El día siguiente cuando llegó a la escuela, salió rápidamente de la camioneta. Su hermana Isabella estaba de un genio que ella ni lo soportaba. Todo por culpa de Edward. Ayer Isabella la estuvo atosigándola a cada rato, quería saber de qué hablaron cullen y ella. Katniss fue sincera, y le dijo que el chico ni termino de preguntar qué es lo que quería.

Pero Isabella dedujo que la quería invitar al baile. Katniss negó. Isabella se veía herida al ver que Edward, no quería salir con ella, y tan solo la buscaba para preguntar por ella, Katniss se estaba sintiendo culpable.

Fue a su clase de educación física, ahí estaba desquitando su estrés con la pelota de voleibol. Se imaginó que era Edward. Él era el causante que su hermana estuviera obsesionada con él. "maldito chico vanidoso" golpeó la pelota. Logró un punto para su equipo.

Cuando entró a la cafetería vio que su hermana estaba en la fila junto con Jessica. Se formó atrás de su hermana mientras agarraba una rebanada de pizza y limonada. Estaba pagando cuando la voz de la amiga de su hermana habló.

—Edward Cullen te está viendo —dijo con risita tonta. Katniss se lamentó mentalmente al ver que su hermana le daba una cara de molestia mientras expresaba sus afirmaciones respecto a Edward Cullen. —creo es a ti bella —dio una exclamación de alegría.

Katniss volteo a ver la mesa susodicha. No había cinco Mutos, solo cuatro. Frunció el ceño. La amiga de su hermana estaba viendo cosas donde no había. Su hermana Isabella también lo buscaba con la mirada.

—No hay nadie —musitó.

—No ahí, es del otro lado —contestó mordaz Isabella.

Katniss enfocó su vista hacia donde su hermana señaló con su mirada. Edward Cullen estaba con una sonrisa pícara, estaba del otro extremo opuesto de la mesa que suele sentarse. Estaba en su mesa. Edward cullen estaba sentado en su mesa. Katniss rechinó los dientes, y el tipo le envió un guiño.

— ¿Por qué está sentado en tu mesa y solo? —dijo Jessica incrédula mirándola de manera acusatoria.

—No sé, a lo mejor necesita ayuda con el tema de Krebs —susurró molesta mientras se dirigía hacia su mesa.

—Seguro —esa voz cortante y escéptica de su hermana, la hizo enfadar más.

Katniss camino hacia la mesa, azoto un poco su charola demostrando que no estaba contenta con lo que estaba pasando, se sentó enfrente del chico.

— ¿Qué es lo que quieres? —preguntó brusca.

El soltó una sonrisita burlona.

—me he enterado de algo que ni siquiera sabía. Se dice… que te voy invitar al baile de invierno —dijo todo serio.

— ¿eh?

—exactamente.

—yo no sé nada, y si lo vas hacer, hazlo con mi hermana —se justificó.

—lo se… pero no es con tu hermana con la que quiero estar —sonó herido.

Katniss abrió su limonada para tomar un trago mientras Edward la miraba. Su molestia ya se había esfumado y ahora se sentía incomoda.

— ¿Qué quieres Cullen? Tú dijiste que no podíamos ser amigos. Y esto es diferente a lo que dijiste ayer.

—Bueno —hizo una pausa como asegurando que ella entendiera—. Decidí que, ya puesto ir al infierno, lo podía hacer todo.

Katniss fingió entender y asentir con la cabeza para después negar y decir:

—no entendí. Creo que no logro entenderte.

—Lo sé —sonrió—, creo que tu hermana está enojada.

—estoy segura, y es todo tu culpa. —acusó.

—Mi culpa —dijo en tono inocente.

—sí, la tuya. Tú que la asombras, la deslumbras, luego te portas amable con ella, después de obtener lo que quieres, la botas como cualquier objeto —dijo molesta.

—No fue mi intención que ella se hiciera ilusiones y malinterpretara mis acciones con mi interés hacia ti —fue directo y seguro.

