7.- Domingo
Cuando Dios creó al mundo, dejó el séptimo día para descansar. Porque seguramente, hacer grandes cosas requiere esfuerzo y concentración.
Lo mismo le ocurre a Remus Lupin. No es que él se crea Dios ni mucho menos, o que haga grandes cosas por la humanidad, o algún tipo de cosa de esa índole. Pero sinceramente, ¿podría alguien culparlo por querer pasar un día completo en cama luego de una luna llena? La verdad es que no. Porque cuando la luna se vuelve una con el licántropo, el chico que vive bajo la piel del lobo se agota profundamente.
Es por eso que las persianas de la enfermería están abajo, las luces no se atreven a salir y los tres jóvenes que rodean la cama del pálido chico que yace en ella, se abstienen de meter ruido. Porque saben que si bien Remus es un chico fuerte, no hay cuerpo ni alma que aguante tanto dolor en una sola noche.
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Recuerden: Sirius quiere a las chicas que le dejan comentarios a Maijo cuando escribe sobre su Remmie.
Espero que hayan sido de su agrado.
Nos vemos en la próxima
¡Adiós!
