Disclaime: los personajes no me pertenecen son de sus respectivos dueños y creadores, solo los tome prestados con fines emocionales XD

Enjoy :D

"…."pensamientos

—… diálogos

Recuerdos


El final de un día no tan perfecto

Cuando el rubio salió de su impresión al ver como ese chico golpeo al mayor, noto que este no estaba nada feliz, prueba que lo confirmaba es que empezó a golpearlo sin piedad.

Tenía que hacer algo, ¡pero ya!

Pero no era de su asunto, pero no podía dejarlo estar, pero a él también lo golpearían, pero él no era así, pero no quería perder su cara, pero, pero, pero…. ¡Al Diablo!

Ese chico necesitaba ayuda y no se la negaría.

No se abandona a alguien que está en problemas.

Jamás.

Sin más, de un salto bajo de la copa; no sin antes agarrar una rama caída, que guardaba desde el día en que su "invitado" no deseado había aparecido, y aunque pesaba un poco eso no lo detuvo, respiro hondo para luego soltar el aire en un grito de guerra, dirigiéndose al grupo que se había quedado a unos metros del árbol y por pura chiripa no lo había notado.

Sintió como algo filoso se le encajaba en el pie, pero lo ignoro y siguió corriendo y justo antes de que el mayor pudiera impactar su mano en el rostro del castaño, actuó.

Sostuvo la rama con fuerza, la alzo hacia atrás y tomando impulso, soltó el golpe.

Sintió como la rama crujía bajo sus manos pero no le tomo importancia, pues trataba de recuperar el aire perdido, cuando lo logro noto la atenta mirada de los chicos mayores y sonrió mentalmente.

¡¿Quién sigue?!- dijo mientras ponía la cara más amenazadora que podía para un chico de su edad, los demás por su lado pasaban la mirada de él a Chris y de nuevo a él, como respuesta soltaron al castaño y salieron corriendo en dirección al edificio, gritando cosas que el rubio no alcanzo a entender.

¡Cobardes! ¡No que muy rudos! – les grito pero estos ya habían entrado a la casa, resoplo por la nariz e ignorando al mayor se dirigió al chico tirado en el suelo.

El castaño soltaba un gemido de dolor a causa de haber caído de sentón y noto una mano frente a él, al principio no quiso tomarla hasta que vio la cara del chico, el rubio le miraba sonriente y sin rastros de alguna segunda intención, así que decidió tomarla.

La diferencia de altura era considerable, el castaño fácil, le sacaba una cabeza al rubio, pero a ninguno le importo.

Gracias-

No es nada- le dijo como si no fuera la gran cosa- a propósito buena patada.

El chico más alto sonrió apenado y se puso una mano tras su cabeza, pues jamás había pensado que hubiera podido hacer algo así y el rubio noto el pequeño espacio de 2 dientes en su boca.

¡Hay no! Si te dio – grito exaltado.

El castaño le miro confundió, hasta que rubio apunto su dentadura y rápidamente se la tapo con ambas manos, noto como el pequeño empezaba a buscar alrededor de él.

No, nop, esto es un canica, no, tampoco, ¡huy chicle!- y supuso que buscaba los dientes "faltantes".

Ni te molestes- le dijo suspirando pesado- hace tiempo que los perdí.

El rubio le miro un poco confundió- ¿qué paso?- hasta que la cara se le ilumino– ¡Ah ya se! De seguro te los robo la ardilla de los dientes- dijo feliz de la vida, como si hubiera descubierto un caso complicado.

– ¿No se supone que es un ratón? –le dijo confundido.

No, el ratón es el que se encarga de dejarte dinero, pero si "pierdes" uno de tus dientes y no hay dinero, significa que no lo perdiste, te lo robaron- le explico calurosamente el rubio con una mirada seria- y las responsables de esto, son sin duda esas endemoniadas ratas evolucionadas.

El castaño le miro en silencio para un segundo después estar partiéndose de la risa en el verde césped del patio, el rubio le miraba confundido, pues no entendía la gracia.

Por su parte el más alto no podía consigo mismo, le dolía el estómago de tanto reírse pero paro cuando noto algo brillante salir del pie del más bajo, sus ojos se abrieron enormemente y se paró de un salto, mirando horrorizado al pecoso.

— ¿Qué?

Tu pie.

