La li hooooo!!!!.... ¿Cómo han estado mis queridos lectores, amigos, conocidos y demases?... je!, no acostumbro poner notitas al inicio de un fic ,sin embargo, la situación lo requiere... me he demorado bastante en esta entrega pero al fin puedo publicarla para ustedes, mis más sinceras disculpas de antemano... Gomen Gomen nasaiiiii!!!... Como esta nueva entrega se me ha extendido más de lo normal, la he dividido de dos partes, es decir, dos capítulos muy interesantes que les van ha poner los pelos de punta... Bueno... bueno... ya no molesto más y doy comienzo a la primera parte del fic...

Capítulo 7... Deseo (Primera parte)

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Filia suspiró mientras tomaba asiento junto a Hien, su semblante abatido no era algo extraño en ella, desde que volviese de Saillune había cambiado y eso Hien lo notaba al mirar esos ojos melancólicos y apagados... a pesar de no saber con exactitud lo sucedido recordaba lo que había oído de Milgazia...Habían sido atacados por unas misteriosas bestias en el templo de Cephied, templo que ahora era un montón de escombros y Filia estaba viva sólo por cosa de suerte, aunque, aparentemente Xellos le había salvado en último momento, y se decía por ahí que el demonio estaba muerto, que entre tanto escombro ahora descansaba su tumba.

Que ironía más grande pensó el muchacho de cabellos cobrizos, un demonio que salva a un descendiente de dios y que muere en una tumba que no le corresponde.

Filia finalmente se percató que su hermano menor le observaba preocupado y esbozó una media sonrisa, una sonrisa que no pudo ocultar todo el pesar que su herida alma estaba sosteniendo -...Creo que es tiempo de comenzar a trabajar en esa extraña profecía y lo que el oráculo... tal vez debería probar el hechizo de... -

-... Calma Filia... - Musitó el muchacho de pelo rojizo-dorado, él podía sentir como su hermana sufría por ese demonio de pacotilla y eso le ponía los pelos de punta, el desconfiaba de todos los mazokus e incluso de aquellos que repentinamente pierden la memoria.

Y no era necesario que fuera un buen hechicero para notarlo, Filia era una perfecta actriz frente a todos, pero aquellos ojos vacíos, aquella aura de tristeza, no podía disimularlas, no podía ocultárselas a él, porqué desde el mismo momento en que habían vuelto a encontrarse, él sabiamente aprendió a conocerla, ¿Qué le sucedía a su hermana?... ¿acaso ella albergaba algún sentimiento de misericordia por ese payaso? o lo más terrible, ¿tal vez ella....

-... No es tu culpa... después de todo era un demonio y él...-

Filia levantó su vista, una expresión de asombro y luego de reproche en su rostro -... ¡¡¡Calla!!!... calla Hien, tú... tú no sabes...- apretó sus dedos en la tela de su vestido.

Hien clavó su mirada recelosa en ella -...¡¡¡¿No sé qué Filia?!!!... es hora de que me expliques lo que te está sucediendo, ese Xellos, jamás comprendí porque le dabas demasiadas confianzas...-

Filia bajó su rostro, cómo explicarle a su hermano que desde hace un tiempo había comenzado a albergar en su corazón extraños sentimientos por aquel demonio de sonrisa tonta, qué había comenzado a gustarle, cómo explicarle aquello si después de todo era una dragona, nadie le entendería... Además estaba Milgazia, cómo traicionar a una de las personas más importantes de su vida, no... no podía hacerlo.

Y lo peor, él ya no estaba... Xellos había muerto... Un par de lágrimas se asomaron en los ojos de la dragona, un par de lágrimas que seco con apremio.

Hien se puso súbitamente de pie, la silla donde había estado sentado cayó haciendo ruido al estrellarse contra el piso de madera, los ojos del muchacho estaban dilatados y una extraña expresión cruzaba su rostro -... ¡¡¡Oh por los dioses!!!.... Filia acaso... ¿acaso tú te has enamorado de él?...-

Filia se sentó en una silla y desvió su mirada algo perturbada... ¿ella enamorada?... deseaba tenerle cerca, ya se había acostumbrado al demonio y le gustaba, pero el amor era algo más profundo, algo más intenso, y ella...

-... Dime que no es cierto, que me equivoco Filia... que... - Hien no continuó, el sonido de unas pisadas advirtieron la llegada de alguien, Filia se levantó cuan resorte, la imagen de Xellos riendo pícaramente apareció en su mente... los ojos de la rubia se iluminaron y corrió ilusionada hasta la puerta de la habitación, ella aún tenía las esperanzas de que el namagomi estuviese con vida, aunque eso fuera casi imposible.

La puerta de la salita se abrió con el leve quejido de la madera húmeda, la época invernal se acercaba y el ambiente era frío a pesar de esto un pequeño calorcito tomó lugar en todo el ser de la dragona, la sombra de una figura se dibujó en la entrada y Filia caminó hacía ésta... tenía tantas ganas de verle, tantas ganas de escuchar su conocida voz, no importaba lo que dijese Milgazia, lo que dijese Hien, Xellos había cambiado, no era el mismo demonio de antes, no lo era y ella... ella le quería...

