THE DARK SECRET SAGA I

Legion of the Damned


7

Cuando se muere la luz

28 de julio, Distrito Forestal.

La vida cambió totalmente para Edgar. En realidad, no había sido casualidad que estuviera cerca de Little Rodentia cuando atacó Dragón: fue el pequeño Lovebat quien planificó todo, pues sospechaba que Ratigan atacaría a Vivian. Lo reunió a él y a Hedgehogson una tarde.

—Muchachos, la señora Frisby corre un grave peligro —les dijo con una seriedad que borró la risa de Edgar.

—¿Y qué quieres que hagamos? Para eso está la Autoridad de Little Rodentia —había contestado en ese momento.

—Necesita algo mejor que eso —respondió con una convicción tal que resultaba imposible bromear—. Ella necesita que borremos sus miedos para siempre. Necesita que capturen a Dragón y que atrapen a Ratigan.

—Pero Lovebat, somos escritores, a veces músicos, a veces criminales, no héroes —dijo Hedgehogson—. No podemos hacer frente al profesor Ratigan y a sus esbirros.

—Debemos detener al menos a Dragón, el gato que mató al esposo de Vivian —replicó Lovebat molesto, y jamás lo habían visto tan furioso—. Y necesito que estén en Little Rodentia a la hora en que entra y sale Vivian del trabajo.

—Pero ella entra a las 9:00, es demasiado temprano para mí —respondió Edgar—. Y sale a las 17:00, ¿Como quieres que sea tan puntual?

—Bueno, yo no tengo ningún problema —dice riendo Hedgehogson—. Pero se sorprende tu dejadez, Edgar, tú deberías ser el primero que debe querer eliminar a ese criminal.

—¿Por qué lo dices? —pregunta extrañado Edgar—. No soy un superhéroe ni un policía.

—No, eres un puto gato —le dice Hedgehogson—. Y ese hijo de puta de Dragón deja muy mal a todos los gatos del mundo. Tú deberías ser el primero en querer detenerlo, golpearlo y limpiar la imagen que hay de tu especie.

—Aunque lo haga, no limpiaré nada la imagen que hay de los gatos, y los felinos en general —dijo Edgar con bastante pesimismo—. Pero lo haré porque lo pide Lovebat, sólo por eso.

Lovebat venció su odio natural hacia Little Rodentia solo para estar cerca y vigilarla. Compraba cosas, visitaba arrendatarios, o se quedaba en la biblioteca leyendo algunos libros. Se hizo cercano a la familia Mousekewitz, pues veía en ellos la familia que quiso tener.

Y entonces los miedos del murciélago se hicieron reales, y tuvieron que destacarse en las peleas callejeras. Fue como revivir su infancia en Wolfstone mientras golpeaba a Dragón, y le habría ganado si la llegada de la oficial Hopps y su compañero anónimo lo distrajeron. De hecho, había previsto que trataría de apuñalarlo, por eso se había amarrado la chaqueta en el brazo. Quizás debió ser más rápido. Al final, la navaja de Dragón lo hirió, pero no gravemente.

—El peligroso delincuente conocido como "Dragón" fue arrestado ayer en el distrito de Little Rodentia —ve que dice el alce Peter Moosebridge en el noticiero, mientras colocaban una foto de Dragón.

"Estúpido alce, el único astas de pala que me cae bien es Robert".

—Nuevamente, la oficial Hopps salvó el día, al arrestar al felino —dice Fabienne Growley, quien siempre ha sido del gusto de Edgar, y sonríe un poco.

—Al sospechoso se le acusa del homicidio de quince roedores —dice Judy Hopps por la televisión—. Gracias a un gato que lo enfrentó en los alrededores del distrito, pudo ser arrestado.

"Que adorable coneja, es tan pequeña que le sobra escenario".

—El gato fue identificado como Edgar Catlan Poe —dice Growley—. Quien ha sido detenido por delitos menores anteriormente.

—Oye, Edgar —dice Lynxbaud mirando por la ventana de la mansión— ¿Qué tan bien te caen los roedores?

—No tengo nada contra ellos —responde él—. Me caen mejor que los perros, en realidad.

—Pues mira por la ventana, esto te encantará de verdad —dice riendo el lince.

"¿De qué hablas?"

El gato se acerca a la ventana, y una ovación, proveniente de docenas de pequeñas gargantas, lo recibe. Repuesto de la sorpresa inicial, contempla una multitud de roedores de todos los tipos, con pancartas y regalos. Sonríe feliz, y con algo de tristeza.

"Soy un héroe para ellos".

—¡Miren, es el gato que enfrentó a Dragón! —grita un ratón blanco.

Edgar sonríe, y los saluda con la pata. Los ratones gritan y vitorean, y Lynxbaud sonríe. El gato negro está animado.

"Puedo acostumbrarme a esto".


Vivian y Lovebat están nuevamente en Little Rodentia. Aparte de hacer compras, van a hablar con la Autoridad del distrito debido a los hechos que acababan de pasar. No pasa desapercibido para Vivian que Lovebat está mucho más tranquilo caminando por la ciudad.

