Melodía
Resumen: Jiraiya es rey de Sun y esta a cargo de sus nueve nietos. Hyoga, Joey, Edward, Pride, Naruto, Deidara, Draco, Remus y Quatre. Y es su deber protegerlos y buscarle buenos esposos, ya que la maldición que cae sobre ellos los tiene a meses de la muerte y solo un heredero a su sangre los salvará… ahora los pretendientes de tres reinos, Luna, Pétalos y Flower donde están las esperanzas a sus vidas y el amor que necesitan.
Categoría: Yu-Gi-Oh, Saint Seiya, Harry Potter, Full Metal Alchemist, Naruto
Personaje: Alphonse Elric, Deidara, Draco Malfoy, Edward Elric, Harry Potter, Hyoga, Jiraiya, Joey Wheeler, Lucius Malfoy, Orochimaru, Pride, Remus J Lupin, Roy Mustang, Seto Kaiba, Shun, Tsunade, Uchiha Itachi, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto, Quatre Raberba Winner, Trowa Barton.
Géneros: Drama, Humor, Romance.
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Contenido Hetero, Crossover, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.
Capitulo: 7/18
Completa: Sí
Beta: Balckladyhn y Chidori.
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
Una melodía a la luna
Los gemelos habían estado insoportables y nadie sabía por que.
Ed no toleraba que nadie le hablara y por más que sus hermanos trataran de saber la razón, él sólo los mandaba lejos, olvidando como siempre, que era un príncipe que debía mantener el decoro y la calma.
Ya había pasado el primer mes desde que los pretendientes de los príncipes estaban alojados en el palacio real y las cosas no iban del todo bien, mucho menos con las escenas de celos y las peleas entre los pretendientes.
Ahora el problema radicaba en Edward y Pride. El primero por que esta cada vez más insoportable y el segundo por que pasaba la mayor parte del día encerrado en el salón de música y sólo salía para las comidas o tener que ir al baño, ya que en el lugar no había uno.
Ed caminó tranquilamente lo que quedaba de distancia para poder llegar al salón y entrar a interrumpir a su gemelo en lo que quiera que estuviera haciendo.
Abrió la puerta lentamente y las dulces notas interpretadas en un piano de cola, se colaron por sus oídos.
En el interior del salón estaba su hermano, tocando el instrumente de manera armonios y tranquila.
— ¿Puedo pasar? —Le preguntó, ya con medio cuerpo dentro del salón.
—Si ya entraste, no veo el problema —le dijo el otro muchacho, sin perder la concentración de lo que hacía, sólo se contenía de momentos, para escribir en la partitura que tenía frente a él.
— ¿Qué compones? —Le preguntó Ed, cuando llegó a su lado.
—No sé —le contestó tocando nuevamente y parando para agregar nuevas notas —. Sólo empecé por aburrimiento y ahora tengo una melodía bastante extensa —le dijo mostrándole su mas linda sonrisa.
—Haber como suena —lo incitó.
De repente, el salón se llenó de la hermosa melodía que salía desde los mágicos dedos de Pride. Era tranquila y relajante. Un sonido constante acompañado de notas que le hacían el argumento perfecto.
La puerta que había quedado abierta, dejo salir las notas que empezaron a llenar el enorme palacio y llamar la atención de los habitantes del lugar.
De un momento a otro, el salón se encontró repleto de gente. Los encargados de palacio, los príncipes, los reyes y los invitados. Todos disfrutando de tan maravilloso sonido.
La melodía se detuvo y la efusividad de los aplausos trajo a los gemelos de vuelta a la realidad y recién en ese momento se dieron cuenta de que no estaban solos.
—Pride, esa melodía es realmente hermosa —le dijo Naruto, al llegar a su lado. Seguido de los otros príncipes.
—Sí, es muy bonita ¿La escribiste tú, pequeño? —Le preguntó el rey, llegando a su lado, seguido de su esposa.
—Sí, abuelo —dijo completamente rojo por los halagos de las personas que se acercaban a felicitarlo.
— ¿Y cómo la llamaras? —Le preguntó el hombre que se había parado a su lado, sin que se diera cuenta.
— ¿No sé? —Dijo con sinceridad —Pero en algún momento le encontraré el nombre adecuado —le contesto sonriendo, gesto que fue de vuelto por todos.
—El príncipe Pride es muy talentoso para su edad —dijo el Comandante Mustang, ganándose el bufido del príncipe Ed, que se levantó del lado de su hermano y salió del salón.
Todos negaron con la cabeza, ya que el menor solía hacer ese tipo de cosas desde hace unos días.
El más feliz con esta situación era el Conde Wrath, ya que la mayoría de los desplantes del joven iban dirigidos a la misma persona, Roy Mustang.
Afuera de palacio, mas específicamente en los jardines, se encontraba el príncipe Ed, poco menos y patinado las piedras.
— ¿Molesto, su majestad? —Sonó una voz a su espalda que le resultó de lo más burlesca.
—Idiota —bufó antes de darse vuelta — ¿Qué busca aquí, Coronel? —Le preguntó en tono molesto.
