+ESTIGIA+
06. Capítulo VI: Macabras ideas
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En el siguiente capítulo pasará a ser Rating M. Así que están avisados.
Advertencias: Algo de Gore. Ideas extrañas.
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Disclaimer: Esta serie no me pertenece, fue creada por Man of Action y producida por Cartoon Network. Gracias a ustedes por esta espectacular idea, de la cual no espero obtener algún lucro, sólo tomar prestados los personajes para mis locas ideas.
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OoOoOoOoOo
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Тили-тили-бом
Close your eyes now
someone's walking outside the house
and knocking into the door (1)
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Despertó con la extraña sensación de encontrarse en un lugar desconocido y ocupando un cuerpo que no era el suyo. La ansiedad que corría por cada fibra de su piel estaba haciendo añicos la poca racionalidad que le quedaba.
Notó el vendaje alrededor de su antebrazo izquierdo y el palpitante dolor de su cuello. Recordó entonces haber tenido un enfrentamiento con Kevin, de lo cual, no hallaba el trazo final que lo completaba.
¿Qué había ocurrido?
El rostro sonriente de aquel alien regresó como un rayo a su mente. Sigma, ese sujeto que se había convertido en su sombra personal, probablemente estaba involucrado.
Se levantó con dificultad, notando que cada parte de su cuerpo estaba entumecida. O tal vez, él estaba perdiendo la facultad de controlarlo como era debido. No le importó, después de todo, las cosas comenzaban a volverse difusas y muy pronto las olvidaba. Pasó por el lado de su prima y ni siquiera dirigió palabra alguna a su abuelo. Podía sentir la tensión en el ambiente y las miradas preocupadas que intentaban socavar alguna información de su parte, aunque no se involucraban. Le tenían miedo, eso era seguro. Porque él se había vuelto impredecible.
Desayunó poco y no se movió del sillón a un lado de la ventana. El paisaje cambiaba a medida que pasaban los kilómetros y las ciudades bulliciosas se perdían en la inmensidad de la geografía. Poco a poco la pesadez consumía cada parte de sus sentidos, embotándolos y corrompiéndolos.
Cadáveres esparcidos por el suelo y el olor metálico de la sangre eran apenas una de las alucinaciones que cubrían su realidad. Sabía que eran falsas, pero no podía distinguir los pequeños detalles. La vocecilla seguía cantando un himno de guerra que resonaba en cada neurona haciendo eco en el pequeño camper, aunque nadie más parecía notarlo.
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Тили-тили-бом
Night birds shout
He has already made his way into the house
for those who can't sleep…
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Su respiración se agitó, la adrenalina agudizo sus sentidos y la visión sentada frente al otro sillón hicieron que respingara del susto. La mujer de cabellos negros, piel pálida y ojos carmesí le sonreía inocentemente mientras tarareaba aquella morbosa canción.
-Cállate –le dijo. Su propia voz sonó ronca y agresiva. Algo extraño, en su propio comportamiento.
-¿Por qué? –Le respondió sorprendida –No he hablado hasta ahora.
-Mentirosa –señaló cada vez más molesto. De todas formas, ¿por qué estaba tan irritado? Intentó buscar la razón de su ira pero nada acudió a su cabeza. Su pecho palpitaba, cualquier pensamiento le era ofensivo y cada detalle de lo que veía sólo empeoraba la situación.
-¿Por qué estás tan irritado, Benjamín? –fue susurrado en tono cómplice con un imperceptible tono de burla.
La fulminó con la mirada haciendo chirrear sus dientes en señal de desacuerdo. Aquella mujer podía leer sus pensamientos. Intentó recuperar la poca paciencia que le quedaba. Si caía en la trampa, entonces estaría perdido.
Aún no, aún no. Se dijo así mismo como un mantra para infundirse fuerza.
-Eres aburrido. ¿Sabes? Me gustaba más el intrépido héroe que no dudó en lanzarse a rescatarme cuando todo se incendiaba. –señalo con convicción jugueteando con sus manos.
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Тили-тили-бом
You hear someone nearby?
Lurking around the corner,
looking straight at you.
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Sus pensamientos se detuvieron en aquel preciso instante. ¿Incendio? ¿Cuándo? No podía recordarlo. ¿Acaso se conocían?
