(Hola a todas
Antes que nada les debo una disculpa
por tardar mucho en actualizarlo, pero al
igual que el fic de SS que también tengo en curso lo deje
por algunas circunstancias y en el tiempo que paso
aprendí muchas cosas. También quise usar unos elementos
que use en el fic anterior de MakoHaru y admito que le dio
un giro muy interesante -en mi opinión-.
Bueno les dejo esta capitulo y espero les guste.)
Caminando a toda prisa, de un lado a otro, arrastrando consigo su maleta, alzaba la vista para tratar de encontrar el rostro de su amigo. A pocos metros de donde él estaba, los cabellos de Sousuke se asomaban entre las personas que seguían caminando por la enorme sala del aeropuerto.
Extendió un brazo agitándolo en el aire, en un intento de llamar su atención. Sousuke elevó levemente las comisuras de sus labios, sonriendo ligeramente, a pesar de las sombras que se dibujaban por debajo de sus ojos cían.
Kisumi frunció el entrecejo, mientras descendía su brazo con lentitud. Sin hacer nada más, sólo miraba como se acercaba con tranquilamente metiendo las manos en los bolsillos
—Lamento llegar tarde. —Saludo con un sutil movimiento de su manos después he detenerse a unos centímetros de Kisumi.
—No es necesario que te disculpes. Hice que vinieras por mí. —La respuesta de Kisumi fue casi inmediata, mientras sus labios dibujaban una agradable sonrisa, para luego sustituirla gradualmente por una ceja levantada — ¿Qué sucede?
—Te explico en el camino, ¿nos vamos? —Una respuesta casi evasiva, aunque Sousuke no le había dicho exactamente lo que había pasado, esas palabras, que de algún modo, le habían dicho casi todo. A pesar de eso, aún tenía posibilidades de saber que sucedía. Sabiendo que forzar a que hablará no era una opción, asintió con la cabeza, Sousuke aún con una sonrisa en el rostro se giró dándole la espalda sin mencionar más sobre el tema; comenzó a avanzar siguiendo los pasos de Sousuke hacia salida del aeropuerto, hasta que llegar a su lado, como si nada hubiera cambiado.
El largo camino a casa de Kisumi, lo llenaban de una amena plática. La mirada comenzaba a brillar, con intensidad, cuando, palabra por palabra, contaba todo lo que había visto, y los lugares que visitaba cuando tenía un poco de tiempo libre, así cómo la vida en la universidad, era diferente a lo que habían vivido antes de que se graduaran. Sousuke sonreía de vez en cuando Kisumi se emocionaba demasiado que parecía llenar las solitarias calles con su entusiasta voz.
Kisumi se quedó en silencio un momento, para observar el rostro de Sousuke que parecía más cansado de lo normal. Sus ojos caídos, se entrecerraban y parecían que luchaban por mantenerse abiertos.
Abrió sus labios sin emitir ni un sonido, presionando sus manos en puños, respirando mientras inflaba su pecho para sacar el aire despacio.
— ¿Me dirás que sucede? —Kisumi soltó su repentina pregunta, mirando las notorias ojeras —Rin regresó de Australia, y pase la noche con en su casa.
— ¡¿Qué dices?! —sorprendido quedándose boquiabierto, tratando de reaccionar movió sus labios sin emitir sonido. — ¡¿Eso quieres decir que ustedes dos…?!
—No es lo que te imaginas. —Una singular sonrisa se dibujó en su rostro, no obstante la alegría no llegaba a sus ojos.
— ¡¿Entonces?!
—Solamente pase la noche ahí. Es todo. —Desviando la mirada al lado contrario donde Kisumi se encontraba mirándolo, la tensión en su cuerpo era demasiada obvia. Por un instante llegaba a sonar como si lo sometiera a un interrogatorio.
— ¡No tenida idea de que se volvieron a llevarán bien como antes! —Con los ojos entrecerrados, miró a Kisumi, para luego cerrarlos y dibujar una débil sonrisa. —Eso es muy bueno.
—No es así. Desde que regresó, busca la manera de evitarme.
— ¿Por qué?
—Han sucedido muchas cosas, desde que estoy de vuelta. —Su respuesta compuesta de un frágil y vulnerable tono provocó un estremeciendo que recorrió la espalda de Kisumi. —Dormí con él en dos ocasiones, sin tomar en cuenta sus sentimientos. Robarle un beso justo después de saber que vería a Nanase. Forzar a Makoto enfrente de él, para provocar una reacción de su parte. Lo único que he hecho es alejarlo.