— ¿Por qué le molesta tanto que alabe las aptitudes de su hermano? —Le dijo acercándose al menor que se mostraba seguro en su posición —Si no fuera tan infantil…
— ¡Yo no soy infantil! —El coronel se limitó a alzar una ceja.
— ¿Ah no? —Le dijo divertido — ¿Entonces fue idea mía que el otro día se mostrase tan infantil cuando le robe un beso? —El color rojo en las mejillas del menor le demostró la veracidad de sus dichos.
—No fui infantil, sólo que me sorprendí —le dijo tratando de parar el ritmo cardiaco acelerado que estaba sufriendo, al recordar como el coronel lo había "atacado" cerca del lago — ¡Además no me importa lo que haga o deje de hacer! —Le gritó indignado y volteándose para que el mayor no lo viera a la cara —Usted puede halagar a quien se le de la gana —le dijo comenzando a caminar.
El coronel se quedó en su lugar, mas que nada para no molestar mas a su futuro esposo, por que si de algo estaba seguro, era de que Edward Sun lo elegiría por sobre todos, no se resistiría a sus besos.
La tarde cayó y Pride por fin salió de su reclusorio personal, sólo para ir a tomar un poco de aire.
El sol estaba abajo y el cielo empezaba a plagarse de hermosas lucecitas que bailaban al son de los vientos, acompañando a la luna como sus pequeñas vigías.
— ¿Príncipe? —Lo llamaron desde atrás y se giró para ver de quien se trataba — ¿Se encuentra bien? —Le preguntó al ver la mirada triste del pequeño.
—Sí, gracias por preocuparse, joven Envy —le dijo corriéndose a un lado para que el hombre se ubicara junto a el.
— ¿Por qué tan melancólico, su majestad? —Le preguntó al ver que el chico no le dirigía la mirada y enseguida entendió el porque —Ya veo por que —dijo con una sonrisa de lado.
—No sé a que se refiere, joven —le dijo un tanto contrariado.
— ¿Sabe? —Le dijo mientras se ponía de pie y comenzaba a caminar hacia el árbol cercano a la banca donde se encontraba el príncipe —Cuando llegué a palacio creí que podría tener una posibilidad de conquistar el corazón de su majestad —Pride sólo lo escuchaba, tratando de aguantar las lágrimas que emanaba de su corazón —, pero en poco tiempo me di cuenta que el esfuerzo que hiciera, sería en vano —se volvió para mirar al menor —. Su corazón ya eligió y yo no soy el elegido —le dijo con una sonrisa.
—Lo siento —dijo el menor, confirmando las sospechas del hombre parado frente a él —. Cuando empecé a darme cuenta de mis sentimientos me sentí muy mal al no poder corresponderle, por eso me encerraba en el salón de música para tratar de aclarar los estragos que se formaban en mi cabeza —le confesó.
—La melodía que escuchamos hoy día, ¿Es para mí? —Preguntó emocionado.
—Sí, fue escrita pensando en usted, es lo único que podría hacer por usted —le dijo apenado.
—Y me hace tremendamente feliz —le dijo acercándose —, es una hermosa sonata —le dijo cuando llego a su lado —, pero aun no la nombra —le recordó.
Pride vio al hombre frente a él y no pudo evitar asociarlo con la melodía que había escrito. Hay parado frente a el, dejando que luz de la luna lo bañara por completo, si era el escenario perfecto para su sonata.
—Creo saber que nombre le podré poner a la sonata —le dijo poniéndose de pie y dirigiéndose al salón de música, seguido del hombre.
Al llegar al lugar, volvió a interpretar la melodía y fue consiente de que no se encontraban solos en el lugar. Vio que tras de la puerta una sombra conocida se fundía con la noche, disfrutando de la melodía al igual que el hombre para quien fue escrita.
Al terminar se volvió a parar frente a ese hombre.
—Tú fuiste la luz que necesité para entender que es lo que sentía —le dijo con una sonrisa que fue correspondida —. Y ya se como llamar a tu melodía —le comunicó —. Luz de Luna, tu fuiste la luz que vino del reino Luna, para iluminar mi mente —le confidencio, dejando un beso en la mejilla del hombre.
—Muchas gracias, su majestad —se enfiló a la salida del lugar —. Sé que se Lord Elric será tremendamente feliz a su lado —salió del lugar dejando al joven en silencio y afuera encontró el tope de su felicidad —. Y espero que usted, lo hagas todo lo feliz que se merece —se alejó nuevamente.
—Lo haré, no tiene que recordármelo —le pronuncio feliz, ya que estaba seguro de que su corazón y el del príncipe Pride, se enlazaron la primera vez que sus miradas se cruzaron.
Ed estaba molesto y mucho más por que sabía la razón de su molestia.
—Maldito estúpido —dijo entrando al salón de música y encontrando a su gemelo allí
— ¿Qué pasó ahora? —Le dijo con aire cansado.
—Estoy molesto… y tu melodía triste no me va a calmar —le advirtió al ver que el muchacho dirigía sus dedos al piano.