Katniss estaba sorprendida. No sabía que decir, menos fingir ignorancia cuando de hecho escuchó bien. Hizo una mueca para poder ocultar su estupefacción.

— ¿estás bien? pareces preocupada

—creo más bien sorprendida. ¿A qué se debe el cambio?

—ya te lo dije. Estoy harto que huyas de mí, y yo de ti. Por lo que me he rendido en jugar este juego. Ya no más. —seguía sonriendo, sus ojos dorados detallaban determinación.

— ¿harto?

—sí, harto de tu indiferencia y mi apego hacia ti. Me rindo de ser bueno. Ahora voy hacer lo que quiero, y que sea lo que tenga que ser. —su sonrisa se desvaneció mientras se explicaba, y el tono de voz se endureció.

—vaya, que intenso —susurró aun aturdida.

—siempre digo demasiado cuando estoy contigo, ese es uno de los problemas.

—Ya somos dos —respondió empática. Siempre hablaba de más con él.

—Me doy cuenta —sonrió.

— ¿ya somos amigos? —preguntó.

—amigos… —meditó.

—O no —terminó la frase. El soltó una sonrisa.

—bueno supongo que necesitamos intentarlo. Pero no seré un buen amigo para ti. Una vez declarado mis intenciones no puedes dar marcha atrás.

—claro. —Katniss le dio una sonrisa cálida.

— ¿Qué estás pensando? —preguntó con curiosidad.

—Sobre el día del accidente —comentó mientras destapaba su limonada y le daba un trago. Vio como Edward se crispó, pero mantenía la sonrisa.

— ¿Por qué?

—Creo que tú me salvaste ese día —musitó un poco cohibida por su respuesta.

—si fuera cierto… ¿Qué pasaría? —preguntó curioso.

Katniss lo miro desconcertada. Edward admitía que él fue quien la salvo.

—no sé.

— ¿segura? —preguntó con incertidumbre.

—Creo que ahora quiero saber que eres —respondió sincera. Edward asintió en comprensión.

— ¿Qué pesquisas tienes? —preguntó sonriendo. Katniss también se rió.

—una —admitió.

— ¿una? —sonrió con picardía.

—Si —lo dijo segura.

— ¿Cuál?

—te vas a burlar. Así que no.

—Eso es frustrante —dijo irritado.

—lo sé. Ya pase por ello. —concordó.

—los amigos de tu hermana quieren venir a rescatarte del infame Edward cullen —se rió. Su cambio constante de humor hizo que Katniss se reimplantara si tenía una desvarió por su condición genética.

— ¿estás seguro? no te estarás equivocando. —Edward se equivocaba en muchas maneras, una de ellas es que no necesitaba ser rescatada por amigos de Bella, ya tenía suficiente con lo posesiva que era Bella con lo que consideraba suyo.

—yo, no. Me resulta fácil saber que piensan la mayoría de las demás personas.

—Fantástico —contestó sarcástica. Si definitiva los Cullen eran mutos. Y Edward era un arrogante de primera.

— ¿no vas a comer?

Katniss posó su mirada hacia su charola. Su pizza ya estaba enfriándose, ya no se veía apetitosa. Le hizo una mueca de desencanto.

—No, ya se me fue el hambre — ¡felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte este siempre, siempre de vuestra parte! Resonó en su mente. Alzó la vista y notó que el chico de pelo cobrizo estaba asombrado. Ella por desviar el ambiente preguntó lo primero que se le ocurrió—. ¿Y tú?

—no. No estoy hambriento. —Dio una sonrisa de algún recuerdo interno o chiste privado—. ¿Puedo pedirte algo? —dijo serio sin dejar de verla.

—Claro —dubitativa respondió.

—dime tu teoría. —se acercó de una manera encantadora mientras le daba una profunda mirada—. Por favor, dime tu teoría —pidió provocándole una hipnosis.

Katniss evitó ponerse nerviosa ante este gesto de coquetería. El chico era bueno en lo que sea que estuviera haciendo. Katniss puso en orden sus pensamientos.

