¡Hola! ¿Cómo están? Yo aquí, de vacaciones en un lugar donde no hay internet... Asi que... Cuando vean este y todos mis fics actulizados, será por que ya volví a mi hogar. Espero que disculpen por la tardanza y por la repentina desaparición. Bueno, primero que anda quería agradecerles los comentarios a Mizu y a Luffy ASL.

Bajó la cabeza y posó su mirada en el suelo, tener a ese hombre cerca le producía cierto malestar. Prefería estar mil veces fuera, con todos esos zombis en las calles. Pero sabía que no era suficientemente fuerte para sobrevivir sola, así que desde que todo había comenzado, se había decidido quedar bajo los abusos de esos hombres.

¿Tienes lo que te pedí? - Preguntó secamente

Robin asintió con la cabeza. Afortunadamente había encontrado lo que el hombre le había exiguido antes de anochesca y las mismas bestias se volvieran aun más salvajes. Colocó una mano en entre sus ropas, y debajo de sus sostén encontró lo que el hombre había buscado tan desesperadamente. Una pequeña bolsa de plastico apareció en sus manos, su contenído eran unas extrañas hierbas que se útilizaban para fumar. Robin sabía lo que era, una droga que ella misma había ingerido alguna vez, antes de que aquel desastre afectara al mundo.

Bien hecho - Lucci se le acercó tanto que la morocha sintió como la incómodidad la comenzó a asechar, poco a pococ - Luego se te recompensará, ahora, vé con el resto - Tomó la pequeña bolcita

Y luego volteó para efectuar una seña con la cabeza. Uno los seis personajes que se encontraban en el rincón más oscuro de la habitación, se puso de pie y comenzó a caminar hacía ellos lentamente. Se trataba de un hombre de cabellos cortos y larga nariz. Suspiró, la iban a escoltar tan "amablemente" hacía el lugar donde yacían todos los secuestrados. Donde se encontraban las pocas personas con las que habían entablado un mínimo hilo de amitad, solo para no tener que vivir aquella pesadilla sola.

El hombre cuyo nombre era Kaku, la tomó del ante brazo y jaló de él, arrastrandola por la habitación hacía la puerta. Juntos atravesaron un largo pasillo que destinaba a diferentes cuartos que antes de la apocalípsis habían sido aulas escolares y al llegar hacía la más alejada, tomó una llave la giró dentro del picaporte, y luego de abrir la puerta, la arrojó dentro.

Amortiguó su golpe con sus manos y luego de levantar la cabeza, pudo distinguir que todos se encontraban allí, de pie mirandola. Suspiró mientras se incorporaba y sintió un leve escalofríos al escuchar la llave encerrandola en aquella pequeña habitación. Había pensado muchas veces en salir y escapar, pero siempre volvía. Recordaba que Lucci le había dicho que si algún día osaba hacerlo, él mismo asesinaría a alguna de las personas que se hayaban en cautiverio junto a ella. No. No podría vivir con la culpa, esa era la razón por la que siempre volvía hacía el inicio.

¡Robin! - Dos mujeres salieron corriendo en su bienvenida

Se sentaron junto a ella y la abrazaron como si no la hubiesen visto hacía años. Pero claro... salir a la interperie con todos aquellos animales sueltos... Nada garantizaba que uno salga vivo. Y para empeorar, todas las personas que estaban en aquella habitación habían sido sobrevivientes de diferentes ataques zombis, y todos, absolutamente todos habían acabado en las garras de Rob Lucci. Convirtiendose en sus secustrados, en sus sirvientes, en sus trabajadores. ¡Maldición! Si tan solo pudiera salir de allí, tenía que encontrar la forma de sacar a todos los presentes en aquella aula de allí, con vida. No había excusas.

Levantó la mirada aún más y se calmó al confirmar que todavía estaban todos. Los tres carpinteros de la que había sido la más fámosa companía de astilleros, el hombre que había sido su fundador y un importante alcanlde de la zona, un marginado social que andaba todo el día en tanga junto a otras dos chicas en sus mismas condiciones sociales. Un mujer de más edad y una niña pequeña. Dos jovenes que formaban una joven pareja, y otras dos mujeres más, una muy simpatica y alegre, y la otra, igual de simpatica, con la diferencia de ser más reservada para sus opiniones. Pero aun así, no iba a permitir que ninguna de esas personas muera por su culpa.

Vivi, Kaya ¿Cómo están? - Preguntó mientras se ponía de pie y sacudía su vestimenta

Pensamos que... - Comenzó la peliceleste mientras se abrazaba más fuerte a ella

Tranquilas, estoy bien - Sonrió y les acarició los cabellos

Al separarse de ellas, se acercó hacía la otra mujer, una joven de cabellos anaranjados y ojos color mar. Ella le regaló una sonrisa mientras se ponía de pie, se hayaba leyendo, pero después de todo, los sonidos molestos de los demás no la dejaban concentrarse como necesitaba.

