Tweek cruzó sus brazos y estampó un pie contra el suelo, tratando de pulverizar mágicamente a su compañero con la mirada. "Ngh ¡Se queda conmigo!"
"No."
"Si."
"No."
"… no."
"¡Si- digo, Tweek maldita sea. NO, EL PERRO VIENE CONMIGO Y PUNTO."
"NO ES TU PERRO, ES MIO."
"TAMBIEN ES MIO, INSOPORTABLE PENDEJO ENGREIDO."
"NO SOY ENGREIDO GAH Y TU ERES EL INSOPORTABLE."
Para este punto ninguno de los dos recordaba porque había iniciado la pelea, ¿pero a quien le importaba? Tenían cosas más importantes en que pensar, en especifico, discutir a quien amaba más el perro y quien se quedaría con el, si Tweek o Craig.
"¿OH SI? ¿CREES QUE QUIERE VIVIR CONTIGO? ¡MORIRIA DE HAMBRE!"
"¡POR LO MENOS RECIBIRIA AMOR Y CARIÑO!" Oh… oh sí, esa era la razón por la que peleaban. Ambos se quedaron callados, un pesado silencio en el aire. "Algo de lo que tu eres incapaz." Fue un susurro, tanto que Craig no estaba seguro si Tweek se lo dijo a él o a sí mismo.
"… Yo sé amar." Otro susurro, sus hombros tensos y su mirada molesta dirigida hacia abajo, observando la nieve arremolinarse a sus pies.
Tweek separó sus labios -avergonzado por haber dicho algo tan cruel- pero no estaba seguro exactamente de que decir.
"¡Woof!"
Y ahí estaba, el desgraciado que había iniciado todo esto. Un gran perro siberiano sentando en pleno parque, como si la nieve no lo afectara en lo mas mínimo. Se encontraba entre ambos jóvenes, actuando como la barrera que los dividía; lengua afuera y orejas arriba, miraba de lado a lado a sus dueños sin entender que pasaba. ¡El solo había salido a su paseo diario cuando esos dos se pusieron a pelear! ¿Es por qué se puso a orinar por todos lados? No, no, eso era ridículo. Todos saben que esa es la forma en que los perros marcan territorio.
El ladrido pareció despertar a la pareja, ambos mirando a su querido perro por un segundo antes de volver a tratar de desaparecer al otro con la mirada. Craig fue el primero en hablar.
"Mira Tweek, si estás molesto, bien. ¿Quieres que me vaya de nuestra casa? Bien, pero el perro se queda conmigo y punto. Puedes llorar todo lo que quieras, no me importa; puedes hacer lo que quieras con tu vida ¡NO ME IMPORTA!"
O eso es lo que hubiera querido decir. Pero era mentira. Y si algo había aprendido en todos esos años de relación con Tweek era que el rubio nunca olvidaba sus palabras. En especial cuando solo eran palabras de enojo, mentiras que salían en momentos tensos como esos. Se mordió la lengua con fuerza antes de aclarar su garganta y en cambio dijo.
"Mira Tweek, si estas molesto, bien." Uh oh, eso no estaba yendo como lo planeado… "Pero el perro no tiene la culpa de nada." ¡SI SI! Eso era mejor. Craig se dio una palmada imaginaria en la espalda, felicitándose por un buen trabajo. "Así que ¿Por qué no regresamos a casa a tomar café caliente y ver una película?" lo pensó unos segundos antes de añadir "Es más, tu puedes escoger la que quieras."
El rubio seguía con los brazos cruzados, aunque ahora su mirada había cambiado y parecía a punto de llorar. Cielos. Craig suspiró, quitándose el chullo para desordenar su cabello y volvérselo a poner.
"… Lo siento." Alguien tenía que decirlo, o la pelea nunca acabaría.
Tweek olvidó todo su enojo, corriendo hacia Craig con los brazos abiertos y llorando como si le acabaran de decir que el ultimo grano de café en el mundo se hubiera acabado. Se tiró sobre Craig, logrando que este suelte un suave "ufff," y gritando sobre la terrible pareja que era, haciendo que peleen sobre cosas estúpidas y lo mucho que no merecía al pelinegro. Craig escuchaba pacientemente, abrazándolo con cuidado y dándole palmaditas en la espalda de forma incomoda. Nunca fue bueno en eso de consolar a otros.
"Y y ack ¿r-recuerdas en en tercer grado cuando tu cuaderno desapareció?"
"Sí Tweek." Mentira. No tenia ni idea de que hablaba el otro.
"Fue mi culpaaaa hic lo siento Craaaaaig." Y continuó llorando.
Craig recordó en ese instante de que cuaderno hablaba el rubio, pero decidió que era mejor no mencionar que siempre supo que fue Tweek. Después de todo encontró su cuaderno en el tacho de la basura, empapado en café.
"…No me importa."
"¿E-en serio?"
Craig asintió solemnemente, como si estuviera haciendo un juramento. "Sí."
Tweek dejó de llorar, evitando la mirada de su pareja pero aun así abrazándolo.
"Era mentira. Lo que dije. Uh, si sabes amar. Ósea, amas bien. AH NO QUE HAYA AMADO A OTRA PERSONA pero eh, lo haces bien." Con cada palabra todo se volvía más y más extraño, terminando su oración con uno de sus ruidos raros.
"… gracias, creo. No sé mucho de amor, pero te amo, eso es suficiente ¿no?"
El rubio volteó su cabeza tan rápido que Craig temió por el bienestar de su cuello, sus grandes ojos marrones lo miraron sorprendido por un segundo antes de ofrecerle una sonrisa tímida. "Sí, sí, es suficiente. Yo también lo hago. Te amo, quiero decir, sí."
Craig no pudo evitar sonreír ante eso, una pequeña mueca de sus labios que no revelaban sus dientes. Se acercó un poco, juntando sus labios con los del rubio por un instante como si intentara transmitir todo lo que no podía con palabras. Tweek le devolvió la sonrisa.
"Vamos."
Y sin agregar nada más, volvieron a coger la correa de su perro para terminar su caminata diaria. Luego irían a casa, donde verían alguna película de Disney –su perro era un cachorro, por mas grande que fuera, y los cachorros solo ven Disney- mientras tomarían café caliente –el chocolate es para llorones- y se abrazarían en el sillón. Sí, sonaba como un buen plan.
AN: Así que… un año sin actualizar *risa histérica* No sé si alguien aun leo esto pero GRACIAS A TODOS POR SUS REVIEWS, son la luz de mis días. Lamento no haber actualizado en tanto tiempo. En serio. Quién se dio cuenta del "nuestra" en casa? Eh? Eh? *guiño guiño codazo codazo* So, mi mamá manejaba cuando vio a esta pareja homosexual pelear por el perro en la calle, pero el perro no se iba con ninguno porque el quería irse con ambos(?) todos se fueron juntos, fin.
