Tanis dejó a Caramon con Tika en la gran posada en la que hace muchos años había comenzado una gran historia en donde conoció por primera vez a Riverwind , aun se acordaba de la gran entrada del hombre envuelto en aquellas pieles un autentico bárbaro de las llanuras un hombre alto, el mas alto que él hubiera visto y educado hacia su dama, altivo y único como guerrero , pero era una tontería pensar en aquello Riverwind había regresado con Goldmoon y él ¿él ahora no tenia nada? Esa era entre otras muchas la razón por la que había aconsejado a Caramon en que regresara con Tika pero al ver el recibiendo que le había dado la pelirroja no estaba ten convencido de haber dado el consejo adecuado Caramon la mujer lo único que dijo ante la llegada de su marido fue un escueto
-Te dije que si no volvías siendo el hombre de que me enamore no regresaras.
Tanis había pasado el brazo de Caramon sobre su hombre para ayudarle a entrar en la taberna Tika se giró furiosa hacia el hombre y el elfo
-¿Dónde crees que vais? ¿No pensaras entrar por la puerta principal de MI posada? ¿Verdad? Llévalo por la puerta de atrás la que utilizó para llenar la despensa, no volverá a permitir que Caramon me avergüence.
Tanis tuvo el impulso
de dirigirse hacia la mujer para callarla aunque fuera con la punta
de su flecha pero Caramon se lo impidió dirigiéndose
hacia la puerta trasera.
Y pensar que hace unos meses cuando fue a
buscar a Caramon para que acompañara a Crysania pensó
que la pobre Tika había tenido que sufrir mucho, que ciego
había estado. El elfo ayudo a Caramon a entrar en la posada
sentándolo en una pequeña silla, pequeña para
las amplias dimensiones del guerreo. La mujer de cabellos rizados y
rojos como el fuego entro en la instancia limpiándose sus
blancas y delicadas manos con un viejo trapo de cocina, no dejo decir
ni una sola palabra a ninguno de los dos.
- En primer lugar quiero saber por que has vuelto después de lo que te dije, en segundo se puede saber donde están tus firmes abdominales en un firme vientre por que, que yo recuerde el guerrero del que me enamore no tenia esa… esa …. Esa albóndiga por estomago y en cuart…
Caramon solo supo bajar la cabeza ocultando su
rostro entre sus cabellos , sabia que no era buena idea.
El elfo
se alzo cubriendo con su sombra a la joven mujer y comenzó a
hablar con una voz tan potente que hizo callar a la mujer, un voz que
inundaba toda la instancia
-En primer lugar hemos vuelto por
que necesitamos que cuides de Caramon durante una temporada y lo vas
a hacer claro que lo vas ha hacer por que si no yo personalmente
vendré con todos los elfos del bosque para ofrecerte como
sacrificio en el primer templo que encuadré por el camino
aunque sea de la misma Diosa de la oscuridad y créeme que lo
haré , en segundo tu marido se encuentra en esa condiciones
por que esta embarazo si como escuchas embarazado de alguien que no
viene al caso, y la única solución que encuentro en
este momento es que se quede aquí el no pude seguir mas y yo
tengo que solucionar unos problemas personales- dijo mientras llevaba
una mano a su estomago- el hombre del que te enamoraste es el que
tienes enfrente y si solo lo querías para pavonearte de llevar
alguien de del brazo siento mucho informarte que en tu raza se
envejece muy rápido.
-¿embara.. Embarazado? – la
risa de la pelirroja se escucho por toda la habitación - ¿es
broma verdad ? hacia años que no me reía tanto
Pero la cara de Tanis no cambio seria y desafiante hasta algo salvaje en el fondo de su iris una mirada que Tika jamás había visto en Tanis y probablemente muy poca gente la habría visto.
-entonces es cierto – la mujer se callo unos minutos – esta bien, Caramon te puedes quedar, lo siento de verdad que lo siento no se lo que me ha pasado yo cuidare de ti he sido una estúpida todo este tiempo perdóname los nervios pudieron con migo Tanis supongo que tendrás que reanudar tu viaje no te preocupes yo cuidare de Caramon.
