Este fic ha sido creado con el mero objetivo de entretenimiento y sin ningún fin de lucro. Los personajes como ya saben no me pertenecen, la historia sí.
~ENTRE HERMANOS~
CAPITULO VII
~Pesadillas~
La naturaleza de Naruto era ser alegre y parlanchín. Intentó hacer una reunión en su casa para darle la "Bienvenida" a Sasuke pero esté se había negado. El pelinegro no quería "festejar" ningún regreso. No había querido hacer precisamente público su regreso pero tampoco se escondería como un cobarde para dejarle el terreno libre al causante de su siniestro.
La insistencia de Naruto había logrado únicamente una cena con sus amigos más cercanos en los próximos días.
-Sakura… ¿Qué opinarías de hacerle algo al teme por su regreso?- Dijo con las manos detrás con gesto curioso.
-No lo sé…- Dijo sin prestar mucha atención dándole la espalda a su amigo rubio.
Naruto se extrañó que tratándose del Uchiha no prestará el menor interés.
-Eh, Sakura…- Llamó intentando llamar su atención.
-¿Qué?...- Esperó unos momentos pero se encontró con silencio, el ojiazul no pasaba más de dos segundos quieto y se giró para mirarlo.
-Lo del teme… hacerle algo por su llegada…- Contestó.
-Ah, eso…- Resopló volviendo a lo suyo. Sakura estaba buscando un expediente.
-¿Cómo? ¿No te importa?- Levantó una ceja incrédulo.
-No sé Naruto…- Contestó impaciente sintiéndose distraída por darle la atención a su amigo y no a su trabajo. –No creo que quiera…- Nuevamente el rubio permaneció en silencio y volvió a mirarle para confirmar que no tocara alguna cosa de su consultorio.
-Tal vez sí…- Le miró buscando su aprobación. Sakura dejo sus expedientes y le miró entendiéndolo todo.
-Ya… ¿Qué has hecho esta vez?- Se puso de pie poniendo sus manos en la cintura. –Ya sabe lo que pretendes hacer ¿No es así?- Él asintió. -¿Por qué me preguntas entonces?-
-Solo era cuestión que me dijeras que sí, no quiso una fiesta como tal… no entiendo por qué…- Rascó su frente. –Pero accedió a cenar con nosotros, hacer algo pequeño…- Sonrió triunfante esta vez.
-¿Nosotros, quienes Naruto? ¿A qué te refieres con "algo pequeño"?- Titubeó. Naruto no era de hacer las cosas ni sencillas ni tampoco pequeñas.
-Seremos pocos, no te preocupes… Yo me encargaré de todo… de veras…- La pelirosa enarcó una ceja.
-Precisamente Naruto… Porque eres tu quien se quiere encargar de esto…- Lo miró con ironía. –Seguro nos envenenarás…-
-Bueno no es tan complicado… habrá ramen… Lo que nos gusta a todos- Decía Naruto curioseando en el consultorio, ésta le lanzó una mirada demoniaca.
-Ni se te ocurra…- Su voz parecía más una sentencia de muerte.
-¡Oh vamos! Todos hemos comido ramen en mi casa Sakura…- Recordó dando por hecho que si les gustaba a todos.
-No Naruto, eso es lo único que ofreces en tu casa…- Una venita de molestia empezaba a sobresalir en su cabeza. –Yo no quiero ramen…-
-Tú, que no sabes de delicias culinarias…- Soltó una carcajada rascándose la nuca.
-Uggghh Naruto…- La impaciencia comenzaba a ser visible. –Olvídalo…. Y olvídate del ramen… Acabo de pensarlo mejor, llevaré yo la cena- Sentenció.
-Pero Sakura…- Chilló. A la pelirosa era casi imposible ganarle.
-Llevaré algo más decente… ¿Cuántos seremos?- Inquirió la pelirosa anotando algo en un bloc de notas.
-Pues… seremos pocos en realidad… Estoy contando a Hinata, Neji, Shikamaru, Lee, Kiba, Shino, aunque Shino no sé si pueda, aparte no es tan amigo del teme bueno… tú, yo y… obviamente el teme…- Contaba con ayuda de sus dedos.
-¿A eso le llamas pocos?- Bufó. –No has contado a Ino…- Aclaró.