Pero tan rápido como vino la ilusión, también vino la decepción, la dragona apretó fuerte sus temblorosos puños y bajo su mirada al ver que el recién llegado era sólo su viejo amigo Jiraz.

-... Señorita Filia, ¿Se encuentra bien?... - preguntó el pequeño zorro rojo que una vez dentro de la habitación había encontrado a su amiga con un semblante triste y desilusionado.

-... Oh Jiraz... este, no te preocupes, estoy bien...- Exclamó Filia aparentando compostura, la rubia sonrió alcanzándole una toalla al hombre- zorro -... ¿Te ha cogido la lluvia?... - preguntó observando el aspecto de éste.

Jiraz asintió con un movimiento de su cabeza en tanto frotaba la toalla sobre su cabello mojado -... El invierno ha llegado más rápido de lo que esperábamos señorita Filia...-

Hien miró de soslayo a Filia, se le notaba serio y pensativo, algo desconfiado -... Acérquese entonces al fuego señor Jiraz... - invitó finalmente el muchacho apuntando el lugar que ocupaba una pequeña chimenea dentro de la estancia.

Jiraz caminó hasta situarse frente al cálido fuego y extendió sus dos frías manos intentando tomaran algo de ese confortable calor.

Filia fijo su mirada en el pequeño zorro rojo, la llegada de Jiraz le había salvado del interrogatorio, no era el momento de responder preguntas, no hasta que estuviese segura de sus sentimientos, no mientras estuviese tan confundida

-... ¿Has conseguido eso Jiraz?...-

Jiraz pestañeó, algo raro se fraguaba en ese ambiente tenso y él podía respirarlo, la expresión de seriedad de Hien y la turbada de Filia se lo decían, volteando su rostro asintió con una leve sonrisa.

-... ¿Qué tenía que conseguir hermana?... - preguntó Hien aún juicioso pero interesado en la extraña conversación que se había generado entre el zorro y la rubia.

-... Le he pedido que consiguiera algo de Bezoar... -

-... ¿Bezoar?... -

Jiraz buscó algo entre sus ropas -... Una planta medicinal...- respondió mostrando a Hien la hojita de color gránate que había extraído desde un pequeño saco de cuero café.

-... Es para Val, desde que Xellos desapareció...- la rubia bajó la mirada -...ha tenido feas pesadillas que no le dejan dormir... la última vez se despertó llorando y repitiendo que unos monstruos querían matarnos a todos... y como el bezoar es una planta medicinal que tiene facultades tranquilizantes he pensado que puede relajar el sueño de mi pequeño... - explicó Filia alcanzando el saquito que tenía Jiraz entre sus manos, en todo momento evitando la mirada escrutadora de su hermano.

-... Pero, ¿por qué tiene esas pesadillas?... -

Filia hizo un pequeño gesto de desconocimiento -... No lo sé... -

-... ¿Y por qué yo no le escuchado por las noches llorar cuando tiene esos sueños?... -

-... Ahhh, es muy fácil... - exclamó la Jiraz -... eso es por que duerme como piedra, tiene el sueño tan pesado que ni un terremoto le despertaría... -

-... ¡¡¡Eso no es cierto!!!...- alborotó el muchacho inflando sus mejillas en una mueca infantil.

-... Si que lo es... ¿verdad Señorita Filia?...-

Pero Filia no respondió, una vez más su mirada se había perdido en un lugar lejano, muy lejano al mundo y a ellos, un lugar donde el recuerdo de cierto demonio le ponía melancólica... Le quería, pero ¿amarlo?...

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Filia sentada sobre la confortable cama de dorcel azul acunó a su pequeño hijo entre sus brazos, le entonó una suave canción de cuna, tan suave y delicada que el pequeño dragón cayó rendido a la melodiosa voz de su madre adoptiva.

Filia sonrió, Val se veía adorable durmiendo sobre su regazo, esos últimos meses había crecido bastante y a pesar de tener cuatro añitos, parecía de más, cuando creciese estaba segura que sería un muchacho alto y muy apuesto... Filia levantó una ceja, por supuesto que sería apuesto, ella había conocido al antiguo Valgarv, un joven de melena turquesa y ojos místicos.

Súbitamente la rubia frunció el ceño y es que la idea de tener que apartar a tanta chiquilla boba del lado de su hijo no le agradaba nada, después de todo lo había tenido que vivir con Xellos y esas muchachitas tontas que le perseguían como maniáticas.

-... Xellos... - La rubia suspiró, todo era un mal sueño, Xellos estaba vivo o por lo menos así le gustaba creerlo, vivo siempre vivo...

