—
Siete.
De tratos y secretos encubiertos
.
.
.
—¡Sakura! ¡Por aquí!
Sakura se dio la vuelta, sorprendida, y luego se dio cuenta en dónde estaba sentada Ino, pareciéndose bastante a una muñeca de porcelana, sus piernas cruzadas, su cabello perfecto y su sonrisa angelical. Pudo ver a otros hombres enviarle miradas furtivas a la rubia y susurrar su nombre—ella era bastante conocida, enteramente esperanzados porque ella los mirara. Apretando su celular, se dirigió hacia la mesa, ignorando las miradas envidiosas que dichos chicos le enviaron mientras ella hacía eso.
—Me alegra que hayas podido llegar en tan poco tiempo —dijo Ino tan pronto como ella se sentó. —Me temía que te hubiera atrapado en un ajetreado día.
—¿En Domingo? Ni por casualidad —Sakura, a pesar de todo, sonrió profundamente. Había estado leyendo 'Lo que el viento se llevó' por novena vez de nuevo esa tarde, algo que se había convertido en su rutina bimestral, berreando en la última escena, cuando Ino le llamó y le preguntó si podía verla.
—Que bueno —dijo Ino amablemente. —Entonces, ¿qué quieres de tomar? Escuché que el café de avellana de aquí es magnífico —hizo un gesto con los dedos y el mesero llegó para tomar sus órdenes. Cuando sus bebidas llegaron, Ino se giró a Sakura. —Entonces, seguramente debes estarte preguntando porqué te llamé.
—Un poco— admitió Sakura, soplando su café.
—Me voy a París el próximo Jueves.
—Ya… veo —dijo Sakura, asintiendo curiosamente, 'Te extrañaré' sonaba demasiado íntimo, y a pesar de que alguna vez fueron amigas en su vida, estaban muy lejos de esa base ahora. —¿Por qué tan pronto?
Su sonrisa fue inusitadamente amarga por un momento. —El trabajo me llama.
—Ah —ante eso, Sakura sonrió con simpatía. —Entiendo eso.
Las sombras en sus ojos se fueron fugazmente por un segundo, Ino rió. —Nunca vamos a estar libres del trabajo, ¿no? Recuerdo estarme quejando todo el día sobre siempre tener que hacer tarea y pensar que estaríamos libres tan pronto como saliéramos del kinder, pero no. Nunca termina.
—Llega a ser desalentador luego de un tiempo —asintió Sakura, riendo también. —¿Regresarás?
—Regresaré cuando tenga la oportunidad —respondió Ino. —Aunque no mantendré mis palabras para eso, el trabajo ha estado siendo molesto en estos días.
—Pero ahora eres bastante exitosa —dijo la pelirrosa, y luego añadió más gentilmente. —Has cumplido tus sueños.
Los brillantes ojos de Ino se suavizaron. —Lo recuerdas.
—Solíamos ser las mejores amigas, Ino —respondió Sakura, todavía suave. —Tengo un diario que escribí en ese entonces y tu nombre aparece varias veces.
—Tú solías estar tan confundida en qué querías trabajar cuando crecieras.
—Sí —rió afectuosamente. —Ahora me gusta mi trabajo, sin embargo. Es… satisfactorio. Supongo.
—Eso es bueno —asintió Ino, y en sus ojos estuvo esa mirada ausente que le dijo a Sakura que ella estaba pensando en algo y cuando finalmente salió de su ensimismamiento, ella pareció decidida. —Mira, Sakura, es muy grosero de mi parte decir esto ahora, pero yo… yo tengo un favor qué pedirte.
Sakura se enderezó. —¿Lo haces?
—Lo hago.
—¿Qué… qué es?
—Me voy el Jueves —comenzó Ino suavemente. —Y a decir verdad, no sé cuándo estaré de regreso. Con suerte será más pronto que tarde, pero nunca sabemos. Mi trabajo es exigente en ese aspecto —alzó la vista y esta vez algún tipo de tristeza se impregnó en sus rasgos. —¿Sabes lo que se siente cuando no estás en… casa?
Sakura no respondió, sólo la miró de la forma más curiosa. Con un poco de sinceridad, respondió, —Nunca he estado tan lejos de… bueno, casa.