Me alegro que hayas vuelto -

Koala... -Desvió la mirada - ¿Crees que haya chances de salir de aquí? -

Lo he estado pensando - Murmuró para luego abrazarla y susurrarle al al oído - Pero todavía no puedo encontrar donde esta ese ducto -

Entiendo - Murmuró y se separó de ella

Habían estado días pensando en como escapar. Los abusos eran insoportables y se hacían cada vez más complicados, lo hacían trabajar con el fin de protegerse a ellos mismos. Todos pensaban lo mismo, pero nadie se atrevía a investigar acerca de una salida. Koala, al ser la única con ciertos privigegios, aprovecha su libertad condicional para salir a dar vueltas por el colegio al que llamaban refugio. Y había averiguado que en algún lugar del sótano se encontraba un ducto listo para evacuar a los alumnos bajo tierra. Pero todavía no había logrado dar con el famoso ducto.

No podían creer que encontraran a alguien que haya oído del refugio hacía donde se diriguían. Contemplaron al rubio sin emitir ningún comentario, estaban expectantes, necesitaban que ese hombre les contará lo que él sabía. Sanji se límito a mirar el suelo, pensando, intentando recordar que era lo que se había enterado. Y luego, cuando logró recordar alzó su vista y contempló al mayor de los hermanos.

Por lo que he oído es del ejercito, y la idea es llevar a la gente no infectada a un barco en medio del océano hasta que toda la ciudad que el ejercito este en condiciones de entrar con tanques y bombardear toda la ciudad para eliminar estas cosas - Todos quedaron sorprendidos, esa parte del plan no lo sabían. Su abuelo no les había dicho nada al respecto, pero por alguna razón no les sorprendía - También... - Todos levantaron su mirada hacía él, por alguna razón, como presintiendo que algo malo estaba por salir de su boca - Me dijeron que Osaka era un refugio temporario -

¿Qué? - Alcanzó a preguntar Nojiko, sin querer entender lo que acababa de decir

Una pareja me dijo que Osaka era temporario, no se si es real o no, pero la verdad es que hay un 50% de posivilidades de que no siga allí - Dijo de una manera suave para que no suene tan rudo

¡Maldición! - Soltó Ace - Tuvimos que haber averiguado antes de lanzarnos así... - Se diriguió a un rincón pensativo y se apoyó con su brazo en ella

¿Qué haremos? - Murmuró Nami al ver que la conmoción asaltaba la sala

¿Qué iban a hacer? ¿Qué sucedía si... llegaban a Osaka y el refugio ya se había mudado de allí? Todo el trabajo sería en vano, y no solo eso, si no que sí llegaban a llegar y nadie se encontraba, quedarían expuestos en ese lugar desconocido para la mayoría de los integrantes.

Esperen - Nojiko se aclaró la garganta - No entremos en pánico - Apoyó su mano sobre el hombro del morocho mayor - Tranquilo, Ace - Le susurró en el oído sabiendo que estaba un poco alterado por la noticia - ¿Cuándo se supone que duraría ese refugio? -

La verdad es que no tengo la menor idea - Respondió el cocinero mientras se acercaba a una ventana, la abría y prendía un cigarrillo - Solo pasaron por aquí para descansar y comentaron que iba a toda prisa hacía allí - Intentó recordar la escena - Eran una pareja joven que parecían bastante asustados -

Entiendo... - El hermano rubio suspiró. Todo eso se había salido de control. Ahora se suponía que estaban llendo a un lugar donde no estaban seguros de que siguiera estando. Pero aun así... Garp... - Espera Luffy, tú abuelo... ¿Recuerdan? Tú abuelo me llamo antes de que todo en la casa se saliera de control -

Los ojos de sus hermanos se voltearon hacía él, sorprendidos, recordando y poco a poco fueron recuperando las esperanzas perdidas momentos antes. Nami también lo miró, ella había sido la primera en atender el teléfono en ese momento y había estado presente en el momento que el rubio tuvo esa platica con el que parecía ser, el abuelo de Luffy.

Debemos llegar, tengo la sensación de que lo haremos - Sabo miró a su hermano con cierta determinación típica en él - Ace... debemos seguir -

Ace se tomó los cabellos e intentó aclarar su mente ¿Qué era lo que debían hacer? Era una situación crítica y complicada, no podían ir hasta allí y encontrarse en un lugar desprevenidos y sin refugio... Pero tampoco podían quedarse allí, tenían que sacrificarse y elegir una de las opciones. Suspiró mientras todos estaban espectantes a él, cada uno de los presentes lo consideraba el líder, sabían que Ace intentaba pensar que era lo mejor para todos, y sabían que junto a Sabo eran los únicos que tenían la personalidad perfecta para guíar al grupo, y por eso, se había ganado el respeto que tenía.

