Disclaimer: Los personajes de este Fics son propiedad de Marvel, por ende también de Disney, y son usados sólo para mi diversión y la vuestra.
Capítulo 6.
Este es el fin… creo…
– Up In The Air – 30 Seconds To Mars –
New York, 2012
– ¡Muéstrame!– exigió Darcy levantando el mentón con altivez. – No me voy a asustar.
– No sabes de lo que hablas. No voy a mostrarte mi forma Jotun.
– Puedo aguantar que me tiñas el pelo verde, sólo para burlarte de mí. – Lo apuntó con un dedo, acusadoramente.– Que hayas hecho que mi cafetera baile y tus trances de gato endemoniado, puedo aguantar que me muestres tu verdadera forma.
– No, y cuando yo digo que no es no, Darcy.
– Al menos dime por qué no puedes mostrarme cómo eres realmente.
– ¡Porque soy un monstruo! – gritó enojado. – Jamás debería haberte contado sobre mi origen.
– Pues que mala suerte, ya lo hiciste.
Ambos se quedaron en silencio, mirándose desafiantes.
Loki se había sincerado con ella por primera vez desde que lo conocía. Le había contado cómo él era el hijo abandonado para morir de un rey de una raza que habitaba el reino de Jotunheim y esta era la mayor enemiga del que había sido su pueblo. Cómo el que había creído su padre no lo era realmente, y todo ese trato preferencial con Thor y la mano dura con él comenzó a cobrar sentido al enterarse de la verdad. Cómo su vida había sido una mentira. Príncipe de Asgard, hijo de Frigga, hermano de Thor. Todo era una vil mentira. Él no era otra cosa más que una reliquia robada encerrada hasta que fuese de utilidad. Una importante pieza en el ajedrez del poder que Odín jugaba.
Entonces, la curiosidad había podido con ella, y en medio de las lágrimas por la historia que Loki contaba entre dientes apretados, preguntó cómo era un Jotun. Loki dijo que tenían la piel azul y eran gigantes, pero que él era mucho más pequeño, y que por eso mismo había sido abandonado para morir. Eso despertó su curiosidad por completo y quiso que él le mostrara, a lo que se negó de forma rotunda.
– Creí que confiabas en mí…
– Esto no se trata sobre la confianza, Darcy. Te vas a asustar de mí…
– ¿Ves? ¡Es sobre confianza! No me voy a asustar. Dijiste que tu piel sería azul. ¡Hay muchas cosas geniales azules en la TV! Los pitufos, Avatar o Mystique, de hecho eres un poco como ella…
– No, Darcy, esto no es un tonto programa de televisión, es la vida real y yo soy un monstruo.
– ¡Basta con esa estupidez! – Gritó enojada de pronto. Él no era un monstruo, sino ella no estaría enamorada de él.– ¿Te conviertes acaso en una araña azul gigante? ¡Porque eso sí que sería un monstruo y créeme que no podría manejarlo!
– No me convierto en una araña…
– ¿Entonces? ¡Muéstrame!
– ¿No lo entiendes, no? – Susurró.– Mi piel es azul, mi uñas negras y mis ojos… rojos, como un demonio, como una pesadilla. ¡Soy la pesadilla de un niño! – añadió en una exclamación torturada.
– Puedo manejarlo – repitió.
Loki se quedó mirando sus ojos de forma angustiada. No, ella no entendía realmente y cuando lo viera no lo aceptaría más en su cama, en su departamento, en su vida.
Lentamente, y con resignación, dejó que el hechizo que cubría su verdadera apariencia fuera cayendo poco a poco. Su piel azul se fue revelando centímetro a centímetro. Dacy mantuvo la vista fija en la asombrosa transformación. Este era Loki, el mismo que conocía, las mismas facciones, pero con otro color de piel, así como con marcas simétricas que cubrían su rostro como si se tratara de dibujos hechos con un cincel.
– Puedes huir – susurró con los ojos cerrados.
Darcy se acercó un paso y tocó su rostro suavemente.
– Abre los ojos, Loki.– Él lo hizo, maravillándose con lo cálida que era la piel de la muchacha contra su congelada piel de gigante de hielo. Con su magia mantuvo el poder quemante de su piel a raya, para seguir disfrutando del contacto y no herirla.
Sus ojos eran rojos, tal como él había advertido, pero no le parecieron los ojos de una pesadilla. Eran los mismos ojos verdes que ella le gustaba mirar mientras hacían el amor, solo que ahora eran de otro color.
Increíble como podía sonar no estaba asustada, sino que más bien atraída. Seguramente estaba enferma o trastornada, pero Loki siempre le parecía hermoso y condenadamente atractivo.