-¿Yamanaka?…- Pensó un poco. –No, ella no es amiga del teme… ella es amiga tuya y es una chismosa…- Soltó una risita.
-¿Qué hay de Lee y Kiba?- Se cruzó de brazos. –Ellos no son precisamente amigos de Sasuke… son más amigos tuyos, idiota…-
-Claro que no… también se llevan bien con el teme, estuvimos juntos en Jiu- Jitsu…-
-Que fueran compañeros de clase de esa cosa, no significa que fueran amigos…- Explicó la pelirosa. –Aparte… solo somos dos mujeres, Ino es más amiga que Lee y Kiba de Sasuke...- Añadió.
-Ah, bueno…- Soltó una risilla maliciosa. –Si eso es problema… tranquila… puedo invitar unas cuantas amiguitas del teme, encantadas de… ya sabes… reencontrarse…- Los ojos de Naruto deslumbraron un brillo pícaro.
Sakura lo fulminó con la mirada.
¡Error!
Había tocado la fibra equivocada.
-¡Arg! ¿Sakura pero que te pasa?- Se quejó el rubio sobando su cabeza en el lugar donde la pelirosa le había propinado un buen coscorrón.
-No seas tonto Naruto…- La venita en su cabeza casi estalló. –Ni se te ocurra eso… te juro que te ingreso al hospital de por vida donde intentes invitar a esas zorras…-
-"Hablando de zorras"…- Reparó Sakura internamente. -¿Qué hay de Karin?- Dijo ahora en tono audible.
-¿Karin?...- Naruto parpadeó confuso.
-La novia de Sasuke…- Aclaró ella arrastrando la lengua y haciendo gesto de asco.
-¡Ah, sí!... La novia del teme…- Pareció pensarlo un momento. –Bueno… la verdad es que… no había pensado en eso… ¿Crees que tenga que invitarla?-
-Realmente sí que eres idiota…- Masculló Sakura. -¿De verdad estas creyendo que no la traerá con él? Esa chica se la pasa pegada a Sasuke…- La escena cuando recién llegaron a la casa de los Uchiha asaltó los pensamientos de ella.
-Nah, estas exagerando, ese teme parece como si tuviera repulsión al contacto… ya sabes es más antisocial que tú…- Error nuevamente. Sintió el escalofrío seguido de otro golpe de su amiga.
-Vuelve a decir lo que dijiste y haré que te tragues tus palabras Naruto… no llegarás a la cena créeme…- Subió la manga de su bata médica preparando el próximo golpe.
-Sakura…- Entró Tsunade quedándose quieta al ver la escena de esos dos.
-Ah, Tsunade…- Sonrió nerviosa la pelirosa, bajando su brazo.
-¿Qué es esto?- Dijo la rubia arqueando una ceja. -¿Qué haces aquí Uzumaki?…-
El rubio abrió la boca para contestarle pero Sakura se adelantó.
-Naruto ya se iba…- Sin detener su nerviosismo. Naruto miró a su mejor amiga incrédulo.
-Más vale que tengas una muy buena razón para retrasarte con Chiyo, Haruno, tendrías que estar YA en su habitación- La voz de la rubia era demandante. Al ser la directora del Konoha central era estricta en cuestión de su lugar de trabajo y no aceptaba el mínimo error.
-Estoy precisamente por salir para allá… Es solo que…- Hacer enojar a su mentora era lo que menos quisiera hacer en este mundo. Quien lo hacía realmente la pasaba mal.
-No me des excusas que no necesito Haruno…- La llamaba por su apellido cuando estaba molesta. –Te quiero ahí AHORA… Y tú, mocoso del demonio, piérdete ahora mismo… - Ordenó con voz molesta.
-Oye anciana…. ¿Quién te has creído? …- Contestó. Naruto no soportaba que la mujer le hablara así pero no tuvo más remedio que morderse la lengua al ver su cara que echaba chispas, estaban en su terreno y en el trabajo de Sakura y no quería causarle ningún problema. –De acuerdo… me voy… pero no porque me lo pidas anciana… me voy por Sakura…- La pelirosa tomó la tabla médica.
-Hablamos después…- Dijo la pelirosa cuando pasó por con su amigo apresurada.