El elfo no estaba nada convencido de aquellas palabras, pero tenia que hacer algo con el niño que crecía dentro de él tenia que protegerlo de alguna manera Caramon estaría bien oculto allí durante un tiempo mientras el tenia que buscar información sobre lo que estaba pasando dos hombres embarazados en tan poco tiempo y encima dos de los héroes de la lanza , tenia que haber un buen motivo para esto , en cuanto a Riverwind… quizás podría ir a verle al fin y al cabo él era el padre tenia derecho a saber , un simple elfo como él no iba a arruinarle la vida.
Tika le acompaño hasta el caballo
-Cuídale de acuerdo.
-si
La mujer vio al elfo desaparecer en el polvoriento camino y regresó a donde estaba su "maridito" su cara cambio de la mas angelical ternura al reflejo de la lava del infierno.
-Caramon levanta tu grasiento trasero de ahí, no te habrás creído la sarta de mentiras que le he contado al orejas puntiagudas de tu amigo ¿verdad? Me has engañado, mas has sido infiel y me las vas a pagar.
Caramon estaba muy cansado sumamente cansado para responder para hablar y mas aun para discutir, habían sido varios días de viaje con un embarazo avanzado, su mente adormilada solo podo pensar irónicamente hace unos meses te deba asco tocarme y ahora aborreces el hecho de que otro lo haya hecho.
Raistlin llegó a Solace aproximadamente tres semanas después de la discusión. Al principio esperó sentado en su biblioteca fingiendo indiferencia pero, sabiendo que finalmente Caramon volvería disculpándose por todo lo hubiera hecho o no. Durante aquel tiempo siguió leyendo todo lo que encontraba sobre embarazos y partos dejando relegada los libros de grandes hechizos, y siguió esperando a que su hermano regresara pero aquello no sucedió.
El invierno casi
había terminado pero, su gélido aliento parecía
resistirse a abandonar el mundo sujetándose a su cuerpo. Las
invernales manos del tiempo amenazaba con arañar su rostro
haciéndolo trizas e introducirse en su pecho para jugar con
sus pulmones haciéndolos toser sangre.
El caballo que
tiraba del carro guiado por Rainstlin, se detuvo frente a su antigua
casa. El mago anduvo encorvado camino de las escaleras, mientras su
capa se arrastraba. Subió despacio observando su antigua
morada. Los años que había estado vacía no
habían contribuido en su aspecto. Parte del árbol sobre
el que se sustentaba había crecido introduciéndose por
el techo. La puerta de entrada se había hinchado y
prácticamente desencajado del marco. Raistlin cerró la
puerta tan rápido como la había abierto al verse
dentro. El ruido del viento se oía con más fuerza al
tratar de meterse este entre las contraventanas cerradas.
-Shirak.-Pronunció el hechicero haciendo que la luz de su
bastón se encendiera. Lo que un día fue un hogar hoy
era nido de telarañas y quien sabe de que más. La mesa
de la cocina se perdía bajo una extensa capa de polvo como
todo lo demás. Caramon, no había estado allí de
eso no le cabía duda alguna.
La garganta comenzó a
cosquillearle anunciando lo que ya conocía bien, una tos
áspera y tediosa que lo atenazaba como la muerte a un
moribundo. Cuando pensó que ya no podría volver a tomar
aire presa de aquel ataque consiguió llenar de nuevo sus
ardientes pulmones. Sacando su pañuelo banco limpio la sangre
de sus labios. Se agarró al marco de la puerta sintiéndose
debilitado pero el tiempo apremiaba. Raistlin se llamó
estúpido al darse cuenta de que probablemente Tika no hubiera
querido vivir allí y hubiera hecho construir su propia casa en
otro lugar. Puede que no supiera donde vivía ahora pero si que
seguía sabiendo donde se encontraba la posada del Último
hogar.