Filia acomodó a Val en la camita y le arropó con cuidado, no quería molestar su sueño tranquilo, le besó en la frente con delicadeza y salió del cuarto con la sensación de un nudo atorándose en su garganta, ya fuera de la habitación apoyó su espalda en la fría pared y se deslizó por ésta, hasta que sus rodillas tocaron el suelo y lloró, lloró sin miramientos, sin moderación, aquel nudo atorado en su garganta molestaba, molestaba tanto que sólo sus lágrimas lograban deshacerlo lenta muy lentamente... Finalmente sus emociones ganaban por sobre su raciocinio, y la quemante sensación que ardía en sus ojos azules se había convertido en lágrimas de sufrimiento y desesperación. Se abrazó a sus piernas hipando y gimiendo como si fuese torturada.

-... Ahhhhh... ¡¡¡Xellossss!!!...- se lamentó con la voz temblorosa, incapaz de darse cuenta que frente a ella, en las sombras, una figura le observaba, aquel ser caminó hasta donde la rubia lloraba desconsoladamente y se inclinó para acariciar el rostro de la dragona.

~*~*~*~*~*~*~

Zellas se acomodó en su gran y confortable sillón, copa en mano, sonrisa maléfica en su rostro, muy poco, faltaba muy poco para que la profecía se cumpliese y por supuesto ella sería la principal beneficiaria, por fin podría vengarse de todos aquellos insectos que le estorbaban, de todos aquellos estúpidos que habían aguado sus planes anteriores... y la sangre correría como lo había soñado hace años, y traería el caos, la destrucción al mundo, todos ellos encontrarían su fin y sufrirían bajo su poder, hasta retorcerse como gusanos patéticos, lo lograría sin dudas... por fin, sus ojos se estrecharon, L-sama, Inverse y todos los otros imbéciles la pagarían con agonía, dolor y muerte... lenta muerte, desesperante muerte, quería verlos arrastrarse y suplicarle por sus vidas.

Y ahora que tenía aquella oportunidad no la volvería a perder. Ya había esperado demasiados siglos y no en vano había usado sus poderes para borrar las memorias de Xellos y Filia aquel día, ese día en que lo descubrió todo.

La llegada de una oscura silueta, un lobo negro, le sacó de sus pensamientos, Zellas levantó su rostro y sonrió.

-... Sirus mi más fiel sirviente, mi general demoníaco, ¿qué noticias me traes?...-

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Xellos caminó despacio a través de los arboleda. Algunos de los árboles eran viejos y nudosos, de bajas ramas, avanzó un tanto más hasta internarse en la frondosa vegetación, observó todas las direcciones y finalmente se apoyó en un grueso tronco, llevó una mano a su rostro.

Estaba cansado y muy ansioso, a medida que el tiempo pasaba entendía menos las cosas... su mente viajó a aquel día en que el extraño ataque derribó el templo de Cephied, recordó su tobillo atrapado en la gruesa columna, también la gran explosión y él cayendo... y luego... luego sus sentidos débiles percibiendo una extraña y poderosa aura antes de perder completamente el sentido... la energía del ama de las bestias rodeándolo.

Horas después despertó en un lugar desconocido, alejado del destruido templo, su tobillo no tenía rastros de fractura y estaba completamente solo, sin embargo, por una extraña razón, no podía sacarse de la mente las imágenes borrosas de dos personas hablando, tal vez lo había soñado estando inconsciente, pero recordaba el haber visto a Deris junto a un extraño hombre de cabellos azul-azabaches, aunque nada era seguro porque su mente le jugaba sucio y se nublaba al tratar de recordar.

Pero ¿porqué tenía la peculiar sensación de conocer a aquel tipo de vestimentas oscuras... y ¿Qué sucedía con Zellas?.... ¿Por qué intentaba matarlo si luego trataba salvarle la vida?...

Xellos inició su caminata nuevamente, pero ni siquiera dio cinco pasos cuando se detuvo repentinamente, miró a su alrededor, más adelante se perfilaba un pequeño pueblito, un pueblito de extensas cosechas de vid que el conocía muy bien, había estado vagando sin sentido desde ese día, tratando de pensar y de meditar, buscando respuestas a las acciones misteriosas de su ama, pero sus pasos siempre le llevaban por una extraña razón al mismo lugar, junto a ella, junto a esa dragona, como si fuese una invisible conexión que le atraía a su lado.

Tomó su cabeza con ambas manos... ¿Qué le estaba sucediendo?... Desde que recuperase la memoria, no había podido apartarse de aquella mujer y lo peor sólo había mentido una y otra vez... ¿Por qué mentía ahora?, jamás lo había hecho antes... ¿Para obtener información?... No, no era esa la razón, aún estando débil podía conseguir información por su cuenta, siempre lo había hecho... ¿pero entonces?.

Una imagen se formó en su mente, un rostro amable y sonriente, aquel rostro prendado de dos zafiros azules.