—¿Hay nuevos antecedentes? —le pregunta Lovebat a Vivian mientras van en un auto rentado.

—No lo sé, es lo que quiero averiguar.

—Espero que todo salga bien, Vivian.

Llegan sin problemas al edificio de la Autoridad de Little Rodentia. Bajan y ella pregunta por el oficial Basil en la recepción. Un oficial ratón la hace pasar al interior hacia una oficina donde la espera el detective.

Lovebat se queda esperando afuera, intentando disimular su amargura, porque antes quiso unirse a la policía de Little Rodentia. Lo intentó varias veces, pero siempre fue rechazado. Siempre fue muy débil.

"Pero al menos tuve un buen plan para detener a Dragón".

Después de un rato, puede ver a Vivian regresar. Pero no se ve feliz, ni tampoco enojada o triste. Parece..., confundida.

"¿Qué pasó?"

—¿Qué te dijeron? —pregunta Lovebat intrigado.

—Que mi esposo investigaba a Ratigan y por eso lo mató —dice con un tono de voz extraño, que no puede precisar si está triste o molesta—. Y quiso terminar el trabajo conmigo.

—Pero tú no tienes nada que ver con su investigación.

—Yo no sé nada —dice ella, y ahora si se ve triste—. Pero aun así me persigue, tengo miedo.

—Tranquila, le diré a los demás que no dejen de vigilarte —dice planeando alguna nueva estrategia.

—Gracias —al parecer, lo que él dice la tranquiliza, y Vivian Frisby le sonríe. Él se sonroja mucho.

—¿La policía va a asistirte con esto? —pregunta él.

—Eso dicen —dice sin estar muy convencida.

—Espero que logren atrapar a Ratigan —dice Lovebat, preocupado, y sabe que lo que dice no es muy probable. Ratigan había escapado de Hacienda, nadie lograba eso. Nadie salvo él.

—Yo también —dice preocupada.

Entonces, el detective que la abordó se acerca, acompañado de otro ratón. Este es bajo, de color marrón claro, bastante gordo, y viste de manera elegante, con un corbatín azul, un chaleco rojizo y un sombrero bombín azul marino.

—Señora Frisby —dice el detective Basil—. Acaban de informar que desbarataron una operación montada por los secuaces de Ratigan, y lograron arrestar a sus principales colaboradores. Por desgracia, no hay nada para comprometerlo.

—Ese monstruo siempre está un paso adelante —dice ella con tristeza— ¿Por qué quiso matarme? Yo no tenía nada que ver con lo que hizo mi esposo.

—Seguramente desea eliminarlos como venganza por lo que hizo Jonathan, es algo común entre los criminales —dice Basil, aunque su mente parece estar concentrada en otra parte, divagando.

—Menos mal no se arriesga a pasar a otros distritos, porque hay otras organizaciones operando allí —interviene Lovebat—. En mi zona operan como dos grupos.

"Los Red Wheels y los Packs".

—Señora Frisby, está más segura con los animales del Distrito Forestal —dice Basil—. Sin embargo, podríamos enviar agentes adicionales.

—Eso seguro, porque mis hijos estudian aquí y en el viaje a la escuela pueden pasar muchas cosas —dice preocupada.

—Perfecto, asignaremos agentes encubiertos —dice Basil.

Lovebat está celoso. En Basil ve al animal que él siempre quiso ser, seguro de sí mismo y respetado. Pensar que el ratón puede proteger a Vivian mejor de lo que él nunca podrá.

"Yo pude haber sido un agente así".

Puede notar que Vivían se sonroja estando cerca de Basil, y eso lo molesta aún más. Su habitual timidez es reemplazada por ira. Es otro murciélago ahora, uno que quiere dejar en evidencia al detective.

—Tal vez si envía agentes a la casa del Distrito Forestal, le daría más indicaciones a Ratigan de dónde se esconde ella —dice Lovebat.

—¿Quién es usted? —pregunta Basil, como si reparara por primera vez en el murciélago. Eso lo enfurece aún más, y Vivian decide intervenir.

—Él es Lovebat, vivo con desde la muerte de mi esposo —dice ella.

—Señor Lovebat, Ratigan de todas formas encontrará su ubicación y es mejor estar preparados desde ya para evitar un desastre mayor —dice Basil, relajado.

Vivían se sorprende al ver a Lovebat con intención de discutir. No quiere pensar mal de él, pero no es particularmente contestador, ni siquiera con sus inquilinos. Verlo enfrentar a Dragón había sido una experiencia casi de otro mundo.

"Espero que esto no termine mal" —piensa ella.

—Pues me sigue pareciendo mala idea —lo enfrenta Lovebat—. Ratigan podría tomarlo como un desafío.

—He estado siguiendo a Ratigan por años, sé mejor que nadie cómo reaccionaría esa rata —dice Basil, algo molesto al ver la insistencia del murciélago.

—Por otra parte, pienso que hay algo más en el interés de Ratigan por la señora Frisby —dice Lovebat—. Tal vez busca algo que posee la familia.

