¡Hola! Aquí les traigo el séptimo capi, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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EXTRAÑOS SUCESOS
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El sol brillaba con intensidad sobre la ciudad de Tokio. Sakura se levantó con pesadez, puesto que no había pasado una buena noche, la conversación que había mantenido con Sasuke el día anterior la perturbó en demasía.
Se dio un baño y se arregló rápidamente, pues su turno en el cine iniciaba en treinta minutos y como no tenía auto, debía hallar otro modo de llegar.
Luego de pensar en sus posibilidades, decidió irse caminando, pues estaba muy nerviosa y esperaba que caminando sus dudas se despejaran un poco. Durante su trayecto no observaba nada, estaba realmente distraída, de milagro había logrado evitar caer al piso más de seis veces. Y a pesar de eso, el camino no fue tan largo como esperaba, le faltaba cruzar una avenida y aún le quedaban siete minutos para llegar al cine.
No se escuchaba ni un sólo ruido, así que intuyó que no venía ni un automóvil, apresuró el paso, pero cuando estaba a punto de cruzar totalmente la avenida, el sonido de una bocina la ensordeció, giró la cabeza y observó como se acercaba un gran autobús, la sangre se le heló por completo al tiempo en que sus ojos se abrían desmesuradamente.
Todo pasó tan rápido, que no supo como pasaron exactamente las cosas, lo siguiente que registró su cerebro segundos después era que unos brazos la envolvían fuertemente.
¿Qué me pasó? ¿Acaso estoy muerta?... ¡No! ¿Pero entonces qué…?... abrió lentamente los ojos y se topó con una tela de color negro. ¿Quién… es…?... se separó un poco para poder ver a los ojos a la persona que había salvado su vida.
Se topó con un par de ojos aguamarina, sumamente hermosos, que la observaban fijamente. Yo lo conozco… ¡Pues claro que si, tonta, si trabaja en el cine lógico que lo conoces!
—¿Estás bien? —le preguntó el chico con un tono de voz demasiado frío.
—S… Si… gracias —murmuró tratando de calmarse un poco, pues su corazón aún latía desenfrenadamente, debido al susto.
—Hmph… ¿A caso no te enseñaron que para cruzar la calle, hay que observar antes que no vengan automóviles? —preguntó con un poco de hostilidad. Eso logró que Sakura se sintiera un poco avergonzada; el chico tenía razón ¿A caso estaba loca ó qué?
—Si, es sólo que venía un poco distraída —contestó con un poco de rubor en sus mejillas.
—Tuviste suerte de que estuviera cerca, espero que tengas más cuidado —y sin más se giró y la dejó sola.
Sakura lo observaba atónita, ¿Por qué sigo aquí? ¡Voy a llegar tarde!, así que apresuró el paso para llegar al cine. Tengo que dejar de pensar en… ese Uchiha, ó si no, terminaré muerta por ahí.
—o—o—o—
—¿De verdad eso pasó? —preguntó incrédulo—. ¿Pero en dónde tienes la cabeza?, ¿A caso tienes algún problema? —continuó con preocupación.
—Pues… algo así, la verdad es que tengo un par de preocupaciones que me distraen del mundo. Aunque ahora ya no pensaré en ello mientras camino por la calle —explicó con un poco de tranquilidad.
—Fue una suerte que te ayudara aquel chico —comentó con alivio.
—Lo sé… —se detuvo un momento—. ¡Hay Sai, fue horrible! —exclamó al tiempo en que se llevaba las manos al rostro.
—Pero afortunadamente no pasó a más, sólo fue un susto —murmuró al tiempo en que la abrazaba. De cierta manera, los brazos de Sai le daban el confort que necesitaba, aunque en ese preciso momento su cuerpo aclamaba a otro, que no era precisamente el del chico que estaba con ella.
—¿Qué te parece si después del trabajo te acompaño a la escuela?, Así me podré cerciorar que llegues a salvo feita —le dijo con una extraña sonrisa en sus labios.
—¿Y qué pasa con tus clases?, No puedo permitir que llegues tarde —contestó negando con la cabeza.
—Eso no importa, total, hoy no tengo la primer clase… —le dijo alzando los hombros.
—Bueno —y le regaló una pequeña sonrisa.