—Bueno. No es un lindo sentimiento, eso te lo puedo asegurar —continuó Ino. —Me preocupo demasiado de lo que he dejado atrás, ya sabes. No sabes realmente lo que ocurre cuando no estás ahí. Emails, mensajes de texto, llamadas telefónicas y todo ese rollo sólo van cómo mucho. Nunca puedes realmente decir si ellos están bien o no. Alguien me dijo que me preocupo demasiado y por eso es que soy tan problemática —dejó escapar una risita ante esto. —¿Pero cómo puedo evitar no preocuparme sobre lo que he dejado? Mi familia, mis amigos… —se detuvo, y luego miró a Sakura bruscamente. —Y Sasuke.
—¿Sasuke?
—Sakura, me preocupo por Sasuke más que por cualquier otra persona, incluso más que mi familia —dijo Ino, más seria ante esto. —Él es… diferente. No es un chico normal. Hay algo de él que lo hace diferente.
—Yo… no sé qué decir, Ino —respondió la pelirrosa. —Es decir, sólo lo conozco por dios sabrá cuánto tiempo. No es suficiente para… hacer un juicio, eso seguro.
La mujer sentada enfrente la miró aliviada y ansiosa al mismo tiempo. —Y es por eso que vine a ti primero.
—¿Qué?
—Sakura, no lo estás juzgando —sonrió Ino con arrepentimiento. —Incluso luego de la forma en que te trató, te es indiferente. No muchas personas son así, ¿cierto? Es decir… —paró, antes de continuar rápidamente una vez más. —Él necesita a alguien como tú. Alguien que… bueno, diría que lo comprendiera, pero eso es demasiado en este momento. Lo que quiero decir es que… él necesita alguien que no juzgue, ¿sabes? —miró a Sakura, expectante.
—¿Sabías lo de Ichiraku?
—Naruto me contó una o dos cosas de eso —admitió Ino, —Y mientras estoy en esto, tan bien y podría disculparme en su nombre. No fue su intención, Sakura. Él enserio, enserio no quiso. No fuiste tú o lo que hiciste o lo que dijiste en absoluto, fue tan sólo… un mal momento.
Sakura frunció el entrecejo, su mente no captando la idea. En un minuto estaban rememorando el pasado, y en el otro estaban hablando de Sasuke—y enserio, enserio no supo qué pensar de Sasuke. Seguro, no lo juzgaba, pero eso no la detenía de hacer preguntas, si bien era cierto que en silencio y sólo para ella. Era bastante normal, en realidad, ella simplemente era esa clase de persona que preguntaba sobre otra persona cuando él o ella parecían atrapar su interés.
Y atrapar su interés, Sasuke lo hizo.
Era inevitable, supuso, porque todas sus reuniones habían sido de alguna forma… interesantes, por no encontrar una mejor palabra. Él la salvó de golpear a un cretino en el rostro en su primera reunión, la mandó a volar en la segunda, y fue algo… amable en la tercera. Lo que era extraño y estúpido al mismo tiempo es que ella quisiera hacer algo por él.
—¿Sakura?
Mirando bruscamente a Ino, preguntó. —¿Qué quieres que haga?
—Sé que estoy pidiendo mucho, pero… —sonrió Ino y sostuvo su taza de café fuertemente. —Quiero que seas su amiga.
—¿Quieres que sea su amiga? —preguntó Sakura, desconcertada. Ahora eso fue ciertamente inesperado—no es como que hubiera estado esperando algo.
—Tan sólo necesito… sólo necesito alguien que le pueda decir que está perfectamente bien cometer errores, ¿comprendes? —Ino sonó desesperada, pero se obligó a continuar. —Sasuke nunca lo admitirá, pero es un hombre tan perfeccionista que piensa que el mundo afuera está listo para atraparlo—literalmente. Tan sólo quiero que alguien esté ahí y le diga que está mal cuando lo esté, pero también que está bien estar mal… —se detuvo. —Has visto a Naruto. Quizás no lo creerás, pero Naruto lo consciente pésimamente, aunque Sasuke siempre piensa que él está cerca sólo porque él le debe a Sasuke algo, o sólo por pena. Cosa que no es cierta—Naruto realmente se preocupa por él, y… —miró a Sakura. —Comprendes, ¿cierto? Siempre has sido buena para leer a la gente.
—Sólo me conociste en el kinder, Ino —Sakura no pudo evitar decir. —Me gusta creer que he cambiado bastante desde ese entonces, y realmente creo que lo he hecho.