—Señor Lovebat, no mezcle la fantasía de sus relatos de ficción con la realidad. Estoy seguro de que Jonathan no dejó nada que pusiera en peligro a su familia —dice Basil, con su molestia en aumento, y lo mismo puede decirse del murciélago.

—Dígame fantasioso, señor Basil, pero que esa rata busque algo en poder de la señora Frisby me parece mas realista que la simple venganza.

—Si no hay que decir, nos vamos, gracias por todo y que tenga un buen día —dice Vivían tomando a Lovebat del ala para alejarlo, casi arrastrándolo.

—Buen día, señora Frisby —se despide Basil, y se aleja junto con su rechoncho compañero, que observaba como se desarrollaban los acontecimientos.

Fuera de la comisaría, Lovebat se tranquiliza, y se siente muy avergonzado. De poder, saldría volando y se escondería en posición fetal en algún sitio. Pero está Vivian junto a él, y se fuerza a permanecer tranquilo.

—¿A que vino eso? —pregunta ella molesta.

—Simplemente no me parecían buenas ideas —dice él, sonrojándose.

—Tampoco era para pelear —dice Vivian, llevando sus manos a su cadera, mientras lo mira evidentemente molesta, mas no furiosa.

—No peleaba, sólo hablé con él —intenta defenderse el murciélago.

—Para mí no fue así —dice ella.

—Pues reitero que no estaba discutiendo con él —dice Lovebat aún más avergonzado.

—Sólo vámonos a casa —dice hastiada.

Él asiente algo triste al ver que Vivian está molesta. Y ella se siente un poco mal, porque no quiere hacerlo sentir mal. Le gusta que él esté tomando valor, pero le preocupa que él estalle en el peor momento.


Hace tiempo tenía planes para deshacerse del intendente de Little Rodentia, y al fin llegaba la oportunidad de iniciar sus proyectos. Sin embargo, había tenido muchos reveses. No solo sus esbirros habían sido arrestados mientras preparaban las cosas, sino que Dragón fue arrestado.

—Stryker, ve a la calle Baker y dime qué actividad hay ahí —le encarga a al cobarde ratón. Este asiente y toma varias cosas y las pone en una mochila.

Ratigan envía a otro mensajero a llevarle un mensaje a un colaborador suyo, el coronel Moran. Y mientras este llega a su mansión, Stryker llega al 221B de la Calle Baker, en donde ve que el detective Basil toca el violín mientras piensa. Este graba sus actividades desde su escondite y se las transmite a Ratigan, quien las ve por su teléfono. Queek vigila, como siempre, y registra al coronel en cuanto llega.

—Bien hecho— dice el profesor Ratigan, y Queek asiente orgulloso.

—¿No nos molestara ese detective? —pregunta Moran, quien es una rata bastante alta y de color negro.

—Lo más probable, es que no —dice Ratigan—. Ya planeé algo para mantenerlo distraído.

—¿Qué cosa? —pregunta, incrédulo, el coronel.

—Ya lo verás, querido amigo. Lo importante es que tú sepas lo que debes hacer.

—¿Qué tienes en mente?

—El asesinato del señor Bracker, presidente del Banco Lemming Brothers —dice sonriendo—. Tú te encargarás de eso. Yo te facilitare las circunstancias para que tú puedas acercarte al señor Bracker y jalar del gatillo. También preparé todo para que no seas sospechoso.

—¿Por qué piensas que será tan fácil? Seguro hay mucha seguridad.

—Querido coronel Moran, creo que olvida algo —dice el riendo un poco y luego se acerca de forma amenazante—. Yo soy el profesor Ratigan.

El traga saliva, nervioso. El profesor es capaz de deshacerse de quien sea. Y Queek, detrás suyo, lo aterra aún más.

—Lo siento, es que tú sabes que en el centro hay animales que nos superan por mucho en tamaño —dice el coronel.

—Esa es nuestra principal ventaja —dice Ratigan, mejorando su humor.

—Es verdad, después de matarlo puedo esconderme en sitios donde ellos no alcanzan —dice el coronel Moran, intentando calmarse.

—Ya comprende la genialidad de mi plan —dice él riendo, y toma su teléfono—. Stryker, informa.

—Bien, por el momento Basil está hablando por teléfono con el gordo, y creo que es sobre la viuda atractiva con la que hablo hace días —dice usando un aparato para oír dentro de la casa

—¿En serio? —pregunta interesado— ¿Y qué dicen?

—Pues parece que tuvo una discusión, con el murciélago chiflado de las novelas de tentáculos.

—¿Qué hacía ese cobarde hablando con Basil? —pregunta el profesor Ratigan.

—No lo sé, era sobre la muerte de Jonathan.

—Estoy es muy extraño. Enviaré a alguien a investigar a ese murciélago —dice el profesor—. Tú sigue vigilando a Basil.

—Muy bien señor —dice continuando con su labor. Ratigan cuelga y mira al coronel.

—Te mantendré informado, Moran —dice él, y este asiente con respeto y mucho miedo.