"obtén más información"

— ¿eres un experimento de laboratorio de algún cuartel desconocido?

El chico soltó una sonrisa cantarina.

— ¿X-men?

—no, eso no. Pero cabe la posibilidad que alguien haya experimentado contigo y… —alzo la vista para ver a los demás Mutos-Cullen.

Edward también dirigió su mirada hacia donde ella miraba. Vio que la familia del chico solo tres sonreía, como conscientes de la plática que ella tenía con Edward. La rubia tan solo le dio una mirada de molestia.

—no. Nada modificado genéticamente. Bueno si, pero no es por científicos locos —aclaró el chico.

— ¿no?

—no. —aseguró.

Katniss se desilusionó. No era un experimento del gobierno. ¿Entonces que era?

—ni cerca estoy. ¿Verdad? —preguntó un poco insegura.

—no. Pero es preferible que no lo averiguaras —dijo serio.

—tarde o temprano alguien lo hará. Ya sea yo, ó otra persona. ¿No crees?

—Cuando eso pasé, -si es que llegara a pasar- nos tendríamos que ir. —aclaró sin despegar la vista de sus hermanos.

—oh. Entiendo. Descuida, creo que me tomara un largo tiempo averiguarlo —lo dijo sincera.

— ¿Qué pasaría si no fuera un superhéroe? ¿Y si fuera el chico malo? —sonrió con picardía pero con sus ojos impenetrables.

—oh. Creo que lo estoy asimilando —comentó no muy segura. Algo le decía que el chico estaba luchando por poder hablar de ello. Ella también tenía secretos que no podía decírselos a cualquiera. Entendía al chico.

Estuvo un rato recapitulando el día del accidente. Edward era fuerte, veloz, cambiaba de ojos, sus cambios emocionales eran raros. Su piel era fría… como un muerto. ¿Vampiro? ¿Zombi? ¿Demonio?

Había leído las obras literarias de Anne Ricce, Abraham Stoker… y otras obras literarias del genero gótico. Incluso había visto películas de vampiros. Blade era uno de los que le gustó, junto con Jacob, su padre solo le dio risa. Vio de nuevo al chico que la seguía viendo, era como si la estuvieran estudiando todas las facciones que ella tenía. Eso la hizo sentir de nuevo incomoda.

Levantó la vista y vio que no había nadie en la cafetería. Checó su reloj y se sorprendió al ver que tenía 10 minutos de retraso. ¿Cuándo sonó el timbre que ella no escuchó?

—Vamos tarde —le comentó mientras se levantaba para ir a tirar su comida.

—Hoy no voy a ir a clase —dijo mientras levantaba su charola con parsimonia.

— ¿Por qué no?

—Es saludable hacer novillos de vez en cuando —sonrió mientras su ojos se veían preocupados.

—bueno Edward, ¿nos vemos en español? —preguntó un poco insegura.

El asintió.

—seguro Katniss.

Ella le dio una sonrisa cálida, Edward le respondió la sonrisa. Vio que el chico se quedó un rato observándola mientras ella corría apurada hacia la clase. Cuando llegó encontró que el maestro ya estaba, y el Golden Retriever (Mike) de su hermana, se encontraba repartiendo cajitas de cartón. Su hermana se la quedó viendo con intriga. Katniss volvió a sentirse culpable.

Cuando llegó a su mesa el maestro ya había terminado de dar las instrucciones. Y su hermana estaba sudando. Fijó su vista hacia sus compañeros de atrás que estaba jugando con sus lancetas. Su hermana empezó a marearse, y fue hacia donde estaba ella.

Katniss les explicó que Bella sufría mareos al ver la sangre. Mike fue un gran chico en ayudarla. Cuando Katniss se acercó a su mesa. Vio como uno se insertó la lanceta por estar jugando, cuidadosamente el chico empezó a quitarse la lanceta, un borbotón de sangre se formó. Entró en shock.

