Encuentros cercanos
El viaje a Italia fue de lo más tranquilo y sin incidentes, tras alimentar a Jane con un poco de sangre para transfusiones para que se mantuviera alejada de los humanos, la llevaron a través del aeropuerto en una silla de ruedas; en donde luego de ponerle unas gafas oscuras, pasó como si fuera una niña discapacitada llevada de vacaciones por su familia. Increíblemente su tono de cabello combinaba con el de Clare, por lo que pasaban por hermanas. Dietrich también podría considerarse familia, así que no le dijeron nada en el aeropuerto, ni siquiera a Carlisle.
Una vez en Italia rentaron un coche y se encaminaron a Volterra sin comentar la gran cosa. Cuando llegaron, esperaron a que se hiciera de noche y comenzaron a avanzar evitando ser vistos por humanos, aunque a estas alturas nada importaba ya.
En la torre de los Vulturi, por supuesto este movimiento llamó la atención de los antiguos.
—Amo, — dijo un miembro de la guardia inclinándose ante Aro. — El doctor Cullen ha arribado a Volterra. Esperamos instrucciones.
Aro miró a sus hermanos, pero no hubo necesidad de deliberar, el doctor Cullen era el líder de aquellos que los desafiaron en el pasado y sólo había una cosa que hacer, y tal vez con ello podría obtener lo que deseaba, pues su líder se había presentado voluntariamente ante ellos; y no olvidaban la humillación de la medio humana.
—Tal vez tenga una razón — dijo Marco.
—Puede que la tenga, pero me interesa más concentrarme en Alice — dijo Aro con indiferencia, y ante su decisión y sin necesidad de una orden hablada, sus guardias se movieron a gran velocidad listos para atrapar al doctor.
Los antiguos esperaban en silencio esperando a que sus guardias llegaran con el anuncio de la muerte de aquel estorbo, pero en su lugar el doctor entró tranquilamente a la torre. Saludó a los antiguos cortésmente, pero su rostro mostraba una marcada hostilidad.
—Aro, te tengo noticias por la tropa que mandaste a vigilar los movimientos de mi familia; y no son buenas. Si me dejaras explicarte lo que sucede en nuestro pueblo en estos momentos y la criatura que habita los bosques…
Pero Aro no lo dejó explicar, antes que el doctor terminara su frase, una buena parte de los soldados de los Vulturi se lanzaron contra él, pero Carilisle no temió. Cerró los ojos y esperó el movimiento. Fue bastante fácil, sin necesidad de moverse más rápido que un humano, comenzó a moverse tranquilamente eludiendo los furiosos ataques de las tropas Vulturi. Era increíblemente fácil al leer los movimientos del aura, tal como Miria y compañía se lo habían asegurado. Esa capacidad era algo fuera de este mundo y le agradaba tenerla, pero no le agradaba usarla en combate. A él no le gustaba pelear.
—¡Aro por favor esto no es ningún truco, es urgente que toques mi palma! ¡Escúchame! — Gritó el doctor mientras seguía eludiendo con facilidad, cosa que irritaba cada vez más al líder de los Vulturi. ¿Qué ocurría? ¿Por qué no podían atraparlo?
Entonces una voz irritada sonó desde afuera.
—¡Ya basta!
Los vampiros sólo captaron dos cosas: un olor extraño de una criatura a la cual no conocían en lo más mínimo; y un destello, un destello que pasó a través de ellos con facilidad y gracilidad de tal forma que cuando acabó mostrándose por fin (una bella rubia con unas trenzas en la punta de la cabeza y una enorme espada en la espalda) los vampiros terminaron partidos a la mitad, justo por la cintura, sin remedio. Una sonrisa presumida apareció en el rostro de la chica.
—Dietrich, no es necesario recurrir a la violencia innecesaria — dijo Carlisle.
—Mocoso, esto no entra en la categoría de "violencia" para alguien como yo — dijo la rastreadora cambiando sus ojos de dorado a plateado cuando dejó de usar yoki. — Además no es tiempo para andarnos con delicadezas sino para entregar un paquete, ¿o ya se te olvidó?
Carlisle suspiró pero no dijo nada.