Las horas transcurrieron lentamente; era un martes por la mañana, bastante aburrido, lo que les daba la oportunidad de flojear un poco. El único gerente en turno era el menos exigente de todos, Shikamaru Nara. Por lo tanto, el ambiente estaba demasiado relajado; Sakura estaba dentro de su área conversando con Sai, de vez en cuando atendían a uno que otro cliente que llegaba, realmente todo estaba muy tranquilo.
A la hora de su descanso, ambos decidieron comer juntos. Así que mientras Sai se encargaba de servir las bebidas, Sakura se encargaba de servir la comida que entre los dos compraron. El pelinegro se adelantó a la gerencia; mientras que la dueña de los ojos jade esperaba a que la comida estuviera suficientemente caliente. Luego de un par de minutos, sacó la comida del horno y la puso sobre una pequeña charola para no quemarse, observó el reloj, eran las dos de la tarde. Salió de la estancia detrás de la dulcería y apresuró el paso, pues sólo tenía veinte minutos para comer… caminaba tan aprisa que cuando se iba a detener para tocar el pequeño intercomunicador, se tropezó al tiempo en que la puerta de la gerencia se abría de repente.
No tuvo tiempo de nada, inevitablemente cayó sobre la persona que debido a la rapidez con la que sucedieron las cosas, no logró evitarla… la comida salió volando logrando mancharles la ropa.
—¿Qué sucede aquí? —preguntó una voz con mucho enojo a sus espaldas. Al instante Sakura trató de levantarse, pero con tan mala suerte que volvió a caer sobre el cuerpo donde antes había estado, golpeándolo por segunda ocasión haciendo que soltara un pequeño gemido de dolor.
—Perdón —murmuró la joven Haruno con la cara roja como un farolillo. Color que se intensificó una vez que identifico a la persona debajo de ella. ¿A caso se podía tener tan mala suerte en un día?
Lo siguiente que supo fue que unos brazos la ayudaban a ponerse de pie con rapidez.
—¿Me quieren explicar que sucedió? —volvió a preguntar con una expresión sombría.
—Pues me tropecé y le tiré la comida encima —contestó Sakura con la mirada fija en el piso—. Fue un accidente.
—Hmph… uno más en este día —murmuró el pelirrojo para sí, aunque los demás lograron escucharlo. Se puso de pie y comenzó a sacudir su ropa.
—Dile al personal de limpieza que vengan a limpiar este desastre —le dijo a la dueña de la melena rosada—. Y después te quiero en mi oficina —la chica asintió sin verlo a los ojos—. Y tú —dijo esta vez viendo al pelirrojo—, ¿Por qué sigues aquí abajo?, ¿Quién está en proyección?
—Nadie.
—¿Y qué haces aquí abajo?, ¿Cuántas veces les he dicho que no deben dejar sola su área? —gruñó con ira—, ¡Que sea la última vez! —el pelirrojo asintió y se retiró de regreso por donde había venido. Mientras que Sakura lo miraba con mucha vergüenza, ya que de no haber sido por ella ese regaño no hubiera sido necesario—. ¿Y tú?, ¿Por qué sigues aquí?, ¿A caso no te dí una orden? —gruñó aún muy enojado.
Por primera vez en todo ese rato, la Haruno levantó la vista y posó sus ojos sobre los de su jefe. ¡Como odiaba sus estúpidos desplantes!
—Voy —farfulló de mala gana, para después girarse y desaparecer de ahí. ¡Estúpido arrogante!, ¡Maldito Uchiha bipolar!
Sasuke se sentía realmente furioso. No le molestaba el hecho de que hubieran hecho un desastre en la entrada a la gerencia, ó que el pelirrojo hubiera dejado su área sola por unos minutos.
Lo que lo enfurecía y lo encolerizaba, era el hecho de haber visto a Sakura sobre el cuerpo de otro chico. Quizá era algo estúpido, considerando que había sido un accidente, pero aún así, no soportaba el hecho de que otro sujeto tuviera el privilegio de tocar -aunque sea por error- el cuerpo de la dueña de los ojos jade.
Entró a la oficina y aventó su portafolio sobre uno de los escritorios. Shikamaru alzó la vista y lo miró con pesadez, más no dijo nada, pues sabía que el Uchiha estaba enfadado y lo mejor era evitarse conversaciones problemáticas.
Un par de minutos después entró a la gerencia la joven de cabellos rosados; antes de entrar a la oficina, se detuvo en el pequeño comedor.