Tsunade estaba de muy mal humor y no había comenzado bien su día, en urgencias tuvo que hacerse presente para que un paciente que llegó herido de gravedad no muriera.
-000—
Sasuke estudiaba uno a uno la documentación del último año y del mismo antes de su accidente. El pelinegro no entendía que era lo que pasaba no había ninguna marca de error, ni siquiera el más mínimo.
Paseó la mirada en la que antiguamente era su oficina. Aunque no habían modificado nada de sus pertenecías, hacían falta algunos archivos que solo él resguardaba, Itachi ya le había explicado que fue él el que se encargó de llevar acabo los pendientes que había dejado con su ausencia. Cosa que no le fue de su agrado, era receloso con sus asuntos pero no tenía mucho que replicar al respecto.
Cerró sus ojos recostándose en su tan cómoda silla acojinada con cubierta de piel sintética, aspiró el aroma a café que había en su oficina, acostumbraba siempre tomar uno, recién llegar a la empresa, tenía su propia cafetera. Se sintió en paz y se dejó guiar vagamente por sus recuerdos.
El rechinar de unas llantas en el pavimento y ese olor tan característico que se produce después, llamado: "llanta quemada", su cuerpo se tensó instantáneamente. Como si fuera en cámara lenta, el cristal delantero de su auto se fue estrellando y terminar en pequeños pedacitos hasta que por ultimo estalló sintiendo como unos diminutos cristales le hacían heridas superficiales en la cara y en las manos puestas en el volante. La vista se le nublaba, era humo. Su cuerpo adolorido por el impacto, alarmándose por el olor a gasolina pero sintiéndose adormilado al tiempo.
El menor de los Uchiha se reincorporó de golpe. De nuevo la pesadilla. Sus recuerdos no le daban tiempo de mucha paz, haciéndole revivir de vez en cuando aquel día del siniestro.
Tocó su frente que en ella se recorrían unas pequeñas gotas de sudor, sudor frío. Su respiración agitada, como si estuviera viviendo nuevamente ese momento, ese día.
-No, no se harán más tratos con Orochimaru…- Se escuchaba la voz de Itachi.
-La situación de tu hermanito menor… Eso no creo que sea fácil Uchiha…- Decía ahora Kisame. –Su noviecita es su sobrina ¿No es eso lo que me habías dicho? Seguro que ella es una prueba de la supuesta alianza entre las dos empresas…-
-No, no habrá tratos con ese tipo… La relación de Sasuke no intervendrá en estos asuntos, estos son negocios…- Exclamó Itachi.
-No sé tú… Sé que no te contaré nada nuevo pero sabes que esa relación también significa cosa de negocios… Esa chica… Estuvo curioseando cuando vino… No se diga de tu hermano…-
-Sasuke no tiene por qué regresar a la ciudad del sonido, no hay más trato que acordar y el plazo del acuerdo se vence mañana, no habrá nada que nos ate a ellos…- Itachi le lanzó una mirada a su amigo y este asintió.
-¡Vaya! ¡Vaya!...- Kisame sonrió resaltando su dentadura casi tiburonesca. –Así que el pequeño Sasuke escuchando detrás de las puertas…. Esto sí que es nuevo…- Sasuke fue descubierto. Después de ser perturbado por su pesadilla fue a buscar a su hermano pero de pronto pareció interesante lo que escuchó, prefirió seguir en el anonimato y no interrumpir hasta haber sido descubierto.
-¿Qué haces ahí Sasuke?- Le miró con el ceño fruncido Itachi.
-Estaba por abrir la puerta…- Contestó inexpresivo. –Aunque… ya que lo dices… ¿Qué es eso de romper tratos con Orochimaru?- Lanzó su comentario mordaz.
-Ya veo…- Itachi sonrió relajándose. –No nos sirve de nada renovar tratos con él…- Contestó.
-¿Por qué ahora? ¿No fuiste tú quien me mando a cerrar el trató aquel día?…-
-Lo que se tenía que hacer en ese entonces, era necesario, ahora no hay razones suficientes para mantener trato con su empresa... Si lo dices por Karin… puedo hablar con ella….-
-Los beneficios son fructíferos ¿Por qué no renovar contrato con ellos? ¿Qué significa todo esto?... ¿Pretendes mandarme a terminar esto?- Itachi negó.
