Inuyasha bajó las escaleras sin dejar de pensar en el tiempo que tenía para conseguir el virus.

Inuyasha(pensando): Un mes… sólo un mes.

Cuando entró en la cocina, tropezó con algo peludo.

Buyo: ¡Miau!

Inuyasha: ¿Otra vez tú, minino de mierda? ¡Quita de en medio!

El gato, enojado, le arañó el tobillo y se marchó a la velocidad del rayo.

Inuyasha: ¡Auch! La madre que te…

En ese momento, apareció Kagome con un plato de tostadas.

Kagome: ¿Qué te pasa, Inuyasha?

Inuyasha: Tu gato me ha dado un zarpazo.

Kagome: Perdona, a veces es un poco temperamental.

Ambos desayunaron en unos minutos, durante los cuales se miraban, sonrojados, de vez en cuando, aunque no hablaron de lo ocurrido en la noche anterior. Los demás aún estaban durmiendo debido a que aún eran las ocho de la mañana, excepto la Sra. Higurashi, quien estaba barriendo el suelo en el piso de arriba. Cuando terminaron de comer, Kagome le pidió a Inuyasha que fuese a sacar a Stubborn al prado mientras que ella ordeñaría a las vacas. El chico fue de muy mala gana, no le caía bien el burro. Salió de la casa y entró en el establo, pero Stubborn no estaba de pie, como siempre hacía cuando lo iban a sacar, sino que estaba tumbado en el suelo. El jornalero corrió hacia el viejo animal y le tocó el cuerpo, estaba muy caliente.

Inuyasha: Veneno…

El joven fue a avisar a Kagome y a la Sra. Higurashi y ambas fueron a la cuadra de Stubborn. El burro trató de levantarse varias veces pero no pudo, el veneno le estaba matando.

Kagome: Stubborn, no.

La chica comenzó a llorar, tenía miedo de que su inseparable compañero muriese de esa forma.

Sra. Higurashi: ¿Qué hacemos?

Inuyasha: Sólo hay una forma de salvarlo: Sacrificándolo.

Kagome: ¡No! Te prohíbo que lo hagas.

Inuyasha: Sólo es un burro viejo.

Kagome(llorando): Para mí es más que eso, es mi amigo. Mírale, Inuyasha, él no quiere morir aún.

El chico miró al burro a los ojos, el animal mostraba una increíble chispa en sus ojos, en vez de estar apagados como los de todos los animales viejos o enfermos.

Sra. Higurashi: Llamaré al veterinario.

La mujer corrió hacia la casa para coger el teléfono y regresó en unos minutos.

Sra. Higurashi: Dice que no podrá venir hasta mañana, y que mientras que no esté, le tapemos con una manta y que le vigilemos.

Kagome: Está bien.

Kagome se enfrascó en cuidar todo el tiempo a su burro, e Inuyasha se encargó de hacer casi todas las tareas de la granja. Cuando Sota y Shippo se enteraron de la enfermedad de Stubborn, no dudaron en ir con él y unirse a Kagome. La Sra. Higurashi también estuvo un rato con el viejo animal. Kagome hundió su cara en el pelaje marrón de su amigo y recordó lo mucho que estaban unidos desde hacía años.

Flash back

Una Kagome de cinco años se encontraba jugando en el huerto mientras que su padre plantaba las semillas con Stubborn(de aquella con cuatro años). La niña se levantó y fue tras su pelota, hasta que se salió de la finca de la granja y se adentraba en la del Sr. Daisuke, un hombre malvado y gruñón que no soportaba que nadie entrase en su finca sin permiso. En cuanto vio a Kagome correteando en su terreno, fue hasta ella y comenzó a pegarle.

Sr. Daisuke: ¿Cómo te atreves a adentrarte en mis tierras, puta?

Kagome(llorando): ¡Mamá! ¡Papá!

El griterío fue escuchado por Stubborn(gracias a sus enormes orejas) y éste galopó hacia el lugar.

Sr. Higurashi: ¡Stubborn! ¿A dónde vas?

El burro no hizo caso de las palabras de su amo y siguió corriendo. Vio al Sr. Daisuke golpeando a la niña con un palo, y el animal enloqueció. Cogió carrerilla y embistió al hombre, rompiéndole un brazo.

Sr. Daisuke: ¡Pulgoso de mierda!

El buro se puso enfrente de Kagome y no permitió que se le acercase, mordiéndole cada vez que intentaba hacerlo. El Sr. Higurashi no tardó en llegar y ver lo sucedido. Dio un puñetazo sobre el rostro del granjero y luego le pateó.

Sr. Higurashi: ¿Cómo te atreves a pegarle a mi hija, hijo de puta?

El padre de Kagome sacó su móvil y avisó a la policía de los golpes que dio el Sr. Daisuke a su hija. El granjero acabó en la cárcel varios años por maltrato infantil. A partir de ese día, Kagome y Stubborn se hicieron casi íntimos amigos, sólo le faltaba hablar al burro.

Fin del Flash back

Al llegar la noche, Inuyasha fue a guardar los utensilios y vio a Kagome dormida sobre el lomo de Stubborn, tapados ambos con una enorme manta. El burro irguió la cabeza y echó las orejas hacia atrás al ver al peón.

Inuyasha: Tranquilo, viejo. No pienso hacerte daño.

El chico se sentó cerca de ellos y miró a Kagome con ternura, le parecía increíble que alguien pudiese ser tan considerado, aunque fuera por un animal aparentemente inservible. Inuyasha nunca había conocido a nadie como ella, no sólo en la belleza, sino también en el cariño. Las únicas personas que le habían dado amor hasta ahora habían sido sus padres fallecidos, en ese momento le dio un pinchazo en el pecho, les echaba de menos. La sonrisa de su padre cuando le animaba a seguir adelante, las caricias de su madre cuando se hacía daño, las palabras de ambos cuando le decían que se convirtiera en una persona respetable y grande. Y lo había conseguido, o eso pensaba él, la mafia le había dado el respeto de mucha gente y ahora era muy popular en el mundo del crimen. Millones de mujeres se fueron a su cama, por ganar poder o una mercancía a cambio. Pero ninguna le había querido por su forma de ser, y eso le hacía sentirse vacío por dentro. Pero Kagome se lo estaba llenando poco a poco, y él no lo sabía, pero lo sentía. Era reconfortante y agradable el dar cariño y a la vez recibirlo por una misma persona, y aquella chica tenía el don de llenarle el vacío y de hacerle sentirse mejor, vivo. Stubborn pudo ver los pensamientos del peón a través de sus ojos y dejó de mirarle de mala gana, ahora sabía que su ama no estaba en malas manos y decidió dormirse.