Como si estuviera en estado de duermevela, vinieron las imágenes de ella limpiando a una mujer con musgo, le frotaba la sangre de su piel. La mujer parecía estar en shock. Pero sus ojos están dilatados de miedo, y cuando habló repetía a cada instante "tic, tac. Tic, tac".

— ¿Sagittaria? —preguntó el maestro un poco asustado.

Katniss seguía viendo sus manos y observando la sangre de su compañero.

—creo que entro en shock —dijo Ángela preocupada—. La sangre le debió recordar el día del accidente.

Mike había entrado a clases cuando de nuevo el maestro lo envió con Lee Stevens. Y Ángela se ofreció para guiar a Katniss a la enfermería. Iban por la acera, cuando vio que Edward cullen estaba a su lado.

— ¿Katniss? —preguntó preocupado.

—está en shock. —respondió Ángela mientras se detenía a mitad del camino.

Edward la levantó como si ella no pesara nada. Caminó lo mas rápido hacia la enfermería. Cuando llegó se encontró con Isabella ya levantada, aún tenía la cara más pálida y se veía enferma.

— ¿Qué tiene? —preguntaron la enfermera y bella al mismo tiempo.

—vio sangre y entro en shock —contestó Edward.

La enfermera asintió. Se fue hacia la alacena mientras Edward aún estaba cerca de Katniss.

—Voy a clase —dijo tímidamente Ángela—. ¿Bella vas?

Ella negó. Ángela le dio una sonrisa empática y se fue. Mike aún seguía observando como Lee tenía una venda apretada en su mano. Fue el olor a alcohol que hizo que Katniss despertara. Respiró profundo. Inspiró y espiró, una, y otra vez.

— ¿Katniss? —escuchó la voz angelical de Edward. Ella buscó el origen de la voz. Lo vio, su voz sonaba preocupada pero su cara mostraba alivio.

— ¿Dónde estamos? —preguntó aun temblorosa.

—en la enfermería

—oh… ¿bella?

—Hey —dijo su hermana sonando tímida.

— ¿Cómo estás?

—ya un poco mejor.

Katniss observo el lugar para ver al chico del accidente. Vio que también estaba Mike.

— ¿tú también estas enfermo? —le preguntó. El hico estaba un poco huraño pero al escuchar que le hablaba suavizó su cara.

—no, de hecho ya me voy a clase. —Posó su vista hacia donde estaba su hermana—ya nadie sangra. ¿Vas a volver a clase? —le preguntó a su hermana.

— ¿bromeas? Tendría que dar media vuelta y volver aquí. —replicó enfadada.

—sí, tienes razón. ¿Tu? —le preguntó a ella.

—no sé. —respondió insegura.

—bueno, nos vemos en educación física —le recordó a bella—. ¿Sagitaria? ¿No tienes algo que darme o decirme? —preguntó esperanzado. Katniss negó aun aturdida.

Su hermana gimió hastiada. Mike se fue sin evitar mirar mal a Edward. Cuando desapareció del umbral, Katniss bajo de la camilla.

— ¿A dónde vas? —preguntó inquieto Edward.

—a tomar aire. Bella ¿vienes? —vio a su hermana. Su hermana le dio una mirada llena de traición mientras negaba. La culpa volvía en la mente de Katniss.

—no. Prefiero descansar. Y además ya empezó a nevar.

Katniss le dio una mirada nerviosa y un poco culpable. Salió de la enfermería mientras Edward la seguía. Caminaron por la acera por un momento. Fue Edward quien decidió romper el silencio.

— ¿quieres dar un paseo?

Katniss quedó aturdida mientras asentía.

— ¿quieres que pida un justificante para la clase de español?

— ¿la maestra se enojara? —musitó ronca. Edward era una mala influencia, ella iba a ser novillos con él.

—no. A ella casi no le importa.

—entonces no —decidió. El dolor de cabeza iniciaba junto con las ganas de querer devolver lo poco que consumió. Ni el frio de la nieve la hacía relajar.

