Bueno aquí les traigo la continuación de mi fic, espero y les guste. La verdad no he tenido tiempo de escribir ya que había unas cosas que no me cuadraban y pues estoy a punto de terminar la de mi linda gatita que solo falta el capi final.

Desde este capi vana sali los recuerdos de los nuevos personajes y de por qué están en la situación que se encuentran, van a ser tipo flas back así por cualquier cosa ya sabrán de por qué son así. Se lo devo a la amiga nypsy ya que ella me ayudo a como desarrollarlo Arigato amiaga. También iré desarrollando la verdadera historia de Orihime, pero eso será más adelante vale. No abra mucho ichihime pero más adelante les prometo que abra así que no coman ansias que el fic va para largo.

En este capi se verá los recuerdos de Kane y algo de Ren que son mis personajes originales ok. Así que es mejor que pongan mucha atención a cada una de las historias y por qué. También va ver de Isshin para que sepan porque esta con la realeza vale.

Le quiero agradecer a todas las personas que me dejaron un Reviews, sin ellos no continuaría con esto, pero gracias a ellos sigue la mata dando haha xD (espero que me dejen mas)

Disclaimer: Bleach no es mío es propiedad de Tite Kubo-sama pero el fic si así que sin más pueden empezar a leer.


En una hermosa mansión al estilo japonés, un shinigami corría por los pasillos a toda prisa, se paró en seco al quedar enfrente a una gran puerta dividida en dos, su color era un caoba con imágenes de cerezos grabadas. Pidió permiso para entrar, la respuesta fue inmediata. El shinigami entra a una distancia de la puerta y se inclina a un hombre, que se encontraba sentado en un gran trono, alado tenia a dos hombre parecía que eran sus guardianes.

- Inoue-sama tenemos nuevas noticias – informo el shinigami asustando al Rey inoue. Este de inmediato se paró y abrió los ojos a más no poder.

- ¿se trata de mi hija? – pregunto desesperado el hombre pelinaranja. Saber que su hija estaba nuevamente en peligro no era una buena noticia.

- Si mi señor, al parecer Ishinomori Hiromu ha mandado a sus súbditos a llevarse a la princesa. ¿Quiere que mandemos a las tropas de elite? – pregunto el shinigami todavía en posición de reverencia a su superior.

- No es necesario, tengo a uno de mis mejores hombre con ella, además he mandado a la sociedad de almas por si las cosas se complicaban – respondió el rey a al shinigami.

- como usted ordene inoue-sama, si no se le ofrece nada más me retiro – el shinigami hizo una reverencia para retirarse.

- una cosa más, por favor que mi esposa no se entere de lo que está pasando – ordeno el rey. Sabía que su esposa había estado esperando por mucho tiempo la venida de su única hija, pero si ahora las cosas se complicaban para su regreso la pondría mal – no me falles Isshin, sabes que todo lo dejo en tus manos – se dijo a sí mismo el pelinaranja mientras tomaba asiento y leía unos documentos que le entregaba uno de sus guardianes.

Mientras tanto en karakura

- Nos volvemos a ver Shun Nakamura – saludo Isshin alegre viendo fijamente al rubio.

- Lo mismo digo Isshin Kurosaki – contesto Shun.

- ¿papa? – apenas mascullaba Ichigo de la impresión.

- por lo que veo sigues a su servicio – comento irritado Shun a Isshin ignorando el estado de shock que se encontraba el pelinaranjo.

- Yo soy leal a la gente que me ha brindado todo cuando más lo necesitaba. No soy como otros que disimulan agradecer – le reprocho el shinigami al rubio.

- sabes que tengo mis razones – le recordó el chico.

- tus razones no tienen fundamentos, has vivido engañado gracias a las mentiras de el – dio a entender Isshin al chico. Al parecer los reproches o la sed de venganza que tenía a su maestro seguían a pie.

-…- no hubo respuesta del chico. Mantenía un semblante y serio.