Qué, que tiene- y ahí fue cuando noto el pedazo de vidrio roto encajado en su pie derecho cubierto de sangre, lo miro inexpresivo un segundo hasta que…

— ¡AAAAAAH! auh, auchi, auh- el rubio saltaba tomando su pie malo entre sus manos, eso era lo que había sentido segundos antes, pero por la adrenalina del momento ni lo sintió, ahora se encontraba tirado en el suelo rodando, mientras lágrimas de dolor salían de sus ojos azulados.

— ¡Tonto! No te muevas, lo empeoraras- le dijo el castaño mientras se arrodillaba junto al menor, este había parado de gritar pero las gruesas lagrimas aun manaban de su cara, checo la herida, que aunque parecía seria, noto que había sido limpia, por lo cual supuso podría hacer algo con ella, no por nada se había leído todos eso libros de medicina de la biblioteca del orfanato.

Muy bien tenemos que ir a la enfermería, ahí está todo lo que necesito- le explico al menor calmado, para no alterarlo más, y noto que aquellos ojos celestes se abrían de par en par, el castaño le miro, sabía quién era, su historia y los rumores que cuentan pero nada de eso importaba, le había salvado, le había ayudado y ahora era su turno de regresarle el favor – sin excusas o protestas válidas.

El rubio no dijo nada, pero noto que al más alto le costaba ponerse de rodillas, pues tenía pensado llevarlo de caballito- no tienes que hacerlo, tú fuiste el que recibió más daño, si alguien necesita ser atendido eres tu- el castaño solo levanto una ceja cuestionadoramente- es más, ni duele tanto- y con aquello dicho se trató de poner de pie, lo cual fue un error, pues al instante sintió las descargas de dolor surcándole el cuerpo- ve..vez…no…due..le..na..nadi..ta- le dijo mientras le volvían a salir nuevas lágrimas mescladas con la mueca de su cara que hacia tratando de hablar y contener el grito al mismo tiempo.

El más alto le miro aburrido- bien, si así quieres- y con esto puso un brazo alrededor de las axilas del pequeño y lo jalo hacia la entrada del instituto, noto a leguas que el rubio no quería ir, y francamente el tampoco, pero no había de otra.

Como era hora de comer, los pasillos estaba desérticos, y el más alto guio al chico por una serie de pasillos hasta llegar a una puerta blanca con una cruz roja en lo más alto y un rotulador que decía enfermería, sintió como el rubio; que había estado saltando todo el tiempo, se había tensado bajo su brazo, le dirigió una mirada tranquilizadora.

No te preocupes, soy un casi profesional en esto- le hablo con voz confiada- déjalo todo en mis manos.

¿Casi?- pregunto dudoso el rubio pero no puedo continuar porque a continuación entraron al lugar.

.-.-.-.-.-.-.

¿Vez?, te lo dije nada de qué preocuparse- dijo un chico castaño sin camisa y cubierto de vendas y curitas, cortesía del rubio, y con una gran sonrisa de orgullo en la cara mientras que el pequeño miraba su pie, también vendado, traumado.

El pedazo de vidrio descansa en la mesa de madera, aun cubierto de sangre seca, junto a unas tijeras, algodón, alcohol, aguja e hilo y pedazos de vendas cortadas.

El castaño se puso de nuevo las camisas y se acercó a el- ¿te duele?- pregunto sacando de su trance al rubio.

Este le miro inexpresivo, hasta que de la nada le soltó un golpe en la cabeza.

— ¡AUCH! ¿Y eso porque?- le miro enfadado mientras se sobaba.

Como respuesta el rubio le saco la lengua y bajo de la silla en la que estaba sentado, sintiendo como las descargas, aunque aún las sentía, ya no dolían tanto como antes, sonriente el rubio se dispuso a caminar, fallando horriblemente.

Necio, te dije que tomara unos días para que sane completamente- le explico mientras lo sostenía por las axilas- y solo si vienes cada 6 horas a que te cambie la venda, ¿entendiste?- el rubio murmuro algo y el más alto le miro jetón- no hay excusas o quejas permitidas.

El rubio le regreso la mirada pero asintió, y sin más se dejó sentar de nuevo en la silla y se pusieron hablar, el pequeño descubrió que al chico también le gustaban los comic, la pizza y el show de La Fuerza Súper Robo Mecha 5, al parecer no eran tan diferentes como creía que era.

Y por primera vez sintió que tal vez, podría tener un amigo.

