Hola mis queridas hotseguidoras, acá, otro hotcapítulo de nuestra hothistoria.

Espero les guste full, preludio para un poco de acción (no me refiero a la acción sexual) sinó a otra.

Gracias a todas: a Mirel Moon, a MoonNaruSasu y a Princesa merak ¡muchas gracias!

¡Déjenme saber su parecer! ¡Con un hermoso REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo intento cumplir fantasías de muchas.

Corazón roto y depresión.

Cuando sentí en mis huesos, el frío familiar de Némesis, abrí los ojos que había mantenido cerrados mientras esperaba el golpe de mis amigas, de mis supuestas amigas ¿Qué les había pasado? Ellas no eran así, miré mi alrededor, estábamos en nuestro cuarto, ya no podría decirle nunca mas "su cuarto" era nuestro, Némesis ahora era mi hogar porque era el hogar de mi príncipe, me llevó suavemente hasta la cama y me depositó con delicadeza, se sentó a mi lado y me tomó las manos.

¿Por qué no pudiste transformarte? Me preguntó mientras las apretaba, lo miré –perdí mi broche en la última batalla. Respondí, mi príncipe abrió mucho los ojos.

¿Cómo? Preguntó –es una larga historia. Dije, en ese momento, la puerta sonó y mi príncipe dándome un último apretón de manos se dirigió a abrir, era Zafiro, y su sonrisa era tan cálida y resplandeciente que no pude hacer menos que regresárla.

Hola cuñada, hola hermano, venía a avisar que la cena está lista. Mi príncipe sonrió, se levantó y me levantó, salimos del cuarto hablando trivialidades con Zafiro, el me miraba constantemente, ante nosotros, teníamos un festín, pescado en milanesa con arroz y ensalada, sopas, bebidas heladas, vino tinto, papas fritas y en fin, muchas cosas.

Hermosa, cuéntame por favor ¿Qué pasó en la tierra durante estos años de ausencia? Me terminó preguntando mi príncipe, le sonreí y comencé a contar las diferentes batallas después de haberlos vencido, me interrumpieron un poco para formular preguntas y otras tantas veces, para concluir acertadamente algunos aspectos, cuando terminé el relato, ambos se miraron.

Ya veo. Dijo Zafiro por fin, lo miré confusa mientras miraba a mi príncipe que había mirado a su hermano con un gesto de complicidad.

¿Qué pasa? Pregunté –así que el caos se dedica a atacar cada cierto tiempo. Concluyó Zafiro, mi príncipe me miró fijamente.

Antes de que el gran sabio llegara al planeta, yo tuve una pelea con el caos. Dijo mi príncipe, lo detallé - ¿Cómo? Pregunté aturdida, el sonrió con tristeza.

Quiso utilizarme de vasija. Zafiro asintió –que desastre. Dije por fin, seguimos cenando –entonces ¿Cómo podemos recuperar tus poderes? Preguntó mi príncipe.

No lo se, no tengo el cristal de plata. Dije tristemente, Zafiro negó.

Te equivocas. Dijo –claro que no Zafiro, el cristal de plata fue destruido por el demonio que atacó a mi amiga Rey ¡lo acabo de decir! Exclamé molesta, el asintió.

Si, pero tu no sabes que tu cristal se regeneró, cuando fue destruido, se regeneró dentro de ti, solo estaba esperando el momento indicado para salir, puedo ver destellos de su brillo saliendo de tu cuerp cuñada. Dijo el –eso, eso es imposible. Dije –co ¿Cómo puede ser eso? Pregunté.

Tu eres la vida del cristal, mientras tu no mueras, así sea el destruido, renacerá porque la fuente de su poder sigue viva, caso contrario si tu eres destruida y el queda, el no sobrevive, el necesita de tu poder que lo alimenta, lo hace crecer y lo activa, sin ti, el no es nada, pero tu sin el, sigues existiendo. Dijo mi príncipe, Zafiro asintió.

Yo, yo no sabía eso. Dije –ciencia básica de cristales hermosa. Dijo el - ¿Cómo haremos para sacarlo de mi interior? Pregunté, Zafiro sonrió.

-deben ir al manantial de Nix. Respondió – ¿Nix? ¿Quién es Nix? Pregunté, mi príncipe y Zafiro me miraron con comprensión.

Es nuestra diosa madre. Dijeron a coro, sonreí y seguimos cenando calmadamente.

