Que fue primero? Ver su luz... o descubrir su oscuridad?
Una vez termino de empacar sus cosas, a Lily se le antojó salir a pasear alrededor del lago negro, y ver por última vez al gran calamar. Se sentó al lado de un enorme árbol, y con su varita creo mariposas de mil colores que revoloteaban y se posaban en los tentáculos del calamar, que había salido para despedirse de ella. Una de las mariposas, de un color azul intenso, se poso cerca de una flor. Al lado de la flor, como pudo ver Lily, se encontraba un trébol de 4 hojas.
-Hola, Lily.
-Remus!
El chico de rostro pálido, ya convertido en un hombre de ojos grises y cabello castaño, la miraba desde hacia rato.
-Espero no haberte asustado.
-Claro que no. Bueno, si- dijo Lily, sonriendo.
Remus sonrió.
-Dentro de 2 horas saldrá el tren que nos llevara por fin a casa.
-Hace mucho tiempo que quería volver, extraño a mis padres, incluso podría haber extrañado algo a Petunia.
-Es bueno que tengas a quien extrañar, alguien te estará esperando.
-Si, a ti también te estarán esperando.
Una sombra atravesó el rostro de Remus, y sus ojos grises se hicieron oscuros. Lily lo vio, y no se inmuto. Su sonrisa no cambio.
-Espero que tengas un buen viaje, Lily.
-Tu también, Remus, espero que tengas un buen viaje.
-Lily, yo quería…
-Si?
-quería decirte, antes de que te fueras, que… yo…
-Tu que, Remus?
-Yo… te… a…
Lily lo miro, y sus ojos avellana tomaron un brillo peculiar, y sus mejillas un tinte rosa que solo una vez había visto Remus en el tiempo que llevaba de conocerla.
El calló. Y su silencio le costo un eterno sufrimiento.
Y decidió callar. Para siempre.
Porque los ojos de jade que brillaron una vez, a la luz de las miles de velas de la noche de navidad le recordaron que su preciosa gema pertenecía ahora a su gran amigo.
Ella calló. Pero encontró respuesta a sus plegarias.
Aquel que esa noche de navidad le declaro su amor a la dama de sus sueños.
El día que James Potter declaro su amor a Lily Evans.
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Miles de velas brillaban en el techo del gran salón de Hogwarts, donde se celebraba la fiesta de Navidad. Esa seria la ultima fiesta a la que asistirían Remus, Sirius, James y Peter antes de dejar Hogwarts y salir al mundo exterior.
Sirius había invitado a una chica de Ravenclaw, Jane. Peter había contraído una fuerte gripe y estaba recluido en la enfermería. Madame Pomfrey había guardado una enorme pierna de pavo para el solo, tal vez por cargo de conciencia, puesto que, si había alguien enfermo, ella tenía que cuidarlo y ausentarse de la fiesta. Peter lo sabia, así que por sugerencia de Sirius había comprado en Hogsmeade un enorme regalo para Madame Pomfrey, y lo había puesto bajo un pequeño árbol navideño que James ayudo a llevar, y tenia miles de pequeños Ángeles encantados volando alrededor, y Madame Pomfrey estaba feliz.
Remus miraba desde una ventada al atardecer. Realmente se sentía… furioso? Por así decirlo. Su mejor amigo le había quitado su pareja de baile, y el no se animaba a pedirle a ninguna otra chica que saliera con el. Suspiraba, mientras el vaho cubría la ventana, y el le daba vueltas una y otra vez a la mosca que había encantado. Su extraña personalidad, flemática y colérica a la vez, le impedían desquitarse con algo mas grande. Pero necesitaba de alguna forma descargar su ira. Y aun faltaba mucho para la luna llena. Sonrió tristemente, pensando que a pesar de que odiaba todos los días de luna llena, y odiaba su condición de licántropo, era también la única forma en que olvidaba todo y a todos. Se olvidaba de si mismo. Y al terminar todo, una vez se encontraba conciente de su piel lastimada por las hojas y leños del suelo del bosque, y la luz del amanecer del primer día de cuarto menguante llegaba a sus pupilas, lograba sentirse nuevo. Renacido. Remus suponía que era como un ciclo de morir y despertar de nuevo. "Que ironía, verdad?" pensaba el muchacho.
Sin sospechar que era blanco de la ira mas profunda de Remus, James Potter entro a la habitación, luciendo su traje de gala, recién comprado.
- Mira, que tal estoy? – dijo James, sonriente.
- Bien, te ves bien – respondió sin ganas el chico de la ventana.
- Bueno, esa no es la respuesta que esperaba, pero… te la paso solo porque hoy soy el tipo mas afortunado del mundo.
Remus no respondió. Empezó a golpear la mosca contra la pared una y otra vez.