—Es algo de cierta extensión, lo sé —susurró Ino, más suave esta vez. —Pero yo realmente… la única persona que se me vino a la mente cuando pensé en eso fuiste tú, no te mentiré. Y mientras sé que él no parece tener mucho qué ofrecer… es un chico rico, dinero y autoridad y todo ese rollo, pero hay más de él que sólo eso, lo prometo. Él sólo… él sólo se fija estándares para sí mismo aun más altos que cualquier otra persona lo haría.
—¿Por qué… por qué yo?
—Porque me agradabas mucho cuando estábamos en el kinder, Sakura, y confiaba en ti más que en las otras chicas —dijo Ino, sonriendo con nostalgia. —Y a pesar de que dijiste que has cambiado, yo preferiría pensar que nadie puede cambiar tanto que no haya indicios del pasado en el nuevo él o ella. Tu pasado te hace quién eres, ¿cierto? Además —una sonrisa triste surcó en su hermoso rostro. —Tú eres la única en la que puedo pensar para hacer esto.
—¿Entiendes lo que me estás pidiendo? —preguntó incrédula.
—No te estoy pidiendo que aceptes de inmediato —soltó Ino. —Sólo te estoy pidiendo que lo consideres. Tan sólo… sólo piénsalo.
—No sé, Ino —susurró Sakura. —Tan sólo… no sé.
No es que no quisiera ayudar a Ino o algo así. Tan sólo no sentía que fuera su derecho, por no encontrar una mejor palabra, el sólo…
—Sólo piénsalo, Sakura —repitió Ino, y le dio un pedazo de papel con su número telefónico escrito en él, junto con unos billetes. Se paró y sonrió. —Me tengo que ir, pero me gustaría hablar contigo de nuevo antes de que me vaya a París.
—Oh, Ino… —comenzó, aturrullada, pero fue rápidamente interrumpida.
—Sólo piénsalo —repitió la rubia de nuevo, inclinándose y tomando la mano de Sakua por un breve momento. —Sólo piénsalo y piénsalo minuciosamente, ¿de acuerdo? Prométeme eso.
—Yo… —Sakura la miró justo a tiempo para reconocer la súplica y la desesperación en los ojos de Ino, y se sintió lentamente rindiéndose. Suspirando con resignación, asintió a regañadientes. —Lo pensaré.
—Gracias —la mirada en el rostro de Ino fue la definición de gratitud, y de un momento a otro, Sakura sintió que había hecho lo correcto. La supermodelo se veía como si estuviera a punto de llorar de puro alivio. —Y si necesitas algo, entonces por cualquier circunstancia, sólo llámame…
—De nada.
—Te llamaré antes de que viaje a París —prometió Ino, y luego la ofreció la mano. —Estaré eternamente en deuda, Sakura.
Sakura observó la mano extendida, y luego la tomó. —No hay problema.
Mientras veía a Ino salir del café, se sentó de nuevo, masajeando su punzante sien y suspirando con exasperación mientras se daba cuenta de lo que tan sólo apenas había ocurrido.
Haruno Sakura, ¿Qué es lo que acabas de hacer?
xx
—Vi a Sakura hoy.
Sasuke enarcó una ceja ante la declaración.
—Es una muy buena chica.
—Me la has estado lanzando desde hace semanas, Ino —su mandíbula su endureció. —Mi respuesta sigue siendo no.
—No te pregunté —dijo, parándose para rellenar la copa del chico con vino. Posándola gentilmente en la mesa, sonrió. —Pero quiero que me hagas un favor.
—¿De qué tipo? —frunció el entrecejo.
—Que te des una oportunidad.
Su fruncida su intensificó.
Ino rió por su expresión, y luego apretó su brazo brevemente, sus dedos frescos y secos. —Hablo en serio.
—¿Cuándo no me he dado una oportunidad?
—Todo el tiempo —respondió, inexpresiva. —Nunca te has dado una oportunidad de relajarte.
Él suspiró. —Sabes que no tengo el tiempo para hacerlo.
Su mirada se suavizó. —Porque nunca te das el tiempo.
—No hay tiempo de relajarse —dijo bruscamente. —Tengo muchas cosas de qué preocuparme, tú sabes eso.
—Hay otras cosas más importantes que tu negocio.
El Uchiha no respondió, manteniendo su mirada en la pantalla de su laptop.
Un poco más amable, Ino añadió, —Hay otras cosas más importantes que lo que ahora estás tratando de hacer, Sasuke.