– No estoy asustada…
– No mientas…
– ¡Es en serio! Eres tú, pero azul, y yo racista no he sido nunca.– Se mordió el labio antes de seguir.– De hecho, tuve un novio afroamericano en la secundaria. Un completo idiota, eso sí. Pero bueno, ya he andado con blancos y de color, hay que probar con los hombres azules, ahora, ¿no?
– ¿Escuchas lo que dices alguna vez?
– Normalmente ni siquiera lo pienso antes de decirlo y quizás ahora esté un poco caliente pensando en si eres azul entero y donde más hay de esas lindas y sexys marcas.– Acarició su frente dando énfasis a su punto.
– Darcy…
– Calla y bésame. – Se puso de puntillas para alcanzar sus labios, pero cuando estaba a punto de besarlo, paró.– Uhm… ¿No tienes colmillos o dos lenguas o algo así, no? – Él elevó una ceja.– ¡Olvídalo!
Se colgó de su cuello y lo besó en los labios firmemente. Él le respondió, agradecido de su actitud. Si le tenía miedo realmente y estaba fingiendo no lo sabía, pero agradecía que ella lo aceptara sea como fuera.
Cuando se separaron él volvía a tener su apariencia asgardiana.
– ¡Hey! ¡Te quiero azul, ahora! – Reclamó.– Me gusta esto de que cambies de forma y color y todo eso, pero tu verdadera forma no es algo malo, es simplemente quien eres y a mí me gusta.
– Fue mucho más placentero ser tú, que el ser un Jotun.
Darcy sonrió soñadoramente ante el recuerdo. Loki se había transformado en ella hace un par de noches (luego de una tonta discusión sobre las cosas que ella odiaba de su cuerpo y que él encontraba perfectas) y, a pesar de que sabía que era una pervertida, había sido realmente divertido hacer todo el juego previo con una mujer, incluso si sabía que era Loki.
– No te gusta, lo sé. Pero si no te aceptas tú primero, nadie lo hará.
Loki sopesó sus palabras. Sabía que cedía ante Darcy demasiado fácilmente y que ella empezaba a ejercer un poder único sobre él, un poder que a veces le daba miedo, porque sabía que ella comenzaba a volverse demasiado importante e imprescindible en su vida. Pero en ese momento, no quiso analizar más la situación y con un suspiro volvió a dejar que el hechizo que lo cubría se desvaneciera. Darcy le sonrió ampliamente antes de juntar sus labios nuevamente.
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Darcy despertó cuando los primeros rayos del sol tocaron su rostro. Estaba acostada horizontal en la cama, apoyada contra el pecho de Loki y aferrando una de sus manos contra sus pechos. Gimió un poco, soltando la mano del hombre y encontrando la posición vertical.
Los recuerdos de la noche anterior venían a su mente como flashes y la hicieron sonrojarse. Todos esos gemidos, jadeos y caricias. Había sido la mejor noche de su vida. ¡Loki debería ser el dios de sexo, no de las mentiras!
Se apoyó en las almohadas y se cubrió con las sábanas verdes. Loki seguía dormido. Suspiró. Así, con el semblante en paz, parecía mucho menos amenazante. No había dolor en sus facciones, no había odio tampoco.
Sintiéndose un poco nerviosa se destapó y salió de la cama. No sabía muy bien qué hacer. Cuando tienes sexo con un amigo, normalmente tienes dos opciones: huir o esperar la tormenta, pero ella no era capaz de quedarse quieta esperando a que Loki abriera los ojos, por lo que rebuscó entre su ropa tirada en el piso sus bragas, sólo para recordar, una vez que las encontró, que Loki las había roto la noche anterior. Completamente ruborizada, abrió uno de los cajones del closet y sacó uno de sus abrigos sin manga. No había forma de que volviera a usar esa camiseta verde si no llevaba ropa interior.
Salió al pasillo y fue hasta la cocina. ¡Amaba esa amplia y hermosa cocina!
Sacó todo lo que necesitaba para preparar un desayuno y se entretuvo usando todos los utensilios de última tecnología, cantando una canción pop que se le había quedado pegada hace unos días, mientras esperaba algo tensa que Loki se levantara.
En la habitación, Loki abrió los ojos lentamente. Los recuerdos de la noche anterior no tardaron en llegar a su mente y volvió a cerrar los ojos tratando de imaginar que todo había sido un sueño o una ilusión, hasta que oyó la voz de Darcy cantar una tonta canción en su cocina.
Se sentó en la orilla de la cama y se frotó los ojos.
Él no era un hombre de impulsos, más bien todo lo contrario, pero la noche anterior lo había pillado con la guardia baja. La pesadilla recurrente y la idea de tener a Darcy ahí para él, dispuesta a besarlo, a acostarse con él... No se podría haber resistido ni en un millón de años. Pero ahora, a la luz del día las cosas se veían con otro matiz.
Todo había sido un error. Un terrible error que los dañaría a ambos.