-... Filia...- murmuró, ¿acaso mentía por ella?... ¡¡Imposible!!, ¿por qué tendría qué hacerlo?, a él qué le importaba esa dragona, lo que pensase de él, ¿qué le afectaba si se enteraba que había recuperado la memoria?, de qué estaba vivo, y que volvía a ser Xellos el demonio que ella aborrecía... ¿y si le rechazaba?...

Xellos ensanchó sus pupilas, movió su cabeza en forma de reproche, sólo pensaba tonterías, se incorporó rápidamente y sin pensarlo dos veces golpeó con su puño el grueso tronco de un árbol.... Estaba furioso, odiaba sentirse tan confundido, había sido débil, se había dejado llevar por las extrañas sentimientos que en su interior comenzaban a tomar forma... ¿sentimientos?... Pero si los demonios no sienten, no tienen sentimientos que albergar en su alma porque... porque simplemente los demonios no tienen alma.

-... ¡¡Maldita sea!!... - entonces... entonces por que tenía ese extraño malestar en su interior, aquel malestar que le carcomía poco a poco cada vez que percibía aquellas miradas cómplices entre Filia y Milgazia, aquellas miradas que habían aprendido a no serle indiferentes del todo... Algo se traían esos dos, él lo sabía muy bien y eso raramente le molestaba de una manera que le ponía de muy mal humor.

Sin darse cuenta levantó su vista, ya había oscurecido y raramente tenía su capa empapada, había comenzado a llover y él tan metido en sus pensamientos no lo había notado, bajo su rostro y observó el fango ensuciando sus botas, nunca en su larga vida había tenido tantos problemas, problemas tan oscuros y misteriosos, tan oscuros como...

Levantó su cabeza dando un pequeño brinco... tan oscuro y siniestro como Sirus, ¡¡¡ahora le recordaba!!!, el general de... ¿Entonces que hacía él con Deris?...

-... ¡¡¡¡¡Una trampa!!!!, nos han tendido una asquerosa trampa... -

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Filia dio un pequeño salto y sorprendida observó a Milgazia, el dragón dorado le regaló una sonrisa triste mientras le ayudaba a levantarse.

-... Vamos Filia... debes recordar quien eres, no me hagas esto... por favor...-

Filia levantó la vista y secó sus lágrimas -... lo siento yo...- pero no pudo terminar de hablar, unos cálidos labios se posaron sobre los de ella, sus ojos se abrieron con sorpresa, Milgazia le besaba suavemente, había pasado mucho tiempo desde que no probase esos labios, muchísimo tiempo... finalmente ella cerró sus ojos y se dejó llevar, ya casi no recordaba el sabor dulce y húmedo de los besos de Milgazia, más un temblorcito frío recorrió su cuerpo, se separó del abrazo del rubio y le miró extrañada, con sus mejillas aún coloradas.

-... Estoy empapado...- Milgazia le ofreció una suave sonrisa -... Me ha pillado la lluvia... He ido a hablar con los ancianos dragones y llegué hace poco de mi viaje... - explicó sacudiendo con la mano su húmedo cabello rubio.

Filia bajó la mirada -... yo... yo voy a buscar una toalla...- pero una mano sobre su hombro no le dejó moverse.

-... ¿Filia acaso huyes de mi?... lo sabes muy bien, yo aún te amo...-

La rubia abrió sus ojos enormes, sus mejillas se colorearon aún más, miró a su prometido con vergüenza, sí.. porque aquel dragón dorado no sólo era su mejor amigo y ella como una chiquilla tonta lo había olvidado, y se sintió una estúpida, se sintió avergonzada de sus actos, ella había herido a ese ser tan bondadoso al pensar en otro, había dañado al dragón que sería su futuro esposo... al dragón que ella había elegido en su juventud para que fuese su pareja, su acompañante de toda la vida... su prometido.

-... Perdóname... por favor...- cerró sus ojos y bajó el rostro -... Milgazia yo no debí... lo siento...-

Milgazia suspiró -... No es tu culpa... ha pasado demasiado tiempo... tu corazón solitario se ha confundido, sólo es eso, pero... - el dragón levantó el mentón de la rubia con sus dedos -... yo te ayudaré a olvidarle...-

Filia asintió, Milgazia tenía razón, había pasado demasiado tiempo, muchos siglos y la soledad le había enceguecido, se había encariñado con Xellos buscando en él algo que nunca encontraría, un amor puro, sólo estaba confundida y se sentía responsable por la muerte del namagomi y sufría y dudaba por eso... pero no le amaba, no le amaba ¿verdad?....

Filia dio un pequeño respingo al sentir los brazos de Milgazia rodearle la cintura.

.... Milgazia le ayudaría a olvidar aquella soledad, porque él le amaba... ¿pero ella estaba enamorada de él?, no lo recordaba con claridad, aunque ya nada importaba, si no amaba a Milgazia en ese momento aprendería a amarle nuevamente, hasta que no quedasen rastros de ese tonta idea que se había alojado en su cabeza, los demonios son demonios... pero, pero ¿acaso Xellos no había cambiado?...