—¿Qué piensas que estoy tratando de hacer aquí, Ino? —preguntó, exasperado.
Su sonrisa fue triste. —Igualar a Itachi.
La cabeza de Sasuke se alzó bruscamente, sus ojos fulminantes taladrando los de ella, ojos ónices filosos y perforando profundamente. Fríamente, siseó, —Itachi no tiene nada qué ver con esto.
—Itachi tiene qué ver con todo esto —corrigió Ino pacientemente. —Es sólo que tú no quieres admitirlo.
—No quiero admitir algo que no es cierto.
—No es cierto sólo porque te estás mintiendo a ti mismo —dijo, una mirada casi maternal agració su rostro. —Desearía que dejaras de hacer esto, Sasuke. No tienes la necesidad, ya sabes. Tú e Itachi son dos personas completamente diferentes. Él siempre será mejor que tú en ciertas cosas, pero tú siempre serás mejor que él en ciertas cosas también.
La mirada de Sasuke se endureció, pero no trató de negar eso. —No comprendes.
—Quizás no completamente —aceptó a regañadientes. —Pero quiero lo mejor para ti. Ya deberías saber eso.
—¿También quieres lo mejor para Itachi? —bromeó duramente. —Tú te llevabas mejor con él que conmigo antes.
—Eso no es completamente cierto. Adoro a los dos por igual, y tú sabes eso. Tú sabes eso, Sasuke —Ino frunció el entrecejo. —Y esto no se trata de mí. Esto se trata de ti.
—Conociéndote, es probablemente más de ti que de mí —no dijo nada más, pero la implicación de sus palabras se mantuvieron pesadamente en el aire: Siempre has sido más egocéntrica que cualquier otra persona que conozca.
Ino se estremeció ante sus duras palabras, pero su rostro permaneció implacable. —No quiero pelear contigo, Sasuke. No esta noche. No nunca.
Él se negó a mirarla.
—Si Itachi no tiene nada que ver con esto—nada que ver en lo absoluto—entonces, ¿porqué siempre te enojas cuando cualquiera menciona su nombre?
—No hay ninguna razón.
—Es tu hermano, Sasuke.
—Exacto.
—No veo la lógica en esto.
—La lógica sólo te lleva lejos —su sonrisa fue cruel. —Es diferente cuando otras cosas se toman en consideración —sus dedos trazaron el teclado. —Esto es mío ahora. Ya no es de él para nada.
—Sí —lo miró con incredulidad. —Y te has demostrado a ti mismo ser digno para la compañía, Sasuke. Independientemente de lo que hagas, en realidad, lo que importa es que siempre serás digno. Tú sólo… no te das cuenta, ¿o sí? Sigues tratando de igualar el nombre de Itachi—y oh, Sasuke, ¡Todo lo que quiero hacer es solamente decirte de que ya puedes detenerte!
—¿Piensas que es fácil, ser yo?
—¡No! —exclamó. —Nunca es fácil ser nadie, Sasuke. Siempre tendrás problemas sin importar quién seas. Todo lo que pido es… ¡Que te detengas de hacerlo completamente difícil para ti! Tres años atrás ganaste lo que habías querido en toda tu vida—la compañía—y ahora que la tienes en tus manos, ¡Podrías dejar de intentar tan difícilmente y quizás vivir un poco!
Sasuke paró ante esto, las emociones inundando sus ojos por una fracción de segundo antes de mirarla sin expresión alguna. —No sabes todo lo que pasó, Ino.
—Quizás deberías iluminarme.
—Quizás no quiero.
—Quizás deberías.
—Quizás no es de tu incumbencia.
Ino rió amargamente ante esto. —Quizás todavía me preocupare incluso sino es de mi incumbencia.
—Quizás no te importará en lo absoluto.
—¿Me conoces en lo absoluto, Sasuke? —preguntó con sarcasmo, lágrimas formándose en la comisura de sus brillantes ojos azules. —He estado contigo toda tu vida. Tú e Itachi. Con ambos.
—Y ahora que él se fue, no soy suficiente para ti, ¿o sí? Tienes que cambiar algo de mí.
—Sólo quiero lo mejor para ti.
—Esto es lo mejor para mí.
—¿Vivir en tu oficina? —agarró su brazo fuertemente, sus ojos llorosos llenos con dolor. —¿Enserio, Sasuke? ¿En verdad crees que esto es todo para tu vida?