Luego, me senté en el balcón de nuestro cuarto, Diamante me había invitado a bañarme con el , era delicioso ese pensamiento pero le hui, quería estar sola, necesitaba pensar en la traición de mis amigas, me descubrí llorando en silencio, en verdad no me lo merecía, las palabras de todas me dolían mucho, el bofetón de Amy, de mi querida Amy que cuando Darien me rescató de Diamante, fue la primera en abrazarme, no podía creer eso, ella siempre me había apoyado e imaginaba, que después de todo, cuando se lo contara, se alegraría por mi, no que me daría una bofetada.

¿hermosa? Preguntó mi príncipe abriendo la puerta de cristal, llevaba un albornoz negro y por alguna razón, supe que debajo de el, no habría nada mas que su hermosa piel.

Estás llorando. Dijo por fin - ¿Por qué lloras? Preguntó entrando al balcón y cerrando la puerta, miré el cielo negro de la noche, con la luna y las estrellas y las luces de la ciudad lejana.

No puedo creer que mis amigas, me hayan traicionado. Dije retomando los sollozos, el no dijo nada, solo me abrazó y besó el cabello sentado a mi lado.

No creo que lo hayan hecho. Dijo con suavidad –tu las viste, intentaron matarme. Protesté sollozando, el asintió mientras acariciaba mi rostro y secaba mis lágrimas.

Las vi, yo mismo las detuve. Dijo con suavidad –pero, no creo que haya sido voluntario su ataque. Agregó tras una pausa en la que siguió secando mis lágrimas, me sonrió.

Yo juraría que tenían una especie de control mental. Parpadeé confundida.

De ¿de verdad? Pregunté, el asintió mientras acariciaba mi rostro, se acercó y acepté su beso, lo necesitaba y lo quería, su mano descendió hasta mi cuello, lo dejé de besar para separar su mano, me miró extrañado, la duda asomada en sus hermosos ojos.

No Díam, no es que no te quiera ni nada, hoy, no me siento dispuesta, necesito llorar la traición de mis amigas, la traición de Darien al haberlas hecho unirse a el. El asintió serenamente y me abrazó, envuelta en su pecho y su abrazo lloré hasta quedarme dormida.

Sabía que estaba deprimida, no me había querido hacer caso, ni modo, tenía tanta hambre de ella, quería amarla y devorarla toda la noche, pero, ella no estaba dispuesta, diablos,debía esperar…o quizá no, sonreí, sería algo malo…que aprovechara su debilidad, mejor sería, dejarla descansar, pero me dije, que ella descansaría y quizás, sería mejor para ambos, yo me moría por amarla y ella, necesitaba olvidar, lo haría por un tiempo, suavemente la recosté en la cama y comencé a desvestirla, poco a poco, comencé por sus zapatos y sus medias, miré esos hermosos pies que adoraba, seguí rápidamente por su falda, la quité con suavidad, luego, su camisa, miré su hermoso cuerpo casi desnudo, solo faltaba el sujetador y la ropa interior, cuando me disponía a hacerlo, la puerta sonó. - ¿Quién es? Pregunté –hermano, soy yo. Dijo Zafiro, cubrí a mi princesa con las sábanas, abrí la puerta - ¿Qué necesitas Zafiro? A estas horas. Dije por fin –te traigo noticias hermano. Me dijo el, asentí.

-Adelante ¿Qué tienen las sailors scouts? Pregunté, me mostró un pergamino donde había dibujado un frasco de cristal con las monedas negras como la noche y un texto antiguo en un olvidado idioma terrestre que nosotros, habíamos recuperado.

-mmm monedas del mal, ya veo. Dije por fin, el sonrió.

-buen trabajo Zafiro. Dije - ¿Qué piensas hacer hermano? Si es verdad que esa bruja está con el. Me preguntó Zafiro –no lo se con certeza Zafiro, por ahora, necesito que refuerces los escudos planetarios, que nada salga ni entre sin que tu lo sepas. El sonrió.

-a la orden ¿algo mas? Preguntó –regresa a los droidos, necesitamos soldados que no requieran comer ni dormir para las agotadoras horas de vigilancia, alista a las tropas nemesianas, pon atraidores en las ciudades infestadas de zombis, si alguien que no es nemesianas, intenta teletransportarse, que los muertos se lo coman. El asintió lúgubre.

-en el caso de mi cuñada. Dijo –hazle una pulsera de oro con una luna negra que inhiba ese efecto. El sonrió –a la orden hermano. Dijo alegre, le sonreí, le revolví el cabello.