Milgazia empujó a Filia suavemente hacía su habitación al tiempo que se posesionaba nuevamente de sus labios con cariño... y así fue como alcanzaron la cómoda cama en donde el dragón dorado depositó a la rubia con cuidado para luego deleitarse con el fino y delicado cuello de Filia, era tan hermosa, tan bella, que no podía resistirse, la observó como si fuese una obra de arte, la más valiosa, su cabello suelto formando una abundante cascada rubia sobre las sabanas, una cascada de aroma exquisito frente a la cual Milgazia se sentía en el mismo paraíso.

-... Te amo Filia... - le susurró al oído al mismo tiempo que mordía ligeramente el lóbulo de su oreja blanca y acariciaba su cabello enredando sus dedos en esa perfumada melena rubia. Los ojos de Milgazia le miraron tan transparentes y francos que Filia sintió que todo estaría bien, aquel dragón era el que había elegido en su juventud, aquel rubio era el ser que la había defendido incontablemente de ataques.

**** Inicio del recuerdo****

La muchachita rubia de aparentemente trece años ingresó a la gran biblioteca con algo de fastidio, ese día tenía ganas de salir a pasear por los jardines del templo, le encantaba unirse a la naturaleza y observarla por largo rato, era una experta haciendo coronas de flores, pero lo que más le entretenía era crear figuritas de barro, según ella, finas artesanías, jarrones hermosos... según sus padres, figuras de lodo que le ensuciaban los vestidos...

Miró la biblioteca con cansancio y suspiró, sus padres le habían arruinado sus planes, aún le sonaba en su mente la extensa charla que le habían dado sobre las responsabilidades de una sacerdotisa de Cephied y la importancia de comenzar con sus clases de hechicería.

** ** Filia miraba a sus padres con una mueca de niña terca mientras enredaba sus manos en su embarrada túnica blanca -... Filia ya eres una jovencita... y si quieres convertirte en una sacerdotisa de Cephied no puedes andar vagando como una chiquilla por los jardines perdiendo tu tiempo valioso en ensuciarte de lodo, ya estas en edad de aprender lo básico de la magia divina y las tareas de una sacerdotisa...-

** ** Bueno y al final no le quedaba otra cosa que obedecer sus ordenes, después de todo sus padres eran dragones sabios que sabían lo que le convenía para su futuro.

Filia caminó a través de las extensas estanterías repletas de libros, pergaminos y mapas... Tenía intenciones de revisar unos cuantos libros de hechizos y estudiar sobre la magia divina y la interpretación de oráculos mágicos, buscó en la sección de magia sagrada, pero había tantos libros que no sabía cual escoger, finalmente cogió unos cuantos y se dirigió hasta el salón de lectura, tomó asiento y trató de concentrarse en la lectura, más la llegada de alguien al salón le saco de su complejo estudio.

Levantó la mirada y disimuladamente observó como una figura encapuchada se acercaba a las mesas del rincón más apartado del salón, vestía la túnica azul oscura de los discípulos de hechicería que su padre tenía bajo su tutela... Filia apoyó su mentón entre ambos brazos y siguió con la mirada al recién llegado, le vio dejar unos pergaminos sobre la mesa y sentarse frente a uno de los ventanales que daba al jardín, y se quedó maravillada cuando éste bajó su capucha azul para dejar al descubierto su larga cabellera rubia hasta las caderas, cabello que mantenía recogido en una cola alta, y de la cual escapaban algunos rebeldes mechones que caían desordenadamente sobre su rostro... Un ser divino, pensó la muchacha, cuando observó sus almendrados ojos azules, su mirada afilada, seria e intelectual y su cuerpo alto y delgado, pero no por eso débil...

Filia soltó un suspiro que no pudo disimular, un suspiro que llamó la atención de aquel muchacho, que levantó su seria mirada azul unos momentos para observarla, sin pestañear, y luego nuevamente bajar su rostro para concentrarse en sus pergaminos.

Y la pequeña rubia tembló, sintió todo su cuerpo estremecerse ante la fugaz pero explorativa mirada que parecía ver a través de ella, sintió sus mejillas colorearse y sin pensarlo dos veces se había puesto de pie para escapar nerviosa y sonrojada del salón de lectura.

Después de ese primer encuentro Filia no le había vuelto a ver y el tiempo había pasado, su aprendizaje como sacerdotisa avanzaba y ya era capaz de conjurar hechizos básicos de defensa y mágica blanca, aunque era un cero a la izquierda en conjuros de magia divina.

Y acababa de cumplir un año más de vida cuando se llevó una sorpresa que le dejó de varias piezas. Caminaba por los pasillos del templo sagrado cuando Amaril le llamó.

-... ¡¡¡Filia!!!... ¡¡¡Filia, tu padre ha vuelto!!! y le acompañan los nuevos aspirantes a jefes hechiceros del clan... ¡¡¡¿No te parece grandioso?!!!!... - exclamó la joven sacerdotisa de cabellos morenos.

