Notas de la Autora: Finalmente alcanzamos los capítulos más largos. :P Aquí Rufus se encontrará finalmente con una Alicia con 18 años, tal como la conocio. ¿Será capaz Alicia de recordarle? ;P ¡Ya vamos a descubrirlo! ;) Disfrutad del capítulo, y no olvidéis dejarme vuestra opinión sobre el fic cuando hayaís terminado. :D

Aviso: ¡¡Cuidado con los spoilers!! El fic está situado justo después del final del juego, así que naturalmente hay bastantes spoilers. Si no has terminado el juego todavía y no quieres que te estropeen el final, vuelve más adelante! :D

Disclaimer: Valkyrie Profile 2: Silmeria es propiedad de Tri-Ace. Yo solo soy una gran fan de este gran juego, que ha creado un fic para saciar sus ansías de más Alicia x Rufus... xDDDD


[ Parte VII ~ Reunión ]


Habían pasado varios años desde su encuentro con la pequeña Alicia. Desde ese entonces Rufus no había dejado de frecuentar Corriander año tras año, para asegurarse del bienestar de la joven.

El semielfo regresaba al Valhala con ilusión después de cada visita al pueblo, y terminaba contando a Freya sobre todas las características de la joven que reconocía en su nueva forma, como la timidez que siempre la caracterizó un su vida anterior.

Después de tantos años, su nuevo señor había aprendido a confiar en ella y hablarle como si de una amiga se tratase. O incluso algo más que eso, ya que, para ella, Rufus se había convertido en una especie de hermano pequeño.

Quizás por eso era que no podía evitar esbozar una sonrisa al ver como le brillaban los ojos mientras le hablaba sobre sus visitas a Midgard: ver feliz a la gente que aprecias siempre es algo que causa bastante satisfacción.


Finalmente, llegó el día en que la pequeña Alicia cumplió los 18 años. Para ese entonces la joven ya había recuperado la misma apariencia física que tenía en el momento en que Rufus la vio por primera vez.

Cubierto con su larga capa marrón, Rufus descendió hasta Corriander nuevamente, impaciente por ver de nuevo a la Alicia que una vez conoció.

Tan pronto como llegó allí, se situó junto al árbol que había cerca del nuevo hogar de Alicia, esperando a que ésta saliese para verla. Mientras esperaba la aparición de la joven, volvió a mirar su anillo una vez más…

"Alicia…"

Las risas de unos niños que jugaban en los alrededores irrumpieron de repente en la tranquilidad del ambiente. Desvió su mirada del anillo hacia el origen del sonido, para ver que algunos niños corrían hacia la zona en que él se encontraba.

Entre ellos había un pequeño cuyo rostro le resultó familiar, pero no le prestó especial atención.

Otro de los niños pasó corriendo muy cerca suyo, tanto que terminó tropezando con él. Para evitar caerse, el pequeño se agarró con fuerza de la mano de Rufus. Después de estabilizarse y sentirse capaz de mantener el equilibrio, el niño se soltó de él apresuradamente y, avergonzado, le pidió disculpas y salió corriendo a toda velocidad antes de que éste pudiese responderle nada.

Rufus emitió un suspiro de alivio una vez los niños se habían alejado lo suficiente, y aprovechó el regreso de la paz para dirigir una mirada más hacia su anillo.

"¡¿Qu-qué…?! ¡¿Dónde…?!"

Le bastó con levantar su mano ligeramente para darse cuenta de que algo faltaba en ella, y eso era justamente el anillo, el único recuerdo que hasta ahora tenía de Alicia… Su Alicia…

"¡Arg! ¡No puede ser! Si estaba justo aquí hace un… momento…"

La imagen del niño que había tropezado con él hacía apenas unos segundos se coló de pronto en su mente.

"Oh, ya entiendo… Debió de caerse cuando el niño me agarró la mano…"

Ya algo más tranquilo, teniendo una ligera idea de lo que había podido ocurrir, se desplazó un poco y comenzó a revisar la zona del árbol sobre el que estaba apoyado, en busca de su anillo.

Al pasar los minutos, el hecho de no encontrar el anillo comenzó a preocuparle.

"Oh, dios, no… Esto no puede pasarme a mí, todo menos esto…¡Anillo, aparece! ¡Vamos! ¡Vuelve con papá, pequeñín!"

Rufus volvió a dirigir una mirada hacia el camino por donde había desaparecido el niño, para después seguir su rastro en busca del anillo.


Entre la confusión del momento, el semielfo no se percató de que la puerta de la casa frente a la que esperaba ya se había abierto, y que una hermosa joven de cabellos dorados salía de ella…

- ¿Eh?

Apenas había dado unos pasos por fuera de casa cuando vio algo brillante en el suelo. Curiosa, se agachó un poco para poder alcanzarlo con la mano.

"Esto es…"

Al ver el anillo cubierto en plata y con una pequeña joya roja en el centro, un sentimiento especial recorrió su figura. De repente una imagen de sí misma llevando ese anillo estalló en su cabeza.

Inconsciente de lo que hacía, se ayudó de su otra mano para colocarse el anillo en el mismo dedo en que lo llevaba en la imagen que segundos antes había irrumpido en su mente.

- ¡Ah!