- a pesar de que hayas sido mi alumno las cosas cambiaron drásticamente – continuo hablando el padre kurosaki.

- mejor dejémonos de recordar el pasado y déjame hacer mi trabajo – reclamo fastidiado el chico rubio mientras veía de reojo a la pelinaranja a un en el huevo.

- perdóname pero mi prioridad es proteger a Orihime-sama, así que no permitiré que te la lleves – decía Isshin mientras se ponía en posición de ataque.

- ¿papa que demonios es lo que pasa? ¿Y por qué le dices así a inoue? – pregunto el pelinaranja desesperado por la situación. Ahora su padre le hablaba de esa manera a su inoue.

Ichigo no daba crédito a lo que veía. ¿Qué hacia su padre ahí? Será que ya no era ¿necesario ocular más sus poderes? Sus amigos están involucrados y ahora su familia. Tal vez no tenían el control de la situación: tanto a Renji y rukia le estaban dando una paliza, Chad e Ishida todavía está en pie, Yoruichi y Urahara mantenían el control de las pelas, aunque si no lo podía negar, tenían algunos golpes de más, pero la que realmente le preocupaba y mucho era inoue. Ella aún se encontraba atrapada en aquel huevo. Y parecía estar desmayada por que no se movía para nada, eso era lo que más lo tenía cabreado. Que viniera un extraño y le metiera la mano en una parte de su cuerpo para sacarle quien sabe que objeto, ¿quién era el para ponerle un dedo enzima a Orihime? Oh ahora que recordaba acaso ese sujeto y su papa ¿se conocían desde antes? ¿De dónde y cuándo? A lo mejor en sus tiempos de shinigami, pero aun así ¿qué hacía ahí ese sujeto? ¿Por qué motivo se querían llevar a la pelinaranja?

- ¿papa que haces aquí? – volvió a pregunta el shinigami sustituto. La presencia de su padre no era para algo bueno.

- después te explicare Ichigo, por ahora es importante otra cosa. Tatsuki saca a Orihime-sama de esa cosa y ponga en algún lugar a salvo - ordeno Isshin a Tatsuki ignorando las preguntas de su hijo. Al parecer venía con él. Ichigo de inmediato voltio a ver a la mencionada, al hacerlo se llevó una gran sorpresa.

Tatsuki estaba vestida de shinigami, con la diferencia de que su pequeño obi era color naranja, su zanpakuto era igual que las demás shinigamis con la diferencia que su tsuka (empuñadura) era de color gris oscuro y la tsuba (guarda de la hoja) tenía forma de espiral. ¿En qué momento Tatsuki se convirtió en una shinigami? Y ¿Por qué no le había dicho nada a el?

- pero qué demonios - mascullo el chico sorprendido. ¿Qué era lo que realmente estaba pasando? Primero su padre y ahora ver a su mejor amiga de la infancia ahí, ¿vestida de shinigami? Su padre sí que tendría que explicarle muchas cosas. Pero también le había dicho ¿Orihime-sama a inoue? Y ahora recordaba las palabras del Rubio, "parece ser que no sabes quién es en realidad ella" y ahora estaba más que confundido. Que era lo que pasaba, porque todo giraba a entorno del amor de su vida. Primero con lo de Aizen y ahora esto, pero al parecer estos no eran espadas y tampoco shinigamis, aunque trajeran la misma ropa en otro color. Además también poseían una zanpakuto.

- Ichigo no te quedes ahí y ve ayudar a Tatsuki – dijo Isshin sacando de sus pensamientos al pelinaranja. Ichigo de inmediato se fue a lado de su amiga que al parecer tenía un semblante muy serio, pero también se podía ver en su mirada mucha preocupación.

- Tatsuki me poder decir ¿qué haces vestida así? – pregunto Ichigo muy cabreado. Necesitaba respuestas pero ya, todo lo que veía era un gran desconcierto.

