Cap. 7. Preparación:

Bella:

Mis ojos estaban cerrados fuertemente, no era por el frio y mucho menos porque tenía sueño, tan solo era lo que me esperaba este día, de alguna forma no quería comenzarlo pues el juego empezaba.

Después de darle 5 minutos contados en mi mente dándole vuelta al asunto, me di cuenta que no debía seguir retrasándolo, pues la única perjudicada era yo, para mí el tiempo si era valioso, al yo dormir había mucha diferencia. Como pude me levante y me fui directo al gran ventanal del cuarto, lo abrí esperanzada y no pude estar más que agradecida.

Nublado y frio estaba el día, sonreí con suficiencia, a pesar de lo sombrío y aterrador que era el clima no me preocupaba, este era el tipo de ambiente que necesitaba para mi historia de venganza, cuando decidí venir a Alaska estaba muy segura que la mayoría de los días serian nublados, el sitio perfecto para encontrarte con vampiros.

Me fui a la ducha, sin más, pues al vivir yo sola en el gran departamento no tendría que guardar mis cosas, me sentía feliz en aquel lugar, no quería irme de allí; era grande, espacioso y muy cálido y no tan solo por el calentador, pues con los tonos que Tanya lo había decorado le daban la sensación hogareña que no te dejaba escapar, la gran chimenea en el medio de la sala, daba un aspecto anticuado y rústico, me recordaba a la Push, esa fue una de las razones secretas por las cuales accedí quedarme allí, por cuanto me recordaba a mi antiguo hogar, todo en el departamento era verde y marrón.

Justo cuando iba saliendo para vestirme tocaron el timbre, me extraño pues desde que vivía aquí no me había topado con ningún vecino y Tanya tenía llave. Me puse una bata y salí para abrir, cuando lo hice no pude gesticular palabra alguna.

Alto, corpulento, tez pálida, pelo marrón y ojos grises, definitivamente mi primer pensamiento sobre él no era para nada legal; sonreía tímidamente, me sonroje cuando me di cuenta que aun no hablaba por quedármele viendo detenidamente, agache mi cabeza, definitivamente este era un defecto mío que odiaba.

- Hola –dijo con una voz masculina pero a la vez suave – Soy tu vecino de enfrente, me llamo Josh Mason – sonrió y me di cuenta que era mi turno de hablar.

- Hola, soy Isabella Swan – dije con un hilo de voz, eso hizo que mi cara se pusiera aun mas roja, el me dio su mano y la estreché.

- un gusto Srta. Swan – dijo amable.

- llámame Isabella – dije como acto reflejo.

- esta bien Isabella - dijo sonriendo – solo quería darte la Bienvenida y que soy tu nuevo vecino de enfrente, así que cualquier cosa que puedas necesitar no dudes en pedirla.

- Muchas gracias.

- Siento si no vine antes, pero estaba de viaje, no soy tan descortés – de eso no había ninguna duda.

- no hay problema.

- muy bien, recuerda que cualquier cosa que necesites no dudes en pedirla – asentí y entonces se fue.

Con dificultad cerré la puerta, me sentí a punto de hiperventilar, tome varias bocanadas de aire, necesitaba calmarme y como pude lo logre.

Me quede allí apoyada de la puerta, no podía mover mis pies era como si no me pertenecieran, por más que lo quisieran simplemente no podían, desde que él me había dejado no había tenido un pensamiento de esa forma con otro chico, era un tanto absurdo, pero tampoco yo tenía mucha experiencia en esta área. Moví mi cabeza y me dispuse a continuar con mis deberes, no podía distraerme aunque estaba segura que desde ahora concentrarme era una difícil tarea.

Me fui al cuarto directo a vestirme, había olvidado por completo que estaba en bata con el cabello mojado. Intente buscar algo decente dentro del costoso guardarropa que me había comprado Tanya.

- Bella ¿Qué haces? - dijo Tanya a mis espaldas, no me había percatado de su presencia

- Los vampiros deberían tocar la puerta – dije volteándome y ella rió

- lo siento – dijo y me miró extrañada, seguramente o que tenía en la mano no combinaba – ahora déjame ayudarte – dijo y busco rápidamente algo para ponerme, me senté en la cama para esperar pero justo en ese momento ya tenía todo elegido, había olvidado lo rápidos que son los vampiros – ponte eso y cuando estés lista, prepárate para el peinado que justo ahora estoy pensando.

- Tanya, tampoco quiero parecer que voy al baile de graduación – dije con desdén.

- lo sé, pero nunca esta demás prevenir – dijo y me pico un ojo antes de salir de la habitación.

Tarde para vestirme, me sentía algo extraña así vestida, me sentía superficial y diferente a lo que soy, justo ahora daría lo que fuera por un par de vaqueros y mi ramera, pero con Tanya aquí y en el tiempo que estaba viviendo era demasiado tarde para los lamentos.