Las escaleras subían sinuosas sobre uno de los
árboles más grandes de Solace sobre el, la posada el
Último hogar. Las manos del hechicero se posaron sobre la
puerta pero no la abrió. Aun recordaba la promesa de volver
cinco años después junto a sus amigos, aun recordaba la
camarería del grupo y el buen humor de su hermano, recordaba
tantas cosas…
Abrió despacio pero aun así del
local salio un aire calido mezclado con el alboroto de los
parroquianos, el olor de la leña quemada en la chimenea y la
comida recién hecha.
Raistlin sintió como las
miradas se clavaban en él con curiosidad. Caminando como si
nada le importara se sentó en una de las mesas más
apartadas. Allí apenas había luz. Tika estaba charlando
con una de las camareras, al parecer la chica tenia reparos en servir
a una túnica negra. Raistlin sonrió un instante. A
veces pensaba que estudiar hechicería no servia más que
para asustar camareras y niños.
-Ridículos.-Pensó
Raistlin.
Tika negó con la cabeza moviendo así
sus rizosos cabellos pelirrojos. Con cara de pocos amigos se dirigió
hacia él con un cuadernillo para tomar nota.
-¿Qué
desea? –Preguntó sin mirarlo.
-Tika…
La mujer alzó
la cabeza como si hubiera escuchado a un fantasma.-Raistlin… ¿Qué
haces aquí?
-He venido para hablar con
Caramon.
-¿Caramon?-preguntó aparentemente
desconcertada. –Hace casi un año que no le veo. Fue a
proteger a una tal Crysania que estaba buscándote y desde
entonces no se nada.
-¿Seguro?
-¿Seguro?-Repitió
ella mucho más alto de lo que le hubiera gustado hacer. –Eres
tú quien lo destrozó y convirtió en un rechoncho
borracho y ahora vienes aquí ha hacerme preguntas a mi. ¡TÚ
LO DESTROZASTE CONVIRTIENDOLO EN UN DESPOJO! NO ESTA AQUÍ.
PROBABLEMENTE ESTE MUERTO EN ALGUN AVERVADERO AL QUE CAYÓ
EBRIO. –Tika se tapó lo ojos comenzando a llorar con toda su
rabia. Uno de los parroquianos se acercó hacia ella poniéndose
entre ambos.
-Será mejor que te vayas hechicero.-le dijo
el hombre. Siguiendo el ejemplo alguno más de los lugareños
se alzaron.
A Raistlin, no le quedo más remedio que
marchar.
El hechicero comenzó a caminar de uno a otro lado de la cocina de su antigua casa. Si no estaba en Solace, ¿Dónde? Había contado con verlo allí pero… Que Tika le hubiera dicho eso no implicaba que fuera cierto. Tal vez Meggin supiera la verdad.
Pocos días después un Tanis envuelto en una negra y holgada capa entró en la posada Tika se acerco rápidamente a él. Lo primero que capto su atención era el palido rostro del semielfo y las pronunciadas ojeras de sus ojos.
-¿Qué quieres Tanis?
¿Resolviste tus problemas?
-No, aun no pero necesito ver a
Caramon
-No está.
-¿Como que no esta?
-Ha ido
a visitar unos vecinos
-¿Hace unos meses no llegaba para
dar ni dos pasos y ahora ha ido a ver a unos vecinos?-dijo el
semielfo alzando una ceja.
- Es que insistieron tanto y se le veía
tan ilusionado que no le pude decir que no pero tranquilo volverá
a la noche.
-Así que ya pude andar mejor, me gustaría
verlo- y en por su rostro paso una expresión de tristeza que
rápidamente se difuminó para dar paso a su habitual
seriedad- pero No tengo tanto tiempo. Necesito ir a Krynn, dale esta
carta de mi parte a Caramon y dile que estoy buscando información
sobre lo que le esta pasando y que si busca a su hermano el Orador de
los Soles le dara un par de caballos para ir en su busqueda
-¿Y
que tiene que ver el debilucho ese con todo esto?