-No es necesario, basta con un par de llamadas y no renovar el contrato…- Contestó Itachi.
Una oleada de rabia asaltó al menor de los Uchiha.
¿Que estaba tratando de hacer ahora su hermano? ¿Qué hacía tan diferente esta vez de la anterior? ¿Por qué dar por terminado un contrato que estaba dando muchos beneficios para ambas empresas?
-Esto es decisión tuya… Padre no permitirá terminar una relación empresarial importante…-
-Hmp…- Itachi sonrió de medio lado. –Creo que aún no estas al día en la empresa, Sasuke…- Sasuke intentaba mantener la calma de sobre manera. –No es mi padre quien se encarga ya de estas decisiones… Padre se ha retirado casi después de lo de tu accidente…- Kisame se cruzó de brazos escuchando en silencio satisfactoriamente. –Ha delegado en mí la empresa y todo lo que conlleva ¿Entiendes a lo que me refiero verdad?-
Sasuke frunció el ceño dándole la espalda a su hermano. Aquello no podría ser cierto. Eso quería decir que estaba fuera de la jugada.
-Aun cuando sea así… Eso fue aun cuando me creían muerto y las cosas han cambiado… Estoy de vuelta y no podrás hacerme a un lado a menos que seas el accionista mayoritario o el presidente de aquí… ¿Me vas entendiendo también verdad?- Sonrió con sorna devolviéndole su comentario.
-Te entiendo… pero te olvidas de una parte importante… Es verdad… Mi padre aún sigue siendo el presidente y el accionista mayoritario… sí… Pero eso cambiara una vez que uno de sus hijos contraiga matrimonio, especialmente si hablamos del primogénito…- Explicaba Itachi captando la atención absoluta de su hermano menor. –Una condición impuesta precisamente por él, por nuestro padre- Finalizó.
-…- Sasuke titubeó un momento. –Haz dicho sobre matrimonio…- Sonrió con suficiencia. -¿Qué pasa si yo lo consigo primero?- Para su sorpresa Itachi sonrió como si aquello fuera divertido.
-Sasuke...- Suspiró. -¿Acaso eres de esos que se casan por mero interés? Te llevaría a una vida desastrosa, eso sin contar que serías infeliz y la mujer con la que te cases también…-
-No he pedido tu consejo…- Escupió el pelinegro menor.
-Como tu hermano… solo trato de ayudarte, solo eso…- Cruzó sus brazos.
-Ocúpate de tus asuntos…- Un minuto más y Sasuke no podría contener su enfado. –Quieres una esposa… ve pensando en ello…-
-¿Pensarlo?- Nuevamente sonrió. –Me temo Sasuke que de verdad tienes que ponerte al día no solo aquí en la empresa, sino en Konoha entero… hablando más con tus amiguitos no sería mala idea…- El menor de los Uchiha lo encaró acribillándolo con la mirada. –Deberías hablar con Sakura, por ejemplo…- Itachi le mantuvo la mirada.
-Hmp…- Sasuke sonrió internamente. –"No podrá convencer a Sakura tan fácilmente..."- Se dijo internamente.
-Hazme caso… Habla con tus amigos…- Itachi daba por terminada aquella acalorada conversación.
Sasuke volvió a darle la espalda a su hermano para poder salir de la oficina.
-Por cierto… Seguro que a Sakura le encantaría que fueras nuestro padrino…- Sasuke se detuvo en la entrada apretando el puño con demasiada fuerza acompañada de una corriente eléctrica por todo su cuerpo.
-000-
-"Maldito idiota"- Masculló Sasuke en el ascensor. Se dirigía a donde estaba su auto.
Sasuke e Itachi generalmente no acostumbraban a pelear. Pero su relación se había convertido distante cuando él había cumplido doce años. El pelinegro mayor estaba casi siempre fuera, encargándose junto a su padre de asuntos de negocios. Itachi aún era joven para esas labores pero Fugaku le exigía demasiado. Había siempre sobresalido de los demás y su padre explotaba al máximo su potencial. Para cuando Itachi entró a la universidad casi estuvo a punto de abandonarla, había cosas que él ya sabía por experiencia laboral pero necesitaba claramente el título y más preparación. Era el hijo perfecto, el hijo del que se esperaba mucho y se tenían altas expectativas, él las había cumplido una a una.