Salí con desgana, lista mentalmente, Tanya me esperaba con secador y peine en la mano, suspire y me recordé mentalmente que esto era mejor para lo que tenía que hacer. Después de media hora de jalones de cabello, gritos de dolor de mi parte y risas de ella, al fin había terminado; no me había dejado verme en el espejo así que mi apariencia era un completo misterio, justo cuando quería hacerlo para así ver el gran esfuerzo incumplido de su parte me recordó que aun faltaba el maquillaje, gemí, todo esto definitivamente me parecía innecesario.

- Tanya por favor, no quiero parecer un payaso.

- Bella, estas en mis manos ¿recuerdas? Confía en mí, te dejare hermosa, así que quédate quieta – dijo y continúo con su labor.

8 minutos más, y al Fin estaba lista, la cara de suficiencia de su parte me demostraba que había hecho lo que estaba en sus manos. Me pidió cerrar los ojos, para así darle más dramatismo a mi "cambio", a regañadientes lo hice.

- Muy bien Bella, a la cuenta de tres abres los ojos – en cuanto dijo eso una ola de nerviosismo cubrió todo mi ser – 1… - mis manos comenzaron a temblar – 2… - sentía como una gota bajaba por mi nuca – 3 – dijo y no pude abrirlos, tenía demasiado miedo a lo que estaba en frente de mí – Vamos Bella, no nos hemos esforzado tanto para que ni siquiera quieras verlo.

Suspire.

- está bien – dije y los abrí

No pude evitar abrir aun mas mis ojos ante la sorpresa, la mujer que estaba en ese espejo definitivamente no era yo, subí el brazo para estar sobre segura y la imagen lo hizo al mismo tiempo, ella no podía ser yo.

Vestía una camisa roja que combinaba con sus labios, unos pantalones ajustados de un negro brillante, una chaqueta y tacones altos del mismo color. Su cabello estaba peinado en ondas que caían sobre sus hombros y en la parte de atrás tenía un sujetador plateado, su maquillaje era totalmente sencillo que resaltaba sus carnosos labios, conjunto a sus ojos chocolate que estaban delineados y sus pestañas totalmente risadas que las hacían parecer más grande lo que eran.

- … ¿y bien? –pregunto Tanya sacándome de mi autoexamen.

- Hmm – no podía gesticular palabra alguna para describirme.

- Sabia que te gustaría – dijo sonriendo – no espero ver la cara de Alice y Esme cuando vean el fabuloso trabajo que he hecho en ti – caí en pánico.

- Tanya… - dije en un susurro, me miro extraña al ver la tensión en mi voz.

- ¿qué sucede?

- es que no se si sea buena idea que ellas sepan que tú me estas ayudando – trate de explicarme, no quería que Tanya saliera metida en todo esto, podría ser malinterpretado y pensarían que ella también me había dado una mano en mi... venganza.

- no entiendo – dijo confundida.

- es que no quiero que salgas metida en todo esto, si llega a salir algo mal, no sería bueno que hubiera rivalidad entre tu familia y los Cullen por una estupidez mía.

- a ver si te entendí, me estás diciendo que no sepan de nuestra amistad por futuros problemas que puedas generar –dijo y asentí, era una verdad a medias – Bella… - dijo esto en un tono más fuerte – quiero que me expliques ahora ¿Por qué has venido a Alaska? – dijo seria.

- yo, bueno…

- la verdad.

Suspiré, ella me había ayudado en mucho tiempo sin saber muchas cosas, de verdad quería ser mi amiga y no era gusto de mi parte que le mintiera, pues debía admitir que me simpatizaba.

- tú no has venido a estudiar – dijo al ver que no respondía, estuve segura que no era un pregunta, asentí – ¿sigues pensando en tu venganza? – inquirió con indignación.

Agache mi cabeza, me sentía avergonzada pues sabía que me había aprovechado de su confianza, me sentía un completo mounstro, mucho peor de lo que ellos se podían clasificar a sí mismos, quería esconder la cara en algún lugar, no había sido justo lo que le había hecho.