- Ahórrate las preguntas para otra ocasión, asegúrate que nadie del bando enemigo se acerque, tengo que hacer un hadou especial para que Orihime pueda salir de aquí – informo la capitana de judo al pelinaranja. Ichigo de inmediato se puso en posición de ataque por si alguien intervenía con el trabajo de su amiga.

En la pelea de Rukia con Kane estaba muy balanceado. Tanto como la pequeña ojivioleta como la peliblanco tenía heridas de gravedad, pero al parecer hasta que una muriera se rendiría la otra. Rukia tenía hecho un desastre su kimono, cortadas en las mejillas como en las piernas y brazos, su cabeza era la más herida ya que de ella brotaba mucha sangre y manchaba casi toda su cara. Mientras tanto Kane no tenía la mitad de los pantalones del kimono y uno de sus brazos no parecía responderle, su cabello se encontraba más revuelto y tenía manchas de polvo por todo el cuerpo, claro acompañado de mucha sangre que provenía de una de sus costillas.

- debo reconocer que para ser una simple enana tienes talento – decía entrecortada la Kane a la Kuchiki que estaba casi de rodillas en el suelo, recargándose de su zanpakuto.

- Te agradezco por el cumplido, pero aun así no saldrás viva de aquí – contesto la shinigami con una sonrisa fingida mientras veía directo a la otra chica.

- ya lo veremos – contesto muy segura de sí Kane. Lanza la última esfera que le queda de su habilidad a Rukia, la cual apenas estaba de pie, pero con la poca fuerza que aún le queda desvía el ataque, provocando una sonrisa de malicia en la otra chica.

- pequeña enana no te confíes, que aún no he terminado – advirtió maliciosamente la peliblanco. La shinigami no comprendía lo que decía la otra, pero Kane le señala y ella voltea y ve que la esfera regresa, impactándose en su pequeño abdomen. Rukia grita por el dolor que siente, pero más fue su sorpresa al estar lo que parecía los campos de entrenamiento de la sociedad de almas.

Todo parecía tan tranquilo, no muy lejos se encontraba al parecer un grupo de shinigamis, se decidió por ir a ver lo que estaba pasando, pero al dar pequeños pasos según ella por sus heridas, se dio cuenta que no tenía ninguna. Estaba quedando loca o que, todo era real, pero ¿Cómo llego aquí? Si supuestamente estaba en el mundo humano. Lo último que recordó fue que esa chica de cabello blanco, con la que estaba peleando, le aventó la última esfera que tenía. Rukia iba a seguir sacando conclusiones de lo que paso, cuando una voz muy conocida la saco de sus pensamiento.

Rukia al voltear a ver al dueño de la voz, abrió los ojos a más no poder. Lo que veía no podía ser real, él estaba muerto, ella misma vio morir a esa persona, y ahora se encontraba enfrente de ella con su característica sonrisa. Esto debe ser algún sueño o es que ya estaba muerta, ¿existía una vida más allá de la muerte? No claro que no, todo era igual a la sociedad de almas, eso tendría que ser un absurdo sueño.

- ¡Hey Kuchiki! ¿Por cuánto tiempo más te quedaras ahí? – pregunto burlo Kaien a la pequeña shinigami. No deberás que esto tenía que ser un terrible sueño, tenía que despertar pero ya.

- Yo… yo… - tartamudeaba rukia sin creer lo que le estaba pasando. Oh Dios tenía que ser uno de los peores sueños de los que hasta ahora tenía. Él no está vivo, se repetía a sí misma.

- Vamos Kuchiki que se nos hace tarde para entrenar. Hoy será una práctica muy dura, así que estate atenta en todo – le consejo Kaien a la pequeña Kuchiki mientras empezaba a caminar a un campo más abierto. Apenas salió de su estado de shock siguió teniente.

Llegaron a un campo amplio, ahora que lo recordaba era el mismo donde solía practicar con el siempre por las tardes para lograr su shikai. El shinigami se paró en seco a mitad del amplio campo, dándole de señal a rukia de que se acercara.