Había decidido que estar lejos de Darcy era lo mejor, justamente por eso y porque tenía que protegerla. Ella era lo más importante para él en ese planeta, y también ese planeta, era el lugar donde más odio recibiría, incluso más que en Asgard. No podía arrastrar a Darcy a ese mundo suyo lleno de rechazo y odio. Y mucho menos con la sombra de su posible vuelta a Asgard cerniéndose sobre él cada segundo.
El padre de todo había demostrado ser caprichoso en cuanto a sus castigos. Cambiaba de opinión fácilmente y al poder mantenerlo controlado con ese brazalete mágico en su brazo, podía hacer lo que quisiera con él.
Sin embargo, era débil.
Darcy traía felicidad y aceptación a su vida. Dos cosas con las que no estaba muy familiarizado y que resultaban placenteras en límites que no quería ser explorando por miedo a convertirse en un adicto, más de lo que ya era.
Se vistió con magia y salió de la habitación, preparándose para alejar a Darcy de una vez y para siempre de sí.
Trató de convencerse de que era lo mejor, incluso cuando la vio vistiendo su chaqueta mientras terminaba de poner un plato lleno de tortitas sobre la mesa. Se veía adorable y el hecho de que supiera que debajo de esa ropa estuviera completamente desnuda sólo dificultaba sus intenciones.
– Buenos días – saludó ella.– Antes que digas nada, créeme, he pasado por esta situación otras veces y no hay necesidad de prometerme nada y además…
– ¡Basta! – La calló.– Creo que deberías irte.
– ¿Qué?, ¿por qué? – se extrañó.
– No tenemos por qué seguir relacionándonos después de anoche. – respondió haciendo gala de toda su destreza al mentir.
– ¿De qué hablas? – Se acercó un paso, luciendo desconcertada y triste.– Si crees que fue un error, de acuerdo, pero somos amigos.
– No, te dije que yo no tenía amigos y no me hiciste caso. – Le dijo tratando de mirarla fríamente.
Darcy sentía que sus ojos comenzaban a ponerse acuosos, pero se negó a llorar. Está bien, sabía que era una posibilidad el que Loki creyera que la noche anterior no era más que un error, pero jamás pensó que actuaría con tanta frialdad y desprecio.
– Pero hemos pasados las últimas semanas juntos. No puedes negar que ha sido divertido, no puedes negar que lo ha sido. – Estaba empezando a sonar desesperada ante el silencio de él.
– Soy el dios de las mentiras por algo, Darcy.
– ¿Has estado fingiendo que eras mi amigo? ¿Eso es lo que quieres decir? – preguntó dolida.
– Te dije que no confiarás en mí, pero como la humana predecible y tonta que eres, no me hiciste caso. - Las palabras insultantes quemaban su boca, pero se obligó a seguir diciéndolas.
– ¿Por qué? ¿Por qué fingir amistad con una interna estúpida como yo?
Loki se dio la vuelta luciendo despreocupado, pero sintiendo que la mentira podía fracasar si dejaba que las emociones que Darcy mostraba en sus ojos lo afectaran.
– Me diste todos los códigos que necesitaba para saber cosas de S.H.I.E.L.D. que con magia me iba a llevar meses. Ahora ya vez, hasta el más insignificante de los humanos puede ser de utilidad.
– ¡Utilidad! ¡Eres un hijo de puta! No puedo creer que lleve semanas defendiéndote ante todos.
No puedo aguantar las lágrimas por más tiempo. Comenzó a llorar sintiendo que se desarmaba por dentro. ¿Cómo había estado tan ciega? Loki era un monstruo, no era nada más que un monstruo y ella se había esforzado en ver lo que quería ver.
Había pensado que lo estaba ayudando, y que él estaba demostrando que podía hacer algo bien y no entregarse a la locura, el odio y la maldad, que había cambiado después de su derrota, pero no era más que una máscara para ocultar su verdadera naturaleza vil.
– ¡Espero que te hayas divertido anoche, al menos! –Comentó quitándose el abrigo y tirándolo al suelo con rabia.
Loki se dio la vuelta para verla en gloriosa desnudez entrando al baño.
Apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas de la manos.
La tarea estaba hecha. Ella lo odiaba.
Era lo mejor, trató de convencerse.
– Hay algo que no entiendo.– Dijo Darcy saliendo del baño ya vestida, con la cara mojada y los ojos rojos.– ¿Fingiste que te gustaba pasar tiempo conmigo y te acostaste conmigo, pero nunca… en ningún momento pensando en mí cómo una amiga o alguien cercano?
– ¿A dónde quieres llegar? ¿Estás apelando a mi humanidad?
– No, no creo que haya suficiente en ti ya. Pero creo que un día, quizás más tarde que temprano, vas a mirar hacia atrás y me vas a recordar. Vas a recordar que, digas lo que digas, te divertías conmigo y que yo estaba dispuesta a aceptarte incluso si eras un desgraciado y… – sollozó sin poder evitarlo.– y quiero creer que estarás tan solo que te vas a arrepentir, pero va a ser demasiado tarde.