A diferencia de Sasuke, era aún menor que él y mientras su padre y su hermano viajaban por asuntos de negocios le tocaba quedarse en casa con su madre. El clan Uchiha era educado de una manera muy particular y tradicional. Tanto como Sasuke e Itachi, habían heredado la belleza de su madre pero el carácter fuerte y orgulloso de su padre. Sasuke se exigía así mismo cada vez más, poniéndose como meta a su propio hermano. Cuando niños Itachi siempre le dedicó tiempo a su hermano y entre juegos es como enseñaba secretamente algunas cosas a Sasuke. Su padre se quejaba diciendo que a Sasuke se le consentía mucho y que debería de ser más independiente, algo que no le agradaba del todo a Itachi, no quería que se ejerciera la misma presión sobre él, merecía ser y vivir como un niño de su edad.
El menor de los Uchiha hizo sonar la alarma de su auto para después entrar. Dio un golpe en el volante iracundo. ¿Desde cuándo Itachi se había vuelto tan calculador?
Salió del estacionamiento subterráneo de la empresa a toda velocidad. De pronto el recuerdo de su auto totalmente destrozado lo asaltó y bajo la velocidad. No pretendía morir, le había costado bastante volver a conducir cualquier automóvil. Después de algún tiempo lo había logrado y conducía con más cautela. De pronto y aminorando su ira la imagen de Sakura abrazándole diciéndole que era bienvenido y no se volviera a marchar inundo su mente.
¿Por qué diablos pensaba en ella?
Las palabras de su hermano resonaron ahora en su cabeza. Pretendía casarse con ella. ¿La amaba entonces?
Sin darse cuenta estacionó su automóvil a un costado de Konoha central, el hospital donde trabajaba Sakura. Había conducido sin rumbo fijo y reparó donde estaba.
¿Para qué?
Se maldijo internamente. Naruto le había contado donde trabajaba recientemente la pelirosa, casualmente la familia Uchiha formaba parte de la sociedad directiva de dicho hospital, también tenían dos fundaciones que apoyaban a los pacientes para poderles dar una mejor calidad de vida. Él conocía ese lugar porque también formaba parte de su trabajo. Mikoto Uchiha, era la que comúnmente se encargaba de visitar y velar por las necesidades de dos de sus fundaciones, del hospital se encargaba más su marido.
Cuando había comenzado a poner el auto en marcha escuchó su nombre.
-Sasuke…- La pelirosa que estaba saliendo del hospital, cruzaría la calle pero un auto se lo impidió, reconoció a su conductor.
-…- El pelinegro no la miró.
-¿Qué haces aquí?- Se acercó ella a sabiendas que la escuchó. -¿Está todo bien?- Él apagó el auto.
-Sí ¿Qué haces aquí?- No confesaría que sabía que trabajaba ahí.
-Ahm…- Titubeó ella. –Bueno… en realidad aquí trabajo…- Le mostró su bata médica que llevaba en el antebrazo, mostrando el logotipo del lugar.
-Ya veo…- Miró hacia el frente. Ella miró hacia los lados buscando con la mirada algo.
-¿Vienes solo o Itachi viene contigo?- Parpadeó desconcertada.
-Ugh…- Gruñó al escuchar el nombre de su hermano. ¿Por qué tenía que nombrarlo? quería olvidarse de él por un momento.
-¿Qué pasa?- Continuó ella. – ¿Llegas o te vas?- Comprobó que evidentemente nadie le esperaba.
-…-
-Yo estaba por irme… pero sí vas llegando puedo acompañarte si quieres a la entrada…- Añadió al ver que este no respondía.
-Vamos… Sube…- Dijo con voz ronca casi como si fuera una orden.
Sakura parpadeó confundida.
-¿No has oído?- Masculló él. Ella asintió de forma automática.
Sin más preámbulos la pelirosa obedeció. Ni siquiera había entendido muy bien porque lo había hecho, la última vez que se habían visto Sasuke se había enfadado con ella por alguna extraña razón y ahora, estaban ahí, sin ninguna conversación en particular.