- Vamos Kuchiki, entre más pronto mejor – dijo divertido el pelinegro mientras se ponía en posición de ataque. Rukia por su parte decidió obedecer y ponerse en la misma posición que él. Apenas la chica se posiciono Kaien ataco con un pequeño golpe dándole en uno de los hombros de la shinigami, esta de inmediato contraataco dándole un golpe en la pierna izquierda al pelinegro, haciendo que rodara casi un metro.

- Kaien-dono ¿está usted bien? –pregunto asustada la pequeña mujer mientras se acercaba a su maestro. No creyó que el golpe que le propino fuera tan duro y mucho menos para la categoría de su sensei.

- No fue nada Kuchiki, sigamos – contesto calmadamente el pelinegro tomando nuevamente posición de ataque. Esta vez el joven shinigami ataco con su zanpakuto a la joven chica, la cual de un hábil movimiento lo desvió, pero no se dio cuenta que el pelinegro dio una vuelta para terminar propinándole un golpe en el abdomen. Rukia de inmediato se separó y vio fijamente al shinigami que tenía enfrente, había algo raro en el que no cuadraba y no sabía que era realmente.

Kaien se encontraba con la cabeza baja, pero sus labios se convirtieron en una sonrisa maliciosa, la cual rukia no comprendió. Poco a poco el shinigami se acercaba a la pequeña ojivioleta que estaba algo confundida con el cambio de humor de su sensei. Pero lo que más le sorprendió fue ver que él, de un momento a otro la ataco con su zanpakuto rosando uno de los brazos de la chica. Rukia no supo en que momento pudo desviar el ataque.

- ¿Kaien-dono? – preguntaba rukia entrecortada por la impresión. Vio su brazo el cual estaba algo herido y se veía que era una herida muy profunda ya que no dejaba de sangrar por más que trataba de detener el sangrado. El shinigami alza la mirada dejando ver sus ojos con odio y mostrando un color rojo los cuales no eran verdes agua que lo caracterizaban.

- Kuchiki ¿te acuerdas de lo que me hiciste hace años? – pregunto maliciosamente Kaien seguida de una carcajada malvada. Rukia quedo sorprendida, no sabía que decir exactamente, recordaba todo, esa noche en que ella lo mato por su honor, pero ¿Por qué recordarlo ahora? ¿Acaso el, nunca la perdono? ¿Todo fue mentira? Ahora estaba más que confundida, deberás que todo era un sueño en el cual tenía que salir y ahora.

- ¿no me ha perdonado? ¿Verdad? – cuestiono la shinigami con un deje de tristeza en su voz.

- Ahora voy a devolverte lo que me hiciste – dijo el shinigami ignorando la pregunta de la otra. De un rápido movimiento Kaien estaba enfrente de Rukia, la cual tenía la zanpakuto de su sensei atravesada en su estómago. La shinigami empezó a sacar sangre de la boca en un estado de shock.

- ¿Por qué? – pregunta rukia.

- ¿Por qué? – responde irónico el – que acaso no te acuerdas que tú me mataste hace años atrás - continuo el sin mucho interés. Sus palabras sonaban a desprecio, con rabia hacía la shinigami que tenía enfrente de el – ahora fue mi turno en quitarte la vida – termino diciendo mientras sacaba la katana del estómago de Rukia. Esta de inmediato cayó al suelo de rodillas, apenas veía lo que pasaba a su alrededor. ¿Por qué todo era de esta manera? ¿Por qué? ¿Acaso nunca hubo un perdón de su parte? ¿Ella terminaría de esa manera? Derrotada por su pasado, sola, sin nadie que la defendiera.

- es así como debieron de terminar las cosas Kuchiki, siempre has sido débil. Nunca te diste cuenta de lo débil que eras, porque siempre estabas con los de tu nivel – escupió el shinigami sin ningún remordimiento a la chica que se encontraba tirada en el suelo. La pelinegra no daba señales de movimiento, no habría más motivo para seguir ahí, así que el pelinegro decidió darse la vuelta para irse, pero una voz femenina lo detuvo.