Dejó escapar un leve murmullo cuando una extraña sensación se coló de repente en su cuerpo… Se quedó inmóvil mientras multitud de imágenes comenzaron a circular dentro de su cabeza a toda velocidad.

Resultaba extraño pero, aunque no recordaba haber vivido ninguna de esas escenas durante su vida, todas le resultaban muy familiares… Tanto, que a más imágenes veía más reales le parecían… Tanto, que en alguna parte de su alma algo le gritaba que todo era real… Y al final, supo que todo aquello había pasado de verdad, aunque hasta ese momento no había sido capaz de recordarlo.

La sucesión de imágenes finalmente concluyó en su mente, y Alicia volvió de nuevo al mundo real, recuperando así el control sobre su cuerpo.

Entonces fue cuando sintió algo húmedo y, a su vez, cálido que caía sobre su mano. Cuando sintió el mismo calor bajo sus ojos, supo enseguida que aquello que había caído entre sus dedos, tocando el anillo que acababa de encontrar, eran sus propias lágrimas, que continuaban descendiendo sin control…

- Rufus…


Una voz que murmuraba su nombre resonó en sus oídos mientras proseguía su búsqueda del anillo a varios metros de distancia del árbol en que lo había perdido.

"Esa voz… ¿Alicia…?"

Instintivamente, giró sobre sí mismo en busca del origen de la voz, para encontrarse con una Alicia idéntica a la que una vez conoció, con lágrimas en los ojos y llevando en un dedo el anillo que hasta ahora creía perdido…

- ¿A-Alicia…?

Como si de un poseído se tratase, el cuerpo de Rufus comenzó a moverse por su cuenta, en dirección a la portadora de su anillo.

Comenzó andando despacio hacia ella, y cuando estuvo un poco más cerca observó con más claridad los detalles de su figura, queriendo asegurarse de que no había cometido errores.

A más cerca estaba, más rápido se movían sus pies, y así progresivamente hasta que llegó el momento en que se percató de que estaba corriendo.

- ¡Alicia!

Con la velocidad que llevaba y el viento que soplaba a contracorriente, la capucha de la capa que llevaba se deslizó hacia atrás, dejando totalmente al descubierto el rostro del semielfo.

Al escuchar la llamada de Rufus, la joven levantó la mirada hasta verlo correr hacia ella.

- ¿¡Rufus!? ¿Eres… tú de verd---?

Antes de que la joven pudiese terminar la frase, el semielfo ya la había alcanzado, capturando su delgada figura entre sus brazos.

- Rufus…

Las lágrimas seguían descendiendo por el rostro de Alicia, aunque, esta vez, eran lágrimas de felicidad… Rufus la abrazó con más fuerza, como queriendo evitar que se alejase de él.

"Espero que esta vez no se trate de un sueño…Alicia, no me dejes otra vez…"

Un susurro casi inaudible salió de boca de Rufus, al tiempo que hacía más intenso el abrazo.

- Alicia… No… te… vayas… por… favor…

Aunque a la joven le costó escuchar con claridad las palabras del semielfo, captó el mensaje al instante. Con suavidad comenzó a mover sus brazos hasta devolverle el abrazo al joven en respuesta, mientras las lágrimas no dejaban de fluir por su rostro y un inmenso sentimiento de felicidad le llenaba el corazón.

Por un instante Rufus sintió miedo de que todo fuese otro sueño, teniendo la sensación de que pronto despertaría y ya Alicia no estaría allí… Pero cuando Alicia le devolvió el abrazo y vio que no había desaparecido aún, entonces tuvo la certeza de que aquel momento era tan real como todas sus anteriores visitas a Corriander…

Entonces fue cuando supo que al fin tendría una oportunidad de demostrarle abiertamente sus sentimientos a la joven princesa, y no podía desaprovecharla…

Teniendo la certeza de que, incluso si se soltaba un poco, Alicia no se iría esta vez, rompió ligeramente el abrazo para poder verla a los ojos…

Sus grandes ojos reflejaban tanta ternura como siempre lo habían hecho, a pesar de la cantidad de lágrimas que emanaban de ellos. Rufus acercó su mano derecha al rostro de la joven, y con un dedo trató de remover las lágrimas que empañaban aquella hermosa mirada…

- Eh, eh… No llores. Si sigues llorando, te encogerán los dedos y tendré que quitarte ese anillo…Qué, por cierto, es mío; te recuerdo que aún no te lo he prestado en esta vida.

La joven echó a reír en respuesta al incoherente comentario del semielfo, y acto seguido se frotó los ojos con ambas manos para quitarse de encima las lágrimas que hasta el momento se habían almacenado bajo ellos.

- Bien, así está mucho mejor.

Satisfecho, Rufus esbozó una sonrisa. Con la misma mano que había empleado para limpiarle las lágrimas, Rufus aprovechó para recorrer el suave rostro de la joven, hasta llegar a la barbilla. Sujetándola con suavidad, levantó ligeramente la cara de Alicia para que ésta le mirase directamente a los ojos, y luego acercó su rostro al de la chica hasta que finalmente sus labios se unieron en un beso…


~ Natsuko Kuroigawa, 21 de Agosto - 17 de Septiembre de 2008 ~