-TU DISELO- le
grito
Tanis salio de la taberna tan rápido como había entrado pero la vista de Tika no se parto de la capa del elfo había algo muy raro en ella era como si llevara un pequeño bulto escondido en su abdomen además el joven elfo andaba despacio muy cansado y esos cambios de humor no eran normales.
Sin darle mas importancia se dirigió hacia la parte de atrás de la taberna y abrió la puerta de la trastienda haciendo estremecerse a un Caramon que ahora ya no podía ocultar su vientre de 9 meses asomando por la camisa. El buen guerrero ya prácticamente vivía en la taberna para evitar el constante sube y baja de aquella interminables escaleras de madera Tika no le dejaba salir de la trastienda desde que lo trajo Tanis. Nada mas marcharse el semielfo Tika había aceptado que Caramon volviera y se quedara con unas condiciones.
Primero; Caramon permanecería escondido durante el embrazo para que nadie se diera cuenta de su estado y segundo; dirían que Caramon había vuelto siendo un guerrero alabado por la Crysanida esa a la cual acompaño pero que debido a una extraña enfermedad muy contagiosa y agravado por una herida esta postrado en cama (una herida y una enfermedad que duraría 9 meses) y tercero Cuando naciera el hijo de Caramon dirían que era de Caramon y Tika
La pelirroja no iba a permitir que se supiera que su maridito se había ido con otro hombre y con su hermano nada más ni nada menos, por que después del comentaria de Tanis no le quedaba ninguna duda. Había agradecido que Tanis le hubiera traído a casa, al semielfo le había dicho que se arrepentía del trato que le había dado al irse, que no sabía lo que le había pasado y que el guerrero ahora iba ha estar mas que bien cuidado, JA solo quería quedarse sola con Caramon para decirle todo lo que pensaba de él, y vengarse por que se iba a vengar. La mujer sacó un pequeño papel doblado de su bolsillo dándoselo a Caramon-Es de Tanis- fueron sus escuetas palabras.
Las manos temblorosas de Caramon recogieron el papel sus ojos se quedaron mirándolo intensamente sus manos no le respondían ¿y si tenia alguna noticia de Raistlin?, que tontería tras tantas semanas aun seguía guardando la esperanza. Lo mas seguro es que la carta solo tendría información acerca del paradero de la misteriosa elfa que había traído hacia ya muchos años a los últimos hijos nacidos de varones, a la cual había ido a buscar. Sin más miramientos Caramon abrió la carta.
-¿Qué te dice? –Preguntó Tika.
El guerrero comenzó a leerla en voz alta pero
pronto se detuvo. Su esposa miró como Caramon colocaba una
mano sobre su abdomen y comenzaba a acariciarlo.
La mujer no pudo
leer hasta meses después que es lo que ponía en aquella
carta.
…Vuelve antes de que sea tarde. No sabes cuanto me
arrepentí de alejarte de Raistlin. Raist puede ser muchas
cosas pero solo debería de importarte dos, que es el padre de
tu hijo y que te quiere. A lo largo de los años nunca lo vi.
Solo escuchaba sus palabras ácidas y sus desplantes hacia ti,
pero me he dado cuenta de que si realmente lo amas no hagas caso de
un semielfo idiota que hasta hace poco no supo lo que tenias y era
algo que yo mismo querría tener ahora para mi y no puedo.
Vuelve, por que no importa que todo el mundo diga lo estupenda que es
Tika y la perfecta pareja que hagáis ellos no vivirán
por ti.
Un amigo.
Tanis
El unico pensamiento de Caramon en aquel momento fue ojala pudiera moverme con mayor libertad. Hacia ya varáis semanas que un solo paso le quitaba todas las energías de su cuerpo dolorido y algo muy raro estaba pasando a Tika. La mujer cerraba la posada muy pronto y desaparecía en la noche para regresar a altas horas de la madrugada, no sabía a donde iba y juraría que alguna vez en la oscuridad de la noche la había visto con las manos machadas…. Imaginaciones suyas, pesadillas sin sentido, se dijo.