– Como se nota que no me conoces. – Aseveró.– Vete.
– Está bien… si eso es lo que quieres.– Inspiró tratando de no llorar más.
Cuando la chica dejó el departamento, estuvo unos segundos tratando de serenarse, pero no lo logró. Las palabras de la chica se repetían en su mente una y otra vez, atormentándolo.
Darcy sería un fantasma en su memoria por el resto de su larga vida. Ya sabía lo que era vivir con su recuerdo y no se quería imaginar cómo sería de ahora en adelante.
Enfurecido consigo mismo y con el mundo en general arremetió contra la mesa del desayuno, gritando de rabia.
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Darcy bajó en el ascensor tratando de contener las lágrimas. Se sentía tan usada y herida. ¿Qué mierda se creía que era ese hombre? ¿Y cómo hacía para sacarse el aroma de él del cuerpo?
¡Arg! Sentía que toda ella olía a cuero y a... a... ¡a lo que sea que olía Loki y que tanto le gustaba!
Lo peor de todo, era saber que él sí se divertía con ella. Que habían sido amigos todas esas semanas. Que él confiaba en ella. No entendía qué es lo que estaba pasando por la cabeza del dios para tratarla así, para alejarla… o quizás, ella estaba siendo tan estúpida como él creía que era y realmente todo ese tiempo había jugado con ella, usándola como si ella no fuese más que un peón en un juego de ajedrez.
Limpiándose las lágrimas emergió del ascensor encontrándose de frente con Steve, quien parecía que venía de correr, a juzgar por su tenida deportiva.
– Hola…– el saludo murió en la garganta del soldado al ver la cara de su amiga.– ¿Qué sucede, Darcy?
– Nada, estoy bien… – contestó tensa.
– ¿Qué te hizo Loki? – preguntó.
– ¿Por qué todo tiene que ver con Loki últimamente? – explotó.
Steve era la última persona con la que deseaba hablar en ese momento. No podía contarle que, a pesar de todo, sentía que estaba enamorada de Loki y que había superado todo ese enamoramiento infantil con él para caer en brazos de un mentiroso profesional. Sólo quería irse a su departamento, acostarse y comer helado por la próxima década.
– Sea lo que sea que haya pasado, puedes confiar en mí…
– Steve, por favor… – suspiró. – No puedo hablar ahora.
– ¿Quieres hacer otra cosa? Si no me quieres contar, está bien. Pero, Darcy… nadie me ha ayudado más que tú a ajustarme a la vida actual y de alguna manera tengo que retribuir eso. – Darcy sopesó sus palabras.– Y si quieres, puedo enseñarte cómo libero frustraciones…
– ¿Boxeando? – Preguntó con una sonrisa triste. Steve se rascó la cabeza mientras asentía.– No, gracias. Pero, ¿me llevarías a mi departamento?
El hombre le tomó la mano y la condujo hasta el estacionamiento. Steve le hizo poner un casco vintage bastante lindo, y ambos se subieron. Darcy dejó que el aire le azotara el rostro secando sus lágrimas y trató de disfrutar del recorrido.
Cuando llegaron a su edificio, se soltó el casco y bajó de la moto.
– ¿Estarás bien?
– Sí, no hay problema.
– Llámame, cualquier cosa.
– Sí, mi capitán.– hizo un gesto militar con la mano.
Entró a su departamento, tiró su bolso al sillón y fue hasta su cuarto. Desde allí, le mandó un mensaje de texto a Jane, diciéndole que no iría al trabajo porque se sentía mal y luego de desnudarse se fue hasta el baño.
Se miró en el espejo unos largos minutos. Mientras se ponía su ropa, con toda la dignidad posible, en el baño del departamento de Loki, había vislumbrado un par de moretones leves en sus pechos, caderas y cuello. Ahora los podía ver con mayor facilidad, y no había peor sentimiento en el mundo que saberse marcada por un hombre que no la quería realmente.
Volviendo a llorar, se metió a la ducha, usando el agua para cubrir sus lágrimas y sollozos.
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Era ya tarde cuando Jane apareció en su puerta, preocupada por su ausencia. Loki había estado extrañamente callado ese día, y cuando le habían preguntado por Darcy simplemente había dicho que no era problema de él.
Ese tipo de comportamiento habría sido completamente normal en los primeros días del asgardiano en la tierra, pero ahora era una completa anomalía. El dios había comenzado a hacer bromas, muchas de ella pesadas, y a pasar tiempo con Tony y los demás vengadores, y ahora… era nuevamente la criatura arisca del principio. Todo eso, sumado a la repentina ausencia de Darcy había encendido las alarmas.