—¿Aro?
Los tres líderes Vulturi retrocedieron.
—¿Qué es lo que has hecho? — Exigió saber Cayo.
—Nada, los hice pedazos — dijo Dietrich con una sonrisa presumida. — Los vampiros son tan fáciles de eliminar, pero como le dije al doctor no estamos aquí por cualquier cacería sino a entregar un paquete. ¿Clare?
La Claymore con el cabello hasta la barbilla empujó la silla de ruedas de Jane.
—¡Jane! ¿Qué te ocurrió? — Prácticamente saltó Aro.
—Está en shock — dijo Clare empujando la silla de ruedas. — En serio si eres inteligente no te metas en este maldito asunto y confórmate con lo que te digamos: no te metas en Forks, no tienes ni idea de lo que hay ahí.
Aro se movió a gran velocidad, no en plan agresivo sino más bien ansioso por ver a su mejor arma en ese estado; y tocó su palma. Jane lo miró con una expresión ausente pero no opuso resistencia. Al poco tiempo el líder Vulturi casi se cae del susto de las horribles imágenes que vio. La niña del vestido rosa y la horrible muerte de Felix y Alec.
—¿Qué es esa cosa? — Preguntó con un hilo de voz.
—Aro, ¿qué fue lo que viste? — Quiso saber Cayo.
Pero nada, el vampiro temblaba, a través de los ojos de Jane el recuerdo de la bestia era demasiado real.
—Lo que vio fue a Riful — dijo Clare respondiendo a Cayo como si nada. — Una bestia tan poderosa que jamás podrían hacerle frente. ¿Nos largamos, doctor Cullen?
—Es lo mejor — dijo Carlisle ya más tranquilo ahora que entregaban a Jane.
Se dieron la vuelta y comenzaron a irse, pero Aro los detuvo.
—¡Esperen por favor! Esa técnica de lucha, ¿qué hiciste amigo Carlisle? Esa técnica de lucha tan fascinante…
—Se llama lectura de auras — dijo Clare. — Es la técnica que dominamos mejor las guerreras Claymore. Bueno, nos vamos.
Comenzaron a moverse, pero entonces Marco habló.
—¿Qué hacemos con ella?
Aro soltó un larguísimo suspiro.
—Nada de lo que podamos hacer puede hacer algo por Jane, ni el maravilloso don de Corin. Sugiero que dispongamos de ella…
—Pero su don…
—No funciona en este estado, ha olvidado que lo tiene — dijo Aro. — Y si lo recuerda de pronto, ya no nos servirá a nosotros. Se encuentra sumamente dañada y es inestable. No podemos dejarla viva.
Entonces Cayo se movió a gran velocidad ante la espantada Jane. Nada de ella quedaba, sólo era una niñita asustada e indefensa. El vampiro estaba a punto de destruirla, cuando sus manos fueron cortadas a gran velocidad. El aparato para quemar vampiros cayó de sus manos cortadas y antes que pudiera reaccionar una espada se posó sobre su cuello.
—Basta — ordenó Clare.
Cayo retrocedió, estaba furioso pero también era cauteloso ante esta nueva criatura. Entonces Clare tomó la silla de ruedas de Jane y se fue tranquilamente. Los Vulturi la miraron fijamente pero no dijeron nada; tampoco Carlisle, que siguió su marcha seguido por las dos guerreras y Jane.
Cuando regresaron a Forks, a ninguno de los vampiros les hizo gracia que trajeran a Jane con ellos, pero Clare defendió a la niña.
—No tiene a nadie y la iban a quemar viva por estar en shock gracias a la maldita de Riful, no pienso dejarla así como así. Ella no merece esto, es una niña.
—¡Por favor esta cosa es todo menos a una niña! — Gritó Bella. — ¡Ella intentó matar a mi niña! ¿Comprendes? No pienso dejar que esté aquí cerca de ella.
Se sentía la tensión, Edward y todos los Cullen se pusieron del lado de Bella. Todos menos Carilisle que permanecía neutral, por su parte Clare no daría su brazo a torcer.