— ¿Quieres cantar entonces? —Le dijo resignado. Cuando Ed estaba así, lo mejor era no llevarle la contraria.
—Sí, pero quiero algo fuerte, algo con ritmo, alegría, no sé —dijo dando vueltas por el lugar y llegando a la parte donde había un órgano escondido el cual sacó y salió del salón seguido de su hermano.
— ¿Se puede saber a donde llevas eso? —Le preguntó Pride, sin dejar de seguir a su impulsivo gemelo.
—Si toco el órgano aquí, el abuelo se molestará mucho —le dijo como zanjando el tema.
Llegaron al jardín y sintonizó el instrumento.
— ¿19sai? —Le preguntó Pride, al reconocer la melodía.
—Sí ¿La recuerdas? —Le preguntó motivado por el fuerte sonido del instrumento.
—Sí —le dijo soltando el aire —. Vamos a cantar —le dijo acercándose a su lado y ocupando la mitad del instrumento.
Comenzaron a tocar la melodía, que se hacía cada vez mas fuerte.
Kuchibiru ni doku wo nutte boku no heya ni kita deshou?
Anata no kisu de mou karada mo mune mo toketeshimaisou
Cantaban a dúo, sin dejar de tocar el órgano, que parecía mimetizarse con sus dedos
Daikiraina boku 19 sai
Daikiraina boku 19 sai
Hakike ga suru kurai anata no kokoro utsukushii no ni
Nani hitotsu dekinai boku ni doushite kisu shite kureru no?
Pride comenzó a divertirse con eso, todos los días tocando una dulce melodía y ahora tocaba una llena de sonidos que parecían despertarlos.
Daikiraina hibi 19 sai
Daikiraina kao 19 sai
Kuroage hachou no you ni hokorashii hane de tobitai
Kudaranaitte iwanaide sonna jinsei ga ii no ii no...
Yogoreteru tamashii dake wo torinozoku no ga muri nara
Dochira ni arukeba sore wo mirai to yoberu no deshou?
Chuuburarinna yume 19 sai
Chuuburarinna uso 19 sai
Kuroage hachou ni natte dare kara mo aisaretai
Kubukurin nai toshitemo hon no isshun de ii no ii no...
Tocaban con ánimo y cantaban con fuerza, esa canción les recordaba muchas cosas y cada frase les llegaba directo a las entrañas.
Daikiraina boku 19 sai
Daikiraina boku 19 sai
Kuroage hachou no you ni hokorashii hane de tobitai
Kudaranaitte iwanaide sonna jinsei ga ii no ii no...
Kuroage hachou ni natte dare kara mo aisaretai
Kubukurin nai toshitemo hon no isshun de ii no ii no...
Terminaron realmente agotados y no era para menos, normalmente cantaban con sus hermanos, pero esta vez era para votar las frustraciones de Edward y como su hermano gemelo, Pride se permitía esos pequeños lapsos de tiempos.
— ¿Ahora si me dirás que te pasa? —Le preguntó sentándose en la banca que estaba cerca.
—El coronel me besó —vio que su hermano comenzaba a reír muy bajito y sólo logró molestarlo más de lo que estaba — ¡¿Qué demonios pasa contigo?! —Le gritó.
— ¡Edward Sun, respeta tu titulo! —Le regañó por su forma de expresarse, pero luego no pudo evitar reír nuevamente — ¿Por eso estuviste insoportable todos estos días? —Le preguntó divertido.
— ¿Y te parece poco? —Le contraatacó.
—Sólo fue un beso, Ed, no le veo… —se calló angostando los ojos y luego sonrió de lado —. Te gusto —y no fue una pregunta.
— ¡¿Cómo se te ocurre?! —Le dijo completamente rojo, pero al ver la ceja alzada de su gemelo, no pudo contener más el aire en sus pulmones —Sí… creo que me gusto.
— ¿Y es tan malo, como para que te comportaras como un cretino con quien se atravesara? —Le dijo divertido y molesto por la actitud de su hermano.
—No estaba siendo un cretino —se defendió.
— ¿Ah no? —Le dijo poniéndose de pie —Le arrojaste jugo a la cara de Naruto, por una simple broma…
—Bueno eso…
—Hiciste llorar a Remus por tus gritos de que era un entrometido…
—OK eso…
— ¡Estuviste a punto de golpear a Joey cuando te dijo que ya eligió a su pareja! —Le gritó exasperado, pero es que realmente había sido más que un cretino en esa semana.
Ed no sabía donde esconderse, al parecer había actuado muy mal con sus hermanos y les tendría que pedir una disculpa.
—Lo siento —dijo realmente arrepentido.
—No te preocupes, Ed, sabes que los chicos no te tomaran rencor por eso, pero medítalo bien si es que te trastornó el beso del coronel ¿Por algo será, no? —Le dijo alejándose del lugar y dejando a su hermano solo.
—Creo que sí —dijo para si mismo, luego de que su hermano lo dejara —. Al parecer causas demasiadas cosas en mi, Roy Mustang —meditó al cielo, con una boba sonrisa en el rostro.