Darcy abrió rápidamente. Había tratado de dormir, pero poco había logrado, por lo que se había acomodado en el sofá, viendo una serie, mientras comía helado.
– ¡Hola, Jane! – saludó con voz ronca.
– ¿Estás bien, Darcy? – preguntó la mujer en tono maternal.
Ese fue el punto de ruptura para Darcy. Se arrojó en los brazos de Jane, quien, más pequeña y menuda que su amiga y asistente, se tambaleó hacia atrás, pero logró sostenerla.
Entre sollozos, exclamaciones vehementes y malas palabras, la chica explicó todo lo que había pasado con Loki. No se guardó un detalle, ni siquiera los más sexuales del asunto. Jane se sonrojó mientras la chica explicaba con lujo de detalle su noche, y tuvo que pedirle a Darcy que parara.
– ¡Te entiendo! ¡Hasta yo, que en este momento lo mataría con mis propias manos, no puedo evitar sentirme acalorada! – sonrió pícaramente, pero de pronto volvió al semblante triste, recordando lo que siguió a su perfecta noche.
Cuando acabó de relatar lo ocurrido, Jane se limitó a abrazarla y decirle que todo estaría bien.
Darcy lloró hasta que se quedó dormida. Jane la acomodó mejor en el sofá y la tapó con su manta favorita de Hello Kitty, antes de marcharse.
Tenía que enfrentar a un dios, y que… valga la redundancia, dios la ayudara, porque iba a gritarle hasta que sus ancestros tuviesen jaqueca. Casi deseaba que Thor estuviera en la tierra, para que la defendiera, porque sabía que Loki no iba a aguantar sus palabras, pero se había cansado ya de ver cómo el hombre jugaba con su amiga.
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Loki estaba tirado en el largo sofá de la sala común. Acaba de quedarse solo, después de que Tony se cansara de molestarlo, al ver que no obtenía ninguna respuesta.
No quería volver a su piso. No tenía ningún ánimo de ver el lugar, porque parecía que Darcy había dejado su esencia pegada en cada objeto del lugar y mucho más en su cuarto. Pero escuchó un ruido de tacones y se envaró, listo para atacar verbalmente a quien perturbara su silencio.
Quería estar solo, por lo que se dispuso a marcharse, cuando vio a Jane dirigirse hacia él. Pero al ver su expresión, esperó hasta que la mujer estuvo delante de él, teniendo una leve impresión de lo que la mujer de Thor tenía que hablar con él.
– ¡Eres un desgraciado! – la mano de Jane se estrelló contra la cara de Loki. Este se tocó la mejilla y se rió de forma oscura.
– Vaya, tiene suerte que me agrade, doctora Foster o esta sería la última vez que es capaz de usar esas preciosas manos. – hizo una pausa antes de proseguir. – ¿Puedo preguntar por qué estoy siendo golpeado?
– Creí que habías cambiado, que querías a Darcy realmente, pero ya veo que no es así. Sigues creyendo que puedes hacer lo que quieres con la gente, sin importarte sus sentimientos o cuanto los hieres, y es triste, porque Thor aún cree en ti y me había contagiado de su entusiasmo por tener a su hermano de vuelta… – negó con la cabeza e hizo ademán de marcharse, antes de cambiar de opinión y continuar. – ¿Y sabes una cosa más? Durante dos años de verdad pensé que habías cometido un error al borrar su memoria, porque te vi… te vi volverte loco de dolor en esa celda y vi a mi amiga extrañar a alguien que no era capaz de recordar, y quería que al menos tuviera la oportunidad de olvidarte sanamente, pero ahora tengo la certeza de que fue lo mejor, porque sólo has demostrado que Darcy es un juguete para ti.
Loki había aguantado todo el discurso de forma estoica, pero esa última frase quebró su fachada y de pronto era el mismo hombre que ella había visto quebrarse en una celda, dos años atrás.
– No tiene idea de lo que está hablando, señorita Foster – la apartó con brusquedad y se dirigió a la salida.
– Claro que lo sé. Juegas con las personas con tus palabras. Tuerces la verdad magistralmente, e incluso te mientes a ti mismo. Quizás creas haber amado o amar a Darcy, pero lo que le haces no es producto del amor. Eres cruel y crees que ella está para que te divierta. – corrió detrás de él y agarró su brazo. Loki se dio la vuelta y se soltó de ella con una mueca de disgusto.
–No se atreva a volver a tocarme o dirigirse a mí de esa forma, o me olvidaré de que es la mujer de Thor.
–¿Y qué harás? ¿Me matarás?
– Es impresionante como ustedes los humanos le temen a la muerte. Es lo peor en lo que pueden pensar. Incluso una mujer de ciencia como usted cae en este patético estereotipo. Pero no, doctora Foster, no la mataré, puede estar tranquila. Pero recuerde que siempre hay cosas peores que la muerte o que el dolor físico.
– ¿Hablas por experiencia propia? – se atrevió a preguntar.