- Tú no eres Kaien-dono, él nunca me diría eso. Además él ya está muerto – decía decidida la Kuchiki levantándose gracias a la ayuda de su zanpakuto. Alzo la vista para poder ver a la persona que está frente a sus ojos y vio lo que había sospechado al momento de escuchar esas palabras, que ella sabía muy bien que nunca escucharía de su sensei.

- Veo que te diste cuenta – comento divertida Kane ante la mirada interrogante de la shinigami.

- ¿Cómo te atreves a manchar la memoria de Kaien-dono? Dime – exclamo la pelinegra con enojo. Jugar con sus sentimientos y más con sus recuerdos es algo que no perdonaba y mucho menos jugar con la memoria de una persona tan importante para ella, eso era imperdonable.

- Solo quería que sufrieras un poquito, bueno será mejor que terminemos con esto – dijo seria la chica peliblanco. Se veía cansado, las heridas que tenía por todo su cuerpo la estaban agotando y debilitando, tanto que su vista se le nublaba por ocasiones, pero jamás se dejaría vencer por una chica y mucho menor ahora, tenía que cumplir esa promesa que le hiso a sus padres el día que murieron injustamente. Ella tenía que seguir viva y hasta que ella cumpliera esa promesa, ella podría morir en paz.

Una niña de cabello blanco y grandes ojos color violeta con su piel bronceada corría por las calles del pequeño reino a toda prisa, agarrando su vestido de color rosa que le llegaba hasta las rodillas para no tropezar. Había escuchado la noticia que el reino había sido atacado por unas personas, que traían órdenes del rey shinigami para matar a toda persona que traicionarse al mismo. Sus grandes ojos ya se habían llenado de lágrimas, pensando en lo peor que pudiera pasar. Ya faltaba poco para llegar a su casa cuan al dar la vuelta choco con una persona.

- Perdone no fue mi intención – se disculpó torpemente la niña, pero cuando vio la persona con quien había chocado se le fue encima.

- Kane ¿Qué pasa? – pregunto preocupado Ren a su pequeña amiga. Kane era menor que el por unos 5 años. Ver a la chica apurada y con lágrimas en los ojos le preocupaba mucho. Ella no era de esas niñas que siempre lloraban por cualquier cosa y mucho menor por alguna tontería, cuando ella lo hacía era porque algo realmente malo le había sucedido.

- Ren-chan mis papas… vamos – decía la chica con lágrimas en los ojos. No tenía tiempo que perder, ella quería saber que era lo que realmente pasaba y tenía miedo que sus padres estuvieran en peligro. Su familia siempre había sido una de las más importantes al servicio del Rey y siempre han sido leales. Hace unos días atrás ella había empezado a ir al entrenamiento especial para los plebeyos que tenía tratos especiales con la realeza, por eso su obligación era seguir las tradiciones de su familia para que ella formara parte del grupo de shinigamis guardianes al rey.

- ¿Qué es lo que pasa Kane? ¿Dime? – pido respuestas el chico.

- Mis padres – fue la única respuesta que obtuvo, ya que la niña siguió corriendo como lo había hecho antes de tropezar con su amigo. Corrieron hasta que pudieron ver la casa que compartían ambos. Kane no espero más y entro a la casa, la puerta estaba tirada, con precaución entro, pero lo que vio la dejo impactada.