- Mira – dijo James – tengo algo para ti.
James sacó un traje de gala idéntico al que tenia puesto.
-Y eso? – pregunto Remus.
-Para ti.
-Pero si yo…
- No tienes pareja, ya se, no hay problema. Habrá muchas chicas que querrán salir con el premio anual, además, ya estamos suficientemente dispersos con el hecho de que Peter se haya enfermado, Los merodeadores siempre andamos juntos, verdad Canuto?
-Has hablado con sabiduría, mi buen amigo Cornamenta – dijo Sirius, saliendo del baño con un traje finísimo, regalo de su abuela.
Remus calculó las variables, y vio sus fichas a mover. Si no iba a la fiesta, sus amigos se sentirían mal, en especial James y su traje nuevo. Y aunque lo comprendieran, la relación se pondría algo tirante, sobre todo si no tenía una muy buena excusa que inventar en ese momento. Y por otro lado, no podría verla a ella.
En cambio, si iba a la fiesta, por más mal que se sintiera, podría escuchar a su grupo de música favorito, que por milagrosa casualidad había sido invitado al baile, y eso por si solo le haría sentirse bien. Podría estar con sus amigos (aunque quisiera matar a uno de ellos), y nada pasaría. Y podría verla a ella.
-Bien, entonces me acicalare de forma apropiada, y Lunático saldrá a azotar baldosa – dijo con una sonrisa, y ceso el encantamiento de la mosca, que dio volando tres vueltas alrededor de James, agradecida, tal vez.
Los tres chicos entraron a la fiesta. Había un grupo de chicas hablando animadamente, entre quienes se encontraban Jane, la chica que había invitado Sirius. Se acerco corriendo hacia su pareja, y ambos salieron a la pista de baile. Y ahí también estaba Lily Evans, la amiga de Remus.
La pareja de James Potter.
Remus había escuchado hablar a dos chicas en clase acerca de la ropa que usarían, y habían criticado el vestido de Lily, no por su sencillez, sino por su extraordinaria belleza. Pero esos comentarios no eran suficientes para revelar lo que el veía en ese momento. Era la mujer más bella que había visto en su vida.
Pero era la pareja de James Potter.
Lily se acerco a ellos, y saludo primero a Remus con un beso en la mejilla, y le dio la mano a James. Era bastante orgullosa, y aun no se acostumbraba a la idea de haber salido con el ser mas engreído de toda Inglaterra. Pero, bueno, ella ya estaba ahí, no había nada que hacer.
Ella era la pareja de James Potter.
Y Remus maldijo una y mil veces su cochina suerte, con una sonrisa ensayada frente al espejo del baño. Y vio que James, y la chica que debió haber sido SU pareja, salieron a la pista a bailar al ritmo de la música disco.
Remus se sentó al lado de Alice Longbottom, que estaba visiblemente furiosa.
-Este… Puedo sentarme aquí? – pregunto Remus.
-Claro, es un país libre, haz lo que quieras – respondió Alice.
-Esta bien – dijo Remus, y se sentó a su lado, algo asustado. Alice Longbottom era la chica con peor carácter de Gryffindor, y también la chica más hábil en el manejo de hechizos de su curso. La única que alcanzaba a llegar a su nivel era Lily Evans.
-Lo siento, Remus – respondió Alice, disculpándose. – Es que estos bailes son tan… inoficiosos…
-Tan insulsos y tan patéticos – dijo Remus, mirando al vacío.
-Tan de mal gusto y poco productivos – dijo la chica sonriendo.
- Y te obligan a perder el tiempo en asistir a ellos – dijo Remus sonriendo también.
Se miraron el uno al otro, y echaron a reírse.
-Alice Longbottom – le dijo ella, extendiéndole la mano.
-Remus Lupin – respondió el aludido, estrechándole la mano.
- Vamos a por ponche?
-Claro, me muero de sed.
- Y… cuéntame, por que asististe al baile, premio anual?
- Mmm... supongo que para criticar y encontrar a alguien que critique conmigo.
Y otra vez, ambos echaron a reírse.
Remus y Alice hablaron durante un buen rato, hasta que el profesor Dumbledore anuncio al grupo que seria la sensación de la fiesta: The Gibson Brothers. Remus se puso de pie, besó rápidamente la mano de Alice, quien sonrió a la vez que se sonrojaba, y saltó solitario a la pista, abriéndose paso entre la multitud, y llegando justo al frente de la plataforma donde estaba su grupo favorito.