– Que perceptiva.
– ¿Por qué juegas con Darcy así?
– ¡No estoy jugando con ella! ¡La estoy protegiendo! – gritó furioso. Suficiente tenía con sus propias recriminaciones internas, como para soportar las de Jane. – Soy el dios del engaño. Puedo manejar esto.
– ¿Y a quien estás engañando en este momento? ¿A mí, a Darcy o a ti mismo?
– Basta con el psicoanálisis. Darcy está mejor lejos de mí. Cometí un desliz…
Sus palabras se trabaron en su lengua. Un desliz increíblemente satisfactorio. Autodestructivo, también.
Jane captó su mirada y al fin pudo ver al hombre de que Thor y Darcy tanto hablaban. Sensible y solitario. Un alma torturada por tantos fantasmas y que se protegía bajo esa máscara del dios. Era el dios de las mentiras, porque había sabido encubrir esa naturaleza frágil de su alma, con cuidado. Era el dios de las travesuras, porque si se cruza la delgada línea del humor, puede convertirse en maldad. Era el dios del caos, porque el caos estaba dentro de él.
Y Darcy traía paz a ese caos. Incluso aunque la mujer fuera una fuente inagotable de descaro, sarcasmo y una hiperactividad que a veces la volvía loca. Por primera vez veía lo bien que le hacía Darcy a Loki, e increíble como parecía el pensamiento, jamás había visto a Darcy más feliz, incluso radiante que cuando estaba alrededor del hombre.
–Si de verdad la amas, ¿por qué no decirle? Lo hiciste hace dos años.
–Sí y luego ella no me recordaría. Si se lo digo ahora, si acepto… esto, nuevamente… ¿Sabe cuántos enemigos tengo? ¿Y qué pasará con ella si S.H.I.E.L.D. piensa que los he traicionado? No he olvidado que trataron de interrogarla sólo porque se encargó de mí una vez. O … ¿No ha pensado que Odín en algún momento decidirá que debo volver a mi acogedora jaula en Asgard? Deje las cosas como están, por su propio bien, Jane. Le repito, usted me agrada, pero necesito mi espacio y que mis acciones no sean cuestionadas por mis… actos pasados.
Esta vez la mujer no pudo discutir más y dejó que Loki se fuera.
Había sido honesto. Brutalmente honesto con ella y por primera vez, sintió que el hombre merecía una segunda oportunidad a pesar de las amenazas de tortura y los malos tratos. El problema es que él mismo estaba acabando son sus posibilidades.
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Dos días más tarde, la situación en el laboratorio era tan tensa que el ambiente se podía cortar con un cuchillo.
Loki no emitía más que ordenes, Tony se quejaba de que todo era muy aburrido ahora, Banner siempre parecía tenso, y Jane y Darcy parecían un bloque anti– Loki, a falta de una definición mejor.
– ¿Se puede saber qué pasó entre cuernitos y tú para que esto se haya convertido en un funeral? – preguntó Tony.
– Nada – contestó Darcy, igual de tensa que Loki, quien miraba la escena desde un rincón.
La extrañaba tanto que dolía, pero se conformaba con que ella parecía entera y orgullosa frente a él y podía seguir viéndola allí en el laboratorio.
Ya era tarde, cuando Loki abandonó el laboratorio y se dirigió a la sala común. Llevaba días sentándose ahí hasta que la luz del sol se iba y todo quedaba en penumbras. Nadie quería estar a su alrededor debido a su estado de ánimo oscuro y fácilmente irritable, por lo que se quedaba solo. Estaba adormeciéndose, a punto de quedarse dormido, cuando un cambio de ambiente brusco hizo que abriera los ojos.
– El pequeño príncipe tiene problemas – dijo una voz que le congeló la sangre en la venas.
Thanos…
– ¿Qué haces aquí? – Preguntó parándose y haciendo como si la presencia del Titán no le sorprendiera en lo absoluto.– Es el peor lugar para que tú aparezcas. ¿No te llegó la información de que tu débil ejército fue derrotado por los Vengadores?
– Mi ejército no era el débil, quien lo comandaba sí. – Se burló.– Carecía de convicción para gobernar.
– Aún no contestas mi pregunta. ¿Qué haces aquí?
– Una advertencia para ti. – Dijo recuperando la seriedad.
– ¿Otra vez? Todo ese asunto de que no habrá una luna lejana donde esconderme es muy aburrido, ¿sabes?
– Te encanta tentar a tu suerte, Asgardiano. – Se acercó hacia él. Loki se obligó a permanecer en su lugar y no mostrar flaqueza. – Pero quiero que estés alerta, sería muy aburrido tomarte por sorpresa y acabar contigo y tus esperanzas.
A Thanos le gustaba torturar, lo sabía. Mientras más miedo mostrara su enemigo, mientras más paranoia desarrollara, para él era más y más entretenido el atacar. Era un sádico y Loki conocía su juego mejor que nadie.