En el suelo se encontraba varios cadáveres con sus kimonos negros que los distinguían como shinigamis de elite, la mayoría era gente que trabajaba para servir a la familia, pero lo que más le dolió ver fue a sus padres muertos, bañados de sangre. Su padre un hombre de cabello blanco, vestido de shinigami pero con el obi en color naranja fuerte se encontraba tirado en una de las habitaciones, con lo que parecía que era su zanpakuto clavada en el pecho. A su lado está una mujer muy hermosa con la piel pálida y su cabello rojizo, vestía al igual que su esposo, ella igual estaba muerta, pero a diferencia del hombre tenía una zanpakuto clavada en su estómago. Kane salió corriendo donde se encontraban sus padres tirados, atrás estaba Ren con un semblante triste, se le veía lagrimas corriendo por sus mejillas. A él también le dolía, los padres de Kane siempre fueron como los suyos, ya que el no tuvo la dicha de tenerlos. Desde que él era pequeño y tenía razón no había tenido una familia, siempre se la pasaba ambulando por las calles, con hambre, sucio y cansado. Pero hubo un día en que conoció a Kane, ella le brindo un pedazo de pan el cual calmo su hambre, siempre tenía que robar para poder tener algo en la panza. Kane siempre le solía llevar comida por las tardes ya que tenía la maña de escaparse de su casa, fue cuando su mama la siguió, ya que se le hacía raro que su hija siempre llevara comida a su cuarto y no le digiera nada. Así que decidió perseguirla para ver que hacía y fue cuando se dio cuenta de que ella por las tardes se escapaba de la casa para llevarle comida a un niño, que al parecer ella tenía aprecio. Desde ese día Ren tuvo un techo donde podía pasar las noches sin pasar frio, y en las mañanas, tardes y noches tenía un plato de comida. Siempre estuvo agradecido a los padres de su amiga, porque fueron amables con él desde que lo conocieron y jamás hubo un regaño de su parte, siempre le brindaron amor de padres que él nunca había conocido. Pero ahora todo ese amor que ellos le brindaba se había ido, dejándolo solo nuevamente y con ello a su amiga.

- ¿Por qué? ¿Por qué ellos Ren? – sollozaba la niña mientras abrazaba el cuerpo de su madre.

- No lo sé – contesto el mientras trataba de consolarla. Todo era tan perfecto, su madre le había dicho que era una de las mejores para heredar el puesto de la familia, pero ahora eso no servía, todo se había ido a la basura con sus esperanzas e ilusiones. Su mundo siempre creyó que llegaría el día en que ella se graduaría de la academia especial y poder ser la líder de su familia, pero ahora, no era así. Se había quedado sola, solo tenía diez años, sus únicos familiares era ellos, sus padre, Ren siempre estaba con ella y lo quería de su familia.

- ¿Quién fue, quiero saber quién fue? – grito desesperada la niña. Quería tener respuesta y ya. Su familia no tenía enemigos, siempre había sido una de las mejores en amistades y eso todos los reconocían.

- El Rey mando a matarlos – dijo una voz detrás de los dos chicos. Ellos de inmediato voltearon a ver de quien se trataba, era la mano derecha del rey.

- Ishinomori-sama ¿Qué es lo que está diciendo? – pregunto la chica sorprendida. Era imposible que rey haya cometido semejante delito.

- Lo que has escuchado pequeña. El rey los ha traicionado – informo el hombre sin mucha importancia. Su semblante era serio, vestía un kimono negro como los shinigamis, pero lo que lo distinguía era el aori blanco con el símbolo de la realeza. Sus ojos color verde oscuro mostraban sabiduría y seriedad.

- Mi familia siempre le ha servido y jamás lo traicionaría ¿Cómo se atreve? – dijo enojada Kane con mucha dureza en sus palabras. Jamás creyó que ello habría pasado.

- No son los únicos que les ha pasado, también a los otros clanes les ha hecho lo mismo – comento Ishinomori a la chica. Los dos chicos se quedaron en shock por la noticia.

- ¿pero por qué? – quiso saber Ren, todo le resultaba muy sospechoso.

- Sus razones son desconocidas, por eso he vino a decirles que despojemos al rey de su reino y venguemos las muertes de las personas que han sido importante para ustedes – dijo el peliverde mirando el cuerpo de los Furukawa.