-¿Vives en donde mismo?- Ella asintió. –Te llevaré a casa…-
-Naruto vino a verme esta mañana…- Le miró buscando algún gesto de él en aprobación pero estaba estático e inexpresivo. –Me contó sobre la cena que habían planeado…-
-Hmp…- Mantenía la mirada fija al frente.
-Lo planeó él… ¿verdad?... Eso es típico de Naruto…- Sonrió con tristeza, al parecer él no tenía ánimos de seguirle la conversación. –Haré yo la cena… Naruto pretende darnos de comer ramen... eso no es nada bueno…- Miró por la ventana, comenzaba a anochecer.
-….- Él se mantenía en silencio.
-¿Te apetece algo en especial para ese día?-
-No…- Contestó secamente.
-Hmm…- Frunció sus labios. –No sé por qué me da la impresión de que estas molesto conmigo… desde aquel día… te he notado malhumorado…- Soltó ella. – ¿Qué es eso que te tiene tan molesto?-
-…- El pelinegro daba la impresión de estar concentrado totalmente hacia el camino.
Con un nudo en la garganta se impuso no apartar la mirada de la ventana, seguir hablando con él era como hablar como con la pared, Sasuke no contestaba nada, ni siquiera sabía para que le había pedido que subiera al auto si se mantendría de esa manera.
Al pasar las calles el ambiente era pesado, el aire parecía espeso. Hizo un nuevo intentó por acabar con esa incomodidad.
-¿Dónde está tu novia? ¿Esta vez no la has traído contigo?-
-No…- Contestó ahora él. –Está en casa…- Bueno, al parecer esta vez estaba funcionando y no se había quedado callado.
-Dobla aquí a la derecha, no se puede llegar por el otro lado… la calle está cerrada, están reparando la calle principal…- Indicó Sakura mientras Sasuke la miraba de soslayo. Ya solo hacían falta unas cuantas calles para llegar a su casa.
El auto se detuvo justo fuera de su casa. Ella esperó un momento mientras lentamente se quitaba el cinturón.
-¿Te casarás con él?- Dijo de pronto el pelinegro rompiendo el silencio.
-…- El cuerpo de Sakura se tensó. -¿Por qué me preguntas eso?- El flequillo de su cabello cubrió sus ojos.
-No has contestado aún…- La pelirosa evitó la mirada oscura de él.
-¿Qué pasa? ¿Quieres ser tú el padrino?- Dijo ella ofendida.
-Hmp…- Sonrió aun mirando al frente. –Es curioso… él dijo que estarías encantada de que lo fuera…- Añadió.
Sakura abrió la puerta con enfado y estaba a punto de salir de no ser por el agarre que ejercía con fuerza Sasuke en una de sus muñecas impidiéndole salir.
-¿Qué haces?- El cuerpo del pelinegro pareciera como si actuara por sí mismo, se maldijo internamente una vez más.
-¿Pretendes casarte con él por interés de la empresa? ¿Es eso?- La pelirosa no podía estar más ofendida.
-¿Qué?- Intentó zafarse del agarré. -¡Suéltame!-
-¡Contéstame!...- Bramó él.
-No entiendo lo que estás diciendo…-
-Si piensas hacerlo por el interés, te estarás comportando como una cualquiera ¿Sabías eso? Como si fueras una ramera…- Escupió ácidamente cada palabra con la mera intención de lastimarla.
-¿¡Pero que está diciendo!?- Se horrorizó la ojiverde.
-¡Suéltame!- Ordenó ella. –No sé qué pretendes con todo esto Sasuke, no te pedí que me trajeras… ¿Qué pretendes comportándote tú, como un verdadero imbécil?- Los hermosos ojos verdes de ella comenzaron a arderle, comenzaba a sentir el picazón que anunciaba que las lágrimas se avecinaban.
Sasuke seguía ejerciendo fuerza en su muñeca sin ninguna intención de soltarla. Ella forcejeó y puso sus pies fuera del auto para poder tomar impulso y poder soltarse. Sin siquiera cerrar su puerta correspondiente corrió y Sasuke detrás de ella.
