeña.


Los diez miembros oficiales del Akatsuki se hallaban en frente de Sakura, todos parados y con expresiones serias en sus rostros.

Sakura inhaló y rogó porque no tuviera que abandonar a su familia.

-Ya sabrán que tengo dos años con ustedes desde que nos encontramos- empezó hablando, pensando bien sus palabras -Bueno quiero decirles que no he sido del todo sincera con ustedes… Bueno, no soy lo que se puede denominar normal…

-Eso ya lo sabemos mocosa- interrumpió Kisame deduciendo que todo era una broma por parte de la pequeña.

-Kisame esto no es un juego.

El silencio se extendió por un rato, nadie creyendo por completo que la pequeña acababa de llamar por su nombre al espadachín.

-Se dieron cuenta que soy muy fuerte. Técnicamente no es por esfuerzo propio: soy una jinchuriki. En mi interior tengo un Bijuu.

El silencio se volvió a dar, pero esta vez nadie comentó nada a lo que Sakura continuó.

-No conozco muy bien la historia pero más sé parte de ella… Según mis padres me contaron, ellos pertenecían a una aldea la cual cayó bajo ataque del 10 colas a las semanas de mi nacimiento, no sabían cómo salvarla y como acto desesperado los líderes me usaron para sellar la criatura en mi interior- me subí el vestido demostrando mi sello. Era pequeño y se hallaba en la parte de externa de mi pierna derecha-, debido a que mi padres se negaron a cederme como arma para la nación, los tacharon de renegados- su voz sonaba resentida- Por esa razón desde que tengo memoria he tenido que ir de lugar en lugar para evitar ser reconocida, y en uno de esos viajes fue que los conocí.

¿Será que me temerán?

Lo hecho, hecho estaba. Pero eso no evitaba que un miedo creciera en el pecho de la pequeña, la cual solo deseaba que todo siguiera igual, que pudiera seguir llamándolos su familia.

-Reunión ahora, excepto Sakura. –Pein habló a lo que lentamente uno por uno comenzaron a la salir de la habitación.

Por mero impulso la jinchuriki agarró las manos de Kisame e Itachi cuando pasaban por su lado. Una corriente pasó por su cuerpo, y sintió como una ola de decepción y miedo corría por su cuerpo, pero era ajeno, no provenía de ella.

-Lo siento –dijo a las dos personas antes de soltarlas, quedándose viendo fijamente sus manos preguntándose qué era lo que acaba de suceder.


Silencio es lo único que se oía en el sitio, donde cada uno está pensando qué hacer. Era la misma cueva donde se hacían todas las reuniones, solo que por primera vez un miembro oficial no se hallaba presente.

-¿Qué hacemos?- Kisame rompió silencio creado. El cual por dentro se carcomía el alma, ya que la Mocosa se había ganado un lugar con él junto a sus bromas y peleas hechas.

-Hay que extraerla- señaló con pesar en su voz la única mujer presente.

-Pero ya es una de nosotros- hablaba el pelirrubio, ya que aunque no admitiera, no le agradaba mucho la idea de perder a la única persona del lugar que no le decía basura a su arte. Ella decía que era efímera.

-Creo que la maldita hizo bien en ocultárnoslo, y hubiera sido mejor que lo dejara en secreto… ¡mierda!- Hidan masculló lo último, ya que la peli rosada entendía su religión y aunque no la alabara junto a él siempre que hacia un sacrificio no le criticaba, dándole una sensación que le agradaba.

Todos entendían bien lo que quería decir, ya que aunque les doliera que le ocultaran el secreto, era mejor así ya que ahora que lo sabían era su deber sellarla, y como consecuencia, quitarle la vida.

-Ya he tomado una decisión.

Todos callaron en ese momento. La risa de Sakura hizo eco en sus mentes, y las lágrimas de su rostro parecían querer adornar la imagen. Por un momento algunos pensaron inclusive en ayudar la a escapar, pero no tenía sentido ya que al fin de cuentas tarde o temprano la tendrían que sellar.

Paín volvió hablar, nadie supo qué decir a ello.


Los deje en incógnita! Dentro de un tiempo traigo la conti.

Ultima edición: 14/5/2015

Bye...