-¿Dónde? –cuestionó confuso. Pero la chica pareció ignorarlo. La contempló por mucho tiempo tratando de hallar alguna conexión, sin embargo, fue inútil.
Todavía continuaba molestándole su presencia. Y ella seguía terca en su tarea de perturbarlo.
Una carcajada estridente llamó su atención. La joven señalaba con entusiasmo fuera del ventanal. Observó con cuidado la escena que se desarrollaba.
Repentinamente el camino montañoso en el interior de Norteamérica se había transformado en un sombrío desierto. Pequeñas sombras deambulaban sin sentido mientras otras se dedicaban a golpearse entre sí. Pegó sus ojos en el cristal imaginando que tipo de criaturas serían esas. No eran alienígenas.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando sus rostros desfigurados se percataron de la presencia del vehículo. Se alejó, tenía miedo. Los vio lanzarse contra él para herirlo, para destrozar el carro.
-Eres tan tonto… -rio la chica acomodándose en su antigua posición. –Olvídalos, solo comen carroña.
Intentó aparentar tranquilidad ante la pequeña información, pero sólo empeoro su estado de ánimo.
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Тили-тили-бом
Night will hide everything
He's sneaking for you
and is about to catch you
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-Ben –escuchó lejos casi en un susurro, nada ajeno a lo que estaba viviendo.
-No es por ofenderte, pero realmente dudo que puedas llegar a algún lado con aquel dispositivo. Eres como un bebe con un enorme arma de reacción en cadena. Peligroso pero nada que no se pueda arreglar.
-¡Oye! –se levantó furioso casi a punto de saltar de la chica, pero esta lo detuvo con una mano al aire y una expresión de negación.
-Eres demasiado débil y has llegado aquí sólo por suerte…te pregunto, ¿Puedes siquiera tocarme antes que rompa tu brazo en tu inútil intento? –le retó con una mirada maliciosa, aunque la sonrisa se había ido, la mueca que le siguió terminó de colmar el vaso.
-¡Despierta! –fue el grito que recibió de la realidad.
Antes que pudiera procesar el cambio, tomó el cuchillo de la mantequilla que reposaba entre los platos sucios del desayuno y alzó su brazo con fuerza para asestar el golpe a la chica que le llamaba desde el otro lado de la mesa. La lastimaría así fuera lo último que hiciera.
Los ojos verdes llenos de pánico de su prima no detuvieron su ciego ataque. No podía verla, sólo podía ver a la mujer de los ojos carmesí.
Te mataré.
Nunca logró acercarse, una maño apretó con tanta fuerza su muñeca que creyó oír el sonido de sus huesos partirse. Luego otra mano en su hombro lo empujó con brusquedad hasta que su cabeza chocó contra la superficie de la mesa metálica. Y ese fue el momento en que la burbuja de fantasía estalló. Jadeó ante la necesidad de aire en sus pulmones.
-¿Qué diablos estabas haciendo, Ben?
Las palabras se perdieron en su mente. Él no sabía cómo responder. ¿Qué estaba haciendo? No había podido diferenciar el engaño de aquella bruja y la realidad. Mordió su labio inferior para evitar que un sollozo escapara de su boca. Los ojos se nublaron ante las inminentes lágrimas.
Cuando te rompas, será el momento en que ella tomará el control –le había dicho el rubio antes de perder el conocimiento.
-Sigma –gimió bajito. Lo necesitaba. Era lo más cercano a un amigo.
Sólo él sabía lo que le sucedía.
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El viejo dejó al castaño sentado en el sillón de aquel ventanal como si de un muñeco de trapo se tratase. Había visto el repentino movimiento de agresión hacia su nieta y el aura de asesino esparcirse con rapidez, apenas había tenido los segundos suficientes para colocar el piloto automático y correr para alcanzar a detener el arma.
Estaba preocupado. Sabía que algo estaba cambiando en su nieto y que estaba relacionado con el omnitrix, pero no sabía qué hacer. Así que decidió seguir la dirección más sabia, lo encerraría en un lugar seguro y averiguaría que estaba mal.