- Si el rey mato a mi familia a sangre fría lo mismo are con su la suya y le daré donde más le duele, su hija – dijo decidida Kane. Ren solo la quedaba viendo con una mirada seria, sabía que no tenía otra opción y tampoco era justo lo que le había hecho a su única familia por eso apoyaría a su amiga, en lo que fuera.

- Papa, mama yo prometo que vengare su muerte, yo Kane Furukawa prometo vengar su muerte con la vida del rey su familia – prometió la chica dejando el cuerpo de su madre y limpiándose las lágrimas. Desde ese día Kane entrenaba más fuerte para vencer a su más grande rival. No dejaría que nadie la pisoteara, si nunca lo había hecho pues ahora nadie lo aria.

Había enterrado su clan en el cementerio privado de los Furukawa, donde ahí recordó nuevamente la promesa que les hiso ese día que ellos había perdido la vida a sangre fría. Ren la había apoyado en todo y hasta ahora no se echaría atrás, él también quería venganza y no dejaría que nadie lastimara a la única persona que quería en el mundo. Por ello ambos chicos se unieron a las fuerzas de Ishinomori, el cual este les había dicho que el daría la hora, día o mejor dicho la fecha exacta para el revuelo que harían en el palacio, donde según ellos despojarían al rey de todo el reino.

-tengo una promesa que no pienso romper – grito Kane corriendo para tacara a rukia, la cual esta apenas se podía levantar. De un solo golpe mando a la pequeña shinigami otra vez al suelo. Todo parecía estar a favor de ella, pero aun así no se confiaría, sus fuerzas la estaban traicionando y tenía que deshacerse de esa pequeña molestia. Voltio a ver su objetivo y vio que estaban dos shinigamis (Ichigo y Tatsuki) al aparecer uno de ellos trataba de quitar el escudo que retenía a la pelinaranja.

-Malditos – mascullo la chica yendo en dirección a donde estaban.

- ¿dónde crees que vas? Aún no hemos terminado – dijo la Kuchiki con voz cansada. Apenas tenía fuerzas para levantarse, pero debía resistir, no se dejaría humillar por una chiquilla, ella es una Kuchiki y tenía que poner en alto su apellido.

- Creía que ya no seguirías – hablo sarcásticamente la peliblanco mirando de reojo a la pelinegro.

- Pues ya ves que no – contesto Rukia ya parada y posicionándose en forma de ataque.

- Mejor muere de una vez – dijo decidida Kane mandando un golpe directo a Rukia. Ella solo esperaba el golpe, no le quedaban fuerzas, sus piernas temblaban y el cuerpo le dolía demasiado. Cerró los ojos para recibir el impacto pero jamás llego. Con temor abrió los ojos y lo que vio fue su salvador. Un hombre de cabello negro semi largo, vestido de shinigami con un aori blanco que lo distinguía por ser un capitan y del escuadrón 6.

- Nii-sama – exclamo la ojivioleta sorprendida.

- Estas hecha un desastre Rukia – dijo el muy serio.

- Lo siento Nii-sama – se disculpó ella con la poca fuerza que le quedaba. Poco a poco rukia caía al suelo, pero jamás llego ya que los fuertes brazos de su hermano la sostenían para no recibir dicho impacto.

- Descansa – fue lo único que alcanzo a escuchar mientras todo se le ponía negro. Se había desmayado.

- Vaya al parecer tengo un contrincante nuevo – dijo maliciosamente la chica mientras iba al ataque.

- No me gusta pelear con niñas –contesto Byakuya, dándole un fuerte golpe con su zanpakuto a Kane, ella salió disparada por el ataque, impactándose con un muro.

- Kane… - grito Ren preocupado viendo como la chica impactaba violentamente.

- mama, papa, yo no puedo romper mi promesa – se dijo a sí mismo la chica peliblanco.


Espero que les haya gustado y que porfa si lo leen me jen un reviews para saber como he ido o mejorado vale no sean malitos saben que sin ustedes esta historia no continuaria.

ONEGAI UN REVIEWS :D