– Me doy por avisado.
Thanos se acercó un paso más y estiró la mano hacia Loki, justo en el momento que un rayo impactó contra su hombro, enviándolo varios metros hacia atrás.
Thor apareció en la instancia con gesto adusto y violento. El martillo en su mano.
Thanos sonrió antes de desaparecer del lugar, no sin antes decir una última advertencia.
– Disfruta del poco tiempo que le queda a tu hermanito, Thor. Porque pronto estará rogando por clemencia.
– ¿Quién era ese? – preguntó el rubio con gravedad. Las palabras del Titán resonaban en su cabeza.
– Thanos… – susurró Loki.
Thor se quedó mirando a Loki con preocupación. Las noticias que traía de Asgard coincidían con la presencia el villano en el lugar, pero no pensó que todo estuviese ocurriendo tan rápido.
– Tenemos que hablar.
– Dices eso mucho últimamente, pero en ese momento, como comprenderás, acabo de ser amenazado de muerte y no estoy para nuestras charlas. – Se sentó nuevamente.
Esto era justamente lo que había temido y agradeció haberse alejado de Darcy a tiempo. Si Thanos hubiese aparecido estando con la chica sabía que él vería sus lazos fácilmente, y ella sería la primera víctima del Titán, sólo para torturarlo un poco. Sabía que cuando su hora frente a Thanos llegase, todo lo que tenía planeado para su venganza sería mil veces peor que cualquier tortura que pudiera imaginar.
Tomó aire un par de veces, algo más tranquilo con el pensamiento que por una vez había hecho lo correcto para proteger a alguien que amaba.
Thor observó cómo su hermano se recomponía lentamente hasta que volvía a ser el mismo de siempre.
– Estás asustado…
– No, estoy enfurecido – levantó la vista– Esto es por culpa del gran castigo de tu padre. – Su voz hizo parecer la última palabra como si fuese un insulto.– Me quitó mi mejor habilidad y ahora he atraído a Thanos a la tierra. ¡Gran trabajo es el que hacen cuidando de los mortales! ¡Grandioso!
– Hablando de eso… creo que debes saber lo que averigüé en Asgard.
– ¿Aún no me quieren de vuelta? – sonrió con ironía. Thor lo ignoró.
– Heimdall vigiló un par de días a los gigantes de hielo. Tenías razón, alguien los está instruyendo de cómo abrir portales. – Explicó.– Están usando una fuente de energía desconocida en los nueves reinos, pero que se la proporcionó Thanos…
–¿Qué estás diciendo?
– Es lo que Heimdall vio.
– ¿Estás diciendo que Thanos se ha aliado con los gigantes de hielo? – Preguntó sintiendo que comenzaba a sentirse realmente enfurecido. Thor asintió una vez.– ¡¿Y ustedes se dicen los cuidadores de Midgard?!
– Hay más…
– ¡Oh, claro, por supuesto!
– Sif y los tres guerreros han logrado averiguar más cosas sobre Thrym. No es un gigante de hielo convencional, tiene algo más de magia que la normal…
– Como yo, pero eso lo sabía. – descartó la información rápidamente.– De todas formas, eso no lo hace peligroso en ningún sentido, mi magia fue entrenada y la de él no. No es una amenaza real, al menos no para mí.
– Creo que te equivocas, hermano.– Loki espero impaciente a que hablara.– Thrym se le conoce como el exterminador de esperanzas. Dijiste que habías notado cómo quería entrar en tu mente y dejar algo, ¿no?
– Sí…
– Bueno, ese es parte de su poder, plantar una idea, pero también puede mirar dentro de tu mente y descubrir las cosas que te importan, qué te da miedo perder, qué te da miedo en general. Si está aliado con Thanos, eso sólo puede significar una cosa: vienen por ti. Y considerando el encuentro que acabo de presenciar, mi conclusión no es errada.
Se paró a pensar un minuto. ¿Qué es lo que había dicho Thanos hacia solamente unos minutos atrás?
"…sería muy aburrido tomarte por sorpresa y acabar contigo y tus esperanzas…"
Había usado la palabra "esperanzas"…
Recordó la noche del segundo ataque, cómo había parado de recordar sin poder detenerse. Los desprecios de Odín, las largas tarde de estudio con Frigga, las batallas con Thor y contra Thor, su verdadero padre y Darcy.
La suavidad de la piel de Darcy cuando rozaba la suya al encargarse de sus heridas. Su lengua afilada contestando sus palabras. Sus locuras. Sus desplantes. Cómo ya no podía imaginar vivir sin ella…
Él no había dejado que controlara su mente, pero Thrym había visto su mente por dentro. ¿Cómo había sido tan estúpido? Había estado tan concentrado en mantener las distancias con Darcy, fracasando estrepitosamente, y tratando de demostrarle a Thor que podía mantener un comportamiento medianamente decente al ayudarlos, que no había parado a pensar, a analizar la situación realmente.