—¿Qué pasó Sakura? —le preguntó Sai.
—Un pequeño inconveniente… —murmuró con fastidio.
—Por eso eran los gritos… bueno, no importa, ya comeremos a la salida —comentó con una sonrisa.
—Si…
—¡Haruno! —gritó el Uchiha desde la oficina, fulminando con la mirada a Sai. Ya que los veía a través del cristal.
—Nos vemos al ratito —le dijo Sakura, para después caminar a la oficina. Una vez dentro, Shikamaru se puso de pie y salió en total silencio.
Sasuke se acercó a las ventanas y bajó las persianas para que nadie pudiera observarlos, además de colocar el seguro de la puerta. Se giró y clavó sus ojos sobre la chica, la cual tenía la mirada en sus manos.
—Me explicaras, ¿Por qué estabas sobre aquel chico? —la cuestionó con frialdad.
—Ya se lo dije… fue un accidente — le dijo despectivamente sin verlo a los ojos.
—¿Y porqué el dijo que era uno más?
—Eso no le importa señor Uchiha, ya que no tiene nada que ver con el trabajo —contestó un poco enojada por esa situación.
—Claro que me importa, y deja de hablarme de usted —le dijo un poco más tranquilo, pero aún de manera fría.
—Yo le hablo de usted a mis superiores —contestó con frialdad.
—Sakura —murmuró acercándose a ella y acorralándola entre el escritorio y sus brazos. Al instante sintió como una corriente eléctrica la invadía por completo y soltó un suspiro, ¿Cómo lo lograba?
—Bien —bufó dándose por vencida—, antes de llegar aquí en la mañana, estuvieron a punto de atropellarme…
—¿Qué? —gruñó entrecerrando los ojos.
—Por suerte, ese chico estaba cerca y me jaló para que no me pasara nada… —concluyó casi en un susurro. El silencio se instaló por unos minutos.
—Hmph… ¿A caso no te enseñaron que para cruzar la calle, hay que observar antes que no vengan automóviles? — akura clavó su mirada sobre él.
—Lo mismo me dijo él —susurró sorprendida—; además eso ya lo sé, fue sólo un descuido.
—Que casi te costó la vida —completó con frialdad.
—Si alguien tiene la culpa, ese eres tú —le dijo rápidamente. Comenzaba a cansarse de que la sermonearan por ese pequeño accidente.
—¿Y yo que tuve que ver? —preguntó con incredulidad.
—Si no me hubieras dado tanta información ayer por la noche, yo no me hubiera distraído hoy por la mañana —explicó con tranquilidad.
—Hmph —una sonrisa surco sus labios—. No es mi culpa, la distraída eres tú.
—Cierto, será mejor que me vaya —dijo tratando de alejarse del chico.
—Espera… ¿Y qué decidiste? —le preguntó aferrando sus brazos a la cintura de una sonrojada Sakura.
—No he cambiado mi forma de pensar —le dijo al tiempo en que lo alejaba—, así que me voy —y sin más salió de la oficina con el corazón latiéndole desenfrenadamente.
—o—o—o—
Todo estaba en silencio; la brisa que se colaba por la ventana lograba mover un poco la cortina de la habitación. La joven de cabellos rosados se encontraba recostada en la cama de su dormitorio; a pesar de que pasaba de la media noche, no lograba conciliar el sueño. Su mente trabajaba más de lo que debería, analizaba una y otra vez lo que Sasuke le había dicho la noche anterior.
¿Sería posible que lo que le dijo fuera verdad?... ó ¿Sólo era un truco para volver a tenerla en sus redes?
Fuera cual fuera el motivo, la verdad es que eso no arreglaba nada, porque él seguía estando casado con Karin. Por lo tanto le debía cierto respeto, además estaba el hecho de que a Sakura no le desagradaba en lo absoluto la pelirroja, le parecía una buena chica ó al menos eso era lo que ella reflejaba.
Se giró una vez más sobre su cuerpo, para quedar con la cara sobre su almohada… cerró los ojos con fuerza y dejó que los recuerdos de esa conversación la golpearan nuevamente.