- no puedo creerlo – dijo al fin – creí en serio que venías para demostrarle a los Cullen que podías seguir tu vida humana sin que ellos se preocupasen, que querías venir a estudiar, enseñarles que podías defenderte por ti misma, que eras una mujer hecha y derecha –sus palabras me herían como cuchillas – pero me equivoque, solo estas aquí por una estúpida venganza suicida

- Tanya lo siento, es que de verdad siento que debo hacerlo, tú no tienes idea de lo horrible que fue vivir estos últimos meses desde que ellos desaparecieron de mi vida, todo para mí perdió sentido, perdí a mi mejor amiga y a mi supuesto "amor de la vida" por su misma culpa, él los alejo de mí, yo los quería a todos e incluso creí de verdad que yo era parte de su familia – dije esto último casi al borde de las lágrimas, jamás había admitido esto en voz alta y mucho menos delante de alguien – me dejaron sin siquiera despedirse, aunque sea para decir adiós y el único que lo hizo, se quedo con la intención de romperme en corazón y dejarme abandonada en medio del bosque admitiendo que no me quería y que tal vez nunca lo había hecho – ahora si estaba llorando, el esfuerzo en maquillaje de Tanya ya estaba destruido, las lágrimas como siempre bajaban furiosamente por mis mejillas empapando mi rostro – dime, ¿alguna vez has vivido eso? – mi voz de partió, la miré y ella tenía una mirada sorprendida ante mis palabras.

Me imagino lo difícil que era para ella creer en lo que decía cuando los conocía a todos desde hace décadas.

Pasaron los minutos antes de que siquiera pudiera calmarme, Tanya me miraba expectante no se había movido ni un centímetro, seguramente repitiendo una y otra vez lo que había dicho, al fin y al cabo de un segundo ella tomo mi mano y me guió al mueble, luego fue hasta la cocina para buscar un vaso con agua, me la entregó y tome rápidamente, se sentó a mi lado y espero a que terminara para por fin hablar.

- Bella… - comenzó suave, recordándome cuando mi madre me hablaba de esa forma para así darme malas noticias o hablarme de sus constantes viajes para apoyar a Phil – tal vez yo en todas las décadas que tengo jamás he vivido lo que tú sí en estos meses, pero, aun así eso no es razón para planear algo en contra de las personas que en algún momento te hicieron sentir feliz y cómoda – asentí – ellos no se merecen nada de eso y aunque lo que te hicieron no fue nada educado y mucho menos agradable, aun así, no es bueno que tomes este tipo de decisiones a la deriva, piensa en Carlisle, Esme y Alice – mencionar sus nombre lo hacía tan lejano – ellos se la pasan es preocupados por ti, cada vez que naufrago en sus mentes tú eres su pensamiento ¿Cómo estarás? ¿Cómo te sentirás? ¿Si te habrías olvidado de ellos? Esas son sus constantes preguntas, para así no decirte mas, no es justo que ellos paguen por algo que era entre tú y Edward – sentí una gran punzada en mi pecho.

- Tanya… - dije recobrando mi voz – yo no pensé en ningún momento vengarme de ellos, todo siempre fue enfocado en una sola persona

- es bueno saber eso – dijo con un poco de alivio en su voz – aun así, sigue sin parecerme nada de esto, Bella quiero ser franca contigo y yo también soy capaz de leer los pensamientos de Edward lo cual es muy difícil pues en su cabeza hay aun más voces de lo normal, pero con eso y más el tiempo que lo conozco puedo asegurarte que él jamás haría algo parecido solo para herirte.

Negué con la cabeza, ella definitivamente no conocía al Edward frío y sin vida que me rompió el corazón y para ser sincera yo tampoco lo conocía hasta ese momento.

- Bella, yo lo conozco – continuó – tengo décadas conociendo a los Cullen y si hubo uno de ellos que me maravillo con su caballerosidad, ese definitivamente fue Edward; él no sería capaz de hacer algo así, es que no me lo creo – dijo con clara frustración – además, de ser así entonces sería otra persona, porque al también poner en peligro la vida de su familia, la de Carlisle y Esme, definitivamente es demasiado.

- yo también pensaba así al principio, pero luego de darle vuelas me di cuenta que lo que dijo siempre fue verdad, yo solo fui una distracción para el – dije y Tanya abrió los ojos como platos

- En eso estás muy equivocada, si hay algo que Edward odia es eso, jugar con humanos siempre le ha parecido un juego de niños y estoy segura que este no es el caso – dijo segura

- Tanya el me lo dijo el día que me dejo

- seguramente es un invento – dijo negando con la cabeza – Edward no sería capaz de algo así, el no

- no entiendo porque te es tan difícil entender lo que digo, te hablo con sinceridad y es como si no fuera así

- es que tu no entiendes nada Bella.

- ¿no entiendo qué? – dijo ya enojada.

- Edward siempre ha estado en contra de eso, pues… mis hermanas y yo lo hacíamos – me sorprendí ante esa confesión, no podía imaginarme a Tanya haciendo algo parecido – pero eso fue hace un par de años y no quiero volver a hacerlo, supongo que en ese tiempo me parecía "divertido" – había ironía en su voz.

- por eso no lo crees – dije afirmando su incredibilidad.

- Exacto, yo sé bien todo lo que implica ese juego y no puede ser cierto.