Las estrechas calles cubiertas por el asfalto romano aguantaban estoicas las pisadas de siete criaturas y un humano. A cada paso las huellas de sus botas casi quedaban impresas sobre la dura piedra. Obligados a dejar las monturas en el exterior de la ciudadela avanzaban hacia su objetivo.
Cuenta la leyenda que en la ciudad perdida de Nessian existen dos mujeres capaces de adivinar el futuro. De tierras lejanas reyes y villanos llegan postrándose a sus pies en busca de sus visiones. Mujeres sencillas de aspecto mundano poseedoras de un don. Para algunos venditas, para otras diosas, para otras… solo astutas timadoras de aspecto bondadoso. Tal vez no fuera entonces una leyenda si no un cuento. Sea como fuere…
Ariakas regresado de entre los muertos abría camino franqueado por los siete draconianos. A pesar de ir cubierto por las largas capas y capuchas en la noche del solsticio no pasaron inadvertidos para nadie.
En la plaza, el centro de la ciudad, la gente se agolpaba ante la gran celebración del día dificultado el camino de las criaturas y su amo, antiguo señor de los dragones. A pocos metros de su objetivo su avance entre la multitud era una dificultad pero no un impedimento. Carros, niños, mujeres, hombre, ancianos, grandes puestos todo se convertía en un obstáculo que no hacia mas que entorpecer una estúpida misión.
Ariakas, cuyos puños habían permanecido apretados por la furia hasta perder el color sacó su espada con un sonido metálico, a sus espaldas los draconianos hicieron lo mismo. Años exiliado, años condenado a la oscuridad y al silencio y su primera misión tras regresar de aquel olvido era ser mandado en busca de las protagonistas de un cuento de hadas. Pues los cuentos en sus tierras no se escribían con plumas vistosas ni tinta negra si no con espadas afiladas y sangre ya fuera humana, o no.
Los gritos
se escucharon en la ciudad durante horas mientras un líquido
espeso más negro que rojo comenzó a cubrir calles y
cuerpos. Fue una carnicería pero solo otra más.
Ariakas
jadeó cansado, no satisfecho pero si más a
gusto.
-Sigamos.-Ordenó mientras pasaba el antebrazo por su
cara para limpiar la sangre consiguiendo cubrir su rostro aun más.
Ahora, con la capucha bajada se podían ver un par de ojos que
brillaban con fiereza.
La puerta de la casa no tenia nada de especial. Podía haber llamado pero nadie le dijo que fuera amable. Una breve seña del ahora general le indicó a uno de sus acompañantes que hacer.
La monumental pierna del draconiano hizo saltar la puerta astillándola.
Nada más entrar lo primero que llamó su atención fue la visión de dos mujeres, una sentada junto al fuego con las manos extendidas mientras la otra se hallaba en pie caminando frente a la lumbre. Era como si ningún se hubiera dado cuenta de su violenta entrada. La que permanecía sentada era pelirroja de cabellos rizados, ojos marrones y cara redonda. Al principió la vista de la chica lo miraba a los ojos pero al momento descendió hasta el suelo. La otra mujer de cabellos rubios y mirada azul era blanca como la nieve y lo observó con más dedicación de la que había usado él.
-Esa no es forma
de entrar a una casa.-Le reprendió la mujer rubia como si se
tratara de la travesura de un niño pequeño.
-Sois
las adivinas, ¿no? Podríais haberla dejado abierta o
¿es que no lo visteis venir? –El imponente soldado cruzó
los brazos sobre el pecho.
-Y os esperábamos. Nadie dijo
que la tuviéramos cerrada con llave.-Respondió la
pelirroja. ¿Puede cerrar la puerta? Por favor.
-¿Qué
puerta?- se jactó. Pero al instante enmudeció al ver de
nuevo la maciza puerta como si nadie la hubiera tocado. Obedeciendo a
regañadientes hizo lo que le pidieron volviéndose.
El
antiguo señor de los dragones se sintió atravesado por
el escrutinio de ambas mujeres quienes le miraban como si acabara de
entrar. Las dos sonrieron enigmáticas.
La pelirroja avanzó
hacia él colocando las manos sobre los anchos y fuertes brazos
del hombre como si no le importara que estuviera cubierto de sangre.