—
—¡¿A dónde me llevas?! —preguntó por milésima vez con el ceño fruncido. Estaba totalmente furiosa, ¿Qué se creía ese Uchiha para secuestrarla de esa manera?, pero al igual que las otras ocasiones, no recibió respuesta alguna a su pregunta. Se cruzó de brazos y mantuvo la vista fija en la ventanilla; lo único que se distinguían eran algunas luces, no tenía la más mínima idea de hacía donde se dirigían—. ¡Dímelo! —gritó con frustración.
—Hmph… eres tan molesta —bufó el azabache mirándola de soslayo. Aceleró un poco más y un par de minutos después aparcó el auto frente a una casa que estaba totalmente a oscuras.
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó con cierto temor, pues al parecer esa zona residencial aún no estaba totalmente habitada. Y eso se notaba tan sólo con observar lo desiertas que lucían las casas.
El Uchiha ignoró su pregunta y se bajó del auto para abrirle la puerta del copiloto; la tomó de la mano y la ayudó a bajar. Y sin soltarla, la guió al interior de la casa.
Una vez dentro, la soltó y encendió la pequeña lámpara que se hallaba cerca de la entrada sobre una pequeña repisa.
—Ahora si, me vas a escuchar —le dijo fríamente viéndola a los ojos—. Te traje aquí porque así nadie podrá escuchar tus gritos, además no tienes escapatoria y me escucharas quieras ó no.
—¡¿Por qué siempre se ha de hacer lo que tú dices?!, ¡Eres un…! —dejó salir todo el aire de golpe. Él tenía mucha razón, ella no tenía más opción que estar ahí, hasta que él decidiera llevarla de regreso a su casa—. Me pregunto, ¿Qué diría tú esposa si supiera que traes a mujeres aquí contra su voluntad? —le dijo con sarcasmo.
—No me interesa, además eres la única a la que he traído aquí —contestó de manera fría—. Escucha, Karin es mi esposa más no mi mujer.
—¡Puff! —Sakura rodó los ojos y se cruzó de brazos.
—Deja de interrumpirme —gruñó tratando de tranquilizarse. Realmente dar explicaciones no era lo suyo, nunca las había dado, y ahora que deseaba intentarlo por alguna inexplicable causa del destino, ¡ella lo interrumpía!—. No tengo por que decirte esto, pero lo haré para que creas lo que te digo.
—Te escucho —musitó de mala gana, estaba ansiosa por saber cual sería la mentira que él le diría.
—Karin y yo nos conocemos desde que teníamos dieciséis años; ella era novia de uno de mis viejos amigos, por lo tanto pasaba mucho tiempo con nosotros. Con el tiempo se convirtió en algo así como mi amiga, nunca le dí demasiada importancia pero no me desagradaba ya que al estar con uno de mis amigos, no me saltaba al cuello ni se me insinuaba. Cuando entramos a la universidad, ella ingresó a la misma que yo mientras que su novio se mudó a otra ciudad, y con el tiempo terminaron. Yo jamás la vi de una manera diferente, siempre fue mi amiga, la chica que me ayudaba a quitarme a las locas de encima. Así pasaron los años, yo entré a trabajar en el cine y ella en una firma de abogados… sólo que hace casi un año… ambos decidimos tomar unas vacaciones; viajamos a las vegas para apostar en los casinos, aunque de vez en cuando desaparecíamos furtivamente con alguien que fuera de nuestro agrado.
—Quizá por eso me agrada, ella es el tipo de chica que le gusta divertirse sin importarle lo que las personas piensen; ella al igual que yo, piensa que la soltería es de lo mejor. Es cierto que Naruto es mi amigo desde hace años, pero es más… "recatado", no digo que sea un santo, pero hay cosas que él no hace y Karin si. Sólo que… el penúltimo día de nuestra estadía ahí recibí una llamada de mi padre -como siempre- me sermoneo por mi falta de compromiso, mi irresponsabilidad y mi falta de interés hacia la empresa; y como toda la vida me hecho en cara lo bueno que es Itachi, lo responsable y todas esas cosas que detesto escuchar. Pero lo que me enfadó más, fue cuando me dijo que mi hermano ya estaba a punto de sentar cabeza y yo ni siquiera llegaba a tener una novia formal.