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Тили-тили-бом
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Gwen vigilaba atenta cualquier movimiento que delatara alguna acción adversa por parte de su primo, sin embargo, conservaba la misma posición encorvada en la silla casi sin parpadear. Sea lo que pasara por su mente, parecía no estar consciente de lo que lo rodeaba. Suspiró cansada intentando detener en vano las emociones que se agolpaban en su pecho.
La escena de la mañana continuaba reproduciéndose en su cabeza y su instinto de supervivencia estaba más despierto que nunca, estaba aterrada, le daba miedo siquiera intentar acercarse a él. Su primo, siempre tan infantil y alegre estaba cambiando enfrente de sus ojos, y aunque lo negó muchas veces, ahora se hacía cada vez más real.
Respingó asustada cuando los ojos verdes del chico se encontraron con los suyos. Por unos instantes todo permaneció en silencio -¿Hemos conocido alguna persona con el nombre de Sam? –fue la única pregunta que brotó de aquellos labios pálidos. Dudó mientras su mente buscaba atropelladamente cualquier indicio de ese nombre.
¿Dónde se supone que lo había escuchado? Por alguna razón le era conocido. Se quedó inmóvil a la espera de alguna otra frase que le permitiera ubicar a la persona a la cual se refería. Otros largos minutos pasaron.
-¿No lo recuerdas no es así? –preguntó indecisa -¿Es algún amigo de tu escuela?
Ningún parpadeo. Y luego los labios se movieron –No. Es una chica.
-¿Eh? –no pasó desapercibido su tono de sorpresa. –Es un extraño nombre para… -su frase quedó suspendida en el aire. Los ojos verdes de Ben cayeron en la figura de su prima un poco más alejada que la última vez.
-Es una amiga mía. Hace mucho tiempo que no venía a mí. Tenía un nombre extraño, Samantha, algo fuerte para su verdadera naturaleza –sonrió con nostalgia -¿Por qué el repentino interés en ella?
-¿Dónde está ahora?
-Umm –meditó un poco –No volví a saber de ella. Estuvo enferma por mucho tiempo y coincidió nuestra llegada con el de un alien ¿Recuerdas? El incendio de la fábrica de textiles a unos kilómetros en donde ella vivía. Hasta resultaste lastimado.
Incendio… -resonó la palabra hasta perderse en su nublada mente.
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Тили-тили-бом
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-Eso no será suficiente para detenerme, Benjamín –rio con ganas la mujer a un lado de la pelinaranja.
Ben no se inmutó ante la distorsión de sus dos mundos. Simplemente no le importaba, esta tan cansado que podía dormir por semanas.
-Sólo eres una estúpida copia –reclamó antes de intentar mantener sus párpados abiertos.
-¿Qué dices? –preguntó la maga al notar la mirada fija de su primo a un lado de ella. ¿A quién le habla? Era una frase incoherente. ¿Sólo una copia?
La pelinegra sonrió conciliadora, sacó una pequeña navaja y estirando el brazo sobre la mesa, cortó longitudinalmente la superficie de su piel. El rebosante líquido rojo salió presto derramándose por todo el lugar -¿Te parece que una copia es capaz de hacer esto?
-¿Ben? –le llamó.
El castaño miró sin parpadear la escena frente a sus ojos. Ahora la sensación de agotamiento era más fuerte.
-Cállate –repitió bajito.
-¿Ben?
El sonido de la carcajada siniestra de la mujer de ojos carmesí resonó por siempre en la cabeza de Ben.
¡Te gané!
Olvidó quién lo estaba llamando, quién era la mujer sádica que se desangraba en su mesa y porque era que luchaba. Cerró sus ojos y el alivió cayó como un bálsamo de placer. Gimió. Eso era lo más parecido a estar en el paraíso, pensó.
-¡Ben! –la pelinaranja corrió a verificar el estado del menor. Respiraba y parecía dormir, sin embargo, la palidez de su rostro y la frialdad de su cuerpo, la alarmaron. Sacudió el cuerpo del chico en espera de oír algún reclamo.
Sólo un pequeño gemido fue la respuesta.
Se tranquilizó un poco, era una buena respuesta. Aunque sólo era cuestión de tiempo.
-¡Abuelo!
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(1) Canción de Receptor ft K.I.R.A, titulada Lullaby o Тили-тили-бом.