Edward la guió hacia el estacionamiento. Como todo caballero le abrió la puerta de su coche. Ella subió mientras miraba hacia la camioneta de su hermana.

— ¿debería avisarle a mi hermana? —le preguntó.

Edward pareció meditar un momento, cerró la puerta con cuidado, se subió al auto y le dio una sonrisa.

—descuida mi hermana le avisara.

— ¿quieres su número? —preguntó aun aturdida por el dolor de cabeza.

—no, no será necesario.

Salieron del instituto. Katniss bajo la ventanilla un poco, quería que el frio la golpeara en la frente para que se refrescara.

— ¿estás bien? —preguntó Edward preocupado.

—sí, solo necesitaba aire.

Escuchó como iniciaba una pieza clásica.

— ¿Debussy? —preguntó intrigada.

— ¿lo conoces? —preguntó intrigado.

—por desgracia no. Murió hace años. —Katniss observó como el chico soltaba una risilla ante su respuesta—. Pero si he escuchado su música, la mayoría lo ocupan para los soundtrack de películas de esa época. Renée suele poner música clásica a cada momento cuando está feliz.

— ¿es tu favorito? —preguntó curioso.

Ella negó.

—admito, que si me relaja cuando voy al bosque. —comentó mientras ponía atención a la melodía.

Edward le dio una sonrisa.

— ¿Cuál más? ¿Qué otros te gustan? —preguntó un poco más curioso.

—Tchaikovski, Johann Strauss II, Mozart, Niccolo Paganini, Pachelbel, Franz Liszt, mmm por el momento no me acuerdo de los demás. —admitió mientras se sonrojaba—. Pero Tchaikovski es mi favorito.

El silencio fue cómodo. Edward puso otro Cd mientras seguía pendiente hacia delante. Katniss se maravilló al escuchar Valse Sentimental. Katniss recordó una presentación de ballet que había ido cuando tenía siete años. En ese tiempo Bella ya había dejado el ballet, y fue cuando Katniss se enamoró de la música clásica. Ver como las bailarinas se deslizaban suavemente por el escenario mientras con su cuerpo expresaban todo el sentimiento de la melodía. Sonrió al recordar que ella deseaba ser esa bailarina que lograba expresar esos sentimientos anhelantes. Lástima que la profesora le dijo que su cuerpo no era apto para ser aceptado al cuerpo de ballet. Isabella si podía entrar porque seguía teniendo el cuerpo delgado, y estilizado, y no el rechoncho de ella.

— ¿estás bien? te veo triste —comentó Edward.

—sí, solo que me acorde de algo. No pensaba que te gustaba la música clásica. Te ves más de música ruidosa. —comentó bromeando.

—las apariencias engañan.

—sí, lo sé.

—Platícame de tu familia —comentó mientras le daba una mirada cordial.

Ella meditó un poco. Edward era su amigo. ¿No? Sí, porque no.

— ¿Qué quieres saber?

— ¿Qué viaje vas hacer con tu papá el día del baile? —preguntó, mientras reducía un poco la velocidad.

—iremos a pescar por el lado sur del bosque, ahí todavía no hay mucha nieve. Si tengo suerte pueda que me enseñe a disparar. Pero vamos más para que aprenda a usar un arma. —sonrió ante la idea. Su padre le había prometido que le enseñaría cuando llegara invierno, había menos riesgo de que ocurriera un accidente.

— ¿te gusta? ¿Te gusta aprender ese tipo de cosas?

—me encanta. Desde muy pequeña me ha gustado, es como si yo hubiera nacido para esto. No sé cómo decírtelo o explicártelo. Hay algo que me tranquiliza, no sé cómo definirlo, pero adoro aprender cosas que me pueden ayudar a sobrevivir si hay escases de alimentos. ¿A ti no?

— ¿desde qué edad te empezó a gustar el bosque? —Edward trató de cambiar el tema.

—oficial, a los cinco años, legal a los seis.

— ¿bella también?