-muchas gracias Zafiro. Dije mientras el asentía –que disfrutes tu noche apasionada. Me dijo, sonreí.

-muchas gracias hermano. Dije mientras cerraba la puerta, regresé a mi tarea amorosa, quité su ropa interior y por fin, era mía, totalmente mía, suspiré y toqué el centro de su frente, una esfera de poder obscuro entró dentro de ella, me acosté suavemente a su lado, acerqué mis labios a su oído.

-responde con la verdad princesa: ¿me deseas? Pregunté, ella respondió con voz monocorde.

-si mi príncipe, te deseo. Sonreí y besé su frente –deseo hacerte el amor ¿tu lo deseas también? Ella respondió.

-todo lo que tu desees príncipe Diamante, lo deseo yo. Besé su frente –eso es excelente. Murmuré mientras pasaba las manos por su cuello, comencé a bajar y me detuve en sus senos.

-despierta hermosa, despierta y hagamos el amor. Ella abrió sus ojos, con su hermosa mirada de hipnotizada, amaba sus miradas y esa, era una de mis favoritas, comencé a masajear sus senos y ella a gemir, besé su boca hambriento de deseo, mis manos dejaron sus bellos senos para acariciar una vez mas su cuello y su rostro, luego descendieron por su espalda, la dejé de besar y bajé repartiendo besos con displicencia, por su cuello y pechos, cuando me acerqué a sus pezones, comencé a succionarlos con locura y deleite, mis manos, bajaron por su vientre, hasta su hermosa femineidad y comencé a masajearla, eso la hizo llegar a 2 orgasmos, luego, de terminar con sus senos tras haber alternado mis chupetones, en ellos, bajé lentamente con mis labios hasta su dulce femineidad, sus gritos y gemidos me incitaban mas y mas a seguir con mi trabajo, encontré su clítoris y me dediqué a chuparlo y a lametearlo muy feliz, ella gemía mi nombre y me suplicaba que siguiera, le regalé 2 orgasmos mas, la besé toda, fue en ese momento, que ella se dispuso a regresarme las caricias, era algo que le había pedido en forma mental, no podía aguantar mi deseo y necesitaba sentir en todo mi cuerpo, sus labios, su lengua y sus manos, comenzó a besarme, duramos un rato besándonos, con pasión y ardor, sedientos uno del otro, bajó por mi cuello y besó mi pecho, se detuvo en mis tetillas, para succionarlas mientras su mano, iba haciendo con mi virilidad, el movimiento de penetración, cuando me regaló 2 orgasmos siguió y siguió bajando con sus manos y su boca, si ella había gozado mientras yo succionaba su hermosa femineidad, seguramente, no ignoraría si se encontrara fuera del trance, que yo en ese momento gozaba con sus enérgicos chupetones a mi virilidad, eso me regaló 2 orgasmos mas, me besó y lambió el resto de mi cuerpo, mi miembro reaccionó a sus caricias encendiendo mi pasión nuevamente y me preparé para penetrarla, se abrió a mi, mi princesa como la flor se abre al sol y me hundí en sus profundidades con fuerza y rapidez saciando nuestra pasión conjunta.

-te amo. Le susurré en el oído –yo igual príncipe. Dijo ella con voz monocorde, la acaricié dulcemente mientras la besaba tiernamente y suavemente en sus labios, luego, le besé el rostro, los párpados y la frente, sonreí y envolví su cintura con uno de mis brazos, mi mano derecha aferrando su vagina, la liberé de mi poder, ella volvió a dormirse y yo, la seguí mas atrás.