Ariakas fue conducido junto al fuego y acomodado en un asiento.
El
soldado trató de alzarse pero la rubia puso sus manos en su
pecho haciéndolo sentar de nuevo.
-¿Trae mala
cara no crees?-Preguntó la pelirroja.
-Si, tener el ceño
fruncido durante tanto tiempo le dará dolor de cabeza.
-¿Qué
crees que le tiene tan preocupado?
La chica rubia se encogió
de hombros.-No lo sé pero parece cada vez más
enfadado.-Replicó extrañamente divertida.
Los puños del soldado se apretaron con tanta fuerza, pugnando por no saltar sobre ellas, que le temblaban.
-¿que es lo
que deseas?
-¿No sois adivinas?
-ya lo se una patada en
el culo
- UNA MALDITA PROFECIA HECHIZERAS DE LOS….
- Que
impaciente- Dijo la rubia
-tu tienes jaquecas habitualmente ¿No,
Guapo?- prosiguió la pelirroja volviéndolo a sentar
mientras apoyaba una mano en su pecho.
-Si mato a una quizás
al Diosa oscura no se moleste.
-error jovencito, la profecía
solo la podemos hacer si estamos las dos juntas y a cambio de un alto
precio que tendrás que pagar.
- ¿Qué queréis
a cambio? ¿Cual es el precio?
- Lo sabrás en su
momento – dijo la rubia
-Será un niño precioso,
tuyo y un elfo oscuro- susurro muy bajo la pelirroja
Ariakas no
llego a entender bien lo último que habían dicho- ¿Qué
murmuráis?
-Nada, nada
-Entonces cual es el
precio.
-Eso como te hemos dicho lo sabrás a su debido
momento, ¿Aceptas?
Ariakas pensó en la diosa y en lo
que le haría si no regresaba con la profecía
- De
acuerdo. ¿Cuál es la profecía?
Los ojos de ambas hechiceras se volvieron blancos al tiempo que sus manos se entrelazaban y una corriente de aire ascendió desde el suelo moviendo sus cabellos el aire formo una espiral que las rodeaba a ambas.
Unos hijos nacerán de héroes, de lanzas
El pasado se volverá presente una vez más
Los
planes de la reina oscura volverán a peligrar
Unos niños
nacerán no de vientre de mujer si no de héroes
No de
espada si no de lanza serán y el ayer volverá otra
vez.
El viento cesó por un instante como si su profecía hubiera concluido. Ariakas se alzó pero al instante se vio empujado por otra ráfaga de aire mucho más potente. Por un segundo vio el desconcierto en el rostro de las dos mujeres y eso le dijo que esta parte no la esperaban ni tan siquiera ellas dos.
Surge la nueva esperanza
La magia con la fuerza de la
espada
La inteligencia del líder con la barbarie
perdida
Ojos rojos que no pueden mirar la luz,
luz que ellos
mismos irradian en un mundo de oscuridad
Maestro de maestros
Esclavo de un mundo subterráneo
Padre del señor
que terminará con el reinado oscuro.
De nuevo la
estancia quedo en silencio.
-¿eso es todo? –Exclamó
Ariakas claramente sorprendido.
-¿Qué esperabas que
salieran rayos y truenos? Aficionado.-Murmuró una de ellas.
-
niñato.- Corroboró la otra.-mas que nada es por que
tenemos prosa quieres la profecía en bonito ¿o que? Ya
tienes la profecía ahora vete.
Al salir a la calle todo volvía a ser como antes de llegar la gente que había matado Ariakas al entrar en el poblado estaba viva todos seguían divirtiendo en la fiesta del solsticio , al girarse para ver la casa de las hechiceras esta había desaparecido y Ariakas el Gran Ariakas notó algo en el interior de su abdomen. Le entregaría aquella profecía tediosa y marcharía a ver a Zak al reino de los Dronw si su señora se lo permitía.
Continuara…
PD: Ya nos diréis que os pareció así podremos actualizar más rápido.