- Tanya ya te lo dije todo tal cual como pasó.

- lo sé y te creo, lo que me parece imposible es creer que él haya hecho algo así cuando me criticaba.

- Como sea, Tanya solo quisiera que no me detuvieras en esto, está bien si no quieres seguir apoyándome e incluso si deseas sacarme de tu departamento, lo entiendo a la perfección, pero no me pidas que no haga nada al respecto por que allí si no podre complacerte – mis palabras eran totalmente sinceras y deseaba que ella las creyera.

- Bella, dime ¿Qué ganas con todo esto?

- no lo sé, tal vez si quiero autosatisfacerme en algo inútil, pero de ser así, aunque sea quiero disfrutarlo por un par de segundos para así olvidar toda esta rabia y agonía que siento, lo único que quiero es demostrarle que yo si puedo vivir sin él, a pesar que sea una gran mentira, aun así si él lo cree estaré feliz aunque algo decepcionada, pero ya no me importaría. Solo quiero dejar de hacer lo esperado y por fin dar a conocer que detrás de toda esta ingenuidad e inocencia esta una mujer fuerte y resistente que puede dar más que solo ternura y problemas a los demás, quiero que él se arrepienta de haberse burlado de mí, de haberse aprovechado de mis secretos y mi inexperiencia en el amor, tan solo eso es lo que realmente necesito para que así la rabia pueda abandonar mi cuerpo y aunque sea liberarme de un sentimiento.

- Esta bien, veo que no podré hacerte entrar en razón por lo testaruda que eres, aun así no estarás sola, creo en tus palabras y si Edward fue capaz de burlarse y aprovecharse de ti, entonces supongo que tienes razón y defiendo siempre a quienes la tienen; te apoyaré, aunque no quiero problemas con los Cullen, debo decir que solo lo hare en cosas triviales como ofrecerte mi casa y cuidar de que estés a salvo, no soy tan despiadada para sacarte a patadas y mucho menos dejarte varada, te he agarrado aprecio Bella y la verdad es que te considero como una hermana y no hay ninguna a quien no proteja, así que cuentas conmigo – lo ultimo lo dijo sonriendo, como pude se la devolví – ahora, déjame acomodarte y así quedaras tanto o aun más hermosa de lo que estabas antes.

Después de eso continuamos hablando mientras ella volvía a trabajar en mi apariencia, Tanya siguió con el plan de convencerme en hacer lo contrario, pero no quería escucharla, si era un error lo que hacía entonces ya llegaría mi momento para pagar por ello, por ahora no hay nada por lo que quiera arrepentirme.

1 hora más tarde por un momento me retracte y pensé en flaquear. ¿Qué rayos hacia yo sola en el aeropuerto?

Respuesta: Alice Cullen hoy llegaba de su fabuloso viaje y debía asegurarme que ella me viera. La patética escusa que se me había ocurrido era que estaba pidiendo un vuelo que puede ser que nunca utilice, aun así no perdí esperanzas.

- Srta. ¿En qué puedo ayudarle? – dijo la chica tras el mostrador.

- Quisiera un Boleto a Jacksonville por favor – dije dubitativa.

- ¿para cuándo lo desea?

- en un mes – me miró extrañada, pues alguien normal lo apartaría por internet.

Después de pedirme todos los papeles y pagarlo, al fin tenía mi pasaje en mano pero en ninguna parte veía a Alice o Jasper, yo misma me había asegurado que cuando ya faltaban 2 minutos para aterrizar, debía comprar el pasaje dándole tiempo a que buscaran el equipaje.

Había pasado media hora desde que aterrizaron y aun no los veía, decidí calmarme y compre un café, espere un poco mas mientras tomaba lentamente pero aun nada, decidí irme, no tenía caso ya encontraría otra forma de que ella me encontrara por "casualidad".

Pedí un taxi con la mayor de la pesadez, cuando iba a entrar una voz aguda de soprano de llamo.

- ¿Bella?

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Hola a Todos y Todas

Espero no haberlas abandonado tanto tiempo, pero de verdad que tuve unos días difíciles aun así aquí esta su capítulo, espero que sea de su agrado.

Bueno, la verdad no se me había ocurrido integrar personajes a la historia real, pero escribiendo se me ocurrieron muchas cosas y decidí arriesgarme a agregarle uno que otro tal vez, les prometo que con los nuevos la historia será mucho más interesante.

¡Muchísimas Súper-Mega-Extra-Híper etc.,… Gracias por sus Reviews a Todas! Sin sus opiniones probablemente no actualizaría tan pronto, pero lo hago porque sé que están muy pendientes y han sido pacientes, lo cual es digno de merecer, nunca olviden que ¡Por ustedes es por quienes escribo!

¡Gracias, Gracias Por Leer!