—No, ella es un poco… —dudó. ¿Cómo definir las dificultades de su hermana? —es un poco delicada. Y si va con nosotros es capaz de lastimarse.

Edward soltó una carcajada. Katniss aprovechó para cerrar la ventana, ya estaba congelándose.

—no lo lleva en la sangre.

—solo mi padre y yo lo llevamos en la sangre, la adrenalina de cazar. La emoción es gratificante. Hace que tengas un levantón de adrenalina al ver tu presa caer.

—sí, lo sé.

— ¿entonces que eres? —preguntó al ver que el chico dio la oportunidad de tocar el tema. —no eres un Muto. ¿Qué eres?

—si te lo dijera, te pondría en un enorme peligro. Ya te lo dije qué tal si soy el chico malo.

—uno que escucha música clásica no puede ser malvado.

Edward suelta a reír.

— ¿segura? ¿Y que son los Mutos?

Katniss se pone seria. Fingió ignorancia mientras veía que Edward la había llevado a su casa. El chico estacionó y se quedó esperando una respuesta.

— ¿no me vas a decir?

—creo que he visto muchas películas de ficción, Como: matrix y otra más. —aclaró—. Este fin de semana algunos chicos van a ir a la Push. No sé a qué van… va haber demasiado lodo y el clima será muy frio. Yo iré con un amigo a pescar y a recolectar algunas bayas por la parte sur. ¿Quieres venir? Te puedo enseñar

— ¿la Push?

—si

—Creo que yo podría enseñarte —comentó Edward en un tono petulante.

—no lo creo.

—adelantaremos este fin de semana, iré de excursión con mi hermano a Goat Rocks, al sur del monte Rainier.

Katniss asintió, pero la compresión le llegó.

—esa área no es buena para acampar. Hay demasiados osos. He ido pero solo en la temporada de caza ya que una vez tuve la mala suerte de toparme con un puma y eso me costó que Charlie me prohibiera ir de nuevo sola. —declaró ella con el ceño fruncido. Y era cierto, su padre la había castigado hace tres años. Aceptó lo que Renée propuso. Haciendo que su padre fuera a visitarla todos los veranos a Phoenix.

—por eso vamos. —dijo con una sonrisa descarada. Katniss le dio una mirada celosa por su dicha.

— ¿Cuándo partirán? Deberías tener cuidado, pueda que no se encuentren con osos, porque están hibernando… pero es bueno saber que estarás bien… no quiero que mi amigo rápido deje ser mi amigo… ¿estamos?

—hoy después de la escuela. —Lanzó una mirada al reloj del salpicadero—. Y creo que me tengo que ir. A mis hermanos no les gustara estar esperando en medio de nieve.

—oh lo siento. Supongo que tengo que bajar. ¿Nos vemos el lunes?

—por supuesto. ¿Harías algo por mí este fin de semana? —preguntó serio.

—claro.

—no te ofendas, pero pareces ser una de esas personas que atraen accidentes como un imán. Así que… intenta no caerte en el océano, o rio, cuando vayas a pescar. No te vayas a caer de un árbol o incluso dejar que alguien te atropelle, ni nada por el estilo… ¿de acuerdo?

Sonrió de una manera malévola. Katniss empezaba a irritarse. Lo miró fijamente mientras encontraba las palabras más hirientes que se le ocurrieran.

—veré que puedo hacer. Pero descuida, que me llevare tu secreto a la tumba si es que este fin de semana algo malo me llega a suceder. Nos vemos luego cullen —salió del auto y azotó con todas sus fuerzas la puerta.

Edward se iba burlando cuando se iba alejando en su coche. Katniss fue directo al porche para dejar su mochila e ir hacia su carcaj, y arco. Se puso un impermeable, y salió camino hacia el bosque. Tenía que quitarse la tensión que estaba sintiendo. Los recuerdos o flashbacks, la hacía estar dudando de su existencia. Mas con el enigma que le rodeaba a Edward Cullen. Y estaba odiando que empezara a nevar a cada rato.