Por cierto ¿cuál es tu nombre?- aunque obvia e inevitable, la pregunta igual le llego como balde de agua fría, y por un segundo su rostro se oscureció.

El más alto noto aquello y asustado, trato de repararlo.

No importa, de todos modos yo tampoco me sé el mío- se apresuró a decir al ver la cara del rubio que empezaba a llenarse de lágrimas.

El pequeño levanto la cabeza y lo miro sorprendido.

¿De verdad?

Como respuesta el castaño afirmo con la cabeza, aliviado de ver como el chico cambiaba de expresión, haciendo que el rubio abriera un poco más los ojos para después sonreír tímido.

"Es ahora o nunca" se dio ánimos internamente y respiro hondo.

¿Quieres ser mi amigo?- ya está, lo dijo ahora todo quedaba en manos del castaño, este pareció meditarlo y por un segundo pensó que lo rechazaría.

Error.

Le tendió la mano formalmente, con una pequeña sonrisa bailando en sus labios y dijo:

Amigos.

Esto hizo que el rubio sonriera anchamente, para después taclearlo en un abrazo, que sintió, era correspondido.

.-.-.-.-.-.-.-.

Saliendo de la enfermería; uno cojeando y el otro tratando de sostenerlo, pero al estar en peores condiciones no podría decirse que era mucho aporte, se encontraron a un chico que apenas iba entrando.

Era pelirrojo; con los pelos en punta, pero con un pequeño mechón caído en medio, un poco más alto que el rubio, unos curiosos ojos verdes, afilados, casi agresivos, pero lo que más destacaba era la gran cicatriz de su mejilla izquierda; que empezaba en el centro de esta y terminaba rozando el cuello, llevaba puesta una camisa roja sin mangas y un par de short negros que le llegaban a las rodillas y tenis rojo sangre, traía una mano sobre su hombro.

Se les quedo viendo fijo, por su parte los otros 2 no sabían que hacer, si moverse o escapar, pues la mirada que les mandaba no era la más tranquilizadora que digamos.

Finalmente el oji- verde les enseño una pequeña sonrisa.

Valla, así que los rumores son ciertos- dijo con un leve tono de sorpresa.

Los 2 chicos le miraron confundíos, hasta que se dieron cuenta de que estaba hablando, ambos pares de ojos se abrieron enormemente, aunque solo uno era visible, y sudaron frio.

Que…que clase de rumores- pregunto con miedo el castaño, el pelirrojo le miro un segundo hasta que hablo de nuevo.

Al parecer dos raros se cargaron al buscapleitos más llorica que he visto en mi vida- explico mientras sonreía divertido, tal vez recordando la escena de minutos antes- y parece que no salieron tan ilesos como decían- dijo fijándose en el pie vendado del rubio y notando el agarre de costillas del castaño.

El rubio ignoro el apodo, estaba en las nubes en este momento, esto es real, en serio había hecho llorar al niño más odiado de todo el edificio, ¿de verdad?, le pellizcan para ver si no estaba soñando.

El castaño por su parte noto que el pelirrojo se frotaba sin parar su codo derecho con una mueca incomoda, sin decir palabra se acercó a él, retirando la mano suavemente, cosa que fue respondida con un manotazo por parte del pelirrojo.

¿Qué carajos crees que haces?- le soltó mordaz, con los ojos llenos de ira y poniéndose en pose defensiva, el castaño le miraba tranquilo antes de responder.

Solo quiero ver….-

El oji-verde le miro con ojo analítico escaneándolo, juzgándolo, tal vez hasta criticándolo, así que soltó un pesado suspiro- se mucho sobre esto, si quieres, podría curarte mal hablado.

Por su parte el chico le miro desconfiado, al final se relajó un poco; se acercó hacia la puerta, no sin antes chocar su hombro contra el más alto como advirtiéndole silenciosamente, una paliza, que sabía que iba a cumplir.

Sin más le siguió no sin antes tomar al rubio por los hombros y meterlo de nuevo a aquella oficina blanca.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Te lo advierto, si haces algo sospechoso te juro que…

Sí, sí, sí, me tiraras los demás dientes hasta que mi boca parezca cueva, ahora te quieres quedar quieto- le dijo fastidiado el castaño, el pelirrojo le miro jetón peo no dijo nada, sintió que le miraban fijamente y dirigió su mirada hacia el más bajo que estaba sentado junto a él, le miraba fascinado su cara, o más preciso, eso.