—Escúchenme bien: no pienso dejarla abandonada a su suerte. Cuando era pequeña perdí todo por culpa de los malditos Yoma; devoraron a mi familia, estuve abandonada a mi suerte. ¿Crees que esta mocosa tuvo otra opción que unirse a los Vulturi?
Bella no supo qué decir.
—Luego tuve la oportunidad de empezar de nuevo, gracias a alguien amble que me ayudó. Así que lo siento, no voy a abandonarla por eso.
Miria puso la mano en el hombro de Clare.
—¿Te comprometes a moldearla para que siga la dieta de los Cullen?
—Haré lo que pueda — dijo Clare. — Ella es como yo cuando me encontré con mi madre adoptiva, ¿tú me comprendes no Miria?
—Sí, de acuerdo — dijo ella. — Ella es tu responsabilidad Clare, ¿comprendes? Así como Clarice es responsable de Miata, es cosa tuya asegurarte que no dañe a nadie. A nadie, Clare.
Clare asintió.
—De eso me encargo yo.
Y no hubo más discusión, aunque a partir de aquel momento los Cullen le pidieron a Clare que se mantuviera alejada. Como las guerreras estaban acostumbradas, gracias a los antiguos días, a acampar; no tuvo problema. Así pues el entrenamiento progresaba, tristemente Clare era una de las expertas en lectura de auras y no podían decirle que no ayudara a entrenar a los demás, era necesario tenerla cerca.
Fuera de ese incidente, no mucho ocurrió. Los lobos patrullaban constantemente, ahora más ansiosos que antes cuando Miria observó que Riful había dejado de comer por un tiempo y no aguantaría mucho más, era cuestión de tiempo a que se apareciera.
—Esto urge — le dijo un día a Carlisle. — Necesitan avanzar más, pero no podemos seguir así durante mucho tiempo. Pronto deberemos enfrentarnos directamente.
El vampiro negó con la cabeza.
—Si tuviéramos más tiempo…
—Me sorprende que hayamos aguantado hasta ahora — dijo Miria. — Pero no podemos avanzar más, eso no está a discusión doctor Cullen.
Carlisle entendía y temía por su familia; Miria también, les había tomado cariño.
—¡Mañana haremos una excursión al bosque! — Dijo Miria. — Vampiros y Claymores, descansemos todo lo que podamos el día de hoy y mañana lucharemos. Si Riful no viene a nosotras, nosotras iremos a Riful. Por ocultarse no ha comido, se habrá debilitado algo, no perderé esa oportunidad.
—Por poca que sea — dijo Galatea. — Seamos realistas Miria, tratándose de una Reina Abismal sólo la pondrá más peligrosa que antes.
—¡Los lobos nos uniremos! Proteger estas tierras es nuestro deber — intervino Jacob.
Galatea le dio la razón.
—¿Puedes convencer a las dos manadas que se mantengan a una distancia segura? — Al ver la expresión de Jacob Galatea se apresuró a terminar su frase. — Ella no puede sentirlos porque no tienen aura Yoki, será su ventaja. Observen cuidadosamente y acechen como verdaderos predadores; cuando esté ocupada luchando contra nosotras atáquenla por la espalda, aléjense de su contacto visual. Les diría a los vampiros que hagan lo mismo pero en ellos no funcionará. ¿Te parece esa idea?
Jacob sonrió.
—Claro, Sam también estará feliz de que haya una forma de salvar vidas minimizando las bajas.
—Eso último lo pongo en duda — dijo Clare. — En todo caso nos ayudarán pero están soñando si creen que no tendrán bajas luchando contra Riful.
Nadie dijo nada más, tenían que prepararse. Sólo Renesmee se quedaría en La Push con Charlie, no podían soportar que ella luchara. También Jane se quedaría, pero ella en los bosques sin moverse. Ella adoraba a Clare por haberla salvado y la obedecía en todo; con mucha más razón si le explicaban que la mantenían lejos de la bestia que destrozó a su hermano.
Otro cap, uno más de batalla final y otro de epílogo igual que en la versión anterior. Espero les haya gustado con todo y los cambios que hice (insisto: si quieren ver la versión original chequeen mi perfil). Sin nada más que decir me despido con un:
Chao; nos leemos!