Bien... - Murmuró - Esto haremos - Miró a cada uno de sus integrantes - Sanji, si no te molesta, pasaremos la noche aquí -

Por supuesto - Sonrió sin titubear

Entonces... mañana seguiremos hacía Osaka - Añadió el morocho

¿Y que haremos si no hay refugio? - Todos voltearon a ver a Zoro que agilmente había adelantado las palabras de Ace

Veremos en su momento - La idea aterró a los miembros de aquel grupo, imaginarse llegar y que no haya ninguna salida era... desolador - Pero ya voy entendiendo las reglas de éste juego - Continuó en un murmullo - Si no arriesgamos no ganamos nada -

Posó su mirada en Nojiko y luego de que ella le regalara una sonrisa, el la tomo de la mano y se diriguió a la cocina por donde el cocinero les había llevado la comida. Al adentrarse en lo que antes había sido el sitio de trabajo de decenas de cocineros, sintieron una pequeña desolación, a pesar de ser el único con vida, Sanji mantenía aquel lugar como si nada hubiese pasado y por un momento creyeron que quizás todo aquello fuese un sueño.

¿Sucedió algo? - Preguntó la mujer al ver que él se detenía frente a ella

No... - Murmuró y desvió la mirada avergonzado - Yo solo quería estar un tiempo solo contigo -

Esas palabras la sorprendieron. Jamás se había imaginado que algo así iba a salir de las palabras de aquel hombre que tanto llamaba su atención. Lo contempló en silencio sin saber que decir. ¿A qué se refería con "solo contigo"? ¿Y por qué al escuchar esas palabras su corazón había dado un vuelco?

Yo... - Acarició la suave mejilla de la mujer - Quiero que sepas que voy a cuidarte siempre -

¿Por qué...? - Titubeo como consecuencia del frío de su piel - ¿Por qué me estas diciendo esto, Ace? -

Porque siento que estas preocupada, y necesito que sepas que no voy a dejar que nada te pase ¿De acuerdo? - No era la respuesta que Nojiko esperaba, pero al menos entendía la idea - Hoy cuando Nami... tu sabes... No podía evitar sentirme impotente y verte de esa manera, me destrozó - Se acercó a su cuerpo, encerrandola contra una de las mesas - Y... no quiero verte en esa situación nunca más... - Acarició sus cortos cabellos - Porque... porque... - La miró fijamente a los ojos y la mujer sintió como sus piernas comenzaban a temblar - Te Amo -

Acercó sus labios a los de ella, y luego de pensarlo dos veces, la besó dulcemente.

Cuando los mayores desaparecieron por la puerta de la cocina, el ambiente se destenzo. Ace había hablado y todo estaba planificado. Después de todo, no faltaba mucho para que la noche invada ese sector del planeta tierra, y todos sabían lo peligroso que eso era. Luffy caminó hacía donde se encontraba la pelinaranja y se sentó junto a ella. Estaba cansado y que mejor que un delicado hombro femenino para apoyar su rostro y dormir.

¡¿Qué haces?! - Exclamó la mujer cuando el morocho se recostó sobre ella

Luffy, dejala en paz - Dijo Sabo secamente, raro proveniente de él

Pero estaba cansado, la última vez que aquellos dos se habían peleado, habían atraído a una horda de zombis hacía ellos, y todos sabían lo que había pasado. ¡Maldición! ¿Qué no podían dejar de discutir por un segundo?

Pero tengo sueño... - Berrinchó

No me importa, déjala -

La noche asotó Japón a las horas. Al fin podría descansar, no esperaba que la noche la relajará tanto, pero al fin, aquel lugar que útilizaban de célda, se veía acojedor. Se rescostó sobre las sábanas a las que denominaba cama e intentó conciliar el sueño rápidamente.

Estaba por lograrlo, después de todo, el día había sido duro, y había estado todo el maldito día en la ciudad en busca de esas estúpidas hierbas para que el inepto de Lucci, obtenga lo que quería. De repente la puerta se abrió. Todos se levantaron freneticamente, asustado ¿Qué estaba pasando? No era del todo normal que los buscasen a esas horas de la noche. La mujer que acompañaba a Lucci apareció en el marco de la puerta, sus cabellos largos no brillaban a falta de luz y sus gafas le daban un toque de poder.

Nico Robin -

Ella se puso de pie y se diriguió a la puerta. Sabía lo que eso significaba y su corazón comenzó a latir con fuerza en el momento que divisó la fría mirada de aquella mujer. Sabía que Califa la odiaba, después de todo, ella era el juguete favortio del que era su novio, y eso hacía que la sangre de la rubia hierba.

Atravesó el largo pasillo hasta el aula que el morocho había apropiado para usar de habitación privada, y al abrir la puerta el humo ingresó en su nariz. Al parecer ya había comenzado a disfrutar de las hierbas, pero aun así... Sabía que se venía lo peor. Sabía que iba a ser obligada a fumar y sabía que luego de ser drogada, sería forzada a satisfacer todas sus necesidades sexuales. Y saber de lo infortuna que era su vida hacía que su corazón se arruge hasta casi doler.

Bueno ¿Qué les ha parecido? No ha habido mucha información, pero creo que ya he empezado a incluir más personajes. Espero que les haya gustado y estaré ansiosa por sus comentarios.