Filia abrió los ojos maravillada -... ¡¡¡¿Eso es cierto?!!!...-

-... Pues claro y son tan guapos que casi en da un infarto...- comentó la otra joven juntando las manos sobre su pecho.

-... ¿guapos? ¿infarto?...- Filia sonrió -... tu nunca cambias...-

Amaril sacó la lengua -... Je, lo sé, pero no me daré por vencida hasta que uno de esos dragones se fije en mi...-

Y Filia había estado contenta de saber a su padre de vuelta después de ese largo viaje, y de volverlo a encontrar con bien, sólo para luego enterarse de la peor noticia de su vida... Sus padres la habían prometido en matrimonio a un dragón dorado que no conocía, a un extraño de una familia de buena posición, que tenían una larga tradición como hechiceros divinos... ese día Filia quiso morir.

Habían pasado unos meses cuando al final se decidió celebrar la fiesta de compromiso, la hija del sacerdote más importante del templo se prometería en matrimonio a uno de los dragones dorados de alta clase...

Y la fiesta era maravillosa, mucha gente, mucha comida y música suave, pero el corazón de Filia latía aterrorizado, tenía miedo de su suerte, de seguro su prometido sería un viejo y desgastado dragón dorado con el cual tendría que compartir una miserable vida.

Salió de la fiesta con una sensación de ahogo en su pecho, necesitaba aire fresco que limpiase sus pulmones y en ese lugar tan abarrotado no iba lograr reponerse.

Ya se encontraba a unos pasos del balcón, cuando sintió una mano aferrarse a su brazo para empujarla detrás de las gruesas cortinas de terciopelo que tapaban la salida, en la oscuridad de aquel lugar los ojos de Filia se dilataron al reconocer esa afilada y azul mirada que parecía desnudarla sin problemas.

-... No se quien seas, pero... pero me gustas... -

Filia abrió la boca para decir algo pero inmediatamente fue acallada por un suave beso en los labios, el serio muchacho se apartó de ella.

-... Lo siento... - bajó el rostro un poco colorado, de repente ese sereno e intelectual joven le parecía muy tímido -... Desde que te vi en aquel salón de lectura no he podido dejar de soñarte y tenerte en mi mente a cada momento, pero... tal vez esta sea la última vez que te vea, desde hoy tengo un destino que seguir... -

Filia no pudo decir nada, estaba completamente sorprendida... aún no podía creer que ese joven, el mismo que hubiese visto en la biblioteca, le arrastrase hasta ese lugar para besarla y decirle que le gustaba...- -... Yo... yo...- tartamudeó Filia, la voz se había ahogado en su garganta.

El muchacho se inclinó levemente y le besó el dorso de la mano -... Gracias por escucharme...- y después de decir esto se retiró rápidamente ocultando su rostro tras la blanca capucha de su túnica.

Horas después Filia estaba que se enterraba a un hoyo profundo, ese joven le había besado y ella ni siquiera sabía su nombre, y lo peor de todo es que en unos momentos se revelaría la identidad de su desconocido prometido.

La hermosa dragón rubia trató de ponerse de pie, estaba ansiosa, más la mano de su madre sobre la costosa túnica perlada que vestía se lo impidió.

-... Filia, permanece sentada, ya es la hora, tu padre ha ido a charlar con la familia de tu prometido...-

La rubia se congeló y cual muñeca flácida se sentó nuevamente en su lugar, pasaron sólo unos segundos cuando lo que ella más temía se hizo realidad, su padre se acercaba junto a un hombre de cabellos rubios cortos, larga barba y avanzada edad.

-... Mamá... por los dioses, te lo suplicó, te lo ruego, yo no puedo...- Aziel observó a su hija confundida -... ¿Qué sucede Filia?...-

-... yo... yo...- pero fue cortada por la sonora voz de Borell, su padre, que en ese momento se dirigía al publico.

-... ¡¡¡Bueno mis queridos invitados... les doy la bienvenida a esta celebración tan especial, hoy mi hija...- Pero Filia ya no escuchaba nada y tampoco veía con claridad, la vista se le había nublado completamente. Con dificultad pudo observar como su padre seguía hablándoles a los invitados al tiempo que extendía su mano para presentar a aquel hombre maduro, y una vez finalizada la presentación Filia vio con horror como aquel hombre rubio comenzaba a acercarse a ella lentamente.

Y frente a esa desesperante situación los nervios de Filia no soportaron más, sus lágrimas escaparon al igual que un grito que dejo a todos mal colocados -... ¡¡¡ YO NO QUIERO CASARME CON ESE TIPO!!!... ¡¡¡YO ESTOY ENAMORADA DE OTRA PERSONA!!!...- Filia abrió sus ojos con temor y llevó una mano a su boca, todos los presentes la miraban sin entender... y la pobre rubia no soportó esas miradas sobre ella, haciendo un último esfuerzo se puso de pie para escapar y cuando había avanzado un par de pasos chocó con el cuerpo de otra persona que se notaba tan sorprendido como ella, era aquel joven rubio, era él...