—Karin nunca fue del agrado de Fugaku porque decía que ella únicamente me incitaba a cometer "locuras de adolescentes". Recuerdo que esa noche bebimos demasiado… le conté lo que mi padre había dicho… me ayudó a pensar en una especie de venganza… y lo siguiente que supe, fue que estábamos casados. ¡Fue una gran estupidez! Puesto que ni siquiera nos gustamos, es algo imposible. Cuando mi padre lo descubrió casi le da un infarto; y me recalcó una vez más mi falta de responsabilidad. Y de… castigo -por así decirlo- me prohibió divorciarme, hasta que no pasara un año. Al principio no me importó por que, como ya te dije, Karin sólo es mi amiga, pero ahora, siento que es una maldición. El estúpido de mi hermano se aprovecha de eso, para no dejarme evolucionar en la empresa… así que… ¿Ahora comprendes? El hecho de que no te dijera que era casado, es porque realmente no es importante para mí.
Sakura se mantenía en total silencio, no daba crédito a lo que Sasuke le había contado. Ó era una gran mentira ó era una broma. Se mantuvo callada unos minutos más, hasta que se ánimo a hablar.
—¿Es una broma no? —preguntó arqueando una ceja.
—No.
—¿De verdad esperas que te crea eso que me contaste? No digo que la mayoría no fuera verdad, pero eso de casarse por ¿orgullo?... es tonto y ridículo —explicó manteniendo su tono de voz—. Además, eso no quita el hecho de que eres casado, eso sin contar que ninguna mujer merece que su marido la engañe.
—Hmph, a Karin eso no le importa, ella sabe perfectamente que necesito mujeres para distraerme —bufó bastante irritado. En su vida había dado explicaciones y ahora que daba una, no le creían.
—¿Para distraerte?, ¡Oh gracias por la parte que me toca! —le dijo con sarcasmo.
—No es… —trató de explicarle, pero ella lo interrumpió nuevamente.
—¡No, escucha tú! —Le gritó—. Yo no soy el juguete de nadie, y si a ella no le importa que estés con otras, es una tonta. Ahora será mejor que me dejes salir de aquí —le dijo tratando de abrir la puerta.
—Hmph, es la primera vez que le explico a alguien algo… y te pones así. Deberías estar agradecida, si hubiera sido otra chica, nunca le hubiera dicho nada —le dijo tomándola de las manos para que no se moviera.
—¡No te pedí explicaciones! —bufó tratando de soltarse del agarre—. Dime, ¿Para qué te tomaste la molestia y la humillación de decirme esto?, ¿Por qué debe ser algo humillante para ti cierto?
—Lo es, y a decir verdad… no sé porque te lo dije, pero necesitaba que lo supieras —murmuró evitando su mirada—. No eres sólo un juego para mí, si lo fueras, me hubiera aprovechado de ti aquella noche.
—Respóndeme algo más… ¿De verdad a ella no le importa que tú te enrolles con alguien más? —preguntó evadiendo lo que el azabache le acababa de decir. Sasuke la soltó y se recargó en la puerta nuevamente.
—No, digamos que… —lo pensó por un par de segundos—. Ella es muy… "liberal" —una pequeña sonrisa se formó en sus labios—. ¿Ahora ya me crees?
—No —le dijo tajantemente. El Uchiha entrecerró los ojos con enojo, al ver eso la chica se sintió un poco nerviosa—. Bueno… Imaginemos que te creo toda la palabrería que acabas de decir, ¿En qué cambia eso las cosas?, Que yo sepa, el hecho de que yo te crea la "verdad" no hace que dejes de estar casado —le explicó con fingida indiferencia. Pues una parte de sí, estaba más que ansiosa ante la posibilidad de que el azabache deseara algo con ella.
—Hmph... ¿Qué parte de Yo no acostumbro a dar explicaciones no comprendiste? —preguntó fríamente—. No estoy haciendo esto por gusto, si no porque… me interesas —su tono de voz fue disminuyendo, hasta que prácticamente se convirtió en un susurro.
Esas palabras sorprendieron mucho a la Haruno ¿Eso era realmente posible?
—
Soltó un suspiro y se giró para quedar nuevamente boca arriba… ¿Qué debo hacer? ¿Me dejo llevar ó… me olvido de él? ¿Acepto ser su… amante, ó me doy una oportunidad con alguien más?
¿Qué hago? ¡Shannaro!
—
Continuará…
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº
¡Hola!
¿Qué les pareció el capi?
Sasuke explicó bastantes cosas… aunque aún guarda muchos secretos.
Les agradezco todos los reviews que me dejan. Millones de gracias, me hacen muy feliz.
Les mando muchos saludos.
Nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
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