Le miro amenazador pero para su sorpresa y fastidio, el rubio ni se inmuto si no que se acercó un poco más.

Wow, esta genial- dijo acercando su mano a la mejilla pero fue manoteada por el pelirrojo- hey! si no quieres pos no- le dijo con un puchero-¿cómo te la hiciste? te peleaste con un oso de 2 metros, te cortaste al tratar de sacar una espada, oh, oh ya se ¡salvaste a un inocente de las garras de un malvado mutante alienígena que trataba de ser abducido!

El de cicatriz le miro mudo y después su mirada se fue al castaño con una ceja alzada, que se encogió con una pequeña sonrisa mientras seguía examinado el hombro, cuando volvió a mirar al rubio, este sonriente, tenía una mirada expectante y suspiro mentalmente.

Si podría decirse que así es- le dijo, tratando de alejar los recuerdos de esa noche, el pecoso le miro emocionado haciéndolo sonreír, sin darse cuenta, de verdad que esa sonrisa era contagiosa- pero lo que paso fue más que eso- empezó con un tono grave, haciendo que ambos chicos se pararan orejas- estaba rodeado, herido y con hambre, la pequeña paloma temblaba entre mis brazos y la nave salía poco a poco de la tierra, no me quedaba mucho tiempo, así que tuve que recurrí al plan B- relato haciendo que los presentes le miraran atentos.

— ¿Y cuál era?- pregunto en rubio en un susurro, tratando lo más que podía de no perder el hilo de la historia.

El plan era que lo mandaran a la oficina de la señora O 'Niel por andar peleándose con los "aliens" mayores- contesto una voz que desde la entrada de la puerta, los 3 chicos observaron como un oji-azul, con un ojo morado, entraba por la puerta.

El pelirrojo le miro un poco sorprendido, para después hacer una mueca – pudiste omitir esa parte- le dijo mientras el moreno se sentaba en una silla junto a ellos- ¿y a ti que rayos te paso?

El moreno se alzó de hombros despreocupado- pude, pero no quise- hasta que noto la mirada oculta del castaño, que le miraba fijamente- no duele – el más alto frunció la boca- bueno un poco, tal vez- y con eso bastó para que el más alto se levantara y se dirigiera hacia un pequeño refrigerador, abriéndolo y sacando una bolsa de hielo compacto para después dejarla en las manos del moreno.

Alza la cabeza y déjala unos minutos – le instruyo y el azulino le sonrió agradecido para después acatar las instrucciones- vez, así debiste hacerme caso-le dijo al pecoso.

Me sacaste el vidrio sin amor- le dijo resentido- que querías que hiciera, ¿qué mordiera la mesa o qué?

Era una opción-el castaño volvió a su revisión de hombro mientras que el rubio le sacaba la lengua infantilmente- bien, parece que solo esta hinchado, te aplicare un poco de árnica, tendrás que tomar un anti-des inflamatorio y listo.

El pelirrojo solo asintió, mentalmente agradecido, pues desde hace rato que el dolor no le dejaba ni respirar bien, sintió la mirada fija del oji celeste de nuevo sobre él y enojado le miro- ¿qué?

Esta vez el rubio no dijo nada, simplemente empezó a buscar en sus bolsillos hasta que saco una bolsa de dulces de colores y cojeando, bajo la mirada disgustada del más alto, se dirigió hacia la pequeña mesa, que el castaño había desplegado en frente de donde estaba sentados, movió un poco los objetos de tortura, léase la aguja e hilo, y puso la pequeña bolsa.

Poso su mirada en los 3 chicos y sonrió con ganas- parece que hoy tuvimos un mal día y el mejor remedio para estos casos son estos deliciosos amiguitos- para después tronar los dedos-créanme en menos de lo que parpadean se sentirá mucho mejor.

Los presentes compartieron miradas pero al final se acercaron y empezaron a comer haciendo que el rubio sonriera más si era posible.

Sí que había sido un mal día, pero algo era cierto, pese a todo, el mismo pensamiento cruzo la cabeza de los 4 niños que devoraban los dulces y se peleaban por algunos.

Era cierto, estaban heridos, con hambre y un poco confundidos por el extraño calorcito que se estaba formando en su pecho, pero sentían que al final todo había valido la pena.

Sin saber por qué en realidad.