— ¡Espera un momento! ¡¿Dormiste otra vez con Rin?! —Abriendo los ojos sorprendidos cuestionó a Sousuke sin quitarle la mirada de encima, por una fracción de segundo Kisumi se cubrió la boca con sus manos la notar que había subido su tono de voz. Intentaría hablar de nuevo descubriendo sus labios tratando de moderar el tono. — ¿Cuándo sucedió eso?
Sus pasos seguían andando cuando al mismo tiempo Kisumi trataba de entender cuando había sucedido. Las casas del vecindario de Kisumi pasaban una a uno, gracias al a sombro, no se había percatado de que poco a poco se estaban acercando a su destino.
—Un día antes de irse. Me pidió ir a verlo para disculparse. Al preguntarle de Nanase, me dijo que él no iría con él a Australia. Al saberlo, no me pude contener. —Su cortante respuesta se interrumpió mientras su semblante aun no cambiaba. —Cuando desperté, él ya se había marchado. Y encontré una nota donde decía que lo perdonara.
—Sousuke… —Un frágil susurro salió de sus labios mientras no parata la mirada del rostro afligido de Sousuke.
—Gou me encontró saliendo de su habitación. No tuve más opción que confesar lo había estado sucediendo. —Sousuke contaba con una aparente calma la situación. Kisumi sentía como una punzada en su corazón le hacía entender el dolor que Sousuke había sentido por todo ese tiempo, aunque estaba más que consciente que no era más que una pequeña fracción.
Hasta llegar a la entrada de su casa, sentía como la punzada se había convertido en una fuerte opresión en su corazón. No podía apartar su mirada de su amigo en ese momento. Sentía que la culpa también lo invadía al recordar el penoso mensaje que le había enviado la noche anterior. Se preguntaba si de alguna manera lo había ofendido, o como lo había tomado.
—Y ¿cómo reaccionó?
—No muy bien… Yo decidí rendirme. —Sousuke agacho la mirada fijándola en el piso. — Pero no logro mantenerme alejado de él.
— ¡Pero aun puedes estar con él! Si ese día te busco era por algo, Sousuke. —Kisumi refuto las palabras de su amigo con brusquedad, mientras trataba de mantener la voz baja. — ¡Tú y yo conocemos a Rin! Y sabemos cómo puede llegar a actuar. Además si durmió contigo de nuevo, es porque realmente debe sentir algo, ¿no crees? Aún pueden logar ser felices.
—Gou… también quiere que sea feliz… por eso está conmigo ahora.
— ¿G-Gou? Pero… aún amas a Rin, ¿cierto?
—Cierto. . —Carente de toda emoción le contesto. Sousuke metió las manos en sus bolsillos de su pantalón pensativo. —Quiere cumplir su promesa. Y yo no quiero verla llorar.
—P-pero…
—Me tengo que ir. Es mejor que vayas a descansar. —Tras interrumpir sus palabras, Sousuke se dio la media vuelta y comenzó a caminar. Agito una mano en el aire sin interrumpir el ritmo de sus pasos.
Kisumi por simple impulso, levantó su mano respondiendo el saludo. Mirando cómo se alejaba lentamente, aún con su cuerpo rígido, sus ojos comenzaron a entrecerrarse lentamente. No tenía idea de cuánto habían cambiado las cosas y cómo de una cruel manera, los errores de Rin y de Sousuke habían afectado tanto sus vidas y arrastrando a las de los demás.
Sin embargo, tenía muy claro lo que debía hacer.
A pesar de unas cuantas nubes cubriendo parcialmente el sol, el cálido clima rozaba su piel. La gente iba y venía por las calles, mientras él sólo sostenía su mochila en un hombro. El tiempo había sido demasiado. Sentía como si las calles hubieran cambiado durante su ausencia. Los gritos de un grupo de chicos que jugaban básquetbol se movían rápidamente dentro de una cancha cerna, captó su atención.
Por un momento, en su mente regresaba uno de los últimos momentos en que junto con Makoto pasaban jugando, así eran como pasaban los últimos días antes de irse a Tokio. Esos felices días, en los que llegaba a pensar que ser feliz a Makoto sería posible. Así como en ocasiones, se sorprendía imaginando a sus sentimientos siendo aceptados y sentir a su cuerpo ser amado por él. Ahora en ese momento no podía evitar pensar que sería de su vida si Makoto hubiera aceptado, con Haru aun metido en su corazón.
Sus ojos se entrecerraron, mientras su brillo iba perdiendo fuerza en sus ojos púrpuras. Se daba cuenta que de alguna manera, comprendía el dolor de Sousuke. Aun así, no se atrevía a compararlo con el de él. Makoto había sido honesto con él y lo había rechazado, reafirmando su amor por Haru. Y aunque en el fondo sentía que Haru no lo merecía, no podía hacer nada, ya que él dependía la felicidad de Makoto.