Fue entonces que él comenzó a sentir algo dentro de él suavizarse, y rió aparentemente. Ella siempre había sido su debilidad, sus lágrimas incluso aun más, y en ese momento, todo lo que él quería era contarle todo, comenzando desde el principio hasta el mero final, pero no podía.
Tan sólo no podía.
—¿En verdad crees que quiero esto, Ino? —preguntó finalmente, sus dedos cubriendo los de ella. —Si yo tuviera—tengo—una segunda opción, ¿en verdad crees que hubiera escogido esto?
Ella se vioconfundida, pero tomó su mano fuertemente de todos modos, su tono desesperado cuando habló. —Pero tienes opción. ¡Siempre la tienes!
—No, no en este caso, no la tengo.
Ino negó con su hermosa cabeza, negándose a creerlo y una triste sonrisa rompiéndose en sus labios. —¿Cómo me puedo ir a París si tú estás así?
—No te vayas.
—Tengo qué, tú sabes eso.
Él sólo rió. —Entonces no te preocupes por mí.
—¿Cómo no lo haría? —preguntó. —¡Eres Sasuke!
—Exacto —dijo. —No quiero que te preocupes por mí.
Ella negó con la cabeza de nuevo. —Sólo quiero que hagas una cosa por mí en este momento. Una.
—¿Qué es?
—Quiero que conozcas mejor a Sakura.
La exasperación rápidamente inundó los rasgos de Sasuke de nuevo, todos los indicios de tristeza esfumados de sus ojos, reemplazados por enojo contenido. —Eres increíble.
Ella tomó su mano y la apretó. —¿Lo soy? Pero sólo estoy haciendo esto por ti, porque tú no puedes cuidar de ti mismo.
Él frunció el entrecejo. —¿Qué tiene ella que te hace aferrarte de esta forma?
—Es la única chica que no salió corriendo y llorando por tu culpa —su tono fue juguetón, pero había una rastro de seriedad que Sasuke no dejó pasar. —Y me gustaría pensar que ella es una oportunidad, ya sabes. Una oportunidad que quiero que tomes. Te podrías sorprender a ti mismo.
—¿Una oportunidad para qué?
—Todavía no lo sé —admitió Ino a regañadientes. —Pero tú mismo lo has dicho, siempre he sido buena para notar cosas que otras persona no. Quiero que le des una oportunidad, Sasuke. ¿Podrías hacer eso por mí?
Él negó con la cabeza. —¿Qué quieres que haga?
—Tú eres el hombre —la risa fue evidente en sus ojos ahora. —Llévala a cenar o algo. Tú eres el hombre.
—Eres una malísima casamentera y lo sabes.
—¡No te estoy emparejando con ella! —exclamó. —Sólo pido que ustedes dos sean buenos amigos. Ella es una buena persona, lo puedo asegurar. No ha cambiado tanto incluso aunque ella ni siquiera se dé cuenta por sí misma —sus ojos se suavizaron. —Y está bonita, ¿o no? Se verá bien a tu lado.
—Por supuesto, seremos la portada principal de cualquier revista de chismes —respondió Sasuke con sarcasmo.
—Si eso en verdad ocurre, mándame una a París —rió Ino. —En verdad quiero ver eso.
—Nunca ocurrirá.
Lo golpeó en el pecho juguetonamente y luego preguntó, —¿Lo harás?
Su sonrisa fue triste pero enojada. —¿Alguna vez te he dicho que no antes?
—No —sus brazos se enrollaron alrededor de él, abrazándolo fuertemente. —Nunca antes me has dicho que no.
No dijo nada, sólo regresando el abrazo en silencio.
Ella alzó su cabeza, sus labios en su mejilla por un escaso momento y luego lo soltó. —Te voy a extrañar inmensamente de nuevo, ¿sabes?
—Lo sé —dijo. —Lo sé.
.
.
.
tbc.
—
Dios. Dios.
Me había olvidado de esta historia por completo. Estuve tan ensimismada en Incomplete y los one-shots que no traduje esta. Oops.
Pero bueno, con suerte, el siguiente capítulo estará al aire más rápido que este. Aunque no prometo nada.
Y como verán, esta historia se irá desarrollando poco a poco. El Sasusaku irá creciendo poco a poco conforme pasen los capítulos.
.
.
¿Alguien quiere una galleta o un Sasuke-kun caliente?
¡Ya saben qué hacer para reclamarlo!
.
.
Sasuke-glamour off!