– No, no vienen por mí. Vienen por Darcy...
– ¿Qué?
– ¿No lo entiendes? ¿Cuándo he hecho yo un sacrificio por alguien? ¿Cuándo he puesto el bienestar de cualquier persona por sobre el mío? ¡Nunca! ¡Nunca hasta Darcy! – sentía que no podía respirar. Enfurecido comenzó a pasearse.– Thanos me advirtió que si fallaba o lo traicionaba con el Tesseract no habría lugar donde pudiera esconderme, por eso no luché contra ustedes cuando desbarataron mi plan y obtuvieron el Tesseract, podría haberme esfumado antes de que pudieran pestañar, pero me convenía ir a Asgard, incluso si terminaba en una celda. Sabía que Odín no me mataría o torturaría por no herir a madre, y toda esa estúpida, pero tan conveniente seguridad a mí alrededor era perfecta.
– ¿Por qué no dijiste nada?
– No soy como tú, Thor. Puedo arreglármelas solo. Y estando aquí en la tierra trabajando con ustedes, sin mi capacidad de esconderme con magia… bueno, era inevitable que Thanos viniera, pero… ¿aliarse con los gigantes de hielo? Jamás lo pensé, jamás…
Ahora lo veía tan claro, el odio, el rencor y la venganza eran sentimientos que unían para destruir, Thanos lo había utilizado contra él.
Los gigantes de hielo lo tenían en su lista de enemigos como el número uno, y era casi un juego de niños aliarse con los Jotun. Él mismo lo había logrado tan fácilmente. Sólo había que prometerles algo que ellos encontraran útil y hacían lo que fuera.
– Debes decirle a Darcy. Yo iré a informar a Fury y a los demás.
– No voy a hacer eso. – Se negó en rotundo.– Darcy y yo no tenemos nada. Lo que pasó fue un error y me alejaré de ella todo lo posible.
– ¿Lo que pasó? – Loki tragó en seco. Había hablado de más.
– No es de tu incumbencia.
– Sí que lo es. No voy a mentir más por ti, Loki. – advirtió.– Darcy es una amiga y no merece lo que le estás haciendo, mucho menos ahora.
– No me vengas a dar lecciones de moral.
– No es lo que estoy haciendo, es una advertencia.
– ¡Dime de qué sirve que le diga la verdad! – reclamó. – ¡Dos años sin memorias de mí, Thor! La verdad no va a cambiar nada.
– Es lo de menos, ella merece saber qué es lo que pasa y el peligro que corre.
Loki guardó silencio. Thor apretó su hombro unos segundos, un gesto de apoyo que Loki habría rechazado en cualquier otra ocasión, pero que ahora agradecía.
Thor enfiló hacia la oficina de Fury y Loki se quedó solo.
Su hermano tenía razón. Eran pocas las veces en las que era así antes, pero había madurado bastante en la tierra como para poder dar consejos de ese estilo y mucho más para que fuesen lo suficientemente inteligentes como para que él los siguiera.
Tenía que hablar con Darcy, era cierto, y no le quedaba más remedio que hacerlo, no sólo por la advertencia de Thor, sino porque ya era hora de terminar con las mentiras, mucho más si la vida de ella estaba en peligro, pero antes necesitaba tiempo para armar un plan que comenzaba a formarse en su cabeza.
Y ya empezamos con el drama, el real drama. Espero me perdonen por hacerlas sufrir, y más cuando les diga lo más probable es que no suba capítulo hasta dentro de dos semanas. ¿Por qué? Juro que no es de mala, por lo que les contaré brevemente la semana que tendré: Me cambio de ciudad, como ya sabían. Me voy a estudiar un magíster en Literatura y viajaré el lunes, llegaré el martes a destino y tengo que instalarme en mi pieza, hacer compras y demás. El miércoles tengo que matricularme (horribles, horribles trámites). Lo que me deja sólo jueves y viernes para escribir, y el sábado tendré clases, por lo tanto, mi semana será una locura total. Ahora, si el jueves alcanzo a completar lo que ya tengo escrito del capítulo, lo subiré en el horario del almuerzo el sábado, sino… pues, hasta dentro de dos semanas.
Besos
Triana C
PS: Ayer fui a ver "Capitán América: El soldado del invierno" y quedé llena de feels… probablemente escriba algo en las próximas semanas, si alguien la ha visto, ¿qué les pareció?
PS 2: Invito a leer un nuevo One-Shot de TWD llamado "Claimed" Es un Bethyl que escribí en espera del final de temporada. Si a alguien le gusta esta maravillosa serie, puede a ir a leer si lo desea (ejem, y dejarme su opinión, ejem ejem! jeje)