Y una sonora carcajada llenó el ambiente -... JAJAJAJA... muchachita, te has equivocado...- habló el que se suponía su prometido.

-... Yo soy muy maduro para ti... ¿no lo crees?...- Filia se volteó aún turbada y sin entender -... Tu prometido es Milgazia, yo no...- la rubia, les miró mucho más confundida.

-... Padre... yo...- Habló el joven tras ella -... La señorita ha dicho que esta enamorada de otra persona, eso no sería lo más correcto... no obligaré a ninguna doncella a ser mi prometida si no lo desea...- Milgazia bajó su rostro desilusionado, algo molestaba en el interior de su ser y es que el haberse enterado hace unos segundos quien sería su futura prometida le había llenado de alegría, pero ahora sabía la realidad, esa muchacha de nombre Filia, le había entregado su corazón a otra persona.

-... No... yo, no... quiero decir... - Filia se volteó hacia Milgazia con una mirada tímida y las mejillas coloradas -... Tu eres la persona de quien estoy enamorada...- las lágrimas escaparon nuevamente de su rostro.

-... Entonces, ¿por qué lloras?...- preguntó el joven rubio preocupado al tiempo que retiraba con sus dedos las lágrimas que se habían acumulado en los ojos de Filia.

-... Porque estoy feliz.... Yo acepto ser tu prometida...-

Ese día Milgazia y Filia se prometieron en matrimonio, no porque fuesen obligados, sino porque estaban enamorados el uno del otro.

** ** -... Milgazia... prométeme que estaremos siempre juntos... - habló una adolescente Filia al tiempo que saltaba y abrazaba a un colorado Milgazia.

Milgazia dio un pequeño respingo al tiempo que soltaba los pergaminos que había estado revisando con su característica actitud de seriedad -... Yo... yo...- tartamudeó, todo lo formal y centrado se le había esfumado para pasar a la modalidad de joven dragón tímido, Milgazia se puso de pie soltándose del abrazó de la hermosa muchacha con algo de nerviosismo. Habían pasado nueve meses desde aquella fiesta de compromiso y aún así no podía ocultar su sonrojo cuando era abrazado por la rubia.

-... ¿Acaso no me quieres Milgazia?...- Filia disimuló tristeza volteando repentinamente para no ver el rostro desconcertado del dragón o de seguro no aguantaría la risa.

-... ¡¡¡Filia!!!...- le regaño Milgazia -... Sabes que eso no es cierto...- le tomó del brazo para voltearla y atraerla hacia si, pero el ver la hermosa mirada azul de la dragona se cortó nuevamente poniéndose rojo hasta las orejas.

-... Oh Milgazia, eres un gran hechicero, nadie lo duda, eres un excelente dragón, todos lo dicen, y un buen guerrero a la hora de luchar, pero... pero con las mujeres... para ser más precisa, conmigo, te vuelves gelatina...- Filia se puso de puntitas para alcanzar el cuello del rubio, ya que era varios centímetros más alto que ella, y acercó su rostro al del muchacho, éste comenzó a parpadear inquieto.

-... ¿No me vas a besar?... - le susurró Filia lentamente sintiendo el aliento suave de Milgazia hacerle cosquillas en sus labios.

-... Filia... yo... sabes que no esta bien... ¿Qué diría mi maestro, tu padre si nos ve?...-

-... Nada, mis padres han salido de viaje...-

-... Pero...-

-... Pero nada, ¿es qué no te agrada besarme?...- Filia hizo un puchero.

-... Claro que me gusta...- se puso rojo -... Pero...-

-... Peros... peros, siempre peros...- Filia le arrastró hacía las cortinas que tapaban los ventanales de la estancia -... No puedo creer que tenga que empujarte hasta este lugar para que recuerdes como me besaste el primer día... -

Milgazia Sonrió, sus ojos adoptaron una expresión transparente y luminosa, esa mirada que ha Filia le encantaba -... Oh Filia, eres incorregible, cuando una cosa se te mete en la cabeza no hay quien pueda contigo...-

Filia infló las mejillas y arrugó su frente -... ¿Y eso te molesta?...-

El rubio sonrió -... No, eso es lo que me enamora cada vez más de ti...- y levantó el mentón de la joven dragona para posesionarse de sus labios.

**** Fin del recuerdo****

Y Filia gimió al sentir aquellas manos recorrer con lentitud los contornos de su cuerpo, ya nada quedaba de aquel Milgazia tímido y dudoso, al contrario se mostraba decidido y resuelto a tener lo que deseaba, a posesionarse de esos labios y ese cuerpo sin titubear... fue de esta manera que poco a poco el dragón dorado comenzó a desatar la trenzada cuerdita que mantenía el vestido de Filia en su sitio, y los hombros de la rubia quedaron al descubierto, momento que aprovechó para besar aquella blanca piel...