Pero sobre Rin… había sembrado esperanza en el corazón de Sousuke, de manera inconsciente y poco después intentar de arrancarla de una manera tan apresurada. Pero tampoco era culpa de Rin, era malo para este tipo de cosas. Haber confundido la admiración que le tenía a Haru por amor. Era lo suficientemente necesario creer que lo que sentía por Sousuke era parte de su confusión. Sabía que tan culpable se sentía después del asunto de Haru. Sus pasos seguían moviéndose vacilantes por la calle, mirando sin mirar realmente perdido en tratar de entender cómo era posible que había sucedido tanto en tan poco tiempo.
Sólo parecía que la distancia había empeorado todo.
A varios pasos de la casa de los Matsuoka, miro como Rin salía corriendo de la casa con ropa de deportes y un par de tenis. Se giró hacia el lado contrario de donde se encontraba él, dándole la espalda sin detenerse.
Se acercó a la entrada de la puerta lentamente mirando con decisión el lugar. Llamando a la puerta, espero con paciencia. La puerta se abrió lentamente con un rechinido, aspirando aire hondo, se armó de valor y miro con decisión al frente. Un par de ojos rojos inocentes se asomaron.
—Hola, soy Shigino Kisumi. —Acompañando de una reverencia su saludo había sonado más formal de lo esperado. —Soy amigo de Rin y Sousuke…
—Si te recuerdo, —Afirmaba con una sonrisa enternecedora iluminando todo su rostro, el cual lentamente se tornaba rojo. —Estuviste en el cuarto de Makoto sempai en una ocasión.
Los viejos recuerdos de Kisumi, llegaban al momento donde, encerrados en la habitación de Makoto, en la casa de sus padres, que al ver su herida, deseaba tocar su piel y curar su corazón que había sido lastimado por el beso de Rin. Sentía que su rostro se calentaba al mismo instante que poco a poco comenzaba a ponerse tan rojo como el cabello de Gou.
— ¿Te encuentras bien? —La voz de Gou lo regresó a la realidad mirándola confundida. No era el momento de pensar en esas cosas.
—Tranquila, ¡n-no no es nada! —Respondió nervioso agitando las manos apresurado.
— ¿Vienes a ver a nisan? Él acaba de salir a correr.
—Lo sé. En realidad, he venido a hablar contigo. —Los ojos de Gou se abrieron sorprendidos al escuchar sus palabras. Gou se movió hacia un lado dejando el paso libre hacia el interior de la casa.
—Pasa. —Fue lo único que le escucho decir. Kisumi obedeció adentrándose en la casa dejando sus zapatos en el genkan. Dirigiéndose hacia sala caminaba inseguro mientras sentía la mirada de Gou en su espalda; se detuvo y se giró para ver los ojos de Gou, que brillaban con fuerza.
—Seré breve… —Extrañamente comenzó a temblar sintiéndose nervios de repente. —Tienes que dejar a Sousuke, él ama a Rin, lo sabes ¿cierto? Debes dejar que él sea feliz con tu hermano
—No dejaré solo a Sousuke-kun… —Sintió como la mirada de Gou lo observaba, para luego lentamente una sonrisa se dibujará en su rostro. — ¿Sabes que no podrás ayudarlos tú solo?
— ¿A qué te refieres? —Kisumi alzo sus cejas confundido. No tenía idea de cómo tomar la expresión de Gou al escucharla, parecía que en lugar de hablar seriamente, había contado algo gracioso. Pero debía mantenerse firme en todo momento. No quería que Rin ni Sousuke estuvieran alejados del otro. Él había sufrido de primera mano, lo que se sentía estar alejado de la persona que más amaba. Lo que en ocasiones le hacía sentir que había cometido un error en ayudar a Haru a estar junto a Makoto.
—Aprecio mucho a Sousuke-kun, por eso le prometí estar con él. —Extendió su mano hacia Kisumi esperando que este la estrechara. Su confusión aumentaba, no parecía las palabras de una chica que defendía al chico que amaba, más bien era las palabras de una amiga que deseaba ver feliz a dos seres que apreciaba. —. ¿Podemos ser aliados?
Poco a poco comenzó a extenderla hasta estrecharla con fuerza. Entendiendo sus intenciones, las palabras de Sousuke.
"—Gou… también quiere que sea feliz… por eso está conmigo ahora.…" Comenzaba a recordar y entender las palabras de Sousuke. Se sintió un tonto por un momento.
"—Quiere cumplir su promesa…"
—Claro, seremos aliados. Me alegra saber que puedo contar con alguien para ayudarles a ser felices.
Al estrechar su mano, sonrió sintiendo un alivio que le había faltado desde que había escuchado las palabras de Sousuke. Y a la vez, parecía entender perfectamente que papel jugaba Gou con ellos.