Desperté bien acurrucada en el abrazo de mi príncipe, un brazo suyo rodeaba mi cintura y una mano, estaba en mi vagina, me sentía liviana y relajada, casi como si hubiera descansado sobre una nube, no se porqué me sentía tan bien, pero no importaba, me acurruqué hacia el musculoso cuerpo de mi príncipe, cuando, como una película, las imágenes regresaron a mi, gemí de desesperación, me acurruqué mucho mas hacia mi príncipe, hacia mi Diamante, como si su sola cercanía pudiera arrancarme del océano de dolor que me perseguía, como si sus brazos fueran la fortaleza en la que ni el mismo caos me volvería a encontrar, acaricié su frente delicadamente y su hermosa luna invertida, la dibujé con uno de mis dedos, eso lo hizo reír dormido, le acaricié las mejillas igual y delineé sus labios con dulzura, besé su cuello y suavemente, me deslicé para estirarme, hasta que vi, algo blanquecino en las sábanas, que yo recordara, y tengo muy buena memoria, anoche no había pasado nada, pero allí estaba prueba de que de repente, pude equivocarme, recuerdo haberme quedado dormida en la terraza entre sus brazos, si eso fue así ¿Qué hago desnuda? Pudo haberme cambiado para dejarme mas cómoda, pero ¿y esos chupetones? Me pregunté mirándome al espejo de cuerpo entero, no los tenía, eran recientes y mi mente sumó 2+2 así como así, comprendí lo que había pasado, una jarra de agua helada descansaba en la mesa de noche, junto a un vaso sin basilar, la vacié toda en la cabeza de mi travieso príncipe haciéndolo dar un grito de bestia herida.

¡que demonios! Gritó enfurecido, en ese momento, los cubitos de hielo llegaron a su cara, se dio la vuelta confundido para esquivarlos y cayó de la cama, me miró con la jarra de cristal en la mano, extrayendo otro par de cubitos.

- ¿Qué pasó hermosa? ¿Por qué me has lanzado esa jarra de agua helada? Lo miré con atención, se veía tan guapo y tuce que refrenar el supremo deseo de reír.

- ¿de cuando es ese semen? Pregunté - ¿el que? Preguntó el, pero sus ojos comenzaban ya a analizar mi pregunta, miró la sábana, me miró a mi, miró nuevamente la sábana de nuestra cama y sonrió.

Eso no importa. Dijo comenzando a bordear la cama para abrazarme, lancé otro cubito, que esquivó como una pantera, lancé otro cubito mas, que fue igualmente esquivado, miré que solo me quedaban 2 cubitosy un seductor y sensual príncipe se acercaba a mi, le lancé otro cubito pegando en su virilidad, eso lo hizo respingar y retroceder.

-responde. Dije con suavidad, el me miró, se cruzó de brazos –ese es un insignificante detalle que… lo interrumpí –me hipnotizaste. Dije, el puso su sonrisa de medio lado y eso me trajo el recuerdo de la última vez que lo intentó.

-responde. Exigí –bueno, no quería molestarte, pero estaba tan necesitado de tu amor y tus caricias, que no quise forzarte. Dijo –forzarme conscientemente querrás decir. Apunté, el negó.

-en realidad no, porque te pregunté antes de hacer cualquier cosa. Apuntó –sabiendo que te diría exactamente lo que tu, querrías oír. Repuse –no, porque pregunté tus verdaderos deseos. Replicó el mientras me miraba serio.

-como tenías deseo pero estabas triste, no quise que no lo disfrutaras y por eso, yo, te hipnoticé, pero…no fue nada que no hubieras querido hacer. Le lancé con filo:

-si no te quisiera, igual lo hubieras hecho. El asintió con naturalidad –ya sabes mi respuesta, pero este fue un caso excepcional princesa, además dime tu: ¿Qué hubieras preferido? ¿Qué te hubiera obligado a hacer algo que no quieres consciente? O ¿Qué lo hubiera hecho sin siquiera molestarte? Considéralo, igual, amaneciste descansada y de mejor humor por lo que veo. Señaló con tacto, ciertamente, había amanecido repotenciada y no me sentía tan desgraciada como el día de ayer.

- ¿ves? Como si tengo razón. Dijo el con su sonrisa de medio lado que había adorado tanto, se acercó a mi, dejé la jarra en la mesa de noche, me di la vuelta, sentí su húmedo cuerpo abrazado al mío y di un respingo.

-esto lo has causado tu. Dijo el con diversión, ya se le había pasado el malhumor de su acuoso despertar, me di la vuelta en su dirección y nos quedamos abrazados así por un largo rato

Luego de acicalarnos, bañarnos, vestirnos y desayunar, salimos a caminar por la ciudad, estaba decidido a animar a mi princesa, porque la depresión estaba volviendo a ella como el día vuelve a la tierra, y eso hice, le regalé flores, hice bromas y chistes, le hice caras divertidas, le hice cosquillas, le mostré cosas bellas de la ciudad y al final propuse para animarla:

-princesa ¿querrías presentarme a mis suegros? Ella me miró anonadada y su sonrisa resplandeció como un mediodía terrestre.

-si, si quiero Díam. Dijo entusiasmada.