Filia suspiró, ya nada le detendría, Milgazia tenía razón, él le ayudaría a olvidar aquella soledad, le ayudaría a olvidarlo a él...

Pero la mente suele jugar sucio y Filia se recriminó así misma, nuevamente estaba pensando en aquel tonto mazoku, nuevamente la imagen de Xellos invadía sus pensamientos, su mente, su espíritu, una imagen que alborotaba todo su interior, que le hizo temblar como una niñita, que despertó en ella una extraña sensación cálida... La imagen de unos ojos amatistas vino a ella, la de unos labios hambrientos devorando los suyos, Xellos besando y tocando cada rincón de su cuerpo con maestría.

-... ¡¡¡ Oh Xellos!!!... - masculló Filia en un audible gemido...

Milgazia se detuvo y le miró con su rostro pálido, los ojos dilatados y su boca abierta... Filia, su querida Filia pensaba en otro, mientras la besaba pensaba en otro, mientras acariciaba su cuerpo pensaba en aquel namagomi...

Filia abrió los ojos y vio a Milgazia observarle aún impactado, con una mueca de tristeza y turbación fusionadas al mismo tiempo en su rostro... Y fue cuando se dio cuenta de su error, se incorporó sobre la cama con ambas manos tapando su boca.

-... Yo... yo lo siento...- se puso de pie arreglándose el vestido -... yo no debí...- La rubia salió de la habitación sin pensarlo dos veces, la vergüenza carcomiendo todo su ser.

-... ¿Qué he hecho?... - caminó por el estrecho pasillo con los ojos apagados, en ese momento lo único que necesitaba era un poco de aire fresco para recuperarse de aquella sensación sofocante que invadía su pecho.

(continuará).........

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HIII nuevamente, me he demorado, soy una irresponsable y me merezco un buen castigo... pero... pero... sniffffff, he estado super estresada con mis estudios y las pruebas de fin de año... Espero que les haya gustado la primera parte de esta entrega, de seguro les he dejado con la boca abierta.... ¿Se imaginaban todo aquello?... que sorpresa ¿verdad?... La segunda parte trae muchas más sorpresas y cha... chammmm ¡¡¡¡lo prometido!!!....

Bueno, bueno un besito a todos y recuerden (felicitaciones, insultos, aportes, opiniones... se acepta todo a mi e-mail

Hien: Que wuaaiiiiii, esta entrega ha estado para comerse las uñas, que buenos ejemplos me entregan mi maestro y mi hermana..... ¡¡¡viva la vida locaaaaaaaaaa!!!!.... yo también quiero... también quiero...

Filia (poniéndose colorada): Por Cephied... ¡¡¡HIEN NOS HAS ESTADO ESPIANDOOOOOOO!!!!...

Hien: Este... yo... la la la la la...

Milgazia: Niños no deben hacer eso en casa.... espiar es cosa de pervertidos...

Hien: QUEEEEE???... yo no soy ningún pervertido

Filia: AHHHH entonces es verdad, nos has espiado...

Hien: yo... yo...

HAYYYY.... HAYYYY... doble HAYYYYY

Todos voltean para ver quien se acerca y ¡¡¡sorpresa!!!... La dueña de esos lúgubres lamentos es...

Nishi (golpeada, con muletas y vendas por todas partes): yoooo.... Ahhhhhhh

Hien, Filia y Milgazia: auchhh (cierran los ojos en una mueca de lastima)... ¡¡¡¿qué te ha sucedido?!!!!

Nishi: Este.... emhh... ¿recuerdan el capítulo anterior?...

Hien, Filia y Milgazia asienten

Nishi: Pues todas las admiradoras y fans de Xellos me han golpeado cuando se han enterado de la suponible muerte de éste en el templo... y luego todas mis amigas me han vuelto ha golpear por demorarme tanto con esta entrega...

Hien, Filia y Milgazia: Pues te lo mereces por demorar tanto el capítulo...

Nishi: AHHHHH.... ¿ustedes también?... que no ha sido mi intención.... sniffffff... lo siento....

Xellos (apareciendo de la nada): wuaka wuaka wuaka (le saca la lengua a Filia)... Labios de lagartija no te han dado en el gusto, JAJAJAJAJA... sigo vivoooo.... vivoooooooo...

Filia: GRRRRRRRR.....

Nishi: snifffff... me duele todo.... snifff...

Xellos: Te lo mereces por tratar de matarme...

Nishi: ¿Tu también?... es lo único que me faltaba...

Hien, Xellos, Filia y Milgazia: Te equivocas, no es lo único que falta.

Nishi: ?????

Hien, Xellos, Filia y Milgazia (se acercan a Nishi con una sonrisa maligna adornando sus rostros): Nosotros aún no te hemos golpeado, todavía nos falta vengarnos...

Nishi: NOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!.... wuaaaaaaaaaa nos vemos en la segunda parte, yo ahora me largo de aquí.... ahhhhhhh.... hasta prontoooooooooooooooo...