-Pero ¿Qué…- Intentó sacar la llave de su bolso rápidamente pero el pelinegro era hábil y veloz, tomó nuevamente la muñeca de la pelirosa y la obligó en un movimiento para quedar frente a él justo en la puerta de su casa. Afortunadamente la calle estaba sola, por la reparación que había mencionado Sakura anteriormente, la calle parecía no ser transitada por ningún alma.
La espalda de la pelirosa chocó estrepitosamente con la puerta y soltó un quejido por lo bajo. Sasuke que había aprisionado a la muchacha poniendo sus manos a cada lado de su cabeza estando alerta por si intentaba escapar nuevamente.
-¿Qué es esto Sasuke?- La respiración de la muchacha estaba agitada. -¿Qué estás haciendo?-
El pelinegro se acercó peligrosamente, quedando a milímetros de su cuerpo. Su respiración era más tranquila que la de ella, el pecho de Sakura subía y bajaba por la agitación, se llevó una mano al pecho intentado así disminuir su ritmo, no solo de su respiración sino de su corazón también, temía que con la cercanía él pudiera escuchar los acelerados latidos de su corazón. Sintió la respiración de él en su cuello y él sintió la de ella en el suyo.
-No te comportes como una mujerzuela, cazando al tipo adinerado…- Gruñó él. – ¿Crees que Itachi te quiere?... Hmp… No lo sueñes Sakura…- Sus penetrantes ojos oscuros no quitaban el contacto con los de ella.
-¡Basta!- Ella intentó esta vez girarse y poder abrir la puerta pero nuevamente él se lo impidió chocando nuevamente su espalda a la puerta pero esta vez, aprisionándola con su propio cuerpo. –Te desconozco…- Dijo ella casi inaudible pero sí lo suficiente porque él, sí la escuchó.
El cuerpo de ella temblaba y él podía sentirlo con su propio cuerpo. Ese aroma de ella que invadía sin permiso sus pulmones, algunas hebras de cabello rosado que caían sobre sus hombros despedía con más facilidad el aroma.
El aroma de él que conocía ella también, ni aún con el tiempo ella podía olvidar ese olor, esa sensación que le asaltaba cada sentido de su cuerpo reconociendo que ese aroma solo le pertenecía a él.
-"¿Por qué Sasuke la estaba llamando cualquiera?"-
-"¿Por qué se estaba comportando de esta manera con ella?"-
Su cuerpo tembló cada vez más por confusión, por rabia, por tristeza. Esta vez las lágrimas no se pudieron contener más, sus ojos enjugaban las lágrimas que estaban listas para abandonar sus ojos y así fue, comenzaron su recorrido por sus mejillas hasta llegar a su barbilla y caer sobre la ropa del pelinegro.
Al ver las lágrimas de ella soltó el agarre lentamente, no quería hacerla llorar. Odiaba hacerlo. El cuerpo de Sakura se fue relajando al dejar de sentir la presión de su cuerpo contra el suyo, su espalda se deslizo por la puerta haciéndola caer. Sasuke caminaba de vuelta a su auto dejándola más confundida que antes y ofendida por sus palabras que habían logrado lastimarla.
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¡Hola!
¡Puff! Recién terminado este capítulo.
Esta vez porque estoy de buen humor (más del que usualmente estoy) lo subiré antes y dado que había tardado la semana pasada, bueno… pues esta vez actualizo con un día de anticipación. Generalmente como podrán darse cuenta aquellos que siguen el fic, la actualización son los domingos por la noche. Aprovecho el término de fin de semana para darle un acabado ameno a mi día, entonces…. He aquí el resultado.
Como siempre, agradezco enormemente que sigan y que sobre todo les guste el fic, insisto, las personitas que leen y no dejan review, anímense, así colaboran a hacerme saber que les va pareciendo y claro, si quieren aportar alguna idea, es bien recibida.
Agradezco especialmente a las personitas que me dejaron review: Maria camila818, Adrit126 y Lucysh. Enormemente, gracias.
¡Lucysh!: Nuevamente contestando por aquí, por aquello de no poder mandar MP. Bueno… Verás… Itachi tiene muchos motivos y no, no puede ser tan malo, solo un poquitín, lo normal jajaja. Todos tienen sus motivos para actuar, no te preocupes, seguro que te gusta lo que viene. Creo. Te mando muchos saludos y espero seguir leyéndote.
¡Gracias!
Lita00