La multitud vibraba enloquecida al ritmo de la música, y en medio de ella se abrió un espacio donde las parejas de baile hacían gala de sus mejores movimientos. Al término de una de las canciones, Remus se fijó en que la chica que no quería salir de su cabeza había estado sola desde el inicio del concierto. Y recordó que a James no le gustaba la música disco. Se acercó entonces a Lily, tomó su mano, la beso, y luego la halo con fuerza para estrecharla contra si. Luego, al ritmo de la música, Remus hizo dar varias vuelvas a Lily, la tomo de la cintura, y la llevo alrededor de toda la pista.
Al terminar la canción, Remus hizo arquear la espalda de Lily hacia atrás, y al volver a su posición normal, el rostro de la chica quedó justo frente al rostro del muchacho, y sus ojos grises brillaban con un brillo que Lily nunca habia visto, y los ojos verdes de la chica brillaban también. Remus sentía su aliento como de… canela era eso?...Y el muchacho decidió hablar por fin.
- Lily, yo…
-Si, Remus?
Lily respiraba muy rapido, y sus mejillas estaban sonrojadas por el ejercicio, y por la extraña sensacion de la respiración tambien agitada de Remus sobre su rostro. El tenerlo tan cerca le hacia sentirse muy bien. Su aliento era como de… canela.
-Queria decirte hace mucho tiempo que… yo… Lily, yo… te…
-Y UN APLAUSO PARA LA PAREJA GANADORA DE LA FIESTA DE NAVIDAD: LILY EVANS Y REMUS LUPIN!
Todos los asistentes aplaudieron desaforados, y varios chicos alzaron en hombros tanto a Remus como a Lily, y los pasearon por todo el salón. James miraba divertido, y Sirius no dejaba de silbar emocionado. A Lily le colocaron una corona de reina del baile, y a Remus una enorme capa de rey.
Al dia siguiente, tanto James, Sirius y Peter encontraron muchos paquetes de regalos sobre su cama. Remus solo encontró uno, y era de Lily.
Al abrirlo, encontró un mensaje.
Feliz Navidad, Remus.
No pude encontrar nada mejor que regalarte.
Espero te guste.
PD: Te espero en el comedor a desayunar.
Remus corrió como desesperado después de haberse puesto lo primero que encontró hacia el Gran Comedor, y alli estaba. Tan radiante como siempre.
-Feliz navidad!-dijo Lily.
-Feliz navidad, pelirroja – dijo Remus, sonriendo.
- Veo que te gusto el regalo – dijo la chica con una enorme sonrisa.
-Si, hace mucho frio, y necesitaba uno de estos – respondio el muchacho, dandole vueltas a uno de los extremos de su bufanda nueva – pero… por que no viajaste en estas vacaciones?
-Es.. que… ya que es nuestro ultimo año en Hogwarts… quería pasar mas tiempo aquí… y… como se que tu no viajas, pues… queria acompañarte.
-Es un muy bonito regalo de navidad, Lily. Gracias. Traje esto para ti. – le extendio una caja de regalo, muy pequeña
-Eh? Un regalo! Ah… veamos – la chica tomo la diminuta cajita, y al abrirla vio un guardapelo precioso, labrado en plata.
-Gracias, Remus, gracias! – dijo emocionada la chica, y lo abrazo.
Ese dia los 5 chicos, los merodeadores y la pelirroja, fueron y volvieron de Hogsmeade con un cargamento enorme de dulces, bajo la mirada severa de Lily, y durante la tarde estuvieron frente a la chimenea.
Y fueron muy tarde a dormir.
Esa noche, Remus despertó empapado en sudor, y respirando agitadamente. La luz de la luna llena se filtraba a través de la ventana de la habitación donde dormía. Ya era hora.
De repente, alguien abrió la puerta.
-Remus?
-Li…ly?
-Perdóname, es que… yo… no podía dormir.
-Pero... no deberías…
-No pasara nada. Quiero… necesito contarte algo.
-Te escucho, Lily.
-Remus... yo... yo...
-Shhh… descansa, siéntate… respira… profundo, y cuéntame.- dijo Remus, tratando de ocultar lo mas posible su dificultad para respirar, ese terrible ahogo que precedía al dolor.
A pesar de que no debía hacerlo, no en ese momento, Remus le hizo señas de acercarse y sentarse a su lado. Al verla, y ver sus ojos, vio un brillo inconfundible. El ya lo había visto antes. En una ocasión.
-Remus... James... James me propuso ser su… novia, justo después de la fiesta de navidad…, y yo... acepte...
El, un hombre que ahora no huye de las miradas escrutadoras, pues ya no existen. Vive errante en un mundo sin la luz de los ojos de jade de ella.
Ella, una mujer normal, quien recibió respuesta a sus plegarias. Vive ahora intentando borrar el recuerdo de los ojos de sangre de el, entregando su confianza a quien la hizo sentir única alguna vez.
-Espero que tengas un buen viaje, Lily.
-Tu también, Remus, espero que tengas un buen viaje.
